ORIGINAL

 

Riesgo aterogénico y enfermedad cardio-cerebrovascular y arterial periférica
en mujeres de edad mediana


Atherogenic risk and cardiovascular, cerebrovascular and arterial disease in mean age women



Luisa Estela Ramos Morales,I Ulises de Jesús Gallardo Pérez,II José Cabrera Zamora,III Liliana Salgado Boris,IV Daysi Adam Simón,IV Miriam Mahía Vilas,V Ana María Quintela Pena,VI Maritza Castellanos MonteroVII

IMáster en Bioética. Licenciada en Bioquímica. Investigadora auxiliar. Asistente. Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular. La Habana, Cuba.
IIMáster en Salud Pública. Especialista de II Grado en Higiene y Epidemiología. Investigador y Profesor Auxiliar. Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular. La Habana, Cuba.
IIIMáster en Investigaciones en Ateroesclerosis. Especialista de II Grado en Angiología y Cirugía Vascular. Investigador Auxiliar. Instructor. Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular. La Habana. Cuba.
IVTécnico medio en Química Analítica y Laboratorio Clínico. Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular. La Habana, Cuba.
VMáster en Investigaciones en Aterosclerosis. Licenciada en Bioquímica. Investigadora Auxiliar. Asistente. Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular. La Habana, Cuba.
VIMáster en Bioquímica Clínica. Licenciada en Bioquímica. Investigador Auxiliar. Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular. La Habana, Cuba.
VIILicenciada en Enfermería. Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular. La Habana, Cuba.






RESUMEN

OBJETIVO: Caracterizar la población femenina de edad mediana del Policlínico Docente del Cerro en cuanto a la prevalencia de enfermedades del corazón, cerebrovascular y arterial periférica, así como de algunos factores de riesgo de aterosclerosis.
MÉTODOS: Se realizó un estudio transversal y descriptivo en una muestra de 711 mujeres entre los 40 y 59 años de edad, pertenecientes al Policlínico Docente del Cerro. A todas se les aplicó una encuesta para recoger los siguientes datos: edad, historia personal de enfermedades cardiovasculares, factores de riesgo y etapa del ciclo reproductivo.
RESULTADOS: Se encontró que de las 711 mujeres entrevistadas, el 47,25 % eran posmenopáusicas; el 42,0 % fértiles y el 10,7 % perimenopáusicas. Se constató en el 94,0 % de las féminas la presencia de al menos un factor de riesgo aterogénico con la siguiente prevalencia: sedentarismo 64,6; obesidad abdominal 48,0; hipertensión arterial 39,9; tabaquismo 39,5 y diabetes mellitus 13,2 %. La prevalencia para las enfermedades del corazón fue de 7,2 % y para la cerebrovascular de 3,0 %. Se observaron signos positivos de enfermedad arterial periférica de los miembros inferiores en el 12,7 %.
CONCLUSIONES: Las mujeres de edad mediana presentan alto riesgo de desarrollar enfermedades y complicaciones cardiovasculares, con independencia de la etapa del ciclo reproductivo, mientras que dichas enfermedades presentan alta prevalencia en las posmenopáusicas.

Palabras clave: Menopausia, edad mediana, aterosclerosis, enfermedad cardiovascular, cardiopatía isquémica, enfermedad cerebrovascular, enfermedad arterial periférica, tabaquismo, sedentarismo, obesidad, hipertensión arterial.


ABSTRACT

OBJECTIVE: To characterize the mean age female population from the Cerro polyclinic as regards the heart, cerebrovascular and arterial peripheral diseases prevalence, as well as the risk factor of atherosclerosis.
METHODS: A cross-sectional and descriptive study was conducted in a sample including 711 women aged between 40and 59, from the Cerro Teaching Polyclinic. A survey was made to collect the following data: age, personal history of cardiovascular diseases, risk factors and stage of reproductive cycle.
RESULTS: From the 711 women interviewed the 47,25% was in the postmenopause phase; the 42,0% was in the fertile phase and the 10,7% was in the perimenopause phase. In the 94,0% of women it was confirmed the presence of al least a atherogenic risk factor with the following prevalence: sedentary lifestyle (64,6%); abdominal obesity (48,0%); high blood pressure (39,9%); smoking (39,5%) and diabetes mellitus (13,2%). Prevalence for heart diseases was of 7,2% and for the cerebrovascular one it was of 3,0%. There were positive signs of peripheral arterial disease of lower extremities in the 12,7%.
CONCLUSIONS: The mean age women have a high risk to develop cardiovascular diseases and complications independently of the reproductive cycle phase whereas such diseases have a high prevalence in the postmenopause women.

Key words: Menopause, mean age, atherosclerosis, cardiovascular disease, ischemic heart disease, cerebrovascular disease, peripheral arterial disease, smoking, sedentary lifestyle, obesity, high blood pressure.


 

 

INTRODUCCIÓN

La menopausia es asociada con un incremento del riesgo de sufrir aterosclerosis.1,2 Con la menopausia se desarrollan en la mujer cambios fisiológicos y psicológicos que responden en alguna medida a los cambios hormonales operados. La disminución de los niveles de estrógenos por la interrupción de la función del ovario en la menopausia, más que un fenómeno aislado que pone fin al potencial reproductivo en la mujer, constituye un proceso complejo en el organismo femenino con consecuencias específicas para todos los órganos que poseen receptores estrogénicos como son: el propio ovario, el endometrio, el epitelio vaginal, el hipotálamo, el tracto urinario, el esqueleto, la piel y el sistema cardiovascular.2, 3

En lo que respecta al sistema cardiovascular, estudios realizados demuestran la existencia de receptores estrogénicos en todos los niveles de la estructura arterial: células endoteliales, células de músculo liso y células nerviosas de la adventicia,2 con una fuerte asociación entre la expresión del receptor estrogénico y la ausencia de aterosclerosis coronaria en mujeres premenopáusicas, así como una disminución en la expresión de estos receptores en arterias coronarias ateroscleróticas.4 En particular, se considera que la protección contra la aterosclerosis coronaria probablemente ocurre, tanto por la disminución de factores de riesgo en la premenopausia, como por el efecto de los estrógenos sobre la pared arterial. A la caída de los niveles de estrógenos se adiciona el peso de factores biológicos y hereditarios, la preexistencia de problemas de salud, el estilo de vida de la mujer y su edad en ascenso, que la exponen a determinado riesgo de padecer enfermedades crónicas.5,6

En los países de América, las enfermedades del corazón, las cerebrovasculares y la diabetes figuran dentro de las 10 primeras causas de muerte en las mujeres entre 45 y 64 años de edad.7 Sin embargo, en Cuba la enfermedad cardiovascular ocupa la segunda causa de muerte en las mujeres en el rango de edad de 35 a 44 años. En este grupo la cerebrovascular ocupa el tercer escaño. Cabe señalar que a partir de los 65 años y más, la enfermedad cardiovascular aparece como la primera causa de muerte de la mujer cubana. En las estadísticas de salud cubana, la enfermedad arterial periférica se engloba dentro de las enfermedades de las arterias, arteriolas y vasos capilares, y ocupa la séptima causa de muerte a partir del grupo de edad de 55 a 64 años.8

En los últimos años, en un esfuerzo jerarquizado por la Sección de Climaterio y Menopausia de la Sociedad Cubana de Obstetricia y Ginecología, se han realizado estudios en la mujer de edad mediana encaminados a la caracterización clínico-social del síndrome del climaterio y a la atención integral de estas en esa etapa de su vida. Al tomar en cuenta el poco número de investigaciones realizadas sobre morbilidad y mortalidad por causas vasculares en la población femenina cubana relacionadas con la menopausia, y con el ánimo de contribuir a aportar datos de importancia para el Sistema Nacional de Estadística del Ministerio de Salud Pública de la República de Cuba, fue objetivo de este trabajo caracterizar la población femenina de edad mediana del Policlínico Docente del Cerro en cuanto a determinar la prevalencia de enfermedades del corazón, cerebrovascular y arterial periférica, así como de algunos factores de riesgo aterogénico.



MÉTODOS

Se realizó un estudio descriptivo de corte transversal en el período de 24 meses en el Policlínico Docente del Cerro. El universo de estudio estuvo constituido por las 4 670 mujeres residentes en esta área de salud, que se encontraban en el rango edad entre 40 y 59 años.

Se calculó un tamaño de muestra de 750 mujeres, las cuales fueron seleccionadas a partir de listados confeccionados previamente en 10 consultorios del médico y la enfermera de la familia. Ambas selecciones se realizaron mediante muestreo aleatorio simple. Se tuvo en cuenta la voluntariedad de las mujeres al solicitarles por escrito el consentimiento de participación, luego de haberles explicado los objetivos del trabajo y los datos a recoger.

Se aplicó una encuesta en el hogar para recoger los siguientes datos: edad, historia personal de las enfermedades de interés, algunos factores de riesgo para el desarrollo de estas, etapa del ciclo reproductivo, edad a la menopausia y su causa. La encuesta fue preparada de acuerdo con el interés de esta investigación siguiendo el diseño de la II Encuesta Nacional sobre Factores de Riesgo y Afecciones no Transmisibles del Instituto Nacional de Higiene y Epidemiología y del cuestionario aplicado en el Estudio sobre la salud de la Mujer en todo el país, realizado en los Estados Unidos. Solo se pudo entrevistar a 711 mujeres.

Se tuvieron en cuenta los siguientes criterios:

Se consideró presente la hipertensión arterial, la diabetes mellitus tipos 1 y 2, las enfermedades del corazón; la cerebrovascular y la arterial periférica de acuerdo con la información obtenida en la entrevista basada en un diagnóstico médico previo.

Se trabajó con los criterios del II Consenso Cubano de Climaterio y Menopausia11 para considerar la etapa fértil o reproductiva y las irregularidades del patrón del ciclo menstrual a partir de los siguientes datos:

Los datos fueron procesados mediante el programa Statistical Package for the Social Sciences (SPSS). Se calcularon las proporciones, las prevalencias de las enfermedades vasculares y de los factores de riesgos. Se calculó además el error de muestreo (EM) y el intervalo de confianza (IC) para un 95 % de confiabilidad, con el fin de hacer extensivo el resultado a la población del Policlínico Docente del Cerro.



RESULTADOS

Se encontró que la mayoría de las mujeres entrevistadas eran posmenopáusicas (N = 336, 47,25 %), seguidas por las mujeres fértiles (N =299, 42,5 %), y en menor proporción por las perimenopáusicas (N = 76, 10,7 %). Del total, la mayor frecuencia de féminas (33,3 %) estaba en el grupo de edad entre los 40 y 44 años. Al analizar las etapas del ciclo reproductivo por grupo de edades se halló que la condición de posmenopáusicas predominó en el grupo de 55 a 59 años de edad (tabla 1). Cabe señalar que en el 67,5 % de las posmenopáusicas dicho proceso ocurrió de manera natural, en el 32,4 % de forma artificial (todas de origen quirúrgico) y en 10 de los casos de forma precoz (2,97 %).

De los factores de riesgo estudiados, fue el sedentarismo el más frecuente con una prevalencia de 64,6 % ± 3,51 % y un IC: 61,1 % a 68,1 %; seguido por la obesidad abdominal con 48,0 % ± 3,36 % (IC: 44,3 % a 51,7 %), la hipertensión arterial 39,9 % ± 3,53 % (IC: 36,4 % a 43,4 %), el tabaquismo 39,5 % ± 3,59 % (IC: 35,9 % a 43,1 %) y la diabetes 13,2 % ± 2,49 % (IC: 10,7 % a 15,7 %). Se pudo observar una distribución importante de estos en las tres etapas del ciclo reproductivo, con predominio -aunque de forma discreta- en los grupos de mujeres peri y posmenopáusicas (tabla 2). Además se pudo constatar que del total, el 94,0 % presentó al menos un factor de riesgo aterogénico, mientras que en el 68,0 % se encontró la presencia de más de uno. Dentro del grupo de las mujeres diabéticas, el 84,0 % correspondió a la diabetes mellitus tipo 2.

En el presente estudio, 150 mujeres desarrollaron afecciones cardiovasculares, lo que arrojó una prevalencia de 21,09 % ± 2,99 % (IC: 18,1 % a 24,1 %), donde los signos positivos de enfermedad arterial periférica en los miembros inferiores tuvo la mayor prevalencia (12,7 % ± 2,45 %; IC: 10,3 % a 15,1 %), seguidas por las enfermedades del corazón (7,2 % ± 1,9 %; IC: 5,3 % a 9,1 %) y por la enfermedad cerebrovascular (3,0 % ± 1,25 %; IC: 1,75 % a 4,25 %) (tabla 3).

Por otra parte, tres mujeres (0,42 %) refirieron tener diagnóstico de la enfermedad arterial periférica y mantenerse bajo control médico. De aquellas con enfermedades del corazón: 32 presentaron cardiopatía isquémica (4,5 %), seis infartos del miocardio (0,84 %), seis insuficiencias cardíacas (0,84 %) y dos arritmias (0,28 %). El resto refirió otras patologías o desconocimiento. En 12 mujeres, seis de las cuales eran diabéticas, las afecciones vasculares se presentaron en diferentes localizaciones del árbol vascular, mientras nueve presentaron signos de la enfermedad arterial periférica.

Se observó un predominio de las enfermedades del corazón en el grupo de las posmenopáusicas, en tanto que la mayor prevalencia de signos positivos de la enfermedad arterial periférica se presentó entre las peri y posmenopáusicas. En el caso de la enfermedad cerebrovascular se observó una distribución casi uniforme en los tres grupos, discretamente superior en las posmenopáusicas (tabla 3) Solo una de las 10 mujeres con menopausia precoz (10,0 %) desarrolló enfermedad vascular, así como 31 de las 109 mujeres histerectomizadas (28,4 %).



DISCUSIÓN

La población femenina estudiada presentó alta prevalencia de reconocidos factores de riesgo de aterosclerosis, tanto de origen biológico como derivados de inadecuados estilos de vida, lo que concuerda con resultados alcanzados por otros autores cubanos.12-15 En particular, estudios en mujeres de edad mediana con hipertensión esencial han mostrado un predominio de mujeres con sobrepeso y obesidad, donde la mayoría fuma, y de forma general reportan que tanto normotensas como hipertensas no realizan ejercicios físicos sistemáticos.16,17

Se conoce que con la menopausia ocurren cambios en el metabolismo que conllevan, entre otros aspectos, alteraciones en el patrón lipídico y en el equilibrio hemostático hacia estados de hipercoagulabilidad, la secreción pancreática de insulina disminuye y la resistencia a la insulina se incrementa. Se plantea que en la mujer obesa posmenopáusica la frecuencia de aparición de anomalías metabólicas es significativamente mayor.18 La mujer posmenopáusica tiene una distribución de la grasa más central al compararla con controles de edad similar, distribución que se relaciona con muchos de los cambios metabólicos observados en la menopausia y que de hecho se considera un predictor independiente de la diabetes tipo 2, la dislipidemia, la hipertensión y la enfermedad cardiovascular.19

Otros estudios encontraron que el aumento del peso corporal y la obesidad abdominal están muy relacionados con el sedentarismo, y demuestran que la acumulación de tejido adiposo en las regiones centrales del cuerpo, en esta etapa de la vida, se atenúa con la realización de ejercicios físicos regulares.20 Es probable que la elevada frecuencia de obesidad abdominal observada en este trabajo se relaciones, entre otras causas, con la alta prevalencia del sedentarismo, sugerencia que puede ser válida para el grupo de mujeres fértiles.

Es conocido que la hipertensión arterial por sí misma representa una enfermedad, y concomitante con el proceso de envejecimiento constituye un factor de riesgo para el incremento de la morbimortalidad cardiovascular en mujeres posmenopausicas.21 Sin embargo, estudios previos sugieren que ejercicios de moderada intensidad pueden disminuir la presión sanguínea en las mujeres. En particular se ha reportado una disminución significativa de la presión sanguínea sistólica en mujeres posmenopáusicas después de un programa de caminata durante 24 semanas.22

La diabetes mellitus tipo 2 es otro factor de riesgo mayor de la enfermedad cardiovascular, particularmente potente en la mujer; se plantea que el riesgo aumenta si se trata de mujeres diabéticas menopáusicas.23

El riesgo cardiovascular se agrava por el hábito de fumar, considerado la principal causa de muerte evitable en el mundo.24 Los mecanismos a través de los cuales el tabaco favorece el desarrollo de la aterosclerosis son múltiples, y entre ellos se destacan la lesión del endotelio por el monóxido de carbono circulante, el aumento del fibrinógeno y del factor VII, el aumento de la adherencia y la agregabilidad de las plaquetas, el aumento de la oxidación de las lipoproteínas de baja densidad (LDL), el descenso de la concentración de colesterol de las lipoproteínas de alta densidad (HDL) y el efecto vasoconstrictor.25 No obstante, resultados previos permiten comprender que en la mujer el abandono del hábito reduce rápidamente el exceso de riesgo de mortalidad de causa vascular.26

Las prevalencias encontradas de las enfermedades estudiadas están en correspondencia con el informe de La Asociación Americana del Corazón del año 2009, donde se reportan tasas de prevalencia de enfermedad coronaria de 6,8 y de 2,9 % para la enfermedad cerebrovascular en mujeres norteamericanas entre 40 y 59 años de edad.27 Otra referencia, que parte de la revisión de varios estudios, observa una prevalencia media general de enfermedad arterial periférica de 15,6 % en mujeres y ligeramente superior a la de los hombres,28 en tanto que otros estudios plantean una prevalencia de alrededor de 12,0 % similar para uno y otro sexos.29

Históricamente la enfermedad arterial periférica ha sido vista como una enfermedad de hombres y esta percepción de que la mujer tiende a padecer menos la enfermedad puede conllevar un pesquizaje pobre y la complicación del cuadro de salud por pérdida de tiempo en el diagnóstico y tratamiento.28 Sin embargo, actualmente se reconoce lo importante de la identificación temprana de la enfermedad arterial periférica por considerarse un marcador de riesgo del desarrollo aterogénico en otros territorios vasculares, especialmente en el coronario y el cerebral,30 lo que explica la presencia de signos de enfermedad arterial periférica observada en la mayoría de las mujeres que desarrollaron afecciones vasculares en diferentes localizaciones del árbol arterial.

Es de observar que de haberse realizado un estudio de la enfermedad arterial periférica basado en pruebas diagnósticas, tales como la proporción del índice de presiones tobillo-brazo, la prevalencia estimada sería mucho mayor, al tomar en cuenta los casos que pudieran estar transitando por la etapa no sintomática de la enfermedad, lo cual se plantea que resulta más común en la mujer que en el hombre.31

Una investigación realizada en mujeres de edad mediana en el municipio de Centro Habana13 reportó altas prevalencias de factores de riesgo aterogénico. En ese estudio, el interés estuvo centrado en las manifestaciones de aterosclerosis complicada, las cuales se presentaron en 2,4 % de las mujeres de la serie como eventos independientes: 0,9 con infarto al miocardio, 0,9 con accidentes cerebrovasculares y 0,4 % con amputación de los miembros inferiores de causa aterosclerótica. Al comparar estos hallazgos con los encontrados en este estudio se pudo constatar que es muy similar el resultado referente al infarto al miocardio, no así respecto a la enfermedad cerebrovascular. En el caso de la enfermedad arterial periférica, la diferencia encontrada en los resultados de ambas investigaciones tiene que ver con lo diferente de las referencias utilizadas en cada estudio. No se han encontrado otros estudios en población cubana que permitan hacer comparaciones.

En un estudio previo se sugiere que en las mujeres la enfermedad coronaria y la diabetes mellitus se pudiera prevenir en el 82,0 y 91,0 % respectivamente, si estas no fumaran, llevaran un régimen regular de actividad física, un adecuado peso corporal, una dieta saludable y donde la ingestión de alcohol sea moderada.32 De acuerdo con las evidencias planteadas, las mujeres de edad mediana precisan de cambios hacia estilos de vida más sanos y un estricto chequeo y control de la presión arterial y del metabolismo de los carbohidratos para contrarrestar tanto el riesgo aterogénico como el de sufrir complicaciones aterotrombóticas. Es bueno señalar que no fue posible realizar el estudio de las variables sociodemográficas en la totalidad de los casos; solo se hizo en las mujeres de algunos de los consultorios seleccionados, resultados que serán presentados en una próxima publicación.

Se concluye que las mujeres de edad mediana presentan alto riesgo de desarrollar enfermedades y complicaciones cardiovasculares, con independencia de la etapa del ciclo reproductivo, mientras que dichas enfermedades presentan alta prevalencia en las posmenopáusicas, lo que evidencia la importancia de contrarrestar estos factores adversos desde la niñez y la juventud.

 

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Recibido: 26 de noviembre de 2010.
Aprobado: 6 de diciembre de 2010.

 

 

MSc. Luisa Estela Ramos Morales. Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular. Calzada del Cerro No. 1551, esquina a Domínguez. Cerro. La Habana, Cuba. Dirección electrónica: luisaest@infomed.sld.cu