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ACIMED 2(1):14-16, enero-abril, 1994

El médico de la familia como usuario de la información

José Antonio López Espinosa1 y Javier Ramón Santovenia Díaz2
  1. Licenciado en Información Científico-Técnica y Bibliotecología. Jefe del Departamento de Traducciones. Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas.
  2. Licenciado en Información Científico-Técnica y Bibliotecología. Miembro de la Sociedad Cubana de Información Científico-Técnica. Academia de Ciencias de Cuba.

RESUMEN

Se exponen los resultados de un estudio realizado con los residentes en medicina general integral del Policlínico "Robert Zulueta Cayol" del municipio La Habana Vieja, en Ciudad de La Habana. En esta experiencia práctica se enfocan objetivamente los requerimientos que se deben cumplir para poder lograr la satisfacción de los perfiles de interés de los médicos de la familia, así como su formación y educación como usuarios de la información. A tal efecto, se procedió a conocer las necesidades informativas de la población estudiada como base del establecimiento de un servicio de diseminación selectiva de la información, y se llevó a cabo un programa de adiestramiento teórico-práctico para familiarizar a los residentes con las fuentes y servicios de información. En virtud de los resultados obtenidos, se propone un método que pueda generalizarse a todos los policlínicos docentes del país, y brindar una valiosa contribución al perfeccionamiento cualitativo de la atención primaria de salud.

INTRODUCCION

Las necesidades informativas existen, independientemente de la conciencia de quien las tiene, lo cual refleja su carácter objetivo. Este principio rige también, por supuesto, para el profesional de la salud como usuario potencial de la información científica.1

Tales necesidades se originan de una actividad social que responde a leyes concretas, aunque poseen a su vez una carga subjetiva de parte del médico, quien como sujeto tiene pretensiones individuales relacionadas con la forma, el contenido y el tipo de información, según se desempeñe en la investigación, la docencia, la labor asistencial o la administración de salud.

El médico asistencial, específicamente, dedica casi todo su tiempo al cuidado de los pacientes, lo que hace que sus visitas a la biblioteca sean muy escasas. Su demanda de información está orientada fundamentalmente a apoyar las decisiones clínicas, a cuyo efecto desea hallar respuestas confiables, que a la vez sean rápidas.

Por ello procura que la información sea al mismo tiempo relevante, comprensible y fácilmente legible, lo que explica su preferencia por la lectura de textos escritos en su lengua materna.2

Estas peculiaridades forman parte también de la idiosincrasia de los médicos de la familia como profesionales dedicados directamente a la atención de la salud y como usuarios potenciales de la información.

Con este estudio se pretende determinar los diferentes niveles de conocimiento en cuanto a las fuentes y servicios informativos que están a disposición de los médicos de la familia, conocer sus necesidades informativas fundamentales y contribuir al perfeccionamiento cualitativo de la atención primaria de salud, mediante el aseguramiento informativo y la educación de los mismos como usuarios de la información.

MATERIAL Y METODO

La población objeto de estudio estuvo compuesta por los doce residentes de primero y segundo años, que se desempeñan como médicos de la familia en igual número de áreas de salud del Policlínico Docente "Robert Zulueta Cayol", del municipio La Habana Vieja, en Ciudad de La Habana.

Se elaboró un cuestionario, que luego se distribuyó entre los médicos con la finalidad de, en virtud de sus respuestas, arribar a un diagnóstico inicial de sus necesidades informativas, y de adquirir los elementos indispensables para establecer la estrategia posterior del experimento. A partir de la información obtenida, se confeccionó un fichero de intereses temáticos, cuyo encabezamiento se ordenó alfabéticamente, a fin de facilitar la búsqueda y recuperación de los datos contenidos en cada ficha. Tal procedimiento permitió identificar individualmente los distintos aspectos o problemas de salud que son de interés o que tienen que enfrentar los médicos, ya sea por su prevalencia en una o varias áreas, o por su relevancia desde el punto de vista asistencial.

De modo similar se procedió en la preparación de un fichero de usuarios, en cuyo caso cada ficha estaba encabezada por el nombre del médico, debajo del cual aparecía la relación de sus temas de interés. Este fichero, al igual que el de intereses temáticos, se ordenó alfabéticamente, y la existencia de ambos fue el punto de partida para la puesta en funcionamiento de un servicio de diseminación selectiva de la información.

A tal efecto, se procedió en principio a la búsqueda de información relevante y actualizada vinculada a los aspectos de utilidad a los usuarios, para lo cual se utilizaron publicaciones primarias disponibles en la biblioteca del policlínico y en la Biblioteca Médica Nacional (BMN). Las fuentes seleccionadas procedían de diversos países y contenían información que se correspondía con el perfil temático de los médicos. El procesamiento analítico-sintético incluía, además de la condensación de los textos, su indización a partir del tesauro DECS.3

El producto informativo resultante consistía en un boletín que contenía documentos secundarios en forma de resúmenes, tablas de contenido y descripciones bibliográficas sobre las diversas temáticas de interés para cada usuario. Cada boletín se acompañaba de una portadilla con el nombre y dirección de los médicos a los que se dirigía la información, así como de un modelo de retroacoplamiento, mediante el cual cada usuario tenía la posibilidad de solicitar los documentos originales, en caso de que necesitara ampliar la información que recibía en primera instancia.

Estas operaciones se fueron sistematizando de tal modo que se llegó a garantizar que cada médico recibiera mensualmente información secundaria y tuviera la posibilidad de localizar las fuentes primarias en aquellos casos que requirieran consultarlas.

Paralelamente a esta labor, se sostuvieron varios encuentros con los médicos, con la finalidad de brindarles instrucción teórico-práctica acerca de las posibilidades de las fuentes y servicios de información y de crear y desarrollar en ellos los hábitos y habilidades para un productivo uso y consumo de la información.

RESULTADOS

DIAGNOSTICO INICIAL

De las respuestas obtenidas de los médicos de la familia mediante el cuestionario, se detectó que entre ellos existían en principio diferentes niveles de conocimiento en cuanto a los servicios informativos a su disposición. Esto se explica por el hecho de que 9 (75 %) de ellos conocían el servicio de investigaciones bibliográficas; 10 (83,33 %) el de fotocopias; 6 (50 %) el de traducciones; 1 (8,33 %) el de diseminación selectiva de la información; 4 (33,33 %) el de referencia; 9 (75 %) el de video cassette; 2 (16,66 %) el de traducción oral; y 8 (66,66 %) los de préstamo de documentos, búsqueda de información actualizada y suscripción a revistas cubanas.

Por otro lado, se pudo constatar que la totalidad de los médicos conocía las revistas médicas cubanas, al igual que los libros de su especialidad; que 7 (58,33 %) tenían conocimiento de las tesis; y 2 (16,66 %) de las revistas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) y de otras publicaciones cubanas y extranjeras.

Al preguntárseles sobre la frecuencia con que utilizaban hasta entonces los servicios y fuentes informativas, sólo 1 (8,33 %) respondió que mucho; mientras 5 (41,66 %) dijeron que regular 4 (33,33 %) que poco; y 2 (16,66 %) que muy poco.

Cuando se inquirió acerca de un posible asesoramiento recibido anteriormente por los residentes, con vistas a la adecuada utilización de los servicios y fuentes informativas de la biblioteca del policlínico y de la Biblioteca Médica Nacional, 10 (83,33 %) de ellos argumentaron haberlo obtenido por la bibliotecaria del policlínico; 1 (8,33 %) mediante cursos; 3 (25 %) en reuniones; y 7 (58,33 %) por medios propios.

De la totalidad de médicos, 2 (16,66 %) afirmaron no haber sido antes asesorados, además de plantear la necesidad de adquirir dicha instrucción.

En cuanto al conocimiento de idiomas extranjeros, 9 (75 %) aseguraron dominar el inglés, mientras que 3 reconocieron no contar con esta posibilidad.

De los que recibían información relevante de modo permanente, 6 (50 %) dijeron obtenerla a través de la bibliotecaria del policlínico, y 2 (16,66 %) de parte de los tutores de sus tesis de terminación de residencia. Uno de los encuestados planteó recibirla por ambas vías.

De los 3 (25 %) que declararon no recibir información relevante de modo permanente, 1 (8,33 %) argumentó que nadie se le había acercado con tal propósito, a la vez que 2 (16,66 %) se justificaron diciendo que disponían de poco tiempo.

Los principales problemas de salud, que afectan las 12 áreas atendidas por los residentes incluidos en el estudio son las coronariopatías, la hipertensión, el asma, la diabetes mellitus, la higiene, la salud ambiental, las condiciones de vivienda y el medio social en que se desenvuelven los pacientes.

PROCESAMIENTO Y UTILIZACION DE LA INFORMACION

En virtud de las necesidades informativas estudiadas se procesaron 60 documentos, extraídos de 27 revistas científicas procedentes de 10 países y publicadas en cuatro idiomas para brindar el servicio de diseminación selectiva de la información. Dichos documentos cubrieron en 94 ocasiones 18 de los 19 perfiles de interés, que alcanzaban 37 necesidades informativas de los 12 residentes en lo que a temáticas se refiere.

Los aspectos sobre los que se procesó un mayor volumen de información fueron coronariopatías, hipertensión, riesgos laborales, conducta sexual del anciano e infecciones respiratorias. Solamente quedó sin satisfacer la necesidad vinculada a las enfermedades parasitarias por no encontrarse ningún documento relevante de ella.

De los 60 documentos procesados y distribuidos a los usuarios, sólo se formularon siete solicitudes de ampliación de información en las temáticas de embarazo y aborto en las adolescentes, quimioterapia y diabetes mellitus.

SITUACION ACTUAL

Los encuentros individuales y colectivos sostenidos con los usuarios en función de su educación como tales arrojaron los siguientes resultados.

En relación con el servicio de investigaciones bibliográficas se logró que 11 de ellos (91,66 %) llegaran a conocerlo. Sólo con un residente (8,33 %) no se llegó a cumplir este objetivo, pues planteó que nunca ha realizado ningún trabajo investigativo utilizando este servicio a partir del momento en que se explicó.

En cuanto al servicio de fotocopias, todos (100 %) lo utilizaron en la Biblioteca Médica Nacional. El servicio de traducciones lo conocieron 10 de ellos (83,33 %). Dos (16,66 %) no lo conocen porque no asistieron el día que se les citó para la instrucción teórico-práctica planificada.

El servicio de diseminación selectiva de la información es de conocimiento general, por cuanto todos disfrutaron de sus beneficios de modo práctico durante el segundo semestre de 1991.

El servicio de video-cassette llegaron a conocerlo todos los residentes; mientras que el de referencia se mantiene con 9 médicos (75 %) que saben utilizarlo. Los 3 restantes (25 %) no asistieron el día en que se enseñaron los fundamentos de este servicio.

El servicio de préstamo de documentos lo conocen todos, aunque sólo 7 (58,33 %) lo utilizaron en el período analizado.

El servicio de traducción oral es conocido por 6 usuarios (50 %), los otros 6 (50 %), no asistieron al encuentro el día que se trató el tema.

El servicio de suscripción a revistas cubanas es del dominio de 10 (83,33 %). Los dos restantes confesaron no haberse sentido motivados a realizar la lectura de artículos de publicaciones seriadas de producción nacional, ni a invertir parte de su salario en adquirirlos para sus colecciones particulares; además de alegar conformarse con utilizar los ejemplares que llegan a la biblioteca del policlínico.

En lo referente a las fuentes de información propiamente, todos los médicos (100 %) conocen las revistas cubanas, en tanto que 8 (66,66 %) saben el tipo de información que pueden encontrar en las revistas de la OPS y de la OMS. Asimismo se pudo detectar que todos los residentes (100 %) conocen el uso y la importancia de los libros y de las tesis.

DISCUSION

Al establecer una comparación entre la situación inicial y la actual en relación con el conocimiento y el uso de las fuentes y servicios informativos por parte de los médicos, salta a la vista la existencia de una notable mejoría en tal sentido. Ello se explica por el incremento operado en cada uno de los indicadores analizados. Los servicios de investigaciones bibliográficas, fotocopias y suscripción a revistas cubanas, aumentaron en el 16,66 % el índice de conocimiento; el de video-cassette en el 25 %; el de traducción oral y escrita, así como el de préstamo de documentos en el 33,33 %; el de las tesis en el 41,66 %, y el servicio de diseminación selectiva de la información en el 91,66 %.

Con independencia de los pasos de avance antes indicados, no se logró que todos los médicos conocieran y utilizaran la totalidad de las fuentes y servicios informativos acerca de los que se les proporcionó información, pues algunos de ellos no llegaron a familiarizarse con los servicios de investigaciones bibliográficas, traducciones, referencias y de suscripción a revistas cubanas, lo cual se fundamenta en una marcada falta de interés de su parte.

Al estudiar los criterios de algunos autores extranjeros que han abordado este problema, se detecta que éste no afecta sólo a nuestro país, sino que incluso está presente en los profesionales de la salud que se dedican a la atención primaria en países altamente desarrollados, como los Estados Unidos.4

Otro factor que influyó considerablemente en que no se obtuviera el 100 % de los resultados esperados, fue la falta de dedicación de la bibliotecaria del policlínico a esta tarea, lo cual afectó las relaciones de intercambio cotidiano entre ella y los médicos. Ello demuestra que una labor de este tipo no puede llevarse a cabo sólo con buenas intenciones, sino que es necesario contar además con una adecuada calificación y la total consagración a su trabajo por parte del trabajador de la información.

Las necesidades informativas de la población objeto de estudio están muy vinculadas a los problemas de salud que afectan a los habitantes de las áreas que atienden, y son coincidentes con la morbilidad de las distintas afecciones a nivel nacional.5

Si se tienen en cuenta las perspectivas de desarrollo de nuestro Sistema Nacional de Salud hasta el año 2000, así como la importancia que en tal sentido se le confiere a la atención primaria de salud,6 no cabe duda que ha llegado la hora de romper esquemas y de trabajar a los efectos de que los jóvenes médicos conozcan el valor de la actividad científico informativa para el desarrollo de las labores asistenciales, docentes y científicas desde que están recibiendo su preparación como estudiantes en la etapa de pregrado. Ello debe contribuir a desarrollar en ellos la conciencia de que la información científico-técnica es un recurso para el desarrollo del cual no pueden prescindir y de que el trabajador de la información no es un simple prestador de servicios bibliotecarios, sino un profesional que lo debe ayudar a promover el uso y consumo de los recursos informativos.

CONCLUSIONES

RECOMENDACIONES

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. Rodríguez I, Rodríguez R. Estudio de las necesidades informativas de los profesionales e investigadores del Sistema Nacional de Salud. Actualidades de la Información Científica y Técnica 1990;21(1):47-64.
  2. Weiss P. Health and biomedical information in Europe. Copenhagen: WHO, 1986:14-8.
  3. Organización Panamericana de la Salud, BIREME. Descriptores en Ciencias de la Salud (DECS): Lista alfabética. La Habana: Editorial Ciencias Médicas, 1988.
  4. Huth EJ. The underused medical literature. Ann Intern Med 1989;10(2):99-100.
  5. Cuba. Ministerio de Salud Pública. Informe anual 1992: datos estadísticos. La Habana: MINSAP, 1992.
  6. Cuba. Ministerio de Salud Pública. Propuesta de metas y directrices de la salud pública cubana 1992-2000. Segunda versión. La Habana: MINSAP, 1991:3-4.
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