Descriptores: INFORMACIÓN; BIBLIOTECOLOGÍA; BIBLIOTECOLOGÍA/perspectivas; CIENCIAS DE LA INFORMACIÓN/ perpectivas
No sólo para un trabajador de la información, sino para cualquier ciudadano que se sienta parte activa de la sociedad, es importante conocer los resultados de las investigaciones que se realizan actualmente para definir a la información, aún sin una conceptualización universal por sus diferentes acepciones; así como las principales consecuencias de su desarrollo, razón por la cual se le reconoce como el objeto de estudio de un conjunto de modernas disciplinas, las ciencias de la información, como prefieren llamarlas algunos autores por su amplio carácter disciplinario. El estudio de su evolución como ciencia aplicada ha generado una fuerte polémica sobre los objetivos, funciones y perspectivas futuras de la profesión, ampliamente reflejada en la literatura.
Es por ello que, luego de una revisión bibliográfica reciente, cuyas principales fuentes pueden consultarse en el anexo de este trabajo, se ha entendido oportuno dedicar un breve espacio a la reflexión sobre estos aspectos.
La literatura especializada advierte acerca de la diversidad de definiciones que presenta el término información; un ejemplo significativo es el estudio citado por N. Angulo1,1 de hans Welish, quien analizó 1516 definiciones, cifra que demuestra la amplitud de pensamiento existente en el área con respecto a este término, así como la carencia de un consenso entre los autores para hallar una definición única, formalmente reconocida o con un enfoque generalizador. Esta diversidad de definiciones puede deberse entre otros factores a que:
Uno de los fundadores de la teoría de la información, Claude E. Shanon, un ingeniero nacido en Michigan en 1916, publicó en 1948 algunos trabajos relacionados con el tratamiento de la información, a partir del ensayo de teoremas y modelos que intentaban analizar la esencia de los procesos naturales; con las preocupaciones básicas existentes con respecto al error, su control y corrección, y con la idea de que el caos es el destino de todo y la información el elemento para descifrarlo. Aunque sus trabajos estaban dirigidos fundamentalmente a las especialidades de la telefonía y la radio, lo curioso de los resultados de sus estudios fue comprobar que la expresión matemática para la cantidad de información - llamada bit, y que se representaba por combinaciones en secuencias de ceros (0) y unos (1) - presentaba la misma forma de la ecuación del principio de entropía - estado físico y medida de desorden de un sistema -, definido por la Física. Un poco después, James Watson y Francis Crick descubrieron los principios de los códigos de ADN, que forman un sistema de información a partir de la doble espiral de ADN y la forma en que trabajan los genes.2
Al respecto Jeremy Campbell comentó que no fue hasta los años 40 del siglo XX, que se definió el término información desde una perspectiva científica,2 en el contexto de la era de la comunicación electrónica.
Más adelante, la Cibernética, ciencia definida "... como la mecanización de los procesos de control intelectual...",3 cuyo fundador fue Norbert Wiener, se encargó de "mantener el orden" en cualquier sistema natural o artificial. Estos avances dieron lugar a una nueva etapa en el desarrollo de la tecnología, en la cual muchos científicos se inspiraron en los estudios del padre de la Cibernética para hacer sus propios aportes a la teoría de la información.
La información no se ha definido sólo desde el punto de vista matemático o técnico; su conceptualización abarca enfoques filosóficos, cibernéticos y otros, basados en las denominadas ciencias de la información.
Algunos especialistas prefieren definir la información desde el punto de vista de su existencia como fenómeno "en sí", pero que, a la vez, es inseparable de la conciencia humana -información "para sí-"; otros desde su perspectiva cognitiva, al parecer está en la mente de las personas en forma de configuraciones de las cosas; y, por otro lado, existen quienes ven la información como proceso social, al emplearse de modo consciente y planificado para informar o informarse, a partir de diferentes fuentes de información las cuales, a su vez, utilizan datos, y la experiencia obtenida mediante la observación directa del entorno. Dichos enfoques concuerdan con la primera y más simple de las acepciones registradas en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española que plantea que es la "acción y efecto de informar o informarse".4
La información es el significado que otorgan las personas a las cosas. Los datos se perciben mediante los sentidos, estos los integran y generan la información necesaria para el conocimiento quien permite tomar decisiones para realizar las acciones cotidianas que aseguran la existencia social. El ser humano ha logrado simbolizar los datos en forma representativa, para posibilitar el conocimiento de algo concreto y creó las formas de almacenar y utilizar el conocimiento representado. La información en sí misma, como la palabra, es al mismo tiempo significado y significante, este último es el soporte material o simbología que registra o encierra el significado, el contenido. Los elementos hasta aquí expuestos y los siguientes pretenden responden en alguna medida a la pregunta que encabeza el acápite siguiente.
La relación indisoluble que se establece entre la información, el conocimiento, el pensamiento y el lenguaje se explica a partir de comprender que la información es la forma de liberar el conocimiento que genera el pensamiento humano. Dicha liberación se produce mediante el lenguaje -oral, escrito, gesticular, etc.-, un sistema de señales y símbolos que se comunican de alguna manera.5
De acuerdo con esto, puede considerarse que la información transita por dos estados o momentos: el primero, cuando la mente humana asimila, procesa e interpreta, es decir, la transforma en conocimiento, el cual según Páez Urdaneta consiste en un conjunto de "estructuras informacionales que, al internalizarse, se integran a los sistemas de relacionamiento simbólico de más alto nivel y permanencia"6 y el segundo, cuando se registra en forma documental, que actúa como fuente de información mediante el lenguaje. Una fuente de información no es más que cualquier objeto o sujeto que genere, contenga, suministre o transfiera otra fuente de información." (Morales Morejón M, Barquín Cuesta JP. Informetría [curso de posgrado]. La Habana: PROINFO/DICT; 1995.
La información condiciona la generación y la gestión del nuevo conocimiento y posibilita la formalización de este último;9 en esto reside el sentido pragmático de la información, es decir, en su materialización en noticias, informes de investigación, objetos u otros que permiten la generación y comunicación del conocimiento.
A modo de generalización, la siguiente definición puede sintetizar lo abordado anteriormente: "La información puede entenderse como la significación que adquieren los datos como resultado de un proceso consciente e intencional de adecuación de tres elementos: los datos del entorno, los propósitos y el contexto de aplicación, así como la estructura de conocimiento del sujeto."1
Aunque no es determinante, se requiere de una infraestructura tecnológica sólida y moderna. El desempeño de los recursos humanos y su capacidad de gestión es el más importante de los recursos para el logro del cumplimiento de las metas y los objetivos propuestos en las organizaciones.
Los grandes volúmenes de información que se generan cada día, su dispersión y las capacidades limitadas del ser humano para acceder, consultar, procesar y analizar la información disponible, en tiempo, espacio y condiciones específicas, determinan la permanencia del profesional de información como un agente intermediario esencial en la relación que se establece entre esta y el usuario.
Durante años, las bibliotecas tuvieron como función principal facilitar a los usuarios el acceso a los libros y otros documentos mediante diferentes sistemas de recuperación y distribución. Angulo Marcial plantea el predominio de tres aspectos en la historia de las bibliotecas: "... desarrollo y custodia de las colecciones en propiedad; la representación físico-conceptual de los documentos en fichas impresas de tamaño estándar, conforme con normas de absoluta rigidez, y el acceso a las bases de datos."1
Estos enfoques han caducado en los últimos tiempos, producto entre otros factores, al crecimiento alcanzado por la industria de la información, la cual "comprende no sólo el procesamiento, almacenamiento y distribución de la información, sino también la producción de las tecnologías informáticas y de los servicios telemáticos necesarios para la distribución de la información a distancia."9 Este desarrollo es la base para la creación de nuevos servicios de información especializados, en la medida de las necesidades de los usuarios y clientes, con un alto valor agregado.
La posición alcanzada por el sector de la información es un factor clave para impulsar el desarrollo económico-social; como consecuencia de su acción, la forma de vida en la sociedad moderna ha cambiado de forma radical. Su crecimiento, más rápido que el de otro cualquiera de la economía, ha propiciado un mayor uso de la información en la última década, tanto como recurso, que contribuye a la competitividad de las organizaciones en su lucha por la eficiencia y la calidad de los bienes y servicios que generan, así como desde la perspectiva de su empleo por los individuos, quienes la necesitan para su educación y desarrollo en su carácter de seres sociales. Estas condiciones son evidencias irrefutables de la existencia de la sociedad de la información y orientan el futuro próximo: la sociedad del conocimiento, la cual se define como "...una forma de organización social y técnica de la producción y la gestión en la que se aprovecha la capacidad potencial de la productividad, que se deriva del fluir dinámico del conocimiento y de la información, a partir del uso de las nuevas tecnologías de la información."10
Todo esto propicia y exige un cambio en los principios de funcionamiento y en los enfoques de trabajo de las entidades de información. No obstante, los servicios de estas organizaciones han sostenido, con frecuencia, una posición reactiva ante sus comunidades de usuarios. El grado de desarrollo adquirido, tanto en el contexto tecnológico como en el de la gestión, permiten un perfeccionamiento de la comunicación y una mayor dinámica en el desempeño organizacional, elementos claves para introducir un enfoque de trabajo de carácter empresarial -incluso para aquellas organizaciones sin fines de lucro, como es el caso de muchas bibliotecas y centros de información- y un accionar proactivo con respecto a sus usuarios o clientes finales en los sistemas de información.
En este punto es importante reconocer, que el trabajador de la información es el agente intermediario entre los proveedores, las fuentes de información, los usuarios y las tecnologías, y como tal, es el principal responsable del éxito que obtengan los usuarios en el proceso de búsqueda de información. En este sentido, se convierte en el principal gestor de su propio aprendizaje en el proceso educativo-comunicativo que ocurre en la gestión del conocimiento en los marcos de las organizaciones y las comunidades (Núñez Paula IA. Bases teóricas y metodológicas en la formación de recursos humanos para la gestión de la inteligencia y el aprendizaje en las organizaciones o comunidades [tesis para optar por el grado de Master en Psicopedagogía]. La Habana: Dirección Docente y Meto-dológica, Universidad de La Habana, 1999.
Si se revisa la literatura especializada sobre la proyección del profesional de la información en los tiempos contemporáneos, puede hallarse una gran variedad de enfoques sobre sus principales funciones. Algunas de ellas, en atención a su responsabilidad como agente del cambio y representante del progreso de la profesión en la sociedad, son las siguientes:
Subject headings: INFORMATION; LIBRARY SCIENCE; LIBRARY SCIENCE/perspectives; INFORMATION SCIENCE/perspectives.
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas. Calle E No 454, e/ 19 y 21, El Vedado, Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana . CP 10 400. AP 6520. Correo electrónico:ivis @infomed.sld.cu
1 Ingeniera Mecánica. Especialista
en Información Científico-Técnica. Departamento Metodológico.
Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas.