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Rev Cubana Angiol y Cir Vasc 2001;2(1):73-8

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Temas de actualización

Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas

Datos para la historia de la bibliografía cubana sobre Angiología y Cirugía Vascular

José Antonio López Espinosa1 y Lázaro B. Curbelo Orozco2

Resumen

Se enumeran algunos acontecimientos importantes que condicionaron el carácter autónomo de la Angiología como disciplina médica. Se dan a conocer los primeros documentos que en forma de artículos de revistas, monografías y libros dieron origen a la bibliografía angiológica cubana y además se indican las publicaciones que constituyeron los antecedentes de la actual Revista Cubana de Angiología y Cirugía Vascular. Se brindan ciertos elementos relacionados con el desarrollo de la especialidad, los cuales justifican la existencia de esta publicación como medio divulgativo permanente de toda su actividad científica.

DeCS: ESPECIALIDADES MEDICAS/historia; BIBLIOGRAFIA DE MEDICINA/historia; PUBLICACIONES PERIODICAS; CUBA.

Aunque no fue hasta la segunda década del siglo xx que se consideró a la Angiología como una especialidad independiente dentro de las ciencias médicas,1 existen evidencias de que desde la época faraónica se tenía conocimiento del sistema vascular; esto lo prueba la existencia del papiro de Berlín, primero de los 14 papiros médicos descubiertos hasta ahora, el cual se remonta a la 19a. dinastía hacia el año 1300 a.n.e. y es famoso por sus descripciones angiológicas. Esta joya bibliográfica de la antigüedad, donde la teoría no está explícita por ser más bien un tratado práctico,2 se puede considerar el primer documento producido sobre el tema.

Con posterioridad fueron muchos los estudios y descubrimientos que prepararon la escena para darle personalidad propia a esta disciplina, la cual está avalada a través del tiempo por la consagración de un gran número de científicos europeos que investigaron los problemas del funcionamiento y el tratamiento de los trastornos vasculares. ejemplos elocuentes son el del cirujano francés Ambroise Paré (1510-1590), quien en 1552 realizó la primera ligadura de los vasos sanguíneos, como resultado de la amputación de una extremidad inferior practicada a un soldado, al que una bala de cañón se la había destrozado; el del anatomista y cirujano italiano Hieronymus Fabricius ab Acquapendente (1537-1619), a quien se le debe la primera descripción de la función de las válvulas de las venas; el del catedrático de cirugía y anatomía de la Universidad de Pavía, Gasparo Aselli (1581-1626), descubridor de los vasos linfáticos del intestino delgado, cuando en 1622 hizo la disección a un perro vivo; y el del fisiólogo francés Claude Bernard (1813-1878), el cual en 1851 comprobó el mecanismo de regulación de los movimientos de dilatación y contracción de los vasos; por sólo citar algunos.3

Las primeras intervenciones quirúrgicas asociadas a la angiología en Cuba de que tienen conocimientos datan de finales de la primera mitad del siglo XIX. En ellas fue protagonista uno de los médicos cubanos más notables de todos los tiempos, el doctor Nicolás José Gutiérrez Hernández (1800-1890), fundador del "Repertorio Médico Habanero", primera revista médica producida en la isla, que circuló entre noviembre de 1840 y octubre de 1843; de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana en 1861; y principal figura en muchas otras primicias médicas cubanas, tanto en el aspecto asistencial, como en el científico y el docente.4

Poco antes de partir hacia Europa en viaje de estudios en 1836, el doctor Gutiérrez ayudó a su colega Francisco de Paula Alonso y Fernández (1797-1845) a ejecutar una ligadura de la arteria radial por aneurisma del brazo izquierdo. Después de su regreso en 1838, nutrido con nuevos conocimientos, hizo en 1841 una ligadura de la femoral derecha en el tercio del muslo para retirar un aneurisma de la poplítea. Fue esa la primera vez que se aplicó en Cuba el proceder de Anel, que más tarde utilizó también en dos ocasiones para ligar la humeral, en una para ligar la cubital y la radial por herida del arco palmar, en tres la crural, en dos la ilíaca externa y en una la hipogástrica o ilíaca interna, para combatir un aneurisma voluminoso de la glútea. Casi todas estas intervenciones fueron exitosas. Sólo en la última se marchitó el tumor y formó un absceso, que luego se gangrenó parcialmente y dio lugar a una vasta úlcera, cuya supuración llevó al paciente a la muerte pasados los tres meses de operado.5

Los anteriores argumentos son más que justificantes para considerar al doctor Gutiérrez como precursor de la especialidad angiológica en Cuba, de lo que también se puede inferir su posición privilegiada como iniciador en el país de los trabajos científicos en esta materia.

ORIGEN Y DESARROLLO DE LA BIBLIOGRAFÍA NACIONAL SOBRE ANGIOLOGÍA Y CIRUGÍA VASCULAR


El primer trabajo publicado en cuba relacionado con el tema del tratamiento de las enfermedades vasculares, fue un artículo salido de la pluma del doctor Gutiérrez, que apareció en 1842 en las páginas de su "Repertorio Médico Habanero". En este trabajo expuso un resumen de la historia clínica y de la evolución de un caso de aneurisma de la arteria femoral, al cual hizo la ligadura del vaso en ambas piernas y pudo salvar la vida.6 Ese mismo año vio la luz en la propia revista otro artículo firmado por el doctor Fernando González del Valle y Cañizo (1803-1899), donde se detallan los antecedentes de un aneurisma de la porción distal de la arteria braquial en una mujer y se describe el procedimiento seguido para amputarle el brazo.7

Las columnas de "El Observador Habanero", otra revista médica cubana, que circuló de mayo de 1844 a octubre de 1848, registran tres trabajos más del doctor Gutiérrez, relacionados con la entonces aún en cierne bibliografía nacional sobre Angiología y Cirugía Vascular.8-10

En 1885 salió a la arena periodística el primer trabajo monográfico acerca del tema escrito por un cubano. Se trata de un folleto donde el doctor Ignacio Plasencia Lizaso describió en detalle sus experiencias respecto al procedimiento de la ligadura arterial.11

Por otra parte, el primer libro cubano sobre Angiología es el segundo tomo del "Manual de Anatomía Humana y Embiología", publicado por el médico español radicado en Cuba Francisco Millán Guillén.

Este segundo tomo de 390 páginas se dio a conocer en septiembre de 1891, bajo el título de "Tratado de Angiología Humana".1

Otra monografía muy importante fue la tesis doctoral del célebre cirujano criollo José A. Presno Bastiony, publicada en 1897, en la que se aborda el tratamiento de los aneurismas externos por compresión digital y por la vía quirúrgica.12

Durante el período colonial español, fueron más de 60 las revistas que surgieron en Cuba vinculadas a las ciencias médicas y sus disciplinas afines, mientras que durante la etapa de la república burguesa se llegaron a producir más de 150. En muchas de ellas se pueden encontrar artículos sobre el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades vasculares, que dieron continuidad en el tiempo a los primeros publicados en el "Repertorio Médico Habanero" y en "El Observador Habanero". Asimismo varios médicos cubanos fueron en ese entonces autores de algunos trabajos monográficos sobre el tema, que se agregaron a los dados a conocer en las dos últimas décadas del siglo xix. Todos estos documentos dispersos y aislados, constituyeron el punto de partida para la posterior producción sistemática y más numerosa de bibliografía científica en la materia.

ANTECEDENTES DE LA ACTUAL REVISTA CUBANA DE ANGIOLOGÍA Y CIRUGÍA VASCULAR

La intención de sistematizar la producción de la literatura científica, resultante de la labor de los especialistas dedicados al tratamiento de las enfermedades vasculares y periféricas en todo el país, se manifestó por primera vez en 1974 cuando, auspiciada por el Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular y editada por el Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas, surgió "Temas de Angiología y Cirugía Vascular", título de la primera revista científica de la especialidad, que se estrenó con un consejo de redacción encabezado por el doctor Enrique Uguet Bonet e integrado además por los doctores Jorge McCook Martínez, Carlos Villar Rentería, Luis Ochoa Bizet, José Bidart Labourdette, Pedro Brunet Pedroso, Delia Charles-Edouard Otrante y Pablo Llanes Morales.

Esta publicación, que circuló durante dos años con una frecuencia cuatrimestral, atesora en sus páginas el quehacer investigativo de los profesionales de la salud consagrados a la especialidad a lo largo y ancho del país, pues en ellas han quedado registradas contribuciones procedentes de la mayoría de los territorios que entonces disponían de servicio de Angiología. Durante su escaso tiempo de vida, esta revista sirvió de soporte impreso a muchos trabajos generados por autores de las provincias de Santiago de Cuba, Holguín, Granma, Camagüey, Cienfuegos, Villa Clara, Matanzas, Pinar del Río y, por supuesto, de Ciudad de La Habana, lo que demuestra el avance de la disciplina en aquellos tiempos a nivel nacional. Entre los colaboradores que con más reiteración publicaron en ella sus trabajos aparecen, además de su director, los doctores Eduardo Atencio, Francisco Castro Grillo, Francisco Hernández Guerra, Lázaro M. López, Rubén Moro Rodríguez, Rafael O'Reilly y María Elena Tamayo.

Tras la lamentable desaparición de "Temas de Angiología y Cirugía Vascular", se comenzaron a editar por el Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas varias series en forma de folletos, con el objetivo de mantener actualizados a los médicos de las diferentes especialidades. El primer trabajo de una de estas series se firmó por el entonces Jefe de la Unidad de Cuidados Intensivos del Instituto de Angiología, el doctor Félix Fojo López, en 1977. Con esta contribución quedó inaugurada una fuente de información titulada "Actualidad en An-giología", dentro de la serie bautizada con el nombre de "Información Temática",13 que contenía, además de trabajos generados por especialistas cubanos, traducciones de artículos relacionados con la disciplina, publicados en revistas extranjeras. En esta serie colaboraron también los doctores Jorge McCook Martínez, José I. Fernández Montequín, Luis M. Ochoa Bizet y Carmen Ramos Puentes, además del licenciado Carlos López Casañas.

También en muchos números de revistas científicas cubanas especializadas en medicina interna, cirugía y cardiología, publicados durante las décadas de los años 60, 70 y 80 aparecen trabajos que abordan temas relacionados con la prevención y el tratamiento de las enfermedades vasculares y periféricas, sin contar los artículos de angiólogos criollos divulgados en revistas extranjeras dedicadas a este campo. Incluso, las obras de referencia que compilan los artículos publicados en la Revista Cubana de Ortopoedia y Traumatología,14 la Revista Cubana de Higiene y Epidemiología,15 la Revista Cubana de Investigaciones Biomédicas16 y la Revista Cubana de Enfermería17 son también fuentes que dan cuenta del fecundo trabajo de estos especialistas.

UNA PUBLICACIÓN QUE SURGIÓ PARA PERDURAR

Hasta 1999, Cuba contaba con 323 médicos dedicados a la Angiología y Cirugía Vascular, de ellos 269 -incluidas 79 mujeres- con el título de Especialistas de I y II Grado, además de otros 67 en régimen de residencia. Si a ello se agrega que en el propio año se brindaron en todo el país cerca de 173 750 consultas y que precisamente las enfermedades de las arterias, arteriolas y vasos capilares ocupan el sexto lugar en la relación de las diez principales causas de muerte de la población cubana,18 se puede deducir la creciente motivación numérica y la necesidad real de hacer investigaciones que ayuden a reducir los índices de mortalidad por este concepto.

Por otra parte, el auge observado en los últimos años de la producción científica de los angiólogos cubanos, dispersa en títulos de otras especialidades, unido a los elementos relacionados en el párrafo anterior, son motivos más que justificados para que estos dispongan de un órgano donde registrar de manera sistemática y permanente los resultados de sus investigaciones, a la vez que encontrar la información actualizada que requieren para su labor asistencial, científica y docente.

Así surgió, a partir de enero del 2000, la Revista Cubana de Angiología y Cirugía Vascular, a los efectos de que tanto los médicos como los licenciados y los técnicos de la salud, vinculados a la especialidad, puedan contar con un medio de divulgación propio y estable de sus trabajos científicos.19

En virtud de la experiencia acumulada por los angiólogos cubanos, está garantizado que los autores de los artículos que aparecen en esta nueva revista, utilizan una metodología de trabajo adecuada para asegurar la validez de los resultados y brindar información suficiente para su posterior evaluación crítica. De ello se deduce que estos artículos han de constituir en lo adelante el medio de comunicación fundamental, mediante el cual se sustentará la posibilidad de aproximación a la situación real de las investigaciones por áreas temáticas dentro de la especialidad, por áreas geográficas dentro del territorio nacional, o bien por autores individuales, colectivos e instituciones.

La práctica ha demostrado que la intensificación de la actividad investigativa es directamente proporcional a un acentuado incremento de la literatura científica, y en esto la Angiología no ha sido una excepción. De igual manera que los científicos cubanos de otras disciplinas médicas, han llegado a producir anticuerpos monoclonales; a aplicar el factor de crecimiento epidérmico, a desarrollar la fertilización in vitro, la regeneración nerviosa y la vacuna antimeningocóccica; así también como lograr grandes avances en el tratamiento del vitiligo, del cáncer infantil, de la retinosis pigmentaria y en el trasplante de órganos y tejidos; los profesionales de la salud consagrados al estudio y tratamiento de las enfermedades de los vasos sanguíneos y periféricos han desarrollado habilidades y capacidades, que les han despertado inquietudes científicas y, por consiguiente, la necesidad cada vez mayor de investigar para continuar creando valores objetivos. Por ello se puede asegurar que la Revista Cubana de Angiología y Cirugía Vascular continuará enriqueciendo la bibliografía nacional de la disciplina, en tanto es una publicación que surgió para perdurar.

Summary

Some important events that conditioned the autonomous character of Angiology as a medical discipline are enumerated. The first documents that in form of journal papers, monographies and books gave rise to the Cuban angiological bibliography are made known. Those publications considered as the antecedents of the current "Revista Cubana de Angiología y Cirugía Vascular" are also mentioned. Certain elements connected with the development of the specialty that justify the existance of this periodical as a permanent popularization means of all its scientific activity are given.

Subject headings: SPECIALTIES, MEDICAL/history; BIBLIOGRAPHY OF MEDICINE/history; PERIODICALS; CUBA.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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  9. _____. Ligadura de la arteria ilíaca externa. Obser Hab 1844;2(8):107-13.
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  19. Fernández Montequín JI. Editorial. Rev Cubana Angiol Cir Vasc 2000;1(1):5.

Recibido: 11 de septiembre del 2000. Aprobado: 5 de octubre del 2000.
Lic. José Antonio López Espinosa. Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas. Calle E No. 454 e/ 19 y 21, El Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba. CP 10400

 

1 Licenciado en Información Científico-Técnica y Bibliotecología. Centro Nacional de Información de Ciencias Médicas.
2 Especialista de II Grado en Angiología y Cirugía Vascular. Hospital "Comandante Manuel 'Pity' Fajardo".

 

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