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Guía para la Práctica
Hospital Clinicoquirúrgico "Hermanos Ameijeiras"
Programa de Intervención Alimentaria, Nutrimental y Metabólica
del paciente hospitalizado
Jesús Barreto Penié,1 Sergio Santana
Porbén2 y Carmen Martínez González3
Resumen
Se presentan las políticas, acciones y procedimientos de intervención
diagnóstica y terapéutica que dentro del Programa de Intervención
Alimentaria, Nutrimental y Metabólica, están dirigidas a
brindar un apoyo alimentario y nutrimental al paciente hospitalizado. El
objetivo del programa es elevar la calidad de la atención médica
recibida por el paciente, y reducir la morbilidad y la mortalidad intrahospitalaria
dentro de una relación costo-efectividad que permita aliviar la
sobrecarga financiera sobre los presupuestos de salud.
Descriptores DeCS: PROGRAMAS Y POLITICAS DE NUTRICION Y ALIMENTACION/economía;
DESNUTRICION PROTEICO-ENERGETICA/epidemiología; DESNUTRICION PROTEICO-ENERGETICA/mortalidad;
DESNUTRICION PROTEICO-ENERGETICA/economía; HOSPITALIZACION/economía;
ESTADO NUTRICIONAL.
Se ha documentado extensamente la influencia de la desnutrición
energético-nutrimental (DEN) en una morbilidad y mortalidad hospitalaria
incrementada, tiempos prolongados de estancia hospitalaria, y sobrecarga
de los presupuestos de atención médica.1 En respuesta
ante esta situación, se han adoptado medidas, más o menos
estructuradas, para corregir los desbalances alimentarios y nutrimentales
del paciente que se compruebe como desnutrido, en la esperanza de disminuir
el impacto negativo de la DEN sobre la provisión de cuidados médicos.
Los resultados de estos esfuerzos se han expuesto en numerosas ocasiones.2
Sin embargo, en Cuba no existen antecedentes de estos estudios sobre
la prevalencia de la DEN en las áreas hospitalarias, y de su influencia
sobre el sistema cubano de Salud Pública. Mucho menos se cuenta
con recomendaciones sobre cómo abordar primero, y solucionar después,
este problema de salud.
En este trabajo se presenta un enfoque sistémico e integral de
la DEN hospitalaria como problema de salud, se exponen las bases filosóficas
y teóricas de un Programa de Intervención Alimentaria, Nutrimental
y Metabólica (PRINUMA), y se presentan las acciones a ejecutar de
cara al paciente para lograr la implementación de las Buenas Prácticas
de Alimentación y Nutrición.
Prevalencia de la DEN hospitalaria
Del 15 al 70 % de los pacientes que ingresan en un hospital general muestran
signos evidentes de desnutrición, aún antes de la adopción
de medidas de intervención terapéutica (Laguéns Sahún
G, Lozano Mantecón R, Queralt Solari C. Desnutrición: concepto,
etiología e incidencia en el paciente hospitalizado. Su repercusión
sobre la evolución clínica. En: Nutrición Artificial
hospitalaria. Resúmenes del VI Congreso Nacional de la Sociedad
Española de Nutrición Parenteral y Enteral. Madrid,1989:41).
Aunque estos hallazgos pudieran interpretarse como una consecuencia
natural de la evolución de la propia enfermedad de base del paciente,
un estudio reveló que una proporción de los pacientes encuestados
que habían ingresado con un estado nutricional conservado, se desnutrieron
durante su estancia hospitalaria, algo que sólo se podía
atribuir a la acción del equipo médico de trabajo.3
Malas Prácticas de Alimentación y Nutrición
La responsabilidad que le pudiera caber al equipo médico de trabajo
por el deterioro del estado nutricional del paciente hospitalizado está
reflejada en un decálogo de "Malas Prácticas de Nutrición":4
-
Falta el registro de peso y talla en la historia clínica al ingreso.
-
Falta el registro gráfico evolutivo del peso del paciente.
-
Uso prolongado de infusiones glucosadas y salinas como única vía
de nutrición.
-
Ayunos repetidos con motivo de pruebas diagnósticas: "paciente bien
diagnosticado, pero peor nutrido".
-
Alimentación por sonda en cantidades insuficientes.
-
Desconocimiento de la composición exacta de los nutrimentos utilizados.
-
Falta de valoración del incremento de los requerimientos nutricionales
por trauma, operaciones, sepsis, quimioterapia, radioterapia, rehabilitación
física.
-
Retraso en el inicio del apoyo nutricional.
-
Disponibilidades limitadas para realizar determinaciones de laboratorio.
-
Falta de corrección de los defectos dentales.
En la provisión de cuidados médicos al paciente hospitalizado,
los diferentes integrantes del equipo médico de trabajo pueden influir
de forma aislada o mancomunada, sobre la alimentación y la nutrición
del paciente hospitalizado. El personal hospitalario que puede incidir
es el siguiente:
-
Médico de Asistencia: diseñador e indicador de las medidas
de intervención diagnósticas y terapéuticas sobre
el paciente. Responsable del estado nutricional del paciente.
-
Enfermera de Asistencia: responsable del cumplimiento de las intervenciones
diagnósticas y terapéuticas.
-
Dietista: responsable de la elaboración de la dieta que necesita
el paciente, y su conversión en un menú de alimentos.
-
Pantrista: responsable del servicio de los alimentos al paciente.
-
Técnico de Laboratorio: responsable de la toma de muestras de fluidos
biológicos para elaborar diagnósticos bioquímicos.
-
Farmacéutico: responsable del diseño e implementación
de medidas de nutrición artificial (parenteral).
Las consideraciones antes señaladas son obvias, por cuanto cualquier
programa de intervención orientado a la corrección de la
DEN hospitalaria debe contener recomendaciones claras para todos los involucrados
en la provisión de alimentos y nutrientes, y por ende, de cuidados
médicos al paciente.
Presentación del PRINUMA
Premisas
Lo anteriormente expuesto justifica la instalación del PRINUMA.
El PRINUMA se funda sobre las premisas siguientes:
-
El médico del equipo básico de trabajo es el máximo
responsable de la conservación del estado nutricional del paciente
que atiende.
-
La primera indicación terapéutica que haga el médico
a su paciente debe ser una dieta que aporte los macronutrientes y micronutrientes
necesarios, para la conservación del estado de salud del paciente.
-
Se debe evitar el inicio de medidas médicas y quirúrgicas
hasta antes no haber evaluado nutricionalmente al paciente.
-
Se debe promocionar el uso del sistema gastrointestinal como la vía
de elección para la provisión de alimentos y nutrientes al
paciente hospitalizado, siempre que sea posible. Ello puede garantizarse
en el 90-95 % de los pedidos de ayuda nutricional.
-
Las medidas de apoyo alimentario y nutrimental correctamente diseñadas,
instaladas y monitoreadas pueden elevar la calidad de la atención
médica y la calidad de vida del paciente, disminuir la tasa de complicaciones
de los tratamientos médico-quirúrgicos, disminuir los tiempos
de estadía hospitalaria, y reducir los costos de la provisión
de cuidados médicos.
Objetivos y beneficios esperados
La instalación del PRINUMA debe satisfacer los objetivos siguientes:
-
Identificación de los pacientes en riesgo de desnutrición.
-
Tratamiento de los pacientes con signos clínicos de malnutrición
por defecto.
-
Corrección de los desbalances alimentarios, nutrimentales y metabólicos.
-
Prevención de la DEN hospitalaria.
La interrelación de los objetivos propuestos en el PRINUMA se expone
en la figura. En primer lugar, es necesario identificar y segregar a los
pacientes propensos a experimentar una evolución tórpida
de su enfermedad de base, y presentar complicaciones después de
la instalación de medidas correctivas, médicas o quirúrgicas.
Estos pacientes pueden ubicarse dentro de alguna de las categorías
siguientes:
-
Nuevos ingresos hospitalarios.
-
Permanencia durante más de 15 d en salas de Medicina Interna.
-
Estancia en unidades críticas de atención (Terapia Intermedia/Terapia
Intensiva).
-
Indicación de intervención quirúrgica u ortopédica.
-
Sospecha de la presencia de estados de ayuno prolongado y/o hipercatabolia
causados por la evolución de la enfermedad actual, intervenciones
diag-nósticas o terapéuticas.
Se espera que tales pacientes reúnan una serie de propiedades que
los señalen como de alto riesgo de desnutrición, y por lo
tanto, de posibles complicaciones. Sería deseable que las propiedades
que identifiquen al paciente en riesgo de desnutrición sean pocas
en número, accesibles al escrutinio médico, fáciles
de recoger e interpretar, y que comporten una elevada sensibilidad y especificidad
diagnósticas.
Operacionalmente, estas propiedades se denominan como factores de riesgo,
y conciernen tanto a cambios recientes en el hábito corporal del
paciente en sus hábitos alimentarios y dietéticos, y en su
estilo, como a la presencia de signos y síntomas propios del sistema
gastrointestinal. Examinados en conjunto, estos factores de riesgo deben
alertar al médico sobre necesidades incrementadas, aportes disminuidos,
y pérdidas aumentadas.
Estos factores de riesgo se han recogido en encuestas que se han utilizado
en el pesquisaje de poblaciones hospitalarias en diferentes áreas
geográficas (Anónimo. Terapia nutricional total. Curso TNT.
Guía de Trabajo del Instructor. Comité Educativo de la Federación
Latinoamericana de Nutrición Parenteral y Enteral. Santa Fé
de Bogotá DC, Colombia: 1998).
Una vez identificados los pacientes en riesgo, el siguiente paso es
estimar su composición corporal mediante un procedimiento de Evaluación
Nutricional,
a fin de determinar la magnitud de los cambios producidos por la DEN, y
diseñar en consecuencia el plan de medidas de intervención
alimentaria, nutrimental y metabólica.
FIG. Modelo propuesto en el PRINUMA para el manejo de la DEN hospitalaria.
La Evaluación Nutricional debe aplicarse en situaciones siguientes:
-
Cuando se sospeche que el estado nutricional sea un factor que determine
el éxito de las medidas terapéuticas.
-
Para evaluar el impacto de las medidas de apoyo alimentario, nutrimental
y metabólico sobre el estado nutricional y de salud del paciente.
-
Para pronosticar el éxito de las medidas terapéuticas que
se instalen en el paciente, dado el estado nutricional actual.6
Se han descrito variables clínicas, antropométricas, hematológicas,
bioquímicas e inmunológicas que pueden servir para estimar
el estado nutricional y la composición corporal del paciente cuando
se les interpreta de manera sistémica e integrada. Algunas de ellas
se exponen a continuación:
-
Peso actual.
-
Pérdida de peso reciente.
-
Circunferencia del brazo.
-
Pliegue cutáneo tricipital.
-
Pliegue cutáneo subescapular.
-
Circunferencia muscular del brazo.
-
Área muscular del brazo.
-
Área grasa del brazo.
-
Conteo total de linfocitos.
-
Albúmina.
-
Transferrina.
-
Prueba de hipersensibilidad cutánea retardada.
-
Excreción de creatinina en orina de 24 h.
-
Nitrógeno ureico en orina de 24 h.
Es importante que dada la naturaleza multifactorial de la Evaluación
Nutricional, se definan de estas variables cuáles realmente tienen
utilidad diagnóstica, y cómo integrarlas dentro del esquema
de atención al paciente hospitalizado.
El siguiente paso es el diseño, instalación y monitoreo
de las medidas de intervención alimentaria, nutrimental y metabólica
necesarias para corregir los desbalances presentes en el paciente hospitalizado,
siempre teniendo en cuenta que el sistema gastrointestinal debe ser la
vía de elección en la provisión de alimentos y nutrientes.
Finalmente, los esfuerzos del equipo médico de trabajo deben
encaminarse a la prevención de la DEN hospitalaria. Ello implica
una revisión de los postulados de la práctica médico-asistencial,
con una revalorización de la importancia de la alimentación
y nutrición en el aseguramiento del éxito de las terapéuticas
médicas y/o quirúrgicas.
De alcanzarse los objetivos del PRINUMA, los beneficios esperados son
evidentes:
-
Elevación de la calidad de la atención médica del
paciente hospitalizado.
-
Mejora de la calidad de vida del paciente.
-
Reducción de la incidencia de complicaciones médico-quirúrgicas.
-
Reducción de la mortalidad hospitalaria.
-
Reducción del tiempo de estadía hospitalaria.
-
Reducción de los costos de la atención médica.
Acciones a ejecutar
En correspondencia con los objetivos expuestos y los beneficios esperados,
el PRINUMA propone el desarrollo de las acciones siguientes:
-
La evaluación nutricional del paciente hospitalizado y el establecimiento
de los requerimientos de macronutrientes y micronutrientes.
-
La definición de los esquemas de provisión de alimentos y
nutrimentos: oral, enteral, parenteral, exclusiva o en diferentes combinaciones.
-
La evaluación del efecto de las medidas de intervención alimentaria-nutrimental
sobre el estado clínico del paciente.
-
La evaluación del impacto de las medidas de intervención
nutricional sobre el presupuesto hospitalario.
-
Control y aseguramiento de la calidad.
-
Registro y documentación de la información relevante sobre
el estado nutricional del paciente, y la reducción, presentación
y diseminación de esta información.
-
La educación de pacientes y familiares, así como la educación
continuada del personal médico y paramédico en temas de Nutrición
Clínica.
-
La definición de líneas de investigación en temas
de Nutrición Clínica, y el establecimiento de relaciones
de colaboración con otros especialistas dentro y fuera de la institución,
dentro y fuera del país.
Sistemas componentes del PRINUMA
El tratamiento de la DEN hospitalaria hace necesario concertar las tareas,
responsabilidades, esfuerzos e intereses de todos los involucrados en la
atención médica del paciente. Por ello, el diseño
del PRINUMA integra los subsistemas siguientes:
-
Documentación de las actividades del PRINUMA.
-
Registro y reducción de la información nutricional.
-
Gestión informática y computadorizada.
-
Control y aseguramiento de la calidad.
-
Evaluación de costos.
-
Entrenamiento y educación continuada del personal médico
y paramédico.
-
Educación alimentaria y dietoterapéutica al paciente y sus
familiares.
Subsistema de documentación de las actividades del PRINUMA. El carácter
interdisciplinario y multidisciplinario de las actividades a ejecutar en
el paciente y su complejidad técnico-operativa, exige su documentación
en un formato estructurado: el Procedimiento Normalizado de Operación
(PNO)
Toda actividad que prescriba el PRINUMA debe tener una contrapartida
documental en el PNO correspondiente ("Si no se escribe, no se hace").
La lectura del PNO debe permitir la reproducción sin error desde
la primera vez de la actividad en él documentada, lo que facilitará
la educación y entrenamiento del personal médico y paramédico
en las Buenas Prácticas de Alimentación y Nutrición
hospitalarias. El PNO servirá también para la diseminación
de la información relevante y el intercambio de experiencias entre
especialistas.
El PNO de la actividad debe ser accesible al personal responsable de
la atención alimentario-nutrimental del paciente hospitalizado para
su constante consulta y revisión, y debe verse como una pauta a
seguir, pero nunca como una camisa de fuerza que coarte la libertad de
acción del médico. Por ello, en la redacción del PNO
deben intervenir los profesionales con mayor dominio del tema, de forma
que la posición expresada en el documento represente el consenso
sobre la forma óptima de ejecutar la actividad.
Subsistema de registro y reducción de la información relevante.
La "trazabilidad" y la transparencia de las acciones que, contempladas
dentro del PRINUMA, se ejecuten sobre el paciente exige un sistema de registro
y reducción de la información originada durante la intervención
alimentaria y nutricional. Este sistema debe ser capaz de brindar información
tanto sobre el estado nutricional y las medidas correctivas instaladas
en el paciente, como sobre la marcha del PRINUMA y la satisfacción
de sus objetivos.
Es necesario registrar toda acción hecha en el paciente en los
documentos apropiados: órdenes, modelos, Historia Clínica
Nutricional ("Lo que no se registra, no se ha hecho"). Deben existir instrucciones
claras sobre el rellenado de las órdenes y modelos necesarios. La
información recuperada servirá para la elaboración
de reportes estadísticos y de pronósticos sobre la conducción
del PRINUMA.
Subsistema de gestión informática y computadorizada. El
volumen de las tareas comprendidas dentro del PRINUMA exige la creación
de programas informáticos para la creación y gestión
de bases de datos con la información obtenida del paciente que sea
pertinente nutricionalmente. Estos programas informáticos pueden
eventualmente evolucionar hacia programas expertos que apoyen al equipo
de trabajo en la toma de decisiones.
Subsistema de control y aseguramiento de la calidad. Se deben identificar
los puntos críticos dentro del esquema de provisión de cuidados
alimentarios y nutrimentales. Tales puntos críticos serán
aquéllos de los que depende la satisfacción de los objetivos
del PRINUMA. Estos puntos críticos deben ser objeto de inspecciones
y auditorías regulares y sistemáticas. Mediante la ejecución
de este sistema, se garantizará al paciente el cuidado nutricional
que asegure el éxito de las medidas de intervención médico-quirúrgicas,
su rápida recuperación y reintegro a la sociedad, con el
mínimo de tiempo y costo posible.
En lo que respecta al control y aseguramiento de la calidad de la provisión
de cuidados alimentarios y nutricionales al paciente hospitalizado hay
que tener en cuenta los preceptos siguientes:
-
"Debemos aprender de nuestros errores".
-
"No se trata de hallar un culpable para castigarlo, sino de encontrar el
punto débil que es susceptible de ser mejorado".
-
"La calidad no es algo inmanente; la calidad se fabrica".
-
Subsistema de evaluación de costos. Toda acción que se ejecuta
en el paciente implica erogaciones importantes en recursos humanos, diagnósticos
y terapéuticos. En consecuencia, se debe establecer un sistema de
evaluación de costos que permita:
-
Conocer cuánto le cuesta a la institución y al Sistema Nacional
de Salud Pública la prestación de asistencia médica
(cuidados alimentarios y nutricionales incluidos).
-
Realizar análisis costo-beneficio, costo-efectividad y riesgo-beneficio
que demuestren la superioridad de opciones terapéuticas, donde el
apoyo alimentario y nutricional tiene una función predominante frente
a conductas tradicionales.
Subsistema de entrenamiento y educación continuada. Se debe concebir
un sistema para el entrenamiento y la educación continuada del personal
médico y paramédico en temas de Nutrición Clínica,
a fin de que incorporen conscientemente las Buenas Prácticas de
Alimentación y Nutrición hospitalarias.
El vertiginoso desarrollo ocurrido en las últimas décadas
de las ciencias de la Alimentación y Nutrición, la posibilidad
de poner estos conocimientos en función de la atención médica
del paciente, y la comprobación de que un apoyo alimentario y nutrimental
del paciente hospitalizado redunda en una mejor calidad de vida y una asistencia
médica superior, justifican la organización de cursos de
educación continuada del personal médico, entrenamientos,
estancias y pasantías en temas de Alimentación y Nutrición
hospitalarias.
Subsistema de educación alimentaria y dietoterapéutica
al paciente y sus familiares. Este sistema está dirigido esencialmente
a brindar información actualizada y relevante sobre los hábitos
alimentarios que preserven la salud del paciente, y los elementos dietético-nutrimentales
asociados a las diferentes enfermedades. El PRINUMA debe proveer también
recomendaciones dietoterapéuticas sobre enfermedades específicas,
con el objetivo de facilitar la instalación de cuidados alimentarios
y nutricionales del paciente a nivel domiciliario.
Conclusiones
La implementación del PRINUMA significa una ruptura con la forma
tradicional de provisión de cuidados alimentarios y nutrimentales
al paciente hospitalizado, y por lo tanto, obliga a adoptar acciones novedosas
en aras de satisfacer las expectativas que despiertan sus objetivos. Se
trata ahora de definir qué tipo de estructura institucional será
la más adecuada para que se encargue de la conducción de
este programa de intervención. Las posibles soluciones a este problema
se expondrán en un trabajo posterior.
Summary
Policies, actions and procedures of diagnostic and therapeutic intervention
aimed at providing a nutritional supplement to hospitalized patients within
the Nutritional and Metabolic Intervention Program were set forth in this
paper. The objective of the program is to raise the quality of medical
care given to patients and lower in hospital morbidity and mortality within
a cost-effectiveness relationship so that finantial burden on health budgets
can be reduced.
Subject headings: NUTRITION PROGRAMMES AND POLICIES/economics; PROTEIN-ENERGY
MALNUTRITION/epidemiology; PROTEIN-ENERGY MALNUTRITION/mortality; PROTEIN-ENERGY
MALNUTRITION/economics; HOSPITALIZATION/economics; NUTRITIONAL STATUS.
Referencias bibliográficas
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De Sain C. Documentation basics: Standard Operating Procedures and Data
Collection Forms. Biopharmacy 1991;4:22-9.
Recibido: 3 de marzo de 1999. Aprobado: 2 de abril de 1999.
Dr. Jesús Barreto Penié. Hospital Clinicoquirúrgico
"Hermanos Ameijeiras". San Lázaro esquina Belascoaín, municipio
Centro Habana, Ciudad de La Habana, Cuba.
1 Master en Nutrición en Salud Pública.
Especialista de I Grado en Medicina Interna. Jefe del Grupo de Apoyo Nutricional
del Hospital Clinicoquirúrgico "Hermanos Ameijeiras".
2 Especialista de I Grado en Bioquímica Clínica.
Miembro del Grupo de Apoyo Nutricional del Hospital Clinicoquirúrgico
"Hermanos Ameijeiras".
3 Master en Nutrición en Salud Pública. Licenciado
en Enfermería. Miembro del Grupo de Apoyo Nutricional del Hospital
Clinicoquirúrgico "Hermanos Ameijeiras".