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Revista Cubana de Enfermería, mayo-agosto, 1995

Técnicas

Evaluación geriátrica

Lic. Oneida Fleites González<1>

RESUMEN

La evaluación geriátrica incluye necesariamente la evaluación de la capacidad funcional del paciente y se puede aplicar en cualquier nivel de salud, incluso en el hogar; esto permite enfocar los aspectos biológicos, psicológicos y sociales, además de hacer posible la observación sistemática del proceso terapéutico y el resultado de las acciones médico-sociales, con el objetivo de impedir o al menos retardar, la aparición de incapacidades y posibilita el poder programar el plan de atención de Enfermería en cualquier nivel de salud, incluso en el propio hogar del paciente.

Palabras clave: CALIDAD DE VIDA; EVALUACION GERIATRICA; INDICADORES DE SALUD; SERVICIOS DE SALUD PARA ANCIANOS; ENFERMERIA GERIATRICA.

INTRODUCCION

Mantener una calidad de vida adecuada en la persona que llega a la vejez, es uno de los problemas más graves y urgentes conque se enfrentan los sistemas de salud y de seguridad social en el mundo. De manera exponencial aumentan las personas que arriban a los 60 años, de la misma forma que aumentan la cantidad de años que han de vivir los sujetos que cumplan esta edad.1

Después de los 60 años se dobla la frecuencia de algún tipo de incapacidad y a partir de los 80 esa cifra se triplica, lo que permite considerar a la incapacidad física, mental y social en el anciano, una de las grandes epidemias que se debe enfrentar en el planeta en los próximos años.

Medir salud en términos de capacidad funcional proporciona diversas ventajas, una de ellas es permitir una razonable planificación de los servicios de salud a partir del conocimiento de necesidades de esta población y constituye las bases de sus demandas de servicios sociales y de salud.

Así pues, se ha escogido la función como indicador de salud y se dice que un anciano es saludable en la medida en que sea capaz de funcionar en un contexto dado.1

Teniendo en cuenta lo antes expuesto se fundó el Centro Iberolatinoamericano de evaluación y tratamiento de la tercera edad con el objetivo de: detectar precozmente enfermedades e incapacidades; brindar atención terapéutica a pacientes que lo requieran y hospitalización y rehabilitación si fuera necesario, lo que eleva así la calidad de vida y bienestar del anciano.1

EVALUACION GERIATRICA. ENFOQUE MULTIDIMENSIONAL E INTERDISCIPLINARIO

La evaluación geriátrica ha sido definida como "Un proceso diagnóstico, multidimensional e interdisciplinario, destinado a cuantificar las capacidades y problemas médicos, psicológicos, funcionales y sociales del anciano, con la intención de elaborar un plan exhaustivo para el tratamiento y el seguimiento a largo plazo".1-6

Propósitos de la Evaluación

Funcional Geriátrica

  1. Detectar la disfunción y la entidad que la provoca de manera precoz, aun en etapas subclínicas, que permitan realizar intervenciones de salud que prevengan la aparición al máximo de incapacidades.
  2. Evaluar la magnitud de la enferme dad y de la disfunción.
  3. Seleccionar racionalmente el trata miento y otras intervenciones de salud, teniendo en cuenta no sólo la entidad, sino las capacidades funcionales presentes y futuras de estos individuos.
  4. Evaluar las necesidades de fuente de apoyo que tendrán estos pacientes en la comunidad.
  5. Conocer el efecto que tendrán estas interacciones en la política de salud.
  6. Emitir pronósticos de salud y estado funcional.1
Aspectos sobre los que actúan las unidades de evaluación
  1. La institucionalización precoz e inapropiada del anciano.
  2. Diagnósticos médicos incompletos.
  3. La aplicación de criterios subjetivos y poco científicos que se limitan a la edad.
  4. Pobre coordinación con los servicios médicos y de soporte social de la comunidad.
  5. Sobreprescripción de medicamentos.
  6. Baja utilización de la rehabilitación.1
Etapas, procedimientos e instrumentos de evaluación geriátrica

El equipo multidisciplinario encargado de realizar la evaluación del anciano estará integrado por el médico geriatra, la enfermera, la trabajadora social y el psicólogo. Otros que también deben integrar este equipo son: radiólogos, odontológicos, fisioterapeuta, nutriólogo y podólogo.

A su vez, intervienen el paciente, familiares y otros informantes.

Etapas

En el proceso de evaluación del paciente geriátrico que acuda a los servicios sociales de salud en una primera etapa (pesquisaje), es funda mental identificar sus problemas en términos funcionales.

Dichos problemas tendrán que definirse esencialmente en relación con las actividades exigidas por el ambiente, pero que el anciano se ve imposibilitado de realizar, o bien teniendo en cuenta la discrepancia entre lo que el anciano quiere hacer y lo que puede hacer. Una segunda etapa (intermedia), que es también esencial en el proceso de evaluación, consiste en identificar los mecanismos causantes del problema, para poder establecer cuál es la terapia o la estrategia más adecuada. Entre esos mecanismos podrían incluirse cambios patológicos, para precisar un diagnóstico médico completo, ya que debe formular se un pronóstico para poder preparar un plan de atención. En la práctica, para una evaluación funcional es necesario estudiar no sólo las actividades de la vida diaria, sino también el estado mental y físico de la persona y las condiciones socioeconómicas y ambientales, aunque centremos la atención en la capacidad funcional del anciano.4

En dicho proceso de evaluación no basta con estudiar aspectos aislados, sino que es necesario tener en cuenta al anciano en su totalidad, como también su sistema de apoyo.

En una tercera etapa (evaluación exhaustiva). El paciente geriátrico es evaluado exhaustivamente en la sala de hospitalización, teniendo en cuenta los problemas de salud y las discapacidades detectadas en el nivel intermedio.

Por sus características la evaluación geriátrica puede aplicarse a: hospital, hogares, consulta externa, consulta de evaluación y en el hogar del paciente.

Procedimientos

Para medir la capacidad funcional se han creado instrumentos (se adjunta) que de una forma u otra, intentan medir la funcionalidad del individuo y dentro de las pruebas que más se han validado se encuentran las creadas por Katz para las actividades básicas de la vida diaria y la de Lawton para medir actividades instrumentadas de la vida diaria; éstas son las que utilizamos en nuestro servicio.1

Dentro de las actividades básicas de la vida diaria tenemos:

-Comer

Dentro de las actividades de la vida diaria instrumentadas tenemos:

La dependencia para las actividades de la vida diaria básicas e instrumenta das se relacionan con la mortalidad a corto plazo y con la probabilidad de institucionalización.

Una evaluación correcta es identificar áreas deficitarias que no son evidentes con la evaluación tradicional, además a escala comunitaria permite señalar aquellas áreas más necesitadas de recursos sanitarios y sociales.1

Las actividades básicas de la vida diaria miden los niveles más elementales de función física. La alteración de estas funciones se produce de forma ordena da e inversa a la adquisición de ellas en la infancia y presuponen un deterioro importante.

Los pacientes precisan un mayor grado de independencia para las actividades de la vida diaria instrumentadas, son más útiles para detectar los primeros grados de deterioro de una persona.

Sobre la base de la dependencia o no para realizar las actividades de la vida diaria básica e instrumentadas, el paciente quedará enmarcado en uno de los niveles de funcionabilidad.

Nivel 1

-Lo mantiene incapacitado para realizar las actividades básicas de la vida diaria.

Nivel 2

-Lo limita o pudiera limitarlo en las actividades básicas de la vida diaria.

Nivel 3

-Sin repercusión.

Calificación del índice de independencia de las actividades de la vida diaria instrumentadas. Este test se aplicará con fines clasificatorios sólo a las personas que obtuvieron previa mente un nivel funcional 2 ó 3.

Labor de la enfermera en cada una de las etapas de evaluación geriátrica.

Primera etapa (Pesquisaje)

La enfermera como integrante del equipo de salud juega un papel funda mental, ella es la responsable de:

. Nombre y apellidos -Identificará a través de la entrevista los problemas del paciente en términos funcionales, teniendo en cuenta las limitaciones de éste para realizar las actividades básicas e instrumenta das de la vida diaria, valorando con su capacidad de observación si existen limitaciones que impiden al anciano realizar las actividades no sólo desde el punto de vista físico, sino familiares, sociales, estructura les, etcétera. Etapa intermedia o de selección (consulta de evaluación geriátrica) Tercera etapa (evaluación exhaustiva)

Esta evaluación generalmente se realiza con el paciente ingresado en un servicio especializado de Geriatría.

La enfermera será la responsable de:

CONCLUSIONES

  1. La evaluación geriátrica con su enfoque multidimensional e interdisciplinario, incluyendo la evaluación de la capacidad funcional, es funda mental para obtener una mayor sensibilidad diagnóstica, para mejorar la elección del tratamiento y el seguimiento de los pacientes y aumentar la capacidad de predicción pronóstica.
  2. La evaluación geriátrica consta de 3 etapas: primera etapa o pesquisaje, segunda etapa, intermedia o de selección y tercera etapa de evaluación exhaustiva.
  3. El instrumento para medir la evaluación funcional puede ser aplicado en el hogar del paciente, en la consulta de evaluación geriátrica y en el hospital.
  4. La enfermera desempeña una función fundamental en las diferentes etapas de evaluación geriátrica.
<1>Jefa de Enfermeras del Centro Iberolatinoamericano de la Tercera Edad (CITED).

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

  1. Centro Iberoamericano de la Tercera Edad (CITED). Boletín Informativo. 1992;1(1):7.
  2. Devesa Colina E. Gerontología y Geriatría. Documento de Discusión. 1992;5.
  3. Jiménes S, Herrero F. Gerontología. Barcelona: 1992;165.
  4. La salud de las personas de edad. Informe de un Comité de expertos. Ginebra, 1989.
  5. Rivera JM, Veiga F, To M. Enfermería Geriátrica. Madrid:1991:444.
  6. Rivera Casado JM, Cruz Jentoft J. Geriatría. 1991;7-14.
  7. Rocabruno JC, Prieto Ramos O. Gerontología y Geriatría Clínica. 1990;t1:27-36.
Recibido: 31 de marzo de 1995. Aprobado: 8 de junio de 1995.

Lic. Oneida Fleites González. Hospital Universitario "Calixto García", G y 27, Vedado, Ciudad de La Habana, Cuba.

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