Revista Cubana de Angiología y Cirugía Vascular. 2013; 14(1)
IN MEMORIAM

 

Jorge Benjamín McCook Martínez

 



 

Nació el 10 de septiembre de 1926, en Palma Soriano, donde estudió la primaria, luego hizo la segunda enseñanza en la cercana Santiago de Cuba. Finalmente estudió Medicina en la Universidad de la Habana.

Fue médico interno en el Hospital Docente "General Calixto García", donde continuó como Profesor Adscrito a la Cátedra de Patología Quirúrgica y de Patología Médica. Fue Doctor en Ciencias, Profesor Titular e Investigador Titular.

Trabajó como cirujano vascular en el Servicio de Angiología del Hospital "Lila Hidalgo", actual "Leonor Pérez" en La Habana.

Ejerció la jefatura del Servicio de Angiología en el Hospital Nacional, y luego pasó a trabajar exclusivamente en el Hospital Docente "General Calixto García".

Allí ocupó la Subdirección Facultativa y luego la Dirección del propio Centro desde 1972 hasta 1975, año en que pasó a desempeñar solamente la Dirección del Instituto Nacional de Angiología, la cual simultaneaba desde 1966.

En 1962 fue nombrado Asesor Nacional de Angiología, y más tarde Jefe del Grupo Nacional de Angiología, responsabilidad que mantuvo hasta su muerte.

Publicó algo más de 100 trabajos científicos en revistas nacionales e internacionales, y elaboró varios textos entre los que figuran:

• Propedéutica Clínica.

• Angiología y Cirugía Vascular.

• Pasado, presente y futuro de la Angiología y Cirugía Vascular en la República de Cuba.

Participó en cerca de 60 Congresos Nacionales e Internacionales.

Fue Presidente de la Sociedad Cubana de Angiología, Vicepresidente de la Unión Internacional de Angiología y de la Sociedad Panamericana de Flebología y Linfología.

Miembro Titular y fundador de la Sociedad Nacional de Angiología, de la Societé Internacionale de Chirurgie, y de la International Cardiovascular Society.

Miembro correspondiente de las sociedades colombiana, brasileña, peruana, hondureña y mexicana de Angiología.

Entre otras condecoraciones, le fueron conferidas las medallas "Purkynje" de la Sociedad Checoeslovaca de Medicina, "250 Aniversario de la Universidad de la Habana", "Fernando Ortiz", y "Carlos J Finlay", esta última posmortem. Fue galardonado con la orden "El Sol de Perú" en el Grado de Gran Oficial.

Era militante del Partido Comunista de Cuba desde los inicios del Gobierno Revolucionario Cubano.

Falleció en La Habana, súbitamente, en su puesto de trabajo, el 28 de julio de 1990, poco antes de cumplir los 64 años de edad.


Jorge Benjamin McCook Martínez: profesor, colega, amigo, hombre

Tengo la difícil encomienda de escribir el obituario de Jorge B. McCook Martínez. Creo que es una de las más difíciles tareas que me han confiado durante toda mi vida. Es que en su caso, tuve el privilegio de haberlo conocido muy de cerca, a pesar de las distancias geográficas de nuestros centros de trabajo y residencia.

El Profesor McCook siempre estuvo al lado de cada uno de los integrantes de la generación de angiólogos que comenzamos esta apasionante Especialidad en 1970 a lo largo de todo nuestro archipiélago y que bien pudiéramos llamarla la 3ra. generación.

A veintidós años de su muerte lo recordamos como si estuviera presente con toda su energía, dinamismo y confianza en el futuro.

Se echó a sus espaldas la difícil misión de edificar una Especialidad a nivel nacional y la presencia de todos nosotros y los que nos han seguido es el resultado de su obra.

Recordamos al profesor con el mismo cariño que él infundió en nosotros por su manera de ser, afectuosa y cálida.

Les adjunto una síntesis de su biografía, pero seguramente es mucho más rica y personal la de cada uno de los que tuvimos el privilegio de conocerlo de cerca y compartir a su lado momentos en las buenas y en las malas.

Recuerdo muy particularmente su "misionar" cada año por todas, absolutamente todas las provincias del país para evaluar el trabajo y conocer logros y dificultades, pero sobre todo las perspectivas. Conocía por su nombre y dos apellidos a cada uno de los angiólogos de esos años, que llegaron a ser muchos, supongo que algo más de 100, pero él los mencionaba personalmente.

Visité varias veces junto a él a su anciano padre en Palma Soriano, a quien se le parecía extraordinariamente, o fuimos en ocasiones a sentarnos en las tardes-noches santiagueras, al céntrico Parque Céspedes entre la Catedral y el Ayuntamiento de esta ciudad, a encontrarnos con sus amigos de infancia y juventud, en especial a sus "colegas" del equipo de basketball donde descolló particularmente.

Recuerdo las hazañas que se contaban en medio de risas y recuerdos de juventud, en particular las de "El Gato" corpulento y rojo como un zapote (mamey) y las de "Chocolate", espigado y negro como el carbón, todos destacados "basquebolistas" santiagueros de su época, también fallecidos.

Fuimos en una ocasión a visitar juntos el inicial Instituto de Segunda Enseñanza de esta ciudad, en las inmediaciones de "La Loma del Intendente", hoy vinculada a la Historia de Cuba por los sucesos del 30 de noviembre dirigidos por Frank País. Al entrar en una de las aulas donde estudió, me confesó, después de un prolongado silencio, que "tenía el recuerdo de que era un aula muy grande, pero ahora la veía muy chiquita", afirmación que me causó extrañeza, y que me perduró en el subconsciente hasta que un día visité "mi" Preuniversitario en Ciego de Ávila y tuve esa misma sensación, recordándolo particularmente en ese momento.
Les sugiero que visiten sus preuniversitarios, el resultado le dará la razón al Profesor McCook. Como casi siempre.

Cuando juntos visitamos, en sus anuales presencias en esta provincia, por distintos motivos, durante los más de 10 años que coincidimos en nuestras responsabilidades; lugares de interés de esta ciudad, tuve la magnífica y excepcional oportunidad de conocer decenas y decenas de sus anécdotas, no solo simpáticas y originales, sino expresadas mediante un excelente hilvanar de ideas, que lo hacían un exclusivo interlocutor, todo unido a su voz grave, muy nítida y pausada, y su sonreír fácil.

De igual manera recordaba con absoluta precisión largas muy largas poesías que recitaba con mucha seguridad y destreza en los prolongados y batuqueados viajes por las carreteras en "montaña-rusa" de esta provincia. Fueron conversaciones llenas de chispas y colorido. Terminarlas siempre fue un mal momento.

Casi siempre viajaba en avión Habana-Guantánamo donde iba incluso al "hocico del caimán", a Baracoa, luego venía por carretera a Santiago.

En 48 h visitaba todos y cada uno de nuestros servicios y policlínicos, sus jefes y personal docente o en formación. Al tercer día se sentaba junto conmigo y el Director Provincial en su oficina, planteaba sus consideraciones y seguía de inmediato por carretera, a Bayamo-Manzanillo. Un año tras otro, en ocasiones, dos veces en el año. Era incansable.

El Profesor McCook irradiaba una confianza y seguridad que pocas veces es una cualidad de quienes conocemos.

Estoy seguro que muchos de los que formamos las primeras generaciones de angiólogos de nuestro país, tenemos vivencias similares. Como similar debe ser el sentimiento de afecto, respeto y admiración, cuando lo recordamos. 

Cuando vemos en la televisión o en el periódico caras de angiólogos nuevos, nos damos cuenta que a través de muchos de nosotros, la Escuela iniciada por el Profesor McCook se ha seguido extendiendo, no tiene marcha atrás.

Sin embargo, no estoy tan seguro que estas nuevas generaciones estén conscientes de que son el fruto de tanto esfuerzo inicial.

Si bien por la Historia conocemos que el lejano en el espacio y en el tiempo, Hipócrates, es el Padre de la Medicina, y el también distante Ambrosio Paré, el Padre de la Cirugía, tenemos en nuestra querida Patria, y el orgullo de haberlo conocido, al Padre de la Angiología y Cirugía Vascular cubana.

Es por lo que afectuosamente les pido que al leer estas líneas que con tanta emoción escribo, cada uno dedique unos instantes a recordar su memoria y su legado.

Cada vez que entramos al salón de operaciones, a la consulta, a la sala, o nos sentamos a estudiar, de alguna manera, el "Profe" está con nosotros. Nos acompaña.

El Profesor Jorge McCook Martínez no solo desbrozó el camino e indicó el rumbo a seguir, sino además, transmitió a sus seguidores la voluntad y la perseverancia para no dejarnos amilanar por los obstáculos, sino más bien, mirar bien lejos, el horizonte por explorar.

Que lo sepan las nuevas generaciones y las que vendrán, es justicia.

Prof. Juan Enrique Yara Sánchez
Forum Cubano de Angiología y Cirugía Vascular