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Educ Med Super 2007;21(3)

Facultad de Ciencias Médicas “Dr. Faustino Pérez Hernández”. Sancti Spíritus

Consideraciones sobre la clase taller en la formación del profesional en Ciencias Médicas

M.C. Arturo Puga García1 y M.C. Mayra Madiedo Albolatrach2

Resumen

En los últimos años, la educación médica superior ha estado involucrada en profundos cambios prometedores para el logro de mejores resultados en la formación integral de los estudiantes. La clase taller constituye una forma organizativa de actualidad en la pedagogía contemporánea y un reto, para que su desarrollo en los nuevos modelos formativos de las ciencias médicas, constituya una vía para la educación del alumno sustentada en el valor humanitario que caracteriza al profesional de la salud. Con el objetivo de analizar los aspectos didácticos y metodológicos de este tipo de actividad docente, se realizó una revisión del tema para exponer sus propósitos dentro de la enseñanza de las ciencias médicas, a partir de novedosos enfoques pedagógicos y con el predominio de métodos activos de enseñanza. Se identificaron los aspectos positivos que permiten argumentar las ventajas que aporta la clase taller en la formación humanitaria y en la independencia cognoscitiva de los futuros egresados.

Palabras clave: Clase taller, educación en ciencias médicas, enseñanza-aprendizaje.  

Introducción

La elevación de la calidad en la preparación de los profesionales constituye un objetivo priorizado del Ministerio de Salud Pública (MINSAP). El ritmo y complejidad del desarrollo de la ciencia y la técnica en la actualidad, unido a las exigencias crecientes que imponen las condiciones de trabajo, determinan la necesidad ineludible de realizar un conjunto de tareas encaminadas a la consecución de este objetivo.

Los especialistas altamente calificados que requiere el país deben caracterizarse por un alto espíritu de independencia en la búsqueda activa de nuevos conocimientos y su aplicación, por un pensamiento creador, por convicciones políticas, ideológicas y morales que le permitan orientarse de modo independiente y según los principios de la moral, en los principales problemas que enfrentan, poniendo estas cualidades al servicio de la sociedad.

La independencia o autonomía es una cualidad de la personalidad que se manifiesta en los distintos tipos de actividad que realiza el individuo como muestra de una voluntad propia. La independencia constituye un componente imprescindible para el logro de una posición activa en los estudiantes, para la formación de actitudes entusiastas, creadoras y conscientes, ante el estudio y en el desempeño de su actividad profesional y de las diferentes funciones sociales.

En esta independencia del alumno, no se puede contemplar sólo factores externos (métodos y procedimientos, formas de organización docente y su idoneidad en torno al trabajo independiente) sino también, factores internos, es decir, la organización lógica y psicológica del trabajo independiente lo cual incluye a los estudiantes en un conjunto de tareas aisladas y en un sistema de medidas didácticas que garantice el desarrollo ascendente e ininterrumpido de la independencia cognoscitiva.1

Tanto el educando, como el educador necesitan prepararse para asumir los nuevos roles que requiere la educación actual. La función del profesor como transmisor de información se ha ido transformando en la de organizador y director del proceso docente.

Se producen cambios en la situación socio-psicológica del aula, que implican cambios en las actitudes de los docentes, la autoridad del maestro, que imponía subordinación a los estudiantes, debe sustituirse por la colaboración entre docentes y estudiantes. Esto supone nuevas exigencias al profesor, una mayor capacitación psicopedagógica, el desarrollo de habilidades comunicativas para organizar la interacción con los alumnos, comunicarse con ellos y dirigir su actividad.

Paulo Freire, es uno de los autores que más ha contribuido a la actual comprensión de la educación como proceso comunicativo. La dialogicidad de la educación que propone este autor, no se refiere sólo a los métodos de enseñanza-aprendizaje, sino que se inicia cuando el profesor empieza a pensar en aquellos contenidos sobre los cuales va a dialogar con los alumnos. “Resulta imprescindible partir de las experiencias, vivencias e intereses de los educandos, de su saber propio”.

Existe el desconocimiento por parte de un creciente número de profesores noveles de las características de las clases talleres y su utilización en el desarrollo de cualidades, valores y actitudes acorde a los futuros egresados de las universidades médicas.

¿Cómo perfeccionar entonces la formación del estudiantado en ciencias médicas?

El trabajo debe encaminarse en 2 direcciones: intradisciplinaria e interdisciplinaria. Estas vías deben partir de un profundo análisis comparativo de los currículos sobre la base de las exigencias sociales en la formación del profesional de la salud.

En esta proyección, una concepción esencial, la constituyen los talleres integradores intra e interdisciplinarios.

Talleres integradores

El taller como forma de organización de la docencia puede tomar elementos de otros tipos de clases ya conocidas (conferencias, clases prácticas, seminarios, consulta, etcétera), pero las trasciende en un proceso de hibridación donde el equilibrio y el tono lo aportan los objetivos, actividades, métodos seleccionados, niveles de asimilación y estructura metodológica, que es siempre flexible y abierta.

Funciones de la clase taller

  1. Cognoscitiva. En la sistematización de los conocimientos adquiridos durante el aprendizaje, en su actualización y en la creación y consolidación.
  2. Metodológica. Cada taller deviene modelo de actuación pedagógica para el futuro profesional y debe revelarle métodos de apropiación y exposición del contenido científico que luego debe adecuar a los requerimientos de la asignatura.
  3. Educativa. En el estrecho contacto profesor-alumno, alumno-alumno, alumno-grupo y grupo-profesor en un ámbito que trasciende el formalismo y se expande en la labor extradocente y de extensión universitaria, donde se abren espacios para el análisis, la búsqueda de respeto a la opinión ajena, la aplicación de métodos de discusión adecuados, el reconocimiento al mérito ajeno y la cooperación en la construcción de los aprendizajes y valores que tipifican al modelo de hombre socialista.
  4. Control. En el diagnóstico del nivel de conocimiento y habilidades de los estudiantes y su desarrollo progresivo para alcanzar los objetivos propuestos, ya que el taller es una vía idónea para que la evaluación cumpla con su función formativa y el estudiante ejerza el autocontrol de su aprendizaje.

Los talleres integradores se pueden utilizar con diferentes funciones en un sentido horizontal (entre varias ciencias) y vertical (especialidades de una ciencia) pero siempre con el propósito de integrar, sistematizar y consolidar conocimientos.

Elementos esenciales de la clase taller

A los efectos prácticos, esta tipología del taller que oscila entre 2-4 horas no representa una asignatura o disciplina más, sino que fluye armónicamente como parte de la estrategia de los niveles del trabajo metodológico (colectivo de asignatura, disciplina, año y carrera) y puede y debe –una vez creadas las condiciones organizativo-docentes, de horario, profesorado y aula– servir para estudiantes de varias carreras.2

La independencia cognoscitiva a la que está expuesto el estudiante universitario debe ser potenciada por el accionar del claustro docente, el cual debe orientarse tanto a ofrecerle al profesional en formación los conocimientos científicos y sociales requeridos para la explicación y previsión de su desenvolvimiento social y de su adecuada inserción, como a incidir en la conformación de su capacidad de valoración de la realidad.3

En la actualidad el verdadero reto está en cómo cambiar la universidad tradicional por una universidad abierta e interactuante, creativa y de intervención en los procesos sociales.

El proceso educativo del educando como sujeto se asienta en momentos claves de su desarrollo expresados por el aprender a aprender, aprender a ser, aprender a actuar y a hacer, aprender a convivir, aprender a cooperar y ser solidario, aprender a emprender. La calidad de la educación es en último término, el propio sujeto educativo, es la propia persona, es el propio ser humano con sus capacidades, convicciones, sentimientos y potencialidades desplegadas en razón de su vida y responsabilidades personales y sociales.4

Es necesaria la conciliación de los componentes teóricos, cognoscitivos y práctico-profesional. Con la formación de valores en el ámbito de la pedagogía contemporánea, se privilegia el aprendizaje participativo, las técnicas de trabajo en grupos, así como los procedimientos lúdicos de formación activa: aprender haciendo, resolviendo problemas profesionales y preparando al hombre para la vida.5

Los nuevos retos y desafíos de la docencia de las ciencias médicas en la actualidad deparan creatividad, flexibilidad, inteligencia, capacitación y responsabilidad por parte del claustro profesoral, para conjuntamente con el estudiantado universitario poder lograr mediante las diversas formas de organización docente, la independencia cognoscitiva del futuro profesional de la salud.

La formación humanitaria del educando universitario en el escenario docente de una clase taller

El predominio en la enseñanza del utilitarismo, el deformador enfoque practicista de la educación y la consiguiente preparación de profesionales estrechos y no suficientemente aptos para comprender y cambiar su entorno, puede y debe ser superado mediante la formación humanitaria, que no desconozca, como ha recordado el educador y transformador social cubano Carlos Rafael Rodríguez, que “la mejor profesión es la de hombre”.6

Si no se toma en consideración una adecuada formación humanitaria, en particular por el educando en las universidades, no es posible, o al menos se dificulta significativamente y se carece intelectual y prácticamente, del cumplimiento de los genuinos fines educativos y sociales que deben ser alcanzados y por los que se debe orientar la escuela superior en la actualidad.

La ausencia o la inadecuada realización de la formación humanitaria del futuro profesional de nivel superior, influye de modo relevante en la distorsión de la configuración multilateral de su personalidad, en la limitada maduración de su natural condición humana y social, en la reducción de la eficiencia de su labor profesional y en el empobrecimiento de sus aptitudes para insertarse como sujeto activo en la vida social, entre otros aspectos.7

La función del claustro docente es contribuir a la formación humanitaria de los educandos en cualquiera de las formas organizativas docentes utilizadas, no obstante, el taller permite en un sentido más abarcador cumplir con esta función.

El valor epistemológico de la clase taller, favorece a que el estudiante se enfrente en su formación a la lógica de cada ciencia y a su secuencia en el orden gnoseológico y didáctico, así podrá trabajar de una manera libre y creativa con ese arreglo didáctico que es la asignatura. De igual forma, el alumno percibirá el valor cognitivo desarrollador del taller, evidenciándose que el conocimiento es infinito y ningún currículo podrá abarcarlo nunca.

Metas de la educación en la clase taller

Sugerencias metodológicas para la enseñanza taller

El escenario docente del taller integrador es el medio adecuado y óptimo para desarrollar la labor humanitaria de los estudiantes universitarios. Lo fundamental no reside en la mayor o menor cantidad de disciplinas, asignaturas o materias que en este campo se impartan. De lo que se trata es de lograr la conformación de una visión sistémica, esencial y funcional, que le sirva de fundamento al educando para la comprensión de la realidad y su transformación.

Funciones formativas de la clase taller

El principio de la actividad en la formación humanitaria debe aplicarse y realizarse a todo lo largo del proceso de enseñanza-aprendizaje. Se debe permear de la comprensión y formulación de los objetivos pedagógicos, del modo de impartición del contenido, del empleo de los métodos y medios más apropiados para ello y en particular del aspecto del control y la evaluación del estudiante.

El estudiante no debe verse como simple y pasivo objeto del proceso formativo, que contemplativa y asépticamente recepciona la información que se le suministra, sino como el copartícipe motivado e interesado, capaz de reelaborar de manera independiente y asimilar los conocimientos y habilidades correspondientes.

La interacción entre los miembros del grupo escolar arrojará positivas influencias sobre el aprendizaje, cuanto mayor sea la comunicación en un grupo, más se reforzará su vida interna, sus posibilidades de acción y de lograr los fines que se propongan. Una clase tendrá más vitalidad mientras mayor sea la interacción entre sus miembros.

Los hombres se educan en el diálogo, compartiendo y discutiendo sobre el saber, socializando sus conocimientos y aprendiendo por medio de la crítica.

Tanto el educando, como el educador necesitan prepararse para asumir los nuevos roles que requiere la educación actual. La función del profesor como mero transmisor de información se ha ido transformando en la de organizador y director del proceso docente.8

Estrategias de aprendizaje en una clase taller

El uso de estrategias de aprendizaje implica procedimientos individuales que se emplean al realizar una determinada tarea. Un procesamiento para el aprendizaje es un conjunto de acciones ordenadas y finalizadas, es decir, dirigidas a la consecución de una meta.

En el proceso de enseñanza-aprendizaje que tiene lugar en la clase, se debe estimular el desarrollo de estrategias que le permitan al educando el logro de un proceso de aprendizaje que estimule su desarrollo y asegure la solidez necesaria en la adquisición de los conocimientos.

Modelo guía de aprendizaje

El modelo es una representación esquemática con los tipos de preguntas que deben hacerse los estudiantes. Mediante las interrogantes que posee, brinda la oportunidad de apropiarse de “formas de pensamiento lógico y reflexivo, a la vez que de modos de actuación, es decir, contribuye a que se adquieran estrategias para aprender a aprender”.

El apropiarse de estrategias para aprender permite al educando desarrollar un estudio individual más completo y profundo. Si se tiene en cuenta el modelo Guía de Aprendizaje:

Este modelo puede enriquecerse en el desarrollo de sus interrogantes y con los procedimientos didácticos que cada asignatura exige,9 el cual facilita trabajar las diferentes acciones del sistema de habilidades intelectuales y con ello la consolidación de los conocimientos en el marco de una clase taller.

Estrategias para desarrollar habilidades intelectuales

La enseñanza médica superior prepara a los estudiantes como médicos de perfil amplio, por lo que es necesario una adecuada asimilación de los conocimientos, así como el desarrollo de habilidades intelectuales y prácticas. La efectividad en la formación del desarrollo de estas habilidades se logra a través de una estrategia donde se estructuren los pasos a seguir para que la acción devenga en habilidad, pues se hace de forma sistemática, continua y consciente.

En correspondencia con lo anterior, es importante una adecuada estructuración del proceso docente-educativo, que permita a los educandos realizar actividades donde se conjuguen los conocimientos que deben asimilar con las acciones y operaciones que han de realizar. De esta forma se propicia la solidez de los conocimientos asimilados y el logro de una enseñanza desarrolladora de habilidades y capacidades.10

En la actualidad muchos pedagogos de avanzada centran los trabajos fundamentalmente en una didáctica de los procesos mentales, en las acciones y operaciones que deben realizar los educandos para la solución de los problemas que su ciencia particular presenta y sean capaces de aplicar sus conocimientos a la práctica.11

Estudios realizados en relación con las habilidades e inteligencia, han demostrado que no es un rasgo biológico exclusivamente, pues está fuertemente influenciada por una serie de habilidades y operaciones mentales que se desarrollan a lo largo de la vida y que necesitan de una ejercitación adecuada.12

De aquí la importancia, de que los profesores desde la actividad conjunta con sus estudiantes puedan enseñar a pensar, a resolver problemas, a interpretar los resultados, argumentar, diagnosticar, etc. Se estará apoyando a la formación de las habilidades intelectuales de los estudiantes, las que no solamente son necesarias para la vida profesional, sino para la vida integral del hombre, ya que ellas ayudan a la cimentación de la personalidad.

Hay que tener en cuenta, que para apropiarse de una habilidad debe realizarse de forma reiterada y sistemática, no se logra formar una habilidad en una sola actividad docente, sin olvidar por parte del docente que el alumno ha de tener conciencia de las acciones que va realizando, porque así puede ir regulando su actividad, ser capaz de ver los errores que va cometiendo y corregirlos para perfeccionar y consolidar, siempre bajo la dirección del docente. La inclusión de los citados procesos metacognitivos constituye un requisito de la actividad docente.

Por lo general, la incapacidad de un estudiante de desarrollar una operación se le atribuye a la falta de conocimientos de los principios involucrados, o a la falta de inteligencia y no se tiene en cuenta que lo que está deficiente es el nivel operacional de los procesos del pensamiento que necesita poseer ese educando, para poder aplicar los conocimientos que tiene y dar respuesta a los problemas planteados.11

En la bibliografía consultada se encontró el diseño de un modelo educativo, en el cual está contemplado el trabajo independiente cognoscitivo y axiológico de los estudiantes.13,14

El colegio de ciencias y humanidades dispone de este modelo, el cual desarrolla un conjunto de experiencias de aprendizaje en su población estudiantil. Se caracteriza por una serie de ejes o elementos estructurados que son los siguientes:

La cultura básica no es el aprendizaje de datos y conceptos solamente, sino la adquisición de las bases metodológicas para acceder a aplicar los conocimientos, y representa las habilidades o competencias siguientes:

La cultura básica, según este modelo educativo se integra por las siguientes capacidades:

En este modelo, la clase taller ubica al estudiante como actor de su formación. Se caracteriza por colocar en el centro de todas sus actividades al alumno, su aprendizaje y formación, el desarrollo pleno de aptitudes y actitudes, y autoconducirse, aún siendo estudiante en el escenario de su profesión.

Por su parte, el profesor realiza la función de guía y facilitador de los aprendizajes, considerando las necesidades y los intereses de los educandos. Propicia, además, el desarrollo de habilidades intelectuales y docentes y atiende el enfoque interdisciplinario de la materia en cuestión.

Hoy en día, el paradigma predominante en la educación superior es la instrucción conductual, mediante la cual los profesores transmiten la información permitiendo que el estudiante lo asimile.15

Las últimas tendencias y retos de la educación superior demandan un cambio desde un paradigma instructivo, a uno cognitivo desarrollado por el propio estudiante.

Los cambios en el cuidado de la salud, transitan del modelo dominante centrado en la docencia hacia un esquema enfocado en el aprendizaje del educando.16,17

La clase taller es una forma pertinente para desarrollar los cambios y transformaciones que la didáctica desarrolladora18,19 como técnica educativa de la pedagogía, sustenta los nuevos modelos de formación del profesional de ciencias médicas en el contexto histórico actual, donde exista una concepción biopsicosocial del hombre y el objeto de trabajo de la medicina incluya al individuo, la familia, la comunidad y al medio ambiente, como modo de actuación médica integral que abarca acciones encaminadas a la promoción de salud, la prevención de las enfermedades, la curación y la rehabilitación.20

Trabajar por un aprendizaje independiente, creativo, transformador y colaborativo,21 serán las premisas para desarrollar la formación integral de los egresados, que siente las pautas para brindar los servicios de excelencia de que demanda la sociedad.

La clase taller propicia y enriquece los espacios de reflexión y análisis de los estudiantes sobre los problemas que se les presentan, en aras de tomar decisiones, proyectar alternativas y estrategias que elevan la calidad del proceso enseñanza-aprendizaje, contribuyendo a la independencia cognoscitiva del estudiante y a su formación humanitaria.

Summary

Criteria on workshop class as for training of medical sciences professional

In recent years, higher medical education has been involved in promising deep changes to achieve better results in integral training of students. Workshop class is a present time organizing way in contemporary teaching and also a challenge to achieve that its development in the new educational models of medical sciences, be a way for a maintained education of student in humanitarian value characterizing health professional. To analyze didactic and methodological features of this type of teaching activity, authors made a subject review to expose its aims inside medical sciences education, from novel pedagogical approaches, and with predominance of teaching active methods. Positive features were identified allowing to argue advantages of workshop classes in humanitarian training, and in cognitive independence of future graduates.

Key words: Workshop class, medical sciences education, teaching-learning.

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  20. Díaz E. El currículo y el profesor en la transformación del binomio práctica médica-educación médica. Educ Med Super. 2005;19(2).
  21. Arteaga F. Aprendizaje colaborativo: Un reto para la educación contemporánea. (Consultado 2006). Disponible en: htp//www.monografias.com

Recibido: 3 de marzo de 2007. Aprobado: 21 de mayo de 2007.
Dr. Arturo Puga García. Facultad de Ciencias Médicas “Dr. Faustino Pérez Hernández”. Sancti Spíritus. E-mail. arturo@fcm.ssp.sld.cu

1 Máster en Ciencias de la Educación. Especialista de II Grado. Investigador Adjunto. Profesor Auxiliar.
2 Máster en Bioquímica Clínica. Profesora Auxiliar.

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