Quienes tuvimos la oportunidad de trabajar con la Lic. Daysi del Valle Molina,
aun por poco tiempo, conocimos a una mujer única por su tenacidad, abnegación,
humanismo, entusiasmo para el trabajo y valor ante las penas de la vida. Igualmente,
sabemos todo lo que debe agradecerle la actividad científico-informativa
en salud a nuestra colega. Sirvan sus memorias de acicate para aquellos que,
a veces dicen, No se puede, porque ella demostró que: Sí se puede.
Sirva esta presentación, de la cual ella es autora, de homenaje a todos
los trabajadores del Sistema Nacional de Información de Ciencias Médicas
en el 40 aniversario de la creación de su órgano cabecera: el
Centro Nacional de información de Ciencias Médicas-Infomed.
Lic. Daisy del Valle Molina1
Se rememoran los inicios del Sistema Nacional de Información de Ciencias Médicas de Cuba, con la creación en 1965 del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas y del primero de sus 14 centros provinciales de información distribuidos por todo el país, situado en el territorio la antigua provincia de Villa Clara, en el centro de la isla.
Palabras clave: Sistema Nacional de Información de Ciencias Médicas, Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas-Infomed, Cuba.
The beginning of the National Medical Science Information System, marked by the creation of the National Medical Science Information Centre in 1965, is remembered, as well as the creation of the first of its 14 provincial centres distributed all over the country, located in the former province of Villa Clara, in the centre of the island.
Key words: National Medical Science Information System, National Medical Science Information Centre-Infomed, Cuba.
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Cita (Vancouver): del Valle Molina D. Sistema Nacional de Información de Ciencias Médicas: el inicio. Acimed 2005;13(5). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol13_5_05/aci12505.htm Consultado: día/mes/año.
Es difícil hacer un análisis retrospectivo y destacar los momentos
más sobresalientes de algo que nació hace 36 años atrás,
porque se corre el riesgo de olvidar hechos relevantes; no obstante, pienso
que recordar los que han quedado guardados en la memoria, permite exponer las
experiencias con las cuales se labró el camino para llegar a un presente
rico y que son garantía de un futuro luminoso para el Sistema Nacional
de Información de Ciencias Médicas (SNICM).
No puede pensarse en el Sistema Nacional de Información de Ciencias
Médicas sin partir de cómo surgió. El Centro Nacional de
Información de Ciencias Médicas (CNICM), con posterioridad su
órgano cabecera, nació en abril de 1965 en un local del antiguo
Colegio Médico del Ministerio de Salud Pública. Sus primeros pasos
se concretaron con la atención a los usuarios de la entonces Hemeroteca
Médica. Más tarde, ocupó el edificio conocido antiguamente
como "Soto", situado frente al local donde radica actualmente la Biblioteca
Médica Nacional. Es precisamente este conjunto arquitectónico
donde se desarrolló un trabajo destacado que sentó las bases de
la gran red que hoy constituye el SNICM.
El Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas-Infomed,
según su denominación actual, ha experimentado un desarrollo sistemático
desde su fundación hasta la actualidad. Magníficos dirigentes,
capaces y creativos; así como un colectivo de trabajadores muy entusiasta,
variado según su clasificación laboral, obreros, personal administrativo,
técnicos y universitarios de diferentes profesiones, pero siempre con
muchos deseos de hacer, llevaron adelante la tan necesaria actividad de información
médica durante estos años.
El CNICM surge y crece en un país bloqueado, donde la información
científica sobre salud es un aspecto muy golpeado, con vistas a impedir
el desarrollo de su Sistema Nacional de Salud, y que coloca a Cuba, por sus
logros, entre los primeros lugares en el tema de la salud a escala internacional.
Basta con citar sólo un ejemplo, las revistas adquiridas por suscripción
podían demorar hasta dos años en llegar al país, debido
a la necesidad de traerlas por terceros países.
La creación de la red del SNICM propiamente dicha se inició con
la inauguración del primer centro provincial de información de
ciencias médicas (CPICM) en la antigua provincia de Las Villas, que comprendía
los territorios actuales de las provincias de Villa Clara, Cienfuegos y Sancti
Spíritus. Allí, en dos locales y, con posterioridad, en un tercero
perteneciente a la Dirección Provincial de Salud, nació el primer
centro provincial en 1969 que, en una primera etapa, sólo disponía
de una sala de lectura y de otro local que servía de almacén.
La persona designada como directora del centro no tenía conocimientos
sobre la actividad científico-informativa. Su experiencia laboral se
reducía a haber sido la primera secretaria del primer director provincial
de salud a principios de 1961 y desempeñarse posteriormente como Jefa
de la Oficina de Asistencia Médica, Jefa de Personal, Trabajo y Salarios
a nivel provincial.
En 1969, el Dr. Rafael Figueredo, entonces director provincial de salud, pensó
en ella como la persona que debía hacerse cargo de esta actividad por
la que él sintió una gran motivación tras visitar el CNICM
y sostener una entrevista con el compañero Joaquín Torres Collazo,
director de la institución en aquel momento.
Dicha compañera pasó un adiestramiento en el CNICM, en el que
tuvo la posibilidad de rotar por todos los puestos de trabajo, entre ellos,
los propios de la Hemeroteca: procesos técnicos, traducción, distribución,
selección y adquisición de fuentes de información e imprenta.
De regreso a su provincia, comenzó a organizar el pequeño centro
con la compañera Lidia Montes de Oca, quien estaba en la etapa práctica
de su formación como técnico medio en bibliotecología médica.
Esta joven, entusiasta, risueña y muy responsable, junto con la recién
nombrada directora, iniciaron el servicio de sala de lectura a partir de la
organización de las publicaciones en el almacén. El centro se
mantenía abierto desde las 8:00 a.m. hasta las 10:00 p.m dos veces por
semana, los tres días restantes, de 8:00 a.m. a 5:00 p.m. y los sábados
hasta las 12:00 m.
Se confeccionó el fichero hemerográfico (kardex) de revistas.
Apenas había libros y no se prestaban muchas publicaciones por su condición
de ejemplares únicos. Sin embargo, los títulos de revistas llegaron
a ser numerosos, 250 de ellos se recibían por suscripción. Entre
ellos, se encontraban muchos de los mejores títulos médicos a
nivel internacional. También, se disponía de un fondo de 2 370
duplicados de investigaciones bibliográficas -copias de las revisiones
bibliográficas realizadas sobre diferentes temas según solicitud
de los usuarios- y 1 200 traducciones, realizadas en el CNICM.
El mobiliario, ¿cómo se consiguió? Torres envió
dos mesas redondas con capacidad para seis usuarios cada una. Ellas eran parte
del mobiliario de la Hemeroteca. Se carecía de sillas. Poco a poco se
tomaron sillas del salón de reuniones, sobre todo de la parte de la presidencia
que estaba bien nutrida. Esto se hizo a escondidas, hasta que un día
el director provincial preguntó por qué el salón tenía
menos sillas.
También se recibieron adornos donados. Se pudo conseguir un mueble que
se pintó de color verde, similar al de las mesas y que sirvió
de fichero hemerográfico.
Los estantes se mandaron a hacer a un carpintero. La mesa de la bibliotecaria-referencista
se forró de formica blanca y se construyó un mueble de este mismo
material y color, cuyas dimensiones se ajustaron para que los usuarios pudieran
leer cómodamente y tomar nota de los artículos impresos en microfilms.
Una rosa diaria en el buró de la bibliotecaria-referencista constituía
un gran detalle. Se creó un ambiente muy agradable y acogedor y los usuarios
así lo percibían.
Lidia regresó a la Escuela de Bibliotecología Médica para
concluir sus estudios y fue sustituida por Nenita, Gloria y Lina, tres compañeras
que ya los habían terminado. Fueron muchas y magníficas las bibliotecarias
que tuvo tanto esta provincia como, después, las demás a lo largo
y ancho del país, sin contar el personal administrativo, los traductores
y los excelentes directores de que ha dispuesto el SNICM durante todos estos
años.
Sería muy larga la lista de compañeros que dedicaron su juventud
o parte de ella al ejercicio de la actividad de información en salud
con gran entusiasmo, pero se mencionan estas cuatro compañeras, porque
ellas fueron las primeras y dejaron una profunda huella en el quehacer de aquella
etapa y en el futuro de la directora del centro. Aquella fue una gran familia,
y este es un aspecto que ha caracterizado al SNICM a través de los años.
Camaradería, respeto, alegría y mucho esfuerzo por realizar este
trabajo es la divisa que ha acompañado el desarrollo del SNICM, encabezado
por el CNICM.
Poco después, se inició el servicio de búsquedas bibliográficas
en los Index Medicus; más tarde, se comenzó la publicación
de artículos sobre pediatría, seleccionados por el doctor Peralta,
un prestigioso pediatra de la provincia, traducidos por la directora del centro,
revisados por el mencionado especialista y reproducidos en un mimeógrafo.
Con posterioridad, se creó la primera plaza de traductor, fue de francés
y la ocupó Ivens, la primera traductora de la red. Por aquel tiempo,
el CNICM contaba con un magnífico equipo de traductores en los idiomas
inglés, francés, ruso, alemán e italiano.
Cuando se puso un tercer local a la disposición del centro, se asignó
al Frente de Distribución y se incorporó una segunda traductora,
esta en idioma inglés.
La institución crecía y entonces, se decidió su trasladó
para un magnífico local ubicado en el centro de la ciudad, hasta su ubicación
definitiva en el Instituto Superior de Ciencias Médicas.
Un aspecto clave en el desarrollo de la actividad de información por
parte del centro villaclareño fue la atención a las zonas rurales.
Sin embargo, en un principio, las publicaciones enviadas se perdían o
se quedaban en manos de alguien que no las devolvía. Para resolver este
problema, la directora del centro provincial creó los llamados "libreros"
como la menor unidad de información de la red. Para ello, se diseñó
un mueble que permitía almacenar bajo llave la producción nacional
de fuentes de información, con una gaveta en la que se podía guardar
el registro de préstamos, un instructivo de cómo ordenar las publicaciones
y el sistema de préstamos. También, había un pequeño
espacio para que la persona encargada de esta actividad pudiera hacer anotaciones
en el propio mueble sin tener que desplazarse. Esa persona debía ser
designada por el director de la unidad en cuestión, según sus
condiciones personales y su motivación para realizar esta labor como
activista, pero sin abandonar sus responsabilidades en el puesto de trabajo
que desempeñara.
Para el envío de las publicaciones, se creó una valija, que consistía
en un bolso de tela rematada con tiras de vinil y que llevaba en cada caso el
nombre del hospital rural de destino: El Pedrero, Crucesitas, etcétera.
Las tiras eran de diferentes colores. Estas lindas y útiles valijas las
confeccionaron costureras del Hospital de Maternidad de Santa Clara.
La orientación dada y apoyada por el director provincial de salud era
que cualquier vehículo, incluido las ambulancias con destino a Santa
Clara, que fueran a hacer gestiones o a transportar pacientes, debían
pasar por el centro provincial para recoger la valija con publicaciones o devolverla
vacía. Si no había valija devuelta, no había envío
de publicaciones.
Los libreros se establecieron oficialmente en 1980 para aquellas unidades del
Sistema Nacional de Salud que no tenían condiciones para crear una biblioteca.
En la labor del centro, no puede dejarse de mencionar la integración y solidaridad lograda con otras áreas de la Dirección Provincial de Salud. Hubo mucho apoyo, fundamentalmente del Departamento de Estadística, cuyas jóvenes trabajadoras ayudaban por las noches a abrir las cajas de publicaciones que llegaban y a separarlas por títulos y por tipo de publicación.
Este trabajo se hacía en el piso del pasillo del propio edificio con
gran alegría, mientras se escuchaba música y se preparaba café
o alguna infusión en un reverbero. Fue un gesto inolvidable que unió
mucho a todo este equipo. Al frente de este grupo voluntario estaba la entonces
Directora de Estadística, la querida compañera, Coralia Villazón,
quien posteriormente fue directora del centro provincial.
Por este tiempo, se inició el embrión de lo que posteriormente
sería un programa de educación de usuarios. Esta labor se inició
con un grupo de magníficos estudiantes de medicina que colaboraban con
el centro y a la vez, recibían una formación en el mejor uso de
las posibilidades que ofrecen los recursos y servicios bibliotecarios. Fue un
grupo que debutó posteriormente como magníficos profesionales.
Por sólo citar a uno muy conocido, mencionaré al doctor Mario
Bonet, actual director del Instituto de Higiene, Epidemiología y Microbiología
e integrante de aquel excelente grupo de jóvenes.
Sobre la base de esta experiencia, la directora del centro, años después,
confeccionó el primer programa de educación de usuarios aplicado
en el SNICM, que a solicitud del doctor en ciencias, profesor Francisco Rojas
Ochoa, se impartiera a un grupo de dirigentes y especialistas del Ministerio
de Salud Pública en un salón del cuarto piso del propio organismo
con clases prácticas en la Biblioteca Médica Nacional y que posteriormente,
se extendería a todo el sistema con la participación activa de
los bibliotecarios de los centros provinciales en la exposición de temas
por medio de diapofonogramas, acompañados de un volante que se entregó
a los usuarios para su posterior consulta. Así se realizó en todo
el país. Además, se registraron estadísticamente las cifras
de participantes y sus categorías profesionales.
Por su parte, cada centro provincial introdujo iniciativas propias y se utilizaron
diferentes medios para la educación de usuarios, por ejemplo, el programa
de educación a usuarios, realizado en Guantánamo por la radio
provincial a iniciativa de Pucha.
Mediante el intercambio con los usuarios se identificaban sus necesidades de
información. En este sentido, puedo afirmar que aprendí mucho
de ellos: escucharlos, conocer cuánto necesitaban y qué no se
podía ofrecer obligaba a buscar respuesta a sus requerimientos. Esa es
una magnífica forma de generar iniciativas acordes con las posibilidades
disponibles en cada etapa y lugar. Ese es el paradigma para crear y mejorar
lo que existe.
Durante esta etapa, hubo una modesta actividad metodológica, se visitaban
todas las bibliotecas que conformaban la red provincial, se realizaba una reunión
con el subdirector docente de la unidad donde radicaba la biblioteca y se orientaba
el trabajo según la metodología establecida por el CNICM, y se
ajustaba siempre a las características de la comunidad atendida por la
biblioteca y las propias de la institución. Esto permitió que,
desde el inicio, todo el sistema funcionara sobre la base de una metodología
única, si bien no existía entonces un documento normativo.
Además de estas visitas sistemáticas, en 1973, se iniciaron las
reuniones con los directores de los centros provinciales, que permitieron el
intercambio entre los centros y la unidad del trabajo en todo el sistema.
En los primeros años de la década de los años ochenta,
los centros provinciales y la red de bibliotecas, participaron en una investigación
muy interesante. La otrora directora del CPICM de Las Villas, orientó
realizar un estudio sobre el grado de conocimiento de los usuarios sobre el
uso de la información científica, la orientación de cómo
dar los primeros pasos para satisfacer sus necesidades de información
y la utilización de las herramientas disponibles en aquella etapa de
los métodos tradicionales. Para su ejecución, se contó
con los conocimientos de la Licenciada Helena Domech, socióloga que trabajaba
en el Departamento de Desarrollo de la Información del CNICM. La muestra
utilizada fue aleatoria y abarcó el 15 por ciento de los usuarios del
Sistema Nacional de Salud. Los resultados alcanzados fueron similares a los
obtenidos en otros países desarrollados: un 67 por ciento no tenía
conocimientos sobre cómo utilizar la información científica
y las posibilidades que ofrecía el sistema. El 15 por ciento tenía
algún conocimiento, y el resto expresó no tener dificultades en
cómo utilizar los recursos disponibles. Dicha investigación puede
considerarse el embrión de la participación del sistema en la
actividad investigativa en el país.
Hasta aquí, se han relatado las experiencias iniciales vividas por la
directora y los trabajadores del CPICM de Las Villas.
Pero la red continuó su desarrollo. Aunque carezco de los detalles de
las vivencias del resto de los centros provinciales y su red de bibliotecas,
tuve la posibilidad de participar en el surgimiento de muchos de ellos como
parte de mi trabajo como subdirectora del CNICM años después,
función que me posibilitó tener la dicha de atender la red del
SNICM. En este sentido, el trabajo en la base me valió mucho para realizar
esta nueva función, tal y como me ayudó para mi desempeño
futuro en el contexto de la actividad científico informativa.
El resto de los centros provinciales se fundaron con bastante rapidez: Pinar
del Río y Santiago de Cuba al que fui invitada en su inauguración.
Recuerdo que para la selección del centro de Matanzas, el entonces director
provincial de salud , el doctor Abelardo Ramírez, me solicitó
revisara el edificio que se había escogido para ubicar el centro y que
le diera mi opinión al respecto, decidiera cómo debían
distribuirse los locales de acuerdo con las diferentes tareas que se realizarían
y determinara la plantilla de personal que debía tener el futuro centro.
También para la creación del CPICM de Camaguey, se me solicitó
la tarea de visitar varios edificios para seleccionar el más adecuado.
En Holguín, estuve aproximadamente un mes trabajando con el personal
del centro. Con Sancti Spíritus, mantuve un contacto muy estrecho desde
que las primeras bibliotecarias, Mireya y Eva, comenzaran en un almacén,
a seleccionar las publicaciones que allí se guardaban y continuaran su
labor en la biblioteca del hospital provincial hasta el acto de inauguración
de su centro, al que asistí y tuve el honor de inaugurar.
Este trabajo continuó con visitas sistemáticas a los centros
provinciales y su red de bibliotecas, la realización de intercambios
con el personal, conversaciones con los usuarios para conocer sus inquietudes
y la celebración de reuniones con los subdirectores docentes para buscar
soluciones a los problemas que surgían.
En los centros provinciales se generaron iniciativas que deben registrarse
en los documentos históricos de la red. Ellas constituyeron un magnífico
aporte al desarrollo de la actividad científico-informativa; un trabajo
así, sería muy bien recibido por todos los que aportamos un grano
de arena a esta hermosa tarea.
Existen muchas experiencias ricas en iniciativas propias de acuerdo con los
recursos y posibilidades existentes en cada lugar. Aprovecho la ocasión
para exhortarlos a plasmarlas, ellas son parte de la historia del SNICM, pletórico
de la entrega de muchas personas que a lo largo de estos años han dado
lo mejor de sí como parte de los logros alcanzados.
¡Muchas gracias!
Recibido: 25 de septiembre del 2005.
Aprobado: 14 de octubre del 2005.
Lic. Daisy del Valle Molina. Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas-Infomed. Calle 27 No. 110 e/ N y M, El Vedado. Plaza de la Revolución. Ciudad de La Habana. Cuba. Correo electrónico: daisy@infomed.sld.cu
MECA...Aquí va lo que está por deba7jo del bigote
Ficha de procesamiento
Términos sugeridos para la indización
Según DeCS1
CENTROS DE INFORMACIÓN/historia; CUBA.
INFORMATION CENTERS/history; CUBA.
Según DeCI2
REDES DE INFORMACIÓN; INFOMED/historia.
INFORMATION NETWORKS; INFOMED/history.
1BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud
(DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004.
Disponible en: http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm
2Díaz del Campo S. Propuesta de términos
para la indización en Ciencias de la Información. Descriptores
en Ciencias de la Información (DeCI). Disponible en: http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf
*Versión de la presentación realizada por
la autora en el Encuentro Científico XL Aniversario del Centro Nacional
de Información de Ciencias Médicas y IV Jornada Provincial de
Información Científico-Técnica, celebrado durante los días
9 y 10 de junio de 2005 en el teatro del Ministerio del Azúcar.
1Licenciada en Información Científico- Técnica y Bibliotecología. Ex-directora del Centro de Información de la antigua provincia de Villa Clara, ex-subdirectora del Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, jubilada actualmente aún presta su colaboración a esta última institución.