Pues bien, he aquí donde veo yo surgir la nueva misión del bibliotecario, incomparablemente superior a todas las anteriores. Hasta ahora se ha ocupado principalmente del libro como cosa, como objeto material. Desde hoy tendrá que atender al libro como función viviente: habrá de ejercer la policía sobre el libro y hacerse domador del libro enfurecido.»
Se describen las características esenciales que revelan el surgimiento de una incipiente cultura digital en la actualidad, a partir de los cambios que acontecen en la llamada sociedad de la información. Se presenta a la bibliografía como una nueva ciencia en el complejo mundo bibliológico-informacional y se define a la bibliometría como su ciencia métrica. Se estudia el surgimiento y la importancia de las publicaciones en la ciencia, así como las posibilidades que ofrecen los formatos electrónicos. Se analiza la bibliometría como ciencia que parte de los elementos descriptivos de la documentación científica y la necesidad de valorar la tipología documentaria para la obtención de resultados que reflejen con mayor precisión el fenómeno científico. Se reflexiona sobre la importancia de la bibliometría en la gestión de información y del conocimiento; se considera el trabajo bibliotecario como el más antiguo y profesional en la organización de la información.
DeCS: PROCESAMIENTO AUTOMATIZADO DE DATOS; BIBLIOMETRIA; BIBLIOGRAFÍAS; CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN; FIRMA EDITORA
El conocimiento humano, esencia de las ciencias, es actualmente el resorte de
la excelencia económica. Su base es sin dudas la información.
La información representa lo que fue la tierra en la sociedad agraria
o feudal o lo que significaron las máquinas en la sociedad industrial.
La información constituye el principal recurso de cualquier organización
y de hecho es la base donde descansa la cultura de la humanidad.
La cultura digital cuestiona la política, las ciencias, incluso la estética.
Hablar de cultura digital es, acercarse al análisis de la impresionante
y gigantesca convergencia de las fuerzas tecnológicas en constante crecimiento,
los medios de comunicación y los procesos sociales y económicos
inmediatos que están transformando con una feroz contundencia nuestra
forma de vivir, de percibir y de relacionarnos con el mundo que nos rodea. La
cultura digital no es una «euforia contemporánea» que como
muchas otras modas provoca determinados comportamientos y formas de vida efímeras
y pasajeras; tampoco es una «subcultura» como algunos autores la
han llamado creyendo que sus mecanismos y formas han llegado a su límite.
Definitivamente, la cultura digital no es algo que «ya es», sino
que está siendo, la estamos creando e indudablemente la estamos validando
como presencia innegable y fuerza incontenible.2
El principal recurso en la nueva cultura digital es la información. La
cultura digital sumida en la globalización, se desarrolla y ejecuta en
países desarrollados, se observa cada día el fenómeno en
la interacción social del ser humano; sin embargo, contradictoriamente
en otros países, en la comunicación continúa primando la
oralidad. Si se hace un alto ante los portadores de la información o
el medio a través del cual ella se ha trasmitido en la historia de la
humanidad, tres son sus culturas: la oral, la escrita y la digital. Cualquier
cambio en el medio implica temor y los individuos por su propia naturaleza,
así como por la acción de distintos factores, entre ellos los
generacionales, adoptan posturas convencionales o estáticas frente a
los cambios que la ciencia y la tecnología han impuesto en las relaciones
sociales. El cambio de la cultura oral a la escrita incluyó cierta fricción.
En el siglo V A.N.E., hubo una enorme disputa por el cambio cultural que significó
pasar de una cultura oral a otra escrita. Sócrates pone en guardia contra
los falsos maestros que en una cultura escrita pueden aparecer. Platón,
cree por el contrario, que en una cultura oral todo el esfuerzo dedicado a recordar
impide una atención crítica y considera que la escritura pondrá
a todos en condiciones de razonar y elegir. Quien sepa leer podrá
conocer de primera mano, sin intermediarios (poetas) que le cuenten, cómo
es el mundo. Quien sepa leer -escribe Platón- será libre.
3
Pero como se dijo, existen muchos países que todavía interactúan
sobre la base de la oralidad, muy lejos de alguna interacción digital.
Independientemente de la disparidad terrenal, la cultura digital no queda exenta
de su incipiente nacimiento, porque como fenómeno aún está
en proceso, sujeta a cambios y consolidación. El desarrollo científico-tecnológico
responde a intereses muy concretos relacionados con las riquezas y con el poder
hegemónico, es por eso que se observa, detrás de cada avance científico-técnico,
la influencia de las grandes trasnacionales y los países desarrollados
fundamentalmente. 4 En este sentido, la información
es sinónimo de riqueza. Con respecto a este punto, Jorge Nicolin en el
Primer Foro de Cultura Digital, celebrado en noviembre de 1999, en México
dijo: «La falta de información es una nueva forma de pobreza que
implica serias limitaciones, no sólo en lo material, sino en lo espiritual,
porque no hay más nada grave entre las naciones, que la desigualdad de
conocimientos que genera la disparidad de oportunidades. Entre un ser humano
informado y otro carente de información, hay todo un abismo» 5
Toda cultura está formada por las sociedades que la representan, definen
y concretan para cada caso. El hombre es el principal elemento social y la manera
de interactuar con el medio define la sociedad y enriquece la cultura.
Muchos teóricos denominan la época actual como sociedad de la información, sociedad del conocimiento, sociedad digital, etcétera. La base para denominarla así es la influencia del paradigma tecnológico imperante, que ha ocasionado cambios en las relaciones humanas y en la forma de vida. Esto se ha favorecido por el avance y actual desarrollo de las comunicaciones electrónicas. Viviana Fernández Marcial menciona como cambios fundamentales en la sociedad de la información los siguientes: 6
Antes de definir cuál es el nuevo perfil de gestor que demanda la sociedad
digital, es necesario señalar las transformaciones esenciales que tendrán
una incidencia directa en la determinación de dicho perfil. Estos son,
los cambios en la vida laboral, así como las nuevas formas de educación
y enseñanza.6
Todos los cambios se mueven alrededor del mundo de la información, por
esto los sistemas de información y sus usuarios son los encargados de
asimilarlos y surgir con nuevos componentes y elementos. La propia autora plantea
que los elementos de mayor influencia en ambos son:
Indiscutiblemente, en esta sociedad se ha sustituido el sector industrial por
el de los servicios, ha centrado su interés en el tratamiento y el uso
de la información de manera tal que constituye hoy un elemento imprescindible
para el desarrollo empresarial y el de la nación como un todo. Esta sustitución
no quiere decir que la producción de bienes de consumo disminuye, sino
que se personaliza, cada vez se produce más aquello que responde a necesidades
humanas específicas y en ese punto es que se necesita el conocimiento.
No se trata de poseer información solamente, sino de desarrollar el aprendizaje,
de convertirla en conocimiento para que conduzca a la decisión. La principal
cualidad del individuo es su capacidad para aprender. Las universidades no pueden
cambiar los planes de estudio a la misma velocidad que se transforma el conocimiento.
Al respecto se habla incluso, de caducar los títulos universitarios cada
cierto tiempo; cuando el individuo no es capaz de aprender en tres años
algo nuevo en su materia se le debe retirar su título. 7
Se discute sobre diversos temas, todos alrededor de la información y
su evolución hacia el conocimiento y del papel del individuo frente a
este.
De igual forma que se necesita la información, su exceso puede provocar
un retraso similar al de su carestía. Alfons Cornella denominaba este
padecimiento como infoxicación. 8
Saber lo que realmente se necesita es difícil para cualquier individuo.
Es imposible leer todo sobre una necesidad temática específica.
La explosión de la información se inicia con la aparición
de la imprenta y el desarrollo científico-técnico de la humanidad.
Hoy el número de documentos existentes se multiplican de forma desmedida
y aparecen cada vez más nuevos formatos para soportar la información.
Uno de los requerimientos de esta sociedad es la creación de intermediarios
capaces de gerenciar la información, de brindar aquella que realmente
se necesita y de mantener el intercambio informacional con vistas a que el individuo
obtenga constatemente la información necesaria y solucione los cuestionamientos
científicos propios de este mundo altamente informatizado.
La institución donde los hombres desde la antigüedad acuden en
busca de conocimiento son las bibliotecas. El papel que desempeñaron
estas inmaculadas instituciones en épocas anteriores no tiene ninguna
relación con la diversidad de servicios que brindan actualmente. En esta
nueva época, el individuo interacciona cada vez más con la tecnología,
incluso, en sus labores domésticas y el quehacer diario. El propio medio
cada día exige nuevos conocimientos que sólo es posible obtener
mediante la información.
Los bibliotecarios han sido históricamente los dueños del mundo
de la recuperación de información. Un buen bibliotecario no entregará
una larga lista de documentos y recursos de información al que pregunta.
Ellos están entrenados para evaluar los recursos de información
y para medir diferentes indicadores de calidad.9
Independientemente de que la labor del bibliotecario, como intermediario de
la información, es conocida por todos y es tan milenaria como el surgimiento
de las primeras bibliotecas, hay que reconocer que las ciencias que estudian
el fenómeno informacional no surgen a partir de la aparición de
las instituciones que las caracterizan y que aún más antigua que
las bibliotecas son los archivos.
Los primeros documentos escritos que se conocen son de carácter administrativo
o legal, como los títulos de propiedades o documentos de negociaciones,
los cuales no contemplaban objetivo alguno de difusión. El trabajo de
los archivos es tan antiguo como el trabajo bibliotecario. El desarrollo bibliotecológico
comenzó con los procedimientos y técnicas. A pesar de ser un trabajo
que data de lejanos tiempos, no se puede hablar de ciencias bibliotecológicas
hasta los siglos XIX y XX.10 Esto se debe a que las funciones de estas primeras
bibliotecas se centraba en la conservación del material y el trabajo
netamente técnico. La bibliotecología como ciencia se ha caracterizado
por estudios e investigaciones dedicadas a resolver problemas prácticos
en tanto que su teoría, algo escasa aún, se ha centrado en la
descripción de los fenómenos bibliotecarios, así como de
focalizar los problemas de la información y la comunicación.
La modernidad otorgó nuevos matices a la bibliotecología, tomaron
auge los estudios teóricos y científicos. Con respecto a su consideración
como ciencia existen diferentes criterios, algunos autores la denominan bibliotecología,
en cambio, otros la biblioteconomía. 10
Independientemente del nombre, hoy el fenómeno bibliotecario, además
de incluir el estudio de la biblioteca como la institución que le dio
vida, se sumerge y transforma en una serie de procesos que se distancian mucho
de lo que fue la bibliotecología a mediados e incluso durante el recién
finalizado siglo XX.
Para la ciencia bibliotecológica, el surgimiento de la documentación
representó cierta fricción. Posteriormente, en la década
del 60, el desarrollo alcanzado en las industrias y las empresas hace que nazca
dentro del profesional de la información, hasta el momento conocido como
bibliotecario, un nuevo individuo que presta ciertos servicios diferenciados
a determinados usuarios, en particular, utilizando las posibilidades que comienza
a brindar la computación. Esta actividad empleó acorde con el
desarrollo alcanzado por la ciencia contemporánea, nuevas técnicas
avanzadas que llevaron, no sólo al procesamiento analítico-sintético
de la información, sino a la búsqueda de información específica
para solucionar problemas científicos determinados. Se presenta el término
documentación, utilizado por primera vez por Paul Otlet, para designar
la ciencia y las técnicas que se ocupan del documento. La palabra documento
adquirió un sentido más amplio que el término libro, por
tanto, documento abarcó entonces no sólo los manuscritos e impresos
sino también a otro cualquier portador de información. La documentación
creó una nueva mentalidad que amplió gradualmente la extensión
de los límites de la biblioteconomía tradicional y se incluyó
en sus prácticas; se convirtió consecuentemente, en una especialidad
dentro de la biblioteconomía, con origen en el desarrollo acelerado de
los servicios de referencia, ante la creciente exigencia de reunir, tratar y
seleccionar, de forma cada vez más rápida, fácil, uniforme
y sistematizada, los diversos materiales bibliográficos necesarios a
los usuarios.10 En esta época surgieron
los informáticos, denominación que recibían
los profesionales graduados de otras especialidades y que se dedicaban al tratamiento
documental. La esencia del enfoque era: ¿quién mejor que un físico
para brindar información de física?
El término documentación con el decursar del tiempo devino en
ciencias de la información, a pesar de contener un objeto de estudio
específico y de constituir una disciplina demasiado joven, esto si se
compara con la bibliotecología o la archivística. Ella asimiló
también de los procesos tradicionales de selección, descripción,
organización, preservación y difusión propios de las mencionadas
ciencias.
La bibliotecología y las ciencias de la información son disciplinas
científicas relacionadas con el universo informacional. El desarrollo
alcanzado por las ciencias en la actualidad acentúa el carácter
interdisci-plinario de la actividad científica, contribuye a la diferenciación
y al surgimiento de nuevas disciplinas. Los procesos o técnicas específicas
de la bibliotecología antigua son hoy disciplinas con un basamento teórico
y filosófico. El trabajo de los archivos, con sus características
particulares y un objeto de estudio específico, condujo a la aparición
de la archivología, de la misma manera que para algunos teóricos
la ciencia que se ocupa de las compilaciones bibliográficas, sus leyes
y principios se le denomina bibliografología.
El contenido de estas disciplinas es más amplio que las actividades que
realizan las instituciones típicas de cada esfera. No se puede decir
que la bibliotecología estudia lo que sucede en las bibliotecas, porque
también realiza actividades típicas de la archivología,
la bibliografología y la ciencia de la información. La diferencia
fundamental entre estas disciplinas radica en las demandas de información
que satisfacen y el ciclo de circulación social de la información,
que las condicionan en primera instancia y principalmente, los productos de
información propios de cada una de ellas. Los objetos de estudio de cada
disciplina se definen como su actividad afín, sus leyes, principios y
estructura. De esta manera, la bibliografología tiene como objeto de
estudio la actividad bibliográfica, sus leyes, principios y estructura.
La actividad bibliográfica se define a partir del conjunto de elementos
esenciales e históricos que determinan la creación y uso social
de las compilaciones bibliográficas. La actividad bibliotecaria, a partir
del conjunto de elementos que definen el uso social de las colecciones de las
bibliotecas, la actividad archivística con sus colecciones de archivo,
por su parte la ciencia de la información mantiene la actividad científico-informativa
que es el conjunto de elementos esenciales que definen el uso de la información
lógica y cibernética.11
El trabajo bibliotecario de carácter científico más antiguo
que se conoce son las compilaciones bibliográficas. De las causas de
su surgimiento se ha hablado poco y su historia resulta tan rica e impresionante
que es imposible detenernos en ella; pero por sólo recordar el trabajo
biblioteco-bibliográfico comienza a ejercerse desde las fundaciones de
las bibliotecas, de esta manera ya en el siglo III A.N.E, la obra Pinakes
de Calímaco de Cirene, director de la biblioteca de Alejandría
y bibliógrafo, contemplaba la catalogación y clasificación
por orden de materias de los fondos de la biblioteca y es uno de los primeros
trabajos bibliotecarios conocidos. La realidad es que las bibliografías
como repertorios, cuentan con sus técnicas y su propia teoría
las que las han llevado al desarrollo de la ciencia bibliográfica actual.
El historiador Charles-Víctor Langlois (1863-1929) en 1904 se
debatió en qué hacer para que el público esté en
condiciones de informarse, con rapidez y seguridad, sobre los recursos de toda
especie que ofrece la enorme biblioteca acumulada por los escritores de todos
los tiempos y de todos los países, es decir, el patrimonio literario
y científico de la humanidad. Tal es el enunciado más general
del problema bibliográfico. 12
Según L. N. Malclés, bibliotecaria de la Sorbona, en su
libro Les sources du travail bibliographique, consideraba que bibliografía
es el conocimiento de todos los textos publicados, (impresos, sería mejor)
o multigrafiados. Se funda en la investigación, identificación,
descripción y clasificación de estos documentos con el propósito
de organizar servicios o construir intrumentos destinados a facilitar el trabajo
intelectual.13 Por otra parte, Setién
plantea que una compilación bibliográfica es el conjunto de registros
que contienen la descripción de forma o de forma y contenido de cualquier
tipo de documento, sean estos manuscritos, impresos, audiovisuales o electrónicos
y se hayan concebido o no para su difusión.11
Las bibliografías o compilaciones bibliográficas describen la
documentación de determinada rama del saber y responden a ciertas normas
de descripción documental. Los documentos pueden estar en cualquier soporte
y la concentración de su flujo documentario es justamente la temática
a tratar. Sus clasificaciones son múltiples, existen las bibliografías
nacionales que registran todo lo que publica un país o nación,
lo que publican los autores de ese país y lo que se publica sobre el
país, esto es, el patrimonio editorial de una nación. De igual
forma existen las bibliografías locales con similar objetivo. Se conocen
también las bibliografías temáticas que como su nombre
lo indica, se refieren a un tema en específico y las bibliografías
de personalidades dedicadas a la descripción de la documentación
del creador y la crítica que ha recibido acerca de su obra. Independientemente
de su tipo, las bibliografías no son más que una herramienta de
localización, a través de sus datos, de la información
que organiza. Es un medio que facilita, agiliza y simplifica la recuperación
del documento por lo que es y fue un recurso en la gestión de información.
Muchos son los estudios que de estos flujos bibliográficos se desprenden,
los conocidos estudios bibliométricos por ejemplo, pero ellos se tratarán
más adelante.
Indiscutiblemente las compilaciones bibliográficas como producto de la
ciencia bibliográfica, son repertorios que responden a normas prestablecidas
de elaboración y asentamiento pero que a su vez diseminan el conocimiento.
Aún en la actualidad, la actividad bibliográfica se envuelve para
muchos teóricos en la conocida discordia sobre si es una técnica
o una ciencia. Este punto habría que valorarlo desde diferentes ópticas.
Si se observa la bibliografía como la actividad relacionada con determinadas
normas prestablecidas en la que sólo su conocimiento y aplicación
bastan para la elaboración de los repertorios bibliográficos,
entonces se podría estar hablando de una técnica. Así estuvo
considerada durante muchos años la bibliografía, como el conjunto
de elementos que describen a los documentos desde el punto de vista formal y
de contenido y que no pretendía ir más allá de su localización.
Habría que preguntarse hoy, sobre la base del desarrollo tecnológico,
las nuevas funciones de los profesionales de la información y la transformación
de la información en recurso, si las compilaciones bibliográficas
cumplen iguales objetivos.
Ya en 1976 Domingo Buonocore planteaba que hoy la bibliografía
tiene una significación distinta y más compleja por lo que se
le pueden señalar cuatro aspectos: 1. como disciplina autónoma,
aspira a constituirse en una ciencia, con fundamentos culturales, método
especial y fines propios, el bibliógrafo puro, la cultura como una tarea
especulativa en sí misma; 2. como técnica, la bibliografía
es el arte de describir y anotar los impresos, en este sentido es similar -no
idéntica- a la catalografía; 3. como erudición, es el conocimiento
de libros, de su valor intrínseco, del mérito de sus diversas
ediciones; 4. como documentación, la bibliografía consiste en
la nómina de escritos o libros referentes a una materia determinada.
En este último sentido puede afirmarse que la bibliografía es
anterior al libro impreso. En efecto desde el mismo momento en que existió
una literatura manuscrita se sintió, por parte de los hombres de ciencia,
la necesidad de reseñarla para conocimiento de los demás.13
No se puede pensar solamente en los repertorios bibliográficos como aquella
lista de los siglo XIX y XX. Los primeros repertorios bibliográficos
replantearon la misión bibliotecaria; era necesario transcurrir de la
conservación a la difusión. En los inicios de la automatización,
los repertorios bibliográficos contenían los elementos para conformar
los campos de las bases de datos bibliográficas. Actualmente los elementos
de las descripciones bibliográficas son los denominados metadatos.14
La técnica de normalización de la relación bibliográfica
se ha transformado en uno de los principales componentes de la organización
de la información actual y por ende, del conocimiento, hecho que demuestra
su carácter científico. No se puede hablar de la bibliografía
enmarcándola sólo dentro de su técnica sino que se debe
tratar como una ciencia con su propia teoría, formada a partir del desarrollo
de la humanidad hasta el presente. La bibliografía como ciencia no depende
de quién la elabore (profesional de la información o especialista
de la materia), la bibliografía como ciencia responde a un fenómeno
informacional actual en el cual se involucran las ciencias documentales, caracterizadas
por una constante interdisciplinariedad que las entremezcla y provoca que sus
límites se pierdan entre una y otra.
La introducción de las matemáticas a las disciplinas sociales
tienen sus antecedentes en la doctrina de Augusto Comnte, filósofo y
matemático francés (1798-1857), denominada positivismo.
El positivismo consiste en no admitir como válidos científicamente
otros conocimientos, sino los que proceden de la experiencia, rechazando, por
tanto, toda noción a priori y todo concepto universal y absoluto.15
Esta doctrina tuvo gran influencia en los siglos XIX y XX, aunque actualmente
es cuestionada por parte de los teóricos.
Una de las tendencias de la ciencia es la aplicación cada vez más
frecuente de las matemáticas y las estadísticas a las llamadas
disciplinas sociales. Este proceso conocido como matematización del conocimiento
científico en el campo específico de las ciencias sociales se
desarrolla en dos vertientes: una, en la que se crean modelos matemáticos
específicos que describen procesos y fenómenos sociales reales
y la otra, la medición, análisis e interpretación de esos
fenómenos, pero a partir de modelos matemáticos establecidos.
16
La modelación matemática en la actividad bibliotecaria surge dentro
del marco de la ocurrencia de este proceso en las ciencias sociales y presenta
una gran vigencia en la actualidad. A las ciencias que estudian y aplican estas
técnicas se les conocen como ciencias métricas y dentro de las
disciplinas del conjunto bibliológico-informacional, adoptan los nombres
de acuerdo con su objeto de estudio.
Cada ciencia métrica responde a un objeto de estudio de las ciencias
bibliológico-informacionales. Las matemáticas aplicadas a las
ciencias sociales contribuyen a la solución de problemas prácticos
y al desarrollo de modelos matemáticos que identifican regularidades
y tendencias de los sistemas científicos.
El fenómeno de matematización del conocimiento, sobre todo en
la esfera de las ciencias sociales, es también un elemento dentro del
fenómeno bibliológico-informativo. La modelación matemática
en la actividad bibliotecaria, surgida desde mediados de siglo, constituye una
herramienta de trabajo en el estudio de pronóstico, comportamiento y
de tendencia, que ha generado la formulación de regularidades científicas.
Una de las más conocidas y antiguas es el modelo matemático de
Bradford que permite establecer la proporcionalidad de los títulos
de las revistas en tres zonas, la de mayor concentración la denominó
zona núcleo. Esta ley, expuesta mediante un modelo matemático,
surgió en la biblioteca y respondía a la necesidad de solucionar
problemas en la adquisición de títulos de revistas. Se conoce
como ley, aunque de ello se hablará más adelante, también
se trata con el nombre de ley de la concentración/dispersión de
la literatura científica.
La aplicación de las matemáticas a la actividad bibliotecaria
ha estado fundamentalmente dirigida a medir el uso de las colecciones y el movimiento
de sus fondos, debido a que los servicios bibliotecarios se sustentan en ambas
variables y su movimiento, crecimiento, ordenamiento, entre otros, es un objeto
de estudio esencial para la institución. El desarrollo de estas aplicaciones
condujo a que en 1948 se mecionara por primera vez el término Librametry,
traducido como librometría, aunque se le reconoce también como
bibliotecometría. Su creador fue el bibliotecario matemático indio
Ranganthan quien la planteó en la conferencia Anual de la ASLIB en Leanington,
Inglaterra. A pesar de ser definido desde entonces, el término bibliotecometría
se utiliza escasamente, más comúnmente se emplea en la literatura
sobre la temática los términos bibliometría, informetría
y cienciometría.
Todos estos vocablos se relacionan entre sí por representar una ciencia
general, la ciencia métrica, esto contribuye a que en múltiples
ocasiones los modelos, indicadores, índices y demás mediciones
se utilicen indistintamente en una u otra ciencia, pero se distinguen por su
objeto de estudio y los objetivos que persiguen sus resultados. En la literatura
científica, la bibliometría se trata como ciencia instrumental
de la bibliotecología, en tanto la informetría pertenece al mundo
de las ciencias de la información. Otros estudiosos de la materia identifican
la bibliometría como parte de la bibliografología o ciencia de
las bibliografías, y la bibliotecometría como la ciencia métrica
de la bibliotecolo-gía. Este último enfoque puede hallarse en
trabajos teóricos, porque las aplicaciones prácticas sólo
nombran estudios bibliométri-cos o informétricos, según
sea el caso, al igual que ocurre con los estudios ciencio-métricos los
que en diversos momentos también se entremezclan con la informetría
de forma que queda sin definir los límites entre uno y otro. Cabe señalar
que la diversidad semántica como característica teórica
de los últimos tiempos conduce a que innumerables términos y conceptos
se disgreguen en el complejo mundo epistemológico de las ciencias. Para
el caso de la biblio-metría y la bibliotecometría, a pesar de
reconocerse la primera como ciencia instrumental de la bibliotecología,
sus propias aplicaciones demuestran que parten de compilaciones bibliográficas:
bases de datos, índices de revistas, catálogos, referencias, etc.
Todos son productos y elementos de la bibliografología.
Si bien se dijo que fue en 1948 Ranganathan el primero en mencionar la
ciencia métrica Librametry, en 1969 Alan Pritchard fue
el primero en definir Bibliometrics (bibliometría) como la aplicación
de los métodos estadísticos y matemáticos para definir
los procesos de la comunicación escrita, la naturaleza y el desarrollo
de las disciplinas científicas mediante técnicas de recuento y
análisis de la comunicación.17
Esta idea de mencionar a Pritchard como el primero en proclamar el término
es cuestionada por el autor Daniel Ramón Ríos quien plantea que
el brasileño Edson Nery Fonseca lista en su Bibliografía estadística:
una reivindiçao de prioridades una serie de autores como E. Wyndham Hulme
(1923), Paul Otlet (1934), Víctor Zoltowski (1955), a los que le anteceden
J. Cole (1917), O.L.Gross (1927 y B.C. Vickery (1948), etc. como autoridades
que de una forma u otra habían empleado el término bibliometría.18
Ranganthan no da una definición del término Librametrycs,
pero en 1969, en el mismo año que Pritchard definió la
bibliometría, presentó en el Seminario Anual del Centro de Documentación
para la investigación y Entrenamiento en Bangalore, la India, la aplicación
práctica de las técnicas bibliotecométricas.
Todas están dirigidas tanto a la organización como a la creación
de diferentes procesos y servicios en la actividad bibliotecaria. Desde entonces
ambos términos: Librametrycs y Bibliometrics, representaban
una ciencia métrica cuyo objeto de estudio era la biblioteca y el documento
escrito respectivamente.19
A pesar de ser estas dos las primeras definiciones conocidas y de donde parte
cualquier estudio teórico sobre el tema, la antesala de la bibliometría
como tal fue la bibliografía estadística. El primer
estudio reconocido dentro en esta disciplina correspondió a Cole
y Eales en 1917 con un análisis estadístico de las publicaciones
sobre anatomía comparativa entre los años 1550 al 1860, en el
que se trató su distribución por países y las divisiones
del reino animal. En 1923 E. Hulme, bibliotecario de la British Patent
Office, presentó un análisis estadístico de la historia
de la ciencia y en 1926 Gross analizó las referencias hechas en artículos
de revistas sobre química indizadas en The Journal of the American Chemistry
Society.20
Domingo Buonocuore en 1954 definió la bibliometría como
la técnica que tiene por objeto calcular la extensión o medida
de los libros tomando como base diversos coeficientes, formato, tipo de letra,
cantidad de palabras, peso del papel, etc.21
Por su parte Spinak afirma que la bibliometría es la aplicación
de las matemáticas y los métodos estadísticos para analizar
el curso de la comunicación escrita y de una disciplina. Dicho de otra
manera, es la aplicación de tratamientos cuantitativos a las propiedades
del discurso escrito y sus comportamientos típicos.20
En su diccionario, este autor enumera otra serie de definiciones como aplicación
de análisis estadísticos para estudiar las características
del uso y la creación de documentos, estudio cuantitativo de la producción
de documentos reflejados en las bibliografías, aplicación de métodos
matemáticos y estadísticos al estudio del uso de los libros y
otros medios dentro y entre los sistemas de bibliotecas y estudios cuantitativos
de las unidades físicas publicadas o de las unidades bibliográficas
o de sus sustitutos.20
El autor Daniel Ramón Ríos concluye que la bibliometría
es a la bibliotecología lo que la informetría es a la ciencia
de la información y la cienciometría es la cienciología.18
El autor español Pedro López López en 1996 planteó
que dicha ciencia es simplemente una herramienta metodológica que parte
de la necesidad de cuantificar ciertos aspectos de la ciencia y que una de las
facetas de la cienciometría sería la bibliometría, entendida
como el cómputo de diversos indicadores de publicaciones que los científicos
producen.22
El Dr. Melvin Morales y otros autores definen a la bibliometría:
como disciplina métrica que aplica métodos y modelos matemáticos
al objeto de estudio de la bibliotecología, biblioteca, documento y lector,
con el propósito de cuantificar el desarrollo de los procesos relacionados
con las bibliotecas como fenómenos sociales, vinculados a la utilización
de las riquezas literarias en interés de la sociedad, es decir, se ocupa
del análisis de la teoría y regularidades, tanto del documento
como de los procesos y actividades bibliotecarias (teoría de la circulación,
uso en biblioteca, de las fuentes documentales, de bases de datos, modelos de
redes de bibliotecas y solapamiento, etc.) para contribuir a la organización
y dirección de las bibliotecas. Los estudios bibliométricos apoyan
la toma de las decisiones en la bibliotecas. Suele utilizarse, a veces, en la
literatura como sinónimo de informetría o cienciometría,
debido a que muchos autores no toman en consideración que cada disciplina
posee objeto y tema de estudio y, por ende, sus correspondientes disciplinas
instrumentales (métricas), deben guardar relación terminológica
con la denominación de la disciplina que la contiene.23 Asimismo dentro
del término bibliografía estadística plantean la primera
denominación dada al objeto de estudio de la bibliometría e informetría
(Hulme, 1923) considerada como la «ciencia de la organización
del conocimiento registrado» A. Pritchard (1969) empleó
el término bibliometría para designar la esfera de la aplicación
e interpretación de las estadísticas a la investigación
de los procesos de comunicación científica, donde se miden y analizan
diferentes aspectos de las fuentes de información documentales. Con esta
nueva denominación se salvaba la posible interpretación errónea
como bibliografía sobre estadística. Por otra parte, el propio
Pritchard estimó que el término propuesto por Hulme era tosco
y poco descriptivo. Ha habido imprecisión o ambigüedad en su alcance
conceptual. Bonitz (1981), Morales-Morejón (1983, 1985)
y Morales-Morejón y Cruz-Paz (1995) proponen dejar este
término para designar a la disciplina instrumental de la bibliotecología,
mientras que Setién y Gorbea (1990) para la bibliografía. Ellos
designan a esta última con el término bibliografología,
denominación propuesta por la escuela bibliotecológica soviética.23
En tanto el Dr. Emilio Setién define la bibliotecometría como
la aplicación de métodos y modelos matemáticos al estudio
de los fenómenos propios de la actividad bibliotecaria con el fin de
caracterizar el comportamiento de los componentes que integran la actividad
y las tendencias que se presentan en el uso de las bibliotecas y sus fondos11
y a la bibliometría como la ciencia métrica de la bibliografología
que aplica métodos y modelos matemáticos y estadísticos
a los repertorios bibliográficos como producto. Su objetivo es cuantificar
el flujo documentario de la bibliografía con vistas a establecer regularidades
y tendencias dentro del flujo estudiado.11
A pesar de la diversidad de criterios no se puede plantear que existe un concepto
equivocado de la disciplina sino una apreciación conceptual enmarcada
objetivamente en el espacio y en el tiempo. La bibliometría surge de
la bibliografía estadística y esta, a su vez, se crea dentro de
las bibliotecas pero se deslinda del trabajo interno de estas instituciones,
porque parte de las compilaciones iniciales hechas a partir de las colecciones
existentes en las bibliotecas, surge como práctica independiente, así
nacen compilaciones y bibliógrafos que no pertenecen a estas instituciones
y que no son bibliotecarios, por ejemplo, los trabajos de Garfield.
Si la bibliografía estadística tuvo como objeto de estudios las
compilaciones bibliográficas y más tarde surgió la bibliometría
con la misma finalidad, no es contradictorio relacionar la bibliometría
con los libros o documentos de forma general, o con las ciencias en tanto contemplan
información de ellas, con la comunicación escrita, el discurso
y con la propia bibliotecología, porque surge dentro de los procesos
bibliotecológicos enmarcados en las bibliotecas como unidades de información.
Ahora bien, dentro del fenómeno de consolidación, crecimiento
y madurez que experimentan las disciplinas bibliológico-informacionales,
la reflexión que se realice de sus disciplinas instrumentales también
está influenciada por este proceso. Soto, cuando se refiere al objeto
de estudio de la bibliotecología, plantea que nuestra disciplina es un
campo fundamentalmente práctico: surge a partir de la biblioteca y se
desarrolla con ella.
En este contexto la bibliotecología contempla una reflexión sobre
aspectos fundamentales de la realidad bibliotecaria. ¿Cuáles serían
esos aspectos fundamentales?, aquellos que determinan el «núcleo»
de la profesión.24 Esta realidad bibliotecaria,
además de comprender actualmente las operaciones tradicionales de la
organización de la información, integra el elemento receptor
(usuario, lector, cliente) como sujeto indispensable en el tratamiento de la
documentación y asume el nuevo concepto de acceso a la información
donde las compilaciones bibliográficas se ubican en un nuevo espacio
y tiempo y son vistas no sólo del modo tradicional sino a través
de las diferentes acepciones que toma, a partir de la documentación electrónica.
La bibliometría integra los elementos descriptivos de la información
escrita, se basa en los documentos. Los resultados obtenidos siempre tendrán
un carácter científico, aunque el documento lo sea o no. La revista
Bohemia de Cuba no tiene carácter científico, pero un estudio
bibliométrico sobre la publicación ofrece resultados, en forma
de tendencias, basados en herramientas científicas. La bibliometría
estudia la documentación publicada o no. A pesar de ello, la bibliometría
es una herramienta capaz de determinar fenómenos, tendencias y regularidades
que acontecen en el ámbito científico a partir de su literatura,
con independencia de que muchos conocimientos y elementos de los fenómenos
científicos no se encuentran escritos. Un estudio comparativo entre bases
de datos de literatura gris (no publicada) y su comunidad de expertos arrojaría
diferencias interesantes, no muy diversas en cuanto a la esencia del problema
científico, aunque se deben considerar.
Me pregunto si una vez que se investigue la literatura científica a partir
de materiales no publicados se está hablando de bibliometría o
de cienciometría. ¿Hasta qué punto las ciencias métricas
se diferencian una de otra?. ¿Es la cienciometría la que profundiza
en el fenómeno científico? ¿Puede la bibliometría
aportar datos similares?. Para analizar si la bibliometría conduce a
resultados sobre las ciencias, relacionados un universo más allá
de los límites de la literatura, es absolutamente necesario introducirse
en el mundo de la documentación científica y su contenido, pero
por otra parte, hay que valorar las características de su disposición,
objetivos que persiguen, sociedades científicas que representan, en fin,
como todo producto, es un objeto destinado a cumplir un fin y se origina en
un medio específico.
Si se habla del surgimiento de las publicaciones científicas
se debe comenzar por la revolución científica, surgida como consecuencia
de los cambios en la forma de ver las ciencias, ante la necesidad de desarrollar
tecnológicamente la economía que se iniciaba con el modo de producción
capitalista. Bernal describió esta de la siguiente manera: se
derrumba todo el edificio de presupuestos intelectuales heredados de los griegos
y santificado por los teólogos musulmanes y cristianos, al tiempo que
un sistema radicalmente nuevo venía a ocupar su lugar. Una imagen nueva
del mundo, cuantitativa, atómica, infinitamente extendida y secular sustituyó
a la imagen antigua, cualitativa, continua, limitada y religiosa que los escolásticos
musulmanes y cristianos habían heredado de los griegos. El universo jerárquico
de Aristóteles cedió paso al mundo mecánico de Newton.
Esta sustitución era solamente un síntoma de una nueva actitud
hacia el conocimiento. Dejó de ser considerado como un medio de reconciliación
del hombre con el mundo tal como se cree que es, era y será siempre hasta
el juicio final, para pensar en él como un medio de dominar la naturaleza
por medio de sus eternas leyes. Esta nueva actitud era en sí misma un
producto de la nueva preo-cupación por la riqueza material y se acompañaba
de un renovado interés de los hombres cultos por la práctica de
los oficios del artesano.25 Ante tal evolución,
el papel que habían jugado las universidades caducaba frente a las nuevas
exigencias de los innovadores, de esta forma ciertos grupos de científicos
comenzaron a trabajar fuera de este ámbito académico formando
las primeras sociedades científicas. Entre las primeras reconocidas se
encuentra la Academia dei Lincei (1600-1630) en Roma, la Academia del Cimento
(1651-1657) en Florencia, y la Royal Society de Londres (1622) entre otras.26
De estas sociedades nació la necesidad de comunicar y difundir los aportes
de la nueva ciencia y su metodología. Así se desarrolla las cartas
entre ellas, que se consolidó como sistema de comunicación al
cual denominaron Republique des Lettres. El crecimiento y desarrollo
de las sociedades aumentaron las cartas que se mantenían como forma de
comunicación; los escribanos no pudieron sostener tal explosión
por lo que a partir del surgimiento de la imprenta y la aparición de
la prensa, surgió el periódico y más adelante los primeros
periódicos académicos convertidos más tarde en revistas
científicas.
Las revistas desde sus orígenes, tuvieron como objetivo difundir los
resultados científicos; su impacto se observa con claridad en el propio
avance desmedido de las ciencias. El autor Gustavo Ibarra pone un ejemplo
cuando habla de Fleming, el cual se reconoce en la literatura por el descubrimiento
de la actividad antibacteriana de la penicilina. Fleming se hizo célebre
por haber comunicado su descubrimiento de la penicilina. Esta aclaración
casi trivial aclara que la comunicación de un hallazgo científico
es un hecho ineludiblemente vinculado con su reconocimiento, éxito y
aprovechamiento. Precisamente, las publicaciones científicas nacieron
con el propósito de dar a conocer la labor de los investigadores y compartir
con sus pares y la comunidad en su conjunto los progresos alcanzados en el conocimiento
científico.27
La función que han desempeñado las publicaciones en la ciencia
fue tan sorprendente como ahora lo es Internet. Las ventajas en la comunicación
eran admirables en aquel entonces. Ahora bien, a pesar de que las revistas científicas
tienen un papel difusor en el desarrollo y consolidación de las ciencias,
en la actualidad responden a los intereses del mercado donde compiten entre
ellas y luchan por su respectiva categorización. El Institute for
Scientific Information (ISI) de Filadelfia, Estados Unidos, publica cada
año el Science Citation Index (SCI), un índice que anualmente
registra los títulos de publicaciones científicas y su impacto.
El impacto se calcula hallando la razón entre el número de citas
y la cantidad de artículos que publica la revista. Con respecto a las
evaluaciones de la calidad de las revistas científicas, en Cuba por ejemplo,
la Academia de Ciencias contiene una lista de indicadores que establecen diferentes
estados para las revistas en dependencia con su cumplimiento.
Tal es la importancia de las revistas en la ciencia y dentro de las sociedades
de mercado que en la evaluación de los científicos se incluye
la cantidad de artículos publicados en revistas, si estas son de prestigio
aumenta su condición como profesional de la ciencia. A pesar de esta
función de evaluación en las comunidades científicas, en
las revistas influye decisivamente el factor recurso y el desarrollo económico
de la nación que limita o favorece su edición en papel.
Si decidiéramos evaluar el estado de las ciencias, siendo buenos especialistas
en bibliometría, sólo tendríamos que definir variables
y comenzar los conteos de frecuencia de lo que existe y de lo que se carece.
Ahora bien, es necesario detenerse a reflexionar si las revistas científicas
constituyen el medio idóneo para evaluar dicho estado. ¿Cuántas
investigaciones científicas de cabecera se han publicado en las revistas?
¿Cuántos experimentos de laboratorio en las fases finales de prueba
aún no se han escrito?. ¿Cuántas veces la ciencia no ha
respondido a descubrimientos militares y aún permanecen ocultos sus hallazgos?.¿Cuántas
publicaciones científicas se producen en los países subdesarrollados
y cuántas de la misma temática en los desarrollados?. ¿Cuánta
información no circula entre los científicos sin registrarse en
ningún sitio? El autor Jorge Núñez Jover menciona
lo que la educación científica no debería olvidar, el modelo
matemático de Price. Este autor ha descrito el proceso de crecimiento
acumulativo de la ciencia mediante un curioso modelo que tiene en común
con las ideas anteriores la identificación de la ciencia con el conocimiento
que ella produce. A ello agrega que ese conocimiento puede estudiarse por su
expresión en forma de artículos científicos, por lo que
propone considerar como ciencia lo que se publica en los artículos científicos
aparecidos en la Lista Mundial de Periódicos Científicos. A la
luz de esta definición y contando con fuentes como el Science Citation
Index de Garfield, es posible disponer de información sobre artículos,
autores y citas que pueden investigarse y obtener a partir de esas estadísticas,
medidas de los inputs y outputs de la ciencia, así como comprender
algunos mecanismos característicos de su crecimiento. Así, estudiando
las citas, es posible determinar cómo los artículos se relacionan
entre sí y van conformando algo semejante a un tejido de agujas. A partir
de ese modelo es posible obtener alguna explicación sobre el ritmo de
crecimiento exponencial de la ciencia (según Price el número de
artículos se duplica cada 10 o 15 años. La ciencia crece como
lo hace porque el viejo conocimiento engendra el nuevo, la vieja ciencia se
va transfiriendo a la nueva mediante un proceso acumulativo.28
Ahora bien, parece resultar, que unido al paradigma positivista que cuestionó
en gran medida la cientificidad de las ciencias sociales fundamentalmente, existió
un grupo de expertos en ciencias métricas que denominó leyes informétricas
a lo que realmente no se comporta como ley.29
Ellos quisieron adjudicar a estos modelos matemáticos el conocimiento
del fenómeno de las ciencias, sin valorar que sus resultados parten sólo
de la documentación lo cual minimiza el comportamiento de dichas ciencias,
debido a que la documentación puede ser recuperada o no, puede ser publicada
o no, puede existir o no, en cambio; el fenómeno científico existe
plenamente. Jorge Núñez plantea que la ciencia no es sólo
el conocimiento por ella creado sino que circula en publicaciones; además
ella también puede ser vista desde el ángulo de los procesos de
profesionalización e institucionalización que genera.28
Esta situación se observa con mayor claridad en los países subdesarrollados
donde las publicaciones científicas carecen de recursos y sufren de cierta
carencia impresa. Muchas no logran sistematicidad y otras aún no pueden
salir a la luz.
En Cuba, por ejemplo, los resultados científicos de las investigaciones
biblio-tecológicas fueron estudiados por los especialistas Emilio
Setién, Víctor Manuel García y Marta Llorente
en el año 1990 en un artículo que apareció en la revista
científica BIBLIOTECAS donde a partir de las cinco disciplinas clásicas
de la bibliotecología, reconocidas en aquel momento, establecieron la
cantidad en por cientos de documentos publicados y no publicados, la lista queda
como sigue:30
|
Especialidad
|
Literatura publicada
|
Literatura no publicada
|
| Bibliotecología general |
15
|
5
|
| Fondos bibliotecarios |
3
|
15
|
| Sistemas de catálogos |
13
|
6
|
| Trabajo con los lectores |
9
|
19
|
| Organización de bibliotecas |
3
|
12
|
| Totales |
43
|
57
|
El 57% de la literatura que se genera en las ciencias bibliotecológicas
y que son resultados científicos constituyen documentos no publicados.
Actualmente se realiza el estudio de toda la literatura bibliotecológica-informacional
producida en Cuba, aún en proceso de pilotaje. En su primera parte se
ha compilado de las revistas especializadas de bibliotecología, bibliografología,
archivología y ciencias de la información publicadas en Cuba desde
los tiempos de la república, cuando surge la primera, hasta la fecha
y se acumulan 933 artículos. El número de tesis universitarias
de la carrera alcanza la cifra de 899, las ponencias en eventos de la década
del 90 suman cerca de 1000, sólo en eventos de la especialidad. Esto
significa que el comportamiento, en estos momentos de dicha tendencia se agudiza
y cerca del 70% de la literatura científica bibliotecológica aparece
en los documentos no publicados.
Un punto culminante en la reflexión es si se toma la bibliometría
como herramienta de descripción de las ciencias en una tipología
documentaria específica. Si la bibliometría, se limita sólo
al análisis de los artículos de las publicaciones científicas,
estaría centrándose, de forma absoluta, en la literatura publicada,
que no representa el resultado de las ciencias. En cambio, si toma de base la
literatura gris o documentos no publicados, su acercamiento al fenómeno
científico es mayor, aunque siempre quedarán elementos indispensables
fuera, así es el caso del conocimiento de los expertos, muchas veces
ausentes del papel, pero que existe y hay que tenerlo en cuenta.
Actualmente Internet constituye la solución de múltiples problemas
de información, al minimizar el efecto de las categorías tiempo
y espacio en la esfera de la diseminación y el acceso de la información.
Internet contiene un fondo universal de información, brinda numerosas
posibilidades de intercambio a la vez que constituye el basurero mayor de información
existente. Las características hipertextuales e hipermediales que presenta
el WWW posibilita la creación de publicaciones electrónicas de
bajo costo, que regularmente llegan a disímiles lugares. Internet tiene
la gran ventaja de facilitar el acceso a la información, su gran problema
consiste en encontrarla.
La gran red contribuye a que el conocimiento científico sea público,
la dificultad radica en hallarlo y en la necesidad de recursos para accederlo,
esto es lo cuestionable. En relación con esto Cazau reflexiona
que sostenemos que el conocimiento científico llega a ser verdaderamente
público, no sólo cuando está potencialmente al alcance
de cualquiera, sino además, cuando todas las personas disponen de un
sistema eficaz de búsqueda y de acceso a la información.31
Cuando alguien se sienta frente a cualquier buscador en Internet y pide por
ejemplo, publicaciones científicas, puede en-contrar mediante el Goggle,
por ejemplo, 30 600 registros, entre los cuales aparecen publicaciones científicas
de cualquier temática, directorios, centros de investigaciones con sus
publicaciones, talleres con dicha temática, portadas, donaciones, proyectos,
librerías virtuales, etcétera. Pero, si la búsqueda se
delimita y se desea consultar artículos que tratasen de ortopedia en
las revistas científicas, por el mismo buscador, puede solicitarse artículos
de ortopedia, el resultado, un total de 6 880 registros, entre los cuales
se encuentran artículos de ortopedia en venta o alquiler, andadores,
sillas de ruedas, entre otros implementos; artículos de ortopedia, espacio
reservado para patrocinadores, empresas, fabricación e importación
de todo tipo de artículos, nuevos artículos científicos,
revistas cubanas de ortopedia, buscadores de artículos de pediatría,
ginecología, ortopedia, etcétera. No existen dudas de que en Internet
aparece información relevante para muchas necesidades. Ahora, es una
realidad que Internet carece de una normalización y de un orden para
disponer la información que contiene; esto la limita en múltiples
ocasiones como fuente confiable de consulta. A pesar de esto, la comunidad científica
valora positivamente la aparición, cada vez más, de nuevas revistas
en la red.
La sociedad de la información ha generado una serie de profesionales
que dicen ser creadores o diseñadores de sistemas de búsqueda
de información, cuando muchos de dichos sistemas fueron creados hace
mucho tiempo por los bibliotecarios, primeros estudiosos del tema. En todo este
fenómeno informacional, algo suele ser preocupante con respecto al profesional
del sector, y es que lejos de consultar criterios establecidos para la organización
de la información, la libertad de poder introducir en Internet lo que
desee, ha conllevado a la aparición de cierta enfermedad, la cual denomino
como el autismo de la red, que no es otra cosa que la actitud desarrollada
por ciertos especialistas como falsos dominantes del orden por sólo disponer
de un grupo de computadoras con un acceso rápido. Esto es censurable,
a científico le interesa la rapidez pero la solución está
en el contenido.
Se habla, además, de la gestión del conocimiento, aunque existen
autores que dicen que el conocimiento no se puede gestionar.32 Se trata de crear
una información capaz de transformar el conocimiento humano. Entre sus
principales objetivos se encuentra la organización de la información,
factor clave para la creación de nuevas ideas. El procesamiento de la
información, la catalogación, la clasificación, la indización
por materia, las bases de datos bibliográficas o no, los metadatos, todos
son elementos indispensables para lograr este objetivo. Las bibliografías
son productos que se basan en la organización de la información
y las ciencias métricas, en especial la bibliometría, agregan
valor a las bibliografías como producto, o a los elementos bibliográficos
como variables, convertidos en nueva información organizada y estructurada
de manera que facilite la toma de decisiones.
Otros problemas aparecen, cuando muchas entidades aprovechan las ventajas de
Internet para mantener ciertas revistas sólo en formato electrónico,
ante la carencia de recursos. Se amplía el fraude y el plagio, se dificulta
el control legal de la información, tanto por las deficiencias del manejo
del derecho de autor en el entorno de red como por la comercialización
electrónica de productos y servicios, sin embargo, las ventajas de las
ediciones electrónicas son innegables. En un estudio realizado por Juana
María Pérez Mariño,33
la autora enumera las ventajas de este tipo de documento para autores, editores,
lectores y usuarios. Considera que las publicaciones electrónicas ofrecen
a los autores ciertas ventajas en relación con las publicaciones impresas.
En primer lugar, ellas disponen los trabajos al alcance de los suscriptores
tan pronto como este se encuentra listo, esto puede significar una ganancia
de dos a cuatro meses de diferencia entre el momento de la entrega del manuscrito
y el de su lectura. En el caso de los editores, con las publicaciones electrónicas
se logra una mayor velocidad en la publicación y en la distribución
de los artículos, se garantiza así su rápida diseminación.
Probablemente la mayor ventaja de las publicaciones electrónicas con
respecto a las impresas, es el hipertexto. En un documento electrónico
es fácil enlazar entre sí partes de un documento, de manera que
se puede saltar fácilmente de un lugar a otro. Ello exige que el lector
disponga de una computadora personal con todos los recursos necesarios para
conectarse a la red y acceder a sus recursos. Es de esperar que esta tecnología
se abarate algún día.33
Las revistas electrónicas facilitan la comunicación del conocimiento
científico y el diálogo permanente. Lograr su consolidación
final requiere de un estudio sobre aquello que se necesita comunicar en la red.
Esto es imposible sin un trabajo conjunto donde las diferentes entidades, sobre
todo de los países subdesarrollados, se unifiquen para establecer políticas
de publicación.34 Por otra parte, de igual forma existen indicadores,
códigos y una ética para las ediciones impresas, se deben crear
sus equivalentes para el formato electrónico, los esfuerzos al respecto
se han realizado sólo con determinados títulos de revistas o temáticas.
Los prejuicios académicos que aún se mantienen con respecto a
la consideración de los artículos científicos en formato
electrónico deben sustituirse por cánones estructurados para su
validación y aceptación dentro de los currículum de los
innovadores.
Las revistas electrónicas y la documentación en el web de forma
general, mantienen como primer elemento a su favor la disminución del
tiempo de preparación y consulta. El fenómeno informacional incluye
el incontrolable flujo documentario que se genera en la sociedad actual. Si
hace 10 años solamente las revistas como tipo de publicación era
uno de los soportes de la actualización de las ciencias, hoy sus trabajos
están obsoletos con sólo permanecer unos pocos meses desde la
entrega de los artículos hasta su edición definitiva. Este proceso
se reduce considerablemente en las publicaciones electrónicas. Por la
anterior característica, aunque siempre se ha reconocido así,
el tipo de documento donde se gesta el verdadero acontecer de las ciencias es
en el no publicado: tesis, ponencias, informes, actas de congresos científicos,
etc.
La bibliometría a la hora de definir los objetivos de sus mediciones
no puede dejar de atender la tipología documentaria, porque de ella depende
la exactitud de sus valoraciones y el acercamiento o profundización en
el estado de una ciencia. Sus estudios parten del conocimiento escrito, sin
dudas, el resorte de los futuros resultados científicos. Cabría
preguntarse, si una vez que el mundo ciberespacial mantenga ciertas normas,
existirán nuevos elementos para realizar los estudios métricos
de la información. La ejecución de algunas investigaciones bibliométricas
en el web muestran el comportamiento en la red de determinadas ramas de saber
científico.35
Hasta el momento se ha realizado un análisis, partiendo de la sociedad
actual y las ciencias documentales, específicamente de la bibliografología,
sobre la función que desempeña la bibliometría en el conocimiento
de las ciencias como un todo o como herramienta de estudio de la literatura
científica. A manera de generalización puede decirse que la bibliometría
es la ciencia métrica destinada al estudio de las compilaciones bibliográficas
o de los elementos descriptivos de los documentos (de forma o de contenido),
genera un nuevo conocimiento, que forma parte de la organización de la
información dentro del ciclo de vida del documento, ella se encarga de
estudiar elementos de la documentación, científica o no; sus resultados
presentan un basamento científico y se acercan al fenómeno de
determinada ciencia en la medida que las propias publicaciones representen el
fenómeno. Decir que mediante la bibliometría se valora el comportamiento
integral de la ciencia es reducir la ciencia al documento. En el caso de los
países subdesarrollados, la reducción se acentúa en tanto
las publicaciones científicas no son estables ni reflejan, en muchos
casos, lo mejor del quehacer científico en cada país.
La publicaciones científicas son la forma de comunicación escrita
de los resultados científicos, las metodologías y el decursar
de las ciencias. Estudiar las publicaciones científicas a partir de la
bibliometría permite hallar tendencias en las comunidades profesionales
y del flujo documentario estudiado, indispensables para el propio desarrollo
científico.
Si los estudios bibliométricos se concentran en la literatura gris, aquella
que no se ha publicado, se acerca mucho más a la esencia del fenómeno
científico, siempre que la documentación sea lo más completa
posible. Hoy la concentración de información científica
actualizada y novedosa se centra en los documentos no publicados, debido a que
ni siquiera las revistas, pueden mantenerse al ritmo de generación del
conocimiento, entre otras causas, por el tiempo que lleva su impresión.
Esto hace pensar, como profesionales de la información, que la organización
y el control de dichos materiales es actualmente el principal objetivo de cualquier
institución de información del ámbito científico.
Los estudios bibliométricos resultan indispensables, tanto para las ciencias
como para la gestión. Cuando se plantea un problema científico
es necesario organizar la literatura al respecto; son los indicadores métricos
los que permiten caracterizar y delimitar el espacio informacional, primer paso
en la gerencia de la información.
Bibliography, bibliometry and their related sciences
The fundamental characteristics revealing the upsurge of an incipient digital culture at present are described starting from the changes taking place in the so-called information society. Bibliography is presented as a new science in the complex bibliological-informational world, whereas bibliometry is defined as a metric science. The appearance and importance of publications in science, as well as the possibilities offered by the electronic formats are studied. Bibliometry is analyzed as a science that reckons from the descriptive elements of scientific documentation and from the need to assess the documental typology in order to attain results reflecting the scientific phenomenon with more accuracy. The significance of bibliometry for information and knowledge management is stressed and the librarians work is considered as the oldest and most professional in the organization of information.
Subject headings: AUTOMATIC DATA PROCESSING; BIBLIOMETRICS; BIBLIOGRAPHY;
INFORMATION SCIENCE; PUBLISHING
Recibido:13 de marzo de 2002.
Aprobado: 30 de abril de 2002
Lic. Nuria E. Pérez Matos. Departamento de Investigaciones.
Biblioteca Nacional José Martí. Ciudad de La Habana,Cuba.
Correo electrónico: mailto:nuriap@jm.lib.cult.cu