EDITORIAL

 

Nueva visión del liderazgo del Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular

 


New vision of the leading position of the National Institute of Angiology and Vascular Surgery

 

 

 



 

Justamente el año que concluyó (2011) se conmemoró el 45 aniversario de la inauguración del Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular. No fue este un suceso casual, ni siquiera un hecho aislado.

La creación de este y otros institutos formó parte de la estrategia general de desarrollo de la Salud Pública Revolucionaria.

En la segunda mitad de la década de los 60, el Sistema Nacional de Salud, pese a la hostil política del imperialismo yanqui para estimular el éxodo de 3000 médicos (50% de los existentes al triunfo de la Revolución) y el bloqueo económico que nos privó de medicamentos y tecnologías de todo tipo, había logrado llevar los servicios de salud a las zonas rurales más intrincadas del país ampliando así la cobertura a toda la población.

Para ello, desde 1960 se inició el Servicio Médico Rural, la construcción de hospitales y posteriormente en 1962 la formación masiva de médicos con la inauguración del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de Girón."

De igual forma ya se habían consolidado los programas de vacunación, se erradicaban enfermedades como la poliomielitis, y se desarrollaban programas para el control de otras como las diarreicas agudas y la tuberculosis. En 1964 se había creado el primer policlínico.

Había llegado el momento, sin dejar de avanzar en lo ya alcanzado, de poner el acento en el desarrollo de las especialidades y de iniciar la batalla contra las enfermedades no transmisibles, en ese empeño la misión de los Institutos era decisiva.

El entonces Instituto de Angiología y posteriormente Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular, durante estos 45 años ha tenido la misión de desarrollar la especialidad en el país mediante la asimilación, creación y diseminación de nuevos conocimientos en correspondencia con los más altos estándares internacionales y para ello ha ejecutado acciones de asistencia médica especializada, investigación y formación de recursos humanos altamente calificados.

Esta misión que le fue otorgada al Instituto al momento de su creación, lo convirtió en la práctica en el rector de la especialidad en Cuba, al tiempo que como institución médica asumió la atención de un territorio determinado y la responsabilidad, como centro del tercer nivel, de asegurar servicios nacionales de arteriología.

Muchos han sido los resultados y aportes que ha hecho el Instituto a la especialidad en particular y a la salud pública en general, y no solo las cubanas y cubanos han sido beneficiarios directos e indirectos de su quehacer, miles de personas en otros países también lo han sido.

Dentro de todos estos resultados y aportes, si tuviésemos que mencionar el más descollante, sin duda escogeríamos la formación de especialistas que por su cantidad y calidad nos han permitido multiplicar en todas las provincias del país aquel reducido núcleo de fundadores.

Este hecho ha permitido que se produzca una singular transformación cualitativa en el papel rector del Instituto que ha tramontado sus muros para reproducirse en múltiples núcleos de desarrollo de la especialidad.

Si en el momento fundacional el desarrollo de la especialidad tuvo un carácter unicéntrico, hoy asistimos a un proceso de desarrollo multicéntrico en el que interactúan diferentes servicios del país.

En este nuevo escenario el Instituto, tiene que proyectar su función rectora en el contexto de una red de servicios en la que se integren los esfuerzos y en la que cada miembro aporte sus fortalezas.

Trabajar con ese concepto permitirá desarrollar investigaciones multicéntricas, la confección de protocolos que resuman las mejores experiencias, complementar la formación de especialistas y actualizar la estratificación que hoy tienen los servicios de angiología del país.

Hoy el Instituto vive un momento renovador en su base material y tecnológica, en la organización de sus procesos y en el mejoramiento de su desempeño institucional, lo que lo sitúa en mejores condiciones para seguir ejerciendo el liderazgo en la especialidad, hoy con esa nueva visión basada en la complementariedad que estimula el aporte y propicia el espacio de cada uno de los miembros de la red.

 

DR. JOAQUÍN GARCÍA SALABARRÍA.
DIRECTOR INSTITUTO NACIONAL DE ANGIOLOGÍA Y CIRUGÍA VASCULAR