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Noticiero Cientifico.

¡ El estrés siempre será un problema!..

Por: Magali Gonzáles Camacho

La hipertensión por estrés -la presión arterial que solo es elevada en el consultorio médico- no resulta ser práctica un "inofensivo problema de nervios", sino que podría señalar un daño temprano del corazón, que no debe ser ignorado, plantean investigadores italianos mediante un actualizado estudio del tema.
La atención de las personas que presentan ese problema pudiera incluir tratamiento con dieta y ejercicios o medicamentos- comentaron los estudiosos-, planteamiento que introduce un campo sumamente dividido de opciones médicas sobre qué es lo que significa la hipertensión por estrés.
Varios estudios han abordado el tema en la última década, y algunos investigadores argumentaban que los pacientes cuya presión arterial es normal, excepto cuando van al consultorio, probablemente estén "ansiosos" porque van a ver al médico.
Sin embargo, el nuevo estudio utilizó pruebas de imágenes del corazón para comparar a los pacientes con hipertensión por estrés con otros que padecen hipertensión real y otros con presión arterial normal.
Las pruebas se enfocaron en el ventrículo izquierdo del corazón, una de las cámaras bajas de bombeo de sangre, donde los pacientes de hipertensión por estrés mostraron señales tempranas de enfermedad cardiovascular, entre ellas el crecimiento y engrosamiento de las paredes del corazón. No se alcanzó a distinguir ningún crecimiento ni engrosamiento en pacientes con presión arterial normal.

La doctora Anna Grandi y sus colegas de la Universidad de Insubria, en Varese, Italia surgieron que aunque los cambios descubiertos en pacientes hipertensos por estrés no eran tan significativos como en los que si padecen de hipertensión real, sí es cierto que existe una tensión en el corazón, lo que indica un mayor riesgo de desarrollar una enfermedad cardiovascular a largo plazo.

El ajo y el romero se reafirman como "buenos"

El valor de los extractos de ajo y de romero, en la prevención de fases precoces del cáncer, fue demostrado recientemente por un equipo de científicos del Instituto Nacional Francés de Investigaciones Agronómicas, lo que a su vez confirma que el consumo de frutas y verduras en general "disminuye la incidencia de cáncer, en particular la de los que se producen en el aparato digestivo".
Las frutas y hortalizas suscitan desde hace unos diez años un interés creciente por parte de los nutricionistas, quienes abundan e investigan en su papel preventivo en enfermedades tales como cáncer, las cardiovasculares y las inflamatorias, fundamentalmente.
En uno de los trabajos en cuestión, se demostró que extractos de romero, planta que contiene diversas moléculas del grupo de los polifenoles, impiden el comienzo del proceso de cancerogénesis.
Dichas moléculas actúan estimulando enzimas del organismo capaces de neutralizar la actividad de las sustancias cancerígenas, las cuales se ven imposibilitadas de atacar el ADN de las células, que es el primer blanco en el proceso canceroso.

Los hallazgos que se plantean podrían culminar en la utilización de extractos de romero como antioxidante para los productos alimentarios, en reemplazo de los compuestos sintéticos.

Por su parte, el ajo, al igual que otras Liliáceas hortícolas del género allium, como la cebolla o la escalonia, contiene numerosos componentes sulfatados, entre los que se destacan el disulfuro de dialilo, sustancia que posee propiedades anticancerígenas notables, sobre todo por prevenir el desarrollo de dos fases precoces de la cancerogénesis; la iniciación y la promoción.
En ambas plantas las investigaciones confirmaron la prevención del cáncer del hígado en las ratas, pero los mecanismos descritos dejan suponer que tienen un alcance mucho más amplio, incluyendo los efectos sobre otros tipos de cáncer y la posibilidad de extrapolación al hombre.

Sin dudas, "hay remedios peores que la enfermedad"

Se ha demostrado que los pacientes ancianos hospitalizados que reciben un tipo común de sedante para facilitarles el sueño, pueden correr mayor riesgo de tener síntomas de delirio, incluido el lenguaje desorganizado, atención deficiente y alteración de la conciencia.

El compuesto en cuestión es la difenhidramina, ingrediente activo en una amplia variedad de antihistamínicos y fármacos para dormir, entre ellos la Benadrilina y el Sominex.
En el estudio Joseph V. Agostini, de la Universidad de Yaleen, en New Haven, Connecticat, y sus colegas, hallan que más de una cuarta parte de 426 pacientes hospitalizados, todos de sesenta años o más, recibieron difenhidramina durante su estancia y de ellos el 70% presentaba síntomas de delirio, en comparación con los que no la tomaron. Además, cuando estudiaron a los pacientes para detectar síntomas individuales de delirio, observaron que eran tres veces más propensos a la alteración del estado de conciencia, así como más de cinco veces del lenguaje desorganizado, en comparación con pacientes que no habían ingerido el fármaco. Asimismo, fue más probable que necesitaran sondas urinarias y tuvieran una estancia hospitalaria más prolongada, reveló el estudio.

Los científicos argumentaron que tales medicamentos son capaces de bloquear las acciones de una importante sustancia química del cerebro: la acetilcolina y puede causar delirio, entre otros síntomas. También aclararon que los resultados de su estudio no necesariamente se aplican a pacientes más jóvenes ni a personas que usan los mismos fuera del hospital.

Referencia Bibliográfica.

Dpto. Ciencia y Técnica. Servicio Informativo de la Agencia de Noticias Prensa Latina, año 2002.

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