Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos
John Gay Rodríguez,1 Alejandrina Cabrera Hernández,2 Marilia Calderín Vázquez,3 Armando Rodríguez Suárez,4 María Caridad Romero Iglesias5 y María de los A. Sánchez Estévez6
Descriptores DeCS: HEMOGLOBINAS/análisis; CONSUMO DE ALIMENTOS; ANEMIAS NUTRICIONALES/epidemiología; HABITOS ALIMENTARIOS; ENCUESTAS SOBRE DIETAS.
La edad escolar se caracteriza por un crecimiento intenso, incremento del esqueleto óseo y del tejido muscular, cambios metabólicos, actividad de los sistemas endocrino, nervioso, cardiovascular y otros, lo cual se manifiesta en una aceleración del desarrollo físico y una maduración sexual más temprana.
El proceso intensivo de crecimiento, la tensión intelectual generada por la complejidad gradual de los programas docentes y el creciente flujo de información, así como la práctica de educación física y deportes hacen que se debe prestar atención especial a la alimentación escolar.2 Para garantizar estos procesos es imprescindible suministrar al escolar una dieta suficiente en energía y nutrientes.
Una de las sustancias nutritivas usualmente deficitarias en la alimentación de la población cubana es el hierro.3 No sólo es a menudo escasa la ingesta total de hierro sino también la de hierro hem y de ácido ascórbico, lo que determina, entre otros factores, una baja disponibilidad del hierro ingerido. La deficiencia de hierro es la causa principal de anemia nutricional, le sigue en orden de frecuencia la deficiencia de folato.
Los objetivos de este trabajo fueron evaluar la alimentación y conocer la frecuencia de anemia en un grupo de niños en edad escolar aparentemente sanos.
Se informó con antelación a los padres sobre los objetivos del estudio, los métodos a utilizar y se les solicitó su anuencia y colaboración.
La dieta se evaluó por el método del registro de alimentos consumidos durante 3 d. Los padres fueron instruidos sobre la forma de anotar el consumo de alimentos por los niños en el formulario correspondiente.
Para estimar el consumo de alimentos en el almuerzo de los escolares seminternos se pesaron los alimentos servidos en 5 bandejas, con el objetivo de calcular la media del peso de cada ración. Al terminar de almorzar cada niño, se pesaron las cantidades residuales de cada alimento en la bandeja. Una vez recolectados los datos primarios, las cantidades ingeridas de cada alimento fueron calculadas por la diferencia entre el peso promedio de la ración ofrecida y el peso de la parte no consumida.
Por medio del sistema de programas VAD,4 se calculó la ingesta per cápita de alimentos agrupados genéricamente, la ingesta de energía y nutrientes y los porcentajes de adecuación, o sea, la relación entre la ingestión de cada nutriente y la cantidad recomendada para la población cubana.5
Para las extracciones de muestras de sangre venosa se tomaron los niños registrados en 2 aulas de cada grado.
La concentración de hemoglobina en sangre venosa se determinó por el método de cianometahemoglobina.6 Las muestras de sangre se extrajeron con jeringuillas y agujas desechables. Se utilizó ácido etilendiamino tetracético como anticoagulante.
Como criterio de anemia probable se tomaron los valores recomendados por la OMS, o sea, menos de 110 g/L para los niños de 5,0 a 5,9 años y menos que 120 g/L para los de 6,0 a 14,0 años de edad.7
Se calculó la distribución en percentiles de los valores individuales de ingesta de energía y nutrientes en el almuerzo y en todo el día. La comparación de las medias de ingesta de los alumnos internos y seminternos se hizo por la prueba t de Student.
En los niños de cada sexo se compararon los valores medios de hemoglobina según intervalos de 1,0 años de edad por análisis de varianza (ANOVA), seguido de la prueba de intervalos múltiples de Duncan.8
Los alimentos consumidos por un mayor número de niños fueron: leche, pan, arroz, leguminosas (frijoles o chícharos) y huevo. Más de la mitad de los niños no consumió carne de ave, pescado, hortalizas ni frutas cítricas (tabla 1).
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| Alimentos |
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| Leche |
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| Mantequilla |
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| Carne de res |
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| Otras carnes rojas |
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| Aves |
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| Pescados |
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| Huevos |
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| Leguminosas |
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| Oleaginosas |
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| Arroz |
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| Maíz |
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| Harina de trigo |
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| Tubérculos, raíces feculentas y plátano |
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| Hortalizas, conserva |
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| Frutas cítricas |
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| Otras frutas |
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| Frutas, conserva |
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| Aceite + manteca |
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| Azúcar |
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La ingesta de energía y nutrientes arrojó valores ampliamente dispersos según los percentiles (tabla 2).
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| Energía (kcal) |
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| Proteína (g) |
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| Proteína animal (g) |
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| Grasa (g) |
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| Carbohidratos (g) |
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| Vitamina A total (µg) |
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| Retinol (µg) |
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| Carotenos (µg) |
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| Tiamina (mg) |
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| Riboflavina (mg) |
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| Piridoxina (mg) |
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| Folato (µg) |
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| Vitamina C (mg) |
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| Calcio (mg) |
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| Fósforo (mg) |
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| Hierro (mg) |
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| Cinc (mg) |
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La comparación de las medias de ingesta de alimentos per cápita por día por los niños externos y los seminternos mostró que los primeros ingirieron más cantidad de huevo, hortalizas no foliáceas y aceite, mientras los segundos ingirieron más cantidad de harina de trigo, harina de maíz y azúcar. No obstante, la evaluación en términos de energía y nutrientes sólo reveló diferencias con respecto al total de carbohidratos, así como de sacarosa y de polisacáridos.
Las proporciones de energía procedentes de proteínas y de grasas fueron mayores en la dieta de los niños externos que en la de los seminternos; con respecto a los carbohidratos fue a la inversa.
Los nutrientes más deficientes en la dieta fueron la vitamina A, la vitamina C, el cinc y el hierro (tabla 3).
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| Energía |
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| Proteína |
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| Vitamina A |
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| Tiamina |
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| Riboflavina |
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| Piridoxina |
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| Folato |
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| Vitamina C |
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| Calcio |
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| Hierro |
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En el almuerzo los alimentos consumidos por un mayor número de niños fueron el arroz y la harina de trigo (pan); más de las tres cuartas partes de los niños no comieron carne de ave ni pescado. Más de la mitad de los niños no consumió huevo, tubérculos, raíces feculentas o plátano, ni harina de maíz, y ninguno consumió hortalizas ni frutas cítricas.
Las medias de ingesta de carnes rojas (excluyendo la de res), aves, pescados, leguminosas, tubérculos, raíces feculentas y plátano, frutas no cítricas y aceite o manteca fueron más altas en el almuerzo de los alumnos externos, mientras que las medias de leche, harina de trigo, harina de maíz y azúcar fueron más altas en el de los seminternos (tabla 4).
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| Leche |
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| Carne de res |
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| Otras carnes rojas |
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| Aves |
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| Pescados |
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| Huevos |
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| Leguminosas |
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| Arroz |
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| Maíz |
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| Harina de trigo |
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| Tubérculos, raíces feculentas y plátanos |
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| Hortalizas foliáceas |
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| Hortalizas no foliáceas |
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| Hortalizas en conserva |
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| Frutas cítricas |
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| Otras frutas |
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| Aceite + manteca |
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| Azúcar |
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El almuerzo de los escolares externos mostró valores de medias más altos para proteínas, grasas y la mayor parte de las vitaminas y minerales con excepción de la riboflavina y el calcio, en los cuales fue a la inversa (tabla 5).
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| Energía (kcal) |
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| Proteína total (g) |
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| Proteína animal (g) |
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| Grasa (g) |
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| Carbohidratos (g) |
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| Vitamina A (µg) |
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| Retinol (µg) |
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| Carotenos (µg) |
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| Tiamina (mg) |
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| Riboflavina |
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| Piridoxina (mg) |
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| Folato (µg) |
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| Vitamina C (mg) |
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| Calcio (mg) |
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| Fósforo (mg) |
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| Hierro (mg) |
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| Cinc (mg) |
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Las concentraciones de hemoglobina se determinaron en 294 niños.
Tres de los 19 niños de 5 a 5,9 años de edad tenían valores de hemoglobina menores que 110 g/L y el 12,7 % de los 275 niños de 6 o más años de edad tenía valores menores que 120 g/L. Por tanto, 38 de los 294 alumnos examinados, o sea, el 12,9 %, presentaron concentraciones de hemoglobina indicativas de anemia probable.7
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(años) |
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| 6<7 |
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| 7<8 |
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| 8<9 |
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| 9<10 |
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| 10<11 |
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| 11<12 |
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Llama la atención la poca presencia de las llamadas "viandas" -tubérculos, raíces feculentas y plátano- a pesar de ser alimentos ampliamente gustados por la población cubana.
El consumo de frutas está representado sobre todo por el plátano y mucho menos por la naranja, mientras las otras frutas y las hortalizas están prácticamente ausentes.
Los alimentos cárnicos se consumen en cantidades pequeñas o nulas por la mayor parte del grupo de población estudiado; las mayores diferencias interindividuales se observan para las carnes de cerdo y de ave, que se ofrecen a precios poco accesibles en el mercado agropecuario. En cambio, el pescado, alimento subsidiado, se consume poco, tal vez por poca aceptabilidad.
Un hallazgo no esperado es el consumo relativamente frecuente de alimentos fritos, que contrasta con la pequeña cantidad de grasa distribuida por el comercio minorista racionado, lo cual implica un desembolso apreciable para adquirir este producto a un precio elevado. La grasa en la dieta mejora la absorción y la utilización del retinol y del beta-caroteno,9 efecto aun más importante cuando la dieta tiene bajo contenido de estas sustancias nutritivas.
Es alto el consumo de azúcar, que a nivel de la mediana aporta el 16 % de la ingesta de energía. Esta fuente de "calorías vacías", a menudo en forma de refrescos, representa un intento por cubrir los requerimientos energéticos por una vía económica y apetecible pero puede ser factor de una dieta desbalanceada.
En la alimentación de los niños del presente estudio a nivel de la mediana predominan contenidos bajos de casi todos los minerales y las vitaminas, pero no así de energía, proteínas, grasas y carbohidratos. En otras palabras, la dieta tiene baja densidad de micronutrientes. Este patrón dietético se ha informado en niños de edad escolar.10
La vitamina A aparece como el nutriente más deficitario en la dieta de los alumnos estudiados y esto concuerda con los resultados del Sistema Nacional de Vigilancia Alimentaria y Nutricional. La carencia de esta vitamina se asocia con una menor resistencia a las enfermedades infecciosas y un incremento de la mortalidad.11 Además, los carotenoides pueden proteger las lipoproteínas plasmáticas de la oxidación, un proceso que contribuye a la aterogénesis.12
El calcio, por su parte, es de gran importancia en el proceso de construcción del tejido óseo en cualquier edad y sexo.13
Ciertas carencias subclínicas de vitaminas y minerales parecen tener consecuencias psicológicas cuantificables. Los resultados de la prueba de inteligencia no verbal en niños de edad escolar mostraron una mejoría del rendimiento intelectual después de haber administrado un suplemento mineral y vitamínico durante 8 meses.14
El almuerzo de los escolares externos tiene el mismo valor energético que el de los seminternos, lo cual sugiere que en ambos intervienen mecanismos fisiológicos de regulación de la ingesta de energía y posiblemente tanto el uno como el otro satisfagan las necesidades de energía correspondientes a ese período del día. Sin embargo, hay importantes diferencias entre el almuerzo de uno y otro grupos, pues el de los externos aporta mayores cantidades de proteína, grasa y casi todos los micronutrientes con excepción de riboflavina y calcio, que se encuentran en mayor cantidad en el de los seminternos; esto último es atribuible a la ración de un vaso de leche que se sirve diariamente en el almuerzo escolar, mientras los alumnos que almuerzan en su casa no suelen tomar leche en esta hora del día.
De manera similar a como ocurre en otros lugares,15 el almuerzo escolar es deficiente en micronutrientes.
A diferencia de lo observado en el almuerzo, la evaluación de la dieta de todo el día muestra que las cantidades de alimentos y de energía y nutrientes difieren poco entre los alumnos externos y los seminternos, pues las otras comidas del día tienden a compensar o borrar las diferencias que tienen lugar en el almuerzo.
Tal como sucede en otros lugares del mundo, la deficiencia de hierro es el estado carencial más frecuente en la población cubana.3
En el niño esta deficiencia puede provocar irritabilidad, apatía, trastornos de la coordinación motora y del lenguaje, fácil fatigabilidad, falta de concentración mental, pobre aprovechamiento escolar, anorexia, aumento de la susceptibilidad a las infecciones.16
En la deficiencia de hierro se distinguen 3 etapas: prelatente, latente y manifiesta. Esta última se caracteriza por anemia, que se diagnostica mediante la determinación de la concentración de hemoglobina, una prueba sencilla y económica.
Entre las causas de anemia, la deficiencia de hierro suele ser la más extendida en los países en desarrollo y aun en los grupos desfavorecidos de los países desarrollados.
Se considera que la anemia es probable si la concentración de hemoglobina es menor que 110 g/L en los niños de 0,5 a 5,9 años o menor que 120 g/L en los de 6,0 a 14,0 años.7 Estos criterios pueden ser esquemáticos si se pretendiera aplicarlos rígidamente a individuos, pero son útiles cuando se evalúan grupos de población.
Los niños de 5,0 a 5,9 años que hemos estudiado tienen concentraciones de hemoglobina más bajas que los de 6 años en adelante; en la literatura17 se suele describir un incremento gradual de los valores de hemoglobina según la edad, pero nosotros hemos hallado una diferencia de más de 10 g/L al comparar las medias de los niños de 5,0 a 5,9 años con las de 6,0 a 6,9 años y con los de más edad. Este desnivel es mayor que el incremento fisiológico esperado y pudiera deberse a una alimentación deficiente en los del grado prescolar, tal vez por una adaptación insuficiente al ambiente de la escuela.
Otro hallazgo de interés es la disminución de la concentración media de hemoglobina en las niñas de 11,0 a 11,9 años de edad en comparación con las de 10,0 a 10,9 años, pero no en los varones.
La aceleración del crecimiento, particularmente durante los años de maduración sexual, incrementa las necesidades de hierro del organismo, en primer lugar para la formación de hemoglobina. Durante el año pico del "estirón" de la adolescencia, el peso corporal de los muchachos aumenta alrededor de 10 kg y el de las muchachas alrededor de 9 kg.17 Según Tanner,18 las curvas típicas de aumento de peso corporal comienzan su inflexión a los 11 años en las niñas y a los 12 años en los varones. En Cuba los varones mantienen un peso superior a las niñas hasta los 10 años de edad, entonces éstas comienzan a tener más peso y se mantiene así hasta los 14 años. El mayor incremento de peso ocurre en las niñas entre 11 y 13 años mientras en los niños tiene lugar entre 13 y 15 años.19
A partir de los 9 años las niñas en Cuba tienen mayor estatura que los niños, a los 13,4 años la estatura se iguala en los 2 sexos y a partir de esa edad, los del sexo masculino son más altos.19
El predominio transitorio de la estatura de las niñas entre 9 y 13 años se debe a que los cambios puberales y el "estirón" de la adolescencia ocurren en ellas, aproximadamente, 2 años antes que en los varones.
Se estima que se necesita un incremento neto de alrededor de 300 mg de hierro para mantener una concentración constante de hemoglobina en un volumen de sangre en expansión; además, la concentración de hemoglobina también debe aumentar a esa edad.17
En cuanto a la maduración sexual en Cuba, el percentil 50 de edad de la menarquía era de 13,0 años. El 97 % de la muestra de la Investigación Nacional de Crecimiento y Desarrollo aún no estaba menstruando a los 10,6 años de edad.19
Nuestros hallazgos sugieren que la disminución de la media de hemoglobina en las niñas de 11,0 a 11,9 años de edad en comparación con las de 10,0 a 10,9 años pudiera estar asociada con una ingesta insuficiente de hierro en el período de aceleración del crecimiento corporal. Esto indicaría la pertinencia de considerar a las niñas mayores de 11,0 años de edad como un grupo de riesgo para la prevención y control de la anemia.
Subject headings: HEMOGLOBINS/analysis; FOOD CONSUMPTION; NUTRITIONAL STATUS/epidemiology; FOOD HABITS; DIET SURVEYS.
Dr. John Gay Rodríguez. Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos. Infanta No. 1158, municipio Centro Habana, Ciudad de La Habana 10300, Cuba.