Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos
Alteraciones metabólicas en el alcoholismo
Manuel Hernández Triana
RESUMEN
La ingestión sostenida de alcohol genera a nivel intermediario cambios
metabólicos que favorecen la aparición de daño hepático
grave y disfunción del transporte axonal que decursa hacia una neuropatía
axonal periférica. La malnutrición, primaria o secundaria, vinculada
al alcoholismo tiene manifestaciones clínicas similares; sin embargo, la
ingestión crónica de alcohol produce alteraciones del sistema de
oxidorreducción y modificaciones bioquímicas y morfológicas
del transporte neuroaxonal que difieren de las que se presentan en la malnutrición
e ingestión sostenida de etanol. Cuando se asocian resulta entonces difícil
dilucidar un mecanismo causal común.
Palabras clave: ALCOHOLISMO/complicaciones; ALCOHOLISMO/metabolismo;
ENFERMEDADES METABOLICAS/etiología; TRASTORNOS NUTRICIONALES/etiología;
MANIFESTACIONES NEUROLOGICAS; ALCOHOL ETILICO/efectos adversos.
ALCOHOLISMO Y NUTRICION
Generalmente se atribuyen a las secuelas metabólicas del alcoholismo
un origen nutricional puro. Cada gramo de etanol aporta 7,1 kcal. Doce
onzas de una bebida con 86o de alcohol contienen aproximadamente 1 200
kcal, que representan aproximadamente la mitad de la ingesta diaria recomendada
de energía alimentaria. El alcohol es capaz de cubrir parcialmente
las necesidades de energía del organismo desplazando a los restantes
nutrientes de la dieta. Las bebidas alcohólicas no contienen generalmente
proteínas, vitaminas, minerales y otros nutrientes, por lo tanto,
la ingestión de estos puede convertirse en francamente deficitaria
en el caso del consumo regular de alcohol.1 Hasta la década
del 60 las secuelas metabólicas del alcoholismo se atribuían
únicamente a deficiencia dietaria.2 Sin embargo, la mejoría
del suministro de nutrientes no se acompaña en una disminución
de las complicaciones hepáticas y neurológicas.1
Deficiencias nutricionales particulares pueden desempeñar una función
contribuyente adicional. Desde hace mucho tiempo se reconoce que la deficiencia
dietaria de metionina puede potenciar, y su suplementación dietaria
puede aliviar la transformación grasa del hígado inducida
por el alcohol.2 Inicialmente se pensaba que la causa radicaba
en el efecto preservador de la metionina sobre la colina, pero un mecanismo
más apropiado parece ser el agotamiento de los niveles de glutation.
De forma similar la corrección de la deficiencia dietaria de vitamina
A puede incrementar la potenciación del daño hepático
alcohólico que favorece la deficiencia simultánea de esa
vitamina.3
La fibrosis y la cirrosis hepática son frecuentes complicaciones
del alcoholismo que aparecen aunque las dietas sean hiperproteicas, elevadas
en grasas y suplementadas con vitaminas y minerales, por lo tanto, desde
el punto de vista terapéutico no es totalmente exitoso este procedimiento
para la prevención de la cirrosis de los alcohólicos. El
consumo crónico de alcohol genera una malnutrición secundaria
por la afectación de la digestión y la absorción de
nutrientes.
Los niveles hepáticos de vitamina A se reducen con el consumo
de alcohol.2,4,5 Esta reducción no puede ser explicada
solamente por una alteración de la ingestión, la absorción
o por cambios en los niveles séricos del retinol o de su proteína
sérica transportadora. Se han sugerido como mecanismos posibles
una movilización o un catabolismo aumentado de la vitamina A hepática.2
La eliminación del ácido retinoico del organismo se inicia
por el sistema de oxidación microsomal del etanol (SOME), dependiente
del citocromo P450. En el alcoholismo este sistema se encuentra inducido,4-6
por lo que aumenta el catabolismo del ácido retinoico, disminuye
la concentración hepática de vitamina A y se incrementa la
susceptibilidad a las alteraciones morfológicas de la célula
hepática y a la cancerogénesis.
El consumno de alcohol afecta además los niveles de ingestión
o el metabolismo de riboflavina, piridoxina, ácido ascórbico,
vitamina D, vitamina K,2 tiamina,7 ácido fólico8
y niacina.9
EL ETANOL COMO TOXICO CELULAR
Independiente de la malnutrición primaria o secundaria, el etanol
tiene un efecto tóxico directo sobre la célula.3
Sólo el 2 % del etanol absorbido es eliminado por los pulmones y
riñones. El resto tiene que ser obligatoriamente metabolizado en
el hígado, el cual contiene las enzimas involucradas en su oxidación.
La oxidación del etanol a nivel hepático carece de mecanismo
de retroalimentación para su ajuste y además no puede ser
almacenado en el organismo o metabolizado en otros tejidos periféricos.
Cuando el etanol se encuentra presente se convierte en el combustible favorito
y desplaza el 90 % de todos los otros sustratos normalmente utilizados
con fines energéticos.3,10
La vía principal del metabolismo hepático del etanol decursa
a través de la deshidrogenasa alcohólica. El etanol pierde
su hidrógeno, genera equivalentes reducidos (NADH) y es oxidado
a acetaldehído. Cada uno de estos productos es directamente responsable
de una variedad de alteraciones que incluyen disfunciones del metabolismo
proteico y lipídico. El estado de oxidorreducción alterado
que resulta del exceso de oxidación hepática del etanol produce
una elevación de la razón NADH/NAD y como consecuencia un
cambio en el flujo de los sustratos que son dependientes del acoplamiento
al cofactor para su metabolismo. El cociente láctico/pirúvico
se eleva, genera una acidosis que reduce la capacidad del riñón
para excretar ácido úrico y provoca secundariamente una hiperuricemia.
Esto apoya la frecuente observación clínica de que un consumo
exagerado de alcohol puede exacerbar las crisis gotosas.11
Como consecuencia adicional de la alteración del estado de oxidorreducción
se eleva la concentración de alfa-glicerofosfato, el cual queda
disponible para el atrapamiento de ácidos grasos y la deposición
hepática de triglicéridos. Los equivalentes de reducción
provenientes del etanol son transferidos al interior de la mitocondria
mediante varios mecanismos transportadores. En la mitocondria éstos
son utilizados preferentemente con respecto a los provenientes de la beta-oxidación
de los ácidos grasos, los cuales quedan así disponibles para
la síntesis de triglicéridos.
El consumo crónico de alcohol se asocia con la progresión
del daño hepático, más allá de la pura deposición
grasa. Aunque las alteraciones del mecanismo de oxidorreducción
desempeñan una función importante en el desarrollo inicial
del hígado graso, la progresión del daño, más
allá de este estado, se atribuye, por lo menos en parte, a mecanismos
metabólicos diferentes. El etanol inhibe la síntesis de proteínas
in vitro a causa de las alteraciones del sistema de oxidorreducción
y a la disminución de la concentración hística de
ácido pirúvico. In vivo, la administración
aguda de etanol disminuye la producción hepática de albúmina,
transferrina y lipoproteínas, tanto a nivel de síntesis como
de secreción proteica.
Más del 90 % del acetaldehído producido en la oxidación
del etanol tiene que ser igualmente oxidado. Sin embargo, el consumo crónico
resulta en una reducción de la capacidad de las mitocondrias de
la célula hepática para oxidar el acetaldehído y como
resultado final sus niveles en sangre se elevan progresivamente, lo cual
reduce la actividad de los sistemas transportadores de equivalentes reducidos
de la mitocondria, de la fosforilación oxidativa y de la oxidación
de los lípidos.
El acetaldehído participa en las reacciones de condensación
de aminas biógenas. Algunos de estos productos de condensación
pueden ser hepatotóxicos. El acetaldehído puede interactuar
también con aminoácidos. La reacción del acetaldehído
con la cisteína o el glutation puede contribuir a la reducción
de sus niveles hepáticos. El glutation participa en una de las vías
metabólicas del organismo para la destoxificación de radicales
libres. Una severa reducción de los niveles de glutation en el organismo
favorece la peroxidación. Teóricamente la actividad incrementada
de la oxidasa microsomal NADPH dependiente que se presenta en el consumo
crónico de etanol, puede resultar en una producción elevada
de H2O2 y en un aumento de la peroxidación.11
El acetaldehído inhibe también la síntesis de proteínas.
La oxidación adicional del acetaldehído eleva el cociente
láctico/pirúvico. El suministro crónico de etanol
altera también la concentración sanguínea de proteínas
cuya síntesis se realiza a nivel hepático (albúmina,
transferrina, lipoproteínas). El efecto tóxico del etanol
no se produce solamente por una interferencia con la síntesis, sino
que la secreción de proteínas a nivel hepático también
se encuentra alterada. La afectación de la secreción de proteínas
se produce a nivel de los microtúbulos. El acetaldehído es
capaz de unirse a la tubulina e inhibir su polimerización.12,13
CONSECUENCIAS METABOLICAS DEL CONSUMO DE ALCOHOL
El aumento de volumen del hepatocito se produce por acumulación
de grasa, colágeno y otras proteínas, aminoácidos,
agua y electrolitos, sin que aumente paralelamente el número de
células. La acumulación de proteínas se produce a
nivel citosólico. A pesar de estas contradicciones, la ingestión
de etanol eleva las pérdidas de nitrógeno por la orina y
los requerimientos de proteína dietaria.
El etanol aumenta además el metabolismo basal y la producción
de calor en el organismo, producto del desvío de su oxidación
del sistema de la deshidrogenasa alcohólica al de las oxidasas del
sistema de oxidación microsomal del etanol (SOME).14
El desacoplamiento de la oxidación mitocondrial del NADH contribuye
a la elavación de la producción de calor.15
El consumo crónico de alcohol produce alteraciones de la respuesta
inmune que se manifiestan por una susceptibilidad incrementada a las infecciones.
La inmunosupresión de los alcohólicos, corregible con vitamina
E, se debe a la influencia directa del alcohol sobre las células
del sistema inmunológico, a deficiencias nutricionales secundarias,16
al estrés oxidativo o a la disfunción de los neutrófilos.17
Las alteraciones metabólicas en el alcoholismo se traducen en
un aumento del riesgo de la cancerogénesis,18 de la incidencia
de bajo peso al nacer,19,20 y de la frecuencia de las complicaciones
postoperatorias.21
El daño hepático generado por el alcoholismo se acompaña
frecuentemente de una nefropatía secundaria similar a la producida
por la inmunoglobulina A.22 Las miopatías de músculos
esqueléticos23 y las neuropatías periféricas
son, sin embargo, secuelas más frecuentes del alcoholismo que la
cirrosis o las cardiomiopatías.24
AFECTACIONES NEUROLOGICAS DEL ALCOHOLISMO
Aunque aproximadamente sólo el 10 % de los pacientes alcohólicos
sufren de manifestaciones clínicas de neuropatía periférica,25
los ensayos electrofisiológicos del 70 % de ellos muestran alguna
evidencia asintomática de daño nervioso.26,27
El más frecuente hallazgo patológico y electrofisiológico
es una neuropatía del tipo dying back que afecta las porciones
distales de las mayores y más largas fibras nerviosas,28-30
que a causa de la homogeneidad en los cambios electrofisiológicos
ha sido generalmente atribuida a la deficiencia simultánea de tiamina,
ácido fólico u otras vitami-nas.31-33 Sin embargo,
experimentalmente, mediante modelos en ratas que elevan el suministro de
alcohol paralelamente a un balance nutricional adecuado34 se
ha demostrado que si se suministra el 36 % de las calorías como
etanol se genera a las 18 semanas una neuropatía periférica
distal, caracterizada por evidencias morfológicas de degeneración
y regeneración axonal.34 Por técnicas radioisotópicas
se han detectado modificaciones del transporte axonal rápido.35-37
La exposición crónica al etanol disminuye la acumulación
de materiales en las terminaciones nerviosas por medio del transporte axonal
anterógrado.38 La deficiencia de tiamina reduce la velocidad
de conducción en el nervio sural, pero el transporte axonal anterógrado
aumenta.39 La neuropatía periférica que se presenta
en los alcohólicos se atribuye por muchos autores a distintos grados
de malnutrición y deficiencias vitamíninas, especialmente
tiamina.40 Sin embargo, estudios radioisotópicos de seguimiento
de sustancias sintetizadas en el cuerpo axonal y transportadas hasta las
terminaciones nerviosas sugieren que las neuropatías alcohólicas
y por deficiencia de tiamina no responden a un agente causal similar, por
lo menos en lo referente al transporte axonal.41
La exposición crónica de los nervios al etanol disminuye
la acumulación en las terminaciones nerviosas de proteínas
marcadas con isótopos como consecuencia de una disminución
del transporte axonal rápido anterógrado, mientras que en
los nervios de animales con una deficiencia experimental de tiamina se
acumulan en las terminaciones nerviosas grandes cantidades de proteínas
marcadas. El transporte retrógrado se encuentra alterado en las
fibras sensoriales de ratas bajo un suministro crónico de etanol,
pero no muestra alteraciones, o quizás sólo aumenta discretamente,
en las fibras sensoriales de ratas deficientes en tiamina.
El retorno de materiales al cuerpo axonal mediante el transporte axonal
retrógrado no es sólo dependiente del mecanismo específico
de transporte, sino también de un adecuado suministro de materiales
a las terminaciones nerviosas mediante el transporte axonal anterógrado
y el proceso de retorno, el cual convierte los materiales anterógrados
en retrógrados. En esta conversión adquieren una gran importancia
los procesos proteolíticos.42 Un desajuste en los mecanismos
de los procesos del retorno axonal se propone como la causa posible del
desarrollo de neuropatías inducidas por agentes tóxicos,
entre ellos el etanol.43-45
Sobre la base de estos datos esas dos neuropatías no parecen
corresponder a una alteración patológica idéntica,
lo cual está de acuerdo con la observación de que no todos
los pacientes alcohólicos crónicos con neuropatías
periféricas muestran evidencias de deficiencia de tiamina.46,47
Este punto de vista ha sido debatido en las discusiones acerca del agente
causal de neuropatía epidémica que se ha presentado en Cuba
desde inicios de la década 90.48-53 (Ramírez A,
Mas Bermejo P, Mesa G, Hadack J, Marrero A, Zacca E. Neuropatía
epidémica ocurrida en Cuba. Síntesis de los principales aspectos
y manejo de la epidemia. Taller Internacional sobre Neuropatía Epidémica.
La Habana, julio, 1994). Cuando a grupos de pacientes afectados de deficiencia
nutricional vitamínica se adiciona los efectos neurotóxicos
ocasionados por la ingestión de etanol, puede resultar entonces
difícil dilucidar si la causa de la degeneración axonal,
que se presenta como resultado final en los nervios periféricos,
radica en una modificación inicial del transporte axonal anterógrado,
retrógrado, o en una combinación más aceptable de
ambos mecanismos etiopatológicos.
SUMMARY
The sustained ingestion of alcohol causes metabolic changes at intermediary
level, favoring the appearance of severe hepatic damage and the dysfunction
of the axonal transport leading to a peripheral axonal neuropathy. Primary
or secondary malnutrition associated with alcoholism presents similar clinical
manifestations; however, chronic ingestion of alcohol produces disorders
of the oxidation-reduction system and biochemical and morphological modifications
of neuroaxonal transport, which are different from those found in malnutrition
and sustained ingestion of ethanol. When they get together it is difficult
then to find a common causal mechanism.
Key words: ALCOHOLISM/complications; ALCOHOLISM/metabolism; METABOLIC
DISEASES/etiology; NUTRITION DISORDERS/etiology; NEUROLOGIC MANIFESTATIONS;
ETHYL ALCOHOL/adverse effects.
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Dr. Manuel Hernández Triana. Instituto de Nutrición
e Higiene de los Alimentos. Infanta No. 1158, municipio Centro Habana,
Ciudad de La Habana 10300, Cuba.