Rafael Forteza Fernández,1 Libia Ávila Oliva2 y Roberto Sánchez Rodríguez3
Desde la perspectiva de la lingüística sistémica funcional
y con el objetivo de identificar los modos en que se construye el léxico
médico, se estudió el vocabulario utilizado en una muestra de
revistas y libros de texto especializados. El estudio demostró que existen
diferentes vías, por medio de las cuales, las ciencias médicas
construyen el campo del discurso, entre ellas, los términos de origen
vernáculo, con premodificación o sin ella juegan un papel nada
despreciable, las raíces grecolatinas y la construcción de vocablos
a partir de las mismas también son importantes; así como el uso
de metáforas gramaticales son de igual manera medios esenciales para
este fin. De este modo, se demuestra cómo el vocabulario médico
ha adquirido características sui generis para poder expresar su actividad.
Palabras clave: léxico médico, lingüística.
From the perspective of systemic functional linguistics and in order to identify
the ways in which medical vocabulary is built, the vocabulary used in a sample
of specialized journals and books was studied. The study showed that there are
different means by which medical sciences build the field of discourse, among
them, the use of terms of vernacular origin with or without premodification
play an important role. The Latin and Greek roots are also very important for
the construction of words starting from them, as well as the use of grammatical
metaphors. Thus, it is demonstrated how medical vocabulary has acquired sui
generis characteristics to express its activity.
Keywords: medical vocabulary, linguistics.
Cada lengua presenta modos particulares de expresión en sus contenidos
y conceptos, formas para establecer las relaciones con el interlocutor, maneras
de organizar dichos contenidos y conceptos, así como expresiones propias
para las relaciones interpersonales entre quienes se comunican por medio de
texto. Los modos de expresión se tornan aún más específicos,
según el contexto de la situación donde se encuentre quien se
comunica.
Para el estudio de estas formas particulares de la comunicación, la
lingüística hallidiana o Lingüística Sistémica
Funcional (LSF) emplea el concepto de registro o contexto de situación,
que comprende tres variables funcionales: el campo, es decir, "la actividad
social relacionada con el texto, que incluye la noción tradicional de
contenido y forma",1 el papel y el modo
del discurso. Cada uno de estos registros posee un sistema de recursos propio
e independiente para la comunicación.
Así, cada ciencia y cada situación científico-comunicativa
específica, presenta modos únicos para expresar sus contenidos
(campo), maneras específicas para organizar las relaciones entre los
miembros de una comunidad discursiva (papel) y formas determinadas para la comunicación
en forma de texto (modo).
Las ciencias médicas no constituyen una excepción. Ellas se encuentran
en constante desarrollo y, por lo tanto, a menudo es necesario nombrar nuevos
tratamientos, técnicas, enfermedades, etcétera. Dicho proceso
genera frecuentemente la aparición de verdaderas microlenguas, aún
dentro de la misma ciencia, pero ello es un tema insuficientemente tratado en
la literatura especializada.
Se abordará, por consiguiente, desde la perspectiva de la LSF, el modo en que se construye el campo del discurso de las ciencias médicas, es decir, cuáles son los recursos léxico-gramaticales que emplean estas ciencias para nombrar su actividad, aunque por razones de interés pedagógico y limitaciones en tiempo y recursos, el estudio se limitará al idioma inglés en la clínica médica.
Para la construcción de su dominio ideítico, los científicos
utilizan diferentes recursos léxico-gramaticales. Como regla, la ciencia
construye sus términos a partir de un sistema de valores, cada nuevo
término debe cumplir una serie de requisitos para que se considere como
científico. La categoría de membresía - de un término
a una ciencia - se determina por criterios sistemáticos, estables, explícitos,
verificables y motivados teóricamente.2
El sistema de valores especifica, tanto la categoría de carácter
superordinal a la que pertenece el término en cuestión como los
criterios necesarios y suficientes por medio de los cuales entra a la taxonomía
de la ciencia".3 Esta es la razón,
por la cual los conceptos que forman la terminología científica
pueden distinguirse con claridad de aquellos que forman parte de la vida diaria.
Aun cuando, una ciencia determine emplear un término frecuentemente
utilizado en la vida diaria, ella antes lo redefinirá, le asignará
un nuevo valor. En ese sentido, puede decirse que: "Una gran parte del
proceso de taxonomización se ocupa en renombrar lo vernáculo con
el objetivo de reclasificarlo." 4
En este proceso de nombrar lo nuevo, se utilizan términos o expresiones
-constituidos por grupos nominales en sentido general- con un significado especial
en un campo científico, es decir, el término no aparece en el
lenguaje del campo de la ciencia en las mismas oposiciones taxonómicas
que en el vernáculo.
Para crear sus campos terminológicos específicos, la ciencia y
la tecnología utilizan los siguientes recursos:2,4
Se realizó un estudio sincrónico -sin referencia a la evolución
en el tiempo del vocabulario médico-, del campo del discurso en las ciencias
médicas. Para ello, se elaboró una lista de vocablos médicos
que aparecían en publicaciones periódicas y textos de reconocido
prestigio. Entre los textos médicos utilizados, encuentran la cuarta
edición del Stein de Internal Medicine, Infectious Diseases in Emergency
Medicine de Billman, el Handbook of Pediatric Infectious Diseases de Edelson,
The Thyroid Gland de Greer y las revistas Leprosy Review Vol. 71 de sep.-dic.
del 2000; el CMAJ Vol. 164 Nos. 7, 8 y 9 del 2001. Se seleccionaron capítulos
completos de los textos mencionados y artículos de las revistas de modo
aleatorio, y sólo fueron seleccionados para el corpus lingüístico,
aquellos acerca de los que los investigadores poseían información
previa en Español de modo que fuera posible un alto grado de comprensión
del material en idioma Inglés. Con la ayuda de distintos diccionarios,
entre ellos, The Magraw Hill Essential Dictionary of Health Care, el
Butterwoth´s Medical Dictionary 2da Edición en dos tomos,
y los diccionarios Oxford Superlex y Oxford en soporte electrónico, se
clasificó el léxico de acuerdo con diferentes criterios: papel
del vernáculo en la conformación del término médico,
utilización de premodificadores, origen de los mismos, ascendencia griega
o latina de los neologismos, utilización del latín y el griego
para la construcción de nominales complejos, cosificación de los
procesos (verbos), o elaboración de nombres a partir de acciones (metáforas
gramaticales).
De acuerdo con los criterios utilizados, que se alejan de la Lingüística Estructuralista y la Generativa Transformacional, dirigidos en lo fundamental a buscar las fuentes, a partir de las cuales, la medicina y sus ciencias afines son capaces de diferenciarse de otras ciencias para expresar las formas del pensamiento médico, sus conceptos, procederes, técnicas; en otras palabras, su actividad.
Existe una amplia variedad de recursos para construir la terminología
propia de una ciencia o campo del conocimiento.
Algunos de los términos de las ciencias médicas son un nombre
simple, son palabras que tienen un significado en la lengua vernácula
y tienden a nombrar cosas en las que existe una conexión idéntica
o similar -en lo externo del fenómeno- entre lo nombrado en el vernáculo
y la aplicación técnica del término, por ejemplo: response
(respuesta), chain (cadena), ring (anillo) pain (dolor), murmur (murmullo),
sore (aflicción, dolor), stain (coloración), etcétera.
En muchos casos, ocurre que puede existir una palabra en el vernáculo
y otra en la ciencia para designar el mismo fenómeno o algo muy parecido,
por ejemplo: headache @ cephalgia; saliva @ sputum; bump @ hematoma; semen @
sperm; intoxication @ toxemia.
Otros nominales simples, con un claro significado en el vernáculo, al
pasar al ámbito médico toman un nuevo significado, donde lo nuevamente
nombrado se relaciona con el significado viejo, aunque en ocasiones, no de forma
tan aparente, por ejemplo: canal (canal lþ conducto), culture (cultura
þ cultivo), dose (medida þ dosis), labor (labor þ trabajo
de parto), pupil (alumno þ pupila).
También, con referencia al vernáculo, se utilizan muchos términos
lexicales establecidos, ellos adquieren su significado específico por
medio de la premodificación, por ejemplo: Parkinson disease (enfermedad
de Parkinson), atrioventricular valve (válvula atrioventricular), neurological
system (sistema neurológico), ankle swelling (inflamación del
tobillo), operating table (mesa de operaciones), Wassermann's reaction (reacción
de Wassermann-prueba de la sífilis), metabolic waste (desechos metabólicos).
Obsérvese que algunos de los premodificadores pueden tener un origen
vernáculo también: operating room (salón de operaciones),
involuntary movement (movimiento involuntario), sexual intercourse (contacto
sexual).
Una gran parte del campo del discurso en las ciencias médicas se construye
a partir de neologismos de origen griego (Gk) o latino (L) o de ambos. En los
siguientes ejemplos, se presenta la raíz original en los casos que fue
posible encontrarla, así como la traducción al español
cuando se ha considerado necesario: alveolus (L. Alveus), lacrimator (L. lacrimatus),
osseous (L. osseus), aorta (Gk. aorte), cáncer (Gk. karkinos @ cangrejo),
rib (Gk. erephein @ cubrir), psychic (Gk. psychikos @ del alma).
Del mismo modo, se combinan raíces de este mismo origen para formar
palabras como: morphology, phagocyte, patogénesis y nephrosis. Su descomposición
lleva al origen clásico de sus componentes; por ejemplo, -phagos, viene
del griego y significa "que come"; mientras que patho- significa "sufrimiento"
y también viene del griego.
Por otro lado, muchos de los grupos nominales (un sustantivo o grupo de sustantivos
de acuerdo con la gramática sistémica funcional -GSF) utilizados
en medicina no tienen un origen vernáculo, es decir ni el núcleo
nominal ni su premodificador tienen este origen, por ejemplo: eosinophilic ascites,
hepatocellular carcinoma, monoclonal protein y vitro fibrinolysis.
Un elemento interesante es la construcción de vocablos nuevos a partir
de los existentes dentro de su campo para designar un fenómeno donde
se involucran varios conceptos: normovolemic hemodillution, hepatocellular,
thrombocytopenia, glomerulonephritis, lymphosarcoma, reticuloendotheliosis,
etcétera. Estos, en su gran mayoría, se han elaborado a partir
de raíces grecolatinas.
Al igual que otras ciencias, la medicina, por razones obvias de índole
ética y de economía del lenguaje, emplea acrónimos y abreviaciones:
TB (tuberculosis), AML (acute myeloblastic leukemia), SEPs
(somatosensory evoked potentials), MIR (magnetic resonance imaging),
ACTH (adrenocorticotriphic hormone), ICP (intracraneal pressure),
entre otros.
Dentro de los complejos nominales que se utilizan en el lenguaje médico,
se encuentran las llamadas metáforas gramaticales, las que, a partir
de los procesos (verbos), posibilitan la construcción de participantes
(sustantivos); de este modo, se nominaliza la acción, por ejemplo: maximun
oxygen uptake, sex hormone-binding globulin, surface-connected canalicular system,
platelet surface-dependent reactions, granulocyte-macrophage colony-stimulating
factor, etcétera.
Como puede observarse, las ciencias médicas utilizan diferentes métodos para la construcción de su campo del discurso. El uso del vernáculo tiene un lugar importante en este proceso aunque no puede soslayarse el uso del griego o el latín, así como las abreviaciones y acrónimos, como fuentes para la creación de nuevas palabras. Desde el punto de vista pedagógico, un mejor dominio de la etimología de la palabra, así como de los métodos por medio de los cuales ellas adquieren un nuevo significado en la ciencia, sin divorciarse a veces de su significado original totalmente, es de suma importancia. Aprender una ciencia es aprender un nuevo modo de designar, un nuevo modo de pensar para hablar.
Recibido: 15 de mayo del 2004. Aprobado: 30 de mayo del 2004.
Rafael Forteza Fernández
Filial de Ciencias Médicas.
C. del Valle. Pueblo Nuevo. Holguín.
Correo electrónico: forteza@enfer.hlg.sld.cu
1 Profesor
Auxiliar de la Filial de Enfermería. Facultad de Ciencias Médicas
"Mariana Grajales Coello", Holguín, Cuba. Máster en
Teoría y Práctica de la Enseñanza del Inglés.
2 Profesora Asistente de la Filial de Enfermería.
Facultad de Ciencias Médicas "Mariana Grajales Coello", Holguín,
Cuba. Diplomada en Didáctica y Metodología de la Enseñanza
de la Lengua Inglesa.
3 Profesor Asistente. Facultad de Ciencias
Médicas "Mariana Grajales Coello", Holguín, Cuba.
Ficha de procesamiento
¿Cómo citar esta contribución según el estilo Vancouver?
Forteza Fernández R, Ávila Oliva L, Sánchez Rodríguez
R. La creación del léxico médico: una aproximación
desde la perspectiva de la lingüística sistémica funcional.
Acimed 2004; 12(3). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol12_3_04/aci08304.htm
Consultado: día/mes/año.
Términos sugeridos para la indización
Según DeCs 1
VOCABULARIO; LINGÜÍSTICA/tendencias; MEDICINA
VOCABULARY; LINGUISTICS/trends; MEDICINE
Según DeCI 2
VOCABULARIO/análisis; VOCABULARIO/tendencias; LINGÜÍSTICA;
BIOMEDICINA
VOCABULARY/analysis; VOCABULARY/trends; LINGUISTICS; BIOMEDICINE
1 BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud
(DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004. Disponible en: http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm
2 Díaz del Campo S. Propuesta de términos
para la indización en Ciencias de la Información. Descriptores
en Ciencias de la Información (DeCI). Disponible en: http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf