Índice Anterior Siguiente
Educ Med Super 2007;21(4)
Facultad “Dr. Salvador Allende”, Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, Cuba
Facultad “General Calixto García”, Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, Cuba

 

Trabajo educativo y el nuevo plan de estudio de la Licenciatura en Enfermería

Marta Pernas Gómez1 y Eva Miralles Aguilera2

Resumen

Objetivo: destacar la importancia del trabajo educativo en el desarrollo de un adecuado sistema de valores personales en los estudiantes universitarios.
Desarrollo: se hizo un estudio de cómo Cuba ha definido para la educación superior la prioridad del trabajo educativo y de cómo su componente curricular se ha perfilado con más protagonismo en la formación integral de la personalidad profesional con el advenimiento de una nueva generación de planes de estudio en las condiciones de la universalización de la educación superior. Se analiza el caso particular de las carreras de ciencias médicas, por la naturaleza de sus procesos y el desarrollo alcanzado por la educación en el trabajo dentro del proceso docente-educativo, se produce una síntesis de lo curricular, lo sociopolítico y lo extensionista. Se hizo especial énfasis en la carrera de Licenciatura en Enfermería en la cual se estableció el nuevo plan de estudio “D” con una estrategia curricular.
Conclusiones: La base metodológica de esa estrategia así como de otras que se han trazado dentro de la carrera, es el fortalecimiento de la coordinación vertical de la disciplina Enfermería, así como la horizontal interdisciplinaria.

Palabras clave: Trabajo educativo, desarrollo de valores, coordinación interdisciplinaria, plan de estudio D, estrategia curricular.

Introducción

El enfoque integral para la labor educativa en las universidades se concibió como una estrategia de trabajo dirigida al establecimiento de un sistema de influencias que sirva de marco al desarrollo de la personalidad profesional de los estudiantes y futuros profesionales universitarios; está estructurado en 3 vertientes o dimensiones: la curricular, la sociopolítica y la extensionista, convergentes en sus objetivos, y diversas por las vías y medios que utiliza cada una en función de dichos objetivos.1 Para la organización del trabajo educativo en los centros de educación superior (CES) se ha destacado la importancia de la elaboración de proyectos educativos que integren las acciones de las diferentes vertientes, los que tienen como punto de partida un diagnóstico de las necesidades educativas, tanto individuales como de los colectivos estudiantiles.2,3

En el caso particular de las universidades de ciencias médicas (CEMS), los proyectos educativos que elaboraron las facultades en los últimos años de la pasada década, también tomaban en cuenta las vertientes curricular, sociopolítica y extensionista de las acciones que se proyectaban, en función de lograr los objetivos plasmados en dichos proyectos. Sin embargo, a partir del año 2003 se comenzó la aplicación de un nuevo modelo formativo en varias carreras de ciencias médicas, como parte de las transformaciones universitarias realizadas dentro de la Batalla de Ideas, orientado a propiciar una mayor equidad en el acceso a los estudios de nivel superior. En la actualidad, la mayor parte de la matrícula de los CEMS estudia dentro de ese modelo formativo (tabla 1).

Tabla 1. Matrícula del curso 2005-06, según carreras de ciencias médicas.

     Carrera

Matrícula total

Medicina

    31 047

Estomatología

    3 339

Subtotal

    34 386

Tecnología de la Salud*

    51 608

Licenciatura en Enfermería*

    31 556

Psicología*

    736

Subtotal*

    83 900

Total general

    118 286

*Carreras que aplican el nuevo modelo formativo.
Fuente: Anuario estadístico de salud (2005).

Este modelo, caracterizado por estructurar la formación en 3 niveles, permite una temprana incorporación de los estudiantes a diferentes tareas dentro del Sistema Nacional de Salud (SNS) como trabajadores, de forma tal que el tiempo efectivo que permanecen en las instalaciones que forman la estructura central del CEMS es fundamentalmente el que se dedica a los encuentros, con algunas excepciones que se tratarán más adelante. Por lo tanto, se hace necesario replantearse para estas carreras la metodología para desarrollar la labor educativa. En los párrafos que siguen se exponen las consideraciones de las autoras acerca de cómo llevarla adelante en las nuevas condiciones que impone este modelo formativo con los estudiantes de la Licenciatura en Enfermería, tomando en cuenta, además, las características del nuevo plan de estudio “D”.

Desarrollo

Sobre el proceso de formación de valores

La conciencia es el producto subjetivo de las relaciones sociales, y el desarrollo de los valores está históricamente condicionado. Se han definido como los motivos que se constituyen y se configuran en el proceso de socialización del hombre y al mismo tiempo articulan la expresión del hombre en sus distintos espacios de relación.4 Debido a que surgen como resultado de la comprensión, no pueden existir en la realidad valores no asumidos y el papel de la educación en la formación de valores se basa en propiciar las ocasiones individuales y colectivas a los estudiantes para que configuren mediante la experiencia y el lenguaje propio sus valores como parte de su personalidad, de su individualidad. Por lo tanto, cuando se proyecta la formación ética de los profesionales de la salud lo que se debe lograr es un sistema de influencias que propicie la interiorización del sistema de valores que se pretende desarrollar, sin dejar de tener presente que eso sólo se logra a través de un proceso de construcción personal, consciente, contextualizado y argumentable.5

El papel de la familia y de las instituciones educacionales ha sido bien caracterizado en la educación de las nuevas generaciones. También intervienen otros agentes, como las instituciones sociales (políticas, culturales y de otro tipo), los medios de difusión masiva, el colectivo estudiantil y/o laboral, los grupos informales, entre otros. Cada uno puede intervenir en diferente grado y forma en las diversas fases o momentos del desarrollo de la personalidad. Una singularidad de la etapa actual del desarrollo de la sociedad, según el criterio de algunos investigadores sociales, es que las principales instituciones y canales formativos son la escuela y el trabajo.6 Entonces, al proyectar intencionalmente el trabajo educativo, lo que se busca es ampliar la influencia de la institución educacional en función del desarrollo de un determinado sistema de valores, que tome como referencia los socialmente establecidos, pero sin olvidar que ese desarrollo será la resultante de la dialéctica entre lo objetivo y lo subjetivo en el desarrollo humano y, por lo tanto, debe comprenderse como un proceso personal y contextualizado.7 De ahí que no tiene sentido que, en su interacción con los estudiantes, los profesores pretendan “transmitir” valores, tratando de que aquellos reproduzcan valoraciones que pudieron haber resultado pertinentes en un momento sociohistórico anterior, en lugar de propiciar la reflexión moral por parte de los jóvenes y su análisis crítico de la realidad social como paso necesario para una práctica social consecuente.

Sobre la educación de valores a través del proceso curricular universitario, se han hecho estudios que señalan a la formación de valores como un problema pedagógico complejo cuya comprensión requiere un análisis psicológico de la naturaleza del valor en su función reguladora de la actuación humana y aportaron indicadores psicológicos a partir de los cuales puede analizarse el nivel de desarrollo de los valores en una persona, así como ofrecen una recomendación de las condiciones a tener en cuenta en el proceso de enseñanza-aprendizaje en los centros universitarios para estimular el desarrollo de valores en los estudiantes.8 Entre los aspectos de más interés para el propósito del presente trabajo, se señalan los siguientes:

  1. El valor subjetivo manifestado como motivo de la actuación.
  2. Existencia individual del valor como formaciones motivacionales de la personalidad, que al orientar la actuación de las personas hacia la satisfacción de sus necesidades se convierten en verdaderos reguladores de la conducta.
  3. En la edad juvenil la educación de valores adquiere una importancia extraordinaria pues en ese momento existen mayores posibilidades para la consolidación de valores que funcionan con perspectiva más mediata, posición activa, reflexión personalizada, flexibilidad y perseverancia en la regulación de la actuación.
  4. Responsabilidad de todos los docentes.
  5. La calidad de la motivación profesional constituye un factor de primer orden en la educación de valores del estudiante universitario, al ser su formación profesional el contexto en que se realiza esa educación.
  6. Principales necesidades del proceso:
  7. Necesidad de crear espacios de reflexión en el proceso de enseñanza-aprendizaje para que los estudiantes aprendan a valorar.

Trabajo educativo en el nuevo modelo formativo. Papel de los profesores

Las carreras de ciencias médicas en Cuba en las últimas 4 décadas del siglo XX, se caracterizaron por un elevado nivel de integración académica-laboral-investigativa, al adoptar como forma organizativa docente principal la educación en el trabajo en los escenarios laborales reales.9-12 Históricamente esto ha representado una importante fortaleza pues le confiere al proceso docente-educativo un enfoque profesional, lo que se ha considerado un elemento básico para poder trabajar de forma simultánea y gradual el desarrollo de intereses, conocimientos y habilidades profesionales, conjuntamente con la formación de una adecuada autovaloración por parte del estudiante de su gestión profesional.13 Esto sienta las bases para que se exprese en las carreras la tríada dialéctica que forman las dimensiones instructiva, desarrolladora y educativa del proceso formativo, que es una cualidad esencial de la universidad cubana en este momento. La práctica ha demostrado su efectividad como vía para la formación profesional.

Aunque dentro del nuevo modelo formativo el marco para la formación de los estudiantes es el curricular en los contextos académico y laboral, es posible asegurar el carácter sociopolítico y extensionista de su formación por la naturaleza de las actividades que realizan. El desarrollo de las políticas y los sistemas de salud en los diferentes países son reflejo fiel de la prioridad que el derecho a la salud recibe en cada sistema social. En Cuba son parte esencial de la obra revolucionaria y continuamente se hace evidente que la base de todo el desarrollo que se ha alcanzado es la voluntad política que lo ha respaldado desde el triunfo de la Revolución y hasta el momento actual, además de ser el fruto del esfuerzo anónimo y cotidiano de los trabajadores. Los profesores son los encargados de que la formación sociopolítica de los estudiantes se centre en la comprensión de que no han de ser espectadores, sino protagonistas de la continuidad de ese desarrollo. Ese es un tema inagotable para la reflexión y la formación de valores, que podrá ser conducida por los profesores en la medida en que sean capaces de evaluar periódicamente el contenido del interés profesional de los estudiantes.

También, a la actividad que desarrollan los estudiantes le es inherente el carácter extensionista ya que, de hecho, su presencia en los escenarios docente-asistenciales permite el desarrollo de actividades de aprendizaje cuyo contenido son acciones de promoción y/o prevención, de desarrollo de la cultura sanitaria del pueblo, las cuales tienen una influencia sobre el estado de salud de la población y representan un aporte concreto de la universidad al incremento de la cultura popular. Las realizan bajo la atención de un profesor y son actividades que, debidamente orientadas, tienen un considerable valor para el desarrollo de la responsabilidad y del compromiso de los estudiantes con la sociedad.

Asumir el marco teórico-conceptual tiene implicaciones metodológicas para la dirección del proceso docente-educativo por parte de los profesores y directivos académicos: un proceso reproductivo, con el protagonismo del profesor, centrado en transmitir información, en el que no hay espacio ni tiempo para la reflexión, para que el estudiante exprese y discuta sus apreciaciones sobre los más disímiles aspectos que puedan suscitar su interés, para la valoración crítica del contexto que le rodea, desde una posición de actor de las transformaciones y no de simple espectador, no será un proceso desarrollador. Diversos trabajos realizados se han referido a los aspectos metodológicos de la formación de valores dentro del proceso curricular14,15 y todos coinciden en la importancia de la actividad del estudiante y de la preparación del profesor como conductor del proceso.

La valoración es un componente de la conciencia que se desarrolla en la práctica, el trabajo metodológico que realizan los colectivos de profesores debe orientarse a la planificación intencional de situaciones dentro del proceso docente-educativo en las que el estudiante pueda hacer valoraciones y tomar decisiones que serán las que realmente reflejen su verdadera forma de interpretar la realidad. En esa planificación es importante que se ponga de manifiesto de forma práctica la integración docente-asistencial, ya que puede ser el marco para analizar qué problemas o deficiencias de los servicios pudieran tomarse como plataforma para las actividades transformadoras de los estudiantes en el proceso educativo. Se entiende entonces que, el colectivo de profesores involucra a todos los que tienen responsabilidades concretas en la formación de los estudiantes.

Se ha señalado que la educación en valores para el profesional de la salud no responde solamente al interés de la sociedad de que reciba una formación humanista, sino que además se relaciona con su comprensión total del proceso de valoración subyacente en la relación “profesional de la salud-paciente”.16 Como la formación de los profesionales de la salud se basa en el enfoque social integrador de la práctica profesional, se considera más adecuado expresar lo anterior como la relación “profesional de la salud-beneficiario del servicio de salud”, ya que puede tratarse de la persona sana o enferma, de la familia y/o de la comunidad.

En la sociedad cubana, donde el acceso pleno a los servicios de salud es considerado un derecho de las personas y no una actividad mercantil, no hay lugar a dudas de que esa valoración forma parte importante de la calidad del servicio que se presta.

En el nuevo modelo formativo dentro del plan de estudio “D” la preservación de la integración docente-asistencial como una fortaleza es decisiva para la calidad de la formación, ya que la mayor parte del tiempo presencial (considerado como tal el que comparten estudiantes y profesores en el proceso docente) dedicado a ella transcurre en los servicios, al mismo tiempo que, de forma creciente a lo largo de la carrera, se ha de fomentar la actividad independiente del estudiante bajo la guía de los profesores para la apropiación de los conocimientos teóricos.

En la carrera de Licenciatura en Enfermería, por ejemplo, la proporción del tiempo total que se dedica en los programas de asignaturas a la educación en el trabajo en los diferentes semestres es la siguiente (tabla 2).

Tabla 2. Tiempo total en los programas de asignaturas a la educación en el trabajo por semestres. Carrera de Licenciatura en Enfermería.

Semestre

Tiempo total del semestre

Educación en el trabajo

%

I

596

256

42,9

II

644

396

61,4

III

388

136

 35,05

IV

380

136

35,7

V

410

190

46,3

VI

624

368

58,9

VII

432

190

43,9

VIII

364

146

40,1

IX-X

2 016

2 016

100

Total

5 854

3 834

65,49

Fuente: Vicerrectoría de desarrollo del ISCMH. Plan de estudio.

A partir del segundo año de la carrera la totalidad de los estudiantes son trabajadores de los servicios de salud, inevitablemente se produce aprendizaje incidental, por lo que realmente todas las personas que interactúan con los estudiantes en la actividad laboral también deben asumir el rol de educadores. De ahí la importancia de que toda la actividad de los CEMS orientada a elevar la calidad de la formación debe tomar en cuenta la necesidad de involucrar a los servicios y de que cada acción tienda a consolidar la integración.  

Posiblemente la experiencia que en este sentido ha acumulado la universidad médica haya sido una referencia tenida en cuenta cuando la educación superior cubana se insertó en la Batalla de Ideas y se comenzó el desarrollo de los proyectos educativos, se pusiera de manifiesto la importancia de ampliar el concepto del contexto educativo para todas las carreras que entraron en el régimen de municipalización y se haya precisado que el carácter integral de la labor educativa está dado, entre otras cosas, porque no se limita al profesor la responsabilidad de participar en la conducción del proceso formativo, sino que deben participar todos los que se relacionan con los estudiantes en su actividad.1

Un corolario importante de lo expresado, es que toda la actividad de los servicios orientada a elevar la calidad de la atención que se brinda, también tenga como asunto prioritario su impacto sobre la formación de los nuevos profesionales de la salud. Como el proceso formativo transcurre predominantemente en las instituciones docente-asistenciales, se comprende la importancia de que exista un ambiente político-moral adecuado en esas instituciones, sustentado en la calidad de los servicios prestados, lo que se considera un requisito para que puedan acreditarse como sedes formadoras de los nuevos profesionales. 

Se ha reconocido el papel de los profesionales de la salud como importantes agentes socializadores, líderes del cambio.4 De hecho, en los más recientes perfeccionamientos de los planes de estudio, la competencia de estos profesionales para lograr una adecuada comunicación es una de las que prioritariamente se ha proyectado. En especial los enfermeros y enfermeras son personas que, por la naturaleza de la actividad que realizan, están en contacto con muchas personas durante todo su tiempo de trabajo, en el ejercicio de todas sus funciones y en especial, la de atención y la docente. De ahí la coincidencia con el criterio de que la formación de los profesores es un punto de partida para todo el perfeccionamiento del trabajo educativo. Evaluar la calidad de la motivación profesional, poder determinar el nivel de desarrollo del interés profesional a través de su expresión en el desempeño17 y evaluar de forma integral a los estudiantes, mediante el reconocimiento de la importancia de los aspectos motivacionales en las competencias desarrolladas por ellos,18 entre otros aspectos, requiere de una preparación de los profesores que va mucho más allá de su exclusiva formación científico-técnica dentro de la profesión y que le permita primero reconocer la tarea a asumir y después, determinar cómo enfrentarla para imprimir un carácter desarrollador al proceso en las condiciones concretas en que debe ejercer su función de orientador del proceso de formación de valores.19-21

En la actualidad el claustro de la carrera de Licenciatura en Enfermería se encuentra en fase de crecimiento cuantitativo y de consolidación, en medio de una considerable movilidad de los profesionales de la salud en función de las diversas tareas y misiones que enfrenta el sistema, por lo que su calificación no debe verse como algo inmediato y puntual, sino como un proceso que cada facultad debe organizar como parte del sistema de gestión de recursos humanos que tenga establecido. Por otra parte, esta situación pone de manifiesto lo vigente e importante que resulta el trabajo en equipos multidisciplinarios, tanto en la carrera como a nivel del año académico, lo que se retomará al exponer la propuesta de estrategia curricular principal para esta carrera.

En relación con el tema de la educación de valores, uno de los componentes del proceso formativo que requiere atención especial por su complejidad es la evaluación. No es posible negar la influencia positivista y racionalista en la evaluación tradicional, dedicada a la constatación de los conocimientos y habilidades que en un determinado proceso haya podido adquirir un estudiante. Suele darse prioridad a los resultados en relación con el proceso, con lo que se aleja de la posibilidad de incluir la valoración del desarrollo de la personalidad. En la práctica, la evaluación frecuente se ha considerado formativa pero ha tenido más carácter certificativo que de medio para el ajuste personalizado del proceso. Sobre el perfeccionamiento de la evaluación se han hecho propuestas para orientarla hacia una perspectiva personológica,22 lo que requiere de una preparación del claustro para que pueda estar respaldada por la observación permanente del estudiante y la valoración sistemática del desarrollo de su personalidad. Para la evaluación final certificativa de la carrera de Licenciatura en Enfermería se está utilizando un instrumento que toma en cuenta algunos de estos conceptos,23 aunque es necesario estructurar un verdadero sistema de evaluación que cumpla los requerimientos a los que se ha hecho referencia.

Estrategia principal en la carrera de Licenciatura en Enfermería

Como parte del perfeccionamiento del plan de estudio de la Licenciatura en Enfermería para su transformación en el plan “D”, se precisó trabajar la coordinación vertical y horizontal de las diferentes disciplinas, identificándose al menos 3 vertientes interrelacionadas entre sí: la coordinación intradisciplinar (especialmente de la disciplina principal integradora, que es la Enfermería), la de las diferentes disciplinas entre sí a nivel de cada año académico, es decir, la coordinación horizontal e interdisciplinaria y en tercer lugar, la coordinación vertical e interdisciplinaria, de aquellos aspectos que respondieran a objetivos formativos que por su complejidad u otras características no pudieran lograrse en una asignatura o disciplina solamente o en determinado(s) años(s) académico(s) y que, por tanto, requerían de la elaboración de una estrategia curricular interdisciplinaria.24,25 En esta tercera vertiente de coordinación se ubica la formación de la personalidad profesional del estudiante, sustentada en un adecuado sistema de valores, lo que se ha considerado como la estrategia curricular principal.

La transformación de la personalidad del estudiante hasta la maduración de su personalidad profesional significa que el egresado debe ser capaz de lograr un desempeño profesional integral.25 El logro de ese desempeño es la expresión de que el egresado ha alcanzado una sólida preparación científica y técnica, formación humanista y desarrollo de su pensamiento filosófico; para que todo lo anterior realmente sea puesto en función de los intereses del pueblo como expresión del compromiso social del egresado, debe estar sustentado sobre una plataforma ética, cuyo desarrollo es el contenido fundamental de la estrategia principal.

La estructura que ha adoptado el plan de estudio crea las condiciones para que el estudiante pueda alcanzar la sólida preparación científica y técnica, la formación humanista y el desarrollo del pensamiento filosófico, siempre que el proceso cuente con la calidad y exigencia requeridas. Sin embargo, la compleja situación que se deriva de las múltiples y muy heterogéneas influencias que se ejercen sobre esos jóvenes a lo largo de la carrera, representa un enorme reto desde el punto de vista educativo. De ahí que la estrategia principal para la educación de los estudiantes de Licenciatura en Enfermería se oriente a su formación moral, al desarrollo de la ética profesional fundamentada en un sistema de valores personales compatibles con los valores socialmente aceptados.

La estrategia está contenida en un documento que consta de 3 elementos básicos: los objetivos de la estrategia, un resumen de su marco teórico y las acciones propuestas por diversas asignaturas. 

El objetivo general de la estrategia principal es que los egresados sean capaces de aplicar de forma consciente y responsable los principios de la ética de la profesión en su desempeño profesional integral, en todo momento y lugar. Este objetivo general se precisa en los objetivos educativos declarados en el perfil profesional,26 que son los siguientes:

  1. Aplicar los principios de la ideología marxista-leninista y martiana, mediante la utilización del enfoque materialista dialéctico e histórico y humanista en su proyección ante las situaciones que se le presenten como profesional y ciudadano.
  2. Cumplir con su misión social de cuidar la salud de las personas, la familia, y la comunidad mediante un desempeño que ponga de manifiesto su sentido de la responsabilidad, el humanismo, la solidaridad, el patriotismo (incluido el respeto a los héroes y mártires, a los símbolos de la patria y la disposición de defenderla), el antiimperialismo, el respeto, en particular a los ancianos y personas mayores, la honestidad, la honradez, la modestia, la sencillez, la humildad, la abnegación, el desinterés, el sentido de equidad y el colectivismo, el amor al trabajo, el cuidado de la propiedad social y de la naturaleza, entre otros valores que deben caracterizar su personalidad profesional y ciudadana, en beneficio de la calidad y excelencia de los servicios de salud y de los intereses de la patria socialista.
  3. Contribuir al desarrollo de la profesión y al mejoramiento continuo de la calidad de los servicios de salud mediante la aplicación de la metodología científica correspondiente a las diversas funciones que asume en el desempeño de su profesión.
  4. Actuar de forma independiente y creadora, dentro del marco de sus competencias, en correspondencia con un pensamiento lógico y crítico al enfrentar las exigencias que le impone el desarrollo científico-técnico, particularmente en el campo de la enfermería.
  5. Participar en su formación física, ética, bioética, estética, científica y profesional, y contribuir a la formación de otros a través de la búsqueda activa y continua de desarrollo en esas dimensiones de su yo personal y profesional.

El marco teórico de la estrategia ha sido expuesto en los párrafos precedentes y se resume en los elementos siguientes:

  1. La importancia de que los servicios de salud cuenten con las condiciones requeridas para que en ellos se pueda generar un ambiente de profesionalidad, caracterizado por el elevado nivel científico, orden, respeto, disciplina, ética y observancia de las disposiciones legales que rigen la actividad profesional.
  2. La necesidad de que todas las personas que trabajan en los servicios de salud tengan un compromiso consciente con la formación integral de los estudiantes, materializado en el ejemplo personal que brindan en el desempeño cotidiano de sus responsabilidades laborales. De especial importancia es la figura del profesor de la disciplina Enfermería y en particular del tutor.
  3. La necesidad de que el proceso formativo se lleve a cabo de manera tal que desarrolle en los estudiantes de forma gradualmente creciente un elevado sentido de la responsabilidad personal sobre todas sus acciones y de compromiso social, como base para el desarrollo de un adecuado sistema de valores.
  4. La importancia de que dentro del proceso formativo el estudiante reafirme su vocación profesional, desarrolle sus motivaciones y adquiera conciencia de su protagonismo en el desarrollo socioeconómico del país.
  5. Que cada asignatura desde su propio contenido, sea capaz de identificar sus potencialidades educativas e incorporarlas al proceso de formación y que, al mismo tiempo, los aspectos educativos adquieran mayor relevancia en las decisiones profesorales acerca de la evaluación del aprendizaje, sobre la base de que los contenidos abarcan los conocimientos, habilidades y valores.
  6. De especial importancia para lo expresado en el epígrafe anterior es la Enfermería, que en su condición de disciplina principal integradora asume toda la educación en el trabajo, la que es el marco en el que se expresan cotidianamente las cualidades que realmente posee y va desarrollando un estudiante. La observación y valoración día a día de esa conducta tiene un valor insustituible y una fortaleza indiscutible si se utiliza para orientar y reorientar las acciones educativas personalizadas, especialmente las que reclamen la responsabilidad y el protagonismo de los estudiantes en su desarrollo personal. Además, es un medio idóneo para la evaluación integral de los estudiantes, en contraposición con indicadores de corte conductista que tradicionalmente se han empleado con ese fin.
  7. Que en las diferentes actividades del proyecto educativo diseñadas para realizar el análisis de la marcha del proceso docente se cuente con la participación de las personas encargadas de tomar decisiones en las instituciones docente-asistenciales que constituyen el marco o soporte del mencionado proceso.
Caracterización de la estrategia 

Un presupuesto para llevar adelante la estrategia es la existencia del diagnóstico integral de las características y necesidades de los estudiantes y del contexto, que sirve de base para la elaboración de los proyectos educativos.

El trabajo metodológico de disciplina y año, tomando como base la coordinación interdisciplinaria, es la vía para dirigir el proceso de formación. En correspondencia, para llevar adelante ésta y cualquier otra estrategia curricular deben existir las estructuras funcionales de carácter metodológico siguientes:25

a) El colectivo de carrera debe constituirse como una estructura vertical multidisciplinaria y será la máxima responsable de dirigir metodológicamente en cada centro, con las condiciones concretas con que cuente, la estrategia para desarrollar a lo largo de la carrera los valores declarados en el perfil profesional, precisando en cada año aquellos aspectos que prioritariamente puede atender, sin perder de vista que se trata de un proceso continuo. No tiene sentido proyectar el desarrollo de determinados valores cada año, sino de proponerse avances discretos dentro del sistema de valores en cada año, en correspondencia con los objetivos declarados en el currículo para cada ciclo de formación.

También estará encargada de coordinar y articular el trabajo de los diferentes comités horizontales, velando por la continuidad, concatenación y carácter sistémico del sistema de influencias que se proyecte. En su composición debe concretarse la integración docente-asistencial. Consecuentemente con el marco teórico planteado, velará por el logro del principio de la unidad de lo educativo y lo instructivo expresada en todo lo concerniente al proceso, especialmente en la correcta utilización de los contenidos con potencialidades educativas, en los métodos empleados y en la integralidad de la evaluación. Su carácter multidisciplinario será una fortaleza para el desarrollo de investigaciones educacionales de utilidad para el perfeccionamiento del proceso formativo. 

La garantía de la continuidad de su trabajo estará a cargo de la disciplina Enfermería, en su carácter de disciplina principal integradora representada en todos los años de la carrera. Ésta es la encargada de monitorear la adquisición que va logrando cada estudiante de las habilidades profesionales que le corresponden en el año académico y en el ciclo, así como el desarrollo de los valores, para llevar al comité horizontal los problemas individuales y colectivos de los estudiantes que considere necesario atender de forma priorizada en cada momento.  

b) A nivel de año, el comité horizontal o colectivo de año como parte de su función didáctica, debe puntualizar de forma concreta cuáles serán las acciones y vías específicas que empleará cada asignatura para contribuir desde lo curricular al desarrollo del sistema de valores y avanzar en el logro de los objetivos educativos e instructivos. Se trata de que cada asignatura precise cómo desde sus contenidos, sus formas organizativas, sus métodos de trabajo, sus tareas, sus evaluaciones, su nivel de exigencia y el ejemplo de los profesores, va a promover el desarrollo de la personalidad profesional del estudiante, puntualizando sobre cuáles valores está en condiciones de trabajar en cada momento, de acuerdo con el diagnóstico y tomando como referencia los objetivos generales educativos e instructivos del ciclo, lo que contribuiría al carácter sistémico del trabajo metodológico del año académico.27 Todo lo anterior ha de constituir el componente curricular del proyecto educativo correspondiente y debe tomar en cuenta que el desempeño profesional integral al que se aspira requiere tanto de un buen desarrollo del sistema de valores como de una sólida preparación científica y técnica.

Formación teórica

Aunque la formación teórica fundamental está a cargo de la asignatura Bioética y Ética de la Enfermería, el desarrollo de la moral profesional se comienza desde el primer año de la carrera y se extiende a todo lo largo de la misma, como se refleja en los objetivos y contenidos de las diferentes asignaturas y muy especialmente aquellas que integran la disciplina Enfermería, en las que se concreta esa formación en la práctica.

Esa asignatura tiene un papel destacado en el plan de estudio en relación con la formación humanista junto a otras asignaturas como las restantes de la disciplina Filosofía, que también participan de la estrategia en forma relevante a través de sus objetivos y contenidos. Todas estas asignaturas deben nutrirse de las múltiples situaciones que de forma cotidiana el estudiante va a enfrentar y utilizar una metodología participativa que propicie el debate.

Mención aparte requieren las asignaturas Historia de la Enfermería e Historia de Cuba, que consideran el estudio de los valores a través de figuras y análisis de documentos y le aportan a la estrategia los elementos para que el estudiante sea capaz de interpretar la etapa actual de desarrollo de la enfermería cubana sobre la base de sus raíces históricas como profesión y como fruto de las conquistas del devenir histórico de la patria, tomando en cuenta la participación de enfermeros en hechos relevantes de la historia local, nacional y de proyección internacionalista. La primera da inicio al eje de formación humanista que se estructura a lo largo de la carrera con carácter multidisciplinario y se le ha atribuido un papel muy importante en el desarrollo del sentido de pertenencia y al amor por la profesión, mediante la incorporación temprana por parte de los estudiantes de los elementos racionales y afectivos que ponen de manifiesto la extraordinaria importancia del enfermero dentro del equipo de salud en cualquiera de los niveles de atención desde el surgimiento mismo de la profesión dedicada al cuidado.

A partir del ciclo técnico se produce una profundización y consolidación de estos aspectos de la formación. El nexo entre la historia de Cuba y de la profesión se pone de manifiesto a lo largo de la carrera, con la inclusión que hacen las diferentes asignaturas de Enfermería, fundamentalmente en sus temas introductorios de aquellos elementos particulares de la historia de la profesión que le atañen a cada una, contextualizados en el momento sociohistórico correspondiente. Se recomienda también la indicación de trabajos extraclases u otras vías que cada colectivo docente acuerde sobre la historia nacional y de la especialidad, según corresponda. El contenido de los trabajos puede versar sobre procesos, instituciones o aportes de personalidades destacadas de la profesión, preferentemente en la nación y localidad. Una propuesta temática para esos trabajos se muestra en la tabla 3.

Tabla 3. Propuesta de temáticas para los trabajos extraclases.

Relación de asignaturas participantes

            Forma en que participa en la estrategia

Introducción a la salud pública

Trabajo extraclase sobre el surgimiento de las enfermeras visitadoras en la República neocolonial y el desarrollo de las enfermeras en la vigilancia epidemiológica durante la Revolución.

Fundamentos de enfermería

Trabajo extraclase en el tema I: Reseña cronológica de la historia de la enfermería universal y de Cuba.

Gestión de los servicios de enfermería

Explicación por parte del docente del tema: Comportamiento del pensamiento científico contemporáneo.

Administración de los servicios en enfermería

Trabajo extraclase. Tema: Antecedentes de la administración. Pensamiento de las diferentes escuelas.

Enfermería pediátrica y comunitaria

Trabajo extraclase. Antecedentes de la enfermería pediátrica. El departamento infantil en Cuba durante la República neocolonial. La enfermera neonatóloga cubana en la Revolución. Logros del Programa Materno Infantil desde su implantación.

Enfermería médico-quirúrgica

Trabajo extraclase para abordar el desarrollo de la especialidad en el contexto universal y latinoamericano.

Enfermería ginecobstétrica y comunitaria

Trabajo extraclase. Antecedentes de la enfermería obstétrica: las comadronas. Su formación. El plan de convertidoras de enfermeras auxiliares en enfermeras obstétricas.

Enfermería de APS

Trabajo extraclase. Surgimiento e impacto de la enfermería en la atención primaria de salud (APS).

Estos trabajos extraclases pueden ser presentados en los eventos científicos estudiantiles, con independencia de que se incluyan o no en los sistemas de evaluación de las respectivas asignaturas.

De igual forma, los temas referidos a la historia de la enfermería pueden ser incluidos en el banco de temas para el desarrollo de la investigación curricular que forma parte de la estrategia para la formación investigativo-laboral de los estudiantes.

El estudiante cierra el ciclo técnico con la asignatura Talleres de Historia de Cuba, que se caracteriza por la utilización de formas organizativas de un alto grado de independencia por parte de los estudiantes, lo que también propicia la creatividad del profesor para la preparación de situaciones de aprendizaje que superen el marco tradicional de la enseñanza repetitiva y memorística de la historia. En esa asignatura se profundiza y consolida el nexo entre la historia de Cuba y de la profesión.

En el tercer nivel formativo o ciclo profesional, la asignatura Bases conceptuales de la Enfermería (de la disciplina Filosofía y Salud) se apoyará en los conocimientos históricos de los estudiantes para respaldar la comprensión por parte de ellos del desarrollo de la profesión en el país y para hacer un enfoque marxista de aquellos elementos que pueden servir de base para el análisis crítico de las teorías y modelos foráneos y el desarrollo de las teorías y modelos que se correspondan con la rica experiencia cubana en la práctica de la profesión.

La disciplina Psicología en la estrategia principal hace aportes con relación a la comunicación interpersonal, la conducta humana en grupos y la conducta de la enfermera (o) en el desempeño de su labor con un elevado nivel de profesionalismo.

Lo antes expuesto pone de manifiesto que se percibe el trabajo educativo para la formación integral de la personalidad profesional de los estudiantes de Licenciatura en Enfermería como un proceso complejo en el que se pueden identificar factores claves, como la integración docente-asistencial, el trabajo en equipos multidisciplinarios, la coordinación interdisciplinaria y la formación de los profesores, tanto en lo referente a su perfil profesional como a la cultura político-ideológica y a la formación psicopedagógica, de forma tal que estén en condiciones de reconocer la importancia del papel activo del estudiante en su propia formación, de identificar y llevar adelante las tareas necesarias dentro de un proceso realmente desarrollador. Pero, como expresara Paulo Freyre, “la teoría en sí misma no transforma el mundo, puede contribuir para su transformación, pero para eso tiene que salir de sí misma y tiene que ser asimilada por aquellos que van a causar con sus acciones reales y efectivas, esa transformación”.28 Pudiera pensarse que en medio de tanta turbulencia con que se trabaja, estas proyecciones son inalcanzables. Sin embargo, la práctica ha demostrado que cuanto mayor es la turbulencia del entorno, tanto más necesaria es la planificación estratégica de las acciones a emprender y si el objetivo está claro, de lo que se trata es de trabajar para vencer los obstáculos y construir la viabilidad de las acciones que nos lleven al éxito.

Summary

Educative work and the new curriculum of Nursing Licentiate

Objective: to stress the importance of the educative work in the development of an adequate system of personal values among university students.
Development: a study was undertaken on how Cuba has defined the priority of the educative work for higher education and how its curricular component acquires a more protagonist character in the comprehensive training of the professional personality with the advent of a new generation of curricula under the conditions of the universalization of higher education. The particular case of the medical sciences careers is analyzed. Due to the nature of their processes and to the development attained by education in the work within the teaching-educative proccess, a synthesis of the curricular, the sociopolitical and the extensional aspects is produced. Special emphasis was made on the Nursing Licenciate career, where a new curriculum “D” with a curricular strategy was established.
Conclusions: the methodological basis of this strategy, as well as of others that have been drawn within the career, is the strengthening of the vertical coordination of the Nursing discipline, as well as the horizontal interdisciplinary coordination.
 
Key words: Educative work, development of values, interdisciplinary coordination, curriculum D, curricular strategy.

Referencias bibliográficas

  1. Ministerio de Educación Superior. Enfoque integral para la labor educativa y político-ideológica en las universidades. La Habana: Félix Varela; 1997.
  2. Moreno M, Cardoso R, Álvarez N. Una alternativa para el trabajo educativo en la universidad: el proyecto educativo. Educ Med Super. 2000;20(2):75-88.
  3. Cardoso R, Álvarez N, Moreno M. Hacia la formación integral del estudiante universitario. Educ Med Super. 2001;21(2):81-90.
  4. González F. Un análisis psicológico de los valores: su lugar e importancia en el mundo subjetivo. En: La formación de valores en las nuevas generaciones. Una campaña de espiritualidad y de conciencia. La Habana: Ciencias Sociales; 1996. p. 46.
  5. Vasco E. El maestro como formador de valores. Rev Pedag Caracas. 1996;45(7):66-7.
  6. Domínguez MI. La formación de valores en la Cuba de los años 90: un enfoque social. En: La formación de valores en las nuevas generaciones. Una campaña de espiritualidad y de conciencia. La Habana: Ciencias Sociales; 1996. p. 28.
  7. Ojalvo V. La comprensión social de los valores y su educación en la realidad cubana. Educ Med Super. 2003;23(3):114-20.
  8. González V. La educación en valores en el currículo universitario. Un enfoque psicopedagógico para su estudio. Educ Med Super. 1999;19(2):27-36.
  9. Ilizástigui F. De la incoordinación a la integración de los estudios médicos. Educ Med Super. 1971; Abril-junio.
  10. Nuevo plan de estudios de Medicina. Facultad de Ciencias Médicas. Universidad de La Habana, 1965. Citado en: Ilizástigui F. Salud, medicina y educación médica. La Habana: Ciencias Médicas; 1985. p. 409.
  11. Ilizástigui F, Douglas R. La formación del médico general básico en Cuba. Educ Med Super. 1993;27(2):189-205.
  12. Ilizástigui F, Douglas R, Calvo I. El Programa Director de la Medicina General Integral Integral para el médico general básico (propuesta). La Habana: Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana; 1985.
  13. González V. La orientación profesional en la educación superior. Educ Med Super. 1998;18(3):13-28.
  14. Ojalvo V. Estrategias docentes que contribuyen al desarrollo de valores en estudiantes universitarios. Educ Med Super. 2000;20(1):83-94.
  15. Batista T, Rodríguez C. La formación de valores mediante el método del paradigma: una actividad interactiva. Educ Med Super. 2001;21(2):20-8.
  16. Pérez A, Martín X. Educación en valores en el profesional de ciencias médicas. Rev Cubana Salud Públ. 2003;29(1):65-72.
  17. González V. El interés profesional como formación motivacional de la personalidad. Educ Med Super. 1998;18(2):21-37.
  18. González V. ¿Qué significa ser un profesional competente? Reflexiones desde una perspectiva psicológica. Educ Med Super. 2002;22(1):45-53.
  19. González V. El profesor universitario. ¿Facilitador o un orientador en la educación de valores? Educ Med Super. 1999;19(3):39-48.
  20. Canfux V, Rodríguez ME. Algunas reflexiones sobre la formación psicopedagógica del profesor universitario. Educ Med Super. 2000;20(2):22-8.
  21. Canfux V, Rodríguez ME. Concepción teórica para la formación psicopedagógica del profesor. Educ Med Super. 2005;25(2):83-92.
  22. Bernaza G. La evaluación desde una perspectiva personológica. Educ Med Super. 2000;20(2):89-98.
  23. Luna N. Propuesta de instrumento de observación para evaluar competencia y desempeño en el examen estatal de Licenciatura en Enfermería. [Tesis de Maestría]. Ciudad de La Habana: Universidad de La Habana; 2006.
  24. Garrido C, Pernas M, Quesada M, Rodríguez M, Rodríguez JD, Gómez R. Estrategias curriculares para el perfeccionamiento de la formación del médico general básico. (Consultado en octubre de 2006). Disponible en: URL:htpp://www.ucmh.sld.cu/rhab/articulo_rev7.htm
  25. Horruitiner P. La universidad cubana: el modelo de formación. Ciudad de La Habana: Félix Varela; 2006.
  26. Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana. Vicerrectoría de Desarrollo. Modelo del profesional. Plan de estudio “D” para la carrera de Licenciatura en Enfermería. Ciudad de La Habana: ISCMH; 2006.
  27. Carrasco T, Castillo A, González M. Aplicación del enfoque sistémico al trabajo de los años académicos en los centros de educación superior. Educ Med Super. 2003;23(2):110-8.
  28. Freyre P. Citado en: Álvarez Blanco A. Gerencia en Salud. Planificación estratégica de intervenciones en Salud. Ministerio de Salud Pública. Escuela Nacional de Salud. Ciudad de La Habana: Centro de Perfeccionamiento Gerencial; 2000. p. 111.

Recibido: 3 de julio de 2007. Aprobado: 3 de octubre de 2007.
Dra. Marta Pernas Gómez. Facultad “Dr. Salvador Allende”, Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, Cuba. E-mail: mpernas@infomed.sld.cu

1Especialista de II Grado en Fisiología, Maestra en Ciencias en Educación Médica, Profesora Titular, Facultad “Dr. Salvador Allende”, Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, Ciudad de La Habana, Cuba
2Especialista de II Grado en Medicina Interna, Maestra en Ciencias en Educación Médica, Profesora Auxiliar, Facultad “General Calixto García”, Instituto Superior de Ciencias Médicas de La Habana, Ciudad de La Habana, Cuba

Índice Anterior Siguiente