Existen numerosas evidencias experimentales que apoyan la participación de la leptina en dicha regulación, su adición en ratones ob/ob provoca una actividad central de dicho eje que corrige los defectos de esterilidad. Se ha encontrado además, que existe un pico agudo de leptina que precede el principio de la pubertad en niños.3
Tanto en animales como en seres humanos, la expresión y secreción de leptina a la circulación aumenta en concordancia con el incremento de tejido adiposo como almacén de triglicéridos, está altamente correlacionada con el porcentaje de grasa corporal y el índice de masa corporal y puede ser medido mediante ensayos de inmunoprecipitación o radioinmunoensayo.4
Un gran hallazgo en la investigación de la leptina fue la identificación de su receptor que se encuentra abundantemente expresado en el hipotálamo y en otros tejidos.5
No obstante los rápidos avances en el conocimiento de la leptina, lo cual se evidencia por el incremento de las publicaciones, muchas cuestiones no son aún conocidas, fundamentalmente los mecanismos que controlan la regulación de la expresión y secreción y, en particular, cómo la cantidad de triglicéridos almacenados en el tejido adiposo modula su expresión; también debe establecerse la función de las hormonas circulantes, los factores paracrinos, los de transcripción intracelular y otros mediadores en esa regulación.6
En esta revista se presenta una revisión actualizada sobre el tema leptina y reproducción la cual demuestra que la regulación de la leptina no sólo ocurre en el nivel central sino directamente en la gónada y que resultará de gran interés para médicos e investigadores.