Descriptores DeCS: PLAGUICIDAS/envenenamiento; PLAGUICIDAS/toxicidad; RESIDUOS DE PLAGUICIDAS/envenenamiento; RESIDUOS DE PLAGUICIDAS/toxicidad; ETILENOBIS (DITIOCARBAMATOS)/envenenamiento; ETILENOBIS (DITIOCARBAMATOS)/toxicidad; ETILENO-TIOUREA/envenenamiento; ETILENOTIOUREA/toxicidad; CUBA.
En la actualidad no es posible una agricultura con altos rendimientos sin la utilización de medidas de protección de plantas, entre las cuales los plaguicidas químicos siguen teniendo una participación considerable, aunque los enfoques han cambiado considerablemente. Hoy se concibe el uso de los plaguicidas enmarcado dentro de un manejo integrado de plagas, enfermedades y malezas, lo que obliga a conocer profundamente las propiedades de estos compuestos, sus residuos en los cultivos y en el medio, así como sus aspectos toxicológicos.1
El uso de los plaguicidas no se limita al sector agropecuario sino también en la protección cuarentenaria, así como en el combate de vectores que provocan enfermedades al hombre.
Con el desarrollo en Cuba de las industrias azucarera, citrícola, tabacalera, cafetalera, arrocera y la producción de viandas y vegetales se incrementó sustancialmente la utilización de estos productos, hasta alcanzar la cifra promedio anual de 30 000 t de formulado en el período de 1980 a 1989. El mayor uso de los insecticidas se localizaba en los cultivos del arroz, las frutas y los vegetales; el 80 % de los herbicidas se empleaba en la caña de azúcar y el arroz. La mayor parte de los fungicidas se concentraban en los cultivos del tabaco, el café, los cítricos y el plátano.2
Los plaguicidas más utilizados en estos cultivos eran el paraquat, los ésteres del ácido fenoxiacético, propanil, ametrina, malatión, metil paratión, carbaril, dimetoato, metamidofos, diazinón, monocrotofos, endosulfán, los ditiocarbamatos (maneb, zineb, mancozeb y metiran), oxicloruro de cobre, azufre, benomil, disulfotón, triclorfón y tridemorph.3
En los últimos años se han introducido plaguicidas con toxicidades muy bajas hacia los seres humanos, selectivos y en dosis de uso pequeñas, de modo que la contaminación del medio por ellos sea mínima, pero sus precios en el mercado internacional son más altos.
Dentro de los plaguicidas utilizados en nuestra agricultura con una toxicidad aguda elevada se encuentran el metil paratión, monocrotofos, el paraquat, responsable de un elevado número de intoxicaciones, y el metamidofos. Además, entre los que presentan un riesgo crónico para la salud de los trabajadores están: el metamidofos, por su acción neurotóxica, el paraquat, zineb, benomil y lindano por sus efectos sobre la piel, por citar algunos.
A pesar de la información sobre el manejo y cuidado de los plaguicidas que se brinda por la Dirección de Sanidad Vegetal y el Ministerio del Azúcar a los cooperativistas, trabajadores agrícolas del sector estatal y campesinos privados, durante los últimos años se ha reportado un número considerable de personas intoxicadas por plaguicidas.
| Años |
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| 1987 |
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| 1988 |
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| 1989 |
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| 1990 |
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| 1991 |
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| 1992 |
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| 1993 |
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| 1994 |
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| 1995 |
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Otros estudios realizados en trabajadores expuestos ocupacionalmente a plaguicidas organosfosforados (Rojas D. Resumen de Estudios de plaguicidas realizados en el Instituto de Medicina del Trabajo, 1990. Memorias de la I Jornada del PROECO-PLAGUICIDAS CUBA, Metepec, Edo de México, 1992: 21-4), han servido de base para mejorar las medidas de protección a la aplicación de estos productos.
A partir de 1989 la utilización de productos químicos en la agricultura y la salud pública descendió considerablemente por disminución de las importaciones (figura) (Datos suministrados por los ministerios de la Agricultura y la Industria Azucarera).2

Los estudios sobre la situación actual de los residuos de plaguicidas en diferentes cultivos por el Instituto de Sanidad Vegetal (Dieksmeirs G. Plaguicidas. Residuos. Efectos y presencia en el medio ambiente. Instituto de Investigaciones de la Sanidad Vegetal. Tesis para optar por el grado científico de Doctor en Ciencias Agrícolas, 1995), han demostrado que los niveles de residuos de la mayoría de las combinaciones cultivo-plaguicidas (alrededor de 915 muestras analizadas) son bajos y no presentan un riesgo apreciable para la salud de los consumidores. Sin embargo, todavía persisten concentraciones de etilen bisditiocarbamatos (EBDC) en muestras de tomate, cebolla, y papa (tabla 2), con valores superiores al límite máximo recomendado (LMR) establecido en Cuba, y especialmente en papa el 13,5 % de las muestras sobrepasan estos límites.3 Esta situación es preocupante, pues los ditiocarbamatos se utilizan en un grupo considerable de cultivos, las cifras de uso alcanzan valores altos todos los años, con un promedio anual de 2 500 t de ingrediente activo, y desde el punto de vista toxicológico, uno de sus metabolitos denominado etilen tiourea (ETU) representa riesgos para la salud humana. Además, las exportaciones de papa podrían ser rechazadas por los importadores, de no garantizarse que los residuos de ETU se encuentren por debajo de los niveles permitidos, lo cual acarrearía dificultades económicas al país.
| Cultivos |
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| Tomate |
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| Cebolla |
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| Papa |
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| Pimiento |
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Los estudios experimentales sobre la transformación de los ditiocarbamatos en los cultivos y en el suelo, indican que éstos se metabolizan a ETU, o permanecen inalterados,5,6 y que los efectos de la degradación son favorecidos por las altas temperaturas y la acción de los rayos solares, que aumentan la velocidad de metabolización, sobre todo en el trópico.
Ensayos de alimentación realizados en animales de experimentación a altas dosis de ETU, han demostrado que éste produce trastornos en el tiroides, defectos congénitos y cáncer.7-9
En ratas preñadas a las que se les administró una combinación de ETU, T3/T4 y yoduro de sodio se constató la reducción de algunas de las respuestas teratógenas en comparación con los grupos a los que se había administrado sólo ETU. Estos resultados indican que el potencial teratógeno del ETU quizás sea, en parte, un efecto secundario de la toxicidad del compuesto para el tiroides.10
Los estudios epidemiológicos en trabajadores expuestos a maneb, zineb o mancozeb no han sido suficientes para demostrar la asociación entre la exposición a ETU y las anormalidades del tiroides, efectos comprobados en animales de experimentación.11-13
También se ha demostrado que cuando a los productos agrícolas se les ha aplicado EBDC y se someten a un proceso de calentamiento, una parte de este compuesto se convierte rápidamente en ETU. Los niveles de ETU presentes en los productos elaborados no guardan relación alguna con la concentración del compuesto en los productos sin elaborar, sino que dependen de las concentraciones de EBDC presentes en ciertas fases determinantes de la elaboración en la que tiene lugar el calentamiento, así como la duración de éste y la temperatura alcanzada.14
En Cuba no se han realizado estudios de residuos de ETU que permitan evaluar con mayor certeza el efecto de este compuesto en la exposición por medio de los alimentos, y solamente se han reportado los residuos de ditiocarbamatos como bisulfuro de carbono.
En un estudio de residuos del fungicida maneb en tomates, se encontró 0,28 mg de ETU/kg de tomate con 4 aplicaciones de maneb y después de 56 d de la última aplicación. Los residuos de ETU se redujeron a niveles no detectables después de los 101 d de la última aplicación. Sin embargo, se determinó un incremento del 17,5 % como resultado de la cocción.15
Estas consideraciones unidas a un análisis de riesgo-beneficio darán la solución definitiva a este problema.
Subject headings: PESTICIDES/poisoning; PESTICIDES/toxicity; PESTICIDE RESIDUES/poisoning; PESTICIDE RESIDUES/toxicity; ETHYLENEBIS (DITHIOCARBAMATES)/poisoning; ETHYLENEBIS (DITHIOCARBAMATES(/toxicity; ETHYLENETHIOUREA/poisoning; ETHYLENETHIOUREA/toxicity; CUBA.
Lic. Luisa O Vega Bolaños. Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos. Infanta No. 1158, municicpio Centro Habana, Ciudad de La Habana 10300, Cuba.