Centro Provincial de Medicina Deportiva. Holguín
Jorge Alberto Fernández Vieitez,1
Rita María García Suárez2 y Carlos M. Rodríguez
Clemente1
Descriptores DeCS: GROSOR DE PLIEGUES CUTANEOS; CADAVER; TEJIDO ADIPOSO/anatomía e histología; ANTROPOMETRIA.
El grosor del pliegue cutáneo, medido en determinadas zonas del cuerpo con calibradores que ejercen una presión constante entre sus ramas, es ampliamente utilizado como indicador antropométrico del estado nutricional humano,1-3 aunque los índices morfológicos derivados se basan en suposiciones de validez incierta.4-6
Por otro lado, la veracidad del valor que ofrece el calibrador es cuestionable por la compresibilidad del pliegue cutáneo, la cual puede provocar que registros similares correspondan a espesores muy diferentes de la capa de tejido adiposo y viceversa.6
La compresibilidad del pliegue graso varía con la edad, sexo, estado nutricional y grado de hidratación.6,7 Sin embargo, los datos son aún limitados y, en ocasiones, contradictorios.8-10 Además, hasta donde conocemos, en Cuba no se ha publicado nunca un estudio sobre este tema.
Este trabajo pretende estudiar la compresibilidad del
pliegue cutáneo en su relación con el sexo, sitio de localización
y grosor del pliegue, así como determinar las regiones donde existe
mayor correspondencia entre el registro ofrecido por el calibrador y el
verdadero grosor del panículo adiposo.
Todos los cadáveres fueron recibidos en el Servicio de Anatomía Patológica del Hospital Docente Provincial "Vladimir Ilich Lenin" de Holguín, Cuba. El tiempo de muerte fue inferior a una hora. Ningún cadáver mostró signos evidentes de emaciación.
El grosor de los pliegues cutáneos (GPC, mm) se midió con un calibrador Holtain (precisión de 0,2 mm y presión constante de 10 g/mm2) en las regiones subescapular, tricipital, bicipital, pectoral, suprailíaca, abdominal, muslo frontal y pierna medial, previo marcaje con lápiz dermográfico del sitio exacto de cada región.11
Seguidamente, en el sitio marcado y con ayuda de un escalpelo, se hizo una incisión de 2 a 3 cm de longitud hasta la fascia muscular subyacente. La profundidad de dicha incisión (PI, mm) se midió con un pie de rey de 0,1 mm de precisión.
La compresibilidad del pliegue cutáneo (C, %) se determinó en cada región por la fórmula:6 C (%)= (PI - 0,5 GPC//PI) 100.
Los datos descriptivos se ofrecen en media ± desviación
estándar y recorrido (mínimo-máximo). La significación
estadística de las diferencias entre uno y otro sexos en la compresibilidad
se determinó por la prueba t de Student para muestras independientes.
Se empleó el análisis de varianza (ANOVA) para estimar la
variabilidad interregiones. Por medio de un análisis de correlación
lineal se determinaron las relaciones C-PI y GPC-PI en cada sitio estudiado
y en general. Se tomó un nivel de significación estadística
del 95 % (p < 0,05).
| Región |
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| Subescapular |
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| Tricipital |
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| Bicipital |
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| Pectoral |
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| Suprailíaca |
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| Abdominal |
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| Muslo frontal |
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| Pierna medial |
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| General |
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| ANOVA |
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En uno y otro sexos los valores más bajos de compresibilidad correspondieron al muslo y la pierna, con una significativa variabilidad entre las regiones estudiadas, especialmente en las mujeres (tabla 1).
Las correlaciones PI-C fueron generalmente bajas, alcanzando
significación estadística sólo en las regiones tricipital,
bicipital y suprailíaca del sexo masculino (tabla 2).
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| Región |
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| Subescapular |
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| Tricipital |
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| Bicipital |
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| Pectoral |
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| Suprailíaca |
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| Abdominal |
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| Muslo frontal |
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| Pierna medial |
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| Todas las regiones |
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Casi todos los coeficientes de correlación entre
GPC y PI fueron significativos estadísticamente (tabla 2), destacándose
las regiones pectoral, abdominal y muslo frontal en los hombres, a las
que se suman la tricipital y suprailíaca en las mujeres. La relación
GPC-PI fue generalmente mayor en los varones.
Tales contradicciones podrían explicarse por las diferencias en el grosor de los pliegues cutáneos.12 Sin embargo, no se encontró una marcada relación entre compresibilidad y grosor del pliegue (tabla 2), un hallazgo análogo al de Martin y otros.6
Los valores promedio de compresibilidad (tabla 1) fueron superiores a los encontrados por otros autores13,14 que emplearon procedimientos diferentes para determinar el grosor no comprimido de la capa de grasa subcutánea. Nuestros datos fueron similares a los de Martin y otros,6 quienes en una muestra de sólo 13 cadáveres (7 mujeres y 6 hombres), también utilizaron la profundidad de una incisión hasta la fascia muscular subyacente, procedimiento que se considera como el más fidedigno, a pesar de las ventajas de la ultrasonografía.15
Al igual que en el estudio de Martin y otros,6 fueron el muslo y la pierna los sitios de menor compresibilidad en uno y otro sexos (tabla 1), aspecto que habla a favor de su empleo como indicadores de adiposidad corporal.
Las discrepancias derivadas al comparar la compresibilidad de los pliegues en uno y otro sexos basándonos en recorridos intersitios e interindividuos corrobora la disyuntiva de cuál criterio emplear.6
Pocos estudios13,16 han abordado la relación entre la lectura del calibrador y el verdadero grosor del tejido adiposo, con hallazgos muy similares a los nuestros. Sin embargo, no conocemos de otro trabajo donde se haya correlacionado la primera con la profundidad de una incisión realizada en el mismo sitio donde se midió el pliegue con el calibrador.
Es interesante que los sitios con los mayores de tales coeficientes de correlación (tabla 2) sean -exceptuando al pectoral en las mujeres- los contenidos en las ecuaciones generalizadas de Jackson y Pollock17 para la estimación de la densidad corporal. Dichas fórmulas predictivas se encuentran entre las más confiables y precisas.18 Luego, nuestros resultados podrían significar que, quizás, las regiones contempladas por ellas son las que manifiestan un vínculo más estrecho entre el registro dado por el calibrador y el verdadero grosor del tejido subcutáneo, una posibilidad no advertida por Jackson y Pollock.17 Las limitaciones de nuestro estudio en cuanto al tamaño de la muestra, imposibilitan la confirmación de tan interesante hipótesis. Futuras investigaciones deben dirigirse en tal sentido, así como a determinar la relación entre la compresibilidad y otras variables, a saber edad, raza, estado nutricional, etcétera.
Por otro lado, las mayores correlaciones encontradas en el sexo masculino (tabla 2) indican que en el varón adulto, el valor ofrecido por el calibrador se relaciona más con el real, lo cual podría explicar, al menos en parte, la mayor precisión en este sexo de las ecuaciones predictivas basadas en pliegues grasos.19
En conclusión, es difícil asegurar que iguales
registros del calibrador en 2 individuos diferentes, o inclusive en 2 sitios
diferentes de un mismo sujeto, correspondan verdaderamente al mismo grosor
de tejido adiposo y viceversa. Por tanto, la compresibilidad del pliegue
cutáneo y sus dificultades de determinación exacta en vivo,
generan una incógnita que hace inciertos los índices morfológicos
derivados directa o indirectamente del grosor de los pliegues cutáneos
medidos con el calibrador.
Subject headings: SKINFOLD THICKNESS; CADAVER; ADIPOSE
TISSUE/anatomy & histology; ANTHROPOMETRY.
Recibido: 2 de septiembre de 1998. Aprobado: 10 de noviembre
de 1998.
Lic. Jorge Alberto Fernández Vieitez. Centro
Provincial de Medicina Deportiva. Calle Frexes No. 244 entre Máximo
Gómez y Pepe Torres, Holguín 80100, Cuba.