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Revista Cubana Aliment Nutr 1996;10(2)

Editorial

Control de la deficiencia de yodo antes del año 2000: un reto que puede ser vencido

La falta de cantidades ínfimas de yodo en la alimentación puede producir devastadores efectos en el hombre y en los animales. De hecho, es la causa por la cual aproximadamente 6 millones de personas sufren retraso mental severo, 655 millones padecen bocio y cerca del 30 % de la población mundial está amenazada por otros trastornos, que afectan el desarrollo y el crecimiento del individuo, la familia y, por lo tanto, de la sociedad en casi todo el planeta.

Todo el yodo necesario para suplir de por vida los requerimientos de un ser humano equivalen al contenido de una cucharilla de té. A pesar de que su carencia es fácil de prevenir y a un costo de alrededor de 0,05 USD por persona al año, no se había logrado el consenso internacional para enfrentar este flagelo de la humanidad, hasta que en 1990 la Cumbre Mundial en Favor de la Infancia elaboró un Plan de Acción que incluyó, entre otras, la meta de eliminar los trastornos producidos por la deficiencia de yodo en todo el mundo para el año 2000. Un total de 157 jefes de estado y gobierno han suscrito este documento, lo que constituye un hito sin precedentes en la coordinación de voluntades y recursos en el enfrentamiento contra este mal. A partir de entonces importantes reuniones internacionales han hecho suyas y reafirmado estas aspiraciones. Entre ellas destacan las resoluciones de la Asamblea Mundial de la Salud en 1990, la Declaración Mundial y el Plan de Acción para la Nutrición de la Conferencia Internacional sobre Nutrición en 1992 y en el área de las Américas las disposiciones de la III y IV Conferencias Iberoamericanas de Jefes de Estado y de Gobierno de 1993 y 1994, el Compromiso de Nariño de la Segunda Reunión Americana sobre Infancia y Política Social de 1994 y la Declaración de Quito surgida de la Reunión Regional para la Yodación de la Sal para la Eliminación de los Desórdenes por Deficiencia de Yodo en las Américas en 1994, que estableció que toda la población de la región tiene el derecho de recibir cantidades adecuadas de yodo y que el modo más eficiente de lograrlo es garantizando la yodación de toda la sal de consumo humano y animal y la empleada en la fabricación de alimentos, de forma continua y sustentable.

Todos estos documentos han sido suscritos por el gobierno cubano, que de esta forma reafirma su voluntad de garantizar los derechos de toda la población y en especial los de los niños, a disfrutar de bienestar y salud. A nivel nacional el Ministerio de Salud Pública junto a la industria salinera del Ministerio de Industria Básica y otras instituciones han colaborado para desarrollar el Plan de Acción para la Eliminación de los Trastornos por Deficiencia de Yodo que define los objetivos y estrategias para alcanzar la meta de la yodación universal de la sal en todo el país. Para su puesta en marcha se ha contado con el apoyo decisivo del UNICEF y la asesoría de la OPS. Este esfuerzo multisectorial permitirá cumplir en el futuro próximo el compromiso de lograr la prevención y la eliminación de los trastornos causados por la deficiencia de yodo antes del año 2000.

Dres. José González Valdés y Arturo Rodríguez-Ojea
Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos

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