Lic. Claudia Silvera Iturrioz1
Se describen los cambios generados por las nuevas tecnologías de la
información en el campo de las bibliotecas, así como las nuevas
funciones adoptadas por sus especialistas para adaptarse a la sociedad de la
información. Se destaca la importancia de la educación permanente
y de la alfabetización informacional para lograr que los usuarios conviertan
en receptores activos de los nuevos medios. Se aborda la introducción
de normas para la adquisición de una alfabetización informacional,
así como la necesidad de la creación de polítcas nacionales
de información para lograr mayores oportunidades en el desarrollo equitativo
de los ciudadanos.
Palabras clave: Sociedad de la informacion, usuarios de la información,
medios de comunicación, servicios de información, bibliotecarios,
formación de usuarios.
The changes generated by new info technologies in the field of libraries, as well as, the new functions adopted by the specialists to adapt themselves to the information society, are described. The significance of permanent education and of the informational literacy campaign to transform users into active receivers of the new media is stressed. The introduction of norms for the acquisition of an informational literacy, as well as the need for the creation of national information policies to achieve better opportunities in the equitable development of citizens, are dealt with.
Key words: Information Society, information users, communication media, information services, librarians, user's training.
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Cita (Vancouver): Silvera Iturrioz C. Los bibliotecarios en la sociedad de la información. Acimed 2005;13 ( ). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol13_3_05/aci06305.htm Consultado: día/mes/año.
A lo largo de la historia, y con diversos matices, las bibliotecas han creado
sus estructuras y objetivos en torno a las necesidades de los usuarios. Al principio,
frecuentadas en por un núcleo limitado de personas, por ejemplo, aquellos
que utilizaban la Biblioteca de Alejandría (305-282 a.C.), como escuela
y centro de investigaciones, o los eruditos y autoridades que accedían
a la biblioteca de Pérgamo (197-159 a.C.) También, durante la
Edad Media estuvo limitado el acceso a las colecciones y, en general, custodiadas
por monjes de distintas órdenes, su uso se circunscribía a un
círculo de individuos letrados.
Dicha situación comenzó a cambiar debido, entre otros factores,
a la reforma protestante, que promovió el acceso a las bibliotecas con
su doctrina de libre examen de la Biblia. Asimismo, la Revolución Francesa
tuvo su influencia en el siglo XIX, sus "principios de soberanía
popular y de propiedad nacional de los bienes culturales", proclamados
en la declaración de los Derechos del Hombre (1798), impulsaron el quehacer
de las bibliotecas públicas".1
Los objetivos bibliotecarios y los diversos modelos de servicio han transcurrido
por diferentes etapas, según las épocas.
La historia de la biblioteca que presenta Torres Vargas es muy interesante.
Su cronología menciona varios modelos de servicios establecidos por las
bibliotecas desde sus comienzos y los describe a grandes rasgos. En principio,
se estableció la biblioteca bajo el modelo de acumulación donde,
se concebía como una colección de libros a conservar para el bien
de sus usuarios potenciales; posteriormente, apareció la biblioteca basada
en el registro de información, cuya misión principal era controlar
el acervo para organizarlo en forma sistemática; mas tarde, surgió
la biblioteca con libre acceso que posibilitaba el uso público de los
fondos y así sucesivamente hasta nuestros días. 1
Una interesante teoría afirma la posibilidad de que las bibliotecas surgieron
debido a las necesidades de enseñanza de los primeros docentes - escribas
sumerios. "Las características básicas de las bibliotecas
persas, judías y babilónicas, en identidad con las sumerias, permiten
afirmar que las bibliotecas no tuvieron, ni tienen, como función última
o finalidad, la conservación y preservación de la cultura, sino
su actualización dinámica, formativa del ser humano, del ideal
al que aspiraban; y que el bibliotecario, antes de ser un mediador pasivo, subordinado
a dichas bibliotecas, era esencialmente activo y estaba consciente de su finalidad
formadora de la comunidad".2
Por tanto, más allá de su perfil, las bibliotecas se desarrollaron
y complementaron sus objetivos, mediante su transformación constante
para ofrecer un servicio que cumpliera con las expectativas de sus usuarios.
Para definir el modelo actual de las bibliotecas, puede utilizarse el término
"biblioteca híbrida", de una gran resonancia en los últimos
tiempos. La biblioteca híbrida comprende aquellos servicios de información
que se nutren de diversas herramientas y elementos tradicionales - mayormente
representados por los soportes de información impresa y los catálogos
en fichas - y que incorporan las nuevas tecnologías para cumplir con
sus objetivos -computadoras, redes y sistemas integrados de información,
nuevos formatos, publicaciones electrónicas, etcétera. La biblioteca
híbrida incluye las nuevas tecnologías de la información,
con ellas incorpora una característica común en todos sus servicios,
pero este valor agregado no constituye una simple suma.
La tecnología es un elemento integrador que logró atravesar y
transformar todas las áreas del acervo y de la gestión del servicio
en la biblioteca.
El objetivo común de la actividad bibliotecaria es ofrecer información
al usuario y la incorporación de las tecnologías ha permitido
una mayor integración de los servicios y las herramientas destinados
a dicho objetivo. Se han trascendido las fronteras físicas del propio
servicio de información para posibilitar la cooperación entre
instituciones y redes. Dichos cambios, obligados por el entorno, se reflejan
en forma de nuevas inquietudes entre usuarios y bibliotecarios.
Las formas de los documentos y soportes introducidos por las tecnologías
plantean interrogantes al momento de procesar la información con las
técnicas utilizadas tradicionalmente. Es por esto que las reglas de catalogación
se revisan en forma permanente, así como los formatos electrónicos
de procesamiento e intercambio de información bibliográfica. La
aparición constante de nuevos medios y soportes de información
implica, a veces, una recategorización y redefinición de los documentos
según su estructura y características. Surgen definiciones más
amplias de documento y nuevas categorías de datos.3
Por otra parte, algunos comparan la aparición de las publicaciones electrónicas
con la revolución que significó en otro momento la invención
de la imprenta.4
De cualquier manera, ninguna de estas innovaciones puede realmente sustituir
a las demás, y en todo caso, los nuevos medios de información
son complementarios y valiosos, en tanto reflejan una etapa más del desarrollo
de la biblioteca, comunicadora y promotora de la información en la sociedad.
El escenario actual de convergencia de medios, tanto para el acceso como para
la gestión de la información, es un importante desafío
para los profesionales responsables del procesamiento técnico-documental.5
Es necesario trabajar con un acervo cada vez más híbrido, donde
la información se presente en papel como medio tradicional (el medio
impreso), y también en forma electrónica o digital (en medios
no impresos). Puede hablarse, a veces, de una misma fuente de información
y contenido en diversos soportes. Crece la exigencia de tomar decisiones para
procesar los acervos y para integrar lo moderno con lo antiguo.
Concordamos con Torres Vargas, cuando afirma que "la información
digital y la impresa representan dos ámbitos totalmente diferentes. Ninguna
suple a la otra. La biblioteca híbrida no debe considerarse como una
etapa de transición sino de harmonización entre estos dos medios".
6 Dicha harmonización puede lograrse
mediante la educación y la orientación hacia lo nuevo en forma
paulatina.
En cuanto a los acervos de las bibliotecas modernas, C Rusbridge realiza
una descripción de los medios que debe incluir cualquier biblioteca que
pueda definirse como híbrida, y aclara que ella "agrega distintas
tecnologías, diferentes fuentes y que refleja el estado que hoy no es
completamente digital, ni completamente impreso, donde se emplean las tecnologías
disponibles para unir en una sola biblioteca, lo mejor de los dos mundos (el
impreso y el digital)".7,8
Según la clasificación de dicho autor, en una biblioteca moderna
deben coexistir los medios siguientes: "OPAC (On line Public Access Cataloge),
COPAC (Curl On line Public Access Catalogue) y el Catálogo Unificado
(Telnet/Web). La participación en consorcios permite que una comunidad
académica utilice los recursos bibliotecarios de otras instituciones,
locales y regionales; (...), un catalogo regional virtual unificado, al que
se suman los CD-ROM y disquetes off line, los CD-ROM en redes; los servicios
de acceso a textos completos, los sistemas de reservas electrónicas,
los grupos de datos remotos en las universidades, los grupos de datos locales,
basados en el web de bibliotecas e instituciones, los portales locales de recursos
del web, los portales remotos del web, las revistas electrónicas remotas,
los libros electrónicos locales o remotos, las revistas impresas, las
colecciones especiales, los mapas, slides, grabaciones de audio y video."
8
Esta combinación de recursos y soportes que ofrecen muchas bibliotecas
actuales las convierten de hecho en "híbridas".
Con respecto a los usuarios de la información, la tecnología presenta
significativas ventajas para quienes se lograron adaptar a los cambios tecnológicos
y muy pronto han podido obtener un provecho de su dominio. Pero también,
existen usuarios que no logran una adaptación rápida, sea porque
no tienen los medios para conseguirlo, o porque no se aventuran a utilizar los
nuevos formatos de la información, así como los medios para su
manejo.
Como puede inferirse, existe un nuevo tipo de relación tecnológico-social.
Aparecen nuevas necesidades entre los usuarios de las bibliotecas en el marco
de la sociedad de la información, que las transforma poco a poco y las
lleva a un replanteo de sus principales servicios. Sin embargo, antes de hablar
de cambios debe definirse cuáles son las implicaciones de formar parte
de esta nueva sociedad.
La sociedad de la información constituye una nueva forma de organización
social y productiva en torno a las tecnologías de la información
y la comunicación.9 Redón
Rojas, define esta sociedad como una trama de relaciones sociales. "Desde
un enfoque holístico es el conjunto de relaciones sociales en un espacio
social (institucionalidad) altamente dinámico, abierto, globalizado,
que se apoyan y realizan por medio de de la información; que es igualmente
dinámica, abierta, globalizada, tecnologizada además de mercantilizada.
Es así, que los individuos para existir, deben ser receptores, transmisores,
consumidores y una elite de creadores de este tipo de información".
10
Se habla de una sociedad inducida a adoptar una nueva organización, caracterizada
por la necesidad de información como elemento básico para su funcionamiento
en el nuevo contexto tecnológico, social y productivo. El entorno de
esta nueva sociedad, constituye, como se dijo, una ventaja para aquellos que
logran asumir los cambios y los conocimientos necesarios para adaptarse. Pero
significa un gran obstáculo para los que no logran asimilar o acceder
tan fácilmente a los nuevos conocimientos. Por esto, la educación
de las personas es fundamental para lograr una inserción equitativa y
justa en el nuevo paradigma de sociedad.
La sociedad de la información, como se ha definida, deja entrever cierto
interés comercial, o dirigismo económico. En este sentido, y en
referencia directa a la influencia del poder económico en las bibliotecas,
Magallán Wals afirma que "si bien podemos rastrear
la existencia de un pensamiento y técnicas bibliotecarias desde las primeras
sociedades urbanas de la Antigüedad, estos [centros de información]
siempre han estado ligados al dirigismo político y los intereses de los
grupos de presión (económica, política, religiosa) más
influyentes de cada momento (...)."11, "Hoy,
el vivo interés de los grupos económicos de presión por
los medios de información y su control, como factor clave para la propaganda
política y la difusión de los modelos sociales concretos, coincide
con el papel cada vez menor que los estados tienen como poder decisivo al subyugar
sus intereses al de los grupos económicos supranacionales." 11
Es innegable que la información es un poder que habilita para obtener
varios objetivos.
También es cierto, que la información puede manejarse por medio
de datos o de su omisión para crear en las personas una interpretación
conveniente a los fines de quien la propone.
La búsqueda de poder y control sobre la sociedad es un componente más
de las consecuencias del desarrollo globalizado de los medios de información
y comunicación.
El acceso a la información no es algo a lo que simplemente se apela como
un derecho legítimo de los individuos, hoy se ha convertido en una lucha
constante con el mercado de la información para obtener un acceso abierto
y justo.
Frente a estos hechos y en consideración a que el consumo de información
es cada vez más necesario en el mundo actual es evidente la necesidad
de desarrollar criterios para diferenciar entre las informaciones presentadas
en los distintos medios con respecto a su verdadero contenido y utilidad. Estas
razones nos llevan a pensar que la educación y los centros de información
son elementos claves para garantizar el derecho a obtener información
verás y adecuada.
Por otra parte, no sirve de nada que las bibliotecas complementen sus servicios
y transformen sus acervos, según las nuevas tecnologías, si estas
no se centran en el usuario como su objetivo principal. Este usuario es a quien
han servido siempre los bibliotecarios. Hoy el usuario de la información
se encuentra muchas veces desorientado y perdido o bien, capacitado y con nuevas
exigencias frente a la nueva sociedad de la información. Así,
el bibliotecario, en la sociedad de la información, se esfuerza por formar
al usuario, porque pierda el miedo a lo nuevo y; ofrece al usuario exigente
nuevos productos y servicios, pero para ello, ha de capacitarse amplia y constantemente.
Alfabetizar a las personas en las tecnologías de información y
comunicación, así como en el manejo intelectual y crítico
de la información obtenida gracias a dichas tecnologías, constituye
una necesidad fundamental.
Es muy importante apelar a que el usuario logre identificar, a partir de los
distintos medios, aquellas fuentes de información más valiosas
y confiables para interés.
Con respecto a la actitud del usuario y la educación frente a los medios de información, es de destacar que "cualquier propuesta que pase por articular los espacios de la comunicación y de la educación ha de basarse en la concepción de un receptor activo", que, según Martínez de toda es un: "desconstructor/reconstructor del significado de los medios, capaz de reflexionar críticamente sobre ellos, pero que, al mismo tiempo, le entretienen y le ofrecen soluciones a sus problemas."12
El aprendizaje que posibilitan los medios, traducido en la experiencia de dicho
"sujeto activo", es un ideal de educación en la utilización
provechosa y crítica de los medios de información a la que deben
apelar los bibliotecarios.
Según Pineda, el bibliotecario en la sociedad de la información,
para lograr la nueva alfabetización en tecnología e información
para los ciudadanos, debe: "aprovechar la tecnología del mundo globalizado
y reducir de alguna forma, la brecha entre informados ricos e informados pobres,
para posibilitar que todos participen de la sociedad de la información
y creen una cultura de individuos con capacidad de trabajar con información,
para su desarrollo personal y profesional". 13
La proliferación de tecnologías de la información, las
fuentes de información y las nuevas posibilidades de comunicación,
coexiste con la necesidad creciente de información para la toma de decisiones
y la solución de los problemas de la vida diaria. Así también,
la educación permanente, como paradigma educativo en la sociedad de la
información, es una necesidad manifiesta o latente en cada individuo.
Cada día, es más evidente el cambio constante y el surgimiento
de nuevas exigencias en materia de necesidades de información.
Dicha necesidad es tan importante, que se asiste a un nuevo tipo de analfabetismo.
Saragüeta utiliza un término bastante representativo: "neoanalfabetismo".
14 Con él, se refiere a la brecha que
las nuevas tecnologías de la información y la comunicación
han creado entre individuos familiarizados o ajenos a su implantación
en la sociedad. Su término es acertado porque representa algo nuevo,
(neo); ciertamente, esta clase de analfabetismo es nuevo, implica más
que saber leer y escribir correctamente, razón por la que la UNESCO ha
trabajado durante los últimos 20 años. Pero también, por
la noción de profundidad y distancia que expresa, si se relaciona con
la brecha que implica entre las sociedades del mundo y entre sus ciudadanos.
Por otra parte, a la vez, que se habla de un nuevo analfabetismo, apareció
con gran fuerza, desde hace pocos años, un términto específico
para referirse a la alfabetización necesaria para evitar las brechas
económica y social, que es capaz de generar la sociedad de la información.
Se trata de "alfabetización informacional". Poco a poco, nos
acercaremos a este concepto pero antes, es necesario describir cómo se
ocurre esta nueva alfabetización en el contexto educativo actual y como
se relaciona con la profesión del bibliotecario.
El aumento de los conocimientos tecnológicos, comunicacionales e informacionales
ha generado un proceso de cambios en torno a la educación de las personas.
El aumento de los conocimientos que se consideran necesarios para realizar diversas
actividades ha producido la necesidad de una educación permanente.
Los medios y niveles formales hasta ahora empleados para transmitir el conocimiento
no alcanzan para satisfacer las necesidades formativas, que implica el saber
en el mundo actual.
Fontcuberta, alerta sobre el nuevo desafío que plantea, a nivel
de la educación, el siglo XXI, y específicamente, se refiere a
los factores que lo determinan: "necesidad de un cambio educativo ante
un nuevo modo de conocer; las exigencias de una sociedad compleja, en la que
los fenómenos sociales están cada vez más interrelacionados
y que deben aceptar la contradicción y la incertidumbre como métodos
de acceso al conocimiento; la globalización; y la existencia de una cultura
mediática que ha ocupado espacios, hasta hace poco, reservados al sistema
educativo. La solución a tales desafíos es una tarea crucial para
el futuro de nuestras sociedades." 12
Goéry Délacôte, describe tres grandes revoluciones
en marcha que provocan un cambio educativo muy significativo: la cognitiva,
de la interactividad y de la gestión de los sistemas educativos. 15
La interactividad se vincula con el cambio de relaciones entre emisor/receptor,
narrador/lector, profesor/alumno. En palabras de dicho autor: "es el usuario
quien construye el relato que ningún narrador habrá elaborado
completamente. La función de quien concibe el programa es suministrar
las piezas fundamentales de los relatos." 15
En cuanto a la revolución cognitiva: "la enseñanza debe tener
un contenido, el saber debe poder utilizarse para resolver problemas, incluso,
situaciones nuevas no exploradas y, por último, el individuo debe controlar
consciente y voluntariamente sus propios procesos cognitivos, sus razonamientos,
la manera en que aprende, lo que ocurre en su memoria y el modo en que puede
robustecer su funcionamiento para mejorar los resultados." 15
La revolución en la gestión de los sistemas educativos, se traduce
en múltiples crisis: crisis en los currículos escolares, crisis
en la función del profesorado, crisis en los lenguajes que funda y utiliza
la escuela, crisis en los recursos técnicos, crisis en los valores y
en los sistemas de socialización, crisis de gestión, etcétera.
Pero más allá de los problemas que plantea definir lo qué
es "conocer", pueden identificarse tres elementos fundamentales en
la transformación del conocimiento en la actual sociedad: necesidad de
profundización y especialización en un campo específico
del conocimiento -conocimiento, que en varias áreas, queda rápidamente
obsoleto; demanda de formación en nuevas disciplinas en el ámbito
académico y profesional, así como de establecer objetos de estudio
desde una perspectiva transdisciplinaria.
Las diversas profesiones necesitan cada vez más una mayor actualización
en saberes para la práctica diaria, así como también, la
integración de sus saberes con otras disciplinas. Estas son las bases
donde se justifica y asienta la educación permanente. El concepto actual
de la educación permanente se relaciona con "la construcción
continua de la persona, de su saber y de sus aptitudes, de su facultad crítica,
sus actitudes y su capacidad de actuar; de habilitarnos a desarrollar una conciencia
crítica sobre nosotros mismos y fomentar nuestra plena participación
en el trabajo y en la sociedad". 16 Compartimos
la opinión de Almada de Ascencio, quien considera que es importante
dirigir los planes educativos hacia una "sociedad educadora y educada"
para el próximo siglo. Pero aún así, creemos que ello,
no se logrará sin ampliar la oferta educativa con calidad, con equidad
y con el apoyo de las nuevas tecnologías de la información.
La introducción de las tecnologías de la información ha influido en los objetivos y dirección de las bibliotecas. El derecho a saber y el derecho a acceder a la información son dos principios esenciales en el cambio de las bibliotecas. Durante, los últimos años se ha producido algunos cambios importantes en el campo bibliotecario, entre ellos:
Dichos cambios constituyen grandes desafíos, difíciles para quienes
no tienen suficientes recursos como para seguir de cerca el desarrollo de la
tecnología y el mercado, sean individuos o instituciones. Quienes necesitan
acercarse al saber en la sociedad actual, deben enfrentar necesariamente la
capacitación como herramienta para lograrlo. Es muy importante que las
personas aprendan a identificar y seleccionar información, así
como a manejar las herramientas tecnológicas para informarse y educarse
en forma permanente.
La respuesta a estas necesidades comienza con una afabetización informacional
adecuada.
Por alfabetización informacional puede entenderse: "la capacidad
para afrontar situaciones nuevas y planteárselas sobre la base de la
estar bien equipado [capacitado]
para encontrar y utilizar la información
necesaria".17
La situación actual muestra que, tanto el usuario como el propio bibliotecario
requieren de dicha capacitación en forma permanente con vistas a enfrentar
con eficiencia la realización de sus respectivas actividades profesionales
diarias. "Para desarrollar buenos programas de formación de usuarios,
para ayudar al aprendizaje de los estudiantes y mejorar sus habilidades en información,
los bibliotecarios y documentalistas deben preparar adecuadamente sus capacidades
didácticas" 18 pero además, es importante extender el alcance
de estos programas de formación, a todos los usuarios de las bibliotecas
y centros de información, es decir, no sólo a los de las bibliotecas
pertenecientes al ámbito educativo.
Hace algunos años, se sumó a la actividad de educación
permanente, la intención de capacitar al bibliotecario en ciertas habilidades
pedagógicas para su profesión; al respecto, existen varias experiencias
realizadas en distintas universidades europeas,19 y se han desarrolladodiversos
centros de formación pedagógica para bibliotecarios, por ejemplo,
en Francia, la Unité Règionale de Formation et de Promotion
pour L'Information Scientifique et Technique (URFIST) fundó Unité
Règionale de Formation et de Promotion pour L'Information Scientifique
et Technique; en Estados Unidos, la American Libraries Association (ALA),
) creó en 1997, el Institute for Information Literacy.
Para la incorporación de la actividad formativa y educativa de los usuarios,
el bibliotecario se vale de los servicios de formación de usuarios y
se han establecido una serie de prioridades por los propios centros de información
para incorporar a sus objetivos, las nuevas ideas para la formación de
los usuarios, partir del uso de diversos métodos de educación
en información.
La biblioteca es un nexo al conocimiento y a la educación en la sociedad, de ahí que ella:
De este modo, orienta al usuario para que se desenvuelva con facilidad en cualquier
institución de información.
La formación de usuarios, una actividad común y muy necesaria
en toda biblioteca, ha cambiado paulatinamente, ha ampliado sus métodos
y contenidos.
La capacitación tradicional del usuario en la búsqueda de información
y el manejo de los recursos bibliotecarios, no es suficiente para que éste
obtenga la información que necesita. En la realidad actual, se requiere
poseer ciertas habilidades y conocimientos para obtener un beneficio del gran
volumen de información existente, sin importar su soporte o formato de
presentación. Ello nos lleva nuevamente a la necesidad de una alfabetización
informacional.
Y precisamente, una de las aristas de una alfabetización informacional
es el dominio de los procesos necesarios para que el usuario de una biblioteca
consiga acceder a la información, analizarla y comprender sus características,
bien de contenido como de presentación, con vistas a obtener y manejar
los conocimientos de su interés.
"La alfabetización informacional es un objetivo global que implica
y compromete tanto al sistema educativo en todos sus niveles obligatorios como
a las instituciones documentales. Los documentalistas, como proveedores y organizadores
de información para su uso, deben facilitar el conocimiento de las metodologías
documentales que permiten su mejor aprovechamiento, enseñarlas y simplificar
los sistemas de recuperación de información según las necesidades
y características del proceso de aprehensión de conocimiento de
los usuarios". 18
Otra posible intervención educativa del bibliotecario es su participación
en grupos interdisciplinarios para apoyar la docencia, sobre todo en el ámbito
universitario.
Según Bruce,17 el concepto de
alfabetización informacional, implica un proceso de búsqueda y
encuentro con la información adecuada, que dependerá, para que
sea eficaz, y pueda realmente resolver un problema o asistir en la toma de decisiones,
de la experiencia de quien busque la información.
En este sentido, el bibliotecario, acostumbrado a tratar la información
y con la información, a veces, especializado en el procesamiento de un
área del conocimiento o tipo de biblioteca, se señala como un
agente adecuado para lograr encontrar información pertinente y calificada
de manera eficiente, porque es un vasto conocedor de los medios para estos propósitos.
Por otra parte, el bibliotecario es el profesional idóneo en materia
de conocimiento sobre normativas y metodología para la presentación
de trabajos académicos, cualquiera sea su índole, sobre las fuentes
más importantes, para la elaboración de las listas de referencias
bibliográficas, etcétera. Por esta razón, la formación
y experiencia del bibliotecario se reclama frecuentemente para la ejecución
de tareas en la docencia interdisciplinaria y el apoyo a la educación
permanente de distintos grupos de usuarios de la información.
En cuanto a la actividad docente en general, las tecnologías han modificado
los diversos métodos de enseñanza e incorporado nuevas formas
de conocer y de actualizarse; hoy son comunes los congresos virtuales, las teleconferencias,
los cursos virtuales, los foros educativos, las listas de discusión,
los videos educativos en línea, las páginas web interactivas,
los tutoriales, etcétera.
También se han modificado los soportes, en forma tal que la información
se puede presentar en forma impresa, en discos compactos, DVD, formatos electrónicos
como html, xml, pdf, tif, entre otros.
Para asistir a este nuevo contexto, el bibliotecario se debe capacitar sólida
y constantemente.
El servicio de referencia de las bibliotecas es su principal medio para la
satisfacción directa de las interrogantes de sus usuarios.
Básicamente, se ocupa de informar al usuario, por medio de respuestas
a sus preguntas particulares o frecuentes o la indicación de las fuentes
apropiadas para resolver sus necesidades o evacuar sus dudas. Además,
se encarga de realizar entrevistas personales para acordar y determinar los
requerimientos de las búsquedas bibliográficas que solicitan los
usuarios.
La sociedad de la información ha influido considerablemente en los servicios
de referencia sobre todo, a partir de la aparición y multiplicación
de las fuentes de datos, así como de la necesidad de nuevas y variadas
habilidades para el manejo de las herramientas surgidas para la búsqueda
de información; otro tanto ha ocurrido con las clases de interrogantes
que se reciben en dichos servicios. Cada vez, las consultas se tornan más
complejas y diversas, y para responderlas es necesario dominar el nuevo contexto
de la información disponible, sus tipos, estructuras, organiazicón,
características, formas de acceso, etcétera.
"Mientras que los bibliotecarios tienen que permanecer en una continua
actitud de aprendizaje para mantenerse al tanto de las nuevas tendencias y fuentes,
deben replantearse cómo hacer su trabajo y cómo proporcionar sus
servicios. Tradicionalmente, los bibliotecarios han ofrecido servicios de referencia
y de información, de cierta manera, y se ha esperado que los usuarios
se atengan a estos términos. Ahora, sin embargo, los bibliotecarios deben
comenzar a entender los deseos y necesidades cambiantes de sus usuarios en relación
con la adquisición de conocimientos y el uso de información".
20
Los servicios de referencia bibliotecarios cambian, por ejemplo: 20
Para complementar esta percepción sobre un servicio de referencia tradicional, las siguientes preguntas clásicas o consultas de los usuarios, pueden ilustrar al lector:
Sin embargo, en el contexto actual, dichas interrogantes han cambiado y pudieran ser:
La respuesta a estas interrogantes y otras muchas más, comunes en los
servicios actuales de referencia , requieren de nuevos conocimientos sobre la
información, de un nuevo nivel de aprendizaje.
Es importante aclarar, que el nuevo paradigma, implica saber conducirnos para
responder a las consultas, tanto cuando existe la tecnología y los medios
necesarios como cuando se carece de ellos. La sociedad de la información
está presente para todos, cualquiera sea la realidad que nos toque. Para
que todos los usuarios alcancen humano derecho de obtener información
para su vida social y desarrollo personal,21
se debe nivelar el conocimiento, a partir de una educación en información,
según las posibilidades de cada realidad.
Ocurren cambios constantes y necesarios. En algunos países, son materia
resuelta aquellos temas que comienzan a surgir en forma de interrogantes en
otros, como es el caso de la discusión sobre las nuevas posibilidades
para el procesamiento técnico de la información que ofrecen los
formatos bibliográficos, así como la construcción de grandes
redes de información con el apoyo en las nuevas tecnologías de
la información.
La literatura bibliotecológica de los países de avanzada, se refiere
con frecuencia, a la importancia de diseñar interfaces amigables y adecuadas
a las necesidades del usuario en los medios de información electrónicos,
sea con respecto al diseño gráfico, documental de las páginas
web, de las redes o de los catálogos en línea, siempre acorde
con los estándares para el manejo de los metadatos, que facilitan el
acceso, la búsqueda y la recuperación de la información.
El metadato se plantea desde hace algun tiempo en el ámbito bibliotecario
como una alternativa desafiante a las tradicionales normas de catalogación.
Existen dudas sobre cuáles formatos utilizar para los registros bibliográficos,
para el intercambio y el acceso a los datos en el entorno electrónico,
MARC 21, Dublín Core u otros muchos
muy utilizados hoy en los catálogos en línea y en creciente expansión.
En este sentido, Ortiz-Repiso, 22 exhorta
a la comunidad bibliotecaria a seguir en la búsqueda objetiva y el estudio
cuidadoso de los meta datos y estándares más prometedores para
el futuro digital.
Por otra parte, Gorman, 23 plantea un
grupo de interrogantes sumamente acertadas, relacionadas con las inquietudes
que establece el almacenamiento de la información electrónica,
la efímera duración de las publicaciones en el web, la especialización
pertinente de sus contenidos, su conservación, etcétera. Son asuntos
complejos que deben resolverse frente a los desafíos que plantean la
tecnología y la sociedad de la información. La tecnología,
cada día, permitirá un acercamiento más adecuado a la satisfacción
de las necesidades de información. Existe, a su vez, una constante necesidad
de adaptación al cambiante ámbito laboral, de inversión
en tecnología y de capacitación bibliotecaria y ella, sin dudas,
será la condición sine quanon para lograr un verdadero avance
hacia el futuro.
En este sentido, y tanto desde la perspectiva del bibliotecario como del usuario,
la alfabetización informacional es el medio que permite ser un aprendiz
independiente a lo largo de toda la vida. Y ello no quiere decir, que un usuario
alfabetizado en información, no necesitará más de los servicios
que ofrecen los bibliotecarios, porque su formación teórica y
práctica, el permanente contacto con la información, tanto para
su procesamiento como búsqueda, experiencia en la solución de
problemas y necesidades similares, familiarización con el uso de los
medios para procesar la información, el conocimiento de las nuevas fuentes
y posibilidades para realizar la búsqueda, siempre aportarán ventajas
a los bibliotecarios para actuar como un intermediario necesario entre el usuario
y la información que necesita.
Y, finalmente, ¿cómo puede lograrse desde las bibliotecas y otras
instituciones de información y documentación, una alfabetización
en información?
Como se mencionó anteriormente, existen algunos países de vanguardia
en los que, desde hace algunos años, se han realizado algunas propuestas
para implementar la enseñanza pedagógica en las carreras de bibliotecología
y documentación, esta modalidad se extiende cada vez más hacia
los demás países.
Para ofrecer una visión práctica del asunto, se mostrarán
algunas de las alternativas posibles: 18
Una parte de la alfabetización informacional son las competencias en
información.24 Se trata de aquellas
habilidades concretas o medibles de trabajo y relacionadas con la información
que un individuo puede adquirir. Las competencias en información son
útiles para medir o diagnosticar el grado de alfabetización informacional
de una persona.
La alfabetización informacional debiera establecerse con base en ciertas
normas comunes de lo que la mayoría de los bibiotecarios consideran competencias
básicas en información. Es muy importante definir ciertos puntos
comunes en los criterios que determinan el alcance o el éxito obtenido
por los individuos en la adquisición de una alfabetización informacional,
ello permitirá asegurarse de que todos obtengan el mismo nivel en su
formación. La existencia de normas para desarrollar y evaluar habilidades
de información en los individuos es frecuente en los países desarrollados.
En palabras de ángulo Marcial, "Las llamadas normas de alfabetización
informativa, generadas por colegas bibliotecarios de Estados Unidos, Inglaterra
y Australia han tenido un fuerte impacto, en el ámbito nacional, en las
instituciones de educación superior de sus países y se han adoptado
y adecuado a otras realidades como es el caso de Canadá, Nueva Zelanda,
Sudáfrica y algunos países de Europa. Los egresados de las instituciones
educativas de esos países tendrán, sin dudas, una ventaja sobre
los egresados de las instituciones educativas latinoamericanas si dejamos pasar
más tiempo." 25
Dicho autor propone un estándar adecuado a nuestra realidad regional
y destaca que la carencia de habilidades para identificar información
de valor, nos coloca en una desventaja frente a los avances logrados por aquellos
países que dispensan una atención prioritaria al desarrollo de
normas de alfabetización en información. Ello nos hace reflexionar
y nos recuerda la necesidad de adoptar políticas de información
en nuestros países.
Con respecto a la búsqueda de soluciones normalizadas y perspectivas
comunes de trabajo educativo en materia de alfabetización informacional,
es importante enfatizar en la investigación en Bibliotecología
y Ciencias de la Información. La búsqueda de soluciones comunes
relaciona estrechamente con la adopción de políticas de información.
El entorno de la sociedad de la información, al que se ha hecho referencia
antes, es un medio propicio para estimular el debate y la investigación
en pos de mejorar o responder con coherencia y justicia para toda la sociedad,
sobre la nueva alfabetización necesaria y una política de información
que apunte a ella con claridad.
Se habla, sobre todo, de propiciar el establecimiento de lineamientos en común
y normativas que permitan apoyar una posición firme frente a los desafíos
actuales del ámbito informacional. En palabras de Suaiden, "la investigación
en Ciencias de la Información, puede ser el hilo que una la desinformación
y la sociedad de la información. Una sociedad más justa, menos
elitista, donde la información pasa a ser fundamental para la toma de
decisiones y la formación de usuarios críticos". 26
En cuanto a las políticas de información, estas son el marco ideal
de implementación de cualquier programa de alfabetización. Pero
para lograr que se considere la opinión desde nuestra perspectiva profesional,
es fundamental "Fomentar un alto nivel de conciencia en cuanto a la utilidad
y el valor de la información en los sectores gubernamental, público
e industrial". 27
La sociedad de la información, caracterizada por un fuerte componente
tecnológico, social y económico, ha trasnformado a los servicios
bibliotecarios de una forma sin precedentes. Las personas requieren nuevos conocimientos
tecnológicos e informacionales para ser receptores activos de los medios
de información y comunicación.
Los bibliotecarios también se han visto obligados a adaptarse a las nuevas
exigencias en materia de conocimientos y han ampliado sus funciones para lograr
una mejor inserción en la sociedad de la información. Las nuevas
responsabilidades comprenden una formación de usuarios más intensa
y comprometida con vistas al desarrollo de una masa de usuarios críticos.
Se destaca también, la necesidad de defender el acceso a la información
y el derecho al saber objetivo.
La alfabetización informacional es una medida adecuada para lograr que
las personas alcancen realmente la información que necesitan. Y esto
es posible, porque ella ofrece a los ciudadanos, las herramientas y medios necesarios
para buscar las respuestas a sus inquietudes y posibilitar el encuentro con
la información y el mundo que lo rodea. Asimismo, se prepara al individuo
para elaborar sus propias conclusiones, críticas u opiniones frente a
la información, para tomar las decisiones que a su criterio sean las
más convenientes, y de este modo, facilita su desarrollo personal.
Para que la alfabetización informacional sea posible en el entorno de
las bibliotecas e instituciones de información, es necesaria la promoción
de las actividades formativas para las distintas comunidades de usuarios, así
como también una educación permanente de los docentes y bibliotecarios
dedicados a estas tareas. La promoción y el apoyo necesarios, pueden
recibirse a partir de las políticas nacionales de información,
cuya creación e implementación es absolutamente necesaria en todos
los países, ellas son pilares básicos para lograr el aprendizaje
y el desarrollo humano.
Nada pueden lograr los organismos internacionales de cooperación para
el desarrollo sin la decisión firme de los gobiernos para aplicar políticas
de información de manera programada y comprometida con el bienestar de
su población y de su país.
En la mayoría de los países de nuestra región, estas políticas
son una materia pendiente que no puede remitirse sólo a la capacitación
en el uso de computadoras.28
Pero ello, no significa que los agentes promotores de la información
y la educación no tomen conciencia de la importancia de una alfabetización
informacional para los ciudadanos, sea, por medio de la lucha y el debate para
establecer políticas de información a nivel nacional o la normalización
o mediante la creación de lineamientos de trabajo en las instituciones
de información. Esta última opción es un modo de apelar
con acciones reales y posibles a la toma de conciencia necesaria para considerar
los verdaderos problemas del desarrollo, la igualdad y el respeto a los derechos
humanos en nuestros países.
Recibido: 28 de abril del 2005.
Aprobado: 14 de mayo del 2005.
Lic. Claudia Silvera Iturrioz.
Centro de Documentación y Biblioteca de la Facultad de Odontología
de la Universidad de la República de Uruguay. Uruguay.Las Heras 1925
Montevideo, Uruguay. CP 11 200
Correo electrónico: csilvera@odon.edu.uy
1 Licenciada en Bibliotecología. Centro de Documentación y Biblioteca de la Facultad de Odontología de la Universidad de la República de Uruguay. Uruguay.
Ficha de procesamiento
Clasificación: Artículo docente.
Términos sugeridos para la indización
Según DeCS 1
MEDIOS DE COMUNICACIÓN; SERVICIOS DE INFORMACION;
COMMUNICATION MEDIA; INFORMATION SERVICES;
Según DeCI 2
SOCIEDAD DE LA INFORMACION; BIBLIOTECARIOS; USUARIOS DE LA INFORMACION;
MEDIOS DE COMUNICACIÓN; SERVICIOS DE INFORMACION; FORMACION DE USUARIOS
INFORMATION SOCIETY; LIBRARIANS; INFORMATION USERS; COMMUNICATION MEDIA;
INFORMATION SERVICES; USERS TRAINING
1 BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud
(DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004.
Disponible en: http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm
2 Díaz del Campo S. Propuesta de términos
para la indización en Ciencias de la Información. Descriptores
en Ciencias de la Información (DeCI). Disponible en: http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf