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Rev Cubana Aliment Nutr 1997;11(1):26-34

Alimentación y anemia en un grupo de escolares de  primaria

Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos

John Gay Rodríguez,1 Alejandrina Cabrera Hernández,2 Marilia Calderín Vázquez,3 Armando Rodríguez Suárez,4 María Caridad Romero Iglesias5 y María de los A. Sánchez Estévez6

  1. Doctor en Ciencias Médicas. Investigador Titular. Profesor Titular.
  2. Doctora en Ciencias Médicas. Investigadora Titular.
  3. Especialista en Medicina General Integral.
  4. Licenciado en Bioquímica. Investigador Auxiliar.
  5. Dietista.
  6. Auxiliar Técnico de Investigación.

RESUMEN

Con el objetivo de evaluar la alimentación y conocer la frecuencia de anemia en un grupo de escolares de primaria aparentemente sanos en el municipio Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, se les hizo una encuesta dietética por registro de consumo de alimentos durante 3 d a 158 niños y se les determinó la concentración de hemoglobina a 294 niños. Más de la mitad de los niños no consumió carne de ave, pescado, hortalizas ni frutas cítricas. Los nutrientes más deficientes en la dieta fueron vitamina A, vitamina C, cinc y hierro. El almuerzo de los escolares externos mostró valores de medias más altos para proteínas, grasas y la mayor parte de las vitaminas y minerales que el de los seminternos, con excepción de la riboflavina y el calcio, en los cuales fue a la inversa. Los niños de 5,0 a 5,9 años de uno u otro sexos tuvieron concentraciones de hemoglobina más bajas que los de 6 años en adelante. El 12,9 % de los niños presentó valores de hemoglobina indicativos de anemia probable. La concentración media de hemoglobina disminuyó en las niñas de 11,0 a 11,9 años en comparación con las de 10,0 a 10,9 años pero no en los varones, lo cual pudiera estar asociado con una ingesta insuficiente de hierro en el período de aceleración del crecimiento corporal. Esto sugiere la pertinencia de considerar a las niñas mayores de 11,0 años de edad como un grupo de riesgo para la prevención y control de la anemia.

Descriptores DeCS: HEMOGLOBINAS/análisis; CONSUMO DE ALIMENTOS; ANEMIAS NUTRICIONALES/epidemiología; HABITOS ALIMENTARIOS; ENCUESTAS SOBRE DIETAS.

INTRODUCCIÓN

La alimentación de los niños en edad escolar tiene gran importancia para el desarrollo económico y social de una comunidad. Un déficit de alimentos, aunque sea temporal, puede tener consecuencias adversas. Una nutrición inadecuada afecta el bienestar y suele asociarse a un fracaso educacional entre niños depauperados.1

La edad escolar se caracteriza por un crecimiento intenso, incremento del esqueleto óseo y del tejido muscular, cambios metabólicos, actividad de los sistemas endocrino, nervioso, cardiovascular y otros, lo cual se manifiesta en una aceleración del desarrollo físico y una maduración sexual más temprana.

El proceso intensivo de crecimiento, la tensión intelectual generada por la complejidad gradual de los programas docentes y el creciente flujo de información, así como la práctica de educación física y deportes hacen que se debe prestar atención especial a la alimentación escolar.2 Para garantizar estos procesos es imprescindible suministrar al escolar una dieta suficiente en energía y nutrientes.

Una de las sustancias nutritivas usualmente deficitarias en la alimentación de la población cubana es el hierro.3 No sólo es a menudo escasa la ingesta total de hierro sino también la de hierro hem y de ácido ascórbico, lo que determina, entre otros factores, una baja disponibilidad del hierro ingerido. La deficiencia de hierro es la causa principal de anemia nutricional, le sigue en orden de frecuencia la deficiencia de folato.

Los objetivos de este trabajo fueron evaluar la alimentación y conocer la frecuencia de anemia en un grupo de niños en edad escolar aparentemente sanos.

MÉTODOS

El estudio se realizó en la Escuela Primaria "José A. Echeverría", Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana.

Se informó con antelación a los padres sobre los objetivos del estudio, los métodos a utilizar y se les solicitó su anuencia y colaboración.

La dieta se evaluó por el método del registro de alimentos consumidos durante 3 d. Los padres fueron instruidos sobre la forma de anotar el consumo de alimentos por los niños en el formulario correspondiente.

Para estimar el consumo de alimentos en el almuerzo de los escolares seminternos se pesaron los alimentos servidos en 5 bandejas, con el objetivo de calcular la media del peso de cada ración. Al terminar de almorzar cada niño, se pesaron las cantidades residuales de cada alimento en la bandeja. Una vez recolectados los datos primarios, las cantidades ingeridas de cada alimento fueron calculadas por la diferencia entre el peso promedio de la ración ofrecida y el peso de la parte no consumida.

Por medio del sistema de programas VAD,4 se calculó la ingesta per cápita de alimentos agrupados genéricamente, la ingesta de energía y nutrientes y los porcentajes de adecuación, o sea, la relación entre la ingestión de cada nutriente y la cantidad recomendada para la población cubana.5

Para las extracciones de muestras de sangre venosa se tomaron los niños registrados en 2 aulas de cada grado.

La concentración de hemoglobina en sangre venosa se determinó por el método de cianometahemoglobina.6 Las muestras de sangre se extrajeron con jeringuillas y agujas desechables. Se utilizó ácido etilendiamino tetracético como anticoagulante.

Como criterio de anemia probable se tomaron los valores recomendados por la OMS, o sea, menos de 110 g/L para los niños de 5,0 a 5,9 años y menos que 120 g/L para los de 6,0 a 14,0 años de edad.7

Se calculó la distribución en percentiles de los valores individuales de ingesta de energía y nutrientes en el almuerzo y en todo el día. La comparación de las medias de ingesta de los alumnos internos y seminternos se hizo por la prueba t de Student.

En los niños de cada sexo se compararon los valores medios de hemoglobina según intervalos de 1,0 años de edad por análisis de varianza (ANOVA), seguido de la prueba de intervalos múltiples de Duncan.8

RESULTADOS

Se evaluó la alimentación de 158 niños, de los cuales 70 eran alumnos externos y 88 seminternos.

Los alimentos consumidos por un mayor número de niños fueron: leche, pan, arroz, leguminosas (frijoles o chícharos) y huevo. Más de la mitad de los niños no consumió carne de ave, pescado, hortalizas ni frutas cítricas (tabla 1).

TABLA 1. Ingesta per cápita por día de alimentos por los niños. No. de niños: 158
 
 
Percentiles 
Alimentos 
10 
25 
50 
75 
90 
Leche
122 
262 
484 
655 
834 
Mantequilla
Carne de res
10 
25 
40 
Otras carnes rojas
30 
58 
Aves
18 
55 
Pescados
26 
30 
Huevos
17 
22 
48 
63 
Leguminosas
17 
28 
44 
60 
Oleaginosas
22 
Arroz
26 
35 
49 
64 
77 
Maíz
11 
26 
Harina de trigo
54 
76 
104 
133 
163 
Tubérculos, raíces feculentas y plátano
25 
75 
107 
Hortalizas, conserva
52 
Frutas cítricas
33 
100 
Otras frutas
33 
81 
131 
167 
Frutas, conserva
13 
Aceite + manteca
15 
21 
28 
36 
49 
Azúcar
35 
57 
77 
97 
130 
Nota: Cantidades expresadas en gramos de alimento crudo neto per cápita por día. Fuente: Escuela "José A. Echeverría", municipio Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, 1995.

La ingesta de energía y nutrientes arrojó valores ampliamente dispersos según los percentiles (tabla 2).

TABLA 2. Ingesta per cápita por día de energía y nutrientes por los niños. No. de niños: 158
 
 
Percentiles 
 
10 
25 
50 
75 
90 
Energía (kcal)
1 395 
1 612 
1 850 
2 088 
2 423 
Proteína (g)
41 
48 
57 
64 
71 
Proteína animal (g)
14 
23 
30 
36 
42 
Grasa (g)
36 
45 
56 
71 
87 
Carbohidratos (g)
194 
234 
276 
322 
374 
Vitamina A total (µg)
138 
177 
251 
321 
406 
Retinol (µg)
83 
121 
183 
240 
295 
Carotenos (µg)
182 
260 
363 
545 
731 
Tiamina (mg)
0,48 
0,59 
0,73 
0,85 
1,00 
Riboflavina (mg)
0,61 
0,87 
1,09 
1,32 
1,51 
Piridoxina (mg)
0,79 
0,98 
1,18 
1,40 
1,67 
Folato (µg)
86 
102 
126 
150 
180 
Vitamina C (mg)
14 
23 
38 
63 
Calcio (mg)
307 
457 
639 
833 
989 
Fósforo (mg)
622 
762 
937 
1 066 
1 207 
Hierro (mg)
5,4 
6,6 
7,9 
9,5 
10,7 
Cinc (mg)
4,5 
5,8 
7,0 
8,2 
9,5 
 
Fuente: Escuela "José A. Echeverría", municipio Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, 1995.

La comparación de las medias de ingesta de alimentos per cápita por día por los niños externos y los seminternos mostró que los primeros ingirieron más cantidad de huevo, hortalizas no foliáceas y aceite, mientras los segundos ingirieron más cantidad de harina de trigo, harina de maíz y azúcar. No obstante, la evaluación en términos de energía y nutrientes sólo reveló diferencias con respecto al total de carbohidratos, así como de sacarosa y de polisacáridos.

Las proporciones de energía procedentes de proteínas y de grasas fueron mayores en la dieta de los niños externos que en la de los seminternos; con respecto a los carbohidratos fue a la inversa.

Los nutrientes más deficientes en la dieta fueron la vitamina A, la vitamina C, el cinc y el hierro (tabla 3).

TABLA 3. Distribución porcentual de los niños según los porcentajes de adecuación de la ingesta de energía y nutrientes. No. de niños: 158
 
 
Porcentajes de adecuación 
 
<70 
70<90 
90<110 
110<130 
³ 130 
Total 
Energía
7,6 
25,9 
39,9 
20,9 
5,7 
100,0 
Proteína
8,2 
25,3 
36,1 
22,8 
7,6 
100,0 
Vitamina A
86,7 
9,5 
2,5 
1,3 
100,0 
Tiamina
19,6 
23,4 
28,5 
18,4 
10,1 
100,0 
Riboflavina
16,5 
18,4 
18,4 
25,9 
20,8 
100,0 
Piridoxina
38,6 
28,5 
20,3 
10,1 
2,5 
100,0 
Folato
27,2 
31,6 
24,7 
10,2 
6,3 
100,0 
Vitamina C
69,6 
8,2 
7,6 
3,8 
10,8 
100,0 
Calcio
39,2 
26,6 
16,5 
10,1 
7,6 
100,0 
Fósforo
8,2 
17,1 
19,6 
27,9 
27,2 
100,0 
Hierro
44,2 
38,6 
10,8 
5,1 
1,3 
100,0 
Cinc
60,7 
29,1 
8,9 
1,3 
100,0 
 
Fuente: Escuela "José A. Echeverría", municipio Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, 1995.

En el almuerzo los alimentos consumidos por un mayor número de niños fueron el arroz y la harina de trigo (pan); más de las tres cuartas partes de los niños no comieron carne de ave ni pescado. Más de la mitad de los niños no consumió huevo, tubérculos, raíces feculentas o plátano, ni harina de maíz, y ninguno consumió hortalizas ni frutas cítricas.

Las medias de ingesta de carnes rojas (excluyendo la de res), aves, pescados, leguminosas, tubérculos, raíces feculentas y plátano, frutas no cítricas y aceite o manteca fueron más altas en el almuerzo de los alumnos externos, mientras que las medias de leche, harina de trigo, harina de maíz y azúcar fueron más altas en el de los seminternos (tabla 4).

TABLA 4. Ingesta de alimentos en almuerzo por los alumnos externos y los seminternos
 
 
Alumnos 
 
 
Externos 
Seminternos 
 
 
No. = 70 
No. = 88 
Leche
46,8±8,8 
122,4±7,1 
<0,001 
Carne de res
6,9±1,6 
8,8±1,0 
0,305 
Otras carnes rojas
7,5±1,9 
3,0±0,2 
0,012 
Aves
5,2±1,4 
1,3±0,3 
0,003 
Pescados
3,6±1,1 
1,0±0,5 
0,025 
Huevos
17,7±2,0 
1,4±0,6 
<0,001 
Leguminosas
17,7±1,9 
8,7±0,8 
<0,001 
Arroz
23,2±1,7 
20,0±1,3 
0,139 
Maíz
1,4±0,6 
7,1±1,2 
<0,001 
Harina de trigo
10,8±1,7 
26,7±1,5 
<0,001 
Tubérculos, raíces feculentas y plátanos
23,9±3,8 
8,0±1,8 
<0,001 
Hortalizas foliáceas
0,6±0,3 
Hortalizas no foliáceas
0,9±0,4 
0,3±0,3 
0,184 
Hortalizas en conserva
5,8±3,7 
Frutas cítricas
4,6±2,8 
Otras frutas
34,8±4,7 
20,0±2,4 
0,004 
Aceite + manteca
10,7±0,9 
8,4±0,4 
0,015 
Azúcar
4,7±0,8 
13,3±1,8 
<0,001 
Nota: Cantidades expresadas en gramos de alimento crudo neto per cápita por día. Media ± error típico.
Fuente: Escuela "José A. Echeverría", municipio Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, 1995.

El almuerzo de los escolares externos mostró valores de medias más altos para proteínas, grasas y la mayor parte de las vitaminas y minerales con excepción de la riboflavina y el calcio, en los cuales fue a la inversa (tabla 5).

TABLA 5. Ingesta per cápita de energía y nutrientes por los niños externos y los seminternos en el almuerzo
 
 
Externos 
Seminternos 
 
 
No. = 70 
No. = 88 
Energía (kcal)
450±18 
450±17 
0,999 
Proteína total (g)
15,8±0,7 
13,4±0,6 
0,010 
Proteína animal (g)
7,8±0,5 
6,9±0,4 
0,150 
Grasa (g)
17,3±1,2 
14,3±0,5 
0,018 
Carbohidratos (g)
57,3±2,7 
66,4±2,9 
0,026 
Vitamina A (µg)
60,9±5,6 
53,6±2,9 
0,220 
Retinol (µg)
35,7±3,4 
43,4±2,4 
0,061 
Carotenos (µg)
152±17 
62±4 
<0,001 
Tiamina (mg)
0,22±0,01 
0,15±0,01 
<0,001 
Riboflavina
0,24±0,01 
0,27±0,01 
<0,001 
Piridoxina (mg)
0,40±0,03 
0,29±0,01 
<0,001 
Folato (µg)
41,5±2,5 
28,9±1,1 
<0,001 
Vitamina C (mg)
9,3±1,4 
3,7±0,4 
<0,001 
Calcio (mg)
91±8 
153±8 
<0,001 
Fósforo (mg)
229±10 
223±9 
0,672 
Hierro (mg)
2,8±0,1 
1,9±0,1 
<0,001 
Cinc (mg)
2,2±0,1 
1,9±0,1 
0,039 
 
Nota: Media ± error típico.
Fuente: Escuela "José A. Echeverría", municipio Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, 1995.

Las concentraciones de hemoglobina se determinaron en 294 niños.

Tres de los 19 niños de 5 a 5,9 años de edad tenían valores de hemoglobina menores que 110 g/L y el 12,7 % de los 275 niños de 6 o más años de edad tenía valores menores que 120 g/L. Por tanto, 38 de los 294 alumnos examinados, o sea, el 12,9 %, presentaron concentraciones de hemoglobina indicativas de anemia probable.7

En cada sexo las medias de hemoglobina de los individuos de 5 a 5,9 años fueron más bajas que las de los niños de 6 años y más, agrupados en intervalos de un año de edad. Sin embargo, en las niñas de 11 a 11,9 años la media de hemoglobina disminuyó en compara-ción con las de las edades precedentes (p < 0,05) (tabla 6).
TABLA 6. Valores de las medias de hemoglobinas según sexo y edad
 
 
Sexo 
 
Masculino 
Femenino 
Edad 
(años) 
Media ± ET 
(g/L) 
No. 
Media ± ET 
(g/L) 
No. 
5<6
116,7±3,7 a 
118,6±2,8 c 
11 
6<7
131,1±1,6 b 
25 
128,4±3,0 d 
11 
7<8
129,3±2,4 b 
25 
132,1±2,4 d 
19 
8<9
134,7±2,6 b 
18 
134,0±1,9 d 
22 
9<10
134,9±1,8 b 
24 
133,7±1,8 d 
20 
10<11
132,0±1,9 b 
25 
134,4±1,4 de 
33 
11<12
132,2±2,6 b 
23 
129,0±2,1 df 
30 
 
Nota: Para cada sexo las letras desiguales indican diferencias (p<0,05) entre grupos de edades.
Fuente: Escuela "José A. Echeverría", municipio Plaza de la Revolución, Ciudad de La Habana, 1995.

DISCUSIÓN

La dieta de la mayor parte de los niños estudiados se caracteriza por un estrecho surtido en el que predominan 5 alimentos básicos que tradicionalmente han formado parte del patrón alimentario cubano, 4 de los cuales -pan, arroz, leguminosas y huevos- se distribuyen a precios subsidiados para toda la población por el sistema de racionamiento. El otro alimento -leche- se distribuye por esta vía hasta la edad de 7 años a razón de un litro per cápita diario, y a partir de esta edad y hasta los 13 años se sustituye por una cuota de yogur de soya con una frecuencia irregular. Sin embargo, sólo una pequeña proporción de los niños estudiados no ingiere leche en su casa diariamente, lo cual indica la prioridad que los padres dan a este alimento para sus hijos aun cuando tengan que adquirirlo a un alto precio.

Llama la atención la poca presencia de las llamadas "viandas" -tubérculos, raíces feculentas y plátano- a pesar de ser alimentos ampliamente gustados por la población cubana.

El consumo de frutas está representado sobre todo por el plátano y mucho menos por la naranja, mientras las otras frutas y las hortalizas están prácticamente ausentes.

Los alimentos cárnicos se consumen en cantidades pequeñas o nulas por la mayor parte del grupo de población estudiado; las mayores diferencias interindividuales se observan para las carnes de cerdo y de ave, que se ofrecen a precios poco accesibles en el mercado agropecuario. En cambio, el pescado, alimento subsidiado, se consume poco, tal vez por poca aceptabilidad.

Un hallazgo no esperado es el consumo relativamente frecuente de alimentos fritos, que contrasta con la pequeña cantidad de grasa distribuida por el comercio minorista racionado, lo cual implica un desembolso apreciable para adquirir este producto a un precio elevado. La grasa en la dieta mejora la absorción y la utilización del retinol y del beta-caroteno,9 efecto aun más importante cuando la dieta tiene bajo contenido de estas sustancias nutritivas.

Es alto el consumo de azúcar, que a nivel de la mediana aporta el 16 % de la ingesta de energía. Esta fuente de "calorías vacías", a menudo en forma de refrescos, representa un intento por cubrir los requerimientos energéticos por una vía económica y apetecible pero puede ser factor de una dieta desbalanceada.

En la alimentación de los niños del presente estudio a nivel de la mediana predominan contenidos bajos de casi todos los minerales y las vitaminas, pero no así de energía, proteínas, grasas y carbohidratos. En otras palabras, la dieta tiene baja densidad de micronutrientes. Este patrón dietético se ha informado en niños de edad escolar.10

La vitamina A aparece como el nutriente más deficitario en la dieta de los alumnos estudiados y esto concuerda con los resultados del Sistema Nacional de Vigilancia Alimentaria y Nutricional. La carencia de esta vitamina se asocia con una menor resistencia a las enfermedades infecciosas y un incremento de la mortalidad.11 Además, los carotenoides pueden proteger las lipoproteínas plasmáticas de la oxidación, un proceso que contribuye a la aterogénesis.12

El calcio, por su parte, es de gran importancia en el proceso de construcción del tejido óseo en cualquier edad y sexo.13

Ciertas carencias subclínicas de vitaminas y minerales parecen tener consecuencias psicológicas cuantificables. Los resultados de la prueba de inteligencia no verbal en niños de edad escolar mostraron una mejoría del rendimiento intelectual después de haber administrado un suplemento mineral y vitamínico durante 8 meses.14

El almuerzo de los escolares externos tiene el mismo valor energético que el de los seminternos, lo cual sugiere que en ambos intervienen mecanismos fisiológicos de regulación de la ingesta de energía y posiblemente tanto el uno como el otro satisfagan las necesidades de energía correspondientes a ese período del día. Sin embargo, hay importantes diferencias entre el almuerzo de uno y otro grupos, pues el de los externos aporta mayores cantidades de proteína, grasa y casi todos los micronutrientes con excepción de riboflavina y calcio, que se encuentran en mayor cantidad en el de los seminternos; esto último es atribuible a la ración de un vaso de leche que se sirve diariamente en el almuerzo escolar, mientras los alumnos que almuerzan en su casa no suelen tomar leche en esta hora del día.

De manera similar a como ocurre en otros lugares,15 el almuerzo escolar es deficiente en micronutrientes.

A diferencia de lo observado en el almuerzo, la evaluación de la dieta de todo el día muestra que las cantidades de alimentos y de energía y nutrientes difieren poco entre los alumnos externos y los seminternos, pues las otras comidas del día tienden a compensar o borrar las diferencias que tienen lugar en el almuerzo.

Tal como sucede en otros lugares del mundo, la deficiencia de hierro es el estado carencial más frecuente en la población cubana.3

En el niño esta deficiencia puede provocar irritabilidad, apatía, trastornos de la coordinación motora y del lenguaje, fácil fatigabilidad, falta de concentración mental, pobre aprovechamiento escolar, anorexia, aumento de la susceptibilidad a las infecciones.16

En la deficiencia de hierro se distinguen 3 etapas: prelatente, latente y manifiesta. Esta última se caracteriza por anemia, que se diagnostica mediante la determinación de la concentración de hemoglobina, una prueba sencilla y económica.

Entre las causas de anemia, la deficiencia de hierro suele ser la más extendida en los países en desarrollo y aun en los grupos desfavorecidos de los países desarrollados.

Se considera que la anemia es probable si la concentración de hemoglobina es menor que 110 g/L en los niños de 0,5 a 5,9 años o menor que 120 g/L en los de 6,0 a 14,0 años.7 Estos criterios pueden ser esquemáticos si se pretendiera aplicarlos rígidamente a individuos, pero son útiles cuando se evalúan grupos de población.

Los niños de 5,0 a 5,9 años que hemos estudiado tienen concentraciones de hemoglobina más bajas que los de 6 años en adelante; en la literatura17 se suele describir un incremento gradual de los valores de hemoglobina según la edad, pero nosotros hemos hallado una diferencia de más de 10 g/L al comparar las medias de los niños de 5,0 a 5,9 años con las de 6,0 a 6,9 años y con los de más edad. Este desnivel es mayor que el incremento fisiológico esperado y pudiera deberse a una alimentación deficiente en los del grado prescolar, tal vez por una adaptación insuficiente al ambiente de la escuela.

Otro hallazgo de interés es la disminución de la concentración media de hemoglobina en las niñas de 11,0 a 11,9 años de edad en comparación con las de 10,0 a 10,9 años, pero no en los varones.

La aceleración del crecimiento, particularmente durante los años de maduración sexual, incrementa las necesidades de hierro del organismo, en primer lugar para la formación de hemoglobina. Durante el año pico del "estirón" de la adolescencia, el peso corporal de los muchachos aumenta alrededor de 10 kg y el de las muchachas alrededor de 9 kg.17 Según Tanner,18 las curvas típicas de aumento de peso corporal comienzan su inflexión a los 11 años en las niñas y a los 12 años en los varones. En Cuba los varones mantienen un peso superior a las niñas hasta los 10 años de edad, entonces éstas comienzan a tener más peso y se mantiene así hasta los 14 años. El mayor incremento de peso ocurre en las niñas entre 11 y 13 años mientras en los niños tiene lugar entre 13 y 15 años.19

A partir de los 9 años las niñas en Cuba tienen mayor estatura que los niños, a los 13,4 años la estatura se iguala en los 2 sexos y a partir de esa edad, los del sexo masculino son más altos.19

El predominio transitorio de la estatura de las niñas entre 9 y 13 años se debe a que los cambios puberales y el "estirón" de la adolescencia ocurren en ellas, aproximadamente, 2 años antes que en los varones.

Se estima que se necesita un incremento neto de alrededor de 300 mg de hierro para mantener una concentración constante de hemoglobina en un volumen de sangre en expansión; además, la concentración de hemoglobina también debe aumentar a esa edad.17

En cuanto a la maduración sexual en Cuba, el percentil 50 de edad de la menarquía era de 13,0 años. El 97 % de la muestra de la Investigación Nacional de Crecimiento y Desarrollo aún no estaba menstruando a los 10,6 años de edad.19

Nuestros hallazgos sugieren que la disminución de la media de hemoglobina en las niñas de 11,0 a 11,9 años de edad en comparación con las de 10,0 a 10,9 años pudiera estar asociada con una ingesta insuficiente de hierro en el período de aceleración del crecimiento corporal. Esto indicaría la pertinencia de considerar a las niñas mayores de 11,0 años de edad como un grupo de riesgo para la prevención y control de la anemia.

SUMMARY

Feeding habits were assessed and frequency of anemia was estimated in a seemingly healthy group of primary school children in Plaza de la Revolución Municipality, Havana City. A dietary survey by food consumption recording during 3 days was made to 158 children and hemoglobin concentration was determined in 294 children. More than half of the children did not consume fowl meat, fish, vegetables or citrus. The most deficient nutrients in the diet were vitamin A, vitamin C, zinc, and iron. The lunch of day school children showed higher mean values for proteins, fats and most vitamins and minerals than the lunch of semiboarders, except for riboflavin and calcium in which case it was contrariwise. Children 5.0-5.9 years old from one or another sex had lower hemoglobin concentrations than 6 year-old children or over. Hemoglobin values indicating probability of anemia were found in 12.9 % of children. The mean concentration of hemoglobin decreased in 11.0-11.9 year-old girls in comparison to 10.0-10.9 year-old girls, but not in the case of boys; this could be associated with an insufficient iron intake within the accelerating period of growth. All of this suggest that girls over 11.0 years of age must be considered as a risk group for the prevention and control of anemia.

Subject headings: HEMOGLOBINS/analysis; FOOD CONSUMPTION; NUTRITIONAL STATUS/epidemiology; FOOD HABITS; DIET SURVEYS.

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Recibido: 5 de noviembre de 1996. Aprobado: 19 de diciembre de 1996.

Dr. John Gay Rodríguez. Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos. Infanta No. 1158, municipio Centro Habana, Ciudad de La Habana 10300, Cuba.

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