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ACTA MÉDICA 2002;10(1-2)

Ética de la atención geriátrica y envejecimiento poblacional cubano

Dra. Natalia Fernández Guerra

Resumen

La aplicación de los principios básicos de la ética médica en la atención geriátrica implica la particularidad de que para que la asistencia se brinde con excelencia debe evaluarse previamente de forma multidimensional al adulto mayor considerando los aspectos biológicos, psicológicos, sociales, económicos y su autonomía e independencia para las funciones ejecutivas como ser humano. En Cuba el Estado y el Ministerio de Salud Pública despliegan un programa nacional priorizando dicha atención integral a los mayores, el que debe perfeccionarse progresivamente, pues la explosión demográfica que se avecina impone este desafío, porque la composición poblacional estará inclinada hacia ese segmento si los índices de crecimiento se mantienen como hasta la fecha.

DeCS: ÉTICA MÉDICA; SERVICIOS DE SALUD PARA ANCIANOS; ENVEJECIMIENTO DE LA POBLACIÓN.

Desde una perspectiva conceptual muy general, el envejecimiento es la transformación de cualquier aspecto de la realidad que acontece en el proceso de interacción con el medio. 1,2 En lo que concierne a la especie humana en particular, se reconocen tipos diferentes de envejecimiento, entre los que sobresalen el individual y el demográfico o poblacional. El envejecimiento individual es el proceso de evolución hasta ahora irreversible que experimenta cada persona en el transcurso de su vida y envejecimiento poblacional el incremento de la población de adultos mayores con respecto al conjunto de la población a que pertenecen. Esta dualidad de interpretaciones hace que el análisis del envejecimiento deba hacerse en 2 planos diferentes: el social, con implicaciones y dimensiones del micromundo y macromundo, y el individual.1-3 A su vez, este último lo abordaremos de modo interdisciplinario y multidimensional por considerar al adulto mayor como a cualquier humano, una mezcla indisoluble biopsíquica en un contexto social y económico que responde al tipo de sociedad en que se desarrolla e interactúa dialécticamente, y donde conforma un conjunto categórico biopsico-social-económico, con elementos emocionales y espirituales, regido por normas éticas desde aristas morales, juridicolegales, culturales y religiosas.

En este trabajo pretendemos analizar desde el punto de vista eticofilosófico y sociodemográfico el envejecimiento poblacional de la sociedad cubana, por considerar de extremo interés el hecho de que según la tendencia de este crecimiento, Cuba será el país del Tercer Mundo más envejecido en los próximos cincuenta años. Insistiremos en las causas fundamentales que conducen a dicha transición, o sea, hacia el incremento de la proporción de adultos mayores en la composición poblacional de nuestro país. Estas causas son: el incremento de la expectativa de vida gracias a la adecuada política de salud de nuestro país, en el descenso de la fecundidad, el saldo migratorio negativo y la disminución de la mortalidad.

Debido a estas causas se incrementará la población de adultos mayores y nuestra sociedad requerirá de grandes recursos humanos - formales e informales - para solucionar los problemas que acarrea este envejecimiento.4

En el campo de la medicina, la disciplina que se ocupa del estudio de tales aconteceres es la Gerontología Social, unida a la Epidemiología Gerontológica. Pretendemos hacer una reflexión desde el punto de vista sociológico de este fenómeno, considerado por muchos como un reto. Cuba es excepcional, porque perteneciendo al Tercer Mundo exhibe indicadores de salud que podrían parangonarse con los del Primer Mundo.

El otro aspecto, el envejecimiento individual, lo enfocaremos sobre la base de la interpretación bioética o la aplicación de los principios éticos en la atención al anciano cubano a través del método de evaluación integral y multidimensional, que se torna imprescindible cuando de adulto mayor se trata, pues en estas edades confluyen con mucha mayor incidencia una concurrencia de enfermedades crónicas no transmisibles de manera ascendente y repercusiones psicológicas, situaciones sociales, dificultades económicas que afectan a este segmento poblacional al que nosotros atendemos desde el punto de vista médico y donde con mucha frecuencia se presentan situaciones o dificultades que son difíciles de solucionar con la sola intervención del profesional de la medicina.

Aplicaremos las bases, principios y valores bioéticos para analizar los problemas más álgidos que sufren nuestros pacientes. Intentaremos pues, reflexionar desde un prisma eticofisiológico acerca de nuestro papel como médicos en la atención multidimensional al adulto mayor.

Objetivos
  1. Analizar las causas del envejecimiento poblacional en Cuba y la repercusión social y económica para nuestros adultos mayores y la sociedad en general.
  2. Reflexionar desde una óptica eticofilosófica acerca del papel de la geriatría como rectora de la asistencia al adulto mayor a través de un método evaluativo biopsicosocial y funcional.

Desarrollo

Recuento histórico del envejecimiento de la sociedad cubana

La transformación de la sociedad cubana desde una entidad demográfica poco envejecida a otra con un tanto por ciento de adultos mayores que cada día crece en relación con los otros grupos poblacionales, ha sido un tema poco debatido y poco tratado en ámbitos institucionales o científicos hasta hace pocas décadas. Durante el dominio colonial español y de la república capitalista dependiente, apenas se prestó atención gubernamental ni se realizaron estudios particulares de importancia relevante, por lo que no existe bibliografía de soporte para comparar con investigaciones anteriores. No es de extrañar que en tales sociedades los gobiernos y demás organizaciones competentes hayan hecho caso omiso de los ancianos, de su asistencia en cuanto a la salud o la seguridad social y otros derechos que conciernen al hombre por el solo hecho de serlo y que en el concepto humano deben quedar implícitos 5 sin que se precise reclamarlos.

El derecho a la adquisición de un bien material o espiritual o a determinados valores no necesita reclamos, porque pierden su esencia al no estar asignados. Esto no implica que nos pleguemos absolutamente a un pensamiento eticofilosófico aristotélico en relación conque todo hombre tiene derecho a la felicidad durante el tránsito por la vida.

Pero sí creemos, como sentenciara Haring 6 en 1985, al conjugar los valores individuales y sociales de la salud y armonizar los ámbitos del médico y el paciente que: "La salud personal y la salud de la sociedad han de medirse con los criterios de libertad y de compromiso común" . . . (sic).6, 7

En 1959 comenzaron a efectuarse cambios radicales en la atención médica y social de toda la población en Cuba. En 1978 aparece el primer programa de atención al anciano conocido por "Modelo de Atención Comunitaria".

En la década de los 80, al ponerse en vigor la Ley 24 de Seguridad Social se amplían los Servicios de Geriatría del Sistema Nacional de Salud en hospitales y áreas de salud comunitarias, toma un papel importante el médico de la familia, surgen movimientos como los círculos y las casas de abuelos, que demuestran la importancia priorizada y creciente que muestra el Estado a la tercera edad.4

En 1987 comienzan a surgir diferentes servicios de Geriatría muy especializados, con profesionales de alto nivel científico y con recursos de la más alta tecnología, con el propósito de brindar asistencia médica cualitativamente mejor y con un alcance cuantitativo poco despreciable. Ejemplos de ello son el Hospital Clinico- quirúrgico "Hermanos Ameijeiras", el CIMEQ y otros.

En 1992 se inaugura en La Habana el Centro Iberoamericano de la Tercera Edad, con objetivos de carácter asistencial y evaluativo e investigativo-epidemiológico.4

Si bien hemos tenido logros incalculables en el campo de la salud y la seguridad social, queda a nuestro futuro un conjunto de aspectos por analizar con profundidad, que pueden conducir a reflexiones para investigar en los campos de la salud pública y la demografía. El propósito sería mejorar nuestra asistencia y por consiguiente la calidad de vida de los mayores.

El estado cubano y las organizaciones gubernamentales, de masas y no gubernamentales trabajan con ese objetivo. Las líneas de estudio estarían encaminadas a conocer: las consecuencias a mediano y largo plazo del proceso de envejecimiento en nuestro país con sus condiciones concretas, las características particulares de las personas de la tercera edad en cuanto a género, inserción socio-clasista, nivel educacional, estado conyugal, lugar de residencia y otras variables como potencialidades productivas, convivencia familiar y sus características, condiciones de vida de los ancianos sin amparo filial, formas de violencia hacia el adulto mayor, utilización del tiempo libre, recreación, vida cotidiana de los institucionalizados y todo lo inherente al concepto social de las personas mayores.4

Proceso de envejecimiento poblacional en Cuba: ¿Cómo ha ocurrido?

En 1899 en Cuba habitaban sólo 72 000 personas mayores de 60 años (1 por cada 22 personas de la totalidad de la población). En 1953: 400,000 (1 por cada 15) y actualmente esa cifra se ha incrementado hasta 1,46 millones (1 por cada 8). 2 Este incremento ascendente y continuo de la proporción de adultos mayores es producto de la modificación de patrones reproductivos, mejoría en los índices de expectativa de vida, migraciones y descenso de la mortalidad y se conoce como transición demográfica. Se inicia con elevados niveles de fecundidad y mortalidad y finaliza con niveles similares pero reducidos de estas variables, luego de pasar por etapas intermedias de descenso, primero de la mortalidad y después de la fecundidad.

Causas primordiales del envejecimiento de la población

Alargamiento o incremento de la expectativa de vida y disminución de la mortalidad

La mejoría de la esperanza de vida del cubano alcanza edades similares a las personas de los países económicamente desarrollados. Esta elevada expectativa de vida es consecuencia del desarrollo cientificotécnico alcanzado en el campo de la medicina, y a la política de salud de nuestro país, que es gratuita y está al alcance de todos. Cuba es ejemplo de modelo de salud. Ningún otro país del Tercer Mundo ha logrado indicadores como los nuestros.

Reducción de la fecundidad

Resulta difícil aceptar que el envejecimiento de una sociedad no se debe estrictamente a causas relacionadas con el alargamiento de la vida humana y a la reducción de la mortalidad en edades avanzadas, porque el acto de morir se asocia inconscientemente a esta etapa de la vida. Sin embargo, la mayoría de las muertes se producen en los primeros años de la vida, en consecuencia, cuando desciende la mortalidad se benefician sobre todo los niños, no los ancianos, lejos de envejecer, rejuvenecen. Luego, los bajos índices de mortalidad por sí solos no son determinantes en el envejecimiento poblacional. Las causas de este fenómeno están a nuestro juicio localizadas en los problemas sociales, éticos, económicos, culturales que enfrentan los jóvenes de nuestra sociedad. Problemas que virtualmente estarían tan distantes de los adultos mayores. El análisis reflexivo debería incluir actitudes de los jóvenes ante el matrimonio, nivel de conocimiento al respecto, acceso y utilización de métodos de anticoncepción de las parejas y en los motivos que conducen a las familias a tener pocos hijos. En un sentido más conceptual, la forma que adopta cada sociedad para darse continuidad a sí misma. Latinoamérica en general, y Cuba en particular, deben considerar los acontecimientos por venir.

Enfrentar de manera universal cuáles son exactamente las causas en nuestro contexto sociocultural que han provocado la disminución de la fecundidad es una tarea que no debemos postergar.

Cada sociedad humana, cada formación economicosocial carga sobre sus hombros su conciencia social y su forma de pensar, su propia cultura, sus concepciones éticas y estéticas, su moral, su espiritualidad y otros valores. Estos organismos sociales han tenido también similitud a través de la historia, independientemente de una dimensión geográfica de cada uno. En Cuba, a nuestro modo de ver, los saltos de una sociedad a otra se han producido de una forma peculiar porque fuimos colonizados y nos implantaron un modo de vida feudal-esclavista. Este condujo a movimientos independentistas y al cambio hacia una república capitalista dependiente, con gran influencia de otras naciones y con la reunión de muchas conciencias, producto de mezclas entre diferentes formas o modos de vida.

En Cuba todo es mezclado; la raza, la religión, lo antropológico, el arte, la literatura, la arquitectura, la música y todos los valores que pueda asumir el humano en su tránsito por la vida. Así pensamos también los cubanos, mezclando.

El hombre piensa como vive y actúa acorde a sus intereses, aunque hayan matices entre grupos de hombres y entre uno y otro, así como dentro del propio hombre en diferentes momentos y circunstancias.

El propósito de la existencia del hombre como criatura cósmica está bien demostrado, que no es sólo reemplazarse como especie, esto lo diferencia del resto del mundo animal, lo cual no niega que a través de su evolución sufrió durante milenios transformaciones biológicas, antropológicas, sociales, así como económicas, por citar solo algunas.

Los humanos de esta época nos sentimos con una responsabilidad innata, que es mejorar nuestra propia vida humana, nuestro mundo, interactuando con él a través de una estrecha relación, que es tan importante y que lo distingue. El propósito no es solamente alargar la vida, sino mejorar la calidad de esta vida en cada época. Los jóvenes de nuestra sociedad saben que es preciso dosificar la actividad humana, y si bien es necesario trazarse una estrategia de realización como criaturas psicobiológicas con determinada espiritualidad heredada y adquirida, saben también que pueden cumplir la obra de la vida en otras vertientes como la social y la profesional. Uno de los problemas más acuciantes que confrontan nuestros jóvenes es el de la responsabilidad múltiple en varias esferas de la vida dentro de nuestro contexto social. Esto podría explicar en cierta medida una de las causas de reducción de la fecundidad. El cuidado y la educación de los hijos en nuestros días se han tornado muy complejos en todo el mundo y por lo tanto, en nuestro país. Toca también a nuestros jóvenes y adultos no mayores, el cuidado de sus mayores. Estas condiciones, unidas a otras como la facilidad y accesibilidad a medios anticonceptivos, al aborto, y a otras regulaciones de la concepción, dificultades de vivienda por migraciones desde el interior a la capital, varias generaciones compartiendo una sola vivienda, conflictos intergeneracionales y otros desafíos no menos trascendentes son factores que inciden en la fecundidad, y reducen sus indicadores, así como también reducen los de la natalidad, a pesar de los ingentes esfuerzos que el estado cubano viene realizando para dar solución a estos problemas, aún los mismos son insuficientes como respuesta a todos los requerimientos de la sociedad moderna en un país como el nuestro.

Migraciones

El saldo migratorio negativo de nuestro país es otro de los factores que contribuyen al envejecimiento poblacional, ya que por lo general y sobre todo en las últimas décadas - los que migran son mayoritariamente hombres jóvenes.

Diferencias de transición entre Cuba y otros países

Las transiciones demográficas de otros países no se han desarrollado como en Cuba. Estas han ocurrido en países con gran desarrollo socioeconómico. Ejemplos palpables son los estados europeos y otros del Primer Mundo. Aquí, el envejecimiento poblacional va acoplado al desarrollo socioeconómico y cientifico-técnico. Esta concordancia es positiva, porque dota a esos países de todos los recursos necesarios para enfrentar este fenómeno. En Cuba, la evolución del comportamiento demográfico después del triunfo de la revolución se ha debido más al progreso social y cientificotécnico que al económico.

En otros países, la transición ha sido lenta y paulatina, ha demorado décadas y hasta más de un siglo. Alemania tardó 70 años para bajar su tasa de natalidad de 34 a 15 por 1 000. En Cuba, por el contrario, cayó la cifra abruptamente de 35,1 en 1963 a 14 en 1981. 2 Este descenso ocurrió en menos de 20 años.

Hay otro hecho importante y especial que sucedió en nuestro país y que hace que el envejecimiento se enmascare aparentemente, porque hay una gran masa de jóvenes entre 24 y 38 años. Estos jóvenes nacieron en un alza que se produjo entre 1960 y 1974, la cual alcanzó 3,6 millones de niños y que precedió a la citada brusca caída. Esta brusca caída provocará que después del 2020 y hasta el 2035 el envejecimiento se agudice aún más. Momento en que arribarán a la tercera edad y a la jubilación los nacidos entre 1960 y 1974 del siglo XX. Aunque se alargara en 5 años la edad de retiro, esto solo retardaría por un quinquenio el enfrentamiento al problema desde el punto de vista laboral, pero no daría solución total al conflicto.

Por otra parte, los países desarrollados tienen un saldo positivo de inmigrantes, mientras que Cuba desde 1960 sufre lo contrario. En la década del 60 al 70 emigraron niños y mayores de 60 años. Después de 1980 los que emigran son mayoritariamente hombres jóvenes. Entre 1994 y 1997 el saldo migratorio externo del país fue de 123 044 personas. Además, el acuerdo migratorio con los Estados Unidos que posibilita la salida de 20 000 personas por año se mantiene vigente. Por tales razones se podría afirmar que la agudeza y aceleración del proceso de transición demográfica en nuestro país lo convertirá en el más envejecido de América Latina, del Caribe y del Tercer Mundo en los próximos 50 años.

Por otra parte, es bueno señalar que el proceso de envejecimiento poblacional ha marchado unido a etapas de enfrentamiento político agudo y prolongado con un país poderoso y cercano.

¿ Qué connotación posee este intenso y agudo envejecimiento poblacional que se nos avecina?

Este fenómeno, en nuestra opinión y en la de muchos otros conocedores más duchos y documentados provocará un inmenso impacto sobre la vida económica, social y política del país. Influirá también sobre la psicología social, los temas de conversación y la vida cotidiana en general. Será uno de los fenómenos más relevantes de nuestra historia como nación, con profunda repercusión para la sociedad en su conjunto y para cada uno de los individuos. De estos hechos se derivan los desafíos que a continuación exponemos:

Sólo el obligado desarrollo económico y tecnológico podrá estabilizar este desbalance que pondrá a prueba la inteligencia y creatividad de los cubanos, su espíritu de laboriosidad y de solidaridad intergeneracional, sus valores espirituales y su madurez como nación.

Bioética de la atención al individuo envejecido

Una de las metas priorizadas de todas las sociedades, en las que la transición demográfica ha elevado el tanto por ciento de personas mayores, es aumentar los recursos de salud, de personal médico especializado y de equipamiento médico para asistir a este tipo de personas, que por haber vivido al menos 60 años tiene conformada una estructura histórica como ser humano.

Las personas mayores deben ser asumidas por el resto de la sociedad como lo que son: humanos que han tenido la dicha, la gloria, la satisfacción y la oportunidad de transitar un gran trecho, un gran espacio a través del tiempo, y han experimentado vivencias positivas, vivencias negativas en su interrelación con el mundo, con la naturaleza y con la sociedad. Tales seres humanos se han realizado en planos profesionales y personales según la estrategia que se trazaron en un momento dado.

Llegar a la tercera edad es un orgullo y no un infortunio que todos debemos interiorizar para con nosotros y para con los demás.

El adulto mayor está enmarcado en una edad que le hace diferente del resto de los seres humanos que no han alcanzado la misma y el médico geriatra debe ser muy juicioso, perceptivo, precavido, informado y sobre todo, paciente.

Por lo general las personas mayores sufren más enfermedades que los no mayores y a medida que envejecen crece esta posibilidad. Se supone que los adultos mayores jóvenes (ancianos jóvenes) categoría de los que se encuentran entre 60 y 74 años, padecen al menos de 1 enfermedad de las crónicas no trasmisibles.

Los ancianos medios, entre 75 y 84 años sufren al menos de 2 de las crónicas no trasmisibles y los ancianos viejos, aquellos que sobrepasan los 85 años padecen 3 o más de estas entidades.

A medida que la edad avanza, estas enfermedades se entremezclan y se complican, y provocan una fragilidad biológica cada vez mayor.

El anciano en ocasiones es frágil, tiene deficiencias de los órganos de los sentidos, defectos de la memoria, inestabilidad para caminar, problemas psicológicos reactivos y dificultades socioeconómicas, sobre todo aquellos que sobrepasan los 80 años.

Todas estas eventualidades conducen a dependencia, soledad, aislamiento, problemas a veces de mayor connotación y repercusión que los biológicos, pero que no pocas veces concurren y se suman, resultan de una máxima complejidad que sólo puede desentrañar un profesional con conocimientos horizontales del ser humano y con amplias perspectivas. Ese sería el papel primario del geriatra, aquí se detallan todos los problemas del anciano: los biológicos, los psicológicos, los sociales, espirituales, emocionales, económicos, juridicolegales, se pueden ubicar cada uno de ellos en un orden apropiado de prioridades para el diagnóstico y la terapéutica apropiados.

El especialista en Gerontología y Geriatría está convenientemente capacitado para integrar y engranar de la mejor forma posible todos estos problemas y darles solución en cuanto a diagnóstico, terapéutica y educación al paciente y a sus familiares.

Toda persona mayor que concurra a un servicio geriátrico debe ser evaluada de forma multidimensional: biológico-psicológico-socioeconómico y funcionalmente. Esta última, la más importante evaluación, nos permite conocer el grado de independencia o autonomía del adulto mayor y la movilidad diaria: bañarse, comer por sí solo, vestirse y otras, que pueden medirse cuantitativamente y definen la calidad de vida.

Existen otros parámetros más complejos que sirven para medir autonomía, tales como las actividades instrumentadas y otras más complejas aún que miden las capacidades de función como ser humano independiente en el micromundo y macromundo, según las cuales en mi opinión, en un futuro podrían tornarse indicadores de vejez saludable. Estos a su vez podrían enmarcar el grado de desarrollo de determinados países, como lo miden hoy la mortalidad infantil y la erradicación de enfermedades infectocontagiosas, por citar 2 ejemplos bien conocidos.

Si aplicamos los principios éticos fundamentales a este tipo de asistencia encontraríamos muchas situaciones interesantes.

Política de salud y asistencia geriátrica multidimensional desde un prisma ético

Los dos principios éticos más importantes en la práctica médica, o sea en la ética clínica son: la no maleficencia y la justicia, seguidos de la beneficencia y la autonomía. Para muchos, la beneficencia es diametralmente opuesta a la maleficencia y viceversa.

No maleficencia y asistencia geriátrica

"Lo primero es no hacer daño". Frase tan vieja como vigente. Frase que en nuestra profesión. En la que estamos autorizados y capacitados para atender e interactuar con otro ser humano en el plano de su salud, sus conductas, su forma de pensar o sentir, deberíamos repetirla cada día por la gran importancia que reviste en nuestra especialidad.

Una de las grandes peculiaridades que tiene la geriatría, por ejemplo en el plano de la terapéutica es que, paradójicamente, siempre que sea posible debemos curar o aliviar con la menor cantidad de fármacos y en la menor dosis. De no ser así, la interacción entre diferentes drogas y la sumatoria de efectos de cada una podrían conducir a situaciones delicadas que incluso pondrían en peligro la vida o el bienestar del anciano. En esta relación peculiar médico-paciente se debe ser muy juicioso y analítico.

No lograr una comunicación adecuada dentro de cánones de respeto y dignidad, se aleja de los principios eticomorales que deben distinguir al profesional de la medicina que atiende al anciano. A este se le debe trasmitir siempre, que la relación que establecemos con él es estrecha y debemos tener presente que a veces requiere contacto físico: poner la mano sobre el hombro del paciente o estrechar la de él. Este gesto en geriatría tiene a veces más grandiosidad y beneficio que la actitud diagnóstica más brillante. Logra la cercanía, la confianza, la seguridad y hace sentir al anciano que el médico estará a su lado "hombro con hombro" en la lucha contra algo común: la enfermedad, el aislamiento, la soledad, la pobreza o contra todas ellas juntas. En pocas palabras: lucha contra el sufrimiento humano.

Saber escuchar minuciosamente el alegato del enfermo da ventajas incalculables para el médico y gran sensación de respeto hacia el anciano. Ello implica beneficencia.

No evaluar al anciano como un conjunto humano de varias dimensiones y con serios conflictos, a veces múltiples, es maleficencia.

No educar al adulto mayor y a sus familiares acerca de una enfermedad o situación es también poco ético y reprobable.

No informar con detalle en qué consisten las investigaciones que se realizarán, que muchas veces son molestas y trabajosas, denota insuficiencia profesional y superficialidad en la relación médico-enfermo.

Sonreír en ocasiones tiene más valor que el mejor antidepresivo. Esto es, a mi juicio, hacer el bien y siempre es posible y humanamente virtuoso.

La excelencia en la relación médico-paciente en nuestro ámbito debe ser la meta de todos y cada uno de nosotros.

Mejorarnos cada día, buscando métodos y vías para brindar nuestros servicios y aplicar los conocimientos científicos del modo más humano posible es estrategia obligada en nuestra relación con el paciente.

Justicia

Todos tiene igual derecho a recibir los servicios de salud.

El MINSAP el pasado año declaró mediante documento titulado "La atención priorizada al adulto mayor" como una de las metas fundamentales de la política de salud, todo lo relacionado con la atención al anciano en los 3 niveles que posee la llamada tercera edad.

Es política de nuestro gobierno revolucionario en materia de salud la prevención de enfermedades y la promoción de salud y esto es justicia social. En geriatría estas directivas se concretan logrando que un mayor número de personas mayores logren el alcance y disfrute de una vejez saludable, con el propósito de mejorar la calidad de vida, la independencia, tanto en el micromundo como en el macromundo del adulto mayor.

Asumir las potencialidades que el individuo lleva consigo mismo al arribar a la séptima década de la vida, es también justicia desde el punto de vista bioético.

Permitir la incorporación de los ancianos válidos en todas las actividades donde pueden, deban y quieran continuar siendo útiles, en el hogar, el barrio, el centro de trabajo y otros, de manera que no se conceptúen como carga económica improductiva.

Respetar su espiritualidad, sus costumbres, cultura, moral, puntos de vista, religiosidad, son derechos inalienables.

Autonomía

El hecho de ser mayor no resta derechos a decidir por sí mismo sobre conductas médicas, investigativas o terapéuticas.
El anciano es un ser activo, no pasivo. Es ético concebir la relación entre médico y paciente como una interacción entre sujetos activos.

Conclusiones

  1. El envejecimiento de la sociedad cubana es un fenómeno actual de significativa
    connotación que se incrementa progresivamente.
  2. Las causas esenciales de este envejecimiento son:
  1. El desarrollo económico y tecnológico es el elemento estratégico fundamental para solucionar los restos que emanan de estos sucesos.
  2. El mejoramiento de la vida de los ancianos y de la asistencia por parte del estado a través del MINSAP es tarea priorizada en Cuba.
  3. Elevar la calidad de los servicios en la atención geriátrica especializada con el propósito de mejorar la calidad de vida del anciano llevan implícitos la aplicación más exquisita de los principios esenciales de la bioética.
  4. Utilizar la ética clínica como herramienta obligada en la práctica geriátrica brinda a la relación médico-paciente mejoramiento y excelencia.

Summary

Application of basic principles of medical ethic to geriatric care, involve peculiarity of in order that assistance be offered with excellence, elderly must to be previously assessed in a multidimensional way, considering biologic, psychologic, social, economic features, and its autonomy and independence for executive functions like a human being. In Cuba, State and Public Health Ministry, develop a National Program giving priority to integral care for elderly, which must be progressively improved, since imminent demographic boom impose this challenge, because of population structure will be inclined to that age group, if growth rates remain like until now.

Subject headings: ETHICS, MEDICAL;HEALTH SERVICES FOR THE AGED; DEMOGRAPHIC AGING.

Referencias bibliográficas

  1. Naciones Unidas. Departamento de Asuntos Económicos y Sociales:
    "Factores determinantes y consecuencias de las tendencias demográficas". New York: Naciones Unidas; 1978.
  2. Oficina Nacional de Estadísticas. Centro de Estudios de Población y Desarrollo, "Anuario Demográfico de Cuba". 1997, La Habana, julio de 1998.
  3. Centro Latinoamericano de Demografía, Boletín Demográfico a, XXX, Número 59, Santiago de Chile, enero de 1997.
  4. Duran Gondar A., Chávez Negrín, E: "Una sociedad que envejece: restos y Perspectivas". TEMAS 1998; 14: 57-68.
  5. Bioética. Desde una perspectiva cubana. Colectivo de autores.
  6. Gorri Goñi A. "Bioética. Elementos para una intervención psicosocial en la relación médico-enfermo". Cuad Bio 1993; 15: 5-8.
  7. Haring B. "Ética de la manipulación en medicina, en control de la conducta y en genética".. Barcelona: Herder; 1985: 11.

1Especialista de II Grado en Medicina Interna. Profesora Auxiliar.

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