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Rev Cubana Aliment Nutr 2001;15(1):68-73

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Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos

Errores en que se puede incurrir en los Sistemas de Vigilancia Alimentaria y Nutricional

Santa Jiménez Acosta1

 

Resumen

Se presenta una valoración sobre los errores en que han incurrido los Sistemas de Vigilancia Alimentaria y Nutricional, tanto en su conceptualización como en sus mecanismos de operacionalización. Se señalan los 8 fallos más frecuentes en la vigilancia epidemiológica y se enmarcan en el campo de la alimentación y nutrición.

DeCS: VIGILANCIA NUTRICIONAL/métodos; VIGILANCIA EPIDEMIOLOGICA//métodos.

 

A partir de la década de los 70 se ha venido prestando gran interés a los Sistemas de Vigilancia Alimentaria y Nutricional (SISVAN); algunos países de América Latina han tenido mayor nivel de desarrollo que otros en lo que respecta a la conceptualización y nivel de operación de los sistemas de vigilancia propuestos y puestos en práctica, y las experiencias positivas y desaciertos se han descrito y publicado por diferentes medios.1-4

Un sistema de vigilancia epidemiológica para que sea eficiente debe al menos ser científico, representativo de diferentes condiciones existentes, tener una cobertura suficiente, bien definidas las actividades de cada uno de sus componentes y ser oportuno en sus conclusiones y recomendaciones.5 Si un SISVAN no logra recomendar sobre bases concretas, las medidas de acción a diferentes plazos para prevenir o controlar un problema está condenado al fracaso o a la rutina.

La vigilancia alimentaria y nutricional a más de 2 décadas después de haber sido definida ha cumplido solo en parte sus metas y objetivos fundamentalmente, porque no ha logrado sistemas de información para la acción. Es común a muchos SISVAN recolectar gran cantidad de información para apreciar el problema o evaluarlo pero generar escasa o nula información para el análisis causal y las soluciones, por lo tanto se dificulta la toma de decisiones.

El objetivo de este trabajo es analizar los errores en que se puede incurrir en las etapas de diagnóstico y vigilancia.

Tanto en las actividades iniciales de diagnóstico como en las posteriores de vigilancia hay que saber identificar qué acciones básicas son necesarias para prevenir y controlar los problemas, identificar quién toma las decisiones, y qué información es requerida para esas decisiones.

Errores

Con referencia a los sistemas de vigilancia epidemiológica se han señalado errores generales que han sido descritos previamente.5 A continuación abordaremos como se pueden enmarcar estos en el campo de la vigilancia alimentaria y nutricional.

Los errores más comunes han sido los siguientes:

  1. Planificación y diseño insuficiente de las actividades iniciales de diagnóstico y posteriores de vigilancia.
  2. Ausencia de ordenamiento de las actividades por prioridades.
  3. Ausencia de planteamiento de estrategias.
  4. Falta de programación en el proceso de recolección y procesamiento de datos y análisis insuficientes.
  5. Divulgación y discusión insuficiente de los resultados del proceso de vigilancia.
  6. Subestimación de los recursos que se requieren.
  7. Insuficiente formación técnica y escasa motivación de grupos de profesionales.
  8. Insuficiente participación en el proceso por parte de la comunidad y de diversos grupos sectoriales y disciplinarios.

1. Planificación y diseño insuficiente de las actividades iniciales de diagnóstico y posteriores de vigilancia. Si partimos del postulado de que los sistemas de información pueden ser vistos como variantes del ciclo triple A,6 debe tener un medio de detectar la existencia de un problema, un mecanismo de identificación de causas y soluciones y una vía efectiva para comunicar esto a los responsables de tomar acciones.

La apreciación debe comprender una estimación de la importancia relativa que revisten los diferentes problemas nutricio-nales, y facilitar datos que permitan diferenciar los grupos expuestos. La calidad de la apreciación depende de la forma en que se percibe el problema y la voluntad para resolverlo.

Para realizar una evaluación inicial de calidad es preciso identificar con calidad las fuentes de datos que permitirán definir los problemas nutricionales; y ello requiere que la información esté disponible y que haya suficiente capacidad para interpretarla.

¿En qué errores o insuficiencias se ha incurrido? Desdichadamente se ha evolucionado más en el campo de los datos antropométricos que en el de la alimentación, o sea, se conoce más sobre el resultado que sobre el fenómeno en sí, en los diagnósticos o evaluaciones iniciales se ha ignorado o tomado muy poco en consideración los indicadores de alimentación, prestación de cuidados, salud y saneamiento entre otros; esto ha hecho que se parta con un enfoque limitado del problema al diseñar los SISVAN.7

La mayoría de los SISVAN han surgido de diseños que han ignorado el marco conceptual que contempla de manera jerárquica, como lo ha propuesto UNICEF, las causas básicas, subyacentes e inmediatas de la malnutrición y que refleja el carácter multisectorial del problema.6 Han predominado fundamentalmente las actividades de monitoreo del estado nutricional.

¿Qué ha ocasionado ignorar este elemento básico en los diseños de los SISVAN? No poder determinar científicamente qué se debe evaluar y cómo se deben establecer las relaciones causales, y la falta de eficiencia en los SISVAN ya que al contemplar en el diseño solo las causas inmediatas que provocan la malnutrición, para lograr un efecto sostenido, es necesario repetir con frecuencia las acciones.7

También esto ha contribuido a que la información que se obtenga no sea oportuna para prevenir los problemas nutricionales.

2. Ausencia de ordenamiento de las actividades por prioridades. El establecimiento de prioridades debe estar acorde con los objetivos y políticas por los que se haya optado. Si el diseño del sistema ha estado sesgado, las prioridades se decidirán de forma incorrecta. Siempre se deben elegir aquellas actividades que previsiblemente serán las más eficaces para cumplir los objetivos de la nutrición. Las prioridades dependerán de las condiciones de cada país. Al establecer las prioridades deben formularse las preguntas siguientes:8

Las prioridades serán condicionadas en parte por la factibilidad y la urgencia que representen. Aunque ellas no resulten en el control inmediato del probelma, serán de gran importancia como una estrategia de implantación progresiva de las actividades de vigilancia. Generalmente muchos de los SISVAN han ignorado esto y han sido poco o muy abarcadores, pero sin llegar a delimitar la información que realmente se necesita priorizar para la acción efectiva.

3. Ausencia de planteamiento de estrategias. Los SISVAN como sistemas en sí contienen factores determinantes o condicionantes que a veces sirven para definir el carácter del sistema (sí es para alarma, planificación, desarrollo, abogacía u otros).

Una estrategia de información en nutrición además de considerar la información del sistema propiamente dicho, debe tener presente los factores críticos de éxito como la capacidad de coordinación con los otros sectores, los recursos y la comprensión por parte de los participantes; esto hace que el sistema genere, produzcan y sirvan para la acción.

Al plantear una estrategia de información nutricional se debe tener presente la necesidad de incrementar la disponibilidad y el acceso a los recursos para mejorar la nutrición y el uso de los recursos existentes y poner atención a la prestación de cuidados relacionados con la nutrición. Una vez formuladas las estrategias para que se puedan llevar a vías de hecho, se requieren actividades de comunicación, educación, capacitación, abogacía y movilización social.

La creación de un SISVAN requiere paralelamente al diseño de este, la elaboración de una estrategia orientada a su implantación y luego a su evolución en el tiempo.

Mucho de los SISVAN no han considerado en la elaboración de una estrategia para el inicio del proceso los aspectos siguientes:

4. Falta de programación en el proceso de recolección y procesamiento de datos y análisis insuficientes. La calidad en la recolección de datos es un aspecto primordial, si no se depuran adecuadamente se corre el riesgo de que la confiabilidad de los indicadores obtenidos a partir de ellos disminuya. Un punto débil en muchos SISVAN ha sido la carencia de readies-tramiento periódico del personal que toma los datos y la inadecuada supervisión.

La adecuada programación en el proceso de recolección y procesamiento de los datos y en el análisis es fundamental para que la información sea íntegra, válida, comparable y oportuna.

La selección y la recolección de la información implican un proceso de detección, de acceso a ella, la existencia de canales de comunicación y de un sistema de registro inicial.

A veces no se establece un esquema definido, ágil y práctico para el procesamiento de la información. Si esto se desconoce se acumula gran cantidad de información que puede ocasionar problemas en vez de solucionarlos.

Según el nivel donde se vaya a usar la información así será el procesamiento, análisis e interpretación. A nivel local debe obedecer a criterios de acción inmediata.

El análisis de los SISVAN ha sido muy rutinario, se ha considerado que procesar datos es equivalente a hacer análisis y no se ha realizado el vínculo intersectorial entre analistas y usuarios de la información que se genera, esta debilidad se ha debido en parte a la falta de recursos humanos capacitados para desarrollar esta importante función.7

Un SISVAN a la vez que recoge información sistemáticamente es un sistema potencial de investigación, atendiendo a que la recolección sistemática de datos con respecto a la alimentación y nutrición lleva un proceso de análisis y conclusiones.5 En muchos países que tienen establecido el SISVAN se ha ignorado que un análisis hecho con todo el rigor epidemiológico permite perfeccionar el procedimiento de vigilancia, reorientar las estrategias del sistema, identificar áreas que requieren estudios complementarios y de hecho es un potencial para investigaciones epidemiológicas operacionales.

El análisis deberá tener como referencia la información conocida sobre la materia, con el propósito de efectuar comparaciones y confrontaciones.

Si no se realiza un análisis e interpretación de los datos recolectados en los SISVAN de forma adecuada no se podrá:

5. Divulgación y discusión insuficiente de los resultados del proceso de vigilancia. Si seguimos el esquema triple A, el análisis requiere discusión de los resultados para los diferentes usuarios y generadores de información, y para que haya acción y retroalimentación hay que comunicar los resultados y divulgarlos.

¿En qué fallos se incurre habitualmente? Los SISVAN han tenido en sentido general débil demanda de información, ello se ha debido en parte a que no se ha logrado una información oportuna, a la carencia de una gerencia activa y a no reconocer en su merecido matiz el contexto político y social.9 No se obtiene información que oriente las acciones, sobre todo porque los datos que recogen son muy generales y no indican dónde pueden estar los problemas y, por otro lado, el análisis es pobre porque se centraliza la información.

Los análisis que se realizan deben ser comunicados a los usuarios, generalmente se hacen informes de vigilancia a veces complicados, que dan poca luz a los que toman decisiones y se dedican más a describir el problema que a proponer alternativas, y se hace poco o nulo uso de las facilidades que ofrecen los medios de comunicación y la informática.

En la etapa de acción tampoco se ha producido y divulgado la información para la reevaluación, y retroalimentación, muy pocos países disponen de los sistemas para monitorear el impacto de las políticas, estrategias y programas y comunicar los resultados.

En todo sistema de vigilancia la selección de los métodos de comunicación y las fuentes de información son muy importantes.

6. Subestimación de los recursos que se requieren. Los recursos condicionan las intervenciones en salud, nutrición y desarrollo alimentario que se pudieran esperar en los países.

En relación con los recursos hay que identificar la disponibilidad de fondos a nivel nacional, la asignación de fondos según prioridades del gobierno y la eficiencia de utilización de los fondos asignados.10

Se debe efectuar un análisis inicial de los recursos disponibles antes de iniciar el proceso de vigilancia, de modo de evaluar las necesidades, estudiar el uso compartido de recursos y buscar fuentes adicionales de financiamiento tanto nacional como externo.

Muchos SISVAN no disponen de los recursos necesarios para solucionar algunos de los problemas identificados. Los recursos para mantener el sistema de información y para la acción, incluyen recursos humanos y materiales.

Cada país debe identificar los recursos de forma apropiada y reorientar los recursos nacionales para apoyar el SISVAN.

La cooperación técnica y económica de los diferentes organismos nacionales ayuda a ampliar los recursos. En ocasiones se descansa en donantes y se subestima el costo que ocasiona la capacitación y desarrollo del sistema.

7. Insuficiente formación técnica y escasa motivación de grupos profesionales. En muchos países el SISVAN no dispone de recursos humanos con la capacidad técnica necesaria para realizar un procesamiento y análisis adecuado de la información obtenida.

También existe escasa motivación de los grupos profesionales, en ocasiones por la falta de prioridad que se brinda a la nutrición.

8. Insuficiente participación en el proceso de vigilancia por parte de la comunidad y de diversos grupos sectoriales y disciplinarios. En general, la participación de la comunidad y la integración de recursos de otros sectores diferentes al de salud en los SISVAN, ha sido pobre. Uno de los grandes obstáculos ha sido la falta de información de la gente para hacer sus propios planes.

Los miembros de la comunidad tienen que ser entrenados e informados para iniciar y manejar los servicios a su disposición de forma efectiva, y el gobierno y otros sectores le deben servir como facilitadores.

El sistema debe ser diseñado para que la información sea recolectada y procesada desde la comunidad y el nivel local. En otras palabras, desde el inicio la comunidad y las autoridades locales deben sentir la pertenencia del sistema.

La información debe ser escrita de forma sencilla, persuasiva y comprensible para que los que toman decisiones puedan entender claramente los mensajes. Los informes deben contener recomendaciones para el sector salud y un ordenamiento de aquellos sugeridos para otros sectores o instituciones que tengan responsabilidades, tanto en situaciones condicionantes o causales del problema como en acciones de prevención y de control de este.11

Se conoce que crear un SISVAN no es una tarea fácil, por la naturaleza multisec-torial y multidisciplinaria del problema alimentario-nutricional; pero se podrá trabajar de forma más coherente y provechosa si se siguen los pasos siguientes:

 

Summary

An assessment of the mistakes made in the conceptualization and mechanisms of operation of the Food and Nutrition Surveillance Systems is made. The 8 most common errors found in epidemiological surveillance are stressed and included in the field of food and nutrition.

Subject headings: NUTRITIONAL SURVEILLANCE/methods; EPIDEMIOLOGIC SURVEILLANCE/ /methods.

 

Referencias bibliográficas

  1. OPS. Vigilancia alimentaria y nutricional en las Américas. Washington, DC: OPS, 1-200. (Publicación Científica; No. 516).
  2. FAO. Estado actual y perspectivas de la vigilancia alimentaria y nutricional en América Latina y el Caribe. Red. Sistemas de Vigilancia Alimentaria y Nutricional. Nutrición 58. 1994;1-91.
  3. Mason BJ, Habiht JP, Tabatabai H, Valverde V. Vigilancia nutricional. Ginebra: OMS, 1984:9-93.
  4. FAO/OMS. Evaluación, análisis y vigilancia de los temas de la nutrición. Conferencia Internacional de Nutrición. Roma: FAO, OMS, 1992;1-6. (Documento Temático; No. 7).
  5. Corey G. Vigilancia de epidemiología ambiental. Metepec: OPS, OMS, 1998;10-60. (Serie Vigilancia, 1).
  6. UNICEF. Estrategia para mejorar la nutrición de niños y mujeres en los países en desarrollo. Examen de políticas. New York: UNICEF, 1990:1-6.
  7. Jonsson U. Toward an improved strategy for nutrition surveillance. Food Nutr Bull 1995;16:102-11.
  8. FAO. Formulación de planes nacionales de acción para la nutrición. Directrices. Roma: FAO, 1994:1-5.
  9. Rodríguez L. Nutrition surveillance: the use of information for programme planning and management. Food Nutr Bull 1995;16:115-25.
  10. Tucker K, Pelletier D, Rasmusser J. Advance in nutritional surveillance: the Cornell Nutritional Surveillance Program 1981-1987. CFNPP. Monograph 89-2. Ithaca: Cornell University, 1898:6-10.
  11. FAO. Guía para proyectos participativos de nutrición. Roma: FAO, 1994:30-56.

Recibido: 9 de octubre del 2000. Aprobado: 19 de noviembre del 2000.
Dra. Santa Jiménez Acosta. Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos. Infanta No. 1158, municipio Centro Habana, Ciudad de La Habana, CP 10300, Cuba.

 

1 Doctora en Ciencias Médicas. Investigadora Titular. Profesora Auxiliar.

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