Constituye una responsabilidad introducir el tema de la Nutrición Clínica.
Es la primera vez que la Revista Acta Médica incursiona en un aspecto
tan delicado, polémico, atractivo, subyugante e importante a la vez.
En nuestro país existen pocas
publicaciones que traten estos temas, por lo que considero una oportunidad excepcional
que la Dirección de la revista nos hubiera solicitado la edición
de este número. La búsqueda resultó un poco difícil
al inicio, pues se escribe y publica
bastante poco sobre Nutrición Clínica en el país, y mucho
menos se publican investigaciones en este sentido.
Primero, nos dirigimos a los líderes cubanos en Nutrición Clínica
con experiencias, resultados e información suficiente para que participen
en la confección del número. La mayoría de ellos respondió
afirmativamente. Luego nos acercamos a especialistas de diversas ramas de las
ciencias médicas vinculadas a la nutrición que también
acumulan experiencias muy interesantes en este sentido e incluimos a especialidades
como Enfermería, Imagenología, Gastroenterología, pasando
por Oxigenación Hiperbárica y las Ciencias Básicas como
Bioquímica, Fisiología y las Neurociencias.
Los títulos en sí mismo brindan una idea del potencial de trabajo,
investigación y docencia que contamos cuando se aplican consecuentemente
los principios contenidos en este número. El conocimiento y dominio en
la aplicación de la terminología científica nutricional
permitirá que el lector se familiarice con los términos y conceptos
empleados a lo largo de este número. Asimismo facilitará la labor
de comunicación entre líderes y expertos con los equipos de trabajo
y los pacientes por un lado, y con los pacientes y familiares por el otro. También
se beneficiarán con estos conceptos gerentes, autoridades y decisores
de política de salud. Nadie podrá ser considerado un experto y
líder de opinión en Nutrición Clínica si no conoce,
domina ni aplica la terminología científica nutricional.
A partir del desarrollo exponencial experimentado por las Ciencia de la Alimentación
y la Nutrición en las últimas décadas, y del auxilio prestado
por ciencias como las Exactas (Física y Química); Básicas
(Bioquímica, Genética, Inmunología, Biología
Molecular e Ingeniería Genética; y Sociales (Economía,
Sociología y Ética), todas ellas cada día más dependientes
de la Informática y la Robótica, la Nutrición Clínica
se convierte en la ciencia más integral de la Medicina actual.
En este número se tratan las relaciones entre alimentación, nutrición,
metabolismo, salud y enfermedad. No tener en cuenta estos principios puede tener
consecuencias nefastas sobre el proceso salud-enfermedad. De igual manera, la
incorporación a
nuestro pensamiento de la importancia de la alimentación, la nutrición
y el metabolismo puede representar la línea que separa un éxito
de un fracaso con nuestros pacientes.
Otro de los conceptos novedosos presentes en la revista, sin dudas, lo constituye
el abordaje del oxígeno como el principal nutriente que existe. Ello
coloca a este elemento químico en una posición cimera, donde no
se puede hablar de una terapia nutricional adecuada si no se garantiza esta
sustancia, sin la cual no puede existir generación de energía
óptima ni síntesis de sustancias orgánicas nuevas. También
permite interpretar adecuadamente que los trastornos de la oxigenación
por defecto (hipoxia, hipoxemia, anoxia) o por exceso (hiperoxia, especies reactivas
de oxígeno, peroxidación) son problemas nutricionales.
Existen escasos textos que vinculan la Imagenología Intervencionista
con la terapia nutricional. Por ello, instamos a un imagenólogo con vasta
experiencia en el estudio del tracto digestivo a exponer su experiencia acumulada
en más de 15 años de
dedicación a este trabajo. A partir de pacientes-problemas y con la evidencia
de las imágenes obtenida de ellos, nos muestra un mundo lleno de posibilidades
en la ayuda diagnóstica y terapéutica de enfermos con trastornos
nutricionales que involucran el tracto digestivo. También muestra que
la mayoría de las técnicas imagenológicas están
al alcance de hospitales de atención secundaria y terciaria de nuestros
países en vías de desarrollo.
Otro tanto sucede con la Gastroenterología Intervencionista. Este trabajo
también ofrece una cara de una especialidad en constante desarrollo y
que puede emplearse eficazmente como coadyuvante de utilidad probada en la intervención
alimentaria y nutricional. Más allá del elemento diagnóstico
simple, el desarrollo de técnicas endoscópicas de colocación
de sondas enterales, así como la realización de enterostomías
para nutrición en segmentos gastrointestinales, permiten evitar
procederes actuales más agresivos, y por tanto, más riesgosos
y caros. El ejemplo específico que trata el artículo es la gastrostomía
endoscópica percutánea, que puede sustituir a la gastrostomía
quirúrgica en la mayoría de los pacientes, con la
consiguiente mejora en las relaciones riesgo-beneficio y costo-efectividad.
Los servicios de Gastroenterología están presentes en todo el
país.
La evaluación del estado nutricional de los enfermos a partir de un
enfoque integrado por cambios en la composición corporal y modificaciones
en el patrón bioquímico es otro trabajo que demuestra una profundización
en la comprensión de las complejas
relaciones existentes entre los diversos componentes que integran los compartimientos
corporales, y que ayuda mucho a comprender cómo, cuando un individuo
pierde peso, este fenómeno repercute de forma diferente en cada compartimiento.
También es de singular ayuda para comprender las consecuencias a mediano
y largo plazo del ayuno prolongado y la inanición.
La realización del Estudio Cubano sobre Nutrición Hospitalaria
marcó un cambio en la percepción del problema de la desnutrición
hospitalaria en nuestro país, acorde a los nuevos tiempos y paradigmas,
pues demostró que el problema existe, y que su conocimiento y caracterización
es el paso previo al diseño de políticas intervencionistas realistas
y bien diseñadas para su solución definitiva. Esta realidad se
presenta a partir de los resultados de 2 instituciones participantes del estudio
nacional:
un gran hospital de la capital y otro de una provincia del país.
La nutrición y la conducta humana es un aspecto sobre el cual se conoce
poco en nuestro medio, pero que es objeto de intensas investigaciones en países
altamente desarrollados. Se basa en la comprensión del cerebro como un
órgano metabólico, y por lo tanto, necesitado de sustancias de
origen alimentarias para su desarrollo y funcionamiento adecuados. De ahí
que existe un número de enfermedades mentales crónicas donde se
considera que factores metabólicos nutricionales pueden tener un papel
de peso en su patogénesis. De igual modo, se piensa que los trastornos
nutricionales por exceso o carencias agudas y crónicas, desencadenan
cambios neuro-fisiológicos que se traducen en estados afectivos y trastornos
cognitivos diversos. Los
ejemplos más estudiados hoy lo constituyen la esquizofrenia, la depresión,
el Alzheimer, el autismo y los trastornos de la conducta alimentaria.
Las funciones de tejidos y órganos sufren deterioro progresivo durante
los estados de depleción nutricional y viceversa, las enfermedades de
tejidos, órganos y subsistemas pueden llegar a comprometer el estado
nutricional en grados diversos. Este número se refiere en especial a
la disfunción respiratoria, hepática y renal como expresión
de lo expuesto anteriormente. Su objetivo es llamar la atención de que
no sólo estos aspectos deben ser atendidos con esmero cuando el paciente
ya está grave o crítico, sino desde el inicio de la atención
médica.
No podíamos concebir este primer número de la Revista Acta Médica
dedicado a la Nutrición Clínica sin incluir a los profesionales
de la salud que constituyen un ejemplo en la integración de la nutrición
en la práctica médica diaria: me refiero a los pediatras. De ellos
hemos aprendido también la insistencia nunca excesiva en estos aspectos
y la meticulosidad y celo con que monitorean y controlan estos aspectos. No
obstante, ellos también tienen problemas nutricionales que resolver,
y en el neonato, o las anemias nutricionales de la primera infancia tienen desafíos
actuales.
Finalmente, la estrategia de intervención alimentario-nutrimental y metabólica
no puede ser desarrollada con un máximo de eficacia y efectividad sin
una política coherente y bien concebida. Los grupos de apoyo nutricional
en los hospitales son los
encargados del diseño de políticas, estrategias y acciones que
vinculen a los centros dentro de sus objetivos globales.1
La buena nutrición de los pacientes garantizará en la mayoría
de estos una capacidad de respuesta anabólica y homeostática adecuada
ante las acciones diagnósticas, terapéuticas y de rehabilitación
física y psíquica en las que se verán envueltos en los
diferentes estadios de su hospitalización. No tener en cuenta el estado
nutricional, metabólico, inmunológico, y homeostático representaría
un riesgo muy elevado de morbilidad, mortalidad, tiempo de hospitalización,
costos y gastos.
Un Programa de Intervención Alimentario-Nutrimental y Metabólico
para los pacientes ingresados en nuestras instituciones de salud es la alternativa
a la situación actual.2
Este Programa debe incluir un Subsistema de Aseguramiento Continuado de la Calidad,
que permita conocer si hacemos bien lo que decimos que hacemos bien, además
de detectar precozmente las desviaciones de las rutas óptimas de la ayuda
alimentaria y nutricional.
Nuestro sistema de salud depende desde el punto de vista económico de
su Producto Interno Bruto (PIB). Para nadie es un secreto que somos un país
hostigado por un bloqueo económico que incluye alimentos y medicamentos.
Tampoco tenemos acceso a fuentes de financiamiento externo en forma de créditos
internacionales. El presupuesto nacional para la salud pública depende
exclusivamente del Estado. No podemos darnos el lujo de emplear el dinero destinado
a mejorar la salud pública del país de forma ineficiente. Existen
enormes potencialidades en el empleo eficiente de los recursos financieros en
el sector de la salud. La intervención alimentaria y nutricional dentro
de un programa de intervención puede ser capaz de disminuir los costos
y gastos, mejorar los resultados de la gestión de los equipos de salud
y generar sensación de bienestar con calidad real.
Este número sólo pretende que sus lectores reflexionen sobre
el particular. Han quedado para otro que sigue temas muy importantes e interesantes
que no se incluyeron por razones obvias de espacio. También deben considerarlo
un regalo que la Dirección de la Revista Acta Médica y su Consejo
Editorial, el Hospital Hermanos Ameijeiras, el Grupo de Apoyo Nutricional y
la Sociedad Cubana de Nutrición Clínica hace a la membresía
de la Federación Latinoamericana de Nutrición Parenteral y Enteral
de cara a su IX Congreso, que se celebrará en nuestra capital próximamente.
Nos sentiríamos muy agradecidos de su lectura total, pues significaría
el mayor reconocimiento al esfuerzo realizado por cada uno de sus autores.