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Revista Cubana Aliment Nutr 1995;9(2)
Hospital Pediátrico Docente de Centro Habana

Crecimiento y maduración ósea en niños asmáticos

Gladys Abreu Suárez,1 José A. González Valdés,2 José Jordán Rodríguez,3 Dania Chiong Molina4 y Maggie Torriente Valle5

RESUMEN

Con el objetivo de evaluar la repercusión del asma sobre el crecimiento y la maduración ósea se efectuó un estudio transversal en 180 niños asmáticos de uno y otro sexos, entre 7 y 15 años de edad, atendidos en la consulta externa del Hospital Pediátrico Docente de Centro Habana, en los que predominaban los grados moderado y grave de la enfermedad. Se evaluó la talla para la edad y se comparó con el pronóstico de talla de acuerdo con la de sus padres y con la talla esperada, según la distribución de Gauss. La edad ósea se estimó mediante el método Tanner-Whitehouse (TW2). No se encontró afectación de la talla. La edad ósea correspondió a la edad cronológica así como a la talla.

Palabras clave: ASMA/fisiopatología; DESARROLLO OSEO/fisiología; ESTATURA/fisiología.

INTRODUCCION

Entre los factores que influyen adversamente en el crecimiento y desarrollo humanos, se encuentran las enfermedades crónicas de la infancia. Entre éstas, el asma es importante por ser la más frecuente en el niño, con una alta prevalencia en nuestro medio. En ella se invocan como factores adversos la hipoxia hística, la atopia, el aumento del trabajo respiratorio, algunos factores nutricionales y psicológicos, así como la terapia esteroidea en dosis supresoras y por tiempo prolongado.1-3

Algunos autores informan baja talla y retraso en la edad ósea en relación con la gravedad de la enfermedad o el uso de esteroides.1,4,5

El objetivo del presente trabajo fue evaluar la repercusión del asma sobre el crecimiento y la maduración ósea de un grupo de niños tratados por esta enfermedad.

MATERIAL Y METODO

Se evaluaron en un corte transversal 180 niños asmáticos (96 varones y 84 hembras), entre 7 y 15 años de edad, seguidos por consulta externa en el Hospital Pediátrico Docente de Centro Habana. Se midió la talla de cada niño y sus padres de acuerdo con lo recomendado por el Programa Biológico Internacional. La estatura de cada niño se ubicó en los canales percentilares de talla para edad de las tablas de referencia para la población cubana.6 Se consideró que los niños situados por debajo del percentil 3 tenían baja talla y los ubicados entre los percentiles 3 y menos de 10 estaban en situación crítica.

El pronóstico de talla de acuerdo con la de sus padres se calculó en los niños sumando 12 cm a la talla materna o en las niñas restando 12 cm a la talla paterna; se sumó este valor con el del otro progenitor y se dividió por dos. Este resultado, pronóstico de talla, fue ubicado en el canal percentilar correspondiente a la talla adulta para compararlo con el canal percentilar real del paciente.

La talla esperada se calculó según el tamaño de la muestra para cada sexo de acuerdo con la curva de Gauss.

Para estimar la edad ósea se realizó una radiografía del carpo y se evaluó mediante el método TW2, variante mano total. El valor obtenido se situó en el canal percentilar correspondiente según los patrones de referencia para la población cubana (Jordán JR, Berdasco A, Jiménez JA. Maduración ósea. Método TW2. Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, 1987).

Se consideraron esteroideodependientes aquellos niños que en el último año recibieron ese medicamento durante más de 3 meses, ya fuera de forma mantenida o cíclicamente.

Se calcularon las medias y desviaciones típicas de cada variable. Se utilizó la prueba de chi-cuadrado para variables cualitativas.

RESULTADOS

En las tablas 1 y 2 se presentan las medias de talla según la edad y el sexo. Las niñas de 7 años tuvieron valores superiores a las de 8, lo que posible mente se deba al pequeño número de pacientes y a que coinciden algunas niñas atípicas. Los valores de la talla de los varones fueron más homogéneos.

La distribución de frecuencia de los niños según los canales percentilares de talla para la edad se desplazó hacia la derecha, es decir, hacia valores más altos, en comparación con la distribución de los niños según la talla pronosticada a partir de los valores de sus padres, así como según la talla esperada de acuerdo con la curva de Gauss. (figuras 1 y 2).

Los valores de las medias de edad ósea para cada edad y sexo correspondieron a la edad cronológica.

Las 2 niñas esteroideodependientes no presentaron retardo en la edad ósea y el único varón esteroideodependiente se ubicó en un canal crítico de edad ósea, entre los percentiles 3 y <10.

Al comparar la distribución de los niños según los canales de talla para la edad y los de edad ósea (tablas 3 y 4), los valores altos de maduración esquelética correspondieron a los valores altos de talla y viceversa, en uno y otro sexos, aunque esto no fue estadísticamente significativo.

DISCUSION

Cuando la distribución de los niños según los valores reales de talla para edad por canales en uno y otro sexos se comparó con la distribución según el pronóstico de talla y según la talla esperada para una población normal (curva gaussiana), hubo menos niños de los esperados en los canales <3 y 3<10, lo cual indica que el asma no afectó su potencial biológico y se manifestó, por el contrario, la tendencia secular a incrementar la talla.7 Esta tendencia fue más evidente en las niñas.

En estudios longitudinales en asmáticos se señala la presencia de retardo de la talla en la niñez y adolescencia, así como retardo de 1,3 años en la edad media del estirón puberal; sin embargo, se observa crecimiento de recuperación y se alcanza una talla normal en la adultez.2,8

En relación con el tratamiento esteroideo consideramos que nuestros resultados estuvieron acordes con el bajo porcentaje de niños que lo recibieron, a pesar de predominar los casos moderados y graves en nuestro estudio. Debe valorarse, no obstante, que la muestra fue pequeña para llegar a conclusiones sobre este punto, además de la limitación de ser un estudio transversal y de encontrarse los pacientes en edad puberal, lo cual puede representar una maduración tardía con retardo puberal, más que una verdadera afectación de la estatura. También debe tenerse en cuenta el crecimiento de recuperación que sobreviene al suspender el tratamiento esteroideo.9

La media de edad ósea correspondió a la media de edad cronológica para uno y otro sexos, lo cual es importante por el valor de la maduración esquelética como índice de maduración biológica.7

No encontramos afectación de la edad ósea en los niños tratados con esteroides a pesar del efecto inhibidor de estas drogas sobre el cartílago epifisario.10 De forma similar, Baraldi al realizar densitometría ósea en niños con tratamiento prolongado con esteroides inhalados no encontró diferencias significativas con el grupo control.11

Acosta López señala el 33 % de niños asmáticos graves con retardo en la maduración esquelética según TW2, pero considera retardo las diferencias de 0,5 años entre la edad cronológica y la ósea (Acosta López J. Características del crecimiento y maduración óseas. Trabajo para optar por el título de Especialista en Pediatría. La Habana, 1981.), mientras Tanner plantea 2 años.12 Otros autores también relacionan el retardo con el uso de esteroides o la gravedad del asma.4,5

Nuestros resultados deben estar relacionados fundamentalmente con la duración de la terapia esteroidea, que si bien pudo considerarse supresora, no fue de más de 5 meses en ninguno de los 3 pacientes. Por otra parte, no valoramos el factor racial a pesar de que en la composición étnica de nuestra población es numerosa la ascendencia negroide, que se caracteriza por tener una maduración ósea acelerada.

CONCLUSIONES

En los niños asmáticos de este estudio no se halló afectación de la talla; la edad ósea correspondió a la edad cronológica así como a la talla.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. Ferguson AC, Murray AB, Wah Jun T. Short stature and delayed skeletal maturation in children with disease. J Allergy Clin Immunol 1982;69(5):461-6.
  2. Phelan PD. Respiratory illness in children. 3ed. London: Blackwell Scientific 1990:125.
  3. Mak VH, Bugler JR, Spiro SG. Sternomastoid muscle fatigue and twitch maximum relaxation rate in patients with steroid dependent asthma: Thorax 1993;48(10):979-84.
  4. Kerrebyn KF, Croon JPM. Effect on height of corticoid therapy in asthmatic children. Arch Dis Child 1968;43:556-61.
  5. Shobat M, Shobat T, Kedem R, Mimouri M, Danon IL. Childhood asthma and growth outcome. Arch Dis Child 1987;62:63-5.
  6. Jordán JR. Crecimiento y desarrollo: una meta cumplida. Rev Cubana Pediatr 1988;60(6):924-30.
  7. Tanner JM. Educación y desarrollo físico. La Habana: Instituto Cubano del Libro, 1971:13-23.
  8. Balfour Lynn L. Growth and childhood asthma. Arch Dis Child 1986;61:1049-55.
  9. Bacon C, Balfour Lynn L. Growth retardation in asthmatic children treated with inhaled beclomethasone dipropionate. Lancet 1988:1(8553):475.
  10. Agertoft L, Pedersen S. Effects of long term treatment with an inhaler corticosteroid on growth and pulmonary function in asthmatic children. Respir Med 1994;88(5):373-81.
  11. Baraldi E, Ballini NC. De Marche A, Zacchello F. Effect of Beclomethasone Dipropionate on bone mineral content assessed by X ray densitometry in asthmatic children: a longitudinal evaluation. Eur Respir J 1994;7(4):710-14.
  12. Tanner JM, Whitehouse RH, Matshall WA. Assessment of skeletal maturity and prediction of adult height (TW 2 Method 2ed. London: Academic, 1983:50-103.
 
  1. Especialista de II Grado en Pediatría. Profesora Asistente de Pediatría. Facultad Cira García. Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana.
  2. Especialista de II Grado en Pediatría y Administración de Salud. Profesor Titular de Pediatría. Facultad Cira García. Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana.
  3. Doctor en Ciencias. Profesor Titular de Pediatría. Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana.
  4. Especialista de II Grado en Endocrinología. Instructora de Pediatría. Facultad Cira García. Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana.
  5. Especialista de I Grado en Pediatría.
Recibido: 2 de mayo de 1995. Aprobado: 5 de junio de 1995.

Dra. Gladys Abreu Suárez. Hospital Pediátrico Docente de Centro Habana. Benjumeda y Morales, municipio Cerro, Ciudad de La Habana, Cuba.

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