Se aborda la alfabetización como parte de la gran obra cultural del
gobierno revolucionario cubano y la contribución de las bibliotecas públicas
al logro de esta humana tarea. Se exponen las experiencias de la labor desarrollada
por estas unidades de información en tres momentos significativos de
su historia después del año 1959: la campaña nacional de
alfabetización que hizo posible enseñar a leer y escribir a una
gran masa de analfabetos y declarar a Cuba territorio libre de analfabetismo;
el inicio de la alfabetización en lenguaje Braille a ciegos y débiles
visuales en los años 70 del pasado siglo y la alfabetización digital
en el uso de las nuevas tecnologías de la información en una etapa
más reciente, a bibliotecarios y a usuarios a partir de los escasos recursos
tecnológicos disponibles en esas instituciones.
Palabras clave: Alfabetización, bibliotecas públicas, Cuba.
LITERACY CAMPAIGNS: THE CUBAN EXPERIENCE WITHIN THE PUBLIC LIBRARY CONTEXT
The campaign against illiteracy is approached as a part of the great cultural
work of the Cuban revolutionary goverment, as well as the contribution of public
libraries to the achievement of this human goal. Experiences of the work carried
out by these information units at three significant moments of their history
after 1959 are shown: the national campaign against illiteracy, which made possible
to teach how to read and write to a a great number of illiterates and to declare
Cuba a land free of illiteracy; the start of literacy with Braille lessons for
the blind and the visually weak people in the seventies; and the digital alphabetization
in the use of new information technologies in a more recent stage to librarians
and users, making use of the few technological resources available in these
institutions.
Key words: Alphabetization, public libraries, Cuba.
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Cita (Vancouver): Viciedo Valdés M. Campañas de alfabetización: la experiencia de Cuba en el contexto de las bibliotecas públicas. Acimed 2005;13(2). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol13_2_05/aci12205.htm Consultado: día/mes/año.
La situación en Cuba antes de 1959, en materia de educación,
en sentido general, presentaba un franco deterioro; existía un alto índice
de analfabetismo en los sectores más pobres de la población, que
era la gran mayoría del pueblo cubano.
Los funcionarios que disponían del presupuesto destinado a la educación
saqueaban sistemáticamente los fondos dedicados a esta actividad en el
país. A su vez, el panorama que ofrecían las bibliotecas públicas
estaba en correspondencia con el deterioro de la educación cubana.
Según expresara Fermín Peraza en su obra Directorio de
Bibliotecas de Cuba publicado en 1952, en Cuba, existían en 1951, unas
483 bibliotecas. Posteriormente, en el análisis realizado por el Dr.
Emilio Setién Quesada para su artículo El Desarrollo de
la Biblioteca Nacional durante 75 años y su influencia en el movimiento
bibliotecario del país, el bibliotecólogo cubano encuentra que,
de las 483 bibliotecas 108 eran públicas. "De las 108 públicas
existentes, 13 no llegaban a los 1000 volúmenes después de más
de 20 años de creadas y 12 no alcanzaban esa cifra después de
10 años de existencia. Más de 12 no podían dar información
sobre su colección. De estas bibliotecas, 42 estaban concentradas en
la provincia de La Habana, fundamentalmente en el área metropolitana"
2
En noviembre de 1954, se creó la Organización Nacional de Bibliotecas
Ambulantes Populares (ONBAP), una incipiente red de bibliotecas que al amparo
del gobierno de Fulgencio Batista y según sus proyectos, debía
crear 50 bibliotecas públicas en Cuba. Para el año 1958, y coincidiendo
con el año que se toma como punto de referencia para ejemplificar la
situación de la educación en Cuba, sólo se habían
creado 21 bibliotecas populares con una asignación mensual de un presupuesto
que ascendía a $ 225.00 para cubrir sólo gastos de personal, alquiler
y mantenimiento.3
Ante esta situación era imposible que las bibliotecas públicas
pudieran presentar una función significativa en la alfabetización
de los millones de cubanos que no sabían leer ni escribir.
"Existían edificios que albergaban libros y prestaban... un servicio,
pero, en el verdadero sentido de la palabra, no había bibliotecas"
4
Este fue el contexto social que heredó el gobierno revolucionario en 1959, y que pronto se dio a la tarea de transformar con un programa educacional y cultural que cambió de forma radical la imagen anterior por un panorama general de optimismo y luz de esperanzas. A continuación, se abordarán los momentos fundamentales en que han ocurrido dichos cambios.
Para contrarrestar la situación existente en cuanto al número
de analfabetos, el gobierno revolucionario estableció, entre sus tareas
de máxima prioridad, la creación de 10 000 nuevas aulas en septiembre
de 1959 y el incremento de maestros rurales para llevar la educación
a los campos cubanos.
La ley de nacionalización general de la enseñanza y su carácter
gratuito se dictó el 6 de junio de 1961 y el 26 de diciembre, se dispuso
la primera reforma integral de la enseñanza. Para los primeros meses
del año 1961, "con el propósito de llevar la educación
a las zonas más apartadas del país, marcharon a las montañas
3 000 maestros voluntarios, que eran maestros normalistas y jóvenes de
estudios completos o incompletos de educación media, que más tarde
se organizaron en la brigada de maestros de vanguardia Frank País"
5
Se iniciaba así, la primera Campaña Nacional de Alfabetización
en Cuba, por primera vez, en muchos lugares apartados de la geografía
cubana llegaba el desarrollo cultural al pueblo. En un año, se alfabetizaron
707 000 analfabetos. Bajo los alientos de esta campaña, se inició
la educación de adultos y se crearon las facultades obreras y campesinas,
que posibilitaron la apertura de las puertas de la universidad a los trabajadores.
La campaña de alfabetización y los planes de reforma de la enseñanza
cumplieron una primera fase el 22 de diciembre de 1961, fecha de su culminación
exitosa. En el mes de enero de ese año, paralelamente al inicio de la
campaña, se fundó el Consejo Nacional de Cultura (actual Ministerio
de Cultura), organismo que se dio a la tarea de crear la Red Nacional de Bibliotecas
Públicas tomando como antecesoras a las de la ONBAP. Esta verdadera red,
que hizo posible la reorganización y el incremento de bibliotecas en
toda la isla, apoyó desde sus inicios, con las pocas bibliotecas que
existían, la campaña de alfabetización y permitió
el acceso de la población analfabeta, semianalfabeta o alfabetizada a
las colecciones de libros, folletos y otros documentos que atesoraban, con el
suministro de sus servicios bibliotecarios. Muchos bibliotecarios, a lo largo
de toda la isla, continuaron la labor iniciada por los maestros voluntarios
con la ayuda brindada a la población de las comunidades recién
alfabetizadas en cuanto a la lectura.
En 1962, otra no menos importante campaña, la campaña por la
lectura, cumplió los propósitos iniciales de la Revolución
Cubana, en la búsqueda de nuevas vías para el desarrollo cultural
del pueblo. A esta tarea, se sumaron las bibliotecas públicas cubanas
bajo el auspicio de la Biblioteca Nacional José Martí y
la sabia conducción de la Dra. María Teresa Freyre de Andrade,
en aquel entonces directora de esa institución y directora del Sistema
Nacional de Bibliotecas Públicas. La campaña por la lectura contribuyó
a consolidar los esfuerzos realizados por aquellos jóvenes maestros y
por aquellos necesitados de una luz de esperanzas.
"De más en más, la Biblioteca Nacional y las bibliotecas
públicas contribuyen a la educación popular, al estudio de nuestra
historia nacional, al desarrollo del amor y el conocimiento de la mejor cultura
propia en el terreno de las artes y las ciencias, de las buenas tradiciones
nacionales."6
Todas estas acciones en favor de la alfabetización de grandes masas
de analfabetos, así como la garantía de la continuación
de estudios desde la enseñanza primaria hasta niveles superiores, fue
posible como resultado de una adecuada producción editorial que se materializó
con la creación de la Editorial Nacional de Cuba en 1962, Ediciones Revolucionarias
en 1965 y el Instituto Cubano del Libro y su red de librerías en 1967.
Las bibliotecas públicas incrementaron sus fondos bibliográficos,
ampliaron las temáticas de sus colecciones y mejoraron considerablemente
los servicios de información y, a su vez, fueron un apoyo importante
para la enseñanza y la cultura general del pueblo cubano.
Esta ardua labor de enseñanza le permitió a Cuba declararse primer
territorio libre de analfabetismo en América Latina.
Un segundo momento importante relacionado con la alfabetización de la
población analfabeta, se produjo en Cuba a fines de 1970. En esta nueva
campaña, al amparo del gobierno revolucionario, participaron muchos cubanos
y, en forma especial, los bibliotecarios de las bibliotecas públicas
de las diferentes comunidades y municipios del país. Había llegado
la oportunidad al sector de los discapacitados: los ciegos y débiles
visuales.
La campaña de alfabetización para ciegos constituye un ejemplo
de los esfuerzos realizados en Cuba por lograr la integración de los
discapacitados a la sociedad. Esta campaña comenzó en 1979 y para
el año 1983, más de 1 500 invidentes habían aprendido a
leer y escribir mediante el lenguaje Braille; ello permitió a
Cuba obtener el premio Nadiezhda Krupskaia otorgado por la UNESCO.
Los alfabetizadores en esta oportunidad fueron los propios ciegos que conocían
el método, bibliotecarios de las bibliotecas públicas municipales
y activistas de la Federación de Mujeres Cubanas, entre otros, bajo la
coordinación nacional de Álvaro Montes de Oca, experimentado
profesor, discapacitado visual.
Las bibliotecas públicas fueron espacios donde los ciegos pudieron aprender
el lenguaje Braille. Los bibliotecarios se auxiliaron de la cartilla
que creó el invidente Zacarías Alvisa, "la cual sirvió
para que personas con visión normal pudieran alfabetizar a los discapacitados".
7 La Asociación Nacional del Ciego (ANCI)
y el Ministerio de Educación auspiciaron las labores de enseñanza,
y bajo esta guía la Dirección Nacional de Bibliotecas del Ministerio
de Cultura orientó metodológicamente esta labor en la red de bibliotecas
públicas cubanas. Experiencias de esta labor se evidenciaron en las bibliotecas
provinciales de toda la isla y en otras municipales, la más relevante
fue la de la Biblioteca Provincial de Cienfuegos, que fue objeto de consulta
y referencia para el desarrollo del trabajo con ciegos y débiles visuales.
A partir de esta campaña, las bibliotecas comenzaron a crear sus salas
o áreas Braille en las que se atesoraron y atesoran colecciones
de documentos en este lenguaje, para que los ciegos alfabetizados accedan a
la información. Se inició además, una etapa de preparación
técnico - profesional que dotó a los bibliotecarios del conocimiento
y los métodos necesarios para ofrecer un servicio especializado a este
tipo de usuario.
La campaña de alfabetización abrió nuevas oportunidades
a los ciegos como fueron "la creación de escuelas especiales en
todas las provincias, la apertura de salas de lectura, la inauguración
de una imprenta Braille, así como el incremento de los profesionales
y técnicos carentes de visión". 8
La experiencia cubana se presentó por bibliotecarios nuestros, y se
compartió con la comunidad bibliotecaria internacional en la 60 Conferencia
General de IFLA, celebrada en La Habana, en 1994. Posteriormente, Cuba estuvo
representada en el Primer Forum de Alfabetización para Ciegos
que tuvo lugar en Montevideo, en 1996. Allí se patentizó la decisión
de la isla de extender su colaboración a otros países de América
Latina.
Este proceso de alfabetización en lenguaje Braille, que comenzó
hace más de 20 años, se mantiene como una tarea permanente en
la sociedad cubana y en las bibliotecas públicas, porque aún se
continua alfabetizando a ciegos y débiles visuales en las bibliotecas.
Por citar algunos ejemplos de esta labor en la capital están: las salas
de lectura Braille de las bibliotecas de las municipalidades de La Lisa
y Diez de Octubre, La Biblioteca Nacional José Martí, así
como la Biblioteca Pública Rubén Martínez Villena
de la Oficina del Historiador de La Habana -que asesora metodológicamente
al sistema de bibliotecas públicas de la capital-, la cual ofrece un
curso de alfabetización para ciegos, débiles visuales y videntes,
con una duración de 3 meses, que imparte un ciego bibliotecario con la
colaboración y coordinación de la Asociación de Ciegos
de La Habana Vieja.
El auge de las modernas tecnologías de la información y la comunicación en los últimos años del pasado siglo y en lo que va del tercer milenio, ha creado nuevas poblaciones de analfabetos en el mundo y, en especial, en países de América Latina y el Caribe. El incontenible avance de las nuevas tecnologías entra en contradicción con la pobreza del tercer mundo y con la escasez de recursos financieros de países en vía de desarrollo como Cuba. El desarrollo del mundo de la información, que es hoy una industria poderosa, ha hecho que países como Cuba se vean obligados a buscar alternativas para que los bibliotecarios, trabajadores de la información y la población en general encuentren soluciones al analfabetismo tecnológico. Marchar con estos tiempos para no quedar a la saga es actualmente una tarea priorizada de los bibliotecarios cubanos.
La llegada a Cuba de la computadora francesa IRIS-60, en la segunda mitad de
los años 60, marcó el comienzo del desarrollo de esta disciplina
en nuestro país con todo el proceso que acarrearía la enseñanza
e implementación de esta nueva tecnología. Actualmente, se ubica
como una prioridad del estado cubano para con la sociedad.
"La computación comenzó a introducirse en la educación
superior desde finales de los años 60 del pasado siglo en las carreras
de Matemática, Física y en algunas ingenierías, sobre la
base de máquinas medianas y grandes. Su extensión a las restantes
se produjo con la aparición de las microcomputadoras en los años
80. Ya en el curso 1970-1971 se había creado la Licenciatura en Cibernética
en la Universidad de La Habana" 9
La Licenciatura en Información Científico-Técnica y Bibliotecología,
que posteriormente cambiaría su nombre por el de Bibliotecología
y Ciencia de la Información, también se creó en la década
de 1970 con un diseño curricular que contemplaba entre sus asignaturas
la computación. Esto posibilitó que los profesionales de graduaciones
futuras pudieran disponer de los conocimientos que demandaba esta disciplina.
Pero la enseñanza de la computación no se limitó a las
universidades. Como parte de una estrategia de preparación para el presente
y el futuro, se estableció su enseñanza en escuelas primarias,
escuelas de nivel secundario, en politécnicos y en espacios alternativos
como los llamados joven club de computación, diseminados por todo el
país en número de más de 300 y que enfrentan las necesidades
de alfabetización informática de una gran parte de la población
interesada, por ejemplo, aquellos bibliotecarios públicos graduados de
la especialidad con antiguos programas de enseñanza que no contemplaban
la computación.
Esta tercera campaña de alfabetización, emprendida por la sociedad
cubana bajo la orientación, como en las anteriores, de nuestro gobierno
revolucionario, pudo iniciarse, a pesar de la subsistencia de condiciones económicas
desfavorables producto del bloqueo, como resultado de la utilización
racional e inteligente de los recursos de que dispone el país y, en especial
de su capital humano, concebidos de una manera amplia e integral en un proyecto
llamado Informatización de la sociedad cubana.
"La informatización de la sociedad es la aplicación ordenada
y masiva de esas tecnologías en todas las esferas de la sociedad cubana,
donde su uso adecuado y racional debe significar mayor eficacia y mayor eficiencia,
y por consiguiente mayor generación de riqueza y aumento de la calidad
de vida de los ciudadanos" 10
En virtud de este postulado, las bibliotecas públicas se han sumado
al programa de informatización. Ya con anterioridad, las bibliotecas
habían iniciado la superación profesional de los recursos humanos
en el aprendizaje de la tecnología computacional, sin contar, en muchas
de esas unidades de información, con una computadora. Para ello, se aprovecharon
de las áreas del joven club de computación que se crearon en los
municipios y provincias del país donde los bibliotecarios se prepararon
en el manejo de las computadoras. La estrategia a seguir fue: preparar al bibliotecario
para el arribo de las nuevas tecnologías a su biblioteca pública,
y que una vez que estuviese adiestrado, fuera capaz de poder alfabetizar a los
usuarios necesitados de este conocimiento, para contribuir al mejoramiento de
los servicios de información que su biblioteca ofrece.
Por supuesto que el temor a lo nuevo se puso de manifiesto en algunos bibliotecarios
cubanos, como en otras partes del mundo, pero el arrollador avance de las nuevas
tecnologías de la información y la comunicación nos llevó
al convencimiento de que era necesario seguir el curso de estos tiempos para
no envejecer como profesionales de la información. Esta decisión
a priori facilitó, en el caso de las bibliotecas públicas, la
incorporación al programa de informatización de la sociedad cubana
puesto en marcha, y que beneficiará considerablemente el trabajo bibliotecario
en Cuba y enriquecerá la imagen profesional al poder automatizar los
procesos y ofrecer servicios de información con valor agregado.
El programa de informatización de la sociedad cubana o la nueva alfabetización
está diseñado por etapas y prioridades. Aunque el bloqueo económico
entorpece la rapidez de estos programas ya es posible apreciar notables avances
en la educación, la salud, la banca y la industria básica.11
La Subdirección Metodológica del Sistema Nacional de Bibliotecas
Públicas de la Biblioteca Nacional José Martí, ha
realizado un estudio para informatizar de forma escalonada a sus bibliotecas.
Cada vez, serán menos los bibliotecarios y usuarios desconocedores de
las nuevas tecnologías de la información y la computación
y por consiguiente, crecerá la demanda y la exigencia de un servicio
de información óptimo. Pero como el auge del desarrollo científico
es incontenible y nuestra misión es contribuir a la educación
y la cultura general de la comunidad, la alfabetización siempre será
una actividad de carácter permanente para los profesionales en el contexto
de las bibliotecas públicas cubanas.
A modo de síntesis de las ideas expuestas, puede afirmarse que:
Y se recomienda:
Recibido: 27 de febrero del 2005.
Aprobado: 17 de marzo del 2005.
Lic. Miguel Viciedo Valdés.
Biblioteca Pública Rubén M. Martínez Villena. Oficina del
Historiador de La Habana.
Obispo No. 59. e/ Oficios y Baratillo.La Habana Vieja. CP 10 100. La Habana,
Cuba.
Correo electrónico: metodologico@bpvillena.ohdireco.cu
*Versión de la ponencia presentada en el IV Simposio sobre Cultura y Desarrollo celebrado los días 11 y 12 de noviembre del 2004 en la Escuela de Superación para la Mujer "Fe del Valle", auspiciado por el Centro Provincial de Superación para la Cultura de Ciudad de La Habana "Félix Varela y Morales" y la Dirección Provincial de Cultura.
1Licenciado en Historia. Profesor Auxiliar
Adjunto. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana. Biblioteca
Pública Rubén M. Martínez Villena. Oficina del Historiador
de La Habana.
Ficha de procesamiento
Términos sugeridos para la indización
Según DeCS 1
EDUCACION; BIBLIOTECAS/utilización;
EDUCATION; LIBRARIES/utilization
Según DeCI 2
ALFABETIZACION/desarrollo; BIBLIOTECAS PUBLICAS
ALPHABETIZATION/development; PUBLIC LIBRARIES
1 BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud
(DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004.
Disponible en: http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm
2 Díaz del Campo S. Propuesta de términos
para la indización en Ciencias de la Información. Descriptores
en Ciencias de la Información (DeCI). Disponible en: http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf