Se presentan las principales características formales y de contenido del primer documento científico conocido hasta ahora, el Papiro Médico de Edwin Smith, cuyo texto original se remonta a los tiempos del primer período del Antiguo Imperio egipcio. Se brindan algunos elementos acerca de la estructura de esta remota prueba documental de la actividad médico-quirúrgica; se comenta su cualidad como singular fuente de referencia sobre el estado del conocimiento científico en esa lejana etapa de la historia de la humanidad y se acredita por su conducto la gran importancia que entonces se otorgaba a la técnica operatoria, en contraste con el uso de preparados medicinales. Al final se anexa el ejemplo de uno de los 48 casos abordados en el manuscrito, el cual se refiere a los pasos que se daban en aquel tiempo para tratar una dislocación de mandíbula.
DeCS: BIBLIOGRAFÍA DE MEDICINA; HISTORIA DE LA MEDICINA ANTIGUA; EGIPTO
El primer documento científico de cuya existencia se tiene información
fue un tratado de cirugía, elaborado en el Antiguo Egipto hace casi 5000
años. Su contenido, compilado por un autor desconocido en una época
en que la medicina se orientaba sobre bases de carácter mágico-religioso
y en la que aún no existía el vocabulario científico, constituye
hoy día una de las joyas bibliográficas de más valor en
la historia de la especialidad médico-quirúrgica. Además
de la descripción de los métodos clínicos utilizados en
la época de su elaboración, contiene observaciones de asombrosa
exactitud sobre Anatomía, Fisiología y Patología y en él
están casi por completo ausentes la magia y el misticismo tan característicos
de la cultura egipcia.
Este documento, el Papiro Médico de Edwin Smith, debe su nombre
al del primer egiptólogo de origen norteamericano, quien adquirió
el rollo en 1862 de un negociante nativo en la ciudad egipcia de Luxor (Tebas).
Aunque no fue capaz de descifrar su contenido, Smith estaba consciente de la
extraordinaria importancia del manuscrito.
Después de la muerte de su comprador, sus herederos presentaron el papiro
a la Sociedad de Historia de New York, en cuya biblioteca se atesora actualmente,
y autorizaron a James Henry Breasted, renombrado orientalista de la Universidad
de Chicago, para que estudiara su contenido. En esta labor lo ayudó el
doctor Arnold B. Luckhardt, profesor de Fisiología de la
misma institución y entusiasta estudiante de la historia de la medicina.
La publicación en 1922 de dos consideraciones preliminares al respecto,
creó un ambiente de gran interés entre los egiptólogos,
quienes a partir de entonces esperaron con ansiedad la publicación de
todo el texto. La traducción completa, acompañada de reproducciones
en facsímil, glosarios y comentarios, apareció en 1930 y proporcionó
un concepto totalmente nuevo acerca de la antigua cirugía egipcia.1
El texto original de este tratado de cirugía se remonta a los tiempos
del primer período del Antiguo Imperio (3000-2500 a.n.e.). Se presume
que otro cirujano lo copió siglos después, cuando muchos de los
términos originales en él utilizados se habían hecho incomprensibles
y obsoletos. Por fortuna, este escritor agregó una serie de explicaciones,
que sirvieron para interpretar el contenido del documento, a pesar de la caída
en desuso de la terminología por el paso de los años.
Existe una gran diferencia entre el texto del Papiro Médico de Edwin
Smith y los otros papiros médicos que se han descubierto hasta ahora,
pues además de ser el de más antiguo origen, es el único
dedicado principalmente a la cirugía. Mientras los demás consisten
en esencia en un montón de oraciones, conjuros y prescripciones fantasiosas,
este comienza de arriba hacia abajo y describe una serie de casos ordenados
de manera lógica. En él se abordan en principio las lesiones superficiales
y luego las más severas. A la presentación de cada caso sigue
una determinada asociación. Cada uno está encabezado por un título
que comienza por regla general con la palabra Instrucciones y al
cual sigue una designación del tipo de lesión o de enfermedad
y su localización. Tal es, por ejemplo, el caso de Instrucciones con
respecto a una dislocación de mandíbula. A esto le sigue el examen,
que incluye preguntas al paciente, la inspección, la palpación
y la observación de los movimientos ejecutados por el cirujano. Sobre
la base de los hallazgos clínicos, se llega al diagnóstico, el
cual generalmente se introduce así: En relación con él,
Ud. debe decir.... A continuación hay una descripción del
padecimiento y una exposición de la decisión del cirujano con
respecto al tratamiento, que constituye la sección final donde se incluyen
instrucciones mecánicas, medicinales, de posturas y dietéticas
(anexo).
El material tratado en este texto de 4,7 m de largo y 32 cm de ancho y en cuya
parte anterior hay escritas 17 columnas, abarca 48 casos quirúrgicos,
en la mayoría de los cuales se describen de modo sistemático las
heridas y lesiones que se pueden producir en todo el cuerpo.2
Este abarca:
Heridas de la cabeza 27
casos
Lesiones del pecho y la mama
(incluyendo tumores y abscesos) 8
casos
Lesiones de la garganta y la nariz 6
casos
Lesiones del húmero 3
casos
Lesiones de la clavícula 1
casos
Lesiones del hombro 1
caso
Lesiones de la espina torácica
1 caso (incompleto).
El Papiro Médico de Edwin Smith es una obra de referencia acerca
del estado del conocimiento científico de ese antiguo período.
Las observaciones anatómicas primitivas son descriptivas en extremo y
a partir de ellas se crean términos para designar las estructuras observadas.
Fue en este documento donde apareció por primera vez, en cualquier idioma,
la palabra cerebro, cuya superficie en forma de rosca se com-para con la forma
de las estrías de la escoria del cobre derretido luego de enfriadas.
Las pulsaciones comunicadas a los dedos examinadores al explorar el cerebro
expuesto a fracturas compuestas, se comparan con las pulsaciones y los latidos
que se sienten en los dedos en contacto con la mollera de un niño antes
de cerrarse. En el texto se mencionan las membranas del cerebro (meninges) y
el líquido cerebrospinal que estas contienen.
Otras estructuras óseas a las que se hace mención son la mandíbula,
los huesos del cuello (clavículas), el esternón y las costillas.
En el texto se registran observaciones fisiológicas de asombroso discernimiento,
como el reconocimiento y medición del pulso, que anteceden en 2500 años
a las observaciones de Hipócrates. El contenido de este papiro
hace presagiar un conocimiento de la circulación sanguínea, en
tanto en él se consigna que por aquel tiempo el hombre sabía que
el corazón es el centro desde el cual los palpitantes vasos se extienden
por todas partes del cuerpo.
En el documento quedaron apuntadas sabias observaciones sobre la función
del sistema nervioso. Por él se sabe que hacia el año 1550 a.n.e.
se reconocía la influencia del cerebro en la acción de las estructuras
remotas, se atribuía la parálisis de las extremidades inferiores
a lesiones cerebrales y se establecía la relación entre la localización
de la lesión craneal y el lado del cuerpo involucrado. Asimismo se observan
daños motores y sensoriales en las lesiones por compresión de
las vértebras cervicales.
La evaluación clínica de los casos descritos demuestra un examen
cuidadoso y objetivo. Se observan los síntomas y hallazgos físicos
obtenidos mediante la inspección, la palpación e incluso por medio
del olfato. La capacidad de los pacientes para efectuar los movimientos, como
indica el cirujano, completa más aún el cuadro clínico.3
En general se puede decir que la estrategia terapéutica recomendada en
cada circunstancia responde al estilo hipocrático y que la esperanza
es la piedra angular de todo tratamiento. El uso de suturas o del esparadrapo
en las heridas de los tejidos blandos, el empleo de tablillas y la aplicación
de vendajes siguen conceptos lógicos. La carne fresca es el vendaje usual
para el primer día, quizás por su valor hemostático. Después
se aplican los calmantes y las sustancias protectoras. Tanto el calor como el
frío se utilizan en condiciones indicadas por la lógica y la dislocación
de la mandíbula se reduce de idéntica manera a como se realiza
en la época actual.
De particular interés son las manifestaciones patológicas de la
lesión y la enfermedad. En las heridas donde se involucran las meninges
o el cerebro, se observa la irritación meníngea en forma de anquilosamiento
del cuello o la incapacidad de los pacientes de mirar sus hombros.
Por regla general se describe el sangramiento de los oídos y de las fosas
nasales acompañando a las fracturas de cráneo y el modo de andar
arrastrando los pies después de un daño cerebral.
También se describen las complicaciones de las heridas, incluyendo la
infección y el tétanos, y se dan pronósticos poco favorables
en los casos de priapismo, emisión seminal y micción involuntaria
sintomáticos de las fracturas del centro de las vértebras cervicales.
Además de la información directa que es posible obtener de este
primer trabajo de cirugía, se pueden hacer también interesantes
deducciones. El estudio del documento permite notar el abismo existente en su
época entre los médicos y los cirujanos. De todos los papiros
que se han podido recuperar hasta ahora, sólo este se dedica por entero
a cuestiones quirúrgicas, aunque ello no sea suficiente como para poder
afirmar que tal proporción es accidental o un indicador de una relativa
ignorancia de parte de los cirujanos egipcios. De cualquier manera resultan
llamativas las diferencias entre este texto de cirugía y los demás
manuscritos. No se debe olvidar que para esta cultura la enfermedad era resultado
de la posesión de espíritus malignos; y que la curación
se lograba al invocar una ayuda sobrenatural capaz de aplacar las ofendidas
deidades y de exorcizar los espíritus maléficos.
Por lo tanto, ¿quién podía restarle entonces importancia
a los poderes de sus deidades en cuanto a declarar que una dolencia no se debía
tratar? Esto indica claramente que el autor del Papiro Médico de Edwin
Smith no era miembro de la clase sacerdotal.4
En este sentido, las observaciones de Breasted acerca de las connotaciones de
la palabra tratamiento adquieren un interés específico. Él
señaló que en la mayoría de las historias de caso presentadas,
la manipulación quirúrgica aparece bajo el título de examen,
mientras que las aplicaciones medicinales se considera bajo el de tratamiento.5
Sin duda alguna, esto indica la distinción que se le acreditaba a las
técnicas quirúrgicas, en contraste con el uso de preparados medicinales
por parte de los médicos, cuestión que le otorga a este documento
de la época de los faraones una importancia adicional a su valor intrínseco
como rareza bibliográfica universal.
Presentación de un caso en el Papiro Médico de Edwin Smith
Caso 25: Dislocación de la mandíbula
Título
Instrucciones con respecto a una dislocación de mandíbula.
Examen
Si usted examina un hombre con la mandíbula dislocada, debe ver si puede abrirle la boca y si también puede cerrársela. Debe colocar sus pulgares sobre los extremos de las dos ramas mandibulares dentro de la boca y sus dos pinzas (dos grupos de dedos) debajo de la barbilla y debe hacerlas retroceder hasta lograr que descansen en su lugar.
Diagnóstico
En relación con él usted debe decir que la dislocación
de la mandíbula es una dolencia que trataré.
Tratamiento
Usted debe vendarlo con ymrn y miel todos los días hasta lograr su recuperación.
A universal bibliographic rarity: the medical Papyrus of Edwin Smith
The main formal and content characteristics of the first scientific document known up to now, the medical papyrus of Edwin Smith, whose original text dates from the times of the initial period of the Old Egyptian Empire, are presented. Some elements are given about the structure of this old documental evidence of the medical and surgical activity. Comments are made on its quality as a singular source of reference on the state of scientific knowledge in that remote stage of the history of mankind. The importance granted to the operative technique at that time compared with the administration of preparations is also known through this document. At the end, it is given an example of the 48 cases approached in the manuscript, which made reference to the steps taken then to treat a mandible dislocation.
Subject headings: BIBLIOGRAPHY OF MEDICINE; HISTORY OF MEDICINE, ANCIENT;
EGYPT
Recibido: 3 de mayo de 2002.
Aprobado: 20 de junio de 2002
Lic. José Antonio López Espinosa. Red Telemática de Salud en Cuba (Infomed). Calle 27 No. 110 e/ M y N, El Vedado, Ciudad de La Habana. Correo electrónico:mailto:jale@infomed.sld.cu
1 Licenciado en Información Científico-Técnica y Bibliotecología. Instructor de la Escuela Nacional de Salud Pública Carlos J. Finlay. Investigador de la Sección de Estudios Humanísticos en la Universidad Virtual de Salud.