(1) Licenciada en Enfermería. Instructora. Enfermera Jefa de
la UCI-CCV.
(2) Enfermero Intensivista.
(3) Doctora en Ciencias Psicológicas.
Palabras clave: CALIDAD DE VIDA; TRASPLANTE DE CORAZON/psicología; ESTUDIOS RETROSPECTIVOS; CUBA.
El tema calidad de vida es un asunto muy controvertido, tanto desde el punto de vista teórico como práctico. Algunos investigadores incluyen dentro de este término los aspectos físicos, emocionales y sociales;1 otros estiman pertinente considerar los aspectos fisiológicos y psicológicos.2-4 Dracup et al. estimaron la calidad de vida, para lo cual utilizaron medidas subjetivas y objetivas, que incluye capacidad funcional, síntomas físicos y estado emocional.5
Después de analizar los criterios de numerosos investigadores, se decidió asumir el concepto de calidad de vida de Anthony Font (1988), quien la conceptualiza como: la valoración subjetiva que el paciente hace de diferentes aspectos de su vida en relación con su estado de salud. Este autor considera que dicha valoración permite conocer el impacto de la enfermedad y del trata miento, los efectos secundarios resulta dos de esto ayudan en la toma de decisiones médicas, potencializa la comunicación personal de salud del paciente y facilita la rehabilitación total o por esferas de los pacientes.
El trasplante de corazón cuenta con numerosos adeptos y con no pocos detractores, incluso algunos especialistas de la Medicina dudan acerca de la calidad de la vida después del trasplante cardíaco. Si este proceder terapéutico se realiza en la mujer aumenta la expectativa por su condición dentro de la familia y la sociedad.6
Por tal motivo ha sido propósito de un grupo de trabajo del Hospital Clinicoquirúrgico "Hermanos Ameijeiras" de Cuba el analizar la calidad de la vida de un grupo de mujeres con un rango de supervivencia entre 5 y 8 años después de trasplantadas, para evaluar los criterios objetivos y subjetivos de la calidad de vida de éstas, y compararlas para analizar correspondencia o discrepancia, teniendo en cuenta para ello la valoración del equipo multidisciplinario que las atiende (criterio objetivo) y la percepción que ellas tienen sobre su propia calidad de vida (criterio subjetivo).
La calidad de vida se evaluó desde 2 ángulos: objetivos y subjetivos. Los criterios objetivos fueron calificados con el uso de la técnica de discusión de gabinete por un grupo multidisciplinario compuesto por enfermeros, psicóloga, cardiólogo, cirujano cardiovascular, trabajadora social y psicometrista. [Barreto P, Pascual A. Pautas de acción psicoterapéuticas en la asistencia al enfermo terminal. Ponencia presentada en la II Reunión de trabajo sobre cuidados y tratamientos paleativos al enfermo terminal. Valencia. Octubre, 1990.]
Como indicadores objetivos fueron considerados: tiempo de sobrevida del trasplante cardíaco, ocupación antes y después del trasplante, estado emocional de acuerdo con el resultado de las pruebas psicológicas (inventario de ansiedad rasgo-estado de Ch.Spiel- berger y el inventario de depresión de Beck), capacidad funcional de acuerdo con la clasificacion de la NYHA (New York Heart Association), por los resultados de la prueba ergométrica y el apoyo familiar diagnósticado como bueno, regular o malo de acuerdo con la presencia o no de un sostén familiar capaz de cubrir las necesidades fisiológi cas y psicológicas del pacientes antes y después de su trasplante.
Como criterio subjetivo de la calidad de vida se tuvo en cuenta la valoración de las propias pacientes. Para ello se elaboró una encuesta (anexo 1) que se solicitó por escrito a cada paciente, ésta contiene preguntas cerradas en forma de categorías que la paciente debía evaluar, preguntas indirectas y preguntas abiertas.
Los resultados de ambos criterios fueron computarizados por el método de palotes y llevados a tablas estadísticas simples. Una vez realizado el vaciamiento de los datos mediante tablas se analizan los mismos y se llega a conclusiones muy favorables para el equipo multidisciplinario que las atienden.
Capacidad funcional: de acuerdo con la clasificación de la NYHA; antes del trasplante el 100 % de las pacientes presentaron una capacidad funcional grado IV, mientras que después del mismo el 60 % están ubicadas en capacidad funcional grado I y el 40 % en grado II.
Apoyo familiar: el equipo multidisciplinario evaluó este aspecto como bueno, ya que se mantuvo el 100 %, tanto antes como después del trasplante de corazón. Esto se debió en gran medida al trabajo realizado con la familia en su estancia en el Centro.
Ninguna paciente siente molestia con su nuevo corazón, todo lo contrario, al preguntarle si han sentido cambio de su personalidad después del trasplante de corazón, 3 pacientes expresan que si, consideran que en sentido positivo, ya que ahora aprecian más la vida, le dan más valor a aspectos que antes soslayaban y las impulsivas suavizaron su carácter.
Las creencias religiosas que se registraron se mantuvieron sin variación, puesto que 2 pacientes eran creyentes antes de la intervención quirúrgica.
En sentido general las pacientes han obtenido un restablecimiento de las funciones cardíacas, respiratorias, psíquicas, sexuales y de sueño (100 %), 4 se mantuvieron padeciendo problemas digestivos, como gastritis (tabla 2).
TABLA 2. Coincidencia de la vivencia de satisfac ción postrasplante con la evaluación de la calidad de la vida
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
||
|
|
|
|
|
|
I
Las adicciones disminuyeron considerablemente. El hábito tabáquico y cafeínico se eliminó totalmente, mientras que se incrementó con una paciente el uso de sedantes, porque refirió sentirse un poco alterada por problemas familiares.
La mayoría de las familias mantuvo igual relación con la trasplantada (80 %). Sólo una paciente presenta un empeoramiento de las relaciones fami liares por causas de otra índole que han devenido en desajustes importantes que son abordados por la psicóloga del equipo.
Con respecto al status laboral, si se tiene en cuenta que el 60 % de las pacientes estaban entre los 41 y 50 años en el momento del trasplante de corazón y se encontraban jubiladas por el deterioro de su salud, no fue posible la incorporación al trabajo, ya que en el momento actual estaban por encima de los 51 años.
Un aspecto que a muchos llama la atención es cómo llevan la vida los pacientes trasplantados de corazón en el sentido de las limitaciones que deben tener por el régimen medicamentoso. Sin embargo, el 80 % de las pacientes plantea que el tratamiento no interfiere su vida normal y sóla una refiere que le mortifica.
En el procesamiento de las preguntas abiertas encontramos resultados interesantes. Entre las preocupaciones antes del trasplante se encuentran con mayor frecuencia: salir bien de la operación, la familia, la revolución, pero a una le inquietaba que para que ella viviera tuviera que morir otra persona, lo que es indicador de sentimientos muy nobles. En el postrasplante preocupa el mantenimiento de la salud, la familia y los medicamentos.
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
|
Como puede observarse en la tabla 2, dos pacientes (40 %) coinciden en sentirse muy satisfechos después del trasplante de corazón y tener una excelente calidad de vida e igual cifra están satisfechos y tienen una excelente calidad de vida. Notése que una sóla paciente se siente satisfecha pero tiene problemas familiares que hace que su vida sea regular. Por tanto, no hay incongruencia, sino que al evaluar la calidad de la vida, no puede tomarse como único parámetro la salud, aunque sea ésto un indicador básico.
Estos resultados son el producto de la atención multidisciplinaria integrando los aspectos médicos, psicológicos y sociales para el logro de un estado óptimo de salud de nuestros enfermos.
Lic. Mercedes Castro Arias. Cardiocentro Hospital Clinicoquirúrgico "Hermanos Ameijeiras". Ciudad de La Habana, Cuba.