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Enfoque actual
Consenso sobre los desórdenes por deficiencia de
yodo en latinoamérica. Criterios de evaluación y monitoreo
para su erradicación sostenida*
Eduardo A. Pretell, Presidente de la comisión
(Perú)
Álvaro Aguirre (Bolivia)
Ricardo Güell (Cuba)
Paco Canelos (Ecuador)
Ana María Higa (Perú)
José Luis Cevallos (Venezuela)
Clementina Magos (México)
Oswaldo Degrossi (Argentina)
Leticia Martínez (Colombia) |
Graciela De Soler (Argentina)
Geraldo Medeiros (Brasil)
Iván Darío Escobar (Colombia)
Santiago Muzzo (Chile)
Rodrigo Fierro Benítez (Ecuador)
Carlos Salveragglio (Uruguay)
Ofelia González (México)
José Esteban Torres (Venezuela)
Víctor Gómez (México)
Jasmín Vera (Paraguay)
Crispina Verduzco (México) |
Antecedentes
La deficiencia de yodo es reconocida actualmente como la principal causa
de discapacidad humana, que puede ser prevenida. Hasta fines de la década
pasada se estimaba en más de 800 000 000 la población mundial
a riesgo, 190 000 000 afectados con bocio y más de 3 000 000 con
cretinismo obvio.1
En América Latina, el bocio endémico fue definido como
problema de salud en 17 países, estimándose en 60 000 000
la población a riesgo.
A principios de los 60 emergió en América una renovada
inquietud científica sobre el bocio y el cretinismo endémicos.
En 1961, el Comité Asesor Científico de la Organización
Panamericana de la Salud otorgó alta prioridad a la investigación
de este problema entre los países de América Latina, conformándose
el Grupo Técnico y de Investigación del Bocio Endémico,
con la participación de investigadores con prestigio y experiencia
en el campo. Las I y II Reuniones del Grupo tuvieron lugar en 1963 en Caracas,
Venezuela y en 1965 en Cuernavaca, México, respectivamente, donde
se asignaron programas de investigación y responsabilidades a cada
uno de los países participantes. El trabajo del Grupo fue fructífero
y en la III Reunión en 1968 en Puebla, México, se analizaron
los aspectos fisiopatológicos del bocio y se presentaron resultados
de estudios pilotos sobre el uso de aceite yodado en Perú y Ecuador.2
Subsecuentemente, en la IV Reunión en 1973 en Guaruja, Brasil, se
prestó atención a estudios materno-fetales y al cretinismo,
además del análisis epidemiológico en la Región.3
La V y última reunión de esta serie tuvo lugar en Lima, Perú,
en 1983, con participación de representantes de todo el mundo, lo
que hizo posible revisar por áreas geográficas la situación
y avances en patogénesis, métodos diagnósticos y de
prevención y tratamiento.4
Entre los importantes logros de las últimas décadas, en
la lucha contra la deficiencia de yodo como problema de salud pública,
deben destacarse la Resolución No. 39.31 de la Asamblea Mundial
de la Salud en 1986, que recomienda a los países miembros, priorizar
la atención de las enfermedades causadas por deficiencia de yodo,
el Plan Global Estratégico para la Prevención y Control de
los Desórdenes por Deficiencia de Yodo aprobado por Naciones Unidas,
la Cumbre Mundial por la Infancia realizada en 1990 en New York y aprobada
por los representantes de los gobiernos, que estableció como meta
para la erradicación el año 2000, y la Conferencia Política
sobre Malnutrición por Micronutrientes, Montreal, 1991. Asimismo,
es importante señalar que en 1986 un destacado grupo de estudiosos
de la problemática de la deficiencia de yodo en el mundo, con la
participación de algunos de los científicos del Grupo antes
mencionado, inauguró el Consejo Internacional para el Control de
los Desórdenes por Deficiencia de Yodo (ICCIDD), con los auspicios
de OMS, UNICEF y Banco Mundial. Su fin inmediato fue servir como un grupo
consultor del más alto nivel para las agencias de las Naciones Unidas
y los países y para tender un puente entre el conocimiento y la
acción hacia la meta de la erradicación de la deficiencia
de yodo como problema de salud pública.5
Metas para el control de DDI
Todos los países del mundo, incluyendo los de Latinoamérica,
han asumido el compromiso de alcanzar las metas siguientes:
-
La yodación universal de la sal para consumo humano y pecuario en
1995.
-
Erradicación de la deficiencia de yodo como problema de salud pública
en el año 2000.
-
Sostenibilidad de la erradicación de DDI.
Promoción y apoyo técnico para la creación y desarrollo
de programas de control de DDI en América Latina
Con el apoyo técnico y económico de OPS/OMS, UNICEF y el
ICCIDD, así como también de otros organismos, CIDA, PAMM,
MI, y países como Bélgica, Italia y Canadá, durante
los últimos años en todos y cada uno de los países
de América Latina, se ha evaluado el estado de DDI, fomentándose
el compromiso gubernamental para la creación y desarrollo de programas
de control.6-12 En todos los países existe legislación
sobre la obligatoriedad de yodar la sal para consumo humano, con los siguientes
niveles de yodo:
|
País
|
Nivel oficial (ppm)
|
País
|
Nivel oficial (ppm)
|
| Argentina |
23-38
|
Honduras
|
60-100
|
| Bolivia |
50
|
México
|
20-40
|
| Brasil |
40-60
|
Nicaragua
|
30-50
|
| Colombia |
50-100
|
Panamá
|
60-100
|
| Costa Rica |
30-50
|
Paraguay
|
40-60
|
| Chile |
70-140
|
Perú
|
30-40
|
| Ecuador |
50-100
|
Uruguay
|
30-40
|
| El Salvador |
60-100
|
Venezuela
|
40-70
|
| Guatemala |
60-100
|
|
|
Un balance de los avances logrados en la región demuestra, por un
lado, que casi todos los países han alcanzado la meta intermedia
señalada para 1995, de lograr la yodación universal de la
sal para consumo humano y, por otro lado, que el 33 % de los países
ha logrado el control de la deficiencia de yodo como problema de salud
pública y que el 61 % está próximo a lograrlo.13,14
De acuerdo con este balance, los países podrían ser agrupados
en 4 grupos:
Grupo A
Países en los que la deficiencia de yodo como problema de salud
pública ha sido controlada o está próxima a control:
Bolivia, Ecuador, Perú, Chile, Brasil, Costa Rica, Colombia, Uruguay
y Venezuela. En los 4 primeros, el éxito ha sido verificado a través
de evaluaciones externas, con la asistencia de representantes de OPS, UNICEF
e ICCIDD.
En este grupo se dan las siguientes condiciones favorables: a) programas
de control de DDI activos; b) soporte gubernamental y privado; c) producción
y consumo de sal yodada adecuados; d) laboratorios para el monitoreo de
yodo urinario y hormonas tiroideas.
Grupo B
Países donde el DDI persiste en algunas áreas, posiblemente
de grado moderado o leve: Argentina y México.
En estos países existe poca preocupación gubernamental
sobre la deficiencia de yodo como problema de salud pública y requieren
evaluar su situación actual sobre producción y consumo de
sal yodada y sobre niveles de yoduria.
Grupo C
Países que potencialmente están en capacidad de alcanzar
la meta del control de DDI, pero carecen de evaluación reciente:
Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá.
En estos países se dan las siguientes circunstancias: a) la producción
de sal yodada podría ser suficiente o requiere algún incremento
para cubrir la demanda humana potencial; b) cuentan con programas de control;
c) existe apoyo gubernamental; d) requieren estímulo y asistencia
técnica.
Grupo D
Países con perspectiva de control a mayor plazo: Paraguay.
En este caso, el país cuenta con un programa de control y con
soporte gubernamental, pero la disponibilidad y el consumo de sal yodada
cubre aproximadamente al 40 % de la población. El país importa
el 100 % de la sal requerida.
Los éxitos alcanzados en la región hacen prever que el
continente americano será el primero en alcanzar la meta propuesta
para el año 2000.
Criterios para la definición de la deficiencia de yodo como problema
de salud pública y para su control sostenido
La Organización Mundial de la Salud, UNICEF y el ICCIDD, en forma
conjunta, han establecido una serie de criterios para definir el grado
de deficiencia de yodo como problema de salud pública, así
como también para el monitoreo de los programas de intervención
y para garantizar su erradicación sostenida, los mismos que han
sido publicados y distribuidos.15-19
La Federación Panamericana de Sociedades de Endocrinología
considera conveniente tomar como base estos documentos, así como
también las experiencias de los países que han tenido éxito
en el control de DDI dentro de la región20-22 y adoptar
los criterios definidos de acuerdo con la realidad de América Latina.
Requerimientos humanos diarios de yodo
Queda establecido que la ingesta diaria debe garantizar los requerimientos
de yodo que varían con la edad y ciertas condiciones fisiológicas,
de acuerdo con la siguiente escala:
| Infantes (1-12 meses) |
50 µg
|
| Niños (2-6 años) |
90 µg
|
| Escolares (7-12 años) |
120 µmg
|
| Adultos (mayor de 12 años) |
150 µg
|
| Mujeres gestantes y lactantes |
200 µg
|
Indicadores para diagnóstico y monitoreo
Existen 2 tipos de indicadores, aquéllos que permiten medir el estado
de DDI e indicadores de proceso que miden la situación o progreso
en los programas de control de DDI.
Indicadores del estado de DDI
Indicadores clínicos: volumen tiroideo y cretinismo.
Indicadores bioquímicos: yodo urinario, TSH, tiroglobulina.
Indicadores de proceso
Programa de yodización de la sal, técnicas para medir los
niveles de yodación de la sal y monitoreo de la concentración
de yodo en sal y del consumo de sal yodada.
Prevalencia de indicadores de ddi y criterios para definir la deficiencia
de yodo como problema de salud pública
El grado de la deficiencia de yodo como problema de salud pública
en un determinado país o región, será definido según
los criterios siguientes:
| |
Población
|
Prevalencia
|
| Indicador |
objetivo
|
Leve
|
Moderada
|
Severa
|
| Bocio (%) |
Escolares*
|
5,0-19,9
|
20,0-29,9
|
30
|
| Yodo urinario (mediana, µg/L) |
Escolares
|
50-99
|
20-49
|
< 20
|
| TSH > 5 mU/L (%), sangre total |
Recién nacidos
|
3,0-19,9
|
20,0-39,9
|
40
|
| o > 10 mU/L (%) en suero Tg sérica (mediana,
ng/mL) |
§ Niños y adultos |
10,0-19,9
|
20,0-39,9
|
40
|
* Escolares de 6-12 años.
' Los valores absolutos pueden variar con los métodos de análisis.
Clasificación de bocio
El método clásico para determinar el tamaño de la
glándula tiroides y estimar la prevalencia de bocio es la inspección
y palpación. Si bien los cambios en el tamaño de la tiroides
varían inversamente a la ingesta de yodo, su determinación
precisa es difícil en el caso de glándulas pequeñas,
particularmente en niños. Con el objeto de optimizar el valor de
este indicador, la clasificación del bocio ha sido simplificada
en los siguientes términos:
-
Grado 0 Ausencia de bocio.
-
Grado 1 Bocio palpable pero no visible con el cuello en posición
normal.
-
Grado 2 Bocio visible con el cuello en posición normal.
La prevalencia de bocio total mayor de 5 % en escolares es el punto de
corte para señalar la presencia de un problema de salud pública.
El uso de ultrasonografía para determinar el volumen tiroideo
garantiza mayor precisión que el método palpatorio. Su aplicación,
sin embargo, requiere de equipo y personal bien entrenado. Asimismo se
hace necesario establecer en cada región el punto de corte; los
resultados de un estudio reciente en Europa han sido recomendados como
referencia por OMS e ICCIDD.23
Criterios para el seguimiento de progresos hacia la eliminación
de DDI
A. Un país con programa universal de detección neonatal de
hipotiroidismo congénito, preferentemente mediante TSH ultrasensible,
puede ser declarado libre de DDI si menos del 3 % de los recién
nacidos tienen niveles de TSH mayor de 5 mU/L en sangre total o mayor de
10 mU/L en suero.
B. Otros países deben cumplir por lo menos 2 de los 3 criterios
siguientes:
-
Toda la sal para uso humano y pecuario es yodada en planta de producción
al nivel oficial recomendado, que en Latinoamérica varía
entre 30 y 100 ppm I (30-100 mg I/kg sal), para asegurar un nivel de 20-50
ppm I en puestos de venta/hogares, dependiendo de la calidad de la sal
y el consumo diario. Esto garantiza una ingesta diaria promedio de 150
µg de yodo.
-
Más de 50 % de muestras casuales de orina obtenidas sobre base regular
estadísticamente representativas tienen una concentración
de yodo de 100 .µmg/L (mediana) y más de 80 % sobre 50 µmg/L.
-
En regiones donde el bocio endémico ha sido reconocido o sospechado,
la prevalencia de bocio total en encuestas representativas en escolares
(6-12 años) es < 5 %.
C. Adicionalmente, la sostenibilidad de la erradicación debe ser
establecida de acuerdo con los siguientes lineamientos:
-
Un programa nacional de control de DDI, con responsabilidad de monitoreo
continuo del estado de la deficiencia de yodo y del contenido de yodo en
sal, incluyendo la obligatoriedad de informes públicos a intervalos
específicos regulares (cada 3-5 años), por unidades designadas
(ej. programa, Ministerio de Salud, Unidades Académicas Universitarias)
técnicamente competentes y adecuadamente financiadas.
-
El gobierno, el sector privado y los consumidores tienen plena conciencia
de la deficiencia de yodo y están comprometidos con su eliminación
sostenida.
-
La industria de la sal tiene el compromiso, los recursos técnicos
y la responsabilidad (frecuentemente establecido por ley) de mantener la
yodación efectiva de la sal, incluyendo producción, distribución
y monitoreo.
-
El abastecimiento de yodo para la yodación de la sal está
asegurado, ya sea a través de la compra privada por los industriales
o a través del gobierno.
-
La disponibilidad, el costo y la percepción de los beneficios para
la salud de la sal yodada hacen que los consumidores la prefieran frente
a la sal no yodada.
-
El programa de control de DDI tiene acceso a facilidades locales o regionales
para medir los niveles de yodo en sal y a un laboratorio central competente
para medir yodo en orina y TSH neonatal.
Niveles recomendados de yodo en sal
Los niveles aprobados por ICCIDD-UNICEF-OMS (Ginebra, 1994) son:
| Clima y consumo diario (g/persona) |
|
|
|
|
|
|
|
|
| |
Plantas productoras fuera del país
|
Plantas productoras en el país
|
Puestos de venta
|
Hogar
|
| |
Tipo de envase
|
| |
Granel saco
|
Bolsa
< 2 kg
|
Granel saco
|
Bolsa
< 2 kg
|
Granel saco
|
Bolsa
< 2 kg
|
|
| |
|
ppm I
|
| Caluroso húmedo |
| 5 g |
|
100
|
80
|
90
|
70
|
80
|
60
|
50
|
| 10 g |
|
50
|
40
|
45
|
35
|
40
|
30
|
25
|
| Caluroso seco o frío húmedo |
| 5 g |
|
90
|
70
|
80
|
60
|
70
|
50
|
45
|
| 10 g |
|
45
|
35
|
40
|
30
|
35
|
25
|
23
|
| Frío seco |
| 5 g |
|
80
|
60
|
70
|
50
|
60
|
45
|
40
|
| 10 g |
|
40
|
30
|
35
|
25
|
30
|
23
|
20
|
Criterios para evaluar la adecuación de programas de yodización
de la sal
| Indicador de proceso |
Criterio de adecuación
|
| A. Nivel de planta o importadora |
| 1. Porcentaje de sal fina que debe estar yodada |
100 %
|
| 2. Porcentaje de sal fina efectivamente yodada |
90 %
|
| 3. Adecuación del proceso de monitoreo
interno |
90 %
|
| 4. Adecuación del proceso de monitoreo
externo |
10-12 controles/mes productor/importador/año
|
| B. Nivel de consumidor y distribuidor local |
| 1. Porcentaje de sitios de monitoreo con sal
adecuadamente yodada |
| Hogares o distribuidores locales |
90 % muestras
|
| 2. Adecuación del proceso de monitoreo |
90 %
|
Tirotoxicosis inducida por yodo (TII)
TII es un DDI que puede ocurrir cuando una población con severa
deficiencia de yodo incrementa su ingesta de yodo, aún dentro del
rango normal de 100-200 µg/día. El incremento en la incidencia
de hipertiroidismo es transitorio y desaparece en el tiempo con la corrección
de la deficiencia de yodo.
TII ocurre en algunos sujetos con bocio nodular pre-existente y con
enfermedad de Graves latente y es directamente proporcional al número
de sujetos con bocio nodular.
Puede seguir a incrementos relativamente pequeños en la ingesta
de yodo, pero el riesgo es probablemente más alto con incrementos
mayores. No existe un nivel de yodo en sal que ofrezca protección
completa contra la incidencia de TII en una población yodo-deficiente.
Desde el punto de vista poblacional, los beneficios de la corrección
de la deficiencia de yodo a través de la yodación universal
de la sal largamente contrapesan el riesgo de TII.
Monitoreo de la situación de la deficiencia de yodo, la adecuación
de los niveles de yodo en sal y de la ocurrencia de TII
Se recomienda que los programas nacionales de control de DDI incluyan un
adecuado sistema de monitoreo a través de las siguientes medidas:
-
Establecimiento de un comité de individuos calificados, responsable
de un programa de monitoreo y evaluación, con la participación
de personal médico.
-
Control de calidad de la sal yodada en el punto de producción (concentración
de yodo).
-
Laboratorios independientes capaces de medir yodo en sal (titulación)
y en orina para asegurar control externo de calidad.
-
Puestos centinelas (monitoreo de sal yodada en hogares, prevalencia de
bocio, yodo urinario).
-
Alertar al personal de salud sobre posible ocurrencia de TII.
-
Establecer un sistema de notificación para casos de hipertiroidismo
a hospitales seleccionados.
Enseñanza sobre DDI
Una de las llaves para el éxito en la erradicación de DDI
y su sostenibilidad es, indudablemente, el conocimiento que se tenga de
su importancia como problema de salud pública y de los métodos
y estrategias para su prevención. Lamentablemente, hasta hace pocos
años el atraso en este sentido era marcado, no sólo entre
la población general, sino también entre los profesionales
de la salud y docentes escolares.
Para contribuir a corregir este desconocimiento, se recomienda introducir
un capítulo sobre DDI en la enseñanza curricular de las escuelas
médicas en los países de la región, así como
también dentro de programas de salud escolar existentes. La difusión
sobre este tema debe ser sostenida y extenderse, además, a la población
adulta, de preferencia a las mujeres en edad fértil, mientras a
través de talleres, clubes, medios de comunicación masiva
y otros.
Conclusiones
-
La deficiencia de yodo es reconocida como la principal causa de discapacidad
humana y menor calidad de vida que puede ser prevenida. esta deficiencia
en Latinoamérica aún constituye un importante problema de
salud pública en varios países.
-
El mayor riesgo en la deficiencia de yodo es el daño cerebral que
puede ocurrir durante la vida fetal o posnatal temprana. La adecuada suplementación
de yodo en estos períodos de la vida, por tanto, debe estar asegurada.
-
Todos los países de la región han asumido el compromiso de
alcanzar las metas propuestas de yodación universal de la sal para
consumo humano en el año 1995, la erradicación de la deficiencia
de yodo como problema de salud pública en el año 2000 y,
subsecuentemente, su sostenibilidad.
-
La totalidad de los países de Latinoamérica han legislado
la obligatoriedad de la yodación de la sal para consumo humano.
Los niveles de yodación varían de 30 a 100 ppm I, que se
ajusta a lo recomendado por los organismos internacionales, excepto Chile,
cuyo nivel es más alto de lo requerido. El Ministerio de Salud de
este último aceptó recientemente bajar el nivel a 40-60 ppm,
lo que aparecerá próximamente en el Reglamento Sanitario
de los Alimentos.
-
La mayoría de países tiene programas oficiales de control
de DDI. Persisten algunos, sin embargo, en los cuales su implementación
constituye una necesidad imperativa.
-
La Federación Panamericana de Sociedades de Endocrinología
adopta los criterios de evaluación y monitoreo aprobados por OMS/OPS,
UNICEF e ICCIDD para la erradicación sostenida de la deficiencia
de yodo como problema de salud pública en Latinoamérica,
los mismos que han sido consignados en el Consenso sobre los Desórdenes
por Deficiencia de Yodo en Latinoamérica. Criterios de Evaluación
y Monitoreo para su Erradicación Sostenida.
Recomendaciones
La Federación Panamericana de Sociedades de Endocrinología
considera mandatorio hacer las siguientes recomendaciones, para contribuir
a la erradicación sostenida de DDI en Latinoamérica:
-
La implementación efectiva de programas nacionales de control de
DDI en los países donde éstos no han sido instalados aún.
-
Gestionar la incorporación de un representante de las Sociedades
de Endocrinología de cada país en los programas de control
de DDI.
-
Tratar, en lo posible, de uniformar la legislación sobre niveles
de yodación de la sal en los países de Latinoamérica.
-
Propiciar se garantice que la leche materna o las leches maternizadas aseguren
la ingesta de yodo requerida por el recién nacido.
-
Propiciar que los países utilicen preferencialmente los indicadores
yoduria y yodización efectiva de la sal como los principales instrumentos
para el monitoreo de los avances en el control de DDI.
-
Recomendar a los países la implementación progresiva del
diagnóstico precoz del hipotiroidismo congénito, mediante
la determinación de TSH en cordón umbilical o en sangre venosa
al cuarto o quinto día posnatal. No obstante lo anterior, la recomendación
de la toma de muestra al segundo o tercer día posnatal, puede resultar
más operativo, puesto que se efectúa previo al alta del parto
en el hospital y se evita la pérdida de casos.
-
Implementar progresivamente el uso de la ultrasonografía para la
evaluación del bocio.
-
En el control de calidad de la sal yodada, expresar la concentración
de yodo en términos de mg I por kg de sal (ppm I).
-
Actualizar el estimado del consumo diario de sal en los países de
la Región, para hacer los ajustes de yodación de la sal en
los mismos.
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