Descriptores DeCS: DIABETES MELLITUS/prevención y control; GLUCOSA DE LA SANGRE/metabolismo; CROMATOGRAFÍA DE AFINIDAD/métodos; CROMATOGRAFÍA LÍQUIDA DE ALTA PRESIÓN/métodos; ESPECTROFOTOMETRÍA/métodos.
Medir diariamente la glucosa, no es con frecuencia, una vía práctica para establecer el control diabético,1 aunque continúa siendo el "estándar de oro" por el cual deben juzgarse otros parámetros.
Con la idea de encontrar marcadores a más largo plazo del control glicémico, se desarrollaron en la década de los 70 numerosas técnicas para evaluar la hemoglobina glicosilada, proteína modificada covalentemente por la formación de un aducto (base Schiff) con la glucosa. Algunas de estas técnicas han sido introducidas en las mediciones clínicas de rutina y han suministrado una indicación retrospectiva de los niveles de glucosa en sangre durante varias semanas (4-6 semanas).2
Cuando se descubrió que otras proteínas séricas sufrían glicosilación de igual manera que la hemoglobina,3 se fomentó el interés por investigar su significado clínico. La albúmina glucosilada se ha propuesto como un índice de control glicémico durante un período de 2-3 semanas,4 período considerablemente menor que la hemoglobina glicosilada, por lo cual se ha postulado como un marcador a mediano plazo.5-8
Johnson y otros en 1982,9 introdujeron el término "fructosaminas" en la literatura para referirse de manera general a las proteínas glicosiladas del suero, pero en la práctica este refleja básicamente la concentración de albúmina glicosilada.
Las reacciones de glicosilación comienzan en todos los casos con la adición nucleofílica de la glucosa al grupo amino terminal de las proteínas para formar una base Schiff. La base Schiff lábil rápidamente alcanza un nivel de equilibrio in vivo que refleja la concentración de glucosa existente. Estos productos sufren reordenamientos de Amadori (isomerización de aldosilamina a 1-amino-1 deoxy-2-cetosa) para formar una fructosamina estable10,11 que permanece en el organismo durante el tiempo de vida media de la proteína en cuestión.
En 1982, Johnson y otros9 describieron un ensayo para fructosaminas basado en la habilidad de estas cetoaminas de reducir al colorante azul de nitrotetrazolio (NBT) en medio alcalino. Debido a la facilidad con que esta determinación pudo ser automatizada en los más modernos instrumentos y los excelentes coeficientes de variación mostrados (menos del 5 %), se convirtió rápidamente en una prueba atractiva para monitorear la diabetes mellitus.7 A pesar de estas ventajas, los problemas para calibrar y optimizar las condiciones de reacción, han limitado su aceptación como un índice de control de la diabetes.
Nuestro grupo montó y normalizó el método descrito inicialmente por Johnson.9 Utilizamos como estándar primario la 1-deoxi-1-morfolino-D-fructosa (DMF), con la cual se calibra una solución de albúmina bovina glicosilada in vitro que se utiliza en las mediciones de rutina. Los resultados mostraron que el método es lineal hasta valores de DMF de 8mmol/L. Los parámetros de calidad (coeficientes de variación intra e inter ensayo) fueron inferiores al 5 % para el método manual. Además, se elaboró un programa para automatizar el ensayo en autoanalizadores Hitachi 705; correlacionamos los resultados obtenidos de esta forma con los valores de Hb glicosilada (n=16, r=0,87) y glucosa en ayunas (n=30, r=0,93). En ambos casos encontramos correspondencia con lo reportado en la literatura. El intervalo de valores normales establecido para 363 sujetos sanos fue de 1,58 a 2,24, no hubo diferencias respecto a edad y sexo.
Numerosos estudios han revisado diferentes aspectos metodológicos y de normalización de la técnica original como son el efecto de la concentración de NBT,19 la longitud de onda empleada,20 la utilización de diferentes tiempos de incubación,21 la búsqueda de patrones más adecuados,22 la adición de detergentes22 y lo que se ha denominado efecto matriz relacionado con una actividad diferente del estándar y la muestra frente al colorante.23
Los resultados obtenidos por nosotros24 indican que la DMF en una matriz de albúmina (40 g/L) disminuye su reactividad con el aumento del volumen de muestra, a una concentración de NBT de 0,25 mmol/L y que su reactividad también depende de las concentraciones de NBT. También se evidenció un efecto de enmascaramiento (efecto matriz) producido por la albúmina sobre la DMF al encontrarse en la matriz a concentraciones crecientes (20-80 g/L).
Recientemente, se ha implementado una nueva versión de este ensayo22,25 en la cual se incorpora uricasa en el reactivo para eliminar la interferencia por el ácido úrico y la utilización de detergentes no iónicos para erradicar el efecto matriz y la interferencia por lipemia. Además, este ensayo se calibra con un patrón de polilisina glicosilada in vitro cuya reactividad se asemeja más a la de las fructosaminas, en lugar del estándar sintético de deoximorfolinofructosa usado en la primera versión del ensayo.
Según Baker y otros26 la nueva formulación del ensayo está menos afectada por la concentración de proteína en la muestra y menos sujeta a interferencia por hiperlipidemia. Los cambios también aumentaron la linealidad del método en el rango patológico. Sin embargo, como método de screening para la diabetes mellitus en una población con una prevalencia de la enfermedad del 2,28 %, el comportamiento de la segunda versión del método fue similar al de la primera.
Según nuestra experiencia,24 la adición de tritón X-100 al reactivo, amplifica la interferencia por ácido úrico, la cual se elimina al adicionar uricasa (4 KU/L) en la mezcla de reacción, lo cual aumenta el costo por determinación. En ausencia de detergente, la interferencia por ácido úrico no se observa aun a concentraciones tan altas como 600 µmol/L.
En un estudio realizado en nuestro laboratorio con 51 paciente diabéticos (11 tipo I y 40 tipo II) se encontró una buena correlación (r=0,8060) entre la primera y segunda versión de este método. Estos resultados coinciden con lo reportado por otros autores,26,27 aunque la tendencia general es la adopción de la segunda versión de este método, aun cuando implique un aumento del costo por determinación.
Baker y otros29 encontraron que la fructosamina es un marcador más ensible que la determinación de HbA1c, glucosa en orina (24 h) o glucosa en ayunas, en la detección del deterioro del control glicémico después de la retirada de los hipoglicemiantes orales en diabéticos tipo II.
La literatura actual30 sugiere medir los niveles de fructosaminas para evaluar el control de glicemia en pacientes diabéticas gestantes. Éste debe ser especialmente útil para lograr una evaluación objetiva del control a mediano plazo de pacientes que son incapaces de realizar el monitoreo de la glucosa en su casa, aquéllos que lo hacen sin exactitud o quienes tienen trastornos en la vida media de los eritrocitos, en los cuales la evaluación de la HbA1c no es válida.
Cefalu y otros27 en la validación clínica de la segunda generación de la prueba de fructosamina, que utiliza muestras de pacientes clasificados sobre la base de los valores de glicohemoglobina, pudieron discriminar entre no diabéticos, diabéticos con control bueno/moderado (HbA1 < 10 %) y diabéticos con pobre control (HbA1 _ 10 %). Además, evaluaron la validez de la prueba para determinar el control a corto plazo en 23 pacientes diabéticos no insulinodependientes que participaban en un programa de 10 semanas para la normalización rápida de su perfil glicémico. Los resultados se correlacionaron significativamente con los valores promedio de glucosa en sangre capilar obtenidos en 1 y 3 semanas.
Baker y otros26 demostraron la utilidad clínica de la prueba de fructosamina como método de screening para detectar individuos con diabetes mellitus no diagnosticada, en un estudio realizado con 2 321 trabajadores de mediana edad. La sensibilidad y especificidad para el diagnóstico fue de 84,9 % y 97 %, respectivamente.
A manera de conclusión, las principales ventajas de la fructosamina comparada con la HbA1 es la factibilidad de automatización, su relativo bajo costo, la rapidez con que indica cambios en el equilibrio diabético y su asequibilidad para cualquier laboratorio de bioquímica clínica. Sus desventajas son la interferencia por algunas sustancias (bilirrubina, hemoglobina) y su variación con la concentración total de proteínas.
Su utilidad clínica ha sido demostrada por diferentes investigadores, aun cuando existe un criterio bastante generalizado de que debe utilizarse todavía, paralelamente a la determinación de HbA1 o la glucosa en ayunas.
Subject headings: DIABETES MELLITUS/prevention & control; BLOOD GLUCOSE/metabolism; CHROMATOGRAPHY, AFFINITY/methods; CHROMATOGRAPHY, HIGH PRESSURE LIQUIDS/methods; SPECTRO PHOTOMETRY/methods.
Lic. Cheyla Romay Penabad. Centro Nacional de Investigaciones Científicas.Ave. 25 y 146, Cubanacán, Ciudad de La Habana, Cuba.