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Rev Cubana Endocrinol 1999; 10(3):212-6
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ABC terapéutico
Instituto Nacional de Endocrinología
Deficiencia de la hormona de crecimiento en adultos. Diagnóstico
y tratamiento
Dr. Arturo Hernández Yero1 y Dra. Raquel
Jorge González2
RESUMEN
El tratamiento con hormona de crecimiento (GH), en niños con trastornos
del crecimiento, por deficiencia de esta hormona, se ha venido utilizando
por más de 30 años, pero solamente en los últimos
años es que se viene a emplear en adultos con deficiencia de GH,
ya que existen evidencias de que factores de riesgo cardiovascular están
incrementados en los enfermos con esta insuficiencia. El objetivo de este
trabajo es aportar una visión sintética y actual del diagnóstico
y tratamiento de la deficiencia de GH en el adulto, cuyo diagnóstico
es básicamente clínico y se debe sospechar fundamentalmente
en pacientes que han recibido cirugía o radioterapia por tumores
hipofisarios y que manifiestan reducción de su capacidad física
con cansancio, debilidad muscular y alteraciones metabólicas sobre
todo a nivel de los lípidos, confirmándose la deficiencia
de GH ante pruebas de estimulación para esta hormona como la hipoglucemia
insulínica. El tratamiento de estos pacientes va encaminado a restablecer
la normosomatotropinemia empezando con dosis baja de GH, entre 0,45 - 0,9
UI/m2/d, que se incrementa cada 4 sem según respuestas
clínicas y bioquímicas (con determinaciones de IGF-I), pero
que no deben pasar de 3 UI/m2/d.
Descriptores DecS: TRASTORNOS DEL CRECIMIENTO/terapia; TRASTORNOS
DEL CRECIMIENTO/diagnóstico; SOMATROPINA/uso terapéutico.
El tratamiento de reemplazo con hormona de crecimiento (GH) en niños
con deficiencia de esta hormona, se ha venido utilizando por más
de 30 años, pero solamente en los últimos 3 años,
es que se comienza a administrar la GH en países europeos, Estados
Unidos y Nueva Zelandia a adultos con deficiencia de GH(DGH)1,2
Está planteado que la mayoría de los factores de riesgo
de enfermedades cardiovasculares, se encuentran incrementados en individuos
adultos con DGH y que este riesgo se puede reducir con la administración
de dosis sustitutivas de GH, la cual tiene efectos beneficiosos demostrados
sobre el metabolismo lipídico, la obesidad central, la función
cardíaca, la capacidad de ejercicio y la densidad mineral ósea,
entre otros.3,4
Aspectos clínicos
La DGH del adulto está asociada a un incremento en el tejido adiposo,
particular-mente distribuido en la región del tronco, reducción
en la masa muscular, osteopenia, perfil lipídico adverso, función
cardíaca alterada, intolerancia a la glucosa y capacidad física
reducida, entre otros aspectos asociados.2,3,5
En los niños, el DGH habitualmente se acompaña de enlentecimiento
o detención en el ritmo de crecimiento y baja estatura para su edad
y estadío puberal, lo cual establece una expresión clínica
que permite sospechar la deficiencia hormonal, en cambio en el adulto no
existe un elemento biológico llamativo que nos ponga en alerta sobre
la posibilidad de una DGH, salvo que este adulto presente un hipopituitarismo
diagnosticado en la adolescencia o en la infancia. La GH es con frecuencia
la primera de las hormonas de la hipofísis anterior que se afectan
en presencia de adenomas hipofisarios, que requieren cirugía o radioterapia
de la región; también la presencia de una silla turca vacía
parcial o total puede ir acompañada de DGH del adulto, aunque posiblemente,
la causa más frecuente de este déficit sean los macroadenomas
hipofisarios no funcionantes y el tratamiento quirúrgico o radioterápico
de éstos.1,5
Diagnóstico del dgh del adulto
Aunque el diagnóstico del DGH del adulto es básicamente clínico,
se debe sospechar en pacientes que han recibido una cirugía o tratamiento
radiante por un adenoma hipofisario o en pacientes adultos que presenten
cansancio fácil, reducción de su capacidad física,
debilidad muscular y trastornos del metabolismo de los lípidos,
con intolerancia a la glucosa, o sin ella, debe confirmarse la deficiencia
de GH mediante su determinación en respuesta a pruebas de estimulación
de la hormona.
Aunque se han utilizado diversos estímulos farmacológicos
para la liberación de GH, como la clonidina, el glucagón,
la arginina, la l-dopa, el propranolol, la tolbutamida y la hormona liberadora
de hormona de crecimiento (GHRH) entre otros, la prueba de oro reconocida
por la mayoría de los investigadores continúa siendo la prueba
de tolerancia o sensibilidad a la insulina.6,7 Se administra
insulina regular o simple 0,1 U/kg de peso corporal, por vía endovenosa
y se toman muestras de sangre para determinar glucemia y GH antes de la
administración de insulina y a los 20,30,60,90 y 120 min posadministración.
Se debe vigilar con atención al paciente durante la realización
de la prueba y estar preparados para atender una hipoglucemia intensa.
En los pacientes con DGH puede aparecer una caída en los niveles
de glucemia mayor del 50 % del valor basal entre los 20 y 30 min y el punto
de corte en los niveles de GH para hacer diagnóstico de DGH se ha
evaluado entre 5 y 3 m /L(ng/mL), o sea, los
individuos normales presentarían, entre 30 y 60 min posteriores
a la administración de insulina, valores de GH por encima de 5m
/L; esta determinación tiene una especificidad del 97 % y una sensibilidad
del 100 %, con un valor predictivo positivo del 99 % y predictivo negativo
del 100 %.2,7
Bajo ciertas circunstancias en que no es recomendable realizar la prueba
de hipoglucemia insulínica, se realizarían entonces 2 pruebas
de provocación con otros estímulos, como glucagón
y clonidina. También es conveniente utilizar un kit estándar
para todas las determinaciones de GH y sería recomendable emplear
los nuevos ensayos inmunofuncionales, que detectan únicamente moléculas
de GH biológicamente activas, es decir aquellas que poseen los 2
lugares de unión al receptor necesarios para que se produzcan su
dimerización y por consiguiente, la transmisión de la señal.
Además, se ha tratado de utilizar la determinación del factor
de crecimiento similar a la insulina tipo I(IGF-I) y de la proteína
transportadora de este (IGFBP-3), en el diagnóstico del DGH del
adulto, pero existe solapamiento entre controles normales y pacientes con
DGH en dependencia de la edad.2,3
Tratamiento con gh en el dgh del adulto
Recomendaciones clínicas
Los objetivos del tratamiento del DGH del adulto van encaminados a restablecer
los beneficios potenciales de la normosomatotropinemia evitando las complicaciones
o efectos adversos dependientes de la terapia con GH. Antes de iniciar
el tratamiento se debe obtener un diagnóstico preciso de DGH, con
una historia clínica dirigida a detectar síntomas y signos
causados por el DGH, como son la composición corporal, la masa ósea,
el metabolismo lipídico y el estado psíquico.8
Dosis de comienzo
Se debe comenzar con una dosis baja de GH sobre la base de 0,15 -0,30 mg/d
(0,45-0,9 U/d), la cual será ajustada gradualmente de acuerdo con
las necesidades de cada paciente y en relación con parámetros
clínicos y analíticos.9,10 La vía de administración
de la GH puede ser subcutánea o intramuscular.
Dosis
Se puede emplear el siguiente esquema: 0,45 UI/m2/d e incrementar
cada 4 sem hasta alcanzar dosis de 1-2 UI/m2/d. No se recomiendan
dosis mayores de 3 UI/m2/d por la posibilidad de una mayor frecuencia
de efectos colaterales.
Posología
Se puede administra en ciclos de 3 d a la semana o de 6-7 d a la semana.
Hora de administración
Es preferible administrarlo por la noche, antes de irse a dormir. La
mayor parte de los preparados farmacológicos de GH tienen 4 UI/vial.
Eficacia y seguridad
Es ideal monitorizar la dosis de GH midiendo el incremento de los niveles
de IGF-I, por medio de determinaciones de la composición corporal
y con mediciones de glucemia y hemoglobina glucosilada, al menos una vez
al año.8-11
En pacientes con tumores hipofisarios operados o irradiados, debe realizarse
también una resonancia magnética o una tomografía
computadorizada (TAC) antes de comenzar el tratamiento y durante los 2-3
primeros años del tratamiento, para poder evaluar la aparición
de posibles recidivas de los adenomas hipofisarios. Un aspecto motivo de
debate en la actualidad, es la utilización de GH en pacientes operados
de craneofaringioma, por la posibilidad potencial de reactivación
del proceso tumoral, aunque somos de la opinión de que con una buena
selección del paciente,con demostración clínica e
imagenológica de curación del proceso neoplásico y
un seguimiento con TAC a los 2, 3 y 5 años, se puede establecer
perfectamente el tratamiento con GH en estos pacientes y no eliminarlos
de los beneficios de esta terapia. En resumen, la terapia con GH para el
DGH del adulto representa una posibilidad real en restablecer los beneficios
metabólicos de la normosomatotropinemia, con una mejoría
ostensible en la calidad de vida de estos pacientes y posiblemente prevenir
los riesgos cardiovasculares dependientes de la deficiencia de GH.
SUMMARY
The treatment with growth hormone (GH) in children with growth disorders
due to the deficiency of this hormone has been used for more than 30 years,
but only during the last years it has been applied to adults with GH deficiency,
since there is evidence that the cardiovascular risk factors are increased
in patients with this insuficiency. The objective of this paper is to offer
a synthetical and current view of the diagnosis and treatment of GH deficiency
in the adult, whose diagnosis is basically clinical and it should be suspected
in patients who have undergone surgery or radiotherapy due to hypophyseal
tumors and that show decrease of their physical capacity with fatigue,
muscular weakness and metabolic alterations mainly at the lipid level.
The GH deficiency is confirmed by tests of stimulation for this hormone,
such as insulinemic hypoglycemia. The treatment of these patients is directed
to reestablish the normosomatotropinemia beginning with low doses of GH,
between 0.45 - 0.9 UI/m2/day, which are increased every 4 weeks
according to clinical and biochemical responses (with IGF-I determination),
not exceeding 3 UI/m2/day.
Subject headings: GROWTH DISORDERS/therapy; GROWTH DISORDERS/diagnosis;
SOMATROPIN/therapeutic use.
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Recibido: 17 de junio de 1999. Aprobado: 2 de julio de 1999.
Dr. Arturo Hernández-Yero. Apartado 6785, Zona Postal
6, Ciudad Habana, Cuba.
1 Especialista de II Grado en Endocrinología.
Investigador Agregado.
2 Especialista de I Grado en Pediatría. Profesor
Asistente.