Instituto Nacional de Endocrinología
Dra. Beatriz Hugues Hernandorena,1 Lic. Julio César Rodríguez González,2 Lic. Julio César Rodríguez García3 y Lic. María Teresa Marrero Rodríguez4
Los modelos animales que se utilizan en las investigaciones sobre el tiroides ayudan al estudio de los mecanismos patogénicos que conducen a la presentación de los desórdenes de esta glándula, dan la oportunidad de explorar nuevos tratamientos y formas de prevención. El objetivo de este trabajo fue brindar una información detallada sobre los biomodelos de enfermedades que afectan el tiroides, a partir de una revisión bibliográfica sobre el tema, que comprenda los que se obtienen de forma espontánea o inducida, exponiendo los factores ambientales que influyen sobre ellos. En conclusión, se expresaron las ventajas que ofrecen estos biomodelos para los investigadores que se dedican a estudiar esta rama de la endocrinología, aunque no constituyan un reflejo exacto de lo que ocurre en el hombre y no necesariamente reúnan todas las características distintivas de la patología tiroidea en cuestión.
DeCS: ANIMALES DE LABORATORIO; ENFERMEDADES DE LA
TIROIDES/prevención y control; ENFERMEDADES DE LA TIROIDES/terapia; MODELOS
BIOLOGICOS.
El uso de los modelos animales en las investigaciones
sobre la glándula tiroides, ha contribuido extraordinariamente a un mejor
acercamiento y comprensión de la biología celular de la misma y
de los mecanismos patogénicos de las enfermedades tiroideas, de origen
autoinmune o no, en el hombre, a pesar de que las manifestaciones clínicas
e histopatológicas de este no se muestren exactamente igual en los animales.1
El objetivo del presente trabajo es realizar una descripción de
los biomodelos que son utilizados en el estudio anatómico, fisiológico
y patológico de esta glándula, lo cual resulta importante para los
investigadores que se dedican a la experimentación en esta rama de la endocrinología.
En este artículo se muestran los biomodelos que se utilizan en el estudio de las enfermedades autoinmunes del tiroides y el bocio.
Las enfermedades autoinmunes tiroideas (EAT)
se deben a un efecto patogénico de los anticuerpos o a una autorreactivación
de las células T que provocan inflamación, alteraciones funcionales
y/o lesiones anatómicas. Están caracterizadas por una infiltración
mononuclear de la glándula tiroides que, en casos extremos, destruye la
estructura folicular. Dicha infiltración consiste en células T CD4+
y CD8+, macrófagos y unas pocas células
ß (< 5 %).2 La autoinmunidad es una
causa muy común de disfunción tiroidea. Las manifestaciones clínicas
son muy amplias, contemplan desde hipotiroidismo como en la enfermedad de Hashimoto,
hasta tirotoxicosis como en la enfermedad de Graves y también se incluye
la tiroiditis posparto.
Estas enfermedades se pueden desarrollar en individuos genéticamente susceptibles que son expuestos a agresiones constitucionales o ambientales y como resultado hay una activación del sistema inmunológico.3
Las EAT aparecen espontáneamente en diversas clases de animales como los pollos obesos, ratas, ratones, gatos y perros, los 3 primeros son los más utilizados en las investigaciones.
Esta hipótesis necesita ser demostrada.8 En todos los modelos espontáneos de EAT, el suministro de yodo en la dieta constituye un factor importante en su presentación.9
En las ratas BB, la TL se caracteriza por una infiltración
de linfocitos con destrucción folicular, su incidencia varía entre
las distintas sublíneas por diferencias genéticas; mientras que
en las BE y BB es baja, en la línea NB BB/Wor está cerca del 100
% en los animales de 110 d de nacidos, aproximadamente.12
Las ratas propensas a la TL y a la DM (BB/Wor LT/DM) presentan anticuerpos
contra células parietales gástricas, músculo liso, timocitos,
antitiroglobulinas y anticélulas pancreáticas,13
por lo cual representan un modelo de gran utilidad en las investigaciones sobre
autoinmunidad en órganos específicos.
En las ratas Búffalo, la incidencia alcanza el 25 % en las hembras multíparas.14
Estos se logran en diferentes especies aplicando diversos métodos:
En
la tabla 1 se citan algunas experiencias de diferentes investigadores al respecto.
Como se puede observar en la misma, los antígenos utilizados pueden ser
autólogos o no.
Tabla 1. Obtención de modelos inducidos por la inmunización de antígenos tiroideos
| Especies y líneas | Inmunógeno | Observaciones | Referencia
bibliográfica |
| Ratones H-2k
CBA/J CBA/CA Balb/c (H-2d) | Tg de ratón - CFA o LPS | Si se usa emulsión de | Hutchings y otros21 (1992) |
| Ratas AUG y PVGC | Tg de rata - CFA o LPS | Se sigue el mismo esquema que con los ratones | DeAssis-Paiva
y otros23 (1989) |
| Ratones
CBA/J hembras | Tg porcina desnaturalizada sin adyuvante | EAT
inducida a partir de una generación de células citotóxicas de antígenos específicos | Brazillet y otros25
(1996) |
| Ratones H-2b C58BL/6 o C57BL/10 | TPO porcina - CFA | Se
empleó TPO xenogénica en ratones | Kotani
y otros28 (1990) |
| Ratones
Balb/c hembras y machos | TSHR-solución salina (oxido de aluminio, hidróxido de Mg y vacuna de Bordetella pertussis | Induce
enfermedad de Graves y de Hashimoto | Costagliola y otros40
(1994) |
La inmunización con Tg tiene como resultado
la producción de células T activadas y la formación de anticuerpos
Tg. Existen factores inmunogenéticos y ambientales que inciden en la presentación
de la tiroiditis autoinmune inducida por la Tg . En estudios genéticos
se ha demostrado que la Tg es un antígeno que ha sentado las bases para
entender la interrelación de los genes del sistema principal de histocompatibilidad
(MHC) con las EAT, tanto en los animales como en el hombre. Los principales modelos
derivan de los ratones,22 las ratas BB/Wor23
y los pollos obesos OS, aunque la susceptibilidad de las diferentes líneas
es variable. Algunos investigadores han utilizado otras líneas de ratas
genéticamente susceptibles, como de Assis-Paiva y otros23
que emplearon animales AUG y PVGc. En relación
con los factores ambientales, la cantidad de yodo que contiene la dieta afecta
de manera determinante la aparición de las EAT inducida por Tg. Bajas concentraciones
de Tg yodada inducen pobremente su aparición.24
Otros factores comprenden el estrés, el hábito de fumar (en el ser
humano) y las infecciones.11 Brazillet
y otros25 indujeron EAT en ratones CBA/J inyectando
Tg desnaturalizada xenogénica (porcina) sin emplear adyuvante, lo cual
provoca la producción de células T citotóxicas.
Las
EAT han podido ser prevenidas en ratones al tratarlos previamente con Tg de origen
murino soluble,26 tolerancia que es transferida
y mediada por las células T CD4+, además,
el tratamiento con anticuerpos anti-CD4 puede prevenir la inducción de
las mismas.27
Kotani y otros28
indujeron TL en ratones, inmunizándolos con TPO porcina purificada, lograron
una gran producción de anticuerpos contra la TPO porcina con respecto a
la TPO murina, se desarrolló la TL sin hipotiroidismo, esta inducción
es dependiente de las células T.
Por la ausencia de un modelo animal espontáneo para la enfermedad de Graves, en los últimos 30 años se han realizado numerosos intentos para desarrollar modelos inducidos de esta enfermedad, se han empleado distintos procedimientos entre los que se encuentran: la generación de anticuerpos antiidiopáticos de la TSH, inmunización con formas solubles del receptor humano de TSH como antígeno acoplado a adyuvante , inmunización genética y, más recientemente, inmunizaciones con fibroblastos singénicos que expresan el TSHR y moléculas clase ll del MHC.29 Después del clonamiento del TSHR , se han realizado numerosos intentos para desarrollar un modelo animal del hipertiroidismo de Graves. Conejos y ratones inmunizados con péptidos de TSHR o la molécula proteica expresada en bacteria o células de insectos, desarrollan anticuerpos séricos que reaccionan con preparaciones del receptor en ELISA los cuales han servido como reactivos importantes para caracterizar al receptor. La inmunización con TSHR puede inducir diferentes manifestaciones clínicas.30 Si la respuesta humoral consiste en la producción de anticuerpos estimulantes de la función tiroidea (actividad TSAb), se desarrolla hipertiroidismo, como sucede en la enfermedad de Graves, y si se producen anticuerpos bloqueadores, entonces se desarrolla el hipotirodismo (actividad TBAb).31 Por ser una proteína antigénica (TSHR), la respuesta inmunológica debe ser dependiente de las células T. La naturaleza del antígeno, la vía, dosis y frecuencia de la administración, el sexo y la edad de los animales, así como la naturaleza del adyuvante influyen en los resultados.31
FIG. Modelos animales para la enfermedad de Graves
A pesar de usarse diferentes preparaciones del receptor, diferentes líneas gemelas de ratones y diferentes adyuvantes, este procedimiento no fue exitoso dado que no simulaba en gran medida el hipertiroidismo de Graves. En la actualidad, la inmunización tradicional con el ectodominio del TSHR humano en adyuvante no logra inducir el tipo particular de respuesta de anticuerpos que ocurre in vivo.29 Una alternativa para la inmunización de un animal con una proteína y adyuvante es inyectar un vector (plásmido) de expresión genética que contiene el DNA complementario (DNAc) de una proteína determinada.32 Reportes preliminares indican que la inmunización con el DNAc del TSHR humano en ratones no consanguíneos indujo actividad TBAb y TSAb localizados en la fracción IgG del suero,33-35 se logró un biomodelo para el estudio de la enfermedad de Graves con un acercamiento adecuado a esta. Muy recientemente, el empleo de un ingenioso proceder, consistente en la inmunización de ratones AKR/N con fibroblastos transformados establemente con el DNAc para el receptor de TSH humano y moléculas MHC clase ll singénicas del TSHR ha permitido el desarrollo de un modelo animal que claramente simula el hipertiroidismo de Graves.36 De este modelo (figura) es necesario enfatizar varias características importantes. Los ratones inmunizados con fibroblastos transformados solamente con el DNAc del TSHR y los ratones que recibieron solamente las células transformadas con el vector (plásmido) no presentaron niveles elevados de T4 y T3 o anticuerpos contra TSHR, sin embargo, la mayoría de los ratones inmunizados con fibroblastos que expresan tanto moléculas MHC clase ll como el TSHR desarrollaron anticuerpos que inhibían la unión de la TSH a su receptor y, aproximadamente, el 25 % de estos fueron claramente tirotóxicos con elevados niveles de T4 y T3 , actividad TSAb detectable e hipertrofia de las células tiroideas. Por lo tanto, por primera vez, se estableció un modelo animal en el cual una proporción de individuos tienen las características distintivas del hipertiroidismo de Graves desde el punto de vista inmunológico y endocrinológico. La reproducibilidad de este modelo ha sido confirmada por 2 laboratorios independientes. A pesar de la presencia de bocio, ninguno de los ratones presentó infiltración linfocitaria de la tiroides,37,38 una de las características distintivas de la enfermedad de Grave, así como la no estimulación específica de la respuesta inmune.39 Estas limitaciones afectan de diferentes formas el uso del modelo de Shimojo y otros.36 Primero, la ausencia de un infiltrado tiroideo impide investigaciones de poblaciones linfocitarias dentro del órgano blanco de la respuesta autoinmune, como ha sido realizado en ratones Balb/c inmunizados con TSHR.32,40 Segundo, la estimulación no específica de la respuesta inmune tiene grandes consecuencias como la imposibilidad de generar anticuerpos monoclonales específicos contra el TSHR a partir de ratones inmunizados con células de fibroblasto-TSHR y el bajo nivel de anticuerpos antígeno específico que son secretados, así como dificultades para caracterizar la respuesta proliferativa de células T y B antígeno específicas.39
La obtención de animales
transgénicos (se les adiciona uno o varios genes) y knockout (se
les extrae uno o varios genes) ha permitido estudiar el efecto de determinados
genes simples, efecto que ha podido ser demostrado solamente en animales vivos.
En la actualidad constituyen una herramienta muy potente en este campo.
En
la tabla 2 se muestran algunos ejemplos de animales de esta clase empleados en
el estudio de las EAT.41,42
Tabla 2. Ratones trangénicos y knockouts empleados en el estudio de las EAT
| Tipo de ratón | Gen | Descripción | Referencia bibliográfica |
| Transgénico | Promotor del gen de la tiroglobulina | Estudio de la expresión del transgen en células foliculares tiroideas | Christofe y Vassart, 1990 (Tomado de 41) |
Transgénico | Receptor
de la adenosina A2a | Estudio del adenoma tiroideo hiperfuncional | Libert
y otros, 1989 Maenhaut y otros, 1990 (Tomado de 41) |
| Transgénico | HPV16E7: Oncogen del virus papiloma humano 16 | Estudio del cáncer tiroideo diferenciado | Stringer
y Wynford - Thomas, 1989 (Tomado de 41) |
| Transgénico y knockout | Th (tirosina hidroxilasa) | Estudio de la expresión de la Th | Nabeshima y otros, 1994 (Tomado de 42) |
| Transgénico y knockout | Thrb
(receptores B de la hormona tiroidea) | Estudio de la expresión de la Thr ß | Forrest y otros, 1996 Mc Donald y otros, 1998 (Tomado de 42) |
Este método permite estudiar la fisiopatología, diagnóstico
y efecto terapéutico en condiciones in vivo de los procesos autoinmunes.
Los modelos de animales xenotrasplantados han sido usados ampliamente en
las investigaciones de la enfermedad de Graves y el bocio maligno y benigno.
Tabla 3. Xenotrasplantes en ratones
| Aspecto a investigar | Tipo de trasplante |
Línea de ratón | Referencias bibliográficas |
| Efecto in vivo de
anticuerpos TSHR/estimulación in vivo de la función tiroidea | Tejido tiroideo humano o adenoma tiroideo derivado
de pacientes con la enfermedad de Graves | Atímicos NMRI | Fort - Meyer, 1991 Schumm, 1984 (Tomado de 43) |
| Influencia de los estímulos
de la función tiroidea y/o crecimiento de la glándula | Tejido
tiroideo derivado de pacientes con la enfermedad de Graves | Atímicos desnudos | Schumm y otros, 1982, 1984 Schumm - Draeger y otros, 1989 (Tomado de 43) |
| Efecto
del bloqueo del TSHR /inhibición in vivo de la respuesta inmunológica y función de los ac tiroideos estimulantes | Tejido
tiroideo derivado de pacientes con la enfermedad de Graves | Atímicos desnudos | Hoermann y otros, 1991, 1993 y 1996 (Tomado de 43) |
| Estudio sobre xenoinjertos | Injerto
de tejido tiroideo de pacientes con la enfermedad de Hashimoto y Graves | SCID | Volpé,44 1996 |
| Estudios sobre enfermedades malignas tiroideas y bocio | Carcinomas de tiroides del ser humano | Atímicos desnudos | Wenish, 451996 |
Los ratones
atímicos desnudos han sido empleados durante muchos años -más
de 15-, los de inmunodeficiencia combinada severa (SCID) son de reciente incorporación.
Ambas líneas tienen propiedades inmunológicas diferentes, lo cual
hace posible establecer estudios complementarios que resultan beneficiosos.44
Ratones atímicos desnudos han sido trasplantados con tejido tiroideo normal
de seres humanos, ratas, puercos y curieles para estudiar el efecto de la TSH
y de los anticuerpos tiroideos estimulantes (TSAb).46
Los ratones SCID aceptan los xenotrasplantes de tejido humano porque
ellos carecen de células B y T.47 Este
tipo de ratón trasplantado con suspensiones de linfocitos de sangre periférica
de pacientes con enfermedad de Graves y tiroiditis de Hashimoto, linfocitos intratiroideos
y tejido tiroideo intacto han desarrollado anticuerpos IgG contra Tg y TPO.29
Por otra parte, algunos ratones SCID xenotrasplantados con tejido de pacientes
de enfermedad de Graves desarrollan actividad TSAb e hipertiroxinemia transitoria.48
Sin embargo, la producción de autoanticuerpos tiroideos, incluyendo los
TSAb se pierde entre 8 y 10 sem posterior al trasplante, lo cual podría
relacionarse con la disminución acelerada de la función de las células
T poco después de una transferencia de linfocitos.47
Otra dificultad que presentan los modelos de autoinmunidad con ratones SCID es
la variabilidad entre los mismos animales.49
Se han desarrollado 2 nuevos procedimientos para inducir una respuesta
autoinmune más potente en los ratones SCID:29
En el primer caso,
aunque el tejido tiroideo trasplantado perdió y aumentó en tamaño,
se desarrolló una baja respuesta de TSAb, pero detectable, y los niveles
de T3 no se alteraron.50 En el segundo, se han
inducido anticuerpos tiroideos, pero muy variables, incluyendo los TSAb. Además,
los niveles de T4 eran más elevados en los ratones que recibieron la transferencia
de linfocitos de sangre periférica, al menos en el término de 8
sem de estudio.51
A pesar de estos inconvenientes, unido al alto costo y lo complicado de su mantenimiento en un ambiente altamente estéril, los ratones SCID han dado la oportunidad para estudiar un grupo de importantes parámetros en las enfermedades tiroideas autoinmunes,29 sin embargo, por la necesidad de usar clones de células T-MHC específicos y trasplante de tiroides,50 así como la dificultad para obtener células de médula ósea autólogas51 se ha limitado la aplicación generalizada de estos procederes para la obtención de un modelo de autoinmunidad tiroidea en los ratones SCID.
Como se expresó anteriormente, se ha visto que la cantidad de yodo administrada en la dieta incide en la presentación de las EAT. Many y otros52 demostraron que altas dosis de yodo causan cambios necróticos en la tiroides de los ratones. Estas altas concentraciones del mineral suministradas por largos períodos produjeron tiroiditis transitorias en las líneas C3H e ICR, y en los NOD (que habían sido tratados previamente con bajas dosis para inducir bocio) provocaron tiroiditis crónica.
Constituye la dilatación no neoplásica y no inflamatoria
de la tiroides, que se desarrolla en todos los mamíferos domésticos,
aves y vertebrados submarinos. Los mecanismos patogénicos más importantes
responsables del mismo incluyen dietas deficientes de yodo, compuestos bociogénicos
que interfieren con la tiroxinogénesis, exceso de yoduro en las dietas
y defectos enzimáticos y genéticos en la biosíntesis de las
hormonas tiroideas.
El bocio se clasifica como: hiperplásico
difuso, coloidal, por exceso de yoduro, nodular y dishormonogénico congénito.53
En los animales, de forma experimental, se han estudiado los cambios
de los vasos sanguíneos (vasodilatación y proliferación de
células endoteliales) los cuales son observados en ratones en los que el
bocio se desarrolla de forma lenta o rápida. Para investigar la transformación
del bocio hiperplásico en coloidal se han aplicado ciclos de deficiencia
de yodo y resuministro, o por la administración de dosis altas (10 veces
por encima de las necesidades diarias normales). La involución de este
estado se ha logrado al aplicar dosis moderadas de yodo solamente o por altas
dosis asociadas con el suministro de T4. El bocio coloidal se ha obtenido en algunos
modelos animales mediante ciclos de deprivación y nuevo suministro de yodo,
por la supresión de la secreción de TSH durante el bocio, o por
el contrario administrando TSH en animales con un suplemento normal de yodo, o
al dar sustancias como la difeniltiohidantoína, que produce la pérdida
de la T4 y un incremento de la TSH endógena sin deficiencia de yodo o inhibición
de la tiroperoxidasa.
La formación de nódulos ha podido
ser estudiada en modelos de ratones transgénicos y en los envejecidos.
El bocio congénito dishormonogénico ha sido encontrado
en líneas de ratones mutantes algunos de los cuales se exponen en la tabla
4.54
Tabla 4. Bocio dishormonogénico congénito hipotiroideo en ratones mutantes
| Mutación | Característica | Referencia bibliográfica |
| Dw/dw | Carente de GH, PRL y TSH Mutación del factor PIT - 1, involucrado en la regulación de la diferenciación de las células de la pituitaria | Camper
y otros, 1990 (Tomado de 54) |
| Hyt/hyt | Presenta un
alto contenido de TSH a nivel de la pituitaria y una tiroides pequeña. Existe una inactivación completa de los TSHR | Stein
y otros, 1994 (Tomado de 54) |
| Cog/cog | Una mutación
en el gen de la Tg es | Kim y
otros, 1995 (Tomado de 54) |
En los últimos años
se han empleado las técnicas del xenotransplante de tejidos de bocio maligno
y benigno en ratones desnudos atímicos para el estudio de esta patología
en biomodelos experimentales; incluyen todas las variantes de tejido de bocio
nodular benigno humano, de bocio difuso nodular, nódulos fríos y
calientes o áreas de bocio y nódulos de rápido crecimiento.
En gatos se han realizado trasplantes de bocio de origen tóxico con vistas
a dilucidar la patogenia del hipertiroidismo.46
En conclusión, a pesar de que los modelos animales no reflejan, en todos los aspectos, las características de las disfunciones tiroideas del ser humano, las investigaciones relacionadas con las mismas resultan imprescindibles por el aporte que se obtiene en el conocimiento sobre la patogénesis, diagnóstico y tratamiento de dichas enfermedades in vivo.
The animal models used in the investigations on thyroid help to study
the pathogenic mechanisms leading to the appearance of disorders of this gland,
and give the opportunity to find new treatments and ways of prevention. The objective
of this paper was to provide a detailed information on the biomodels of diseases
affecting the thyroid, starting from a bibliographic review on this topic, including
those obtained in a spontaneous or induced way, and explaining the environmental
factors influencing them. To conclude, the advantages of these biomodels for the
researchers devoted to study this branch of endocrinology were stressed, although
they are not an exact reflex of what happens in man and they do not necessarily
have all the distinctive features of thyroid pathology.
Subject
headings: ANIMALS, LABORATORY; THYROID DISEASES/prevention and control; THYROID
DISEASES/therapy; MODELS, BIOLOGICAL.
Recibido: 18 de abril de 2002. Aprobado: 27 de junio de 2002.
Dra. Beatriz Hugues Hernandorena. Instituto Nacional de Endocrinología,
Zapata y D, El Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba.
1
Médico Veterinario. Diplomado en Homeopatía Veterinaria. Responsable
del Vivario del Instituto Nacional de Endocrinología.
2
Licenciado en Bioquímica. Investigador Agregado. Jefe de la Sección
de Tiroides. INEN.
3 Licenciado en
Biología. Investigador Agregado. INEN.
4
Licenciada en Biología. Aspirante a Investigadora. INEN.