Las deficiencias vitamínicas se reconocen como un problema importante de salud pública en Cuba a partir de las evidencias halladas en relación con la neuropatía epidémica en 1993.1
La vitamina E actúa como antioxidante protegiendo a los lípidos de la peroxidación. Por su imposibilidad de síntesis en los seres humanos debe ser ingerida en la dieta o por medio de suplementos vitamínicos, por lo que la dieta constituye la vía preferible de ingreso. Su absorción y concentración en sangre depende de los niveles de lípidos en la dieta y en el plasma sanguíneo.2-4
La deficiencia de vitamina E ha estado implicada en la aparición de trastornos neurológicos periféricos; aunque no hay una explicación satisfactoria sobre su acción específica en el tejido nervioso, se considera que su función en el mantenimiento de la estabilidad de las membranas hísticas es el factor más importante.5
Los bajos valores encontrados en poblaciones de países subdesarrollados se han relacionado con enfermedades cardiovasculares, por ser el estrés oxidativo un factor de riesgo en la ateroesclerosis. Se ha considerado también el estrés oxidativo como un factor de riesgo para el cáncer, por lo que las vitaminas antioxidantes han sido señaladas como factores protectores de ambas enfermedades.6,7
El humo del cigarro contiene sustancias oxidativas que afectan directa e indirectamente al organismo y es un factor de riesgo ampliamente estudiado de las enfermedades cardiovasculares y el cáncer, por lo que el tabaquismo se encuentra asociado con bajas concentraciones de vitaminas antioxidantes en plasma.8
El objetivo de este trabajo fue conocer las concentraciones plasmáticas de vitaminas E en 2 poblaciones de trabajadores adultos supuestamente sanos de Ciudad de La Habana y su relación con factores de riesgo dietéticos y habito de fumar.
Se tomaron los datos de edad, sexo y hábito de fumar, y se realizó una encuesta de frecuencia de consumo semicuantitativa de alimentos correspondiente al período de 1 mes inmediatamente anterior al día de la entrevista, de donde se obtuvieron los datos de consumo de vitamina E y grasa, y a partir de estos datos se hallaron los porcentajes de adecuación dietética de vitamina E.
Se tomaron muestras de sangre por punción venosa y se obtuvo plasma por adición de EDTA y centrifugación. La concentración de vitamina E se determinó por el método de Bieri9 y la de colesterol, por el método colorimétrico enzimático de Hoffmann-La Roche en analizador automatizado Cobas-Bio.
El procesamiento estadístico se hizo por medio de los programas FoxPlus y EPIINFO6; se obtuvieron medidas de resumen y distribución de frecuencia. Se señalan las pruebas de chi-cuadrado, Kruskal-Wallis y las razones de disparidad e intervalos de confianza del 95 % (IC) en los análisis correspondientes. Las diferencias de tamaño de la muestra entre sexos afectan las pruebas estadísticas en las que éstos son comparados, por lo que los resultados deben ser tomados con cautela presentándose como datos preliminares.
Se estratificó el análisis por ambas fábricas teniendo en cuenta las diferencias en tiempo de los muestreos.
Se utilizó un modelo de regresión logística para evaluar el efecto de las variables hábito de fumar, sexo y fábrica de procedencia sobre la vitamina E en plasma, en el que se introdujeron variables para medir el efecto de las correspondientes interacciones entre esas variables.
La concentración media de vitamina E en plasma fue menor en la fábrica 2 (p<0,001), pero no se encontró diferencia entre las medias de colesterol en plasma.
En la fábrica 2 la concentración media de vitamina E en plasma fue menor en los hombres que en las mujeres (p=0,003); el percentil 50 en los hom-bres y el percentil 25 en las mujeres estuvieron dentro del intervalo de valores correspondientes a criterio de riesgo moderado. La concentración de colesterol en plasma no mostró diferencia por sexo (tabla 1).
TABLA 1. Concentraciones de vitamina E y colesterol en plasma por
sexo, en 2 grupos de trabajadores de Ciudad de La Habana, 1995
| Variables |
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25 |
50 |
75 |
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| Fábrica 1 | |||||||
| Vitamina E (mmol/L) |
22,18
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4,94 |
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| Masculino (n=104) |
21,91
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4,83 |
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| Femenino (n=21) |
23,52
|
|
5,40 |
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| Colesterol (mmol/L) |
3,63
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0,81 |
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| Masculino (n=104) |
3,70
|
|
0,82 |
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| Femenino (n=21) |
3,32
|
|
0,69 |
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| Fábrica 2 | |||||||
| Vitamina E (mmol/L) |
17,24
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5,02 |
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| Masculino (n=20) |
14,62
|
|
4,67 |
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| Femenino (n=67) |
18,02
|
|
4,88 |
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| Colesterol (mmol/L) |
3,88
|
|
0,95 |
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| Masculino (n=20) |
3,63
|
|
0,96 |
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| Femenino (n=67) |
3,96
|
|
0,93 |
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La distribución porcentual de los datos por criterios de riesgo de deficiencia de vitamina E mostró una mayor prevalencia de alto y moderado riesgo en la fábrica 2 (tabla 2). La prueba chi-cuadrado permite aceptar una diferencia entre fábricas y solamente una diferencia entre sexos en la fábrica 2.
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| Fábrica 1 |
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| Masculino (n=104) |
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| Femenino (n=21) |
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| P X2 = 0,749 | |||
| Fábrica 2 |
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| Masculino (n=20) |
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| Femenino (n=67) |
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La cuarta parte de los hombres de ambas fábricas no alcanzaron el 70 % de las recomendaciones de ingestión de vitamina E, la misma situación se presentó en las mujeres de la fábrica 1 (tabla 3). La prueba de Kruskal-Wallis permitió aceptar la existencia de diferencias significativas entre fábricas sólo en el consumo de grasa.
| Variables |
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Percentil 25 |
Percentil 50 |
Percentil 75 |
P K-W | ||
| Vitamina E(mg) | |||||||
| Fábrica 1 (n=121) |
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| Masculino (n=102) |
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| Femenino (n=19) |
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| Fábrica 2 (n=70) |
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| Masculino (n=15) |
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| Femenino (n=55) |
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| Adecuación de vitamina E (%) | |||||||
| Fábrica 1 (n=121) |
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| Masculino (n=102) |
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| Femenino (n=19) |
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| Fábrica 2 (n=70) |
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| Masculino (n=15) |
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| Femenino (n=55) |
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| Grasa (g) | |||||||
| Fábrica 1 (n=121) |
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| Masculino (n=102) |
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| Femenino (n=19) |
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| Fábrica 2 (n=70) |
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| Masculino (n=15) |
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| Femenino (n=55) |
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No se hallaron asociaciones específicas del sexo con el criterio de riesgo de adecuación dietética menor del 70 %.
Las correlaciones exploradas entre los valores encontrados en sangre y los datos de la dieta son muy bajos, obteniéndose las correlaciones más altas entre vitamina E en plasma y el índice vitamina E/grasa en la dieta (r=0,17; p=0,018), y entre vitamina E/colesterol en plasma y el índice vitamina E/grasa en la dieta (r=0,16; p=0,023).
En la fábrica 1 se encontró adecuación de vitamina E en la dieta por debajo del 70 % de las recomendaciones nutricionales en el 32,3 % de los hombres y el 42,1 % de las mujeres (OR=0,89; IC=0,30-2,78) y en la fábrica 2 tuvieron el 33,3 % de los hombres y el 20 % de las mujeres adecuaciones de vitamina E en la dieta por debajo del 70 % de las recomendaciones nutricionales (OR = 1, 98; IC=0,44-8,12).
El hábito de fumar como factor de riesgo para el déficit de vitamina E mostró diferencias sólo en la fábrica 2 (tabla 4).
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| Fábrica 1 (n=125) | |||
| Fuma (n=61) |
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| No fuma (n=64) |
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| P X2 =0,479 | |||
| Fábrica 2 (n=87) | |||
| Fuma (n=46) |
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| No fuma (n=41) |
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Según el modelo de regresión logística empleado, la fábrica de procedencia fue la única variable identificada con efecto significativo sobre las concentraciones plasmáticas de vitamina E (tabla 5).
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| Hábito de fumar |
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| Fábrica |
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| Sexo |
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| Fábrica* | ||||
| Hábito de fumar |
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| Sexo* Hábito de fumar |
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| Fábrica* Sexo |
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| Constante |
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Las enfermedades cardiovasculares y el cáncer constituyen las dos primeras causas de muerte en Cuba y el déficit de vitamina E puede ser uno de los múltiples factores implicados en su patogénesis.
Aunque la deficiencia de vitamina E en la población debería ser poco frecuente por estar esta sustancia nutritiva ampliamente distribuida en los alimentos, los valores hallados en los hombres de la fábrica 2 son indicativos de población en riesgo.10,11
La encuesta dietética puede no reflejar la situación encontrada en las determinaciones de vitamina E en plasma. Es conocido que estas 2 mediciones no suelen tener altas correlaciones,12-14 pues aunque se ingieran grandes cantidades de vitamina E los valores en sangre tienden a mantener niveles constantes y sólo en el tejido adiposo se encuentran incrementos con el tiempo.15
Las diferentes concentraciones medias de vitamina E en plasma encontradas entre ambos grupos de individuos, con valores superiores en la fábrica 1 que se estudió en marzo, pudieran ser resultado de diferencias estacionales. En Honolulu se encontraron diferentes concentraciones plasmáticas de vitamina E durante un año de estudio en un grupo de hombres y mujeres no fumadores, con valores máximos en marzo.14
El humo del tabaco constituye un poderoso oxidante de diferentes sustancias circulantes en sangre, entre ellas las vitaminas que tienen funciones como antioxidantes biológicos. El hábito de fumar se ha asociado con bajos valores de vitamina E en plasma,16 pero en nuestro estudio no se hace evidente este factor de riesgo al analizarlo con todas las demás variables en el modelo de regresión logística.
Se hace necesario realizar otros estudios diseñados para explorar factores de riesgo que puedan afectar las concentraciones de vitamina E en el plasma en nuestra población y su relación con las enfermedades descritas que están asociadas con este déficit.
Subject headings: VITAMIN E/blood; RISK FACTORS; FOOD HABITS; SMOKING; CHOLESTEROL/blood; LOGISTIC MODELS.
Dra. Gisela Pita Rodríguez. Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos. Infanta No. 1158, municipio Centro Habana, Ciudad de La Habana 10300, Cuba.