Trabajos de Revisión
Instituto Nacional de Endocrinología . Departamento de Reproducción
Humana
Tratamiento de la hiperprolactinemia en la mujer
Dr. Felipe Santana Pérez, Dr. Enrique J. Perdomo Estrada y Dr.
Rubén S. Padrón Durán
RESUMEN
La hiperprolactinemia ocupa un lugar importante entre las causas de infertilidad,
trastornos menstruales y galactorrea en la mujer, por ello nuestro interés
en este trabajo fue presentar una revisión de las diferentes opciones
terapéuticas de la hiperprolactinemia. Se plantea que la bromocriptina
ha sido el medicamento de mayor uso y que actúa estimulando directamente
los receptores dopaminérgicos D2 de las células hipofisarias.
Se hace referencia a otros agonistas dopaminérgicos propuestos como lisurida,
tergurida, metergolina, quinagolida, cabergolina, pergolida. Se destaca la relevancia
clínica, por su buena tolerancia y actividad biológica sostenida,
de la cabergolina y la quinagolida (CV-205-502). El riesgo tan reducido del
crecimiento tumoral durante el embarazo en pacientes con microadenomas permite
suspender el tratamiento con agonistas dopaminérgicos en cuanto se confirma
el embarazo, pero se deberá reiniciar en caso de complicaciones neurológicas
durante el mismo. Como conclusión, existe un concenso general de que
el tratamiento medicamentoso es la primera opción en los pacientes con
prolactinoma, la cirugía hipofisaria estaría indicada en pacientes
según criterios muy seleccionados y el embarazo no está contraindicado
en la mayoría de las pacientes.
Descriptores DeCS: HIPERPROLACTINEMIA/terapia; BROMOCRIPTINA/uso terapéutico;
AGONISTAS DE DOPAMINA/uso terapéutico; PROLACTINOMA/terapia; NEOPLASMAS
PITUITARIOS/terapia.
Después de realizado el diagnóstico de hiperprolactinemia,
la decisión de su atención, depende de la causa que eleva
los niveles de prolactina (PRL) y de la presencia o ausencia de hipogonadismo
e infertilidad.
Cuando la causa son drogas que provocan hiperprolactinemia, la descontinuación
de éstas resuelve la situación.1 El tratamiento
sustitutivo con hormonas tiroideas, reduce los niveles de PRL a sus valores
normales, cuando la causa es un hipotiroidismo,2,3 aunque existen
algunos casos en que es necesario asociar agonistas dopaminérgicos
y hormonas tiroideas.1 En el hipoadrenalismo, el tratamiento
con corticosteroides disminuye los niveles de PRL.1,4
De estar presente un hipogonadismo, puede ocurrir atrofia genital además
de trastornos en el metabolismo mineral óseo; el tratamiento indicado
es disminuir los niveles de PRL plasmática, lo cual permite restablecer
el funcionamiento ovárico y en consecuencia hacer profilaxis de
la osteoporosis;1 el uso de estrógenos y progestágenos
está indicado en estos casos.1,5,6
La infertilidad es otra de las situaciones a tener presente en la hiperprolactinemia
pues ésta suele asociarse con anovulación. Con el uso de
drogas agonistas dopaminérgicas durante 6 meses, los ciclos menstruales
vuelven a ser ovulatorios en alrededor del 80% de las mujeres, rara vez
se necesita asociar inductores de la ovulación. Si no existen otros
factores de infertilidad, estas mujeres alcanzan la misma fecundidad que
las mujeres normales.1,7 Se ha utilizado la progesterona asociada
a la bromocriptina en las mujeres hiperprolactinémicas con defectos
en la fase luteal, con una mejor respuesta en los casos que el folículo
ha madurado.8
En el tratamiento de los prolactinomas en la actualidad, se prefiere
el uso de los agonistas dopaminérgicos como terapéutica de
elección, pues disminuye la hipersecreción de PRL y el tamaño
de los pequeños y grandes prolactinomas.1,9,10 La cirugía
está reservada para pacientes con intolerancia o resistencia a las
drogas, con grandes tumores y crecimiento extraselar o en aquéllos
donde la hiperprolactinemia se debe a adenomas hipofisarios no secretores
o tumores paraselares.1,11
TRATAMIENTO DE LA HIPERPROLACTINEMIA
Medicamentos
Se han utilizado varias drogas, hasta encontrar en los antagonistas dopaminérgicos
las de mejor resultado. Uno de los primeros medicamentos utilizados fue
la piridoxina (vitamina B6),12 que provoca un incremento de
la conversión natural de DOPA en dopamina y la dosis recomendada
fue de 200-600 mg/día, pero en la práctica tuvo poca efectividad.
Más adelante se utilizó la L-Dopa en una dosis de 0,5-2 g/día;2
sin embargo, por la presencia de efectos colaterales importantes su uso
no se recomienda. Dentro de los derivados de la ergocornina, la bromocriptina
ha resultado ser el más utilizado de los agonistas dopaminérgicos
y, para muchos, el de elección en la hiperprolactinemia. La bromocriptina,
actúa como agonista de los receptores de dopamina tanto al nivel
hipotalámico como en los lactotropos hipofisarios.13
Una vez comenzado el tratamiento, los niveles de PRL se normalizan y
los ciclos menstruales ovulatorios se restablecen después de 6 meses
de tratamiento. En pacientes con microprolactinoma, el tamaño del
tumor en muchos casos disminuye después de 6 semanas de tratamiento,1
pero si éste no se mantiene por más de 1 año, puede
ocurrir una reexpansión tumoral.1,14 Se describen casos
de grandes tumores que han desaparecido después de 2 años
de tratamiento,15 aunque se ha visto un efecto "rebote" en los
niveles de PRL sérica y reexpansión tumoral al suspenderlo.16,17
Las mujeres que han recibido tratamiento a largo plazo con agonistas
dopaminérgicos, pueden reevaluarse a los 5 años; si la hiperprolactinemia
está en remisión, el tratamiento podrá suspenderse,
si el tumor ha desaparecido; en caso de reaparecer la hiperprolactinemia
se reiniciará el tratamiento.1 La bromocriptina se utiliza
en ocasiones como tratamiento preoperatorio en tumores grandes, pero debe
evitarse su uso prolongado por el riesgo de que ocurra una fibrosis tumoral,
lo que haría más difícil y menos efectivo el acto
quirúrgico, por ello se recomienda como tratamiento preoperatorio
sólo por 3 meses previo a la intervención.1
Cuando la bromocriptina se usa por vía oral se comienza con dosis
de 1,25 mg/día en la noche, la primera semana, luego se aumentará
en las semanas subsiguientes 1,25 mg más hasta alcanzar la dosis
tolerada por el paciente y necesaria para mantener los niveles de PRL en
la normalidad. Es infrecuente que las pacientes con hiperprolactinemia
requieran más de 7,5 mg de bromocriptina.18 Las náuseas,
vómitos, mareos, hipotensión ortostática, congestión
nasal, constipación y fenómeno de Raynaud son los efectos
indeseables que se presentan con mayor frecuencia durante el uso de este
medicamento y que se exacerban con el consumo de alcohol.
En las pacientes con intolerancia oral, la bromocriptina puede usase
por vía vaginal en dosis similares, lo cual disminuye la frecuencia
de efectos colaterales.19
La vía intramuscular también se usa actualmente a través
de una forma de bromocriptina de acción prolongada conocida como
parlodel-LAR (Long-acting-repeatable) y se administra en dosis de
50-200 mg cada 28 d.20
Se describen pacientes con prolactinoma que no responden a la bromocriptina
y se plantea que en estos casos existe un mecanismo deficiente de regulación
dopaminérgico de las células adenomatosas e incluso puede
existir una disminución de los receptores dopaminérgicos
D2 unido a un defecto posreceptor.21
Otras drogas derivadas de la ergocornina se han utilizado con éxito
en el tratamiento de la hiperprolactinemia, dentro de ellas tenemos: la
lisurida, pergolida, metergolina, lergotril y mesulerginas con resultados
favorables, aunque con menor número de informes en la literatura.22,23
Nosotros evaluamos la eficacia a corto plazo del tratamiento de la hiperprolactinemia
idiopática con lisurida, y resultó ser tan eficaz como la
bromocriptina, con escasos efectos colaterales.24 Se ha continuado
la búsqueda de otros derivados ergóticos efectivos para disminuir
los niveles de PRL plasmática y que sean a su vez mejor tolerados
por las pacientes; así apareció un agonista dopaminérgico
no derivado de la ergocornina: la quinagolida (CV 205-502), que actúa
al nivel de los receptores de dopamina D2 por lo cual los efectos
dopaminérgicos indeseables son menores pues éstos dependen
más de los receptores D1. Puede emplearse en dosis de
0,075 mg-0,30 mg/día de una sola vez, por ello su uso a largo plazo
es más tolerado que la bromocriptina.25,26 Y recientemente,
apareció en el arsenal terapéutico la cabergolina, un agonista
dopaminérgico con una actividad biológica prolongada, alta
eficacia y tolerancia, con muy buena respuesta en los casos de intolerancia
o resistencia a la bromocriptina.27
Cirugía
Cuando se decide el tratamiento quirúrgico, la adenomectomía
transeptoesfenoidal es la técnica que hoy se prefiere por ser sencilla,
efectiva y con pocas complicaciones, aunque en algunos casos puede presentarse:
hemorragia, fístula con líquido cefalorraquídeo, meningitis,
diabetes insípida e hipopituitarismo.1,28 No se prefiere
como tratamiento único, pues la recurrencia de hiperprolactinemia
es elevada y además en raras ocasiones se normaliza la PRL plasmática
o se restaura la fertilidad.18,28-30
Radiaciones
La radioterapia es otra de las medidas terapéuticas que se ha utilizado
en el tratamiento de los prolactinomas, pero no es aconsejable como primera
opción por el largo período requerido para normalizar los
niveles de PRL y restablecer la fertilidad. Aunque algunos autores recomiendan
la radioterapia sólo para pacientes de edad avanzada donde no interesa
la infertilidad, que no tengan otros síntomas dependientes del tumor
y en los que ha fracasado el tratamiento médico.31,32
Tratamiento combinado
La terapia combinada en pacientes con macroprolactinemia se utiliza aprovechando
la acción citolítica que sobre el tamaño del tumor
ejerce la bromocriptina, por eso se utiliza como tratamiento previo a la
cirugía. También se recomienda para controlar la hiperprolactinemia
residual después del tratamiento con cirugía o radiación.
PROLACTINOMA Y EMBARAZO
Las mujeres con microadenomas hipofisarios pueden desarrollar agrandamiento
tumoral en el embarazo, por ello una vez confirmado además de suspenderse
el tratamiento con agonistas dopaminérgicos, se vigilará
la aparición de signos o síntomas clínicos sugestivos
de agrandamiento tumoral, si esto ocurre, está indicado el uso de
agonistas dopaminérgicos con los que se disminuye el tamaño
del tumor;33 y se reservaría el tratamiento quirúrgico
para cuando el tratamiento medicamentoso falle, el crecimiento tumoral
sea muy rápido u ocurra una apoplejía hipofisaria. Desde
el punto de vista medicamentoso se recomienda el uso de bromocriptina en
dosis de 5 a 7,5 mg/día, a la que puede asociarse dexametasona en
dosis de 0,5-1,0 mg 2 veces al día.34 En los casos de
macroadenomas intraselares o que crecen hacia abajo, se recomienda la bromocriptina.
Si se trata de macroadenomas con extensión supraselar se indica
la cirugía, previa al uso de bromocriptina. La cirugía tiene
un riesgo de 1,5 y de 5 veces mayor de pérdida fetal en primer y
segundo trimestre, respectivamente.34,35 El seguimiento de las
pacientes con un tumor hipofisario debe hacerse todos los meses con campos
visuales y periódicamente con resonancia magnética nuclear,33
sobre todo si se trata de macroadenomas no tratados previamente. La tomogafía
axial computadorizada es otro de los estudios imagenológicos que
puede indicarse a partir del segundo trimestre del embarazo, cuando no
se cuenta con la resonancia magnética nuclear.
En nuestra experiencia, la hiperprolactinemia idiopática o tumoral
previa al embarazo no parece interferir con el curso normal de la gestación,
parto o lactancia, y los niveles de PRL plasmática tienden a ser
menores después del embarazo y en los casos con microprolactinomas
es frecuente la desaparición después del parto [Pol M. Hiperprolactinemia
y embarazo: aspectos clínicos, bioquímicos y radiológicos.
Tesis de Grado. Instituto Nacional de Endocrinología. La Habana,
1995.]
SUMMARY
Hyperprolactinemia plays an important role among the cause of infertility,
menstrual disorders and galactorrhoea in women, and that's why it is our
interest to present a review of the different therapeutic options of hyperprolactinemia.
It is stated that bromocriptine has been the most used drug and that it
stimulates directly the D2 dopaminergic receptors of the hypophyseal cells.
Reference is made to other dopaminergic agonists such as lisuride, terguride,
metergoline, quinagolide, cabergoline, and pergolide. It is stressed the
clinical importance of cabergoline and quinagolide (CV-205-502) due to
their good tolerance and sustained biological activity. The risk of tumoral
growth during pregnancy in patients with microadenomas is so reduced that
it allows to interrupt the treatment with dopaminergic agonists as soon
as pregnancy is confirmed, but it should be reinitiated if neurological
complications appear. To conclude, it is admitted that the drug treatment
is the first option for patients with prolactinoma, that hypophyseal surgery
would be indicated according to highly selected criteria, and that pregnancy
is not contraindicated in most of the patients.
Subject headings: HYPERPROLACTINEMIA/therapy; BROMOCRIPTINE/
/therapeutic use; DOPAMINE AGONISTS/therapeutic use; PROLACTINOMA/therapy;
PITUITARY NEOPLASM/therapy.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
-
Basil HY. Etiology and treatment of hyperprolactinemia. Semin Reprod Endocrinol
1992;10:228-30.
-
Andino N, Bidot C, Machado AJ. La prolactina y la infertilidad femenina.
En: Padrón R, ed. Temas de la reproducción femenina. La Habana:
Editorial Científico-Técnica, 1990:51-98.
-
Keye WR. Amenorrhea, Hyperprolactinemia, and pituitary enlargement secondary
to primary hypothyroidism. Obstet Gynecol 1976;48:679-82.
-
Keever ME, Nagamani M. Hyperprolactinemia in primary adrenocortical insufficiency.
Fertil Steril 1985;44:423-5.
-
Schelechte J, Walkner L, Kathol M. A longitudinal analysis of premenopausal
bone loss in healthy women and women with hyperprolactinemia. J Clin Endocrinol
Metab 1992;75:698-703.
-
Fahy VM. The effect of combined estrogen progestrogen treatment in women
with hyperprolactinemic amenorrhea. Gynecol Endocrinol 1992;6:183-6.
-
Farine D. Conception rate after gonadotropin therapy in hyperprolactinemia
and normoprolactinemia. Obstet Gynecol 1985;65:658-70.
-
Check JH, Chung HW, Harriet GA. Bromocriptine vs progesterone therapy for
infertility related to luteal phase defects in hyperprolactinemia patient.
Int J Fertil 1989;34:209-14.
-
Piergiorgio CH. Size reduction of macroprolactinomas by bromocriptine or
lisuride treatment. J Clin Endocrinol Metabol 1981;53:737-40.
-
Bassetti M, Spada A, Pezzo G, Giannattasio G. Bromocriptine treatment reduces
the cell size in human macroprolactinomas: a morphometric study. J Clin
Endocrinol Metabol 1984;58:268-73.
-
Bevans JS. Factors in the outcome of transphenoidal surgery for prolactinoma
and non-functioning pituitary tumors, including preoperatory bromocriptine
therapy. Clin Endocrinol 1987;26:541-5.
-
McIntosh EN. Treatment of women with the galactorrhea amenorrhea syndrome
with piridoxine (Vitamin B6). J Clin Endocrinol Metabol 1976;42:1192-5.
-
Wood DF, Johnston JM, Johnston DG. Dopamine, the D2 receptor and pituitary
tumours. Clin Endocrinol 1991;35:455-6.
-
Ciccarelli E, Ghigo E, Miola C. Long term follow-up of "cured" prolactinoma
patients after succesful adenomectomy. Clin Endocrinol 1990;32:583-92.
-
Arita K, Vozumi T, Ohta M. A case of large prolactinoma supposed to be
cured by bromocriptine therapy. Endocrinol Japon 1988;35:503-9.
-
Davis JRE, Sheppard Mc, Heath DA. Giant invasive prolactinoma: a case report
and review of nine further cases. Q J Med New Ser 1990;74:227-38.
-
Cunnah D, Besser GM. Management of prolactinomas. Clin Endocrinol 1991;34:231-5.
-
Ciccarelli E, Camanni F. Diagnosis and drug therapy of prolactinoma. Drugs
1996;51:954-65.
-
Kletzky OA, Vermesh M. Effectiveness of vaginal bromocriptine in treating
women with hyperprolactinemia. Fertil Steril 1989;51:269-72.
-
Ciccarelli E, Grottoli S, Miola C. Double blind randomized study using
oral or injectable bromocriptine in patients with hyperprolactinaemia.
Clin Endocrinol 1994;40:193-8.
-
Pellegrini I, Rasolonjanahary R, Gunz G, Bertrand P, Delivet S, Jedynack
CP et al. Resistence to bromocriptine in prolactinomas. J Clin Endocrinol
Metabl 1989; 69:500-9.
-
Jacquet M. Medical therapy of prolactinomas. Acta Endocrinol 1993;129 (Suppl
1):31-3.
-
Crosignani P, Ferrari C. Dopaminergic treatment for hyperprolactinaemia.
Clin Obstet Gynecol 1990;4:441- -55.
-
Santana F, Andino N. Tratamiento de la hiperprolactinemia idiopática
con lisurida. Rev Cubana Med 1996;35:17-23.
-
Brue T, Pellegrini I, Gunz G, Morange I, Dewailly D, Brownell J, et al.
Effects of the dopamine agonist CV 205502 in human prolactinomas resistant
to bromocriptine. J Clin Endocrinol Metab 1992;74:577-84.
-
Vilar L, Burke CW, Quinagolide efficacy and tolerability in hyperprolactinaemic
patients who are resistant to or intolerant to bromocriptine. Clin Endocrinol
1994;41:821-6.
-
Delgrange E, Maiter D, Donckier J. Effects of the dopamine agonist cabergoline
in patients with prolactinoma intolerant or resistant to bromocriptine.
Eur J Endocrinol 1996;134:454-6.
-
Van't-Verlaat JW. The use of surgery for the treatment of prolactinomas.
Acta Endocrinol 1993;129 (Suppl 1):34-7.
-
Sean LT, Howards J. Rapid regression through bromocriptine therapy of a
suprasellar extending prolactinoma during pregnancy. Int J Gynecol Obstet
1986;2:209-15.
-
Maira G, Anile C, Marinis L, Barbarino A. Prolactin-secreting adenomas.
Surgical results and long-term follow-up. Can J Neurol Sci 1990;17:67-70.
-
Levy A, Lightman SL. Diagnosis and management of pituitary tumours. Br
Med J 1994;308:1087-91.
-
Molitch ME, Pathologic-hyperprolactinemic. Endocrinol Metabol Clin North
Am 1992;21:877-82.
-
Tonner MD, Schlechete J. Contemporary therapy of prolactin-secreting adenomas.
Am J Med Sci 1993;306:395-7.
-
Molitch ME. Pregnancy and the hyperprolactinemic woman. N Engl J Med 1985;312:1365-70.
-
Prager D, Braunstein GD. Pituitary disorders during pregnancy. Endocrinol
Metabol Clin N Amer 1995;24:1-14.
Recibido: 24 de diciembre de 1006. Aprobado: 20 de marzo de 1997.
Dr. Felipe Santana Pérez. Instituto Nacional de Endocrinología,
Zapata y C, El Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba. CP 10400.