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Rev Cubana Endocrinol 1996;(7)1

Editorial

Pie diabético: factores de riesgo

Dr. Manuel E. Licea Puig

Bajo la denominación de pie diabético se engloba una serie de alteraciones de causas neurológicas, vasculares, infecciosas y, en algunas ocasiones, óseas que a pesar de obedecer a mecanismos patogénicos variados, se originan sobre una condición básica común: el pie del diabético. Esas lesiones se consideran la causa más frecuente de hospitalización en estos enfermos; además, son responsables de un mayor número de días-cama, si se comparan con otras complicaciones de la diabetes. El riesgo de amputaciones mayores en el diabético supera 15 veces el de la población general; también se comunica que el 50 % de las amputaciones no traumáticas ocurren en los diabéticos.1,2 Desde el punto de vista económico, los problemas de los pies en la diabetes ocasionan gastos muy elevados, en los Estados Unidos de Norteamérica los costos sobrepasan los 200 millones de dólares anualmente. Sólo la prevención es capaz de disminuir estos problemas, en particular las amputaciones. Para lograr estos objetivos deben desarrollarse programas de detección precoz de los factores de riesgo de pie diabético, así como de su corrección, siempre que sea posible.

Los pacientes con una educación diabetológica inadecuada tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones neurológicas, macrovasculares y microvasculares, y el pie no es una excepción. El conocimiento adecuado de los cuidados de los pies por parte del paciente es indispensable para prevenir sus lesiones.

Hace más de medio siglo, Joslin afirmó que las complicaciones más graves de los pies pueden evitarse, si se siguen algunas reglas básicas en la educación del diabético. Los pacientes con una diabetes de larga duración desarrollan con frecuencia complicaciones crónicas de la afección, en particular, si su control metabólico ha sido deficiente; en ellos el desarrollo de estas lesiones es más común.3

La neuropatía periférica, tanto sensitiva como motora, favorece el desarrollo de un pie diabético. La disminución o abolición de la respuesta sensorial al dolor o a los cambios de temperatura predispone a estos pacientes a traumas mecánicos (calzado inadecuado) o a lesiones térmicas (lavado de los pies con agua muy caliente). En otras ocasiones, el desarrollo de puntos de presión anormales en la región plantar (pulpejo de los dedos, cabeza de los metatarsianos, talón) determina la formación de hiperqueratosis (callosidades), considerada signo de riesgo. Las alteraciones sensitivas propioceptivas pueden explicar en parte algunos de los cambios óseos (osteopatía diabética) observados en estos pacientes.

Las deformidades de los pies son signos clínicos de riesgo; los casos más severos evolucionan a una articulación de Charcot (neuroartropatía). Estas deformidades de los pies provocan callosidades, hematomas, abscesos y osteomielitis, alteraciones que, en muchas ocasiones, terminan en una amputación. La neuropatía periférica motora es responsable del desarrollo de atrofia de los músculos interóseos de los pies, causantes de deformidades (hiperextensión del pie, dedos en martillo y en garra). Estas alteraciones favorecen que el peso del cuerpo se apoye, cada vez más, sobre las cabezas de los metatarsianos y que, más tarde, se desarrollen callosidades, ulceración e infección.4

La neuropatía autonómica es otro factor de riesgo de pie diabético, causa disminución o ausencia de la sudación de los miembros inferiores, responsable de la sequedad y descamación de la piel. Estas alteraciones predisponen al desarrollo de fisuras de los pies e infecciones. A su vez, el incremento del flujo sanguíneo aumenta la temperatura cutánea y aparecen venas dorsales prominentes en los pies cuando el paciente está en posición supina.5

Todos los pacientes con antecedentes de úlcera o amputación previa o en los que se comprueba la presencia de una enfermedad vascular periférica, macrovascular o microvascular, tienen mayor riesgo de pie diabético. También existen otras condiciones de riesgo de pie diabético, como son: la ancianidad, en particular si viven solos, el alcoholismo, por predisponer a traumas en los pies y la limitación de movimientos articulares.

El pie diabético continúa siendo una complicación grave de la diabetes mellitus y se mantiene como un reto a los servicios de salud. Sólo la prevención y detección precoz de los factores de riesgo, así como su corrección, pueden disminuir la alta morbilidad y la mortalidad de esta complicación. Resulta imprescindible que el equipo de salud, los pacientes y sus familiares dominen los aspectos educativos sobre el cuidado de los pies del diabético para lograr disminuir significativamente esta complicación.
 

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. Young MJ, Breddy JL, Veves A, Boulton AJM. The prediction of diabetic neuropathy foot ulceration using vibration preception threshold. A prospective study. Diabetes Care 1994;17:1-4.
  2. Connor H. The economic impact of diabetic foot disease. En: Connor H, Boulton AJM. The foot in Diabetes. Cheschester, England: Wiley and Sons; 1987:145-9.
  3. Rosenblum BI, Pomposelli FB, Giurini JM, Gibbson GW, Freeman DV, Chrzan JS, et al. Maximizing foot salvage by combined a pproach to foot ischaemic and neuropathic ulceration in patients with diabetes. Diabetes Care 1994;17:983-7.
  4. Sarnow MR, Veves A, Giurini JM, Rosenblum BI, Chrzan JS, Habershaw Gm. In-shoe foot pressure measurement in diabetic patients with atrisk feet and healthy subjects. Diabetes Care 1994;17:1002-6.
  5. Boulton AJM. Pie diabético. Clín Med Norte Am 1988;6:1643-63.
Recibido: 24 de marzo de 1995. Aprobado: 26 de abril de 1995.

Dr. Manuel E. Licea Puig. Instituto Nacional de Endocrinología, Zapata y D, Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba.

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