Instituto Nacional de Endocrinología . Departamento de Reproducción
Humana
Consideraciones patogénicas actuales acerca del hiperandrogenismo
en la mujer
Dr. Gloria M. Fernández<1> y Dr. Rubén S. Padrón<2>
RESUMEN
Se revisan los conocimientos actuales sobre hiperandrogenismo en la mujer.
La aparición de signos de exceso de actividad de las hormonas androgénicas
es motivo de consulta frecuente en la clínica ginecológica y
endocrinológica. Con independencia de la causa, las mujeres con hiperandrogenismo
no tumoral, en lo fundamental, no difieren entre ellas desde el punto de vista
clínico. El hirsutismo es un signo frecuente en estos estados, en ocasiones
no es posible determinar su causa ni el mecanismo por el cual se produce.
Recientemente se han publicado artículos en los que se estudia el efecto
que sobre el metabolismo tienen las hormonas sexuales y viceversa, uno de
los aspectos lo constituyen las consecuencias de la obesidad sobre la esfera
reproductiva; también se ha sugerido que la elevación de los
andrógenos en la mujer aumenta el riesgo de enfermedad cardiovascular
debido a alteraciones de los lípidos y de las lipoproteínas,
aunque no todos los andrógenos tienen el mismo efecto sobre el metabolismo
de los lípidos. La asociación entre la insulinorresistencia
y el hiperandrogenismo es un fenómeno conocido; pero aún resulta
un dilema determinar la relación causa/efecto sobre ellos.
Palabras clave: ANDROGENO; HORMONAS SEXUALES/metabolismo; OBESIDAD;
ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES/etiología; LIPIDOS/metabolismo; HIPERINSULI
NISMO; HIRSUTISMO.
INTRODUCCION
La aparición de signos de exceso de actividad de las hormonas androgénicas
en la mujer es uno de los motivos de consulta más frecuente en la
clínica ginecológica y endocrinológica. Se ha comprobado
que, con independencia de la causa, las mujeres con hiperandrogenismo no
tumoral, en lo fundamental, no difieren entre ellas desde el punto de vista
clínico, pues todas se presentan con síntomas similares tales
como hirsutismo, acné, seborrea y trastornos menstruales o de la
ovulación.1-3
El hirsutismo constituye una manifestación clínica conocida
hace mucho tiempo; sin embargo, su atención continúa siendo
un reto, tanto en su diagnóstico como en su tratamiento. Para la
mujer constituye un motivo de preocupación y ansiedad por los conflictos
sociales y familiares que lleva implícito.
Con cierta frecuencia no es posible determinar la causa ni el mecanismo
por el cual se produce, pues todos los estudios son normales, en estos
casos suele denominarse, hirsutismo idiopático o hiperandrogenismo
idiopático.
En la mujer, los andrógenos proceden de 3 orígenes fisiológicos:4
-
Los ovarios en su componente estro mal.
-
Las suprarrenales en todas sus estructuras, pero en especial la zona reticular.
-
La transformación periférica de precursores, principalmente
en la grasa, músculos y otros parénquimas.
Los andrógenos fundamentales circulantes en la mujer normal son
también 3: testosterona (T), androstenediona (A' diona) y dehidroepiandrosterona
y su sulfato (DHEA y DHEAs).3,5
Se han establecido gradaciones para clasificar el hirsutismo basado
en diferentes métodos clínicos, dentro de ellos tenemos:
-
Método de Abraham:6 Clasifica el hirsutismo en 3 grados: leve, modera
do y grave.
-
Método semicuantitativo de Ferriman y Gallwey:7 Valora 11 puntos
cutáneos diferentes y clasifica en 4 grandes categorías,
según la gravedad del caso. En la actualidad este es el método
más utilizado en la literatura.
-
Mauvais-Jarvis et al.8 Prefieren una clasificación más
clínica que orienta ría hacia la posible etiología.
Sigue siendo motivo de debate si la hipersecreción de andrógenos
es de origen ovárico, adrenal o mixto, todas las pruebas utilizadas
con este fin tienen limitaciones y por tanto, defensores y detractores.9-14
El nivel circulante de testosterona (T) es un producto de la secreción
ovárica en el 5-20 % y adrenal en el 0-30 %, además, proviene
de la conversión periférica de precursores en el 50 %.3,4
La T es 2,5 veces menos potente que la dihidrotestosterona (DHT), 10 veces
más potente que la A'diona y 20 veces más potente que la
DHEA. Ella puede ejercer sus acciones metabólicas directamente,
actuando sobre el receptor específico (como sucede en el caso del
músculo) o de forma indirecta, a través de su transformación
previa en DHT (como en el caso del folículo piloso y las glándulas
sebáceas). Las células del folículo piloso disponen
para ello de un sistema enzimático 5-alfa reductasa que transforma
la T en DHT. Una vez ejercida esta acción, tiene lugar la metaboliza
ción de la DHT a través de una alfa cetorreductasa, lo que
origina 3-alfa-androstendiol y 3-beta-androstendiol parte de los cuales
pasa de nuevo a la circulación donde pueden ser detectados y cuantificados.
Se ha propuesto que la medida de estas sustancias en sangre periférica
sería precisamente lo que mejor traduciría la actividad androgéni
ca en el folículo piloso. La DHT es pues el andrógeno promotor
del crecimiento del vello por excelencia, tiene una afinidad elevada por
la globulina ligado ra de hormonas sexuales (SHBG), y una tasa de producción
baja, por lo que sus niveles en sangre son extremadamente bajos.3,4,15
Los niveles de A'diona son también el producto de la secreción
ovárica y adrenal, tanto como de precursores circulantes; su concentración
periférica sufre variaciones cíclicas (producción
ovárica) y circadianas (producción suprarrenal). La producción
periférica de este esteroide puede considerarse como despreciable.
La A'diona es el principal andrógeno que produce el ovario, aproximadamente
el 50 % del total, el resto es secretado por la corteza adrenal o convertida
a partir de DHEA, que en condiciones fisiológicas normales no debe
de sobrepasar el 10 %, pero que sería de cierta importancia en los
casos en que la DHEA se encuentre incrementada patológicamente.9,10
La DHEA es el principal andrógeno producido por la corteza adrenal,
específicamente la zona reticular, su producción es mínima
en el ovario; tiene una vida media muy corta (sólo aproximadamente
30 minutos) y un ritmo diurno dependiente de ACTH. La vida media de la
DHEA sulfato es mayor y su nivel en sangre, por tanto, más constante,
lo cual lo hace un marcador clínico más útil de la
secreción adrenal de andrógenos.16-18
En mujeres con síndrome de ovarios poliquísticos (SOP),
existe un aumento de la 17 hidroxiprogesterona, semejante al de las pacientes
que padecen de hiperplasia adrenal congénita por déficit
parcial de 21 hidroxilasa, sin estar estas entidades relacionadas. 19-21
La SHBG desempeña un papel importante en el transporte y metabolismo
de las hormonas sexuales. Las hormonas que no están unidas a la
proteína transportadora se consideran fracciones libres responsables
del efecto biológico en los órganos diana. Fisiológicamente,
en la mujer sólo el 1 % de la totalidad de T está libre.
La SHBG tiene la misma concentración en ambos sexos, si se administran
estrógenos a un hombre, la concentración de la misma aumenta
y si se administran andrógenos a una mujer disminuyen sus niveles
en sangre.11,15,22
Recientemente se han publicado artículos2,23-27 en los cuales
se estudia el efecto que tienen las hormanas sexuales sobre el metabolismo
y viceversa. Uno de los aspectos más diversos y complejos lo constituyen
las consecuencias de la obesidad sobre la esfera reproductiva donde se
han involucrado diferentes mecanismos que provocarían efectos adversos
como son: disminución de la SHBG, aumento de la producción
de andrógenos ováricos y suprarrenales, aumento en la aromatización
periférica de andrógenos a estrógenos y secreción
inadecuada de gonadrotropinas.
Como consecuencia de los niveles crónicamente aumentados de estróge
nos acíclicos se produce un pulso exagerado de secreción
de LH, esto provoca un incremento de sus niveles. El fallo de la elevación
de los niveles de FSH en asociación con los de la LH puede ser debido
a inhibición mayor de la secreción de la FSH por los estrógenos
circulantes.12,24,28
La asociación de hiperprolactinemia con hiperandrogenismo se
ha descrito, y puede ser debida a distintos mecanismos, tales como:29,30
a)Disminución del tono dopaminérgico del eje hipotálamo-hipofisario.
b)Niveles circulantes de estrógenos crónicamente elevados.
c) Incremento en los niveles de T libre por reducción de las
concentraciones de SHBG.
d)La PRL potencia el efecto estimulador de la ACTH e incrementa las
tasas de secreción de andrógenos lo que apoya una acción
directa de la hormona sobre las células adrenales.
e)Se ha demostrado que en la hiper prolactinemia se produce un bloqueo
parcial de la enzima de la esteroidogénesis 3 beta-ol-deshidrogenasa.
El SOP es una endocrinopatía común en mujeres de edad
reproductiva, es un proceso de naturaleza multiorgánica y multifactorial,
por ello es difícil identificar una simple causa responsable. En
las mujeres con signos clínicos y de laboratorio de hiperandrogenismo
hay que excluir otras causas responsables (hiperplasia adrenal congénita,
enferme dad de Cushing, tumores ováricos y adrenales) que implicarían
otra conducta terapéutica antes de diagnosticar el SOP como causa
del hiperandrogenismo.2,3,31-34
Existen diferentes métodos para realizar un diagnóstico
positivo del SOP.35-39
Dentro de ellos tenemos:
I.Ultrasonido de ovarios, en los que se han utilizado los siguientes
criterios:
-
Tamaño ovárico, dado en volumen > 10 cm3.
-
Presencia de múltiples micro quistes (número y tamaño
varían según los autores) cerca de la superficie.
-
Engrosamiento del estroma.
II.Indice LH/FSH > 3.
III.Niveles de LH elevados.
Se ha comunicado que las mujeres con hiperandrogenismo presentan múltiples
anormalidades lipídicas,12,15,40 por lo que la elevación
de los andróge nos en la mujer aumenta el riesgo de enfermedd cardiovascular,
y esto se debe a las alteraciones de los lípidos y lipoproteínas
observadas en dichas pacientes, tales como: colesterol y triglicéridos
más elevados que en mujeres normales y HDL colesterol más
bajo.12,15
Estos hallazgos y la relación entre anormalidades lipídicas
y el riesgo de enfermedad arterial coronaria hacen que sea preciso determinar
los diferentes lípidos plasmáticos en las pacientes hiperandrogénicas;
pues se presupone que éstas tienen un aumento del riesgo.15,41
No todos los andrógenos tienen el mismo efecto sobre el metabolismo
de los lípidos, en este sentido se ha comunicado que la administración
de DHEA tiene un efecto beneficioso hipolipemiante y posiblemente propiedades
antiaterogénicas y antiobesidad.42
La asociación entre la insulinorresis tencia y el hiperandrogenismo
es un fenómeno bien conocido.43-49 Lo que actualmente constituye
aún una gran controversia es determinar cuál es la relación
causa/efecto entre estos fenó menos, dilema que se mantiene vigente.
Se han descrito diferentes mecanismos para reflejar la relación
entre ambos estados.50,51
-
El hiperandrogenismo induce insulinorresistencia por un mecanismo no conocido.
-
La insulinorresistencia provoca un hiperinsulinismo que aumenta la producción
ovárica de andrógenos, actúa a este nivel a través
de:
-
Estimulación directa de la esteroidogénesis por medio del
receptor del factor de crecimiento (IGF-I).
-
Acción sinérgica con la LH.
-
Estimulación o inhibición de enzimas específicas de
la esteroidogénesis.
-
Alteración de los receptores ováricos de las gonadotropinas.
3.Un factor común desconocido es capaz de provocar hiperandrogenismo
e insulinorresistencia. Esta última lleva a un hiperinsulinismo
que, a su vez, provoca un hiperandrogenismo, el cual, mediante un mecanismo
no conocido, empeora la insulinorresistencia.
Aunque el síndrome de Achard- Thiers,52 que consiste fundamentalmente
en manifestaciones clínicas de hiperan drogenismo asociado a una
diabetes no insulinodependiente (por tanto, con hiperinsulinismo), fue
descrito en 1921, sólo recientemente se despertó de nuevo
el interés por la asociación de hiperan drogenismo, hiperinsulinismo
e insulinorresistencia.
Prácticamente, todos los autores están de acuerdo en que
el hiperinsulinismo es una respuesta compensatoria a un estado de insulinorresistencia12,24,53
y se han comunicado niveles más elevados de insulinemias en mujeres
con hiperandrogenismo ovárico que en normales,54 pero no se han
hallado diferencias en la insulinemia entre hiperandrogénicas de
causa ovárica y pacientes con hirsutismo idiopático;55 por
tanto, todo parece indicar que el hiperinsulinismo no es una característica
constante en todas las mujeres hiperandrogénicas.56
Por estas razones, algunos autores han manifestado la necesidad de dividir
las mujeres hiperandrogénicas al menos en 2 grupos:
A.Mujeres con hiperandrogenismo asociado con insulinorresistencia e
hiperinsulinismo, con niveles de LH normales o ligeramente elevados.
B.Hiperandrogenismo sin insulino rressitencia ni hiperinsulinismo pero
con niveles de LH muy elevados.
En las primeras, el hiperandrogenismo se debería a la asociación
conjunta o sinérgica de la insulina y de la LH, se asociaría
con frecuencia a obesidad, mientras que en las segundas, sería consecuencia
del exceso de LH; los 2 grupos pueden presentar alteraciones ováricas
(SOP o hiperticosis).56-59.
Esta asociación entre el hiperandro genismo y la insulinorresistencia,
hace que sea oportuna la búsqueda de la misma en mujeres hiperandrogénicas,
pues es conocido el alto riesgo que tienen las mujeres que padecen de insulinorresistencia
moderada o severa a desarrollar una diabetes mellitus no insulinodependiente;
además, porque el hiperandrogenismo es amplificado en los estados
de hiperinsulinismo, pues la insulina disminuye la síntesis hepática
de SHBG y aumenta el nivel de los andrógenos libres.
Se puede constatar en esta revisión que, a pesar de los numerosos
estudios realizados sobre el hiperandrogenismo en la mujer, muchos aspectos
de esta problemática permanecen aún por aclarar.
<1>Especialista de I Grado en Endocrinología.
<2>Doctor en Ciencias Médicas. Especialista de II Grado en
Endocrinología. Profesor Titular. Investigador Titular.
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