ORIGINAL



Factores de riesgo aterogénicos en población adulta del policlínico "José R. León Acosta"


Atherogenic risk factors in adult patients from the "José R. León Acosta" polyclinic



Esther Lilia Torres DamasI; Yenny Esther Expósito TorresII; Luis Alberto Zapata HueteIII; María de Jesús Bustillo SantandreuIV; Juan Antonio San Blas ValdésV

IMáster en Investigaciones en Aterosclerosis. Especialista de I Grado en Angiología y Cirugía Vascular. Investigadora Agregada. . Policlínico "José R. León Acosta". Ciudad de La Habana, Cuba.
IIEspecialista de I Grado en Medicina General Integral. Policlínico "José R. León Acosta". Ciudad de La Habana, Cuba.
IIIEspecialista de I Grado en Medicina General Integral. Residente de 3er. Año de Cirugía. Policlínico "José R. León Acosta". Ciudad de La Habana, Cuba.
IVEspecialista de II Grado en Angiología y Cirugía Vascular. Filial Central de Angiología y Cirugía Vascular de Santa Clara. Villa Clara, Cuba.
VEspecialista de I Grado en Angiología y Cirugía Vascular. Instructor. Policlínico "José R. León Acosta". Ciudad de La Habana, Cuba.


 


RESUMEN

OBJETIVOS: Identificar los factores de riesgo de la población y determinar la morbilidad por hipertensión arterial, hábito de fumar, estado nutricional y sedentarismo.
MÉTODOS: Se realizó una investigación descriptiva transversal. Se indagó sobre el hábito de fumar y el sedentarismo mediante una muestra realizada a 112 pacientes con una edad de 45 años y más, de uno y otro sexos, a quienes se les tomó la tensión arterial, el peso y la talla para el calculo del índice de masa corporal.
RESULTADOS: La población mayoritaria fue del sexo femenino. El 62,5 % de la población tenía conocimiento de su hipertensión, pero el 33,9 % no lo sabía y fueron considerados como casos nuevos. Presentaban un tabaquismo asociado el 34,8 % de los casos; de ellos, el 17,9 % eran fumadores activos, de los cuales 78,0 % eran sedentarios. El sobrepeso representó el 34,0 % y la obesidad el 12,5 %. El 38,4 % del total presentaba la asociación de tres factores de riesgo; de estos, los más relevantes fueron la hipertensión arterial, el sedentarismo y el hábito de fumar.
CONCLUSIÓN: La elevada frecuencia encontrada de tres importantes factores de riesgo cardiovasculares en la población general (la hipertensión arterial, el sedentarismo y el hábito de fumar), sugiere el abordaje de una estrategia global para su prevención con la finalidad de reducir la incidencia de dichas enfermedades.

Palabras clave: Aterosclerosis, factores de riesgo, adultos.


ABSTRACT

OBJECTIVES
: To identify the risk factor in population and to determine the morbidity from arterial hypertension, smoking, nutritional state and a sedentary life.
METHODS: A cross-sectional and descriptive research was carried out to know on smoking and sedentary life in a sampling of 112 patients aged 45 and over of both sexes in whom the arterial pressure was taken and the weight and height were measured to estimate the body mass index (BMI).
RESULTS: There was predominance of female patients. The 62,5 % of population knows on presence of hypertension but the 33,9 % don't know on it and were considered as new cases. The 34,8 % of cases were smokers; from them the 17,9 % were active smokers and the 89,0% had a sedentary life. The excess of weight accounted for 34,0 % and obesity accounted for the 12,5 %. The 34,8 % of total had an association with three risk factors including the arterial hypertension, sedentary life and smoking.
CONCLUSION: The high frequency of three significant cardiovascular risk factors in general population (arterial hypertension, sedentary life and smoking suggest the approach of a global prevention strategy to reduce the incidence of such diseases.

Key words: Atherosclerosis, risk factors, adults.





INTRODUCCIÓN

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte prematura en la mayoría de las poblaciones del mundo; es el factor de mayor morbilidad y pérdida de la calidad de vida. Se ha planteado que es la aterosclerosis la causa subyacente de estas enfermedades.1

La humanidad, desde sus inicios, ha sido amenazada por epidemias que diezmaban las poblaciones y que eran en su mayoría de origen infeccioso: la lepra, la tuberculosis y en la actualidad el SIDA (Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida), que aún no puede ser controlado debido a la mutagenicidad del virus. Con el descubrimiento de los antibióticos y la aplicación de medidas preventivas de salud pública, la mortalidad producida por estas causas disminuyó y se produjo un aumento de la esperanza de vida. Como consecuencia de estos cambios, un grupo de enfermedades no infecciosas pasaron a ser la causa principal de mortalidad; entre ellas se encuentra la enfermedad cardiovascular.2,3

En las primeras décadas del siglo XX, las enfermedades cardiovasculares tomaron visos de epidemia, la mortalidad iba en aumento y cada vez a edades más tempranas. A mediados del siglo las enfermedades crónicas no transmisibles se convirtieron en el principal problema de salud pública en los países desarrollados, lo que dio inicio a estudios prospectivos para determinar las causas de muerte cardiovascular; el más conocido de ellos es el de Framingham Heart Study4 por ser el primer estudio epidemiológico, prospectivo, epidemiológico y de seguimiento horizontal. De los resultados obtenidos se denominaron los factores de riesgo de enfermedad coronaria, porque la causa de muerte más frecuente en esa población fue el infarto agudo del miocardio.

El modelo etiológico que predominaba para explicar el origen de esas enfermedades crónicas era la importancia de los factores de riesgo para la salud en la etapa de adulto, algunos de los cuales tienen que ver con los modos y estilos de vida. A los cinco años de iniciados los estudios, se establecieron los factores de riesgo cardiovasculares no modificables como: la edad, el sexo y la herencia; los modificables como: las dislipidemias, la hipertensión arterial, el tabaquismo, la diabetes mellitus, la obesidad, y otros llamados secundarios como: la vida sedentaria y el estrés, etcétera.4,5

La epidemiología cardiovascular se caracteriza por tener una etiología multifactorial, donde la clave en su etiopatogenia lo constituyen precisamente los factores de riesgo. Estos tienen diferente grado de importancia; pueden potencializarse entre sí cuando se presentan asociados.6 La división en modificables y no modificables es importante desde el punto de vista clínico, ya que los primeros son sobre los que se puede intervenir para disminuir el potencial de riesgo cardiovascular. Hay que señalar que los factores de riesgo contribuyen de una manera heterogénea a la mortalidad cardiovascular y en su conjunto pueden explicarla entre el 40,0 y el 60,0 %.7 Se plantea que para el año 2020, las enfermedades crónicas no transmisibles, explicarán el 75,0 % de todas las muertes en el ámbito internacional.8

Clásicamente, se han descrito factores de riesgo que contribuyen al desarrollo de la aterosclerosis, ya que actúan como predictores de eventos cardiovasculares, cerebrovasculares o vasculares periféricos; pero por sí solos no explican completamente la aparición de dichos eventos, y quizás su unión a otros marcadores de riesgos puede ejercer un papel contribuyente en la patogénesis de la enfermedad aterosclerótica.9,10

La identificación de los factores de riesgo aterogénicos en grupo poblacional permite una mejor comprensión del proceso aterosclerótico, así como se hace más factible desarrollar medidas preventivas y tomar conductas terapéuticas adecuadas en dicho grupo.

Por la importancia del control de los factores de riesgo aterogénicos se realizó este estudio en un grupo poblacional de 45 y más años, perteneciente al Policlínico "José R. León Acosta", de Santa Clara, con el objetivo de identificar las características generales de la población, determinar la morbilidad por hipertensión arterial, identificar la presencia del hábito de fumar, el estado nutricional y la realización de algún tipo de actividad física en ellos.


MÉTODOS

Se realizó un estudio descriptivo de tipo transversal. El universo de estudio lo constituyó la población mayor de 45 años de edad, de uno y otro sexos, de un consultorio tipo I correspondiente al Policlínico "José R León Acosta". A partir de los libros de dispensarización, se confeccionó una base de datos con un total de 750 pacientes de la cual se seleccionó una muestra de 112 quienes dieron su consentimiento para participar en el estudio.

Se utilizaron métodos empírico y clínico. Los primeros basados en la encuesta de modelo de Método Recolección del Dato Primario (MRDP), del Centro de Investigación de la Aterosclerosis, de Ciudad de La Habana (CIRAH); y los segundos para la medición de la tensión arterial, el peso y la talla.

Las variables valoradas fueron: la edad, el sexo, la hipertensión arterial, el hábito de fumar, el sedentarismo y el estado nutricional. Para la medición de la tensión arterial se utilizó un esfigmomanómetro anaerobio, con el que se siguió estrictamente la técnica de la toma de la tensión arterial, y los pacientes se clasificaron en:

Para determinar el estado nutricional (obesidad y sobrepeso) se hizo referencia al índice de masa corporal (IMC)6 calculando la fórmula: peso/talla.2 Se dividió la muestra siguiendo los siguientes criterios:

Para la práctica del hábito de fumar, las personas fueron clasificadas, según la información aportadas por ellas mismas, en:6

El sedentarismo se valoró según la práctica o no de ejercicio físico sistemático. Se realizó la asociación de los factores de riesgo de acuerdo con el número de estos (edad y sexo, fumador, hipertensión arterial, sedentarismo, obesidad)



RESULTADOS

Los datos de la distribución de la población estudiada según sexo se recogen en la tabla 1. Se puede observar que la mayor frecuencia corresponde al sexo femenino con 55,3 %, y el resto al sexo masculino (44,7 %).

Al tener en cuenta la totalidad de la muestra para conocer la distribución según edad y sexo (tabla 2) se encontró una mayor proporción de personas en el grupo de edad entre los 65-74 años (33,9 %), sobre todo en el sexo masculino (19,6 %), seguido por el grupo de edad de 55-64 años (33,1 %), pero en este caso la mayor frecuencia fue en el sexo femenino (18,8 %).

Al analizar cómo se comportaba la hipertensión arterial se pudo observar que el 96,4 % de la población era hipertensa; de estos pacientes, el 62,5 % tenían conocimiento de padecerla, pero 33,9 % no lo sabían, por lo que fueron considerados como casos nuevos (figura 1).

La figura 2 muestra el comportamiento del hábito de fumar. Se puede observar que la gran mayoría de la población (65,1 %) no poseía este mal hábito. Sin embargo, el 17,8 % sí lo presentaba; el 12,5 % hacía más de tres años que lo había abandonado, pero solo el 3,6 % lo había hecho hacía menos de 3 años. Solo se reportó una persona como fumadora pasiva (0,89 %).

La evaluación del estado nutricional de la población estudiada se muestra en la figura 3. Se puede observar que la mayor proporción de personas (50,9 %) presentaba normopeso, pero el 49,1 % tenía algún grado de obesidad. El sobrepeso representó el 34,0 %, la obesidad el 12,5 % y la obesidad mórbida el 2,6 %.

Los resultados del estado nutricional unido al sedentarismo aumenta en las personas el riesgo de padecer alguna enfermedad de causa vascular. Por tal motivo, al analizar el sedentarismo o la realización de actividad física, se halló que solo el 22,0 % de las personas declararon hacer ejercicios físicos, lo que demostró que 78,0 % eran sedentarios (figura 4).

Al analizar cómo se asociaban los factores de riesgo en la totalidad de la población estudiada, se encontró que el 38,4 % correspondía a la asociación de tres factores. Este tipo de asociación fue mayor en las mujeres que en los hombres (42,0 % vs. 35,4 %). La tríada de asociación más importante fue: la hipertensión arterial, el hábito de fumar y el sedentarismo (figura 5).




DISCUSIÓN

La enfermedad cardiovascular es uno de los mayores problemas de salud pública en el mundo, y se considera la primera causa de muerte en la población adulta;11 es responsable de 32 millones de eventos coronarios y accidentes cerebrovasculares, de los cuales entre el 40,0-70,0 % son fatales. Este problema es mucho mayor en países en vía de desarrollo. La mortalidad que puede ocasionar este tipo de enfermedad es de 17 millones de muertes al año.12

Se considera que si la mortalidad es tan elevada, en correspondencia con esto millones de personas deben padecen los factores de riesgo aterogénico (hipertensión arterial, tabaquismo, diabetes mellitus, hiperlipoproteinemias, malos hábitos nutricionales)12 que no son comúnmente diagnosticados.

Los factores de riesgo aterogénicos se encuentran con frecuencia en la población adulta, pero lamentablemente se desconoce su prevalencia. Lo anterior pudiera explicar, en parte, en la población adulta la presencia de las grandes crisis de enfermedad aterosclerótica (cardiovascular, cerebrovascular y arterial periférica). Al tener en cuenta los datos demográficos de la población estudiada, se pudo constatar la primacía del sexo femenino.

Las enfermedades cardiovasculares no son causa directa del envejecimiento, pero son más comunes entre las personas de mayor edad. Este es uno de los factores de riesgo cardiovascular clasificados como no modificables, que junto con el género y las condicionantes genéticas contribuyen al aumento de la incidencia de enfermedades cardiovasculares. Por tal motivo la edad es uno de los factores que marca de forma incuestionable el riesgo cardiovascular de nuestros pacientes.12-14 En este trabajo se halló que la mayor proporción de personas se encontraban entre los 55 y 74 años edad.

La hipertensión arterial también es considerada como uno de los principales problemas de salud que afecta al 25,0 % de la población adulta general.15 En Estados Unidos afecta a 65 millones de personas y se calcula que en el mundo entero estén afectados aproximadamente 1 000 millones.13,16

La hipertensión arterial, como factor de riesgo de importancia, produce múltiples efectos adversos sobre el sistema cardiovascular. El incremento tanto de la presión sistólica como la diastólica se correlacionan directamente con la aparición de enfermedades vasculares, pero es conocido además que este aumento se caracteriza por ser sostenido e independiente de otros factores de riesgo.13,16

Framingham4 y otros demostraron que la presión arterial sistólica y la diastólica tienen una asociación continua, independiente, gradual y positiva, con los parámetros de evolución cardiovascular; incluso los valores de presión arterial normales-altos se asocian a un aumento del riesgo de enfermedad cardiovascular. En este estudio la prevalencia de hipertensión fue elevada; el 62, 5 % tenía conocimiento de padecerla, pero el 34,0 % no lo conocía. Estos resultados están en correspondencia con las cifras reportadas en otros estudios realizados en Argentina, Brasil y Chile, los que reportaron cifras de 34,4, 30,0 y 36,5 % respectivamente.8 En España las cifras que se reportan en población adulta son más elevadas (60,0 %), sobre todo en adultos mayores de 60 años.17,18

El tabaquismo representa otro problema fundamental para la salud pública, al tratarse de un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares que se puede modificar.19 Se designa como el mayor factor de riesgo en el desarrollo temprano de la aterosclerosis.20 Los fumadores de una cajetilla diaria, a diferencia de los no fumadores, tienen un riesgo de tres a cinco veces mayor de desarrollar una cardiopatía isquémica.13 No hay ningún otro factor de riesgo más generalizado, asumido, tolerado, y lo que es más preocupante, en ocasiones potencializa el efecto nocivo de los otros.21

El hábito de fumar es la causa principal de muerte evitable en los países desarrollados, como por ejemplo China.22 Se estima que uno de cada cinco muertes puede ser atribuida a esta causa y que el 43,0 % de ellas están relacionadas directamente con una afección cardiovascular.23

El efecto adverso del tabaquismo pudiera estar relacionado con la acción de la nicotina sobre el sistema nervioso autónomo, con la liberación de catecolamina, el incremento de la agregación plaquetaria, las alteraciones lipídicas y la disfunción endotelial. También se puede producir un aumento en la producción de radicales libres y de citoquinas, lo cual favorece la formación de macrófagos y el núcleo lipídico en la pared arterial.24

Cabe señalar que no hay una diferenciación en la función endotelial de los no fumadores y los exfumadores, lo que hace pensar que la disfunción del endotelio puede ser reversible.21 En Estados Unidos y Europa se ha reportado que la prevalencia del hábito de fumar oscila entre 17,5 y 45,0 %.19 Los resultados hallados es este estudio en cuanto a la prevalencia de fumadores coincide con los que reportan otros autores; sin embargo, fue baja (17,8 %), cotejada con el estudio de CARMEN, el de ENFREC II11 y el de Argentina (33,4 %).8

Actualmente el sobrepeso y la obesidad se consideran como una epidemia que va en ascenso, que por demás contribuye al incremento del riesgo de enfermedades crónicas en el mundo entero, por lo que se hace necesario llevar a la práctica programas de salud dirigidos a su disminución.

La obesidad es un trastorno metabólico crónico, y está relacionada con un desequilibrio entre el consumo y el gasto de caloría. Está asociada a otras enfermedades, como el síndrome metabólico, determinados tipos de cánceres y la apnea del sueño. Es un factor de riesgo independiente que fue identificada como tal hace 40 años. Al asociarse a otros factores aterogénicos, tiene también una relación indirecta con la aterosclerosis.2,11

En los Estados Unidos, las dos terceras partes de la población tienen sobrepeso u obesidad.25 La frecuencia de sobrepeso encontrada en este estudio coincide con los datos reportados por otros autores.8,9,12,17,18

El sedentarismo o la inactividad física es otro factor de riesgo bien definido para el desarrollo de la aterosclerosis y sus secuelas. El riesgo relativo de muerte por enfermedad vascular en un individuo sedentario en comparación con un individuo activo es 1:9.2 Se señala que el ejercicio físico moderado puede disminuir significativamente el riesgo de enfermedad cardiovascular por diferentes mecanismos: aumento de los niveles de C-HDL, disminución del peso corporal, mejor desarrollo de la circulación colateral, disminución de la presión arterial y mejor control de la glucosa en los diabéticos.13

Al analizar el estilo de vida en este trabajo se apreció que el 78,0 % no realizaba ningún tipo de ejercicio físico, resultado que está en concordancia con los reportados por otros autores. En Brasil en un estudio poblacional se encontró que el hábito sedentario fue frecuente, lo que traía aparejado modificaciones perjudiciales sobre el aparato cardiovascular y la tendencia al sobrepeso y a la obesidad, así como a la presencia subclínica de la aterosclerosis.9,26 La recomendación de realizar ejercicio físico ha pasado a ser un elemento importante de las políticas preventivas de salud a cualquier edad, es decir, en los niños, los adultos, y los ancianos.2

El impacto de los factores de riesgo ateroscleróticos sobre la aparición de eventos cardiovasculares mayores es muy diferente de un país a otro con niveles similares de desarrollo.27 La adición o suma de factores de riesgo se asocia a un incremento de aparición de enfermedades vasculares en cualquier parte del árbol arterial. En este trabajo la elevada frecuencia de personas con dos o más factores de riesgo ha sido alta, y este hallazgo está en correspondencia con otros estudios, donde se reporta que la mayor parte de los sujetos (60,9 %) tenían un solo factor de riesgo cardiovascular y el 28,1 % de los pacientes tenían dos o más.27 En este estudio la prevalencia de dos o más factores de riesgo fue de 38,4 %, cifra algo superior al reportado por Ferrante,8 que fue de 28,4 %.

Se concluye que la frecuencia elevada de los factores de riesgo cardiovasculares en la población general y la suma de los tres más importantes (la hipertensión arterial, el sedentarismo y el hábito de fumar), sugiere el abordaje de una estrategia global de prevención, con la finalidad de reducir la incidencia de dichas enfermedades.



REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Barriosa V, Gómez-Huelgas R, Rodríguez R, de Pablos V. Adiponectina: un factor de riesgo cardiovascular emergente. Estudio REFERENCE. Rev Esp Cardiol. 2008; 61:1159-67.

2. O'Donnel CJ, Elosua R. Factores de riesgo cardiovascular. Perspectivas derivadas del Framingham Heart Study. Rev Esp Cardiol. 2008;61:299-310.

3. Montano JA, Prieto VI. Enfoque preventivo y factores de riesgo (Cap 21 Salud y Medicina). En: Álvarez Sintes. Editorial Ciencias Médicas. Med Gen Integr. Habana. 2008;2:168-72.

4. Agusti R. Factores de riesgo cardiovascular. Revista Peruana de Cardiología. 2005;XXXI(1):82-5.

5. Regidor E. Exposición a factores de riesgo a lo largo de la vida y enfermedad cardiovascular. Gac Sanit. 2006;20(5):339-41.

6. Baena JM, del Val JL, Alemany L, Martínez JL. Riesgo de presentación de eventos cardiovasculares según la agrupación de los factores de riesgo modificables en la población mayor de 15 de años de un centro de salud de Barcelona. Rev Esp Salud Pública. 2005;79(3):365-88.

7. De la Peña A. Factores de riesgo cardiovascular. Capítulo I. Epidemiología de la enfermedad cardiovascular y de sus factores de riesgo en España. En: Suárez C. Protocolos Riesgo Vascular. 2004;16-8.

8. Ferrante D, Virgolini M. Encuesta Nacional de Factores de Riesgo; 2005: Resultados principales. Prevalencia de factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares en la Argentina. Rev Argent Cardiol. 2007;75:20-9.

9. Gómez O, Fernández-Britto JE, Núñez M, Meneau T, Ferrer M. Factores de riesgo aterogénico en una población de adultos mayores. Rev Cubana Enferm [revista en la Internet]. 2005 Dic [citado 2009 may 26]; 21(3):1-1. Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0864-03192005000300005&lng=es.

10. Muntaner J, Badimon JJ, Piredda A. Placa y sangre vulnerable. Artículo de Revisión. Rev CONAREC. 2006;(86):176-82.

11. Catalán Reyes M. Prevalencia de factores de riesgo cardiovascular en adultos. Ciudad de México: Salud Pública Méx. 2008;50(3):198-9.

12. Díaz Realpe JE, Muñoz Martínez J, Sierra Torres CH. Factores de riesgo para enfermedad cardiovascular en trabajadores de una institución prestadora de servicios de salud. Bogotá: Rev Sal Públ. 2007;9(1):64-75.

13. Céspedes LG, Castañar JF, Montano JA, Prieto VI. Enfermedades Cardiovasculares y factores de riesgo. Afecciones Cardíacas. Capítulo 70. En: Álvarez R. Medicina General Integral. Vol III. Principales afecciones en los contextos familiar y social. La Habana: Editorial Ciencias Médicas; 2008;83-8.

14. García Puig J, de la Figuera M. Lo peor es... LA EDAD. Libro MAPA. Evaluación Global del Riesgo Vascular. Madrid. 2003;17(2):31-5.

15. Manolis A, Doumas M. Disfunción sexual: Primera manifestación de las complicaciones de la calidad de vida relacionada con la hipertensión. Colección: publicación de la Sociedad Iberoamericana de Información Científica (S I I C). Serie Sociedad Iberoamericana de Información Científica Factores de Riesgo; 2009;7(1):9-11.

16. Páez O, Cusa A, Kenny G, Iannicelli A, Piovano JC, Monte Amore P. Estudio observacional de corte transversal sobre el control de la hipertensión arterial en adultos mayores tratados con inhibidores del sistema renina-angiotensina en la Ciudad de Buenos Aires. Rev Fed Arg Cardiol. 2009;38:193-9.

17. Banegas JR, Villar F, Graciani A, Rodríguez Artalejo F. Epidemiología de las enfermedades cardiovasculares en España. Rev Esp Cardiol. 2006;6(Suppl.):3G-12G.

18. Palomo I, Icaza G, Mujica V, Núñez L, Leiva E, Vásquez M, Alarcón M, Moyano E. Prevalencia de factores de riesgo cardiovascular clásicos en población adulta de Talca. Chile. 2005. Rev Méd Chile. 2007;135:904-12.

19. Offspring Levitzky Y, Guo C, Benjamin E. La relación entre el tabaquismo y un conjunto de marcadores de la inflamación: el estudio Framingham. Atherosclerosis 2008; 201(1):217-24.

20. Henderson B, Csordas A, Backovic A, Kind M, Bernhard D, Wick G. Cigarette smoke is an endothelial stressor and leads to cell cycle arrest. Atherosclerosis. 2008;201:298305.

21. López García-Aranda V. Lo peor es... el tabaco. Evaluación global del riesgo vascular. Hospital La Paz- Atención primaria. Libro MAPA. Barcelona. 2003;17 (2): 31-5.

22. Gu D, Tanika N, Kelly M, Xigui W, Chen J, Jonathan M et all. Mortality Attributable to Smoking in China. N Engl J Med. 2009;360:150-9.

23. Romero A, Somers V, Korinek J, Sierra J, Randal T. Update in prevention of atherosclerotic Herat disease: Management of major cardiovascular risk factor. Rev Invest Clin. 2006;58(3):237-44.

24. Álvarez A, González JC. Algunos factores de riesgo de la cardiopatía hipertensiva. Rev Cubana Med. 2009;48(4):139-51.

25. Hill AM, Kris Etherton PM. Contemporary strategies for weight loss and cardiovascular disease risk factor modification. Current Atherosclerosis Reports. 2008;10:486-96.

26. Lara R, Nobre F, Pazin A, Schmidt A. Prevalence of cardiovascular risk factors in a population of Brazilian industry workers. Arq Bras Cardiol. 2009;92(1):16-22.

27. Baena JM, Álvarez B, Piñol P, Martín R. Asociación entre la agrupación (clustering) de factores de riesgo cardiovascular y el riesgo de enfermedad cardiovascular. Rev Esp Salud Pública. 2002;76:7-15.





Recibido: 15 de septiembre de 2010.
Aprobado:20 de noviembre de 2010.



Dra. Esther Lilia Torres Damas. Policlínico Docente «José R. León Acosta». Nazareno 10, CP: 50100. Santa Clara, Villa Clara, Cuba. Correo electrónico: estherlilia@infomed.sld.cu