Guía para la práctica
Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos
Análisis de riesgos y puntos críticos de control en la
inspección sanitaria de alimentos
Ángel Caballero Torres,1 María E. Lengomín
Fernández,2 Manuel Grillo Rodríguez,3
José Arcia Torres4 y Miguel Angel León Medina5
-
Doctor en Ciencias Médicas. Investigador Auxiliar.
-
Especialista de I Grado en Higiene.
-
Especialista de II Grado en Nutrición e Higiene de los Alimentos.
Investigador Auxiliar.
-
Técnico en Higiene y Epidemiología.
-
Ingeniero Químico. Investigador Agregado.
Resumen
El sistema de análisis de riesgos y puntos críticos de control es
reconocido como el procedimiento más efectivo para garantizar la inocuidad
de los alimentos, aunque su utilización práctica es limitada. En
este trabajo exponemos, sobre la base de sus principios, la aplicación
de este sistema en la inspección sanitaria estatal.
Descriptores DeCS: ANALISIS DE RIESGO; INSPECCION DE ALIMENTOS;
HIGIENE ALIMENTARIA.
INTRODUCCIÓN
El sistema de análisis de riesgos y puntos críticos de control
(ARPCC) es un instrumento para evaluar los riesgos y establecer controles
que se orienten hacia medidas preventivas, con la finalidad de garantizar
la inocuidad de los alimentos. A diferencia de la mayor parte de las actividades
tradicionales de inspección de alimentos, este sistema se basa en
el conocimiento de los factores que contribuyen a causar brotes de enfermedades
transmisibles por los alimentos, así como en investigaciones sobre
ecología, multiplicación e inactivación de microorganismos.
De esta forma, los servicios de control sanitario de los alimentos pueden
concentrar sus recursos en los puntos de mayor riesgo de un establecimiento.1
Con la finalidad de elevar la efectividad de la inspección sanitaria
estatal en los establecimientos de alimentos, es conveniente considerar
estos principios básicos, y de acuerdo con el riesgo epidemiológico
de la actividad alimentaria, debemos seleccionar aquéllos donde
priorizar la aplicación total del sistema. En tal sentido, se deben
tener presente sus conceptos y pasos a seguir para su aplicación:2
Riesgo. Es una estimación de la probabilidad de que sobrevenga
un peligro. Se entiende por peligro la contaminación inaceptable,
la proliferación o la supervivencia en los alimentos de microorganismos
que puedan afectar la inocuidad del alimento.
Punto crítico de control (PCC). Es una operación,
práctica, procedimiento, fase, o etapa en la que es posible intervenir
sobre uno o más factores para eliminar, evitar o minimizar un riesgo.
Límite crítico o criterios. Valor que separa lo
aceptable de lo inaceptable. Son valores o características de naturaleza
física, química, biológica o sensorial.
Vigilancia. Es una secuencia planificada de observaciones o mediciones
para conocer si un PCC está bajo control.
Los principales tipos de vigilancia son: observación, evaluación
sensorial, determinación de propiedades físicas, análisis
químicos y examen microbiológico.
El sistema de ARPCC tiene 7 principios que deben ser considerados en
su aplicación, para lo cual es necesario ejecutar las tareas siguientes:
-
Formar un equipo de trabajo que tenga los conocimientos específicos
y la competencia técnica adecuados al producto, así como
sobre el sistema de ARPCC. Al menos deben participar el que aplicará
el sistema y el o los manipuladores.
-
Realizar una descripción del producto que incluya la composición,
procesamiento, durabilidad, uso presunto, distribución, y otros
datos necesarios para conocer todas las características del producto.
-
Elaboración de un diagrama de flujo para lo cual se deben
considerar las materias primas u otros ingredientes, las características
de todas y cada una de las etapas del proceso que vamos a valorar, así
como los datos disponibles sobre las fases anteriores y posteriores de
éste. Se debe comprobar la exactitud del diagrama de flujo comparándolo
con todas las etapas del proceso que se analizará.
-
Enumeración de todos los riesgos asociados con cada fase y de
las medidas preventivas para controlarlos. Principio 1. Se deben considerar
todos los riesgos biológicos, químicos, o físicos
que pueden presentares en el proceso que se valora, para lo que debemos
distinguir por separado cada fase o alimento involucrado, así como
describir las medidas preventivas que puedan aplicarse para controlar dichos
riesgos. Estos deben ser de tal índole que su eliminación
o reducción hasta niveles aceptables sea esencial para obtener un
alimento inocuo. Es necesario tener presente que omitir riesgos conduce
a una aplicación ineficiente del sistema.
-
Determinar los PCC. Principio 2. Sobre la base de los riesgos
identificados y de sus medidas preventivas se debe determinar la fase,
etapa, o procedimiento en que se puede eliminar, evitar, o reducir al mínimo
un peligro.
-
Establecimiento de límites críticos para cada PCC.
Principio 3. Se deben señalar o aceptar límites críticos
en relación con cada medida preventiva en los PCC donde serán
aplicados. Entre los límites críticos o criterios suelen
figurar la temperatura, el tiempo, nivel de humedad, pH, actividad acuosa,
cloro disponible, características organolépticas como aspecto,
textura, etcétera.
-
Establecimiento de un sistema de vigilancia para cada PCC. Principio
4. La vigilancia es la medición u observación sistemática
de un punto crítico en relación con sus límites críticos.
Debe ser capaz de detectar las desviaciones del proceso con el tiempo suficiente
para evitar que el producto tenga que ser rechazado o afecte la salud del
consumidor, por lo cual se requiere un tipo de vigilancia con una frecuencia
y rapidez acorde con el proceso. Lo ideal es registrar en documentos las
actividades de vigilancia por un personal calificado y responsable. Los
principales tipos de vigilancia son: observación, evaluación
sensorial, determinación de propiedades físicas, análisis
químicos, y en algunos casos examen microbiológico.
-
Establecimiento de medidas correctivas. Principio 5. Deberán
formularse medidas encaminadas a restablecer el control del proceso cuando
la vigilancia indique una tendencia hacia la pérdida del control.
Estas medidas deberán garantizar la recti-ficación total
para que el proceso pueda continuar según su programa de forma estable.
Se deberá contemplar la conducta a seguir con el producto afectado.
-
Establecimiento de procedimientos de verificación. Principio
6. Se deberán establecer procedimientos para verificar que el
sistema de ARPCC funcione correctamente, es decir, empleo de información
suplementaria y de pruebas para cerciorarse de que el sistema funciona
según lo previsto. La frecuencia de la verificación debe
permitir la validación de la aplicación del sistema. La verificación
comprende una revisión para determinar si se han detectado todos
los riesgos, si están determinados los PCC, si son apropiados los
límites críticos, y si es eficiente la vigilancia programada.
Como actividades de verificación se pueden señalar las siguientes:
-
Examen del sistema de ARPCC y de sus registros.
-
Examen de las desviaciones y del destino del producto.
-
Operaciones para determinar si los PCC están bajo control.
-
Validación de los límites críticos establecidos.
10. Establecimiento de un sistema de registro y documentación.
Principio 7. Para aplicar todo el sistema es necesario establecer un
sistema de registro eficiente y preciso, en el que deberá incluirse
toda la documentación sobre los procedimientos del sistema ARPCC
en todas las fases o etapas. Debe contemplar, por tanto, los ingredientes,
el flujo de elaboración, condiciones de almacenamiento, durabilidad,
especificaciones de calidad, riesgos en el proceso, medidas preventivas,
límites críticos, procedimientos de vigilancia, actividades
de verificación, expedientes de desviaciones, modificaciones en
el sistema, y otras informaciones necesarias para reflejar la inocuidad
del alimento.
ALGUNAS CONSIDERACIONES GENERALES PARA APLICAR EL SISTEMA ARPCC
Para facilitar la aplicación de este sistema es conveniente representar
el flujo del proceso mediante diagramas, como los empleados en los ejemplos
de este trabajo, además de utilizar los símbolos del mismo1
que se presentan en la figura 1. El análisis de los riesgos debe
contemplar una evaluación sanitaria de todos los aspectos del proceso,
tales como las materias primas o ingredientes potencialmente peligrosos
por contener sustancias tóxicas o microorganismos que pueden afectar
la salud;3 las posibles fuentes de contaminación y la
probabilidad de multiplicación o de sobrevivir los microorganismos,
así como la posibilidad de incremento de contaminantes químicos
en los alimentos.4 Es importante evaluar la gravedad de estos
peligros para lo cual se deben tener presente los aspectos técnicos
y sanitarios relacionados con los alimentos, así como los datos
epidemiológicos que puedan ser de interés en esta evaluación.
Se debe tener presente que el análisis de riesgos requiere de sólidos
conocimientos técnicos y que las predicciones incorrectas no aportan
la seguridad deseada, además de ser muy peligrosas y caras.
Se deben valorar las posibilidades de contaminación.1
-
Los alimentos crudos como carnes y huevos frecuentemente contienen Salmonellas,
Campylobacter, Clostridium perfringens, entre otros patógenos,
así como el arroz y otros granos presentan Bacillus cereus.
-
Los manipuladores de alimentos pueden ser portadores de Stafilo-coccus
aureus, Shigellas, y virus de transmisión digestiva.
-
Los contactos directos e indirectos de alimentos crudos con los listos
para el consumo.
-
La limpieza insuficiente de las superficies de equipos y utensilios que
contactarán con los alimentos.
-
La adición de sustancias a los alimentos en cantidades superiores
a las permisibles.
-
El contacto directo de los alimentos con superficies formadas por metales
tóxicos.
-
La incorporación de sustancias tóxicas (ejemplo: plaguicidas)
por descuido o confusión con ingredientes alimentarios.
-
Durante el cultivo por la utilización de residuales líquidos.
FIGURA 1. Simbología del sistema ARPCC.
Se debe considerar la supervivencia de microorganismos:1
-
Por cocción insuficiente debido a una exposición a temperaturas
inferiores a las requeridas, durante tiempos menores a los necesarios,
o propagación no uniforme del calor.
-
Por procesos de acidificación o maduración insuficientes.
-
Por la adición de sal, azúcar u otros tipos de reductores
de la actividad del agua en cantidades menores a las requeridas.
Se deben analizar las posibilidades de crecimiento microbiano:1
-
Cuando se mantienen los alimentos a temperatura ambiente.
-
Por una refrigeración o congelación incorrecta.
-
Por tiempos prolongados entre la elaboración y el consumo.
-
Por algunas condiciones que favorecen el desarrollo de ciertos microorganismos
(ejemplo: envases herméticos que permiten la multiplicación
de anaerobios).
-
En procesos de acidificación o fermentación lentos.
-
En alimentos con alto contenido de nutrientes, o con elevada actividad
de agua.
Para determinar los PCC se debe recordar que PCC es donde se puede eliminar,
evitar o reducir un riesgo. En la selección de PCC debemos valorar
el tipo de riesgo, las características del proceso a que es sometido
el alimento y su posible destino.5
La definición de PCC expresa que en él se pueden ejecutar
acciones o medidas contra un riesgo identificado, y por el cual es necesario
ejercer un control para garantizar la inocuidad del alimento. Su existencia
está determinada, además, porque después de él
no habrá otra fase o etapa donde sea posible eliminar, evitar o
reducir el riesgo identificado.6,7
Es importante destacar que la formulación del alimento puede
ser un PCC cuando implica determinadas características, como el
pH o la actividad de agua para evitar el desarrollo de microorganismos
o el incremento de contaminaciones químicas en el producto.
La recepción de los ingredientes o materias primas deben constituir
PCC cuando es posible controlar en esta etapa sus calidades sanitarias.
En los procesos a que son sometidos los alimentos, con frecuencia se determinan
como PCC los tratamientos térmicos, la conservación, la elaboración,
la fermentación o acidificación, y la reducción de
la actividad del agua.8
Este sistema no puede utilizarse de forma esquemática, cada proceso
y cada establecimiento debe ser analizado con sus condiciones propias;
por lo tanto, no es posible señalar una aplicación-tipo por
producto alimenticio, pues serán diferentes los riesgos en dependencia
de las características del procesamiento y del lugar donde se realiza.
Como ejemplos de aplicaciones del sistema de ARPCC en 4 tipos de alimentos
y en condiciones específicas para demostrar la diversidad de situaciones
en la actividad alimentaria donde es posible utilizar el sistema, podemos
señalar los siguientes:
La elaboración de producto de repostería con crema
se representa en la figura 2, donde se aceptó que los huevos y la
leche contenían agentes patógenos en formas vegetativas,
y la harina de trigo al igual que la maicena podían presentar esporas.
Además, durante el moldeado existía la posibilidad de contaminación
de los alimentos por los manipuladores. Todos estos riesgos podían
ser eliminados o minimizados en el horneo, por lo cual debía ser
controlada la temperatura en este PCC. Otro PCC tenía que existir
en la etapa de hervir la mezcla de agua, huevo, leche, azúcar, y
maicena, donde se destruye la carga bacteriana presente, con la excepción
de las esporas.
FIGURA 2. Producto de repostería con crema.
Durante la manipulación de rellenar los moldes con crema es posible
la contaminación a partir de los manipuladores, además de
un rápido crecimiento de los microorganismos por las condiciones
de nutrientes y temperaturas, por lo cual es necesario controlar mediante
la observación de estas operaciones y por mediciones del tiempo
en este otro PCC para evitar los riesgos antes señalados.
Como este producto no es estéril y constituye por su contenido
un buen medio de crecimiento para los microorganismos, debemos limitar
este riesgo mediante el control de tiempo-temperatura durante su exhibición
hasta el consumo.
En la figura 3 señalamos el proceso de elaboración de
ensalada de papas con pescado, con estas características:
los ingredientes cuando son picados, manipulados, o contactan con diferentes
superficies pueden adquirir contaminaciones con diversos microorganismos.
Es por tanto necesario minimizar estos riesgos en esta etapa mediante la
observación y el control del tiempo que se mantiene a temperatura
ambiente, después debemos evitar la multiplicación de estos
agentes en la refrigeración y la exhibición previa al consumo,
lo cual determina la existencia de PCC en estas etapas.
FIGURA 3. Ensalada de papas con pescado.
En la figura 4 exponemos el proceso de la leche pasteurizada.
Este alimento puede representar un riesgo sanitario para un elevado número
de consumidores porque sus procesos industriales se realiza por miles de
litros en pocas horas, lo cual indica la necesidad de mantener de forma
estable la calidad del flujo tecnológico.
FIGURA 4. Leche pasteurizada.
El proceso comienza con la recepción de leche descremada en polvo,
mantequilla, o leche proveniente de vaquerías; continúa con
el almacenamiento hasta el inicio del flujo tecnológico donde se
mezclan la leche en polvo con agua y la mantequilla previamente fundida.
La leche proveniente de vaquerías, además de asegurar que
se mantenga a temperaturas inferiores a los 10 °
C, debe ser clarificada. La etapa siguiente es la pasteurización
y después el envasado que continúa con el almacenamiento
hasta su distribución. De acuerdo con visitas realizadas a la pasteurizadora,
se pudo obtener la información para señalar riesgos y PCC,
así como los límites críticos, todo lo cual se representa
en la figura 4.
En este caso se acepta que la leche y la mantequilla presentan microorganismos
en formas vegetativas y esporuladas; y que la leche en polvo contiene esporas,
todo lo cual constituyen riesgos a eliminar para garantizar la inocuidad
del alimento: leche pasteurizada. Durante el flujo industrial hay una etapa,
la pasteurización, que puede destruir los microorganismos por un
tratamiento térmico elevado, además de evitar la multiplicación
de los sobrevivientes cuando desciende la temperatura del producto a niveles
inferiores a los 10 ° C, pues es fácil
determinar que esta etapa constituye un PCC y que los límites críticos
serán temperatura y tiempo a los cuales no sobrevivan o multipliquen
los microorganismos que pueden afectar la salud de los consumidores o provocar
el deterioro del alimento. Para hacer estos razonamientos es necesario
dominar los factores relacionados con ecología microbiana y tecnología
de este proceso, además de las características de los microorganismos
que producen enfermedades transmisibles por la leche.
Durante el envasado es necesario garantizar el cierre hermético
para evitar contaminaciones postérmicas, por lo que se determina
en esta operación la existencia de PCC donde se debe controlar la
hermeticidad. A la pasteurización sobreviven microorganismos, por
lo cual es necesario evitar el riesgo de su multiplicación mediante
temperaturas inferiores a los 10 ° C y esto
se debe controlar durante el almacenamiento, etapa que no siempre se cumple,
y la distribución, lo que nos lleva a determinar como PCC a estas
etapas, donde la temperatura será el límite crítico.
En otros flujos de pasteurización de leche es posible identificar
otros riesgos a los cuales será necesario buscar dónde y
cómo eliminar, disminuir o evitar éstos.
En la figura 5 señalamos un tipo de embutido envasado herméticamente
que tiene los siguientes ingredientes: carne de cerdo, agua, tocino, féculas,
sal, azúcar, especies, antioxidante y conservadores. De éstos,
se acepta que en las carnes pueden estar presentes patógenos en
forma vegetativa como Salmonellas, y formas esporuladas de otros agentes
como C. perfringens; en las especies y féculas pueden existir
esporas de diferentes microorganismos.
FIGURA 5. Embutidos envasados herméticamente.
Las carnes son conservadas a 0 ° C y el
tocino a -3 ° C hasta su fragmentación
por un molino, después se unen con la salmuera que contiene el resto
de los ingredientes y aditivos en la máquina amasadora donde se
obtiene una mezcla homogénea. Esta mezcla se mantiene por 72 h entre
4 y 6 ° C para su maceración. A continuación
se procede, mediante una máquina embutidora, a llenar bolsas que
son colocadas en latas tapadas al vacío. Estas latas reciben 90
° C durante 2,5 h y 100 °
C por 0,5 h, para alcanzar una temperatura interna de 88 °
C. Concluida la cocción se enfrían rápidamente con
agua fría y se colocan en cámaras refrigeradas entre 0 y
5 ° C. Este alimento se debe transportar
y almacenar hasta su consumo a temperaturas inferiores a 5 °
C.
En las observaciones de estos procesos no se detectaron problemas sanitarios
originados por las manipulaciones, funcionamiento de equipos, o de otro
tipo, excepto los relacionados con el propio diseño tecnológico
de este producto. Por las características organolépticas
que se pretenden mantener en este alimento no es posible someterlo a temperaturas
superiores a los 100 °, lo cual implica
que las esporas pueden estar presentes. Debido a que se envasa en recipientes
herméticos, se originan condiciones de anaerobiosis, lo que significa
un riesgo aun mayor.
Son favorables las bajas temperaturas a que son mantenidas las materias
primas y durante el proceso donde no pueden desarrollarse los microorganismos,
así como los cambios bruscos de temperaturas para aplicar el tratamiento
térmico de la cocción y el enfriamiento posterior. No obstante,
el riesgo de la supervivencia de esporas de microorganismos anaerobios
debe ser evitado y, por lo tanto, será necesario mantener este producto
a temperaturas que no permitan la germinación de esas esporas.
Serán, por tanto, necesarios los PCC en el enfriamiento para
asegurar el rápido cambio de las altas temperaturas a las bajas,
y en todas las etapas posteriores de la cadena alimentaria donde debemos
controlar que se mantenga siempre la temperatura en niveles inferiores
a los 5 ° C.
Además de estas aplicaciones, se debe emplear el sistema ARPCC
en la educación sanitaria de los manipuladores de alimentos, como
una de las acciones más efectivas para garantizar la inocuidad de
los alimentos, implantar el sistema incluyendo los procedimientos de verificación
y control en los establecimientos con las condiciones requeridas, y especialmente
se deben tener presente los principios de éste en el desarrollo
de las inspecciones sanitarias estatales.
SUMMARY
The system of hazard analysis of critical control points is recognized
as the most effective procedure to insure food harmlessness, although its
practical utilization is limited. The application of this system in the
sanitary inspection, based on its principles, is reported in this paper.
Subject headings: RISK ANALYSIS; FOOD INSPECTION; FOOD HYGIENE.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
-
Bryan F. Evaluaciones por análisis de peligros en
puntos críticos de control. Ginebra: OMS, 1992:8.
-
FAO/OMS. Codex Alimentarius. Directrices para la aplicación
del sistema de análisis de riesgos y puntos críticos de control
(HACCP). En: Requisitos Generales. 2 ed. Roma: 1993;1(Suppl):103.
-
Sinell HJ. Control of food-borne infections and intoxications.
Int J Food Microbiol 1995;25(3):209-17.
-
Lambiri M, Mavridou A, Papadakis JA. The application of hazard
analysis critical control point (HACCP) in a flight catering establishment
improved the bacteriological quality of meals. J R Soc Health 1995;115(1):26-30.
-
Richards J, Parr E, Riseborough P. Hospital food hygiene:
the application of Hazard Analysis Critical Control Points to conventional
hospital catering. J Hosp Infect 1993;24(4):273-82.
-
Worsfold D. Hazard analysis and the caterer. J R Soc Health
1995;115(4):247-8.
-
Hunter PR. Application of Hazard Analysis Critical Control
Point (HACCP) to the handling of expressed breast milk on a neonatal unit.
J Hosp Infect 1991;17(2):139-46.
-
Wilkinson PJ, Dart SP, Hadlington CJ. Cook-chill, cook-freeze,
cook-hold, sous vide: risks for hospital patients? J Hosp Infect 1991;18(Suppl
A):222-9.
Recibido: 8 de octubre de 1996. Aprobado: 9 de diciembre de 1996.
Dr. Ángel Caballero Torres. Instituto de Nutrición
e Higiene de los Alimentos. Infanta No. 1158, municipio Centro Habana,
Ciudad de La Habana 10300, Cuba.