Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas "Victoria de
Girón"
Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana
La divulgación de los resultados de las investigaciones constituye una etapa crucial en la que se socializan los avances cognoscitivos. En esta etapa es posible incurrir en conductas inapropiadas, tanto si se realiza a través de medios masivos o en órganos especializados. En el presente trabajo se hace un análisis de las modalidades de conductas inapropiadas que se producen en la divulgación, con especial enfasis en las desviaciones éticas de la autoría. Se caracterizan estas desviaciones éticas a la luz de las concepciones vigentes acerca de la autoría y sus funciones . Se consideran las críticas a esta concepción y las tendencias que presentan en la actualidad. Se brindan datos sobre estas desviaciones en medios científicos y se destaca la importancia de discutir y educar sobre estos temas, con el fin de evitar su comisión en el momento de divulgar los resultados de los trabajos científicos.
DeCS: AUTORIA; ETICA; PUBLICACIONES PERIODICAS/normas; libros; MALA CONDUCTA CIENTIFICA/tendencias.
La divulgación de los resultados científicos constituye la etapa
de culminación de la actividad investigativa.1
En ella los investigadores hacen públicos los hallazgos obtenidos y el
conocimiento alcanzado se socializa y pasa a ser patrimonio de la comunidad
científica y del público en general. La divulgación de
los resultados científicos se origina en un hecho científico por
el cual se entiende la conclusión de una actividad investigativa de cualquier
índole. La divulgación de los hechos científicos comprende
a la vez, la divulgación popular que se realiza a través de los
medios masivos de comunicación y la divulgación especializada
que se realiza por canales académicos. La forma más común
de divulgación especializada de los resultados de las investigaciones
es mediante su publicación en revistas científicas o en forma
de libros. También contribuye a la socialización de los resultados
investigativos, la presentación en eventos cientificos aunque con un
carácter más local y perecedero.
Al realizar la divulgación de las investigaciones es posible incurrir en conductas inapropiadas, las cuales deben tenerse presentes para no cometerlas. Los responsables potenciales de estas conductas inapropiadas son los actores del proceso de divulgación e incluyen en el caso de la gestación del hecho científico a los autores, los órganos institucionales y otros participantes; en el caso de la divulgación popular, a los autores, los periodistas y los directivos de la prensa y en el caso de la divulgación especializada, a los autores, los revisores y los editores.2 En el caso de éstos últimos pueden generarse problemas éticos especiales, cuando se publican en los órganos de divulgación que dirigen.3
En algunos casos, las conductas inapropiadas que se manifiestan al divulgar los resultados científicos son consecuencias de errores cometidos desde el planeamiento y ejecución de la investigación, a los que se denominan aspectos éticos genéricos e incluyen elementos conductuales como el consentimiento informado, la reserva, la manipulación de animales y la preservación del ambiente.4 Las desviaciones éticas cometidas en etapas anteriores trascienden al acto divulgativo.
Existe un grupo de conductas inapropiadas que se correponden de modo particular con el propio proceso de divulgación.
En el caso de la divulgación popular, las más comunes son las siguientes:
Sin menguar la responsabilidad que cabe a los autores en la divulgación de carácter popular, es necesario significar que otros participantes, como los periodistas y los directivos de los órganos de difusión masiva, en su interés por generar noticias científicas de impacto pueden incurrir consciente o incoscientemente en las desviaciones antes citadas. Quizás la recomendación más importante que pudiera hacerse en este sentido a los autores sea la de mantener una gran objetividad al interactuar con los periodistas y muy especialmente, exigir el requisito de revisar la versión definitiva de lo que será públicado para autorizar su divulgación; será este el momento de reclamar cualquier corrección.
Tratándose ya de la divulgación especializada de los hechos científicos, las principales conductas inapropiadas están ligadas al concepto de autoría. Las irregularidades de la autoría consisten esencialmente en el reconocimiento del carácter de autor a quien no le corresponde. Esto remite a la consideración de qué debemos entender por autor de un trabajo científico.
En el terreno de la ciencia, la autoría ha estado ligada a dos elementos fundamentales, el reconocimiento al aporte intelectual que la publicación representa y a la responsabilidad social5,6 que se asume ante lo publicado.7 Sin embargo, en la práctica cotidiana de la actividad científica, la autoría cumple funciones adicionales que rebasan el marco estrictamente académico.8 Estas funciones son:
Los editores de publicaciones científicas han prestado atención
al concepto de autoría, el cual ha estado signado por una aguda polémica
que llega hasta la actualidad con creciente intensidad.12,13
El Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas (ICMJE
según sus siglas en inglés, conocido también como Grupo
de Vancouver) elaboró los criterios fundamentales para poder calificar
como autor de un trabajo científico. Si bien dicho Comité en la
actualidad está aceptando algunas alternativas es de interés remitirse
a esta caracterización.14
El ICMJE estableció los siguientes criterios para calificar como autor:
1- Participar en el trabajo lo suficientemente como para asumir responsabilidad
pública por el contenido.
2- Contribuir a:
a) La concepción, el diseño y el análisis e interpretación de los datos.
b) La escritura del trabajo y la revisión del contenido intelectual.
c) La aprobación de la versión final.
Obsérvese la importancia que se concede a la responsabilidad asumida por los autores ante la comunidad. Queda claro que nadie puede aceptar aparecer como autor o coautor de un trabajo y ante determinada dificultad, datos falsos por ejemplo, declarar que no tiene responsabilidad personal porque sólo participó en el asesoramiento estadístico u otra actividad similar.15,16 De acuerdo con el criterio del ICMJE se es autor o no se es. Este Comité declaraba de forma explícita algunas actividades que, por sí solas, no justifican la autoría: la adquisición de recursos, la recolección de datos y la supervisión general de un grupo investigtivo.17
Las conductas inapropiadas en relación con la autoría giran todas
sobre el motivo común de asignación inapropiada del carácter
de autor cuando se procede a divulgar un hecho científico, pero tiene
muy diversas modalidades.18
Algunas conductas inapropiadas en relación con la autoría tienen tal peligrosidad social que pueden ser consideradas de carácter delictivo19-21 y, por tanto, ser recogidas en los correspondientes códigos del orden jurídico interno de cada país. Las desviaciones de la autoría que pueden alcanzar connotaciones jurídicas son principalmente las siguientes:
En otros casos, las conductas inapropiadas no se consideran de elevada peligrosidad social y se caracterizan como desviaciones éticas.
Las principales desviaciones éticas de la autoría son las siguientes:
La proliferación de trabajos científicos en los que participan diversas instituciones y un número elevado de investigadores así como otras dificultades generadas por el legítimo interés de reconocer diversos tipos de participación en la realización de las investigaciones ha llevado a plantear interrogantes en cuanto a la vigencia actual del concepto de autoría25 y sus funciones.26,27
En particular, Rennie28-30 se ha destacado por defender posiciones alternativas al concepto de autor. Este investigador plantea que el concepto de autor debe ser sustituido por el de "contribuidor" (contributor en inglés) de modo tal que en cada publicación no se declara quiénes son los autores, sino quiénes han sido los contribuidores y, por medio de llamadas al pie, se aclara con toda precisión cuál ha sido la contribución de cada cual. Se considera que de este modo puede informarse con claridad quiénes concibieron el trabajo, ejecutaron los procedimientos técnicos, hicieron el análisis de datos, etc. Estas posiciones han alcanzado alguna aceptación y de hecho se admite como alternativa a la autoría clásica definida por el ICMJE en algunas de sus revistas médicas.31 Como puede razonarse con relativa facilidad, la inclusión de esta nueva modalidad en las publicaciones científicas no excluye el hecho de que se produzcan desviaciones éticas, quizás ahora reconociendo "contribuciones" injustificadas.32 Claro que quienes defienden el concepto de contribuidor como alternativa al de autor, especifican que en en esta publicación debe declararse quién o quienes asumen la responsabilidad global por lo publicado. Hay aquí cierto grado de inconsecuencia. Por otro lado, algunos editores de revistas médicas que publican fundamentalmente en español siguen acogidos al concepto tradicional de autor por considerar que el término "contribuidor" del inglés tiene una connotación diferente en idioma español.33
Los defensores del concepto de autor en su acepción tradicional sostienen que la autoría es una concepción valiosa que refleja esencialmente el aporte intelectual al desarrollo de la ciencia y que en la publicación existe la posibilidad de incluir "reconocimientos" y "agradecimientos"34,35 a fin de dar a conocer los aportes "no autorales" realizados por determinadas personas, que si bien pueden ser de un valor extraordinario para obtener los resultados científicos perseguidos, no alcanzan los requisitos para ser considerados autores.
Ninguna colectividad científica está exenta de conductas inapropiadas en relación con la autoría, algunas incluso llegan a alcanzar ribetes escandalosos. Es por eso que se considera de la mayor importancia que los órganos de divulgación declaren explícitamente su política al efecto, al igual que lo deben hacer los centros académicos donde se realizan la mayor parte de las investigaciones científicas.36 De mucho valor será además, el análisis y discusión en los colectivos de investigadores de estas concepciones como factor de carácter educativo37,38 que contribuya a eliminar las prácticas inadecuadas que, con determinada frecuencia, se producen cotidianamente. El autor del presente artículo ha efectuado encuestas en diferentes medios con el fin de conocer el grado de manifestación de desviaciones éticas de la autoría. (Vicedo A. Aspectos éticos de la autoría científica. Presentado en la Jornada Científica "Girón 98". La Habana; 1998) Ha sido evidente que entre los encuestados no existe unanimidad en reconocer el carácter antiético de algunas de estas desviaciones. Por otro lado, muchos reconocen haber incurrido en este tipo de conductas y haberlas observado en su ámbito de desempeño. Entre las conductas inapropiadas cuya comisión u observación se refiere con mayor frecuencia se incluyen la lisonja al jefe (88 %), la ayuda afectiva (85 %), la ayuda mutua (80 %), la forma de agradecer (78 %) y la búsqueda de apoyo (76 %). Todas las conductas irregulares tipificadas en este trabajo han tenido algún grado de manifestación. Estos elementos hacen pensar que en los medios indagados no existe una clara conciencia del carácter condenable de ests acciones, de ahí la importancia de su divulgación y discusión.
El advenimiento de nuevas modalidades de divulgación de resultados científicos,
en particular las publicaciones electrónicas,39-42
están dando origen a nuevos dilemas en relación con la autoría
de lo que se divulga y la responsabilidad social de los autores. Estas variantes
requerirán una atención especial en el futuro.
En cualquier caso, se ha considerado conveniente exponer los elementos fundamentales de un debate ético que afecta de modo no despreciable a la comunidad científica y requiere, por tanto, la mayor atención.
Subject headings: AUTMORSHIP; ETHICS;PERIODICALS/standars; BOOKS; SCIENTIFIC MISCONDUCT/trends.
Recibido: 8 de noviembre de 2002. Aprobado: 26 de noviembre de 2002.
Dr. Agustín Vicedo Tomey. Departamento de Bioquímica. ICBP
"Victoria de Girón: Ave 31 y calle 146 Playa C. de La Habana, Cuba.
E mail: vicedo@infomed.sld.cu
1 Especialista de II Grado . Profesor Titular.