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Educ Med Super 2007;21(2)

Escuela Nacional de Salud Pública
Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana

Diseño curricular

M.C. María Vidal Ledo1 y Dra. Marta Pernas Gómez2

El tema refiere una de las etapas más importantes del proyecto de un modelo educativo: el diseño curricular.

El currículo puede ser conceptualizado de muchas formas, hay quienes lo identifican como una “concreción didáctica (teorías, principios, categorías, regularidades), en un objeto particular de enseñanza-aprendizaje”,1 donde se aplica una concepción teórico-metodológica a una realidad educativa específica, ya sea para una carrera universitaria, un curso escolar, de posgrado, etc. Otros autores, lo consideran como un proyecto global integrado y flexible, así como vertebrado en torno a principios que hay que modelar en situaciones concretas, donde más que la presentación selectiva del conocimiento, un plan tecnológico altamente estructurado es concebido como un marco en el que hay que resolver los problemas concretos.

En Cuba también se plantea como: “un proyecto sistematizado de formación, conformado como un proceso flexible e integrado de contenidos y experiencias de aprendizaje que se articulan en forma de propuesta político-educativa, que propugna la educación superior cubana para diversos sectores socioeconómicos interesados en producir aprendizajes significativos e integrales que se traduzcan en formas de pensar, de sentir, valorar y actuar frente a los problemas complejos que plantea la vida social y laboral del país”.2

Es un proyecto sistematizado de formación, ya que se integra e interactúa con todos los componentes y contenidos requeridos en el sector al cual se destinan los graduados, se destaca su carácter dinámico, con énfasis en los procesos formativos, con el nivel de flexibilidad y apertura que requiere la sociedad para su ajuste en caso de que corresponda.

Es una propuesta político-educativa, dado a que responde a los intereses de determinados sectores socioeconómicos y define una vinculación entre la sociedad y la institución educacional que lo ejecuta.

Tiene como finalidad el aprendizaje significativo con vistas a una formación integral de la personalidad del individuo, no sólo en el desarrollo de habilidades y destrezas, sino en formas de comportamiento ético y afectivo que lo integre y cree sentido de pertenencia al sector para el cual se forma y se creen vínculos entre la formación académica y los problemas concretos de la realidad en la cual se va a desempeñar.

Una de las orientaciones del diseño curricular en la actualidad es su enfoque por competencias, como parte de las tendencias actuales de la educación superior y la vinculación universidad-sociedad. Este aspecto ya fue objeto de atención de esta sección en el tema: “Diseño curricular por competencias”,3 sin embargo, puede ser actualizada en esta ocasión.

En la exploración en Internet e Infomed fueron seleccionados los criterios de búsqueda y se utilizó el entrecomillado simple y como motor el Google. Se encontraron más de 501 000 referencias sobre la proposición “diseño curricular”; de ellas 757 a través de Infomed en sitios cubanos, del total 175 000 eran referidas a la salud y aparecen referenciadas por el dominio “sld.cu”, 430 recursos informativos.

Comparte este espacio para reflexionar sobre el tema la doctora Marta Pernas Gómez, miembro del comité académico de la Maestría de Educación Médica que se imparte en la Escuela Nacional de Salud Pública (ENSAP), asesora metodológica de la vicerrectoría de desarrollo del Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana (ISCM-H) y también miembro de las comisiones nacionales de las carreras de Tecnología de la Salud y Licenciatura en Enfermería.

Pueden ser revisados, entre otros, interesantes materiales como:

En Internet se puede acceder a documentos, libros y otras bibliografías importantes, a través de estrategias y métodos habituales de búsqueda o mediante la consulta de sitios dedicados a estos temas. Entre estos últimos tenemos los siguientes:

Sitio: CINTERFOR. Centro interamericano de investigación y documentación sobre formación profesional de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Donde puede obtenerse libros sobre el tema, como:

Fig. 1. http://www.ilo.org/public/spanish/region/ampro/cinterfor/temas/complab/evento/sem_ins/scid.htm

Fig. 2. http://www.cinterfor.org.uy/public/spanish/region/ampro/cinterfor/publ/dis_curr/index.htm

Otros lugares interesantes para la navegación y consulta resultan los portales en los cuales puede suscribirse gratuitamente o participar como invitado y acceder a sus recursos de información: (fig. 3).

Sitio: Centro para la evaluación académica. Diseño curricular:

Fig. 3. http://www.cea.ucr.ac.cr/edc/

Sitio: Educación idónea. Diseño curricular (fig. 4).

Fig. 4. http://educacion.idoneos.com/index.php/364006

Sitio: Psicopedagogía. Psicología de la educación para padres y profesionales (fig. 5).

Fig 5. http://www.psicopedagogia.com/definicion/diseno%20curricular

Sitio: Un aula pensante. Que oferta información entre otros temas herramientas para el diseño curricular (fig. 6).

Fig. 6. http://learnweb.harvard.edu/andes/thinking/design.cfm

Se propone también un portal que ha resultado muy exitoso, por la enorme cantidad de recursos que brinda, incluyendo entre sus servicios una importante enciclopedia que se ha ido nutriendo del conocimiento de todos:

Sitio: Wikipedia.org. en el cual se busca el término “currículo” que aporta mucha y variada información sobre el tema (fig. 7).

Fig. 7. http://es.wikipedia.org/wiki/Curr%C3%ADculo_%28educaci%C3%B3n%29

Una vez motivado el tema, la invitada profundiza y reflexiona sobre algunos de sus aspectos y componentes más interesantes.

Reflexiones sobre el tema

El ser humano tiene la peculiaridad de que es capaz de proyectar todas sus acciones y los procesos de los cuales forman parte. Sin embargo, esa proyección no siempre está respaldada por una intencionalidad bien definida y no siempre las acciones y procesos proyectados son evaluados y reconsiderados para perfeccionarlos. Al menos en el campo del diseño curricular ha ocurrido así. Tal es el caso, por ejemplo de los currículos, que en la primera mitad del siglo pasado, tanto en Cuba como en otros países, supuestamente regían los procesos formativos. En el mejor de los casos consistían en una secuencia de asignaturas, cuyo momento de aparición y contenidos respondían más a una tradición históricamente condicionada que a una determinada intencionalidad formativa. En la segunda mitad del siglo pasado el diseño curricular para las carreras universitarias comienza a asumirse como el momento de planeación de la formación de nuevos profesionales, con una intencionalidad reflejada en el modelo o perfil del profesional. El desarrollo de la teoría y práctica del diseño curricular, ha tenido lugar en estas últimas décadas como expresión de la necesidad de establecer patrones de referencia de calidad, ante la obligación de las instituciones universitarias de rendir cuenta a la sociedad acerca de los procesos que desarrolla.

Es conveniente aprovechar este espacio para reflexionar sobre los siguientes aspectos:

El modelo del profesional, el plan de estudios y los programas de disciplinas y asignaturas, conforman los documentos básicos de los currículos universitarios.

La determinación del perfil profesional es un proceso en el que es posible apreciar toda la complejidad e importancia que se le reconoce a la planificación dentro de la dirección de procesos conscientes. La revisión que ha hecho la profesora Vidal presenta documentos muy interesantes y didácticamente estructurados, en los que es posible encontrar diferentes concepciones metodológicas acerca de esta etapa del diseño curricular y solamente es de interés comentar, la importancia que tiene como guía de todo el proceso de diseño de una carrera y de su correcta aplicación en el proceso docente-educativo.

De los objetivos terminales que conforman el perfil y las competencias declaradas para el nuevo profesional, se derivan gradualmente los objetivos de año, de disciplinas y asignaturas, de temas y de las actividades docentes, pero también el sistema de valores a desarrollar en los estudiantes, el sistema de contenidos y la metodología que ha de caracterizar el proceso formativo. Por lo tanto, es de suma importancia que los profesores tengan un conocimiento pleno del perfil profesional, porque ellos son los encargados de conducir este proceso.

De acuerdo con la experiencia de más de treinta años en la educación médica superior, se puede afirmar que esto es algo que está pendiente de ser logrado plenamente. Por diversas razones que pudieran ser objeto de un estudio analítico, una cantidad no despreciable de profesores han desarrollado su trabajo docente-educativo y metodológico, dentro del marco estrecho de su disciplina académica, sin tener una comprensión total del papel y lugar de la misma dentro de la estrategia de formación del nuevo profesional y el contexto para el cual se forma, lo que tiene implicaciones para la pertinencia del proceso formativo dentro de cada una de esas disciplinas. Una de las acciones de la universidad médica en respuesta a esta situación, es la realización de actividades de preparación de profesores. De especial importancia se considera la Maestría y el Diplomado en Educación Médica que se imparten en todo el país, en los que el diseño curricular es un tema básico y se ha concebido en su interrelación dialéctica con el proceso docente y la evaluación curricular.

Por otra parte, las TICs brindan la oportunidad de integrar al currículo nuevas formas, métodos y herramientas de interacción en la gestión docente y en el proceso de aprendizaje, lo que permite lograr una difusión de los documentos oficiales de los currículos, que no era posible ni imaginar hace 15 o 20 años, aunque ellas son solamente el vehículo de diseminación de la información, por lo que su empleo efectivo requiere de una reorientación del trabajo metodológico en función de brindar al profesor una visión más integral del papel de la universidad en la sociedad y de la contribución de cada disciplina a la estrategia global de formación contenida en el currículo, cuyo resultado final se concreta en el perfil o modelo del profesional. Sólo en manos de profesores bien orientados será, efectivamente, la guía para determinar qué es importante y necesario abordar en el proceso y cómo hacerlo desde el punto de vista metodológico.

Como ha señalado el doctor Carlos Álvarez de Zayas,4 ”el diseño curricular no se debe identificar con el proceso de formación del profesional, diseño es el proceso de determinación de las cualidades a alcanzar por el egresado y de la estructura organizacional del proceso docente, a nivel de la carrera”. Sin embargo, otra forma en que podemos entender el diseño es hasta el nivel en el que participa el profesor, es decir, no solamente en lo concerniente al macrocurrículo sino también al microcurrículo. Por lo tanto, el diseño, además de incluir la determinación del “ qué ”, se extiende a la proyección del “ cómo ”, no limitando este último al nivel de carrera sino llevándolo hasta su concreción en las unidades curriculares.

Obviamente, se está hablando de dos componentes del diseño: uno relativamente estable, cuyo perfeccionamiento debe ser el resultado de un proceso de evaluación y perfeccionamiento a largo plazo y otro mucho más dinámico, de evaluación permanente en la misma medida en que transcurre su aplicación, a cargo de quienes lo llevan a la práctica. En el primero se puede incluir el modelo del profesional, el plan de estudios y los programas de disciplinas y en el segundo, los programas de asignaturas.

En la actualidad, el Ministerio de Educación Superior (MES) ha establecido que los programas de las asignaturas deben ser elaborados por los colectivos docentes en cada centro de educación superior (CES), a partir de los programas de disciplinas elaborados por las comisiones nacionales de carreras, lo que debe poner fin en los centros de educación médica superior (CEMS), a una prolongada etapa del desarrollo de la educación superior, en la que los profesores han sido solamente los aplicadores de lo que otras personas expertas han diseñado, esto sin dudas puede considerarse como uno de los factores determinantes de la brecha que se produce entre el currículo oculto que realmente ejecutan los profesores en su interacción con los estudiantes y el currículo formalmente establecido.

En el libro: “La universidad cubana: el modelo de formación”, el doctor Pedro Horruitiner Silva,5 ha caracterizado el diseño como una de las etapas de un proceso dinámico y continuo de transformación curricular, precedido de la preparación de los profesores y continuado por la ejecución y evaluación curricular. Se le reconocen dos niveles cualitativamente diferentes: el primero es el resultado de la aplicación de los programas, su evaluación y replanteo en cada curso como resultado del trabajo metodológico y el segundo, referido a transformaciones de mayor envergadura resultantes de la acumulación de cambios del primer nivel. Esta concepción, facilita la comprensión del concepto de currículo como diseño y proceso en su interrelación dialéctica y pone de manifiesto el protagonismo que se espera de los profesores, pues además de comprender el modelo del profesional y concretarlo en los objetivos, contenidos y métodos de su asignatura, está llamado a asumir una actitud de crítica, de autoevaluación del trabajo realizado en el diseño y en el proceso y de reformulación para su perfeccionamiento. Se han creado condiciones más propicias para que se produzca el empoderamiento por parte de los profesores, en relación con este aspecto esencial de la misión de los CEMS.

Una ventaja adicional que se percibe, es que se pudiera hacer extensivo a la educación en salud el empleo de la referenciación competitiva en los CEMS, considerada como una tecnología de dirección de amplia aplicación en el campo de los servicios de salud, la que pudiera llegar a ser una herramienta útil para el trabajo científico-metodológico y la evaluación curricular. Hasta ahora ha existido, aunque con bastantes limitaciones, el intercambio de experiencias entre las diferentes facultades de ciencias médicas del país, pero solamente dentro del marco estrecho de un diseño completamente estructurado y bastante centralizado, en el que los grados de libertad de profesores e instituciones han sido pocos y pobremente utilizados. En relación con varias de las carreras de ciencias médicas, existe ya una sólida preparación y experiencia en diversos CEMS del país, los que están en condiciones de utilizar de forma creadora la libertad curricular que tienen dentro del microcurrículo, según se establece por el MES para la nueva generación de planes de estudio (D).

El despliegue de las tres dimensiones del currículo (diseño, desarrollo y evaluación) como práctica sistemática,6 conjuntamente con la posibilidad de que la creatividad de profesores e instituciones se ponga de manifiesto en el diseño del microcurrículo y en la ejecución y control del proceso, son condiciones favorecedoras para el desarrollo de una cultura de alto desempeño y para el fomento y desarrollo de procesos de mejora continua de la calidad de la educación en el área de la salud.

Se puede inferir, que el nuevo enfoque del papel del profesor en las transformaciones curriculares debe contribuir también a fomentar las investigaciones educacionales. Pudiera preguntarse, qué aplicación y utilidad han tenido hasta ahora, qué tradición de investigación en el campo de la educación se ha desarrollado en los CEMS, qué relevancia ha tenido el trabajo científico-metodológico en la dirección del proceso docente-educativo. La respuesta se la puede dar cada CEMS. Lo importante es aprender a ver el control y la evaluación como momentos de la dirección del proceso de formación, en el que el binomio diseño-proceso confluyen continuamente. En realidad, son momentos para el aprendizaje en los que la correcta identificación y comprensión de las deficiencias y errores, deben asimilarse como oportunidades para el perfeccionamiento, tanto del diseño como de su aplicación en las condiciones concretas que existen en un contexto y momento determinado.

Finalmente, un comentario sobre el nuevo modelo formativo (NMF) para las carreras de ciencias médicas. En el desarrollo histórico de la educación superior cubana dentro de la Revolución se pueden identificar varias etapas. La más reciente y actual se inicia justamente con la entrada de las universidades cubanas en la Batalla de Ideas y esto se concreta en las carreras de ciencias médicas con la aparición del NMF, expresión de la aplicación práctica del pensamiento martiano: “Debe ajustarse un programa nuevo de educación, que empiece en la escuela de primeras letras y acabe en una universidad brillante, útil, de acuerdo con los tiempos, estado y aspiraciones de los países en que enseña…. El mundo nuevo requiere de escuela nueva”.

A finales del pasado siglo y comienzos del nuevo, las condiciones socioeconómicas en que se encontraba el país habían determinado una estratificación social y reducción en la matrícula universitaria, con lo que se generó una masa de jóvenes no incorporados a estudios universitarios u otras actividades socialmente útiles. Al mismo tiempo, los servicios de salud demandaban de forma urgente un incremento en la fuerza de trabajo altamente calificada para poder llevar adelante los programas de la Revolución en el campo de la salud. Las transformaciones curriculares contenidas en el nuevo modelo formativo sentaron las bases para dar una solución a los dos problemas y propiciaron que la universidad médica hiciera una contribución concreta al logro de una mayor equidad y justicia social en relación con el acceso y permanencia de los jóvenes a los estudios universitarios. Las diferencias fundamentales que se introdujeron fueron las siguientes:

Las características señaladas en relación con el diseño coexisten con una marcada dispersión de los educandos, niveles de preparación del claustro muy heterogéneos, carencias de determinados recursos materiales, etc. De ahí, la importancia de que la aplicación del NMF introduzca la investigación educacional aplicada a la evaluación curricular como un elemento consustancial al proceso de dirección de la formación, desde su momento de planificación, es decir, desde el diseño.

Referencias bibliográficas

  1. Álvarez de Zayas RM. Currículum integral y contextualizado. (Tomado de “Hacia un currículum integral y contextualizado”, Capítulo 6. La Habana: Academia; 1997) [ En: CD-ROM] MAEDUMED. Maestría de Educación Médica 2002-2003. ISBN 959-7158-30-2.
  2. Vidal Ledo M. Diseño curricular del perfil de información, informática y estadística de salud de la carrera de Tecnología de la Salud. [Tesis de Maestría]. Ciudad de La Habana: CECAM; 2005.
  3. Vidal Ledo M. Diseño curricular por competencias. Educ Med Super. 2003;17(3).
  4. Álvarez de Zayas RM. El diseño curricular en la educación médica cubana. Revista Pedagogía Universitaria. 1996;1(1) [Sitio consultado: 10/12/06]. Dirección URL: http://eduniv.mes.edu.cu/03-Revistas-Cientificas/Pedagogia-Universitaria/1996/1/189496104.pdf
  5. Horruitiner Silva P. La universidad cubana: el modelo de formación. La Habana: Editorial Félix Varela; 2006. ISBN 959-258-894-5.
  6. González O. Curriculum: diseño, práctica y evaluación. Ciudad de La Habana: Universidad de La Habana (CEPES); 1994.

Recibido: 15 de diciembre de 2006. Aprobado: 28 de diciembre de 2006.
M.C. María Vidal Ledo. Escuela Nacional de Salud Pública. Calle I esq. Línea. Ciudad de La Habana, Cuba. E-mail: mvidal@infomed.sld.cu

1Máster en Informática de Salud. Profesora Auxiliar.
2Máster en Educación Médica Superior. Profesora Titular.

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