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Revista Cubana Aliment Nutr 1995;9(1)

Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos

Estado de nutrición de oligoelementos durante el embarazo: efecto de la suplementación con hierro sobre el estado de nutrición de cinc

Magaly Padrón Herrera,1 Raúl Fernández Regalado,2 Ricardo de la Osa Fernández,3 Jorge Bacallao Gallestey,2 José Reboso Pérez4 e Isabel Martín González4

RESUMEN

Para conocer los cambios en el estado de nutrición de Zn, Fe y Cu durante el embarazo, se estudiaron 12 indicadores bioquímicos de estos elementos y su ingestión por la dieta mediante una investigación longitudinal que incluyó 54 mujeres jóvenes y sanas, no obesas, ni desnutridas, con una evolución satisfactoria de su embarazo y cuyos recién nacidos fueron sanos y tuvieron un peso mayor a 2 500 g. Se realizaron mediciones ultrasonográficas fetales en la semana 35 y se estudiaron indicadores bioquímicos y antropométricos del recién nacido. Todos los sujetos del estudio recibieron desde la primera consulta prenatal suplementos de Fe, teniendo en cuenta 3 niveles de Fe elemental (mg/día): A:35-70; B:100; C:130-200. Los valores medios de ingestión de Zn, Fe y Cu por la dieta aumentaron con los trimestres de gestación, pero no sobrepasaron el 60 % de sus recomendaciones nutricionales. Los niveles circulantes de Zn y Fe disminuyeron y los de Cu aumentaron durante el embarazo. Ninguno de los indicadores bioquímicos maternos mostró correlación con los del recién nacido. Ningún efecto beneficioso sobre el estado de nutrición férrico materno, el desarrollo fetal o los indicadores estudiados en el recién nacido se observó con las dosis más altas de suplementos de Fe. Sin embargo, las concentraciones plasmáticas maternas de Zn mostraron un descenso significativamente mayor durante el embarazo con las dosis más altas de suplemento de Fe. Los más bajos valores maternos de Zn en plasma se correspondieron con valores más bajos en los indicadores del crecimiento y desarrollo fetal. Las altas dosis de suplemento de Fe pudieran comprometer el estado de nutrición materno de Zn, lo que pudiera no ser inocuo para el desarrollo fetal.

Palabras clave: CINC/sangre; COBRE/sangre; HIERRO/sangre; HIERRO/administración & dosificación; ESTADO NUTRICIONAL/fisiología; EMBARAZO/fisiología.

INTRODUCCION

El embarazo es una etapa en la cual están involucrados ajustes en muchos procesos fisiológicos. Estos ajustes, unidos a las demandas que ocurren en este período, determinan cambios bioquímicos en diversos órganos y tejidos, entre los que las variaciones en las concentraciones de Zn, Fe y Cu pueden ser notables y de importancia para la nutrición materno-fetal.1,2

Tanto para el diagnóstico de la deficiencia, como para ejercer cualquier acción preventiva o curativa es insoslayable conocer los cambios que a medida que avanza el embarazo muestran los indicadores del estado de nutrición de estos elementos, particularmente por la incertidumbre de en qué medida pueden ser considerados como fisiológicos.

Por su parte, en los últimos años se ha estudiado la existencia de interacciones competitivas entre el Zn, Fe y Cu, y se ha destacado el antagonismo Fe-Zn como una interacción de importancia biológica potencial para la nutrición humana de Zn, por la tendencia a prescribir abundante Fe inorgánico a grupos como las embarazadas, donde las necesidades o los riesgos de deficiencia son mayores no sólo para el Fe sino también para el Zn.3-6

Por ello, estudiar los cambios de los indicadores nutricionales de estos elementos en el embarazo normal, así como los efectos que la manipulación de alguno de ellos puede ejercer sobre el estado de nutrición de otros, es una premisa indispensable para realizar cualquier acción de intervención sobre un potencial problema de salud no suficientemente estudiado en nuestro medio.

Por tanto, nos propusimos conocer las variaciones de los indicadores del estado de nutrición de Zn, Fe y Cu durante el embarazo normal, y su relación con el crecimiento y desarrollo fetal, y ciertos indicadores bioquímicos y antropométricos del recién nacido. Como objetivo adicional nos propusimos estudiar el posible efecto de dosis altas de Fe en el estado de nutrición de Zn y de Fe y la repercusión que esto pudiera tener en el producto de la concepción.

MATERIAL Y METODO

La investigación incluyó 54 mujeres jóvenes, supuestamente sanas, ni obesas ni desnutridas,7 que comenzaron su atención prenatal antes de la semana 12 de gestación, con una evolución satisfactoria de su embarazo y cuyos recién nacidos fueron sanos y tuvieron un peso mayor a 2 500 g.

En el estudio longitudinal se realizaron 3 cortes: semana 11, semana 20 y semana 35 de gestación, en los que se determinaron los valores de 12 indicadores bioquímicos del estado de nutrición de Zn, Fe y Cu, y se estimó la ingestión de dichos nutrientes por la dieta; además se midió por ultrasonografía fetal el diámetro biparietal (DBP), el diámetro torácico transverso (DTT) y se estimó el peso (PProm), durante la semana 35 de gestación.8 En los recién nacidos se tomó el peso al nacer y se estudiaron los indicadores hemoglobina, hematócrito, Zn en plasma y Zn en pelo antes de las 72 h de nacidos.

En el ensayo de suplementación, se consideraron 3 niveles de hierro elemental en forma de fumarato ferroso (mg de Fe/día): A:35-70; B:100 y C:130-200; las dosis más elevadas correspondían a las empleadas frecuentemente en la suplementación de las gestantes en nuestro país.

Las dosis de Fe se administraron a los grupos A, B y C desde la primera consulta prenatal hasta el parto, con la prescripción de ingerirse simultáneamente con ácido ascórbico. Las tabletas requeridas se suministraron a las embarazadas en la consulta externa para que las consumieran en su hogar, y se controló periódicamente el cumplimiento.

En cuanto a la toma de muestras y los análisis de laboratorio, la sangre y otros materiales biológicos se colectaron en ayunas en condiciones libres de metales y las determinaciones analíticas se desarrollaron por métodos estandarizados en el laboratorio.9-12

Para estimar la ingestión de Zn, Fe, Cu, energía y proteínas por la dieta en cada uno de los cortes del estudio se realizaron encuestas de 3 días por registro de alimentos consumidos; los datos se procesaron mediante un sistema automatizado.13

En el análisis estadístico se evaluaron los cambios en los indicadores bioquímicos durante el embarazo, así como el efecto de los diferentes niveles de suplemento de Fe mediante análisis de varianza para observaciones repetidas, y se calcularon coeficientes de correlación de Pearson y correlaciones canónicas entre variables seleccionadas; se utilizó un paquete del programa estadístico

SYSTAT para minicomputadoras.14

RESULTADOS Y DISCUSION

CAMBIOS EN LOS INDICADORES DURANTE EL EMBARAZO

Los cambios en las concentraciones en los indicadores del estado de nutrición de Zn, Fe y Cu (tabla 1) mostraron, en general, las mismas tendencias reportadas por la mayoría de los autores para grupos de gestantes sanas, y la magnitud de los cambios observados es semejante a la de otras poblaciones de gestantes bien nutridas.15-18

Los niveles de hemoglobina y hematócrito disminuyeron de la semana 11 a la 20, mientras que la capacidad total de fijación de hierro (CTFH) y las concentraciones eritrocitarias de Zn aumentaron a medida que avanzaba la gestación.

Los niveles circulantes de Zn y Fe disminuyeron y las de Cu aumentaron durante la gestación.

Diversos factores no nutricionales pueden explicar, en parte, estos patrones de cambio. La expansión del volumen plasmático asociada con el embarazo, que ocasiona una hemodilución, influye en la disminución de las concentraciones plasmáticas de Zn, así como en los cambios que muestran los indicadores de nutrición férrica.

Para el caso del Cu y en cierta extensión para el Zn, las influencias hormonales (elevación de los niveles de estrógeno) condicionan un aumento notable de las concentraciones circulantes de Cu (por aumento de las concentraciones de ceruloplasmina) y una reducción de las concentraciones de Zn plasmático. Por ello, una interpretación de la extensión en que estos cambios pueden reflejar el estado de nutrición del individuo resulta problemática, aunque para el Zn y el Fe existe consenso para considerar que a determinados niveles circulantes pueden surgir riesgos de disfunción fisiológica de importancia nutricional en la mujer gestante.6,18

Para ninguno de los elementos estudiados los indicadores bioquímicos maternos mostraron correlación con los del recién nacido.

En la figura 1 se muestran los porcentajes de adecuación para la ingestión de Fe, Zn y Cu, energía y proteínas de las embarazadas.

Aunque la ingestión por la dieta de los minerales estudiados aumentó con la gestación, no sobrepasó en ningún caso el 60 % de las recomendaciones nutricionales. La ingestión de los 3 elementos mostró correlación positiva con la ingestión de energía y proteínas en cada uno de los períodos considerados.

Tan bajos porcentajes de adecuación como los encontrados aquí son reportados, en general, en la literatura con independencia del nivel socioeconómico de las gestantes, 15 y aunque es evidente la necesidad de ingestas más elevadas de estos nutrientes, en especial para el Zn y el Fe, sólo para este último elemento existe una clara idea de la necesidad de realizar acciones de intervención (suplementación medicamentosa, fortificación de alimentos, etcétera) que tiendan a cubrir este déficit.19,20

Los resultados de este estudio longitudinal complementan estudios transversales realizados anteriormente,11,21 los que permiten sugerir valores tentativos de indicadores nutricionales cuyas variaciones pueden ser muy amplias en las diferentes etapas de la gestación y tener gran importancia tanto para la nutrición materna como por sus efectos en el recién nacido.

EFECTO DE LA SUPLEMENTACION DE HIERRO SOBRE LOS INDICADORES

Al estudiar el efecto que pudiera ejercer la diferencia en los niveles de suplementación de Fe sobre los indicadores nutricionales estudiados, no se observó ningún beneficio de las altas dosis de fumarato ferroso sobre el estado de nutrición de Fe materno (tabla 2).

Estos hallazgos concuerdan con lo reportado en la literatura de que no existe ventaja demostrable en recomendar para la práctica habitual de suplementación de la embarazada con fines profilácticos cantidades de Fe muy por encima de las recomendaciones nutricionales, valores que se encuentran en el recorrido del nivel A de suplementación empleado en este estudio.18,22 Tampoco se observaron efectos significativos en los indicadores ultrasonográficos fetales estudiados, ni sobre los del recién nacido al considerar los diferentes niveles de suplementación de Fe.

Sin embargo, con las dosis más elevadas de suplemento de Fe, los niveles circulantes de Zn materno tuvieron una caída significativamente mayor (tabla 2 y figura 2), y llegaron al final del embarazo, a valores medios cercanos a cifras que pudieran considerarse de riesgo de deficiencia de Zn.

La posible importancia de este resultado para la descendencia se evidenció cuando al considerar un valor crítico de los niveles circulantes de Zn durante el último trimestre de embarazo, los más bajos valores de Zn en plasma materno se correspondieron con valores más bajos de los indicadores ultrasonográficos del crecimiento y desarrollo fetal (tabla 3).

Tanto desde el punto de vista cuantitativo como cualitativo, estos efectos observados se encuentran en línea con estudios en otras partes del mundo que apuntan hacia la búsqueda de soluciones acertadas para que la práctica de fortificar o suplementar con Fe no promueva posibles estados de deficiencias marginales de Zn, lo que puede ser especialmente importante dada la función clave que desempeña este elemento en el desarrollo del embarazo y en la salud fetal,5,18,23 y confirma el criterio de que a la luz de los conocimientos actuales no es posible ver los aspectos de la nutrición y el metabolismo de un oligoelemento como el Fe fuera del contexto de sus nexos e interacciones con otros oligoelementos.

SUMMARY

Twelve biochemical indicators of trace elements and their dietary intake were studied in order to assess changes in the nutritional status of zinc, iron, and copper during pregnancy. The study was carried out by a longitudinal investigation which included 54 young, healthy, nonobese, and nonundernourished women with a satisfactory evolution of pregnancy who delivered healthy newborn infants weighing more than 2 500 g. Fetal ultrasound measurements at week 35 were performed and biochemical and anthropometric indicators of the newborn infant were studied. All subjects included in the study received iron supplementation from the first prenatal consultation taking into account 3 levels of elemental Fe (mg/day): A: 35-70; B: 100; C: 130-200. Mean intake values of dietary zinc, iron, and cooper increased with pregnancy trimesters, but they did not exceed 60 % of the recommended dietary allowances. Circulating levels of zinc and iron decreased, and copper levels increased during pregnancy. None of the maternal biochemical indicators showed a correlation with those of the newborn infant. No beneficial effect on the maternal nutritional status of iron, fetal development or the indicators studied in the newborn infant was observed using higher doses of iron supplements. However, maternal plasma concentrations of zinc showed a significantly greater reduction during pregnancy with higher doses of iron. The lowest maternal zinc values in plasma were in correspondence with the lowest values of the indicators of fetal growth and development. High doses of Fe supplementation may endanger the maternal zinc nutritional status which might not be innocuous for fetal development.

Key words: ZINC/blood; COOPER/blood; IRON/blood; IRON/administration & dosage; NUTRITIONAL STATUS/physiology; PREGNANCY/physiology.

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<1 Licenciada en Química. Investigadora Auxiliar.
<2Doctor en Ciencias. Profesor Auxiliar. Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana.
<3Especialista de II Grado en Ginecología y Obstetricia. Hospital Ginecobstétrico "Eusebio Hernández".
<4 Licenciado(a) en Alimentos.

Recibido: 2 de febrero de 1995. Aprobado: 8 de abril de 1995.

Lic. Magaly Padrón Herrera. Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos. Infanta No. 1158, municipio Centro Habana, Ciudad de La Habana 10300, Cuba.

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