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Acimed 2007; 16(4)

Lectura, inteligencia emocional y sociedad: reflexiones desde el contexto informacional*

Jorge del Castillo Guevara1 y MSc. Yohannis Martí Lahera2

Resumen

Se realiza una aproximación a una realidad compleja: la lectura. Se trata la lectura en el contexto de la sociedad posindustrial, así como los aportes de esta y la inteligencia emocional a la construcción de la identidad y la cultura. Finalmente, se define la actividad de promoción de la lectura y su lugar en la actividad bibliotecaria.

Palabras clave: Lectura, sociedad pos-industrial, promoción de la lectura.

Abstract

An approach is made to a complex reality: reading. It is dealt with in the context of the post-industrial society. The contributions of reading and emotional intelligence to the construction of identity and culture are also exposed. Finally, the reading promotion  activities are defined as well as their role in the library activity.

Key words: Reading, post-industrial society, reading promotion.

Copyright: © ECIMED. Contribución de acceso abierto, distribuida bajo los términos de la Licencia Creative Commons Reconocimiento-No Comercial-Compartir Igual 2.0, que permite consultar, reproducir, distribuir, comunicar públicamente y utilizar los resultados del trabajo en la práctica, así como todos sus derivados, sin propósitos comerciales y con licencia idéntica, siempre que se cite adecuadamente el autor o los autores y su fuente original.

Cita (Vancouver): del Castillo Guevara J, Martí Lahera Y. Lectura, inteligencia emocional y sociedad: reflexiones desde el contexto informacional. Acimed 2007;16(4). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol16_4_07/aci131007.htm [Consultado: día/mes/año].

 

 “Leer es encontrar la vida a través de los libros, y gracias a ellos,
comprenderla y vivirla mejor...”.

Maurois

Con frecuencia se habla de la importancia de estar informado, sea en el plano individual u organizacional, toda vez que se reconoce la información como un recurso para el desarrollo de la sociedad pos-industrial. La lectura, por esta razón, cobra una enorme importancia; ella se considera un elemento decisivo para informarse y desarrollarse.

Sin embargo, se ha hecho pública, por parte de instituciones asociadas al fomento de la educación y la cultura, la preocupación por la existencia de una gran cantidad de personas que no desarrollan el hábito y el gusto por la lectura. En una primera reflexión sobre el tema, puede afirmarse que las personas no leen con frecuencia, porque ellas carecen de acceso al libro o de las tecnologías necesarias para eliminar o reducir su incapacidad o discapacidad para leer.

Otras dificultades se vinculan con aspectos menos objetivos como la falta de motivación, disposición o tiempo. Siguiendo esta línea de pensamiento sobre los obstáculos para la lectura, aparece una dificultad tal vez difícil de ubicar en una clase, porque reúne elementos diversos, y son las irregularidades existentes en el proceso de educación de los individuos cuya responsabilidad recae en la familia, las instituciones educativas y la sociedad.

Si la lectura es una de las formas de tributar al desarrollo social, qué vigencia tiene entonces su significación en el nuevo contexto y en los nuevos proyectos sociales.

Aproximación a una realidad compleja: la lectura

La manera más popular de entender qué es lectura se asocia al objeto textual, a los signos y símbolos registrados en un soporte que responden a un alfabeto determinado. Así, desde un enfoque estrecho, la lectura es un proceso que persigue la decodificación de un texto escrito. En congruencia con este enfoque, según Millán: “la lectura es la capacidad de los humanos alfabetizados para extraer información de un texto”.1

Lógicamente, para extraer información de un texto, se precisa de un proceso de decodificación de dicho texto, aunque no basta sólo con la decodificación como condición previa para la lectura; es imprescindible incorporar la información textual a la estructura cognitiva, en fin, interpretarla y comprenderla; estos dos momentos (decodificación-comprensión) ocurren simultáneamente, porque, como afirman algunos estudios: “el aprendizaje de la decodificación se realiza inmerso en el sentido y significado de los contenidos que hacen posible la adquisición de la habilidad decodificadora”.2

En el caso del individuo que comienza el aprendizaje de la lectura es importante la interacción con la persona que asume la función de educador. Como se sabe, la lectura —a diferencia del lenguaje oral— requiere de un proceso complejo de aprendizaje, no se obtiene de forma espontánea.

Según Paredes, existen tres fases en el aprendizaje: la fase logográfica, la alfabética y la ortográfica:2  

Al ser así, leer desde la etapa de aprendizaje puede verse como un desafío y un acto completamente activo en el que la intertextualidad e interactividad es una de las principales características de este quehacer que no está sujeto sólo al hipertexto y la hiperlectura, también ocurre en los documentos textuales más tradicionales.

Las formulaciones anteriores son en extremos válidas para una porción del fenómeno lectura. La decodificación de signos y símbolos como proceso no sólo se restringe al ámbito textual, sino se extiende hasta el iconográfico, ideográfico y otros. Si  reformulamos la definición de lectura anterior, puede decirse que es un proceso de decodificación de mensajes contenidos en un conjunto de signos y símbolos estructurados semánticamente por un emisor y registrados en un soporte.

En todas las clases de lectura, por tanto, es imprescindible interpretar e incorporar la información a la estructura cognoscitiva, y, por último, y por eso no menos importante, construir un sentido. De hecho, ella debe considerarse como un proceso de participación activa en la medida en que es necesario continuamente retroalimentarse como lector de experiencias propias y de otros para beneficiarse del valor del mensaje que se comunica.

Los beneficios que aporta el hábito de lectura pueden sintetizarse de la siguiente manera:

La lectura en la sociedad posindustrial

El modelo de globalización que impera en la sociedad actual bajo un enfoque de neoliberalismo, que ha llevado a una gran parte del mundo a vivir en un estado deplorable mientras otra minoría controla el poder político y monetario, ha generado,  además, profundos cambios en la esfera económica, política, social, tecnológica y científica. Esto ha suscitado el interés por construir una sociedad, donde: “la información y el conocimiento son recursos críticos que impactan la economía y la vida social”.3

Se habla de aspectos claves para el éxito, tanto individual como organizacional, como  la economía del conocimiento, que ha llevado a que el conocimiento y el aprendizaje adquieran una importancia mayor. Una característica esencial de la sociedad actual es precisamente la forma en que se gestionan estos recursos, mediante el uso de una tecnología altamente desarrollada, condicionada por las necesidades de las personas, quienes por medio de los recursos tecnológicos hacen mucho más rápido el cambio y la creación de nuevo conocimiento. Aunque el acceso a la información y la codificación del nuevo conocimiento resulta aparentemente un proceso menos complejo, la rapidez con que este último avanza se considera un obstáculo para su codificación.

Por otra parte, en una gran porción del planeta el acceso a la información y a las tecnologías de la información y la comunicación es casi nulo y existe un enorme déficit de conocimiento, esto: “genera una profunda brecha social interna que no ha cesado de agravarse desde el salto productivo que representa en la economía mundial el advenimiento de las nuevas tecnologías (informática, robótica, biotecnología)”.4

Los informes de la UNESCO sobre la información y las tecnologías de la información y la comunicación afirman que los países del tercer mundo se encuentran en una total desventaja en cuanto a su desarrollo productivo y social. La propia concepción de proyecto social titulado Sociedad de la Información, cuya edificación descansa en estas tecnologías y su ingente desarrollo, no resulta suficiente para garantizar el acceso colectivo a la información y menos aún al conocimiento.

Por otra parte, la propia sociedad de la información de cierta manera ha marginado a un sector importante de la población mundial al desconocimiento, la oscuridad y la invisibilidad. Es por ello que muchos autores abogan por la necesidad de una sociedad que propicie el conocimiento y el aprendizaje.

En este sentido, y considerando los aciertos y desaciertos de la propuesta Sociedad de la información, la UNESCO publicó un informe en el que presentó la necesidad de una reformulación de este proyecto social. Esto ha traído como resultado un nuevo proyecto denominado Sociedad del conocimiento, en el que se describe un modelo de sociedad que apunta a la solución de aquellas dificultades relativas al acceso y uso colectivo de la información y el conocimiento y que están fuera del alcance del actual modelo informacional que ha imperado hasta el momento.

Se reconoce, por tanto, que el conocimiento es un aspecto medular para el desarrollo individual y social.

Sin embargo, se ha polemizado con respecto a la información y el conocimiento en el plano conceptual. Para muchos no queda del todo claro dónde termina la información y dónde comienza el conocimiento, por lo que resulta oportuno exponer algunas definiciones al respecto. Millán los diferencia sobre la base de ciertos matices:1  

Información

Conocimiento

  • Es un elemento externo.
  • Es interiorizado.
  • Es rápidamente acumulable.
  • Crece lentamente.
  • Es posible automatizarla.
  • Es de carácter eminentemente humano.
  • Es inerte.
  • Conduce a la acción.

 

Auckland, con respecto a la información, define tres acepciones e identifica una de ellas para consignar el producto de la información como proceso y plantea que es: “el conocimiento acumulado que concierne a algún hecho, sujeto o evento particular; aquello que uno capta o se le dice…” y afirma que: “la noción de información como aquello que reduce la incertidumbre puede verse como un caso particular de información como conocimiento”.5

El conocimiento, por tanto, es mucho más amplio que lo que se considera información propiamente dicha. En este sentido, Davenport y Prusack ofrecen una definición a partir de una descripción pragmática que expresa además sus principales características, que lo hacen un elemento complejo e imprevisible, difícil de gestionar. Ellos afirman que: “el conocimiento es una mezcla fluida de experiencia estructurada, valores, información contextual e interiorización experta que proporciona un marco para la evaluación e incorporación de nuevas experiencias e información. Se origina y se aplica en la mente de los conocedores (…)”.6

Ahora bien, como se ha dicho anteriormente, una de las cuestiones críticas de la sociedad del conocimiento es la forma en que se gestiona y se accede a este recurso. Las tecnologías han hecho del mundo un entorno complejo y en igual medida han  afectado la materialización de los procesos informarse y conocer. Las tecnologías, además, han dejado improntas en las metodologías, los métodos y las herramientas para acceder a la información y al conocimiento.

No se trata de sustituir un medio por otro, es decir, aquellos que tradicionalmente han formado parte de nuestra vida cotidiana, como el clásico libro en papel, aunque bien se conocen las ventajas que presentan los documentos en formato electrónico en cuanto a su lectura; más bien se trata de combinar los recursos de forma que toda persona pueda beneficiarse. De cualquier manera, lo importante en todo esto radica en un solo punto: la lectura.

Bajo el modelo de la sociedad de la información, las tecnologías de la información y la comunicación ocupan un lugar privilegiado a nivel individual y organizacional. No obstante, el libro es una herramienta de insoslayable valor para la humanidad, por los beneficios que ofrece mediante la lectura para la autosuperación y el autoaprendizaje.

La lectura, sin lugar a dudas, es un elemento básico para la obtención del conocimiento en la nueva sociedad y para el crecimiento del individuo como persona y ser humano. Es por eso que su vigencia trasciende hasta la actualidad, una actualidad signada por profundos períodos de crisis, sobre todo en el plano científico y tecnológico, que ha generado nuevas formas de conocimiento y cambios de paradigmas con respecto al fenómeno de la lectura a partir del surgimiento de Internet y el hipertexto, un tipo de documento que se auto-organiza y se retroalimenta constantemente y que provoca una especie de neolectura que interconecta al individuo con una realidad multipolar y multidimensional de carácter interactivo.

 La lectura y la inteligencia emocional: aportes para la construcción de la identidad y la cultura

 Petit, una destacada investigadora de la lectura, define de manera comprensible y explícita el nexo y la relevancia de la lectura y la inteligencia emocional. La especialista afirma que si la lectura sigue teniendo sentido para numerosos niños y adolescentes que leen con frenesí, de manera episódica, es —en su opinión— porque la consideran un medio privilegiado para elaborar su mundo interior y, en consecuencia, de manera indisolublemente ligada, para establecer su relación con el mundo exterior. De igual manera, argumenta que esta actitud es, ante todo, porque ella les permite descubrirse o construirse, darle forma a su experiencia, elaborar sentido.7  

Así, en palabras de Petit, se devela la lectura como fenómeno que permite a los individuos aprehender valores articulados y congruentes con el entorno cultural en que se desarrolla. Otro de los elementos que se puede extraer es la necesidad de: observar la lectura como forma de comunicación humana mediada entre lector y autor.

La lectura no debe, entonces, verse bajo un enfoque utilitario de la vida de la sociedad, aunque es imprescindible el acto de decodificación de mensajes (no sólo contenido en textos). Este ciertamente es un fenómeno matizado de complejidades propias de la comunicación humana donde se presenta un abanico de interrogantes sobre la conducta, el intelecto, la cognición, la emoción y el aprendizaje en los seres humanos. De esto se desprende: Concebir al usuario como ser humano que se acerca a la lectura con sus propios proyectos cognoscitivos, con sus propias necesidades de autorrealización, con su identidad, con su personalidad distintiva que hacen único ese acto de interpretación, apropiación y recreación de mensajes.

Los valores, el conocimiento, los sentimientos, las emociones que se transmiten en un mensaje no se recepcionarán homólogamente por varios individuos; de ahí el especial cuidado que se debe tener a la hora de sugerir qué leer, porque —como sentenció Maurois— “un lector puede salir de un libro completamente transformado.

Promoción de la lectura

Por promoción de la lectura se entiende el “proceso mediante el cual las bibliotecas contribuyen a fomentar y desarrollar el hábito de la lectura”.8 Por su parte, Fowler la identifica como la “acción que busca la correspondencia perfecta entre los participantes en la cadena lector-libro-lectura”.9

Asimismo, Núñez lo enfoca como “la actividad dirigida a la formación de hábitos de lectura adecuados, que se logran con la orientación planificada a una población de lectores (activos y potenciales) sobre qué leer, cuánto leer y cómo leer” (Núñez Paula I. Enfoque teórico-metodológico para la determinación dinámica de las necesidades que deben atender los sistemas de información en las organizaciones o comunidades. Tesis para optar por el título de Doctor en Ciencias de la Información. La Habana: Facultad de Comunicación.Universidad de La Habana; 2002).

Amén de las definiciones expuestas, resulta necesario aclarar que este proceso no es exclusivo de las bibliotecas, aunque sí es una de sus  funciones principales, sobre todo en el caso de las bibliotecas públicas, al considerar su función social.

Consideraciones finales

La lectura es un fenómeno de extrema complejidad. A ella se asocian los procesos de decodificación, interpretación e interiorización de información a la estructura cognoscitiva, además de la construcción de sentido. La lectura es una de las manifestaciones de la comunicación humana que implica una constante interrelación de la cultura social del individuo. Lo anterior refuerza el estrecho vínculo con la denominada inteligencia emocional, porque en todo proceso comunicativo existen elementos volitivos, emocionales, sensaciones, sentimientos, ideas, reflexiones, actitudes humanas, deseos, esperanzas y aspiraciones, etcétera. Así entonces, la significación de este proceso ha transcendido al nuevo contexto social y, en consecuencia, tiene una profunda repercusión en la concepción y materialización los nuevos proyectos sociales.

Sin embargo, lamentablemente —a pesar del reconocimiento de la significación de la lectura en el desarrollo social— algunos estudios demuestran que, por una razón u otra, no son muchas las personas que se entregan espontáneamente al maravilloso acto de leer. Es aquí donde los denominados promotores de la lectura deben desempeñar su labor para recuperar este hábito enriquecedor. La promoción de la lectura intenta un acercamiento al conocimiento y el aprendizaje sin límites de lugar, espacio y tiempo.

En el empeño de la lectura pueden considerase aliados la familia, los maestros y los bibliotecarios. Cada uno, desde su propio terreno y con su propio arsenal, puede desarrollar estrategias engranadas por la sinergia de la alianza. Así, las tres instituciones fundamentales: hogar, escuela y biblioteca, conjugarán sus empeños para formar individuos con autonomía intelectual, capacidad crítica y reflexiva, imaginación y sensibilidad. En fin, juntos pueden contribuir a desarrollar, no sólo el caudal de conocimiento, el vocabulario, sino también la inteligencia emocional de los que construyen, sueñan y mejoran la sociedad.

Referencias bibliográficas

  1. Millán J. La lectura y la sociedad del conocimiento. 2000. Disponible en: http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/12700525314587162543213/index.htm 
  2. Paredes M, Jorge G. La lectura de la descodificación al hábito lector. Disponible en: http://www.razonypalabra.org.mx/libros/libros/lecturades.pdf [Consultado: 3 de junio de 2007].
  3. Martí Lahera Y, Vega Almeida RL. Sociedad de la información: los mecanismos reguladores en el contexto de una sociedad emergente. Ciencia de la Informacao 2005;34(1). Disponible en: http://www.scielo.br/pdf/ci/v34n1/a05v34n1.pdf [Consultado: 3 de junio de 2007].
  4. Lema F. La construcción de la sociedad del conocimiento en América Latina. La diáspora del conocimiento. Disponible en: http://wwwfernandolema.com.ar/cit.doc [Consultado: 3 de junio de 2007].
  5. Ponjuán Dante G. La gestión de información en las organizaciones. Santiago de Chile: Universidad de Chile. 1998.
  6. Davenport T, Prusack L. Conocimiento en acción. Cómo las organizaciones manejan lo que saben. Buenos Aires: Pearson Education. 2001. p.6.
  7. Argüelles JD, Petit M. El libro y la lectura, más allá del utilitarismo y el placer. El Bibliotecario. 2003;3(25):13-6.
  8. Ribero Verdecia A. Una aproximación a la comunicación, la propaganda y la promoción de la lectura. La Habana: Felix Varela. 2002. p.227.
  9. Fowler Calzada V. La lectura: ese poliedro. La Habana: Biblioteca Nacional "José Martí" (s.a.).

Lic. Yohannis Martí Lahera. Departamento de Bibliotecología y Ciencia de la Información. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana. Calle G No.506 entre 21 y 23. El Vedado. Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, Cuba. CP 10400. Correo electrónico: yohannis@fcom.uh.cu

* Es una edición revisada de la versión disponible bajo el mismo título en: http://www.idict.cu/UserFiles/File/Trabajos%20de%20Jornada%20Bibliotecaria/Castillo%20GUevara,%20Jorge%20del,%20%20Lectura,%20Inteligencia%20emocional%20y%20Sociedad.pdf
1 Estudiante de 4to. Año de Bibliotecología y Ciencias de la Información. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana.
2Máster en Bibliotecología y Ciencia de la Información. Departamento Bibliotecología y Ciencia de la Información. Facultad de Comunicación. Universidad de La Habana. 

Ficha de procesamiento

Términos sugeridos para la indización

Según DeCS1
LECTURA.
READING.

Según DeCI2
LECTURA; HÁBITO DE LECTURA; SOCIEDAD DE LA INFORMACIÓN.
READING; READING HABIT; INFORMATION SOCIETY.

1BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004.
Disponible en: http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm
2Díaz del Campo S. Propuesta de términos para la indización en Ciencias de la Información. Descriptores en Ciencias de la Información (DeCI). Disponible en: http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf

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