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Acimed 2007; 16(5)

Competencias profesionales de los bibliotecarios de ciencias de la  salud en el siglo XXI

Lic.  María de las M. Fernández Valdés,1 MSc. Roberto Zayas Mujica,2 Lic. Olema Dávila Carmenate3 y Téc. Orlando Moya González4

Resumen

El siglo XXI  impone al bibliotecario grandes retos como consecuencia del desarrollo de nuevas tecnologías y la incorporación a diversos escenarios donde la información asume formas que van más allá de los productos y servicios tradicionales de una biblioteca. Se realiza una panorámica de los cambios que han marcado el tránsito  hacia un paradigma diferente para la actividad científica-informativa. Se analiza la necesidad de desarrollar nuevas capacidades y conocimientos entre los bibliotecarios como parte de un proceso de alfabetización informacional. Se establecen las diferencias entre el modelo del bibliotecario tradicional y el modelo del bibliotecario gestor. Asimismo se describen algunas de las competencias profesionales que deben desarrollar los bibliotecarios para asumir las nuevas funciones que le impone la sociedad de la información.

Palabras clave:  Competencias profesionales, bibliotecarios, ciencias de la salud.

Abstract

The XXI Century faces librarians with great challenges, as a consequence of the development of new technologies and their incorporation to different scenarios where information takes forms beyond the traditional products and services of a library. The changes that have characterized the transit towards a different paradigm for the scientific information activity are approached. An analysis is made of the need of developing new abilities and knowledge among librarians, as part of a process of informational literacy. The differences between the traditional librarian model and the model of the management librarian are stated, and some of the professional competences librarians should develop to deal with the new functions imposed to them by the information society are established.

 Key words: Professional competences, librarians, health sciences.

Copyright: © ECIMED. Contribución de acceso abierto, distribuida bajo los términos de la Licencia Creative Commons Reconocimiento-No Comercial-Compartir Igual 2.0, que permite consultar, reproducir, distribuir, comunicar públicamente y utilizar los resultados del trabajo en la práctica, así como todos sus derivados, sin propósitos comerciales y con licencia idéntica, siempre que se cite adecuadamente el autor o los autores y su fuente original.

Cita (Vancouver): Fernández Valdés MM, Zayas Mujica R, Dávila Carmenate O,  Moya González O. Competencias profesionales de los bibliotecarios de  ciencias de la salud en el siglo XXI. Acimed 2007;16(5). Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/aci/vol16_5_07/aci061107.htm [Consultado: día/mes/año].

Las bibliotecas del siglo XXI, también llamadas bibliotecas modernas o bibliotecas de nuevo tipo, han incorporado a las funciones tradicionales inherentes a la razón que les dio origen desde el mismo surgimiento de la humanidad, nuevas acciones relacionadas con el diseño de  servicios de valor agregado, el procesamiento de la información de forma automatizada y el surgimiento de entornos virtuales,  condicionadas todas ellas por el desarrollo de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones (TICs). Actualmente, se ha producido un proceso de incorporación gradual de nuevas condicionantes, derivadas del desarrollo de la llamada sociedad de la información, de las cuales resulta una biblioteca renovada  con bibliotecarios y documentalistas que distan mucho de ser simples prestadores de libros.

Si se analizan sólo algunas de las ideas fundamentales planteadas en la Conferencia Ministerial Regional preparatoria de América Latina y el Caribe para la Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (conocida como “Declaración de Bávaro”), en el año 2003, podrá comprenderse cómo se ha transformado el entorno donde se desarrollan las instituciones de información:

Los aspectos antes enunciados ubican a los profesionales de la información y la documentación en una sociedad caracterizada por el crecimiento abrumador de la información científico-técnica, el surgimiento de nuevos soportes para registrarla y compartirla, la tendencia a trabajar en entornos virtuales y el desarrollo de redes y de TICs, donde el elemento básico para el desarrollo del individuo y de la propia sociedad es la información.

En consecuencia, la información y sobre todo el conocimiento, se ha convertido en un nuevo recurso en el seno de las organizaciones que realizan la gestión de la información y el conocimiento, que cohabitan con otros recursos tangibles o no, donde la información es el recurso estratégicoque ocupa un lugar protagónico en este contexto. El buen uso de la información garantizará a las organizaciones ocupar un lugar privilegiado en una sociedad altamente competitiva, porque es el fundamento para innovar y para continuar aprendiendo. Nos encontramos,  por lo tanto, ante un  cambio de paradigma que se hace presente tanto en las estructuras industriales como en las relaciones sociales:2

La respuesta a estas preguntas permitirá analizar individualmente la ubicación y orientación de cada uno para poder estar a la altura de lo que se espera del profesional de información como dueño del recurso más preciado en la actual sociedad: lainformación y el conocimiento.

Evidentemente, se vive una época en la cual el avance de la sociedad ha transformado de forma radical la manera en que los bibliotecarios deben ejercer su profesión. Por tanto, estos deben ser capaces de adaptarse al cambio y asumir nuevos papeles.

“Las TICs cambiaron el entorno de trabajo de las bibliotecas y otras unidades de  documentación e información con respecto al modo de hacer los procesos y prestar los servicios. Junto al avance de las nuevas tecnologías, el bibliotecario o profesional de la información, está llamado a incorporar a su perfil de trabajo nuevas funciones, entre ellas, facilitar el uso de las TIC a aquellos usuarios que por diferentes razones no las manejan. Así surge la concepción del facilitador o gestor de información cuyo desempeño supera las funciones y quehaceres del bibliotecario tradicional”.3

Se puede decir entonces que en el siglo XXI, el trabajo de las bibliotecas y centros de documentación y su capital humano se orienta al desarrollo de servicios que permitan gestionar el conocimiento, por lo que es totalmente necesario la utilización de TICs  que permitan elevar la calidad de las formas de presentación y actuar en redes locales, intranets, extranets e Internet, que permitan compartir recursos y construir colectivamente los recursos de información de las instituciones.

Las bibliotecas especializadas en ciencias de la salud no escapan al nuevo paradigma de desarrollo de la actividad informativa. Los bibliotecarios y documentalistas del sector tienen la responsabilidad de incidir en el desarrollo de habilidades entre  los profesionales y técnicos de la salud para reconocer, localizar, evaluar y usar de forma efectiva la información para la asistencia, la docencia, la investigación y la toma de decisiones. Este proceso se debe hacer además en un escenario que transita hacia servicios que requieren la participación de todos, en bien de todos y el desarrollo de la propia organización.

La alfabetización informacional: piedra angular  para lograr el cambio

La Declaración de Alejandría sobre la alfabetización informacional, elaborada por expertos de todo el mundo, promulga en una de sus partes: ...”declaramos que la alfabetización informacional y el aprendizaje a lo largo de la vida son los faros de la sociedad de la información que iluminan las rutas hacia el desarrollo, la prosperidad y la libertad.”... y más adelante expresa… “la alfabetización informacional se encuentra en el corazón mismo del aprendizaje a lo largo de la vida. Capacita a la gente de toda clase y condición para buscar, evaluar, utilizar y crear información eficazmente para conseguir sus metas personales, sociales, ocupacionales y educativas”.4

La alfabetización informacional en el Sistema Nacional de Información en Salud tiene su antecedente más inmediato en la actividad de educación a usuarios que tradicionalmente realizan los bibliotecarios. Sin embargo, existen marcadas diferencias entre ambas; la educación de usuarios enseña el uso de la biblioteca y de sus recursos a sus usuarios reales y potenciales, mientras que la alfabetización informacional tiene la finalidad de capacitar en cómo utilizar la información, con independencia de la localización de la fuente, y está dirigida a todos los miembros de la comunidad. Cuando el proceso de enseñanza-aprendizaje, se propone que profesionales y futuros profesionales sean capaces de utilizar la información con independencia de la localización de la fuente, relacionarse de forma efectiva con el mundo de la información y compartir conocimientos en un contexto determinado, se define entonces como competencia informacional. 

Existe una relación directa entre sociedad de la información, alfabetización informacional y competencias profesionales. La alfabetización informacional permite a los individuos adquirir las competencias para reconocer, evaluar, localizar, aplicar y crear éticamente, una nueva información en la  cambiante  sociedad de la información (figura).

Fig. Sociedad de la información, alfabetización informacional y competencias profesionales.

Los profesionales de la información tienen la necesidad urgente de integrarse al programa de alfabetización y desarrollar nuevas competencias que les permitan el acceso, uso y transmisión eficaz de la información con el uso de las tecnologías; pero además deben estar preparados para transmitir a sus usuarios los conocimientos necesarios para el desarrollo de actitudes y habilidades en la localización y manejo de la información.

Por tal motivo necesitan entrenarse y adquirir habilidades pedagógicas como instructores o facilitadores del conocimiento y la información en formatos no tradicionales.6 Se trata de que la biblioteca pueda colaborar con el descubrimiento de una nueva forma de vivir intelectualmente, el mundo del conocimiento: investigar, conocer, compartir, y transmitir tal vez la emoción que puede producir entrar en esta nueva dimensión. Esta tendencia se reafirma continuamente en los documentos emitidos  por organizaciones internacionales como la UNESCO.7

Los profesionales de la información deben dedicar tiempo a crear las estrategias relevantes para convencer de los beneficios de la alfabetización informativa a los líderes institucionales, a fin de lograr su apoyo.8

La toma de conciencia por parte de todos los trabajadores del Sistema Nacional de  Información en Salud, de la necesidad de integrarse a la alfabetización dependerá de la motivación que alcancen para encarar los servicios desde una perspectiva diferente, donde el bibliotecario, el usuario y el directivo institucional, participen de forma activa para lograr un único fin: utilizar la información  adecuada, en el momento preciso, para la toma de decisiones, en beneficio de la salud y el bienestar de la población.

La motivación está constituida por todos los factores capaces de provocar, mantener y dirigir la conducta hacia un objetivo. Hablar de motivación implica referirse a instintos, tendencias e impulsos, que proporcionan la energía necesaria; pero, además, hay también claras referencias a las actividades cognitivas, que dirigen la conducta hacia determinadas metas. Por tanto, el concepto de motivación actualmente debe considerar la coordinación del sujeto para activar y dirigir sus conductas hacia metas.9

Para lograr motivar a un equipo es necesario entender que es imposible motivarlo si sus integrantes y el propio equipo no ha seguido el desarrollo o recorrido que los caracteriza, se debe invertir en la capacitación de los individuos para que se pueda aprovechar la sinergia del equipo. No hay un método único para lograr la motivación, sólo el entender el proceso motivacional en forma global nos ayudará a establecer el mejor camino para conseguir motivar a un equipo.10

Si partimos de que Infomed está enfrascado en el desarrollo  de servicios de excelencia, del trabajo en equipo y muchas otras actividades que requieren necesariamente la capacitación de su capital humano para que sea capaz de actuar e integrarse a los nuevos modelos, este concepto cobra vital importancia, de ahí que el primer momento de la alfabetización informacional se oriente a  identificar cuáles son las motivaciones positivas y negativas relacionadas con la actividad que realizan, y a partir de esta identificación, trazar sus propias estrategias para lograr el cambio.

La realización de talleres motivacionales en los centros municipales de información de ciencias médicas de Ciudad de La Habana y la red de subordinación nacional, con la participación de sus bibliotecarios, informáticos y directivos de las instituciones de salud, contribuyó a ese fin; todos muy interesados en el tema, debatieron ampliamente aspectos como: la capacitación de los recursos humanos, la necesidad de integrar el trabajo de las bibliotecarias con los informáticos, las diferencias entre gestión de información y gestión del conocimiento, así como el uso y aprovechamiento adecuado de las TICs puestas a su disposición, con especial énfasis en la red de la atención primaria de salud.

Del modelo de bibliotecario tradicional al bibliotecario gestor del conocimiento en las bibliotecas de ciencias de la salud

Cuando hablamos del tránsito hacia un nuevo modelo de bibliotecario donde se añaden al modelo tradicional, funciones cualitativamente superiores a las que realizaba un bibliotecario hace 20 años, se me ocurre pensar en el término reingeniería “como nuevo enfoque que analiza y modifica los procesos básicos de trabajo”.11 Y es que en el buen sentido de la palabra, nuestra profesión está inmersa en un proceso de cambio, donde se impone la necesidad de modificar la forma en que tradicionalmente se han proyectado los servicios y productos de información. Hoy nuestras bibliotecas trascienden los límites de un simple espacio físico; muchos de nuestros usuarios se preparan para los retos de la nueva era y por tanto, nuestra profesión tiene necesariamente que dimensionarse hacia el liderazgo en los procesos relacionados con la gestión de información y el conocimiento.

Por tratarse de bibliotecas especializadas en ciencias de la salud, entonces el fenómeno se acentúa mucho más, porque se trata de usuarios que necesariamente requieren información para las acciones que de forma directa inciden en el mejoramiento de la salud de la población y en el avance de la ciencia a escala internacional.

La esfera de la salud es una de las áreas donde es más frecuente la gestión del conocimiento y se encuentra indisolublemente relacionada con la gestión de la información. Si en la red de bibliotecas no se realiza una adecuada gestión de información, los profesionales de la salud como principales usuarios de las bibliotecas especializadas no podrán realizar una efectiva gestión del conocimiento para la toma de decisiones.

Las actividades de los profesionales de la salud, sean desde la faceta del estudiante, y después en la práctica clínica, la investigación o la docencia, son intensivas en  materia de información. Dichas actividades no sólo se han incrementado con el desarrollo de la sociedad de la información y del conocimiento, sino que en muchos casos se han transformado aspectos de dichas prácticas.12

La biblioteca de nuevo tipo, se ha convertido en biblioteca universitaria con el desarrollo creciente de la universalización de la enseñanza de las ciencias de la salud en Cuba y la diseminación de nuevas facultades en los municipios, acompañado de un  cambio esencial de tipo tecnológico y organizativo, resultado del proceso de informatización, la conexión en red de las unidades de información y sus usuarios y las acciones preactivas para extender estas tecnologías de manera acelerada e intensiva.13

El sector de la ciencia, es tal vez, el que mayor cultura informacional posee. La naturaleza de la investigación, en la que siempre existe la obligación de encontrar respuestas a determinadas interrogantes, provoca que la consulta y uso de la información esté mucho más desarrollado que en otros sectores. Por supuesto, en las condiciones actuales comienzan a manifestarse determinadas situaciones que obligan a ciertas acciones que refuerzan aspectos del nivel de alfabetización existente. Por ejemplo, la necesidad de filtrar mejor la información, de evaluar la calidad de las fuentes.14

En este mismo sentido, Vellosino define a los usuarios de las bibliotecas especializadas como”usuarios, con una formación elevada y unos requerimientos de información muy altos”.15

Evidentemente, la sociedad de la información ha transformado la ecología de las bibliotecas de ciencias de la salud y las funciones del bibliotecario especializado, y ello genera la necesaria transformación del bibliotecario, que deja de ser el celador de los conocimientos para convertirse en el gestor de estos conocimientos.

La nueva ecología define la profesión de bibliotecarios y documentalistas, y la enmarca en cuatro aspectos básicos:16

Antes estos incesantes cambios debemos tomar una actitud de estar al día, prepararnos para los cambios y no establecer puntos de llegada, sino procesos de evolución.

Los bibliotecarios serán los que faciliten el uso de la información y las tecnologías informativas. Ellos se especializan para formar parte de un equipo docente con los profesores, y desarrollan actividades para enseñar habilidades en el uso de las fuentes de información, diseñan cursos para enseñar el uso de Internet para la investigación. Los nuevos profesionales de biblioteca crean programas electrónicos para enseñar habilidades a los alumnos que se encuentren a distancia, trabajan para ayudar y guiar a los profesores en sus investigaciones, producen módulos de aprendizaje para carreras especializadas y crean y diseñan herramientas para proveer más fácilmente la información al usuario. Otra actividad de los bibliotecarios es que ayudan a evaluar sistemas, programas o tecnología informativa nueva, junto con los profesores de esa especialidad. Los profesionales de la información también tendrán un papel importante en el diseño de las nuevas políticas informáticas y la propiedad intelectual en Internet.17

Puede decirse que el modelo de bibliotecario tradicional se agotó en el nuevo milenio, y da paso a un profesional activo, que organiza el conocimiento y lo clasifica pero también lo transmite y le agrega un valor para que sus usuarios reciban un servicio de excelencia. A continuación se muestran las principales diferencias entre ambos modelos.

Modelo bibliotecario tradicional

Modelo bibliotecario gestor del conocimiento

  1. Espera que el usuario solicite el servicio.
  2. Trabaja aislado.
  3. Poco uso de las TICs.
  4. Realiza educación de usuarios.
  5. Atesora el conocimiento.
  6. Reúne, procesa, almacena y difunde información.
  7. No se reconoce como líder.
  8. Centra su atención en los procesos.
  9. No se reconoce como docente.
  1. Conoce la necesidad de información de sus usuarios y se adelanta a la solicitud.
  2. Trabaja en equipo
  3. Uso intensivo de las TICs
  4. Se integra a la alfabetización informacional.
  5. Comparte y construye el conocimiento colectivamente.
  6. Participa en la creación de un nuevo conocimiento.
  7. Se convierte en líder.
  8. Centra su atención en los servicios.
  9. Reconoce su papel como docente.

La biblioteca médica universitaria tiene como reto principal convertirse en un centro gestor del conocimiento a partir de la transformación de las personas y de su incorporación a un proceso de aprendizaje continuo que comienza con la alfabetización informacional.

Cambiar el modelo tradicional de biblioteca como almacén de documentos y sala de estudio, en un centro de recursos para el aprendizaje y la investigación, requiere aprovechar estos espacios para facilitar el aprendizaje, integrar servicios como formación del profesorado, edición de materiales docentes, desarrollo de proyectos y plataformas de e-learning de la universidad y redefinirlo como la ”nueva aula”.18

Las nuevas competencias de los bibliotecarios del siglo XXI

Lo expuesto hasta este momento nos lleva necesariamente al análisis de las competencias profesionales y personales que debe ostentar el bibliotecario gestor del conocimiento.

¿Qué entendemos por competencia? Es el conjunto de "conocimientos, habilidades y actitudes que combinados adecuadamente permiten el desempeño de las tareas para el cumplimiento de la misión”.19

Otros autores definen, de forma más explícita, las competencias profesionales como la conjunción de distintos elementos: saber, es decir, poseer conocimientos específicos sobre una materia o disciplina; saber hacer, o poseer determinadas habilidades y técnicas, y saber actualizarlas; querer hacer demostrando una actitud de implicación en relación con los objetivos de la organización; ética-profesional y compromiso respecto a las normas de la organización.20

En el ámbito bibliotecario, se trata de un conjunto de actitudes, habilidades, valores y conocimientos que han de tener los profesionales de la información para realizar su trabajo de forma efectiva y contribuir positivamente a sus organizaciones, clientes y profesión.2

La Special Library ASS, por su  parte, define:21

Competencias profesionales. Se relacionan con el conocimiento de los recursos, acceso, tecnología y administración, y la habilidad para utilizar este conocimiento como la base, para proveer servicios informativos de la más alta calidad...

Competencias personales. Representan un grupo de actitudes, habilidades y valores que permiten a los profesionales trabajar efectivamente y contribuir positivamente con sus organizaciones, clientes y la profesión...

La competencia informacional.Como “la habilidad de reconocer una necesidad de información y la capacidad de identificar, localizar, evaluar, organizar, comunicar y utilizar la información de forma efectiva, tanto para la resolución de problemas como para el aprendizaje a lo largo de la vida.15

Por tanto, las competencias informacionales se integran en las competencias profesionales del bibliotecario moderno, y añaden un valor superior a la actividad que realizan.

A continuación, se describen los elementos que no se pueden obviar al pensar en qué competencias profesionales deben poseer los bibliotecarios y documentalistas de las bibliotecas de ciencias de la salud en el siglo XXI:

Importante también son las competencias personales que posean los bibliotecarios, estas van más allá del conocimiento que se pueda adquirir en una universidad o curso de posgrado, tiene una relación directa con elementos como la personalidad, los valores, las actitudes, pero que en alguna medida la organización puede modificar e incidir directamente para su proyección positiva. Las que mostramos a continuación son propuestas por la SLA:14

Todo profesional de la información:

El Programa de competencias informacionales en salud,22 que proyecta Infomed, propone como alcance deseado y señales de progreso para los profesionales de la información lo siguiente:

Alcance deseado

El especialista de la Biblioteconomía, no es sólo proveedor de fuentes de información, sino un protagonista activo en la transmisión de los motivos y sentimientos de la alfabetización informacional, encauza sus objetivos y estrategias pedagógicas, forma actitudes, capacidades y conocimientos, que posibilitan el desarrollo personal y profesional de los directivos, profesores, estudiantes, trabajadores asistenciales y de la investigación, y fortalece el capital humano de la institución de salud donde presta sus servicios. Su labor no está aislada en el contexto formativo, sino como un eslabón esencial del proceso docente - educativo.

Señales de progreso
Se espera que: Sería positivo: Sería ideal que lograran:

Consideraciones finales

La sociedad de la información, caracterizada por el uso intensivo de las TICs y el aumento exponencial de la información, impone a los bibliotecarios, un cambio en su forma de enfrentar la profesión. De un bibliotecario pasivo, cuidador de libros se convierte en un gestor del conocimiento y constructor de una sociedad mejor. Ha de ser líder y prepararse constantemente para asimilar los cambios que de forma vertiginosa se producen. Los bibliotecarios han de aprender durante toda la vida, para de forma continua transmitir estos conocimientos.

Se impone entonces la necesidad de que desarrollen competencias profesionales y personales que les van a permitir transitar hacia un nuevo modelo de profesional. Los bibliotecarios y documentalistas deben pensar en el pasado con orgullo, porque desde el mismo momento que surgió el conocimiento, fueron cuidadores de tan preciado tesoro, pero deben mirar al futuro con una perspectiva diferente que le incorpora a la profesión funciones mucho más atractivas e interesantes.

Referencias bibliográficas

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Recibido: 15 de octubre del 2007.
Aprobado: 18 de octubre del 2007.
Lic. María de las Mercedes Fernández Valdés. Departamento Metodológico. Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas-Infomed. Calle 27 No. 110 e/ N y M, El Vedado. Plaza de la Revolución. Ciudad de La Habana. Cuba. Correo electrónico: mercy@infomed.sld.cu

1Licenciada en Información Científico -Técnica y Bibliotecología. Departamento Metodológico. Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas-Infomed.
2Máster en Toxicología Clínica. Departamento Metodológico. Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas-Infomed.
3Licenciada en Información Científico -Técnica y Bibliotecología. Biblioteca Médica Nacional. Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas-Infomed.
4
Técnico Medio en Programación para Computadoras. Departamento Metodológico. Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas-Infomed.

Ficha de procesamiento

Términos sugeridos para la indización

Clasificación: Artículo de revisión.
           
Según DeCS1
CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN; TECNOLOGÏA; ALFABETIZACIÓN; COMPETENCIA PROFESIONAL.
INFORMATION SCIENCES; TECHNOLOGY; ALPHABETIZATION; PROFESSIONAL COMPETENCE. ALFABETIZACION; COMPETENCIA PROFESIONAL.

Según DeCI2
TECNOLOGIA DE LA INFORMACION; ALFABETIZACION.
INFORMATION TECNOLOGY; ALPHABETIZATION. 

1BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS). Sao Paulo: BIREME, 2004.
Disponible en: http://decs.bvs.br/E/homepagee.htm
2Díaz del Campo S. Propuesta de términos para la indización en Ciencias de la Información. Descriptores en Ciencias de la Información (DeCI). Disponible en: http://cis.sld.cu/E/tesauro.pdf

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