PRESENTACIÓN DE CASOS

 

Aneurisma verdadero de la arteria pedia

 

A true aneurysm of the pedis artery

 

José Agustín Llanes BarriosI; Calixto Valdés PérezII; Neobalis Franco PérezIII; Santiago Ameneiro PérezIV; Anisia Otaño RodríguezV

I Especialista de I Grado en Medicina General Integral y en Angiología y Cirugía Vascular.
II Especialista de II Grado en Angiología y Cirugía Vascular. Investigador Agregado.
III Especialista de I Grado en Angiología y Cirugía Vascular. Investigadora Agregada.
IV Doctor en Ciencias Físicas.
V Residente de 2do. año en Imagenología.

 

 


RESUMEN

El aneurisma de la arteria pedia es una enfermedad rara. Se presenta un caso de aneurisma verdadero de la arteria pedia, en un hombre con antecedentes de trauma local. El aneurisma fue resecado en su totalidad y se realizó sutura directa de ambos cabos arteriales. Se logró una evolución favorable.

Palabras clave: Aneurisma, arteria pedia.


ABSTRACT

The aneurysm of the pedis artery is a rare pathology. A case of a true pedis artery aneurysm in a man with local trauma is presented. It was treated by total excision of the aneurysm and direct anastomosis between the vessels. The evolution was satisfactory.

Key words: Aneurysm, pedis artery.


 

 

INTRODUCCIÓN

Los aneurismas distales o periféricos de miembros inferiores constituyen un reducido número de rara presentación, cuyas peculiaridades etiológicas y terapéuticas permiten considerarlos de un modo aparte.

En las extremidades inferiores se considera como localización distal los segmentos arteriales que incluyen la bifurcación poplítea, sin llegar a incluir esta última, es decir, las arterias tibiales anterior y posterior, la peronea y las arterias del pie.1

En las extremidades inferiores la localización poplítea participa con protagonismo relevante entre los aneurismas arterioscleróticos, sobre todo en casos de enfermedad polianeurismática,1 pero rara vez se ha descrito la participación de sus ramas eferentes. Los traumatismos son la primera causa de aparición de aneurismas periféricos de las extremidades inferiores.2 Los aneurismas distales de las extremidades inferiores, incluso de origen postraumático, constituyen una afección infrecuente.1

Los traumatismos pueden ser de cualquier origen, incisos o contusos, puntuales o repetitivos y de intensidad variable. Pueden formarse aneurismas verdaderos (tienen al menos una de las capas de la pared íntegra), falsos aneurismas o fístulas arteriovenosas.1,3

En este trabajo se reporta un caso de aneurisma verdadero de la arteria pedia izquierda con antecedentes de trauma local, diagnosticado y tratado en el Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular.

 

Presentación del caso

Paciente masculino de 50 años de edad, raza blanca. Pequeño agricultor que refiere haber presentado hace 4 años un accidente laboral (pateadura del pie izquierdo por un equino) y tener una tumoración en el dorso del pie izquierdo de aproximadamente 2 años de evolución, con un crecimiento progresivo en los últimos meses.

Al examen físico local se constató la presencia de una tumoración localizada en la cara interna (tibial) del dorso del pie izquierdo, de aproximadamente 3,0 cm de diámetro, de superficie lisa y bordes bien definidos, que late y se expande, compatible con una lesión aneurismática de la arteria pedia izquierda. Presentaba pulso tibial posterior, sin signos de isquemia digital y función del pie conservada (figura 1).

 

Se realizó ultrasonografía doppler (eco-doppler-color) de la tumoración, la que mostró la presencia de una dilatación aneurismática de la arteria pedia izquierda con permeabilidad de las arterias aferente y eferente. Se pudo concluir que se trataba de un aneurisma verdadero de dicha arteria (figura 2).

El paciente fue sometido a intervención quirúrgica, donde previa disección de la arteria pedia proximal a la tumoración -mediante una incisión de aproximadamente 2,0 cm cerca del tobillo- se procedió a disecar el aneurisma a través de una incisión oblicua de concavidad interna (continuación de la anterior) que se extendió hacia abajo unos 5,0-6,0 cm. Se logró disecar la tumoración en toda su extensión, así como las arterias proximal y distal (figura 3). Posteriormente se realizó resección total del aneurisma (figura 4) y sutura directa de ambos cabos arteriales (anastomosis directa término-terminal) (figura 5), adecuada hemostasia y cierre por planos.

El estudio anatomopatológico de la tumoración informó dilatación aneurismática de la pared de un vaso arterial con lesión de la túnica media y fragmentación de fibras musculares con zonas de hemorragia intramural.

El paciente fue dado de alta hospitalaria a los 5 días de operado, con una evolución satisfactoria y diagnóstico definitivo de aneurisma verdadero de la arteria pedia izquierda. Ha sido controlado periódicamente, y en el último control, a los doce meses del tratamiento, la arteria pedia se encontraba permeable.

 

DISCUSIÓN

No existen revisiones de series numerosas en estas localizaciones distales;1 las referencias bibliográficas encontradas suelen tratarse de casos aislados. En dicha revisión hemos encontrado mencionados 8 casos de aneurismas de la arteria pedia. 2,4-9 El sexo más afectado es el masculino entre 84,5 y 99,7%.2

Los aneurismas traumáticos tienen su máxima incidencia global en la tercera y cuarta décadas de la vida y son los traumatismos accidentales la primera causa de aneurismas periféricos verdaderos. Sus mecanismos de formación son debidos a diferentes motivos:1

• Por lesión por el propio agente traumático: la forma anatomopatológica suele ser un pseudoaneurisma.

• Por lesión directa provocada por las propias estructuras óseas fracturadas: pueden desarrollarse pseudoaneurismas o verdaderos aneurismas.

• Por simple contusión sobre la propia arteria: se produce una ruptura de las capas musculares de esta con un hematoma intramural que separa dichas capas (se forman anatomopatológicamente verdaderos aneurismas). Por la historia de la enfermedad referida por el paciente, los hallazgos transoperatorios y el informe anatomopatológico, este pudiera ser el mecanismo de formación del aneurisma verdadero que presentamos.

El tiempo transcurrido entre el traumatismo y las primeras manifestaciones clínicas puede oscilar de pocos días a varios años. Cuando el aneurisma es visible o pulsátil basta la clínica, sobre todo si se asocia al antecedente traumático para realizar el diagnóstico. Ante cualquier tumoración localizada en el trayecto de arterias, podemos colocar una sonda Doppler sobre ella y así oír el flujo de características arteriales. Si tenemos la sospecha inicial de aneurisma, el ecodoppler es la técnica no invasiva de elección por su fiabilidad y su difusión. La angiografía se puede realizar para comprobar y visualizar la exacta anatomía de los vasos.1

Los aneurismas distales verdaderos son secundarios a una pared debilitada, esta lesión parietal suele ser extensa por lo que actualmente se impone la resección del fragmento,1 en ocasiones requieren la interposición de un injerto, generalmente venoso, en posición término-terminal. Hay cirujanos que se fían del simple reflujo que obtienen y realizan ligadura distal y proximal, también existe la posibilidad de realizar anastomosis directa término-terminal debido a la elongación tortuosa de las arterias.

Hay autores que reportan haber colocado un "patch" venoso después de la resección quirúrgica de un aneurisma sacciforme arterioscleroso de la arteria pedia, con evolución favorable a los tres años.2 En el resto de los casos de aneurismas de la pedia hallados, el tratamiento seguido ha sido la resección y ligadura en 4 de ellos y la resección con anastomosis término-terminal en los otros 3.

En conclusión, se aprecia una escasa frecuencia de presentación de los aneurismas de la arteria pedia. La clínica, el diagnóstico y el tratamiento deben de ser considerados individualmente para cada caso.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Marsal MT, Del Blanco AI, Azcona EJM. Aneurismas distales. En: Estevan Solano JM. Tratado de aneurismas. Barcelona: Uriach; 1997. p. 475-93.

2. De Frutos JL, Gómez PFJ, Calderó PJ, Dealbert AA, Pérez RL. Aneurisma arterioscleroso de la arteria pedia. Angiol. 1988;3:109-12.

3. Torres CD, Mussender OE, García LML, Hay UMA, Pérez SJC. Aneurisma verdadero de la arteria ulnar. Reporte de un caso. Rev Cubana Angiol Cir Vasc. [serie en Internet]. 2007 [citado 5 mar 2008];8(1):[aprox.5p.]. Disponible en: http://bvs.sld.cu/revistas/ang/vol8_1_07/ang09107.htm

4. Khan MA, Groff DB, Traumatic pseudoaneurysm of the dorsalis pedis artery of a child. J Trauma. 1978;18(2):145.

5. Lloyd TV. Pseudoaneurysm of the dorsalis pedis artery secondary to non penetrating trauma. Am J of Sports Medicine. 1979;7 (2):133-5.

6. Chairman EL, Uricchio JN. Traumatic aneurysm of the dorsalis pedis artery. J Am Pediatry Assoc. 1982;72(1):41-3.

7. Fitzpatrick WH. Idiopatic aneurysm of the dorsalis pedis artery. J Foot Surg. 1980;19(4):185-6.

8. Mccain L, Galinski AW. Progressive traumatic aneurysm of the dorsalis pedis artery. JAPA. 1978;58:306.

9. Bole PV, Munda R. Traumatic pseudoaneurysms. J Trauma. 1976;6:63.

 

 

Recibido: 18 de abril de 2008.

Aprobado: 26 de mayo de 2008.

 

 

José Agustín Llanes Barrios. Instituto Nacional de Angiología y Cirugía Vascular (INACV). Calzada del Cerro No. 1551 esquina a Domínguez, municipio Cerro. Ciudad de la Habana, Cuba. E-mail:scorpions1979@gmail.com