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Rev Cubana Aliment Nutr 1997;11(1):64-67

Indicadores bioquímicos de la deficiencia de hierro

Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos

José G. Reboso Pérez 1

  1. Licenciado en Alimentos. Aspirante a Investigador.
 
La anemia nutricional puede definirse como la disminución de los niveles de hemoglobina (Hb) por debajo de lo que se considera normal para el ser humano, causada por un aporte inadecuado de los nutrientes hematopoyéticos.1,2

El proceso de deficiencia de hierro consta de 3 estadios: prelatente, latente y anemia microcítica hipocrómica.2

El primer estadio consiste en una reserva deficiente de hierro causada por factores, tales como: la disminución de la ingesta, la disminución de la absorción intestinal, el incremento de las pérdidas o el aumento de los requerimientos, aunque hay suficiente cantidad de hierro en el cuerpo para cubrir las necesidades de la médula eritroide.2-4

En esta etapa de deficiencia de hierro de depósito en el organismo, según hallazgos de laboratorio obtenidos en estudios de población, los indicadores hierro sérico (HS), capacidad total de fijación de hierro (CTFH), hematócrito (Htto) y protoporfirina libre eritrocitaria (PLE), se mantienen en intervalos normales, no así la ferritina sérica (FS) donde ya se observan valores inferiores a 12 m g/dL en alrededor del 40 % de los individuos.5

De continuar el balance negativo se pasa al segundo estadio, denominado también "eritropoyesis deficiente en hierro", el cual se caracteriza por cambios bioquímicos que reflejan la falta de hierro suficiente para la formación normal de los hematíes.2-4 Ya en esta etapa encontramos concentraciones de HS, saturación de transferrina (ST) y FS inferiores, así como CTFH y PLE superiores a lo que se considera normal; no obstante, para la FS se observa que aproximadamente el 5 % de la población con deficiencia de hierro de transporte suele mantener valores dentro del intervalo de normalidad.5 La Hb y el Htto continúan sin sufrir afectaciones.

Si el déficit persiste se llega al tercer estadio, que se caracteriza por una disminución de la concentración de Hb circulante, que llega a ser inferior al valor crítico de referencia para las personas de la misma edad y sexo. Los demás indicadores se mantienen igual que en la deficiencia de transporte.2-5

Para la evaluación del estado nutricional del hierro se dispone de varios exámenes de laboratorio, los cuales de acuerdo con sus características y complejidad se pueden usar como pruebas de tamizaje o pruebas confirmativas.5

Entre las pruebas de tamizaje se incluyen la concentración de Hb, Htto, volumen corpuscular medio (VCM) y las pruebas terapéuticas. Entre las pruebas confirmatorias se encuentran la ST, PLE, FS y receptor de transferrina sérica.

Como técnica de laboratorio para la caracterización del primer estadio se utiliza la determinación de FS, ya que su concentración es directamente proporcional al contenido de hierro en los depósitos.5,6 Su concentración suele aumentar en las formas transfuncionales y genéticas de una sobrecarga de hierro, en enfermedades hepáticas, neoplasias e infecciones; en esas condiciones no refleja el nivel de hierro de reserva.7 Esta determinación es particularmente valiosa en encuestas nutricionales, porque es la única medición de hierro que proporciona un índice del estado de nutrición de éste en estratos de población que tienen una reserva residual de dicho elemento.

En el segundo estadio, la determinación de HS y, hasta cierto punto, la CTFH indican la adecuación del suministro de hierro a la médula.2

Para interpretar los resultados de la determinación de HS, cabe tener en cuenta que el nivel de éste obedece a un ritmo circadiano que varía de un individuo a otro. El descenso o aumento de la concentración de HS puede diferir hasta del 30 % en 2 muestras de sangre si se toman a intervalos de 8 h. 5,8 También puede alterarse por otras causas, como son: la hepatitis, cirrosis hepática, nefrosis y abuso del alcohol. En la actualidad hay cierta resistencia al empleo de la determinación de la CTFH; se argumenta que en el desarrollo de la técnica, el hierro añadido en exceso se fija, no solamente a la transferrina, sino también a la prealbúmina, albúmina y gammaglobulinas del suero del paciente. Así pueden obtenerse valores de CTFH que sobrepasen del 15 al 20 % la verdadera CTFH de la transferrina.2,5

La ST se ha usado extensamente en las encuestas de prevalencia a pesar de ser relativamente lábil, pues desciende poco después de una inflamación aun ligera.

La otra medición correspondiente al segundo estadio es la protoporfirina eritrocitaria. Esta se acumula en los hematíes cuando el hierro disponible en la médula es insuficiente para combinarse con la protoporfirina y formar hemo. Sin embargo, en contraste con la ST, la PLE es un índice más estable, pues su elevación ocurre solamente varias semanas después de la falta de hierro, y el regreso al nivel normal es también lento después de comenzado el tratamiento con hierro.8 Para su determinación se requiere de una muestra sanguínea pequeña. La técnica analítica clásica es engorrosa; sin embargo, en la actualidad existen fluorímetros portátiles que permiten su cuantificación directa a partir de una gota de sangre, de modo que si se dispone de este aparato se le puede considerar como una técnica de tamizaje.

Para la definición del tercer estadio, la medición de la concentración de Hb es el examen de laboratorio más utilizado. El Htto, si bien tiene un menor error técnico, es menos sensible que la Hb.

Si se usan los valores de referencia de la hemoglobina para diferenciar normalidad de deficiencia de hierro, puede caerse en el error de considerar como anémicos a sujetos que no poseen una deficiencia de hierro y viceversa, debido al hecho de que hay una marcada yuxtaposición en los niveles de Hb entre individuos normales y anémicos.9,10

Por tanto, la determinación de Hb debe ser considerada como una medición de pesquisaje. Su uso principal es para evaluar la respuesta a un programa de intervención con hierro en una población que tiene una prevalencia relativamente alta de anemia. La medición de la Hb se usa extensamente para este propósito, porque el objetivo primordial de la mayor parte de los programas de intervención es reducir la prevalencia de la anemia más que la deficiencia de hierro.

Como los indicadores de nutrición de hierro difieren considerablemente por su sensibilidad y especificidad, se alteran en diferentes etapas de la carencia de hierro y son afectados por entidades nosológicas; la prevalencia de la deficiencia de hierro puede detectarse de forma más precisa por medio de una batería de exámenes de laboratorio. En la selección de los exámenes a utilizar, se debe considerar la prevalencia estimada de la carencia de hierro y de otras condiciones que pueden complicar el diagnóstico (talasemia, inflamación, etcétera), el presupuesto (existen análisis de alto costo), el equipamiento y la rapidez deseada de la obtención de los resultados del laboratorio.
ANEXO. Criterios de deficiencia de hierro2,6,8
 
Hemoglobina (g/L)  
0,5 - 5 años 
< 110 
6 - 14 años (masculino) 
< 120 
(femenino) 
< 115 
> 15 años (masculino) 
< 130 
(femenino)
< 120 
(gestantes)
< 110 
Hematócrito (v/v)  
0,5 - 4 años 
< 0,32 
5 - 10 años 
< 0,33 
11 - 15 años (masculino) 
< 0,35 
(femenino) 
< 0,34 
> 15 años (masculino) 
< 0,40 
(femenino) 
< 0,36 
Hierro sérico (µmol/L)  
> 15 años 
< 13 
Capacidad total de fijación de hierro (µmol/L)  
> 15 años 
> 72 
Saturación de la transferrina (%)  
0,5 - 4 años 
< 12 
5 - 10 años 
< 14 
> 10 años 
< 16 
Protoporfirina libre eritrocitaria (µg/dL)  
0,5 - 4 años 
> 80 
> 4 años 
> 70 
Ferritina sérica (µg/L)  
0,5 - 15 años 
< 10 
> 15 años 
< 12 
 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. Desai N, Choudhry VP. Nutritional anemia in protein energy malnutrition. Indian Pediatr 1993;30(12): 1471-83.
  2. Yip R. Iron deficiency: contemporary scientific issues and international programatic approaches. J Nutr 1994;124:1479-90.
  3. Prevención de las carencias específicas de micronutrientes. Conferencia Internacional sobre Nutrición. Documento temático No. 6, FAO, 1992.
  4. Dallman PR. Hierro. En: Conocimientos actuales sobre nutrición. 6 ed. Washington D.C.: OPS/OMS, 1991:277-86.
  5. Ohlen J. Trastornos del metabolismo del hierro. Patogénesis, diagnóstico y terapéutica. Publicación del Departamento de Diagnóstico Científico. Boehringer Mannheim GMbH. Alemania, 1984:1-48.
  6. Mateo de Acosta G. Indicadores de la deficiencia de hierro, interpretación de los resultados. Rev Cubana Aliment Nutr 1989; 3(2):299-304.
  7. Necesidades de vitamina A, hierro, folato y vitamina B12. Roma: FAO, 1991;23:45-7.
  8. Olivares M, Walter T. Indicadores de deficiencia de hierro en: III Taller Regional sobre deficiencia de vitamina A y otros micronutrientes en América Latina y el Caribe (Recife). Ed. International Science and Technology Institute. Washington D.C.: Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional, 1993:9-10.
  9. González Silva M, Bernal MD, Cabezón I. Valores hematológicos y niveles férricos en una población escolar rural. Sangre Barc 1994;39(2):99-103.
  10. Fujii M, Miyoshi T, Tada T. Incidence of anemia in women in fishing villages. Tokushima J Exp Med 1993;40:183-9.
Recibido: 10 de septiembre de 1996. Aprobado: 5 de diciembre de 1996.

Lic. José G. Reboso Pérez. Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos. Infanta No. 1158, municipio Centro Habana, Ciudad de La Habana 10300, Cuba.

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