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Obituario

Doctor José López Sánchez (1911-2004)

A las 2:30 de la madrugada del pasado jueves 9 de septiembre dejó de existir, víctima de un infarto cerebral, un grande de la ciencia y de la cultura cubana, el profesor José López Sánchez, cuyo deceso constituye una irremplazable pérdida para la comunidad científica. Dotado de una envidiable inteligencia y de una tenacidad sin límites, el profesor López Sánchez mantuvo su obra creadora prácticamente hasta los postreros momentos de su larga y fecunda vida.

Para quien redacta estas líneas, el discípulo que tuvo el honor de compartir con él la labor científica y el calor familiar durante los últimos cinco años, además del privilegio de recibir sus sabias enseñanzas, resulta muy difícil hacer un escrito de esta envergadura, cuando sabido es que hay personas más competentes para emitir mejores juicios acerca de la trayectoria de esta excelsa personalidad. Pero la ley del agradecimiento obliga a este redactor, aunque sea de la manera más modesta, a hacer justicia a las virtudes y valer científico y a honrar la memoria de un hombre que cumplió honrosamente su misión a su paso por la vida.

Nació en La Habana el 4 de junio de 1911 en el seno de una familia obrera tabacalera. Cursó sus primeros estudios en su ciudad natal y en Santiago de Cuba. En esta última recibió clases del notable maestro y patriota Luis Buch en el colegio Juan Bautista Sagarra y estudió Bachillerato en el Instituto de Segunda Enseñanza. En 1927 la familia se estableció en Santa Clara, al ser allí trasladado su padre, quien entonces ocupaba un puesto relevante en la Cuban Telephone Company. En 1928 se graduó de Bachiller en el Instituto de Segunda Enseñanza de esa ciudad y ese mismo año matriculó la carrera de Medicina en la Universidad de La Habana, aunque por sucesivas clausuras de la institución no pudo finalizar su estudio hasta 1938.
Desde 1925 se dedicó a las actividades revolucionarias de modo ininterrumpido y entre las desarrolladas durante el período estudiantil sobresalen su participación activa en calidad de miembro de la Comisión Organizadora Pro Libertad de Julio Antonio Mella, así como su intervención en la marcha estudiantil de 1930 donde fue herido Pablo de la Torriente Brau y asesinado Rafael Trejo. En unión de otros estudiantes fundó el Directorio Estudiantil y tomó parte en varios mítines contra la dictadura de Gerardo Machado en las ciudades de Sancti Spíritus, Cabaiguán y Placetas. En 1932 ingresó en el Partido Comunista de Cuba y al año siguiente fue Secretario General de la cédula del Hospital de Emergencias. En 1934 integró la comisión del Partido junto a los doctores Luis Díaz Soto, Luis Alvarez Tabío y el alumno Carlos Font Pupo, que participó en la huelga de médicos. En 1935 fue designado Secretario General del Comité Seccional del Partido en los barrios habaneros de los Sitios y Cayo Hueso y un año después integró el Departamento de Organización del Comité Central, que dispuso en 1937 que fuera el Secretario General del Comité Seccional en la Universidad de La Habana. Ese mismo año viajó a España como representante de la Federación Estudiantil Universitaria y del Partido Comunista de Cuba, donde fue brigadista internacional, comisario político y corresponsal de guerra.

A su regreso a Cuba en 1938 se graduó de Doctor en Medicina con nota de sobresaliente en el ejercicio de grado. A finales de ese año se le designó el cargo de médico interno y de visita domiciliaria en el Centro Benéfico Jurídico de Trabajadores de Cuba. En 1943 fue ascendido al grado de Especialista en Dermatología de esa unidad de salud y se mantuvo como Jefe de Servicio de la disciplina hasta 1962. También ejerció como dermatólogo en el Hospital Municipal de Infancia durante 1946 y como especialista en Dermatología en el Hospital Freyre de Andrade de 1948 a 1962.

Desde 1942 hasta 1959 perteneció al Comité Ejecutivo de la Federación Médica de Cuba y del Colegio Médico Nacional. Durante ese tiempo fue el editor de La Tribuna Médica, órgano oficial de esas organizaciones. Entre 1946 y 1962 integró el Comité Ejecutivo de la Confederación Médica Panamericana y formó parte del Consejo Editor de la revista de igual nombre.

En el bienio 1945-1946 fue profesor de Medicina del Trabajo e Higiene Industrial y de Medicina Reflexológica de la Escuela de Verano de la Universidad de La Habana.

Participó en numerosas actividades científicas, celebradas tanto en Cuba como en el extranjero, como miembro titular de la Sociedad de Medicina del Trabajo y de la Sociedad Cubana de Dermatología. En 1945 fue miembro fundador de la Sociedad Cubano Soviética de Ciencias Médicas y editor de su revista. También fue editor extranjero de títulos como Asclepios, Journal of History of Medicine and Allied Sciences y Medicina Reflexológica.

Desde 1944 desempeñó innumerables actividades en el contexto de la Historia de la Medicina. Entre ellas destacan su designación de Miembro Correspondiente del Instituto Brazileiro de Historia de la Medicina y de la Sociedad de Historia de la Medicina de Venezuela, a lo que se agrega su condición de miembro fundador de la Sociedad Cubana de Historia de la Medicina y de la Sociedad Internacional de Historia de la Medicina, así como la de Candidato a la Academia Internacional de Historia de la Medicina.

Al triunfo de la Revolución en enero de 1959, fue el médico personal del Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, Comandante Raúl Castro Ruz y explicó al Comandante Ernesto "Che" Guevara el papel de los comunistas en el Colegio Médico Nacional. En 1960 se le encomendó el cargo de Asesor del Ministro de Salud Pública y en 1961 el de Viceministro y el de Vicepresidente del Consejo Científico del Ministerio de Salud Pública. En el propio año 1961 creó la Cátedra de Historia de la Medicina y por concurso obtuvo el grado de Profesor de la disciplina en la Universidad de La Habana. En 1962 fue seleccionado por el Consejo de Ministros del Gobierno Revolucionario para integrar la Comisión Nacional de la Academia de Ciencias y, en 1963, designado su Vicepresidente. Dentro de esta Comisión fue además el Presidente de la Sección de Ciencias Naturales. De 1964 a 1967 fue Secretario Científico de la Academia de Ciencias; fue además el fundador del Museo Histórico de las Ciencias "Carlos J. Finlay" y su director desde 1962 hasta 1974. De 1968 a 1974 ejerció también la dirección del Instituto de Documentación e Información Científica y Técnica (IDICT).

Asistió como representante de la Academia de Ciencias a las Conferencias de Colaboración Multilateral de las Academias de Ciencias de Países Socialistas, celebradas en Moscú en 1965 y en Praga en 1967; así como a Colloquia Copernicana, que tuvo lugar en Torun, República Popular de Polonia en 1973. En esa época fue también representante de Cuba en el Consejo Internacional de Uniones Científicas.

En 1974 resultó elegido Presidente de la Sociedad Cubana de Historia de la Medicina. En su primer discurso como tal presentó la tesis titulada "Nueva significación de la historia de la medicina".

Entre 1974 y 1981 fue Embajador de Cuba en la India y concurrente en Bangla Desh, el Reino de Nepal y Afganistán. De 1981 a 1984 ocupó la Dirección de Documentación del Ministerio de Relaciones Exteriores y en 1984 se acreditó ante la Confederación Helvética (Suiza) como Embajador de ese país.

El profesor López Sánchez escribió numerosos libros y trabajos dedicados a la historia de las ciencias en general y de la Medicina en particular, algunos de ellos traducidos a otros idiomas y merecedores de premios. Su obra como historiador comenzó en 1942 con la traducción al español del libro del profesor Henry E. Sigerist ,"Socialized medicine in the Soviet Union", publicada por la Editorial Páginas, de la que fue su Presidente. Con motivo del centenario del natalicio del doctor Tomás Romay Chacón, publicó su biografía en 1949 con el título de Vida y obra del sabio médico habanero Tomás Romay y Chacón. Este libro lo hizo merecedor del Premio Francisco González del Valle, que otorgaba la Asociación de Estudios Históricos e Internacionales, y del Premio de la Federación Médica de Cuba, auspiciado por el Colegio Médico Nacional. Otras de las obras más importantes de su vasta bibliografía relacionada con la historia de las ciencias son El primer médico cubano: Diego Vázquez de Hinostrosa, publicada en 1960; Tomás Romay y el origen de la ciencia en Cuba, en 1964; La Medicina en La Habana. Cronología de los hechos médicos consignados en las actas capitulares del Ayuntamiento de La Habana, en 1970; Humboldt y su época, también en 1970; Ciencia y Medicina e Historia de la Medicina, en 1986 y Finlay: el hombre y la verdad científica, en 1987. En este último libro hizo una revalorización del descubrimiento del sabio cubano y demostró que su hallazgo del agente transmisor de la fiebre amarilla no fue más que una aplicación práctica de su innovadora concepción teórica del contagio de las enfermedades a través de vectores biológicos, enunciada por él en 1881. Asimismo llevó a cabo oportunas gestiones para que entre 1963 y 1981 se publicaran los seis voluminosos tomos de las Obras Completas de Carlos J. Finlay que incluyen, además de su bibliografía activa, un formidable ensayo analítico por él redactado acerca de la vida y obra de este gran benefactor de la humanidad.

Este ilustre médico, genial historiador, prestigioso diplomático, prolífico escritor y activo militante marxista-leninista, recibió numerosas condecoraciones, entre ellas la medalla de la Orden al Mérito Científico "Carlos J. Finlay", la "Ernesto Che Guevara", la de Internacionalista, la Giraldilla de La Habana, la Distinción de "Destacado de la Salud Pública" de la OPS/OMS y la "Juan Tomás Roig" del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Ciencia, así como los honrosos títulos de Investigador de Mérito de la Academia de Ciencias de Cuba y de Profesor de Mérito del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana.

Aún en edad muy avanzada mantuvo una admirable lucidez intelectual y una asombrosa voluntad investigativa. Gracias a esas ejemplares virtudes continuó su quehacer científico y pudo dar a la luz durante los últimos años del siglo XX y los primeros del XXI importantes libros como Cuba. Medicina y civilización. Siglos XVII y XVIII, en 1997; Carlos J. Finlay. His life and work, en 1999 y Pablo: imagen y leyenda en 2003; con independencia de otros trabajos que publicó como artículos.

Los ejemplos anteriores son más que suficientes para demostrar las inquietudes científicas y la energía creadora del profesor López Sánchez, aun cuando ya rebasaba las nueve décadas de vida, las cuales sólo cedieron ante el llamado al cumplimiento de la inevitable ley biológica independiente de su férrea voluntad y de su bien desarrollada conciencia.

Ante su dolorosa pérdida física, queda para la posteridad su bella obra y su imborrable ejemplo como estímulo para los que en esta época y en las venideras se consagren a servir a sus semejantes por diferentes vías.

Lic. José Antonio López Espinosa.
Universidad Virtual de Salud de Cuba.
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas.

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