La humedad y las altas temperaturas imperantes en Cuba y el incumplimiento de las recomendaciones para la manipulación de los alimentos, propician el crecimiento de los hongos, por lo que es frecuente encontrar su presencia en algunos tipos de alimentos que se convierten en importantes medios de transporte de las toxinas hasta el organismo.
Entre los alimentos que frecuentemente se contaminan con las aflatoxinas, se encuentran algunos que en Cuba son consumidos a altos niveles por casi toda la población, como el arroz y granos en general. Las aflatoxinas son muy estables incluso a altas temperaturas, lo que aumenta su potencial mutagénico y carcinogénico.
Algunos estudios realizados para determinar la presencia de aflatoxinas en orinas de diferentes poblaciones cubanas, han arrojado un alto porcentaje de positividad: En 131 pacientes pediátricos con hepatopatías de la zona de San Cristobal en Pinar del Río, se encontró el 77 % de positividad, mientras que en un estudio efectuado por el Instituto de Oncología en La Ciudad de La Habana en 30 niños con hepatitis, la positividad fue del 56 %, y del 35 % en 30 pacientes portadores del virus (Sánchez O. Comunicación personal).
En la actualidad se emprenden trabajos dirigidos a inhibir los efectos mutagénicos de las aflatoxinas,2-4 incluso se han llegado a postular algunos mecanismos de antimutagenicidad.5,6 Estos avances sugieren grandes perspectivas en la lucha por la reducción de la incidencia del cáncer causado por la exposición a dichas sustancias.
El ensayo de reversión en Salmonella typhymurium7 es una de las pruebas más usadas en la actualidad para medir daño genético inducido por agentes químicos. Este consiste en el empleo de cepas de dicha bacteria que son auxótrofas para la histidina, pero que en presencia de un agente mutagénico revierten hacia la prototrofia para este aminoácido como consecuencia de una acción mutagénica. Dado que el ensayo se realiza en un medio selectivo, sólo se multiplicarán las células que puedan sintetizar la histidina, dando lugar a la formación de colonias llamadas revertantes. Si en los tratamientos se añade además un agente que reduzca la acción del mutágeno, el número de colonias revertantes disminuirá proporcionalmente a la potencia antimutagénica de dicho agente.
En este artículo se muestran los resultados de la evaluación del efecto antimutagénico de 8 extractos de vegetales de la dieta sobre la aflatoxina B1.
Los vegetales usados en el estudio se obtuvieron en los mercados locales, se lavaron bien y se dejaron escurrir, se cortaron en pequeños trozos que se introdujeron en bolsas de gasa y se maceraron en un mortero, se exprimieron y el jugo obtenido se centrifugó 10 min a 1 000 r.p.m., se filtró a través de una membrana miliporo de 0,45 m m, se envasó en frascos ámbar y se conservaron a -20 ° C. Todo el proceso se realizó en la oscuridad.
Para probar el efecto antimutagénico de los extractos, se tomaron 200 m L que se combinaron con 108 células aproximadamente de la cepa TA 98 de Salmonella typhimurium, 50 ng de aflatoxina B1 disuelta en dimetil sulfóxido y 0,5 mL de la mezcla S9 preparada según la forma estándar;7 la mezcla se vertió sobre placas de agar mínimo que se incubaron a 37 ° C durante 48 h, para luego realizar el recuento de colonias revertantes en cada tratamiento.
Cada experimento contó con un control positivo (TA 98, aflatoxina B1 y mezcla S9) y un control negativo (TA 98 y mezcla S9). Todos los ensayos se repitieron 2 veces; en cada caso se prepararon 2 placas por tratamiento.
La S9 se obtuvo a partir del hígado de 6 ratas machos de aproximadamente 200 g de peso, tratadas con Aroclor 1254, a una dosis de 500 mg/kg de peso corporal.7
Se realizó además una prueba de toxicidad de los extractos para descartar la posibilidad de que la reducción del número de colonias se debiera a un efecto bactericida. Para esto se sembraron en medio rico 500 células de la cepa TA 98, combinadas con 200 m L de los extractos; también se preparó un control negativo que incluyó solamente las bacterias. Todas las placas se incubaron a 37 ° C durante 24 h, posteriormente se realizó el recuento de colonias. Los datos se procesaron mediante la prueba de U de Mann Whitney.
| Tratamientos | Colonias revertantes |
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| Control experimental |
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| Aflatoxina B1 |
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| Berro |
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| Rábano |
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| Tomate |
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| Zanahoria |
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| Col |
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| Lechuga |
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| Pepino |
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| Remolacha |
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| Tratamientos |
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| Control negativo |
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| Berro |
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| Rábano |
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| Tomate |
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| Zanahoria |
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Se sabe que algunas vitaminas son eficientes agentes antioxidantes,8 por lo que pueden dificultar las transformaciones metabólicas que convierten la aflatoxina B1 en un producto mutagénico; por otra parte, la estructura policíclica planar de la toxina facilita la formación de un complejo estructural con la clorofilina,6 dada su similitud estructural con la clorofila; este mecanismo de antimutagenicidad pudiera ser común a ambas sustancias.
Se conoce que existe una asociación entre el efecto mutagénico de las sustancias y su potencial carcinogénico,9 pero para la mayoría de los carcinógenos no se ha podido demostrar esto a nivel molecular; sin embargo, en el caso de la aflatoxina B1 se informa que, aproximadamente, la mitad de los carcinomas hepáticos en regiones con altos niveles de contaminación de alimentos con la toxina, contienen una mutación en el codón 249 del gen supresor de tumor p53. Esta mutación consiste en la sustitución de bases de guanina por timina en la tercera posición de este codón, lo cual provoca la inserción del aminoácido serina en la proteína mutada.10 Esta simple mutación provocada por la micotoxina puede provocar el desarrollo de tumores.
A partir del anterior informe y de nuestros resultados se puede considerar que los extractos de berro, rábano, tomate y zanahoria tienen potencial anticarcinogénico, ya que poseen sustancias que reducen en mayor o menor medida el efecto mutagénico de la aflatoxina B1.
Existen trabajos que informan sobre el efecto antimutagénico de algunas sustancias de usos variados como vitaminas.11,12 Sin embargo, nuestro estudio centra la búsqueda de este efecto en alimentos, ya que éstos están involucrados en la actividad diaria del hombre.
Dada la existencia de poblaciones en Cuba con alta incidencia de hepatopatías (Sánchez O. Comunicación personal), las cuales pudieran estar provocadas por la exposición a aflatoxina B1, los resultados que aquí se presentan poseen valor práctico, ya que a partir de ellos se pueden instrumentar acciones de educación nutricional que estimulen el consumo de berro, rábano, tomate y zanahoria, particularmente por las poblaciones en riesgo, pero también por la población en general.
Subject headings: PLANT EXTRACTS; AFLATOXIN B1/toxicity; PLANTS, EDIBLE; SALMONELLA TYPHIMURIUM; MUTAGENICITY TESTS.
Lic. Ángel Pérez Perdueles. Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos. Infanta No. 1158, municipio Centro Habana, Ciudad de La Habana 10300, Cuba.