Hospital General Docente "Calixto García"
Dra. Mayra Sánchez León,1 Dra. Ana Liz Rodríguez Porto2 y Dr. Leonardo Lino Martínez Valdés3
Las dislipidemias son desórdenes metabólicos frecuentes, que se constituyen en un importante factor de riesgo de enfermedades, las cuales tienen como sustrato anatómico la aterosclerosis. El efecto particularmente nocivo de los niveles elevados de lípidos en el plasma está bien documentado en relación con la aparición y progresión de la enfermedad coronaria (prevención primaria y secundaria). Su manejo adecuado presupone el conocimiento de los niveles de colesterol de lipoproteína de baja densidad (C-LDL) deseados, de acuerdo con la estratificación del riesgo cardiovascular del paciente. Se recomienda siempre en su tratamiento, independientemente de la categoría de riesgo, los cambios terapéuticos en el estilo de vida, y se reserva el tratamiento farmacológico para aquellos pacientes que con lo anterior no lograron las metas propuestas y para los de alto riesgo. Con la presente revisión pretendemos poner al día los principales aspectos relacionados con su clasificación, diagnóstico y tratamiento.
DeCS: HIPERLIPIDEMIA/dietoterapia; HIPERLIPIDEMIA/quimioterapia; CORONARIOPATÍA/epidemiología; ESTILO DE VIDA; CALIDAD DE VIDA.
Se estima que la enfermedad coronaria (EC) es la causante del 50 % de las muertes en los países desarrollados y del 30 % en los países en desarrollo. Las tasas de mortalidad cardiovascular en los países en desarrollo han experimentado un incremento significativo en los últimos años, como reflejo de los cambios en el estilo de vida, la urbanización de la población y la mayor longevidad, lo cual provoca un aumento de la frecuencia de los factores de riesgo modificables (tabaquismo, hipertensión arterial, sedentarismo, obesidad y dislipidemias). Asimismo, el control de enfermedades crónicas transmisibles ha contribuido también al aumento relativo de dichas tasas.
El impacto del efecto nocivo de las alteraciones en el metabolismo lipídico es particularmente mayor en este tipo de enfermos. Estudios epidemiológicos, angiográficos, y anatomopatológicos han demostrado una potente relación continua, independiente y progresiva entre los niveles de lípidos en plasma y la incidencia de EC. Esto es particularmente importante si tenemos en cuenta que alrededor del 40 % de la población adulta tiene niveles de colesterol total (CT) mayor de 200 mg/dL (5,2 mmol/L) y un 18 % tiene niveles de colesterol de lipoproteína de alta densidad (C-HDL) inferiores a 35 mg/dl (0,9 mmol/L).1,2
Motivados por lo frecuente que resulta el hallazgo de dislipidemia (DLP) en la práctica médica diaria y con el conocimiento de que más del 50 % de un primer evento coronario y cerca del 75 % de las muertes por enfermedad cardiovascular (IMA, angina o muerte súbita) son prevenibles con el uso de estrategias que incluyen cambios en el estilo de vida (modificaciones en la dieta, ejercicios, reducción del peso), control de la tensión arterial, alentar el consumo diario de aspirina, y mediante efectiva reducción de los niveles de lípidos;2 nos propusimos realizar una revisión actualizada sobre este importante factor de riesgo de enfermedades crónicas no transmisibles, consideradas hoy como la gran epidemia del siglo, de manera que le permita al médico clínico diagnosticar y tratar a sus pacientes con el conocimiento de la evidencia y/o las recomendaciones más sólidas disponibles (anexo).
Conceptos básicosLas lipoproteínas plasmáticas transportan colesterol y triglicéridos en el torrente sanguíneo dependiendo de sus propiedades fisicoquímicas: tamaño de la partícula, densidad, composición química, características de flotación y movilidad electroforética por ultracentrifugación. Estas pueden agruparse en lipoproteínas de clase mayor: lipoproteína de alta densidad (HDL), lipoproteína de baja densidad (LDL), lipoproteína de muy baja densidad (VLDL, quilomicrones) y lipoproteínas de clase menor, es decir, lipoproteína de densidad intermedia (IDL), lipoproteína A.3
Cada fracción de lipoproteína tiene una composición más o menos constante de apolipoproteína, que resulta importante en el transporte de lípidos por activación o inhibición de enzimas involucradas en el metabolismo lipídico y/o unión de las lipoproteínas al receptor específico en la superficie celular para su eliminación del compartimiento plasmático.3,4
Quilomicrones. Son partículas con densidad de 0,90-0,96 g/mL; se forman después de la degradación y absorción de las grasas de la dieta en el intestino, las cuales transportan del 85 al 95 % de los triglicéridos exógenos. Son relativamente pobres en colesterol (5 %) y fosfolìpidos (7 %). Contienen aproximadamente 1 al 2 % de proteínas, fundamentalmente Apo B 48.
VLDL. Son partículas más pequeñas que los quilomicrones, producidas por el hígado con una densidad de 0,96-1,006 g/mL, ricas en triglicéridos (60 %). Su proporción de colesterol es del 12 %, fosfolípidos 20 % y proteínas entre 8 al 10 %, principalmente Apo B 100.
IDL. Son partículas con densidad entre 1,006-1,019 g/mL, formadas en el endotelio capilar a partir de las VLDL por acción de la enzima lipoproteín lipasa, que es activada por la Apo C-II. Su principal componente es esteres de colesterol (29 %) y sus principales apolipoproteínas son la Apo B 100 y la Apo E.
LDL. Constituyen el 50 % del total de lipoproteínas en el plasma, mucho más pequeñas que la anterior, con una densidad de 1,019-1,063 g/mL y una composición de colesterol de 50 %, así como fosfolípidos y proteínas (Apo B 100) en un 22 % y triglicéridos de solo un 6 %.
HDL. Formadas en el hígado a partir de IDL por acción de la lipasa hepática. Tienen una densidad de 1,063-1,125 g/mL con un contenido de proteínas del 50 % (mayoritariamente Apo A-1 y Apo A-2), 22 % de colesterol, 33 % de fosfolípidos y 5 % de triglicéridos.
Lipoproteína A. Formada por el ensamble de una partícula de LDL y una gran glucoproteína hidrofílica denominada Apo A, con una densidad de 1,05-1,11 g/mL, asì como por proteína (30 %), triglicérido (5 %), colesterol esterificado (35 %) y fosfolípidos (21 %).
Lípidos y aterosclerosisLa importancia que se le confiere a las alteraciones del metabolismo lipídico resulta específicamente de su relación con la aterosclerosis, proceso que se produce por la concurrencia de múltiples factores, y se le da un papel esencial a la lesión vascular que predispone al endotelio a la captación de lipoproteínas especialmente oxidadas, comenzando así un proceso de desarrollo lento y progresivo, en el que se conjugan la acción nociva del colesterol, las lipoproteínas plasmáticas, los monocitos-macrófagos, las plaquetas y las células endoteliales y musculares lisas de la pared de las arterias, y cuyas consecuencias clínicas derivan de la oclusión de la luz de las arterias por la formación de placas de ateromas.
Lipoproteínas con potencialidades aterogénicasEspecialmente a las LDL densas y pequeñas (patrón B) cuya afinidad a los receptores hepáticos está disminuida y son, por lo tanto, más susceptibles de oxidación y glicosilación, se les han atribuido potencialidades aterogénicas, y se ha demostrado su participación en la formación de células espumosas (lesión patognomónica de la aterosclerosis).5,6 Se encuentran asociadas también con otras condiciones aterogénicas tales como hipobetalipoproteinemia, hiperlipidemia familiar combinada y síndrome metabólico.
Mecanismos directos de desarrollo de la aterosclerosis por las C-LDL oxidadas:La lipoproteína A (Lpa) tiene un papel conocido como factor de riesgo cardiovascular. Su potencial aterogénico está relacionado con su interferencia en las vías normales de la trombolisis, ya que se sabe que la Apo A tiene homología estructural con proteínas relacionadas con la coagulación como el plasminógeno, la protrombina, el activador tisular del plasminógeno y el factor x; de ahí que en presencia de niveles elevados de esta lipoproteína, la capacidad fibrinolítica está disminuida.16
Lipoproteínas con potencialidades antiaterogénicasA las HDL sin embargo, se les han atribuido efectos antiaterogénicos derivados de las siguientes observaciones:
La correlación inversa entre C-HDL plasmático y la enfermedad aterosclerótica ha quedado avalada también por diferentes estudios. El estudio Framingham,21 por ejemplo, demostró que las HDL son el mejor predictor lipídico de riesgo de enfermedad coronaria en hombres y mujeres mayores de 49 años, pues por cada 1 mg/dl de incremento de los niveles de HDL se disminuyó en 2 % el riesgo en hombres y en un 3 % en mujeres.
En el VAHIT (Veterans Affairs High-Density Lipoprotein Cholesterol Intervention Trial Study Group)22 por su parte, el aumento en un 6 % de las HDL, la disminución en un 40 % del colesterol y de un 31 % de triglicéridos se acompañó de una disminución de la mortalidad global y de muerte por enfermedad coronaria (Stroke). Por cada 1 % de incremento de HDL se disminuyeron en 3 % las muertes por IMA.
Clasificación de las dislipidemias
Las dislipidemias pueden clasificarse de manera general de acuerdo con:
Clasificación fenotípica: Conocida, antigua, clásica y descriptiva es la clasificación fenotípica (tabla 1) descrita por Fredrickson, y completada poco tiempo después por la OMS (1970),23 basada en los patrones de lipoproteínas asociados con altas concentraciones de colesterol y/o triglicérido. No aporta datos acerca de la posible etiología de las alteraciones y no establece separación entre trastornos primarios y secundarios.
Tabla 1. Clasificación fenotípica de Fredrickson
| Fenotipo | Lipoproteìna elevada | Elevaciòn lìpidos | Aterogenicidad | Frecuencia |
| I | Quilomicrones | Triglicéridos |
Ninguna
|
< 1 %
|
| II a | C-LDL | Colesterol |
+ + +
|
10 %
|
| II b | C-LDL y C-VLDL | Colesterol y triglicéridos |
+ + +
|
40 %
|
| III | C-IDL y quilomicrones | Triglicéridos y colesterol |
+ + +
|
< 1 %
|
| IV | C-VLDL | Triglicéridos |
+
|
45 %
|
| V | C-VLDL y quilomicrones | Triglicéridos y colesterol |
+
|
5 %
|
Clasificación según su origen: Junto a los pacientes en los que las
alteraciones de lipoproteínas son la única manifestación de la enfermedad (DLP
primaria), existe un grupo no despreciable de enfermos con patologías endocrinas,
renales, metabólicas, hepatobiliares y autoinmunes que pueden cursar con alteraciones
similares (DLP secundaria).
Desde el punto de vista práctico a veces resulta difícil diferenciar una de otra, pues las alteraciones bioquímicas son similares y en otras ocasiones pueden coexistir.
Alteraciones lipídicas primarias. Son alteraciones lipídicas genéticas que requieren en su tratamiento modificaciones en el estilo de vida, tratamiento dietético, y en la mayoría de los casos administración de fármacos hipolipidemiantes. Pueden ser monogénicas o poligénicas.3,24
Alteraciones monogénicasAlteraciones lipídicas secundarias. Se definen como alteraciones metabólicas que aparecen en el contexto de diferentes enfermedades o como consecuencia del empleo de determinados fármacos, y constituyen factores de riesgo independiente; de ahí que desde el punto de vista práctico sea muy importante su identificación, pues el tratamiento de la enfermedad de base o la supresión del fármaco sería lo indicado para resolver dicha alteración lipídica, que se requiere solo en situaciones especiales de fármacos hipolipidemiantes.2,3,24
Incremento de niveles de C-LDL en:
Incremento de niveles de triglicérido en:
Disminución de C-HDL en:
Esta clasificación es sencilla pero no suficiente en la práctica para el correcto manejo de los pacientes; por tanto, es necesario hacer el diagnóstico nosológico.
La evaluación de las dislipidemias requiere de la realización de un perfil
lipídico que incluya:
Para una correcta interpretación de sus resultados se requiere el conocimiento de:
1. Condiciones para la toma de muestra.2,26
2. Conocimiento de una serie de situaciones en las que pueden existir
modificaciones transitorias de los niveles de lípidos en plasma sin resultar
necesariamente patológicas.2,26 Ejemplos:
Con frecuencia estamos frente a una patología que no da síntomas, con excepción
de las formas severas, y el diagnóstico se hace de manera casual, durante exámenes
de rutinas o en presencia de una complicación clínica usualmente de aterosclerosis
(IMA, ECV), por lo que el Instituto Nacional de Salud de los EE.UU. a propósito
del III Panel de Tratamiento del Adulto (ATPIII) del Programa Nacional de Educación
en Colesterol (NCEP) recomienda que, siempre que sea posible, deberá realizarse
perfil lipídico a todo adulto mayor de 20 años de edad al menos una vez cada
5 años. 27
De forma general, se debe indicar perfil lipídico obligado a las siguientes
personas:
- Enfermedad coronaria.
- Enfermedad vascular aterosclerótica no coronaria.
- Diabetes mellitus.
- Síndrome metabólico
- Dos o más factores de riesgo para enfermedad coronaria.
- Historia familiar de enfermedad coronaria prematura.
- Antecedentes de dislipidemia familiar primaria.
El concepto de normalidad en lípidos está relacionado con el RGC del individuo,
por lo que se prefiere el término de valores deseables de lípidos que se traduce
en metas de manejo, refiriéndose entonces a DLP si esos valores están por fuera
de las metas para cada paciente según categoría de riesgo.
El RGC que tiene una persona de desarrollar un evento cardiovascular al cabo de un determinado período de tiempo, depende de la presencia y severidad de los denominados factores de riesgo cardiovascular (FRC)28,29 agrupados en:
Mayores
Menores
Para el cálculo del RGC, se recomiendan las tablas de predicción del riesgo, de Framingham,27,30 también llamadas por categoría. Con ellas calculamos la probabilidad que tiene un individuo de desarrollar en un plazo de 10 años angina inestable, IMA o muerte de origen coronario (tablas 2, 3, 4, 5, 6 y 7).
Tabla 2. Cálculo del RGC: Hábito de fumar ajustado a edad
| Fuma |
20-39
|
40-49
|
50-59
|
60-69
|
70-79
|
|||||
|
H
|
M
|
H
|
M
|
H
|
M
|
H
|
M
|
H
|
M
|
|
| Sí |
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
| No |
8
|
9
|
5
|
7
|
3
|
4
|
1
|
2
|
1
|
1
|
Tabla 3. Cálculo de RGC: Edad y Sexo
| Edades |
H
|
M
|
| 20 - 34 |
-9
|
-7
|
| 35 - 39 |
-4
|
-3
|
| 40-44 |
0
|
0
|
| 45-49 |
3
|
3
|
| 50-54 |
6
|
6
|
| 55-59 |
8
|
8
|
| 60-64 |
10
|
10
|
| 65-69 |
11
|
12
|
| 70-74 |
12
|
14
|
| 75-79 |
13
|
16
|
Tabla 4. Cálculo de RGC: PA sistólica con y sin tratamiento ajustada a sexo
| PA sistòlica |
Hombre sin
|
Mujeres sin
|
Hombres con
|
Mujeres con
|
|
tratamiento
|
tratamiento
|
tratamiento
|
tratamiento
|
|
| < 120 |
0
|
0
|
0
|
0
|
| 120-129 |
0
|
1
|
1
|
3
|
| 130-139 |
1
|
2
|
2
|
4
|
| 140-159 |
1
|
3
|
2
|
5
|
| ³ 160 |
2
|
4
|
3
|
6
|
PA: Presiòn arterial
Tabla 5. Cálculo de RGC:
| Niveles de HDL ajustada a sexo HDL | ||
| (mg/dL) |
H
|
M
|
| ³ 60 |
-1
|
-1
|
| 50-59 |
0
|
0
|
| 40-49 |
1
|
1
|
| < 40 |
2
|
2
|
Tabla 6. Cálculo de RGC: Niveles de colesterol ajustado a edad
| Colesterol |
20-39
|
40-49
|
50-59
|
60-69
|
70-79
|
|||||
| Total (mg/dL) |
H
|
M
|
H
|
M
|
H
|
M
|
H
|
M
|
H
|
M
|
| < 160 |
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
0
|
| 160-199 |
4
|
4
|
3
|
3
|
2
|
2
|
1
|
1
|
0
|
1
|
| 200-239 |
7
|
8
|
5
|
6
|
3
|
4
|
1
|
2
|
0
|
1
|
| 240-279 |
9
|
11
|
6
|
8
|
4
|
5
|
2
|
3
|
1
|
2
|
| ³ 280 |
11
|
13
|
8
|
10
|
5
|
7
|
3
|
4
|
1
|
2
|
Tabla 7. Cálculo de RGC. Relación de puntuación total y riesgo cardiovascular según sexos
| Puntuación total Hombres |
Riesgo a 10 años |
Puntuación total mujeres |
Riesgo a 10 años |
| < 0 |
< 1 |
<9 |
<1 |
| 0 |
1 |
9 |
1 |
| 1 |
1 |
10 |
1 |
| 2 |
1 |
11 |
1 |
| 3 |
1 |
12 |
1 |
| 4 |
1 |
13 |
2 |
| 5 |
2 |
14 |
2 |
| 6 |
2 |
15 |
3 |
| 7 |
3 |
16 |
4 |
| 8 |
4 |
17 |
5 |
| 9 |
5 |
18 |
6 |
| 10 |
6 |
19 |
8 |
| 11 |
8 |
20 |
11 |
| 12 |
10 |
21 |
14 |
| 13 |
12 |
22 |
17 |
| 14 |
16 |
23 |
22 |
| 15 |
20 |
24 |
27 |
| 16 |
25 |
³25 |
³30 |
| ³17 |
³30 |
Situaciones en las que no son aplicables las tablas:
Tratamiento de las dislipidemias
Distintos estudios experimentales, clínicos y de intervención han establecido claramente la relación existente entre C-LDL y el riesgo cardiovascular, así como la disminución y regresión del proceso aterosclerótico.32,33 De ahí que, tanto en la intervención primaria como en la secundaria, el objetivo del tratamiento es lograr unas metas de perfil lipídico que dependerán de la categoría de riesgo global del paciente (tabla 8), por lo que el nivel C-LD constituye el blanco de la intervención.27
Tabla 8. Valores deseables de los componentes del perfil lipídico
| Componentes del perfil lipídico. mg/dL (mmol/L) |
Riesgo alto |
Riesgo intermedio |
Riesgo bajo |
| C--LDL |
< 100 (2,6) |
< 130(3,4) |
< 160(4,1) |
| C-HDL |
> 40 (1) |
> 40 (1) |
> 40 (1) |
| C-NO HDL |
< 130(3,4) |
< 160 (4,1) |
< 190 (4,9) |
| Triglicérido* |
< 150(1,7) |
< 200 (2,3) |
< 200 (2,3) |
| Colesterol** |
< 180(4,7) |
< 200 (5,2) |
<200 (5,2) |
*Dividido entre 88,5.
**Dividido entre 38,7.
Pasos generales recomendados para el manejo de las dislipidemias
Pilares del tratamiento
Tratamiento no farmacológico: Los cambios terapéuticos en el estilo
de vida (CTEV) son el primer paso en el tratamiento de las DLP recomendado por
el NCEP ATP III, los cuales pueden resultar suficientes en el 90 % de los pacientes
tratados. Son aplicables a cualquier categoría de riesgo, solos o en combinación
a fármacos27,31,34 (Recomendación D).
Ellos incluyen:
Cualquier recomendación dietética debe individualizarse e ir precedida de una valoración del estado nutricional del paciente, y mantenerse por un período no menor de 12 semanas para evaluar la respuesta. Con ella se puede lograr una reducción entre el 5-10 % en la colesterolemia y hasta un 50 % para la trigliceridemia.35,36,37
La dieta elegida debe tener en cuenta los siguientes aspectos:
El objetivo es alcanzar un índice de masa corporal (IMC) £
a 25 Kg/m2 (recomendación B).
Se sabe que el sobrepeso (IMC 25-29,9) y la obesidad (IMC > 30) son importantes
factores contribuidores a la enfermedades cardiovasculares por sus efectos adversos
sobre otros FRC, incluida la DLP, intolerancia a la glucosa y presión sanguínea.
De ahí que la meta inicial sea la reducción de un 10 % del peso corporal, pero
con pérdida de 5 Kg, ya se comienzan a observar cambios metabólicos favorables:
¯CT, C-LDL, C-VLDL y TG;C-HDL,
reducción de la presión arterial y mejoría del control glucémico.36,38
Ejercicios
La actividad física regular ha demostrado que incrementa los niveles de C-HDL(12-18 %), incrementa la capacidad al ejercicio, mejora la sensibilidad a la insulina y reduce los TG (13-15 %) y el CT (15 %). Se considera, por tanto, importante en la prevención primaria y secundaria de enfermedad cardiovascular.37,39 La Asociación Americana del Corazón recomienda 30 minutos diarios, 2 ó 3 veces a la semana de ejercicios aeróbicos como caminar rápido, trotar, nadar, o montar bicicleta (recomendación D). El programa de ejercicios deberá individualizarse teniendo en cuenta las condiciones físicas y el status cardiovascular del paciente.
Proscribir el hábito de fumar (recomendación D)
Se ha demostrado que en personas saludables, normolipémicas y fumadoras pueden existir alteraciones posprandiales del C-HDL y de la composición de las apolipoproteínas. El incremento posprandial de los TG y la reducción de C-HDL puede promover aterosclerosis en fumadores.37,40
Evitar el consumo excesivo de alcohol
No es necesario prohibirlo en aquellos individuos que lo consumen en forma moderada aceptado como tal; el consumo de no más de 2 onzas de licor destilado, 2 copas de vino y 2 cervezas, excepto sí existen TG elevados (recomendación D). Sin embargo, a pesar de que se le atribuye un efecto beneficioso sobre niveles de C-HDL , no deberá prescribirse bajo ninguna circunstancia para la prevención de enfermedad cardiovascular.41
Tratamiento farmacológico. La farmacoterapia debe ser reservada para los pacientes que con CTEV no logran las metas propuestas, y desde un inicio y de forma simultánea con los CTEV en los pacientes considerados de alto riesgo.
Cada vez se acumulan mayores evidencias extraídas de numerosos estudios de investigación básica y clínica que demuestran que la disminución de los niveles basalmente elevados de C-LDL con intervención farmacológica da lugar a una disminución en la aparición de eventos clínicos relacionados con la enfermedad vascular aterógena, así como disminución del riesgo de mortalidad cardiovascular y global.42,43
Fármacos hipolipidemiantes inhibidores de la HMG-CoA reductasa (estatinas) Reducen los niveles plasmáticos de C-LDL de un 30 a un 40 %, y la respuesta
es dosis dependiente. Disminuyen las concentraciones plasmáticas de triglicéridos
de un 10 a un 30 % y aumentan las de C-HDL de un 2 a un 15 %. En estudios, tanto
de prevención primaria44-46 como secundaria,47-49
han disminuido la mortalidad cardiovascular y la global.
Dosis/día: Atorvastatina, 10-80 mg; Simvastatina, 5-40 mg; Fluvastatina,10-40 mg; Lovastatina, 10-80 mg; Pravastatina, 5-40 mg y Rosuvastatina, 80 mg.
Derivados del ácido fíbrico (fibratos): Disminuyen los niveles de VLDL
de un 20-50 % y aumentan los de C-HDL en un 20 %. También disminuyen los niveles
de C-LDL entre un 5-15 %, aunque este efecto es variable y depende del tipo
de fibrato usado, pero es mayor con los fibratos de segunda generación (bezafibrato,
ciprofibrato y fenofibrato). Estudio de prevención primaria en hombres con hiperlipidemia
mixta realizado con gemfibrozilo (Helsinki Heart Study)50
demostró una reducción del riesgo cardiovascular de un 34 %. Recientemente un
estudio con bezafibrato (Becait)51 en hombres
jóvenes supervivientes de un infarto de miocardio demostró disminuir la progresión
de la aterosclerosis coronaria, así como de los eventos coronarios.
Dosis/día: Gemfibrosil, 1-2 g; Fenofibrato, 2 g; Bezafibrato, 400-600 mg y Ciprofibrato, 100 mg.
Secuestradores de ácidos biliares (resinas): En general reducen las concentraciones de C-LDL de un 15-30 %, simultáneamente aumentan el C-HDL de un 3-8 % e incrementan la producción hepática de VLDL y TG, lo que produce un aumento variable (5-30 %) en las concentraciones plasmáticas de TG.52 Por esto, el uso de resinas como monoterapia está contraindicado en los pacientes con TG superiores a 350 mg/dL. Dosis /día: Colestiramina, 4-32 g y Colestipol, 5-30 g.
Ácido nicotínico (niacina): Actúa favorablemente sobre las concentraciones de todas las lipoproteinas plasmáticas. Sin embargo, se usa muy poco y se debe a la elevada incidencia de efectos adversos. Puede disminuir los niveles de VLDL hasta un 50 %, los de C-LDL de un 10-25 % y puede aumentar los de C-HDL de un 15-35 %; también disminuye la síntesis de Lp (a). El ácido nicotínico se ha usado en varios estudios de prevención secundaria como hipolipidemiante, y se ha demostrado que disminuye el riesgo cardiovascular.52 Su administración debe iniciarse con dosis bajas que se incrementan gradualmente. Dosis/día: Niacina, 2-6 g.
Policosanol (ateromixol): Es un producto natural constituido por una mezcla de alcoholes alifáticos primarios extraídos de la caña, cuyo principal componente es el octacosanol. Sus efectos beneficiosos se atribuyen a la mejoría en el perfil lípidico en relación con la disminución que producen en los niveles de C-LDL (17-20 %), CT (20-29 %), así como el aumento variable de los niveles de C-HDL; por lo que se recomienda en el tratamiento de la hipercolesterolemia tipo II, hipercolesterolemia del diabético, hipercolesterolemia en la mujer post-menopáusica y en la hiperlipidemia combinada de pacientes con alteraciones de la función hepática.54,55 También se ha demostrado que sus efectos en la inhibición plaquetaria, la inhibición de la proliferación de la célula muscular lisa, la disminución del daño endotelial y la inhibición de la peroxidación de las LDL56 son razones a tener en cuenta al seleccionarlo como fármaco hipolipidemiante. No obstante, las limitaciones en su recomendación se derivan de la carencia de datos obtenidos de ensayos clínico-investigativos en relación con su impacto favorable en la disminución de eventos cardíacos y en la mortalidad cardiovascular.57 Dosis/día: PPG , 5-20 mg.
Otras opciones terapéuticasTerapia de reemplazo hormonal. El uso de estrógenos conjugados produce
una reducción del 15 % de C-LDL, un incremento de hasta 22 % de C-HDL y una
disminución de un 25 % de Lp(a), pero pueden aumentar los TG hasta un 15 %. Su
eficacia ha sido probada para el control de los síntomas asociados a la
menopausia, la prevención de osteoporosis y de la enfermedad de
Alzheimer.
Su uso deberá individualizarse y guiarse, balanceando riesgo y beneficio,
pues recientes ensayos han fallado en relación con el efecto beneficioso de la
terapia de reemplazo hormonal en términos de eventos clínicos y poca progresión
del daño arterial coronario.58 En el estudio
HERS, relacionado con la prevención secundaria (The heart and estrogen/progestin
replacement study),59 el tratamiento con
estrógenos equinos conjugado contra medroxiprogesterona no se acompañó de una
reducción de la tasa de eventos cardiovasculares en mujeres posmenopàusicas con
enfermedad coronaria establecida, pero se observó, sin embargo, un aumento en la
frecuencia de eventos tromboembólicos y de enfermedad vesicular.
Técnicas de eliminación extracorpórea de colesterol.60
Tienen su indicación en las formas más graves de hipercolesterolemia que no
responden adecuadamente al tratamiento con drogas hipolipidemiantes o muestran
intolerancia a ellas, y en pacientes con pocas opciones terapéuticas.
La plamaféresis es una técnica inespecífica que presenta el inconveniente de eliminar todos los componentes del plasma y obliga a infusiones de soluciones de albúmina humana. Con el paso de los años se desarrollan técnicas que consiguen una eliminación selectiva de las lipoproteínas de baja densidad, de muy baja densidad y de densidad intermedia. Dichas técnicas reciben el nombre genérico de LDL-eféresis y deben realizarse en un intervalo de 7 a 14 días. Los procedimientos de eliminación extracorpórea de colesterol más utilizados incluyen plamaféresis con doble filtración, precipitación con heparina en medio ácido (HELP-aféresis), inmunoabsorción y absorción con sulfato de dextrosa, con eficiencia muy similar. La diferencia entre ellas radica en su selectividad, preservación de las HDL, capacidad para eliminar la lipoproteína (a), y la tolerancia clínica. De todas ellas, la técnica que cumple estos criterios es la aféresis con columnas de celulosa y sulfato de dextrosa.
Suplementos de ácidos grasos poliinsaturados Omega 3 (EPA): Se les atribuyen efectos antitrombóticos, pues reducen el proceso de inflamación, vasoconstricción y agregabilidad plaquetaria. Disminuyen entre un 30-50 % los niveles de triglicéridos, aumentan el C-HDL de 1-3 %, todo lo que previene la aparición de eventos cardiovasculares.61 Su aplicación terapéutica ha sido recomendada en situaciones en las que predominan niveles elevados de hipertrigliceridemia como ocurre en el síndrome de quilomicronemia. Dosis/día: Cápsulas (EPA+ DHA): 2-4 gr.
Terapia génica.60 A muchos años de
su aplicación clínica pudiera ser una buena opción para pacientes con dislipidemia
primaria.
Modalidad quirúrgica: El bypass parcial ileal y el shunt Portalcaval
son métodos que aunque no están considerados de primera línea, los recoge la
literatura como tratamiento alternativo de algunas dislipidemias severas y refractarias.
El Grupo Latinoamericano de la Oficina Internacional de Información en Lípidos (ILIBLA)37 en la elaboración de sus nuevas guías con metodología basada en la evidencia propone el abordaje terapéutico teniendo en cuenta la categoría de riesgo y las mejores evidencias que desde el punto de vista clínico se recogen en la literatura médica (tabla 9).
Tabla 9. Indicaciones para iniciar el tratamiento
farmacológico de las dislipidemias con base en la categoría de riesgo.
| Riesgo | Tratamiento | Grado de recomendación | |
| Alto | Estatina* | AA | En toda persona con C-LDL ³100 mg/dL (2,6 mmol/L). |
| Y | Fibrato** | AA | En hombres con C-LDL< 130 mg/dL (3,4 mmol/l) y C-HDL< 40 mg/dL (1 mmo/L). |
| Latente | B | En personas con DLP mixta con predominio de TG y CT< 300 mg/dL (7,8 mmol/L). | |
| D | En personas con TG ³ 1 000 mg/dL (11,3 mmol/L) por el riesgo de pancreatitis. | ||
| En personas con hipertrigliceridemia aislada y CnoHDL ³ 130 mg/dL (3,4mmol/L). | |||
| Intermedio | Estatina | AA | En mujeres de 55 años con C-LDL ³130 mg/dL (3,4 mmol/L) y un FRCV adicional. |
| En hombres de 45 años con C-LDL ³160 mg/dL (4,1 mmol/L) o con C-LDL ³130 mg/dL (3,4 mmol/L) y un FRCV adicional. | |||
| B | En DLP combinada tipo III. | ||
| D | En mujeres > 55 años con C-LDL ³160 mg/dL (4,1 mmol/L) | ||
| En toda persona con C-LDL ³190 mg/dL (4,9 mmol/L) | |||
| Fibrato | B | En hombres > 40 años con TG ³ 200 mg/dL (2,3mmol/L) y LDL/HDL > 5 | |
| D | En personas con TG ³ 200 mg/dL (2,3mmol/L) asociado al síndrome metabólico y C-no HDL 160 mg/dL (4,1 mmol/L) | ||
| En personas con TG ³ 400 mg/dL (4,5 mmol/L), hasta que su nivel permita calcular el valor de C-LDL. | |||
| En personas con TG ³1 000 mg/dL (11,3mmol/L) por el riesgo de pancreatitis |
*Las estatinas se pueden reemplazar por colestiramina cuando hay
intolerancia en personas con hipercolesterolemia aislada (recomendación
A).
**Los fibratos se pueden reemplazar por ácido nicotínico en personas con
DLP mixta, siempre y cuando sea bien tolerado (recomendación D).
La clasificación de evidencias o recomendaciones sobre prevención y tratamiento utilizadas en nuestro trabajo son las de US Preventive Services Task Force.
EvidenciasNivel 1
Nivel 2
Nivel 3
Nivel 4
Grado de recomendación, evidencia en que se basa y significado en relación con la intervención:
AA: Evidencia nivel 1 con un desenlace clínicamente significativo y
evidencia óptima para recomendarla.
A: Evidencia nivel 1 y buena evidencia para recomendarla.
B: Evidencia nivel 2. La revisión sistemática debe ser sometida a la aprobación
de grupos de consenso y evidencias aceptables.
C: Evidencia nivel 3 o 4. Debe ser sometida a la aprobación de grupos de consenso,
y después de analizar evidencias disponibles en relación con sesgo, el grupo
de consenso las admite y recomienda la intervención.
D: La evidencia es insuficiente o no existe y los estudios disponibles no pueden ser utilizados como evidencias, pero el grupo de consenso considera por experiencia que la intervención es favorable y la recomienda.
Dyslipidemias are frequent metabolic disorders that are an important risk
factor for diseases and have atherosclerosis as anatomical substrate. The
particularly negative effect of high plasma lipid levels is well documented as
to the occurrence and progression of the coronary disease (primary and secondary
prevention). The adequate management entails knowledge of the desirable
low-density lipoprotein cholesterol levels according to the cardiovascular risk
stratification of the patient. Regardless of the risk category, the treatment
recommends therapeutic changes in the lifestyle whereas drug treatment is
reserved for those patients who did not succeed in attaining the proposed goals
and for high-risk patients. The present review intends to update the fundamental
aspects related to classification, diagnosis and treatment of
dyslipidemias.
Subjects headings: HYPERLIPIDEMIA/diet therapy; HYPERLIPIDEMIA/drug therapy;CORONARY DISEASE/epidemiology; LIFE STYLE; QUALITY OF LIFE.
Recibido: 29 de enero de 2003. Aprobado: 28 de marzo de 2003.
Dra. Mayra Sànchez Leòn. Hospital General Docente "Calixto Garcìa". Ciudad
de La Habana, Cuba. e-mail:mayras.leòn@infomed.sld.cu
1 Especialista de II Grado en Medicina Interna.
Instructora.
2 Màster en Infectologìa.
Especialista de II Grado en Medicina Interna. Asistente.
3 Especialista de I Grado en Medicina Interna y en
Medicina General Integral.