Instituto de Nutrición e Higiene de los Alimentos
Anorexia y ciclos de ingestión alimentaria en ratas albinas macho
deficientes en cinc
Rodolfo Díaz Díaz,1 Troadio González
Pérez2 y Dolores Piñón Blanco3
RESUMEN
Se estudió el efecto de la deficiencia de cinc sobre la cantidad de alimento
consumido por día y los patrones de ingestión alimentaria en ratas
albinas macho de 28 días de nacidas. Se formaron 3 grupos experimentales
de 12 animales cada uno: grupo control (C), grupo deficiente en cinc (D) y grupo
pareja de alimentación (PA). El período experimental fue de 29 días,
al término del cual se encontró que los animales del grupo deficiente
en cinc consumieron menor cantidad de alimento durante todo el período
experimental, siendo además el consumo de forma irregular con días
de máxima y mínima ingesta. La deficiencia de cinc provocó
anorexia a partir del tercer o cuarto día de ensayo, lo cual coincidió
con un mayor número de ciclos de ingestión alimentaria en estos
animales. Se concluye que la deficiencia de cinc afecta de forma adversa la ingestión
alimentaria y provoca que ésta se realice de forma cíclica.
Palabras clave: ANOREXIA/etiología; ANOREXIA/fisiopatología;
INGESTION DE ALIMENTOS; CINC/deficiencia; CINC/fisiología; RATAS.
INTRODUCCION
De todos los signos típicos de la deficiencia de cinc, el primero
que se presenta y se mantiene mientras dura dicho cuadro carencial es la
anorexia; sin embargo, son pocos los comentarios que ha recibido y menos
aun los trabajos en los cuales dicho trastorno ha constituido el objeto
de estudio.
Actualmente se le da cada vez mayor importancia al control de la ingesta
mediante mecanismos neurofisiológicos, resaltando como estructura
anatómica fundamental el hipotálamo1 y, dentro de éste,
los llamados núcleos ventromedial y laterales, que aparecen como
agrupaciones neuronales responsables de producir tanto las sensaciones
de saciedad como de hambre.2
El estado anoréxico secundario a la deficiencia nutricional de
cinc ha sido relacionado con trastornos de los sentidos del gusto y el
olfato3 y con la acumulación de sustancias o productos terminales
del metabolismo proteico;4 sin embargo, a pesar de la reconocida importancia
que se le concede al cinc en el normal funcionamiento del sistema nervioso
en general y en el funciona miento de los sistemas de neurotransmisores
en particular,5-8 no se ha podido establecer con certeza la relación
de la anorexia presente en la deficiencia de cinc con trastornos funcionales
del sistema nervioso.
Con el objetivo de estudiar la anorexia en la deficiencia de cinc, su
forma de presentación y características, así como
de analizar sus posibles causas, se realizó este trabajo.
MATERIAL Y METODO
Se utilizaron 36 ratas albinas macho, de la variedad Wistar, recién
destetadas, de un mismo día de parición y procedentes de
una colonia de ratas bien nutridas y bajo estricta supervisión veterinaria.
Todos los animales fueron sometidos a un período de adaptación
de 7 días, durante el cual tuvieron libre acceso al agua y a una
dieta semisintética suplementada con sulfato de cinc (tabla).
TABLA. Dieta suplementada con sulfato de cinc
| Ingredientes |
g/kg
|
| Albúmina de huevo |
200
|
| Glucosa |
320
|
| Almidón de maíz |
320
|
| Aceite de girasol |
100
|
| Celulosa |
10
|
| Mezcla de vitaminas* |
10
|
| Sales inorgánicas purificadas |
24,5
|
| CaCO3 |
15
|
| MnSO4H2O |
0,25
|
| FeSO47H2O |
0,16
|
| CoSO45H2O |
0,098
|
| CoCL2 |
0,002
|
| KI |
0,021
|
| Concentración de cinc |
79 mg/g de dieta
|
* Según la Asociación Oficial de Químicos
Analíticos (1980).
Nota: Dieta deficiente en cinc: esta dieta tuvo igual
composición que la dieta suplementada, pero con una concentración
de cinc de 1,5 mg/g de dieta.
Terminado el período de adaptación se formaron 3 grupos
experimentales de 12 animales cada uno: un grupo control (C) que tuvo libre
acceso a la misma dieta suplementada con sulfato de cinc utilizada durante
el período de adaptación (79 mg de Zn/g de dieta); un grupo
deficiente (D) que consumió de forma libre una dieta con igual composición
a la suministrada al grupo control pero con una concentración de
cinc de 1,5 mg/g de dieta, y un grupo pareja de alimentación (PA)
que recibió la misma dieta del grupo control pero de forma restringida,
de manera tal que sólo consumieron la misma cantidad de alimento
ingerida el día anterior por la rata del grupo deficiente que constituyó
su pareja.
Todos los animales fueron alimenta dos con sus respectivas dietas durante
un tiempo experimental de 29 días, con consumo libre de agua bidestilada.
Los animales fueron colocados en jaulas individuales de macrolón
anticoprofágicas y ubicados en un local cerrado con acondicionador
de aire a una temperatura que osciló entre 20 y 23 oC, y con un
fotoperíodo de 12 h.
Durante el período experimental se realizó el pesaje diario,
entre las 08:00 y 10:00 h, de la cantidad de alimento ingerida por cada
animal.
Se consideró como ciclo de ingestión alimentaria cuando
la variación de la cantidad de alimento ingerida entre 2 máximos
consecutivos fue mayor a 1,5 veces la desviación estándar
(3,38) de la ingestión de alimento calculada en los animales del
grupo control a lo largo de todo el experimento, con un valor período
comprendido entre 2 y 4 días.
RESULTADOS
En los animales del grupo control se observó que, a medida que se
avanzó en el tiempo, la cantidad de alimento ingerida en 24 h fue
progresivamente mayor, con un valor promedio de la ingesta el primer día
del experimento de 10,3 g y el día 29 de 20,6 g (figura 1), mientras
que en los animales del grupo deficiente en cinc comenzó a disminuir
la cantidad total de alimento ingerida en 24 h a partir del tercer o cuarto
día de comenzar a ingerir la dieta deficiente en cinc, disminución
que fue incrementándose a lo largo del período experimental,
con un promedio de ingesta de 10 g el primer día y de 5,6 g el día
29.
La ingestión de alimento en los animales de experimentación
presentó variaciones en la cantidad de alimento consumido por día,
existiendo días de máxima y mínima ingesta, que en
los animales del grupo C se presentaron de forma irregular (figura 2).
En los animales del grupo D también se observaron días de
máxima y mínima ingesta, pero éstos presentaron mayor
amplitud en sus variaciones que las observadas en el grupo C con una tendencia
a presentarse de forma regular o cíclica, con un promedio de tiempo
de 3 días entre 2 máximos de ingestión consecutivos
(figura 3).
Se determinó el número de ciclos de ingestión alimentaria
presentes en los grupos deficiente en cinc y control; en el primero se
encontró un promedio de 6,4 ciclos/animal y en el segundo un promedio
de 5,3 ciclos/animal.
DISCUSION
Teniendo en cuenta que la disminución de la ingestión de
alimento en los animales del grupo deficiente en cinc apareció tan
rápidamente como al tercer día de estar éstos ingiriendo
dicha dieta experimental, hace pensar que tal cambio en la conducta alimentaria
en estos animales pueda estar relacionado con las variaciones iniciales
en las concentraciones de cinc, tanto en el plasma como en zonas específicas
donde estos cambios puedan tener consecuencias casi inmediatas, como algunas
áreas neuronales del encéfalo, pues no habría tiempo
suficiente para que los animales pudieran desarrollar una deficiencia marginal
de este oligometal. Es probable que en esta etapa inicial de la instauración
de la anorexia intervengan mecanismos reguladores de acción rápida
que puedan interferir en la regulación de la conducta alimentaria
y que de alguna forma se vean influidos por las concentraciones de cinc.
Contribuye a reforzar este criterio el hecho de que el cinc es uno de los
metales divalentes más importantes y abundan tes en el cerebro y
que además este desempeña una importante función en
la regulación de la actividad de la descarboxilasa del ácido
glutámico (GAD), enzima fundamental en la síntesis del ácido
gamma-aminobutírico (GABA) en las terminaciones nerviosas.9 Se conoce
además que los bajos niveles de cinc estimulan la actividad de la
GAD, mientras que a mayores concentraciones de cinc la actividad de dicha
enzima se encuentra inhibida.10 Por lo tanto, el cinc, incrementando o
disminuyendo los niveles de GABA mediante la regulación de la actividad
de la GAD, puede modular la actividad funcional de los complejos receptores
del GABA y tornar a este sistema de un estado fisiológico a uno
patológico. Si a esto añadimos que Kasser et al,11
han encontrado que un incremento en los niveles de flujo de glucosa a través
de la vía del GABA en el hipotálamo ventrolateral trae como
consecuencia altos niveles de saciedad en la rata, adquiere todavía
más credibilidad este posible mecanismo regulador del Zn en la ingesta
alimentaria.
La hipótesis de alteraciones neurofisiológicas, como posible
mecanismo de acción de la anorexia en la deficiencia de cinc, ganaterrreno
con observaciones obtenidas por Wallwork y Sandstead,12 quienes
han encontrado alteraciones en las concentraciones de catecolaminas cerebrales
en ratas deficientes en cinc, particularmente incrementos en los niveles
de norepinefrina y dopamina.
Por otro lado, una vez establecido el cuadro carencial de cinc en el
grupo deficiente, los trastornos en los sentidos del gusto y el olfato
ocasionados por la deficiencia de cinc parecen brindar mayor explicación
a la anorexia presente en estos animales.
La forma particular de ingestión de alimento en los animales
deficientes en cinc (ciclos de ingestión alimentaria) presente en
nuestro estudio no ha sido observada por otros autores que han trabajado
la deficiencia de cinc experimental, excepto por William y Mills,13
por lo que consideramos que se deben continuar estos estudios en un futuro
en busca de mayores evidencias en cuanto a las alteraciones en la conducta
alimentaria y sus posibles causas en esta carencia nutricional.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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Williams RB, Mills CF. The experimental production of zinc deficiency in
the rat. Br J Nutr 1970;24:989-1003.
1Especialista de I Grado en Fisiología. Aspirante a Investigador.
2Especialista de II Grado en Fisiología. Investigador
Titular.
3Técnica en Química Analítica. Auxiliar
Técnico en Investigaciones.
Recibido: 29 de septiembre de 1994. Aprobado: 18 de noviembre de 1994.
Dr. Rodolfo Díaz Díaz. Instituto de Nutrición
e Higiene de los Alimentos. Infanta No. 1158, municipio Centro Habana,
Ciudad de La Habana 10300, Cuba.