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Revista Cubana Aliment Nutr 1996;10(1)

Informaciones

Seminario-Taller sobre obesidad y pobreza en América Latina

Durante las últimas dos décadas, los países de la región de Latinoamérica y el Caribe han experimentado cambios socioeconómicos y demográficos dramáticos. Esos cambios han afectado los perfiles epidemiológicos de sus poblaciones.

Aunque existe considerable variabilidad intra y entre países, el patrón es similar: reducción de las tasas de morbilidad y mortalidad infantil debido a enfermedades infecciosas; incremento de la morbilidad por enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT); aumento de la prevalencia de obesidad, particularmente entre los pobres; y una mayor esperanza de vida.

Estos cambios han ocurrido en circunstancias en que se ha reducido la capacidad de compra y se ha incrementado la migración a las ciudades, lo que ha resultado en una urbanización caótica. Asimismo ha habido tremendos cambios en las condiciones de vida y en los patrones dietéticos, lo que incluye un mayor consumo de grasas y azúcares (los mayores contribuyentes al ingreso de energía y depósitos de grasa), alcohol y tabaco, conjuntamente con una reducción de la actividad física, entre otros factores. Como un hecho peculiar de asociación de estados de mala nutrición, la obesidad suele acompañarse de carencias de nutrientes específicos, en particular entre individuos de los sectores más pobres de la población.

La transición epidemiológica, demográfica y nutricional en América Latina y el Caribe tiene rasgos peculiares que han sido descritos de manera limitada en algunos países. Hay también grandes diferencias entre los países de la región en lo concerniente a la naturaleza y ritmo de los cambios que están sucediendo.

El viejo y simplista esquema que relacionaba la mala nutrición y las infecciones con la pobreza y la obesidad, y las enfermedades no transmisibles con el bienestar económico, no es ya válido en los países de altos ingresos y se está haciendo cada vez más inapropiado también para los países de bajos ingresos. Frente a aquel viejo esquema, hubiera sido fácil diseñar, al menos en principio, un plan de prioridades estratégicas.

En las nuevas y complejas condiciones, la desnutrición proteicoenergética y la obesidad, las enfermedades infecciosas y las no transmisibles no se hallan en los polos del espectro socioeconómico, sino más bien tienden a converger y aparecer juntas. No es inusual hallar en las áreas urbanas periféricas familias en las cuales el padre es de baja talla, obeso y alcohólico, hipertenso y tiene antecedentes de desnutrición en la niñez y la adolescencia; la madre es anémica y de baja estatura y los niños están subnutridos y parasitados. La conjunción de términos que dio nombre a este taller (obesidad y pobreza) resume el nuevo tipo de asociación en el contexto de la salud y la nutrición.

Existe una conciencia creciente acerca de la necesidad de abordar el problema planteado por la transición con programas y políticas costo-efectivos que tengan en cuenta nuestras condiciones epidemiológicas, socioeconómicas y culturales particulares, en lugar de copiar o importar soluciones desde otros países que, además de tener diferentes condiciones, no han sido capaces de abordar el problema con éxito.

Desde el punto de vista del Programa de Nutrición OPS/OMS no existe una oposición real entre los problemas de nutrición por exceso y por defecto: por el contrario, ellos son vistos como parte de un complejo patrón de problemas nutricionales y de salud que deberían quizás ser abordados por medio de un conjunto de medidas diseñadas a nivel nacional y regional.

Como agencia de cooperación técnica, OPS/OMS está urgida de ganar un conocimiento en profundidad de la magnitud del problema en la región, con el fin de conocer las necesidades de información y las vías más correctas para obtenerla, y diseñar la estrategia efectiva que guíe su asistencia técnica. Todo esto motivó la realización de este taller, que se celebró en La Habana, Cuba, del 15 al 19 de mayo de 1995, con los auspicios de OPS/OMS y teniendo como anfitrión al Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos.

Los objetivos del Seminario-Taller fueron:

  1. Caracterizar el problema de la nutrición y la transición epidemiológica en el contexto de las cambiantes condiciones demográficas y socioeconómicas de la región.
  2. Identificar la información y las necesidades de investigación para una mejor comprensión del problema.
  3. Crear las bases para la redacción de un documento de posición técnica y proyectar una estrategia para la cooperación técnica en vigilancia e intervenciones.
Los primeros 2 días del evento estuvieron dedicados a la presentación y discusión de los trabajos remitidos por los participantes, los cuales habían sido distribuidos con antelación, y los 3 días restantes se dedicaron al análisis y discusión de los 3 tópicos principales del taller:
  1. Caracterización del problema en la región.
  2. Estrategia recomendada para la cooperación técnica.
  3. Necesidades de información e investigación.
Los criterios más relevantes expuestos en la reunión fueron:

La necesidad de reconocer y analizar el problema de la obesidad en condiciones de pobreza, en un contexto integral en el que interactúa, por un lado, con otros problemas nutricionales y, por otro, con una serie de factores sociales, económicos y culturales.

La preocupación por el problema emergente que se trató de identificar y caracterizar en este taller (la obesidad ligada a la pobreza y las morbilidades de la obesidad), no implica un cambio en la prioridad que la OPS concede a los problemas nutricionales tradicionales, a saber la desnutrición proteicoenergética y las carencias de micronutrientes específicos, sino una forma de darle especificidad a las características del problema nutricional en la región.

El término "obesidad con nuevo rostro" que han empleado algunos ponentes de este taller, parece aludir no sólo a una obesidad que tiene una asociación con las condiciones económicas, sociales y culturales, diferentes de la obesidad que se ha descrito y se ha intentado -no con mucho éxito- tratar y prevenir en países de altos ingresos, sino además no parece ser biológicamente idéntica porque suele estar asociada a una multiplicidad (geográfica-específica) de estados carenciales.

Lo anterior tiene interés desde el punto de vista clínico, y sobre todo desde el punto de vista de la salud pública, porque eventualmente la obesidad podría ser un marcador de varios riesgos, no sólo de aquellos tradicionalmente descritos en relación con algunas enfermedades no transmisibles.

Los indicadores de mortalidad al reducir sus tasas, no entrañan de manera obligada un cambio en las cifras de morbilidad: que mueran menos personas no implica necesariamente que enfermen menos, de ahí que estos indicadores deben ser objeto de cuidadosa interpretación.

Es preciso hacer una revisión crítica de los indicadores socioeconómicos que se han venido empleando tradicionalmente. Muchos de esos indicadores, como el ingreso, el nivel educacional o la ocupación, pueden haber perdido toda significación o toda utilidad, al menos en algunos contextos.

Los pocos datos existentes sobre obesidad y enfermedades no transmisibles, proceden en su mayoría de estudios aislados y no tienen la confiabilidad ni la representabilidad de los datos sobre desnutrición proteicoenergética.

Los indicadores dependen del uso a que se les destine. Si se aspira a diseñar una estrategia continental, habrá que proponer indicadores con una validez general, de lo contrario deberá tenerse la flexibilidad suficiente para que los países elijan y utilicen sus propios indicadores. Es importante tener en cuenta la validez específica y la validez general de los indicadores que se elijan.

Dada la naturaleza del problema, no puede prescindirse de los indicadores socioeconómicos, ya que un propósito esencial es dar cuenta del papel determinante que juegan las desigualdades e inequidades.

La variable "cultura", en especial como expresión de un proceso de asimilación o acumulación, puede tener una gran capacidad explicativa en relación con todo el proceso de la transición.

Probablemente exista no "una obesidad, sino varias obesidades", con características e implicaciones diferentes en términos de salud pública y de posibles intervenciones. Hay evidencias aisladas, pero sugerentes, de que los obesos de los países pobres de la región pueden no tener las mismas características, ni el mismo origen, ni las mismas implicaciones en términos de riesgo, ni ser susceptibles de las mismas intervenciones que el obeso bien conocido de los países con altos ingresos.

Las eventuales medidas preventivas o promocionales deben diseñarse en función de los rasgos propios de las poblaciones de la región, y no copiando de otros países, que por otra parte han tenido escaso éxito en enfrentar el problema.

Es difícil concebir cambios en los estilos de vida que no vayan precedidos de cambios en las condiciones de vida, porque generalmente los primeros se conforman en conexión con las condiciones de vida que los sustentan.

La promoción de la actividad física debe reconocer las tendencias, costum-bres y gustos naturales de las poblaciones a las que vaya dirigida.

Participaron en el Taller:

John H. Himes. Dept. of Epidemiology, School of Public Health, University of Minnesota, Minneapolis, USA.
Albert Stunkard. School of Medicine. University of Pennsylvania, Philadelphia, PA, USA.
David F. Williamson. Center for Disease Control and Prevention. Atlanta, GA, USA.
Benjamín Torún. Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá. Guatemala.
Patricia Aguirre. Universidad de Buenos Aires. Argentina.
Cecilia Albala. Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos (INTA). Santiago, Chile.
Jorge Bacallao. Instituto Superior de Ciencias Médicas. La Habana, Cuba. (OPS)
Julio Suárez. Consultor. Representación OPS. La Habana, Cuba.
Manuel Amador. Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos (INHA). La Habana, Cuba.
Arturo Rodríguez-Ojea. Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos (INHA). La Habana, Cuba.

El evento, auspiciado por la Organización Panamericana de la Salud, fue organizado y coordinado por la Dra. Wilma Freire, jefa del Programa de Nutrición de dicha organización y el Dr. Manuel Peña, asesor regional de Alimentación y Nutrición. Sobre ambos recayó ofrecer el marco conceptual y la organización de las fructíferas discusiones que sirvieron de punto de partida para la profundización en el conocimiento del proceso de transición epidemiológica que experimenta nuestra región.

Prof. Manuel Amador

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